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Vistos: Se ha instruido este proceso rol Nº 372 (Episodio Santa Bárbara) y acumulados roles 867 (Episodio Quilaco), 531, 966 y 967


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Adrián Del Rosario Salazar Silva, que a fs. 3.235 vta., expone que es hija de Raimundo Salazar Muñoz, y cuando éste fue detenido, ella vivía en Santiago, siendo informado por su hermano Isidoro Salazar Silva que su padre había sido detenido por Carabineros. Por lo anterior, se trasladó a Quilaco, y comenzó a hacer averiguaciones sobre el paradero de su padre, preguntando en el Regimiento, pero antes consultó en la oficina de la Cruz Roja que estaba ubicada en la Avenida Ricardo Vicuña, quienes le confirmaron que su padre aparecía detenido en el Regimiento. Al consultar en ese Destacamento, le informaron que su padre había sido trasladado a la Isla Quiriquina, pero nunca más tuvo antecedentes sobre su paradero. Indica que su hermano Clemente Antonio, le contó hace un tiempo, que en la oportunidad en que detuvieron a su padre, vio al Sargento Salazar, que trabajaba en el Retén de Quilaco, detener a su padre. Su hermano tenía en esa fecha cono 12 años.

d) Atestado de Mercedes Matus Betanzo, que a fs. 3.243, expone que convivió 20 años con Cristino Cid Fuentealba, y en una fecha que no recuerda con exactitud, pero que fue después del Golpe de Estado, para el año 1973, llegó el Cabo Salazar a su domicilio, alrededor de las 16:00 horas, y sin presentar ninguna orden, detuvo a Cristino, siendo acompañado por otros civiles como “Quelo” Celedón, Pastén y otros, cuyo nombre no recuerda dado el tiempo transcurrido. Al día siguiente, fue al Retén de Quilaco, destacamento donde trabajaba Salazar y consultó por su conviviente, siendo informada que había sido trasladado a Mulchén, comuna a la que fue, donde fue informado que había sido trasladado al Regimiento de Los Ángeles, donde también consultó, sin aparecer su nombre. Agrega que recorrió muchas partes ubicando a su conviviente, pero todo fue en vano pues nunca más supo noticias de él. Indica que ignora el domicilio de los aprehensores, ya que para el 11 de septiembre de 1973 vivían en Quilado, pero posteriormente se fueron y no regresaron. Finaliza indicando que cuando detuvieron a Cristino, estaba presente también si hijo Manuel Gregorio Cid Matus.

e) Declaración de Manuel Gregorio Cid Matus, que a fs. 3.243 vta., expone que recuerda perfectamente el día en que detuvieron a su padre Cristino Humberto Cid Fuentealba, que fue el jueves 13 de septiembre de 1973, alrededor de las 17:30 horas, llegaron a su domicilio 8 personas, entre uniformados y civiles, en la Hijuela El Radal, y sin orden alguna, detuvieron a su padre que se encontraba en la cocina. Y sin autorización de alguna persona, irrumpieron y lo detuvieron. Entre las personas que detuvieron a su padre, se encuentra Eugenio Villa, alías “El Chocolo”, Juan Carlos Burgos (“QUelo Celedón”), Raúl Pasten (“CHano Gutiérrez”. Chofer del vehículo municipal, donde trasladaban a los detenidos) y los funcionarios de Carabineros Sergio Salazar, Froilán Arriagada y Padilla, todos los cuales vivían en Quilaco en esa fecha, pero posteriormente se fueron a distintas ciudades y lugares. Eugenio Villa, que es Pastor, vive en Coelemu, persona que era civil y detuvo personalmente a su padre; Juan Carlos Burgos, habría fallecido en accidente; Quelo Celedón y Raúl Pastén viven en Santiago; Chano Gutiérrez trabajaba en la empresa Sotrafor en la Ciudad de Los Ángeles; Sergio Salazar, funcionario de Carabineros vive en Mulchén y es jubilado como Suboficial Mayor. Señala que a Sergio y Emiliano Pino Cabezas no los vio en el momento de la detención, pero según comentarios de la gente, decían que había participado y tiene domicilio en la localidad de Quilaco en la calle Arturo Prat con Aníbal Pinto. Indica que como estaba muy pequeño cuando detuvieron a su padre, la persona que se encargó de hacer averiguaciones fue la señora Mercedes Matus Betanzo.

