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¡vive profundamente los valores humanos! Documentos iluminativos educar en los valores


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¡VIVE PROFUNDAMENTE LOS VALORES HUMANOS!

1. DOCUMENTOS ILUMINATIVOS

1.1. EDUCAR EN LOS VALORES
La educación en los valores es todo un capítulo de la pedagogía: ¿cómo despertar la conciencia de los valores, cómo ponerse en con­tacto con ellos, cómo hacer para que se asuman definitivamente y modelen las opciones?

Los educadores caen en la cuenta de que no basta enunciarlos o repetirlos para que sean asimilados. El chasco más grande tiene lugar cuando, después de haber propuesto por años algunos ge estos valores, se advierte que los jóvenes vivieron y están viviendo otros, diferentes y no explicitados.

La pedagogía se plantea, por lo tanto, el problema del camino que hay que recorrer para interiorizar un valor. Descubre que implica toda la persona: inteligencia, emotividad, voluntad. Se puede esquematizar en cuatro pasos: la experiencia-percepción, la conciencia-comprensión, la práctica múltiple, la motivación.

El primer paso está dado por la experiencia del valor: el recibir responsabilidad, el obtener resultados mediante el esfuerzo, el socorrer a personas necesitadas, el trabajar juntos, el aclarar un inte­rrogante vital. En la experiencia se percibe no sólo la cualidad objetiva del valor sino también el efecto nobilizante sobre la propia persona con el consiguiente sentimiento de satisfacción. La gratificación social en un ambiente educativo puede reforzar esta percepción. Sobre algunos valores se pone justamente la pregunta de cómo hacerlos percibir a través de experiencias significativas. Las instituciones educativas que no lo logran son tachadas de teóricas o al margen de la vida.

Pero la experiencia tiene carácter particular. Es necesario captar la vigencia universal del valor. La responsabilidad no sirve sólo para la circunstancia en que la he percibido como valiosa. La relación de amistad no es sólo un modo de satisfacer una momentánea aspiración personal. Interviene entonces la toma de conciencia, conocimiento­-convicción, que lo que se captó y gozó está indisolublemente conectado con nuestro ser. En esto juega su papel la inteligencia y la reflexión.

Sin embargo, no bastan ni la experiencia gratificante ni la convicción para incorporar un valor a la propia existencia. En muchos casos se da la aceptación intelectual, pero no la práctica. El valor no se ha radicado en la vida. Se lo conoce, pero no se lo siente. Se lo sabe: pero no se lo vive. Para esto el mismo valor debe todavía ser captado y actuado en circunstancias múltiples.

El respeto por la persona se realiza en el trato con los compañeros, en la actitud frente a los maestros, en el comportamiento con los forasteros y desconocidos, en situaciones de desventaja y de conflicto, en el cuidado de los ambientes comunes. Hasta que no es reconocido con entusiasmo como lo mismo en todas estas diversas circuns­tancias, el valor no ha sido asimilado.

El ejercicio es indispensable y tiene dos aspectos: la interiorización de lo experimentado y la creación de nuevas expresiones. La res­ponsabilidad en una escuela se ejercita en la disciplina, en el estudio, en el cuidado de las instalaciones. Es lo percibido. Los más responsables inventan nuevas expresiones: toman iniciativa, colaboran en el mejoramiento del ambiente, inventan actividades.

El punto decisivo es la motivación personal. Es un convencimiento fundado, por el cual la persona está dispuesta a apostar por el valor contra ventajas inmediatas. Intervienen en su formación la memoria de la gratificación, elementos intelectuales de comprensión, estimaciones morales, preferencias vitales. La persona no depende ya de los estímulos y apoyos externos sino que hace suyo definitivamente lo que había experimentado en forma ocasional.

Nuestra acción educativa debe orientarse hacia un tipo de hombre que se coloque frente a sí mismo, frente a los demás, frente a la realidad con un patrimonio de significados, con capacidad de opción, con aptitudes o estructuras de personalidades relativamente claras y estables que les permitan decidirse con libertad y gozo por lo que percibe como valioso.
(J. E. VECCHI, Un proyecto de pastoral juvenil en la Iglesia de hoy.

Orientaciones para caminar con los jóvenes)


1.2. VIRTUDES Y FELICIDAD
Del testamento de Beethoven: Son la clave

para una vida en paz

"Recomendad a vuestros hijos Ejercita la paciencia, la justicia,

la virtud, porque sólo ella puede la fortaleza, la prudencia.

dar la felicidad, no el dinero.

Hablo por experiencia. Con las virtudes alejas

Ella me ha sostenido en mi los males y atraes los bienes.

miseria y a ella debo, tanto como Sin virtudes y sin valores sólo

a mi arte, no haber puesto fin a mi sabes de conflictos

vida por el suicidio. Adiós y y angustias.

amaos". Sólo ellas pueden dar la

felicidad, no el dinero.