f) Testimonio de Marina Del Carmen Sanhueza Sanhueza, quien, a fs. 3.244 vta., expone que el 3 de noviembre de 1973, alrededor de las 11:00 horas, fue detenido su cónyuge José Molina Quezada, desde su domicilio. En los momentos que lo detuvieron, se encontraba trabajando en labores agrícolas, como a dos cuadras de distancia de la casa y le fue a avisar su nieta Marta Molina, cuando llegó a la casa ya no estaba su cónyuge y desde esa fecha no lo volvió a ver más. Hizo averiguaciones en varias partes, como Quilaco y el Regimiento, pero nunca obtuvo resultados positivos. Agrega que además, si hijo Víctor Molina Sanhueza vio cuando detuvieron a su padre, incluso uno de los uniformados le habría dicho que fuera a su casa a hacerse cargo de ella. Indica que ella no vio quienes detuvieron a su esposo, y fue su hijo quien lo sabe, que nunca le supo decir quienes eran. A fs. 3.999, agrega que el día que fue detenido su marido, fue llevado a pie por el sargento del Jefe del retén y los civiles que lo acompañaban, Jorge Torres, apodado “El Diuca” y Sergio Pino, hasta la Escuela de Piñiquihue, ubicada a una media hora de camino, en ese lugar los esperaban un camión de la Municipalidad y un jeep que era de Carabineros y en el que siempre se movilizaban. Indica que esa noche también detuvieron los Carabineros a un señor de apellido Viveros. Agrega que el 3 de noviembre de 1973, en horas de la tarde, Carabineros pasaron a tomar vino al negocio de unas amigas de apellido Lillo y ellas vieron a su cónyuge detenido, arriba del jeep, y después de esto, ocurrió la detención de Viveros.

g) Atestado de Carmela Viveros Flores, que a fs. 3.246 8extrajudicial de fs. 3.359), expone que el 20 de septiembre de 1973, fue detenido su esposo LUIS BASTIAS SANDOVAL, por personal de Carabineros del Retén de Quilaco, recuerda haber visto cuatro personas y todos con uniformes de Carabineros. Uno de ellos era el Cabo Salazar, pero no conoce los nombres de los otros funcionarios. Su detención, aclara, fue alrededor de las 12:00 horas. Recuerda que el día de la detención de mi esposo estaban en la Huerta, trabajando, cuando llegó a su lado Salazar, preguntando por su esposo, a quien llamó y Salazar procedió a detenerlo y lo trasladaron en un camión donde iban otras personas, ignora dónde. Salazar también le preguntó por las armas e ingresó al interior de la casa, revisando por todos los rincones, no encontrando nada. A los días, siguientes, averiguó sobre el paradero en el Retén de Quilaco, informándole el mismo Salazar que a su marido lo había entregado a una patrulla. Posteriormente fue a las oficinas de la Cruz Roja, ubicada en Avenida Ricardo Vicuña, no recibiendo ninguna información. Indica que además, habló con una “visitadora” del Arzobispado de Concepción, sin saber nunca más que pasó con su marido. Indica que sufrió mucho a raíz de esto, porque quedó con 5 niños, menores de edad.

h) Dichos de Sergio Alberto Pinto Lagos, que a fs. 3.246 vta., expone que cuando fue detenido su padre José Pinto Pinto, él no estaba en la casa, porque vivía con su señora como a un kilómetro de distancia. Recuerda lo que le dijo su madre Lorenza Lagos, la que le dijo que el 19 de septiembre de 1973, su padre fue detenido alrededor de las 06:00 horas, por funcionarios del Retén de Quilaco, pero ignora sus nombres. Esto se lo dijo el mismo día que lo detuvieron. Posteriormente hizo averiguaciones en distintas oficinas, como el Retén de Quilaco, Los Ángeles, y el Regimiento, pero nunca obtuvo ningún dato positivo acerca del paradero de su padre ni el nombre de los funcionarios policiales aprehensores.

i) Testimonio de Teodora del Carmen Campos Lagos, que a fs. 3.258 señala que es sobrina de la señora del desaparecido José Felidor Pinto Pinto. Indica que el cuanto a la detención, ella vivía en Los Ángeles, y de los hechos se enteró como a los quince días después y la misma tía le contó que Carabineros de Quilaco lo habían ido a detener a la casa.

j) ORD 339 del Director del Hospital de Santa Bárbara, a fs. 3259, indicando que en dicho Hospital no existen antecedentes respecto de las autopsias o fichas clínicas de Segundo Marcial Soto Quijón, José Felidor Pinto Pinto, Raimundo Salazar Muñoz; Luis Alberto Bastías Sandoval; Luis Alberto Cid Cid; José Roberto Molina Quezada, Gabriel José Viveros Flores y Cristino Humberto Cid Fuentealba. A fs. 3.272 rola informe del Director (s) del Hospital Víctor Ríos Ríos, indicando en el mismo sentido respecto de las víctimas Soto Quijón, Pinto Pinto, Salazar Muñoz; Bastías Sandoval; Molina Quezada, Viveros Flores y Cristino Humberto Cid Fuentealba. fs. 3.287, rola ORD n° 139, del Jefe Administrativo Depto. De Salud Quilaco; informando en términos similares.

k) Oficio 23 del Oficial Adm. Cementerio Municipal Santa Bárbara, a fs. 3.262, informando que habiendo agotado todas las averiguaciones administrativas documentales y de averiguación personal con los anteriores responsables del Cementerio Municipal de Santa Bárbara, no existirían antecedentes de las personas mencionadas como difuntos en ese cementerio. A fs. 3284 rola ORD N° 10 del Cementerio Municipal de Mulchén y a fs. 3286, ORD 129 del Jefe del Área de Cementerio de Los Ángeles, informando en similares términos.

l) ORD N° 10390 del Departamento de Extranjería de la Policía de Investigaciones, a fs. 3.288, informando que revisados los archivos del Departamento de Fronteras de dicha Jefatura, a contar del 13 de septiembre de 1973, Segundo Marcial Soto Quijón, José Felidor Pinto Pinto, Raimundo Salazar Muñoz; Luis Alberto Bastías Sandoval; Luis Alberto Cid Cid; José Roberto Molina Quezada, Gabriel José Viveros Flores y Cristino Humberto Cid Fuentealba no registran anotaciones de viajes.



m) ORD 129776 del Jefe del Subdepartamento de Identificación del Registro Civil e Identificación, a fs. 3.310, por medio del cual informa los datos civiles de las siguientes personas: MARCIAL SOTO QUIJON, R.U.N. NQ 4.713.410-2, nacido el 2 septiembre de 1941, según inscripción de nacimiento N° 89 año 1957 de la oficina Quilaco, estado civil soltero, domiciliado en Población J.M. Caro, Manz. 122 sitio 5144, no registra defunción. Ultimos documentos solicitados: Cédula de identidad y certificado de Antecedentes, en Santiago, el 18 Julio de 1961. Se adjunta certificado de nacimiento y fotocopia de tarjeta; JOSÉ FELIDOR PINTO PINTO, R.U.N. N° 2.619.806-2, nacido el 12 de enero de 1921, según inscripción de nacimiento N° 26 año 1926 de la Oficina de Quilaco, estado civil soltero, domiciliado en Quilaco, Los Ángeles. No registra defunción, último documento solicitado: Cédula de identidad en Los Ángeles 29 Mayo 1956. Se adjunta certificado de nacimiento y fotocopia de tarjeta índice; RAIMUNDO SALAZAR MUÑOZ R.U.N. 2.684.434-7, nacido el 15 de marzo de 1927 según inscripción de nacimiento N° 86 año 1927 en Quilaco, estado civil soltero, domiciliado en Locopangue, Mulchen, sin mayores antecedentes. No registra defunción. Ultimo documento solicitado : cédula de identidad en Mulchén, el 11 de Abril de 1946. Se adjunta certificado de nacimiento y fotocopia de tarjeta índice. LUIS ALBERTO BASTIAS 5AND0VAL, R.U.N. N° 5.442.939-4, nacido el Diciembre de 1944, según inscripción de nacimiento N° 166, año 1947, de la Oficina Quilaco, estado civil soltero, domiciliado en Loncopangue, Los Ángeles, sin mayores antecedentes. No registra defunción. Ultimo documento solicitado: Cédula de identidad en los Ángeles el 03 de Abril de 1963.Se adjunta: certificado de nacimiento y fotocopia de tarjeta. JOSÉ ROBERTO MOLINA QUEZADA, R.U.N. N° 3.308.252-5, nacido el 23 Enero de 1922, según inscripción de nacimiento N° 18, año 1922 la oficina Quilaco, estado civil soltero, domiciliado Fundo Reñiguel, - Loncopangue. Los Ángeles, no registra defunción. Ultimo documento solicitado: Cédula de identidad en los Ángeles el 12 de Agosto de 1950. Se adjunta certificado de nacimiento y fotocopia de tarjeta índice. GABRIEL JOSE VIVEROS FLORES, R.U.N. N° 5.699.188-3, nacido el 21 Octubre de 1944, según inscripción de nacimiento N° 228, AÑO 1955, de la oficina Quilaco, estado civil soltero, domiciliado en Fundo Rañiñer-Santa Bárbara. Los Ángeles, no registra defunción. Ultimo documento solicitado: Cédula de identidad en los Ángeles el 08 de Octubre de 1964. Se adjunta certificado de nacimiento y fotocopia de tarjeta índice. CRISTINO HUMBERTO CID FUENTEALBA, R.U.N. N° 3.257.523-4, nacido 22 de Enero de 1932, según inscripción de nacimiento N°144 Año 1949 de la oficina Antuco, estado civil soltero, domiciliado en Quilaco-Mulchen. No registra defunción. Ultimo documento solicitado Cédula de identidad en Mulchén el 01 de Diciembre de 19 70. Se adjunta certificado de nacimiento y fotocopia de tarjeta LUIS ALBERTO CID CID, RUN 5.939.260, nacido el 05 de Abril de 1948 según inscripción de nacimiento N° 60, año 1950, oficina Tomeco, estado civil soltero, domiciliado en Fundo El Maiten Hualqui. No registra defunción. Se adjunta certificado de nacimiento y fotocopia de tarjeta índice. Hace presente el documento que, en relación al estado civil y a la eventual defunción de las personas antes señaladas, sólo se puede detectar lo que consta en la base computacional de datos, es decir, los hechos inscritos con posterioridad al año 1982. Lo acontecido antes de fecha, requiere los datos de inscripción para su búsqueda manual. Finalmente, se indica que no es posible remitir fotografías de las citadas personas, por cuanto registran negativo en el archivo correspondiente y no han obtenido cédula vigente.