Se educa para amar las virtudes, Avanza resuelto por el sendero

con el buen ejemplo y de la bienaventuranza o de la

con el poder motivador del estímulo. felicidad que Jesús cimentó

Si quieres ser feliz cultiva la fe, en las virtudes.

la esperanza y el amor.
(GONZALO GALLO)

2. NARRACIÓN

UNA LECCIÓN DE VALORES


Una vez, un padre se sentó con sus tres hijos en el jardín y les preguntó: "Supongamos que pudieran tener cualquier cosa que su corazón deseara, ¿qué elegirían?"

"Yo, desearía ser hermosa", repuso su hija. "A todo el mundo le gusta lo hermoso y a todo el mundo le gustaría yo".

"Que tonta eres", agregó su hermano. "¿Recuerdas que bonita era tu amiga Lolita antes de que le diera viruela? La belleza es una cosa pasajera. Mi deseo sería ser rico. El dinero regula al mundo y con él compraría todo lo que quisiera".

El tercero, entonces dio su opinión. "Yo creo que eres tan tonto como nuestra hermana. La riqueza se pierde tan fácilmente como la belleza. Mi deseo sería tener sabiduría. Nadie me la podría quitar".

El padre que había estado escuchando silenciosamente, se levantó y con una varita escribió un gran número de ceros en la tierra y les dijo:
"Todas las cosas que han dicho: belleza, riqueza y sabiduría, no son nada para un hombre inteligente".

"Son como muchos ceros, pero pónganle un número antes de los ceros y los convertirán en un gran tesoro. La única cosa que realmente importa es la virtud. La virtud por sí sola hará a las personas hermosas, ricas y sabias",


3. ORACIÓN VALIENTE
Señor, danos tu fuerza.

Danos el empuje de la iniciativa

y el coraje de la disciplina.

Más amor, Señor, más autenticidad.


El valor de hacer todo lo bueno

con alegría y responsabilidad.

Más coherencia, Señor,

más impulso.

El valor de continuar

y el ánimo de siempre renovarse.

Más generosidad, Señor,

más comprensión.


El valor de saber estar a solas y el de saber recomenzar.

Más sinceridad, Señor,

más amistad.
El valor de no irritamos,

mantenernos siempre dueños de nosotros mismos.

Más delicadeza, Señor, más caridad.
El valor de encontrar siempre

un poco de tiempo,

para meditar y orar.

Más fe, Señor, más luz:

con la mirada siempre

en la justicia y en la bondad.


A. CITAS BÍBLICAS
*El camino de la virtud: Sal 1; Rm 5,3-4; Flp4, 8; Col 3,1-4; 2 Pe 1,5-7.

*La virtud supone una lucha heroica: 1 Cor 9, 24-26; 2 Cor 11,23­-29; Flp 4,12-13; Heb 12,1-4.



B. BIBLIOGRAFÍA
*AA. VV., Cómo educar en va/ores, Narcea Ediciones, Madrid 1997.

*B. TIERNO, Valores humanos, S.A., Madrid 1994.

*H. A. AGUDELO, Educación en los va/ores. Talleres pedagó­gicos, Kimpres, Bogotá 1996. ,

*R. CARRILLO - C. HERNANDEZ, Domina los valores, Árbol Edi­torial, México 1996.



C. VIDEOS PASTORALES Y PELÍCULAS
* "Aquí y ahora", FRANCISCAN COMMUNICATIONS. Ficción­ Dramatización (16'). José, figura de Cristo, llega a vivir a una casa de departamentos y su actitud cuestiona y cambia la vida de sus vecinos.

* "El árbol de los sueños" (The war). Director: John Avnet. Protagonistas: Kevin Kostner, Elijah Wood. Un padre, tocado por la guerra de Vietnam, intenta enseñar a sus hijos los valores más puros, como la paz y la compasión. Pero la agresión que sufren sus hijos por parte de los crueles vecinos, se interponen en su camino.



* "Victoria silenciosa, la historia de Charlie Wedemeyer", VIDEOVISA. (97'). Charlie, atleta consumado, sufre una enferme­dad degenerativa de los músculos dándole tres años de vida. Una historia verdadera que se traduce en una lección de amor, esperanza y determinación.

* "La fuerza de uno" (The power of one), WARNER BROS. (127'). Director John G. Avildsen. Protagonistas Stephen Dorff, Armin Mueller-Stahl, John Gielgud y Morgan Freeman. Un chico huérfano debe aprender a sobrevivir en el ambiente hostil de Sudáfrica de los años 30 y 40. Dos hombres: un blanco y un negro le enseñaron a adquirir la fuerza y la madurez para de­fender sus convicciones.


Texto propiedad de:

JUVENTUD Y MADUREZ HUMANA

Javier González Ramírez

Editorial: San Pablo



Este texto sólo puede ser utilizado para fines de formación juvenil. Se prohíbe el uso lucrativo con cualquier contenido de este material.


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