n) Oficio del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Chile, a fs. 3.316, informando que no existen antecedentes de migración por la vía de asilo de Segundo Marcial Soto Quijón, José Felidor Pinto Pinto, Raimundo Salazar Muñoz; Luis Alberto Bastías Sandoval; Luis Alberto Cid Cid; José Roberto Molina Quezada, Gabriel José Viveros Flores y Cristino Humberto Cid Fuentealba.

ñ) Informes policiales n° 312 a fs. 3.326 y siguientes, y n°306 y siguientes, realizados por el Departamento V de Asuntos Internos de la Policía de Investigaciones de Chile, dando cuenta de las diligencias realizadas en virtud de la orden de investigar despachada en esta causa.

o) Declaración de Ana Carmen Echavarría Echavarría, la cual, a fs. 3.387, expone que el sábado 3 de noviembre de 1973, mientras se encontraba acostada en el hogar con su familia, llegaron a la casa 8 individuos, cuatro de ellos con uniforme de Carabineros y los otros cuatro de civil con mantas con gorro que llevaban puesto sobre su cabeza, lo que tocaron con fuertes golpes la puerta de su vivienda, levantándose su marido Gabriel José Viveros Flores, de 29 años de edad a esa fecha. Preguntó qué pasaba y al abril la puerta inmediatamente el Carabinero Víctor Zambrano con domicilio en calle Salvo, frente a la Comisaría de Mulchén, lo apuntó con armas larga en el pecho, le hicieron poner sus manos en nuca y se lo llevaron. Además, tres de ellos con uniforme revisaron la casa, la dieron vuelta, buscando armas. Todo esto ocurrió el día indicado, a las 24:00 horas. Indica que su marido jamás estuve metido en política y solo se dedicaba a trabajar y desde esa fecha no ha sabido nada más de él, dejando cuatro hijos, todos menores de edad a esa fecha. Agrega que todo esto ocurrió en Loncopangue. Después de esto, lo buscó en los retenes de Quilaco y Santa Bárbara, fue a la Comisaría de Mulchén y al Regimiento de Los Ángeles, pero nadie dio respuesta de su paradero, le decían que no estaba registrado en los libros. Indica que solo conoció a Víctor Zambrano, no así a los otros que lo acompañaban. Se lo llevaron con zapatillas de levantarse, pantalón y camisa, no alcanzándose a vestir.

p) Testimonio de Marta Pilar Molina Molina, a fs. 3.388, exponiendo que el 3 de noviembre de 1973, alrededor de las 11:00 horas, mientras se encontraba en la casa de sus abuelos José Molina y Marina Sanhueza, pues vivía con ellos, llegaron dos Carabineros de uniforme, los que preguntaban por el abuelo José y luego se lo llevaron del brazo por el cerro, alcanzando a ver cuando se lo llevaban pues había ido a la huerta a avisar a su abuelita. Después de lo anterior, nada más se supo de su abuelo. Indica que a esa fecha tenía 11 años de edad y lo recuerda muy bien. Indica que no se acuerda si los Carabineros llevaban armas de fuego, pues no se dio cuenta. Tampoco conoció a los Carabineros y todo esto ocurrió en Quilaco.

q) Declaración de Miguel Ángel Cid Ortega, a fs. 3.395 vta. y 3.720, indicando que es hijo de Luis Alberto Cid Cid, el cual se encuentra desaparecido desde el 20 de septiembre de 1973, cuando fue detenido por Carabineros del Retén Quilaco. Indica que en esa fecha, vivía junto a sus padres y hermanos en el Fundo de Rañihuel, sector Lonco Pangue, y que el día de la detención, se encontraba en su domicilio con su hermana Ana Cid, y tenía 17 años de edad. Agrega que, entre los Carabineros que llegaron a su domicilio, estaba el Sargento Sergio Salazar San Martín, Carlos Sepúlveda, más otras cinco personas, civiles, que no puede identificar, y lo detuvieron mientras se trasladaba hacia el lugar de trabajo de su padre, echando a éste a un camión municipal, momento en el cual a él lo soltaron, apuntándolo con fusiles y ordenándole que se escondiera en los matorrales, posteriormente se dirigió a su domicilio donde le manifestó a su madre y hermanos lo que había sucedido. El camión en el que trasladaron a su padre era de la Municipalidad de Quilaco y era conducido por un tal “Chano”. Desde esa fecha, no tuvo más noticias de su padre, consultando en el Regimiento, Cruz Roja, y destacamentos de Carabineros, sin obtener respuesta. A fs. 3.720 agrega que el día de la detención de su padre, también fueron aprehendidos Raimundo Salazar, a quien vio en el camión, persona que vivía en Loncopangue y usaba muletas. Esta persona estaba tendido en el piso del camión, tapado con una carpa, lo que vio cuando lo subieron los Carabineros para ir a buscar a su padre. Salazar fue detenido a las 12:00 hrs. de ese día mientras iba de su trabajo a su casa para almorzar. Al subir su padre al camión, lo botaron a su lado y de ahí fueron a buscar a Alberto Bastías, quien vivía a unos 600 metros y que fue el tercer detenido. Cuando ocurrió aquello, a él lo bajaron del camión, le ordenaron que se fuera y que no mirara hacia atrás. Recuerda que los Carabineros que iban en el camión eran Sergio Salazar San Martín, alias “El Mono”, Carlos Sepúlveda, un tal “Chano”, quien era el chofer, a quien ubica de vista y que se llama José Feliciano; también andaba otra persona vestida de carabinero, de quien ignora su identidad, y otros 3 civiles de quienes desconoce sus nombres. Reitera que las 3 detenciones ya señalada se hicieron todas en el mismo día, hora antes del almuerzo, y que las personas fueron transportadas en el camión municipal que se usaba para tirar material, de color amarillo y barandas bajas. En el acto de su declaración reconoce la fotografía agregada a fojas 3.461 a quien se indica como “El Chano”, quien es un civil y chofer del camión; la agregada a fs. 3.473, como el funcionario Sergio Salazar san Martín, apodado “El Mono”, persona que lo apuntó con un fusil y lo hizo subir al camión para ir a buscar a su padre, y también le ordenó a su padre subir al camión cuando lo encontraron en el camino.

r) querella interpuesta por don José Roberto Molina Sanhueza, a fs. 3.734, por el delito de secuestro agravado de su padre José Roberto Molina Quezada;

s) declaración de Marina del Carmen Sanhueza Sanhueza, exponiendo a fs. 3.743 que, es cónyuge de José Roberto Molina Quezada, quien desapareció el noviembre de 1973. Señala que unos ocho días antes que su cónyuge desapareciera, militares allanaron su casa en busca de armas, siendo detenido su marido y dejado en libertad. Al regresar, contó que no sabía porqué lo habían detenido. El 3 de noviembre de 1973, alrededor de las 11:00 hrs., mientras estaba en su casa, llegó su nieta Marta Molina Sanhueza a decirle que a su marido se lo estaban llevando nuevamente detenido un grupo formado por Carabineros y civiles, sin ver lo que estaba pasando. Momentos después, su hijo Víctor Molina Quezada le contó que llegó a su casa el Sargento de Carabineros de Quilaco y éste llamó a su marido que estaba con su hija Bella Molina Quezada a quien su cónyuge le comentó algo así como “ya me vienen a buscar de nuevo”, saliendo de la casa, llevándoselo Carabineros caminando hasta la Escuela de Piñiquihue, escoltado por Carabineros a civiles, mientras su hijo Víctor lo seguí detrás, llegando hasta unas dos cuadras de distancia, momentos en que Carabineros le dijo que se devolviera porque de su padre no debía tener esperanzas. Su hijo le contó que, del grupo de Carabineros, identificó a los funcionarios Salamanca y Arriagada, y de los civiles, a Sergio Pino y un tal Jorge “Diuca”, el primero es comerciante y el segundo tiene una maestranza y tienen domicilio en Quilaco. Desde esa fecha, nunca más volvieron a ver a su cónyuge, por el cual preguntaron en la Cruz Roja de Los Ángeles.

t) Dichos de Bella Rosa Molina Sanhueza, quien a fs. 3.751 señala que ese es su nombre verdadero y que es testigo presencial de la detención de su padre José Roberto Molina Quezada, ocurrida a las 11:00 hrs. del 3 de noviembre de 1973, en circunstancias que, con su padre arreglaban un arado en el patio de su casa, ubicada en el sector de Piñiquihue, parcela 112 de Quilaco. Indica que, de repente apareció un carabinero por la calle y llamó a su papá por señas. Éste se levantó de su escaño y fue donde el funcionario, diciéndole en esos momentos a ella “ya me vienen a fregar de nuevo”; luego su padre y el carabinero se fueron caminado hacia unos matorrales, perdiéndolos de vista. A raíz de eso, mandó a su hermana Marta Molina Molina para que fuera a buscar a su mamá quien estaba trabajando en la huerta, en un bajo cercano a la casa. Desde ese momento, nunca más volvió a ver a su padre. Sabe, por intermedio de su madre y su hermano José Víctor, que Carabineros detuvo a su papá y que, momento antes, también habían atajado a su hermano. Tiempo después, la gente del pueblo comentaba que a su padre y a otras personas los habían matado en el sector Rucalhue, por el lado del río Bio Bio. Finaliza señalando que en esa fecha tenía 14 años de edad.

u) Atestado de Marta Pilar Molina Molina, quien a fs. 3.755 señala que, al 11 de septiembre de 1973, tenía 11 años de edad y estaba en 1° o 2° año básico de la Escuela de Piñiquihue. Agrega que su abuelo, Jorge Molina Quezada, desapareció en fecha cercana a su cumpleaños, esto es, a principios de noviembre de 1973, recordando que estaba junto a su abuelo y su tía Bella Rosa en un mesón al lado de su casa, arreglando un arado y, al rededor de las 11:00 hrs., vio venir a dos personas de uniforme que llamaron a su abuelo, el cual le dijo a ella algo como “otra vez vienen éstos” y se fue con ellos, momento en el cual partió corriendo a avisarle a su abuela Marina del Carmen. Desde ese momento, nunca más supieron de su paradero.

v) Dichos de José Roberto Molina Sanhueza a fs. 3.765, señalando que es hijo de José Roberto Molina Quezada, quien desapareció el 3 de noviembre de 1973 en horas de la mañana. Indica que, cuando supo que su padre estaba detenido, fue a su casa y vio a su madre llorando, mientras le decía que se habían llevado a su padre y que no iba a volver. Además se enteró que los aprehensores eran Carabineros acompañados de civiles y también le comentaron, tiempo después, que ese día también andaban buscando a Gabriel Riveros, el que habría sido detenido en Loncopangue.

w) Testimonio de José Víctor Molina Sanhueza, quien a fs. 3.767 refiere ser hijo de José Roberto Molina Quezada, quien desapareció el 3 de noviembre de 1973 en horas de la mañana. Indica que, ese día, mientras iba a buscar una carreta a otro campo, se encontró con dos Carabineros, tres civiles, Burgos y Pino, y el otro civil conocido como “El Diuca”, los cuales le dijeron que buscaban a su padre, respondiéndole que estaba en la casa, acompañándolos, lugar donde lo tomaron prisionero los Carabineros, sin dar razones, devolviéndose hasta el lugar donde había dejado la carreta. Carabineros le dijo que iban a llevar a su padre, que nunca más lo iba a ver y que se hiciera cargo de la casa.

x) Declaración de José Ramón Reyes Sanhueza a fs. 3.771 quien señala que su padre José Anselmo Reyes vio cuando a su cuñado José Molina Quezada lo detuvieron los Carabineros y se lo llevaron desde la parcela donde estaba hacia el pueblo.

y) Informe Policial N° 26/702 del Departamento V de Asuntos Internos de Policía de Investigaciones a fs.3.777, dando cuenta de la orden de investigar despachada en esta causa.

z) Declaración de Ana Carmen Echeverría Echeverría a fs. 3.848 quien señala que acompaña fotografías de su cónyuge Gabriel José Viveros Flores y que fueron agregadas de fs. 3.839 a 3.841. Indica que dicha persona desapareció de su domicilio ubicado en la hijuela de Loncopangue el 3 de noviembre de 1973 en horas de la noche. Señala además que fue el carabinero Zambrano, junto a otras personas, quien entró y sacó a su marido de la casa y fueron testigos de hecho su hija Etelvina del Carmen.

a1) Declaración de Raquel del Carmen Pulgar Cid, quien a fs. 3.852 expone que es hermana de por parte de madre de Luis Alberto Cid Cid, quien desapareció de su domicilio ubicado en el Fundo Raguiñel de Loncopangue el 13 de septiembre de 1973, alrededor de las 12:00 hrs., lo que recuerda debido a que él venía de sus labores de campo para almorzar y frente a su casa lo detuvo Carabineros y civiles, recordando entre los aprehensores, al policía de apellido Salazar. Su hermano fue subido a un camión con barandas municipal en el cual estaba su sobrino Miguel Angel Cid, a quien soltaron en ese momento; ignora si habían más personas. Desde ese momento nunca supo más de su hermano. Todo lo vio a un distancia cuadra y media y reitera que andaba Salazar porque este había pasado momentos antes a saludar y era conocido de su hermano Juan Bautista Cid, quien también era carabinero.

b1) Dichos de Adrián del Rosario Salazar Silva, quien a fs. 3.854 expone que es hijo de Raimundo Salazar Muñoz, quien desapareció de su domicilio ubicado en la hijuela El Laurel, Loncopangue, el 21 de septiembre de 1973. Indica que no estaba presente cuando ocurrieron los hechos, pero si sus hermanos Clemente e Isidoro, quienes le contaron que, alrededor de las 11:00 hrs. llegó hasta su casa un grupo de 8 Carabineros al mando del Jefe Salazar, quien llamó a su padre para que se fuera con ellos, caminando hasta un camión municipal que maneja un tal “Chano”. Su padre era cojo de la pierna derecha, por lo que usaba muleta, por lo que su hermano Clemente lo siguió y los alcanzó antes que fuera subido al camión y vio que su padre estaba en el suelo y Carabineros lo pateaba. En ese momento, los policías se dieron cuenta de su presencia y le ordenaron devolverse a su casa siendo la última vez que lo vieron. A la semana siguiente, él fue a Loncopangue y se dedicó a buscar a su padre junto, entre otras personas, a doña Carmen Viveros, señora de Alberto Bastias quien también desapareció. Alrededor de un año después, un vecino llamado Baldomero Esparza, le contó que la muleta de su padre había sido encontrada a la orilla del rio Bio Bio, cerca del puente Quilmes. Al intentar ir al lugar, le dijeron que Carabineros vigilaba siempre el sector y el sargento jefe del Retén de Quilaco le amenazó que si lo pillaba algo le iba a pasar.

c1) Dichos de Carmela Riveros Flores a fs. 3.861 quien expone que es cónyuge de Luis Alberto Bastias Sandoval, quien desapareció de su domicilio en el Fundo Rañihuel de Loncopangue a las 12:00 hrs. del 20 de septiembre de 1973, de lo cual fue testigo presencial de la detención practicada por un grupo de 5 personas todos vestidos de Carabineros al mando del cabo Salazar. Indica que su marido fue sacado de la casa con las manos amarradas, caminado unos 300 mts. hasta donde estaba estacionado un camión municipal con carrocería alta, conducido por un tal Chano Gutiérrez. Indica que cuando su marido fue detenido por los Carabineros, lo apuntaron con una escopeta y le hicieron levantar sus manos. Acto seguido, Salazar y ella ingresaron a la casa porque él quería registrarla en busca de armas, luego se llevaron a su esposo y nunca más lo volvió a ver. Recuerda además que, mientras lo estaban deteniendo, su hija mayor de nombre Elba, le dijo que iban a matar a su papá y Salazar, con gritos, le contestó que eso no iba a ocurrir. Ese mismo día, detuvieron a Luis Alberto Cid Cid, quien vivía en el Fundo Rañihuel, a Raimundo Salazar, quien era cojo y viví en una hijuela en Loncopangue y a Roberto Molina. Indica que unos meses después de la detención, habló con “Chano” Gutiérrez para saber qué había pasado con los detenidos, quien le contestó que el camión con los detenidos no llegó a Quilaco, pero no le dio más detalles.

d1) Declaración de Ana del Tránsito Cid Ortega a fs. 3.865 expone que, es hija de Luis Alberto Cid Cid, quien desapareció de su casa en el Fundo Rañihuel, a las 12:00 hrs. del 20 de septiembre de 1973 cuando ella tenía 20 años. Indica que ese día estaba en su casa con su hermano Miguel Ángel, quien se preparaba para ir al Colegio, mientras que su madre María Inés Ortega Salinas estaba en Santa Bárbara y su padre trabajando entro del Fundo, cera de la casa patronal. En esas circunstancias llegaron dos Carabineros, de apellido Sepúlveda y Salazar, con más personas, al parecer civiles, en un camión de la Municipalidad manejado por un civil, que, según los dichos de Carmela Viveros, era de apellido Gutiérrez. En ese camión, ya estaban detenidos Raimundo Salazar y un tal “Pinto”, quien era de San Ramón y también desapareció ese día. Salazar y Sepúlveda ingresaron a la casa y sacaron a su hermano Miguel Ángel, subiéndolo al camión, con las manos amarradas, para que los acompañara a reconocer a su papá, al cual detuvieron a unas tres cuadras de la casa. Miguel Ángel le contó que lo soltaron cuando Carabineros detuvo a Luis Bastias, también desaparecido. Desde ese día nunca más volvió a ver a su padre, buscándolo en Rucalhue, Quilaco, Regimiento y otras partes. Días después, una persona de Loncopangue, le contó a su hermano Francisco Cid, que habían visto el cuerpo de su padre en el sector de Rucalhue del rio Bio Bio.

e1) Declaración de Juan Orellana Viveros, que a fs. 3.874 señala que es cónyuge a Ana del Tránsito Cid Ortega, hija del desaparecido Luis Alberto Cid Cid, desconociendo antecedentes de la detención, pero que un día, buscándolo en el rio Bio Bio, gente del sector de Rucalhue el comentó que los cuerpos estaban un poco más arriba de la angostura cerca de la desembocadura del río Quilmes.

f1) Declaración de Francisco del Rosario Cid Ortega, que a fs. 3.877 expone que es hijo de Luis Aleberto Cid Cid, quien desapareció de su domicilio ubicado en el Fundo Rañihuel, en Loncopangue, el 20 de septiembre de 1973, cuando fue detenido por carabinros entre ellos, Sergio Salazar y Carlos Sepúlveda. Indica que no vio la detención de su padre, y de ello se enteró por los dichos de sus hermanos Miguel Ángel y Ana del Tránsito y sabe que fueron esos Carabineros los que lo detuvieron, pues los conocían desde antes. Agrega que quien le dio la noticia fue su sobrino José Eduardo Ortega y que desde el momento de la detención lo buscaron en el Regimiento, en la Cruz Roja y en el Arzobispado de Los Ángeles, sin tener noticias. Incluso un día, buscó por el rio Quilmes su cuerpo, sin encontrarlo. Agrega que el 20 de septiembre de 1973, también desaparecieron Luis Alberto Bastias y Raimundo Salazar, quien era “valdao” de una pierna y usaba muletas. Indica que también se comentaba que lso detenidos fueron llevados en un camión municipal manejado por un tal “Chano” y que también iba otro carabinero que le decían “El Sargento chico” y era el jefe del Retén de Quilaco. Tiempo después, también desapareció su amigo y compañero de trabajo Gabriel Riveros, quien fue detenido en su casa en Alto Loncopangue, alrededor de las 2:00 hrs. y, según le dijo la señora de Gabriel, el autor de la detención es el carabinero Zambrano.

g1) Declaración de José Isidoro Pinto Lagos, quien a fs. 3.885 acompaña una fotografía de su padre José Felidor Pinto Pinto quien desapareció de su casa ubicada en el Fundo Huinquén, el 20 de septiembre de 1973, a las 5:00 hrs., según la versión de su madre Lorenza Lagos Quezada, quien estaba presente al momento de la detención, la que efectuó Carabineros. Indica que, a esa fecha él estaba en Santiago y que, con su familia, buscó intensamente a su padre sin resultados.

h1) Declaración de Sergio Alberto Pinto Lagos, que a fs. 3.887 expone que es hijo de José Felidor Pinto Pinto, quien desapareció de su casa en el Fundo Huinquén en la madrugada del 19 de septiembre de 1973, o que supo por su madre Lorenza Lagos Quezada, a quien vio dos o tres horas después de lo ocurrido y que ella estaba presente cuando Carabineros y civiles lo detuvieron y se lo llevaron en dos camionetas. Indica que, en un primer momento, no supo quienes fueron los aprehensores, pero después, por comentarios del pueblo, se supo que había participado Carabineros de Quilaco, en especial el Jefe Burgos.

i1) Declaración de Segismundo Arias Torres, quien a fs. 3.894 expone que, en septiembre de 1973, cuando regresaba a su casa en Quilaco, en su camioneta, al pasar frente al Retén de Carabineros, unos funcionarios lo pararon y le pidieron su vehículo para hacer patrullajes, entregando las llaves al Sargento Burgos, quien le dijo que se las devolvería dentro de 24 o 48 horas. Al día siguiente, alrededor de las 11:30 hrs., un vecino le preguntó dónde estaba su camioneta, ya que lo vio caminando, y él le contó lo que había pasado, entonces la persona le dijo “entonces ustéd no andaba en la camioneta” agregándole que andaban comentarios que en el bajo de Quilaco, en su camioneta y otros vehículos, andaban matando gente. Ante ello, fue a la Comisaría y un funcionario gordo lo hizo entrar al lado de la guardia, lo arrinconó contra la muralla, sacó su revolver, se lo puso debajo de la mandíbula derecha y le dijo “si tu abrís la boca, te va a pasar lo mismo y agradece que no te hago pasar al volteadero y las llaves te las pasamos en 24 horas” entonces apareció el Sargento Burgos a quien le contó lo mismo y ordenó devolverle las llaves de inmediato.

j1) Declaración de Clemente Antonio Salazar Cid, quien a fs. 3.902 señala que es hijo de Raimundo Salazar Muñoz, quien fue detenido en Loncopangue en septiembre de 1973, alrededor de las 11:00 hrs., cuando estaba con él limpiando un granero. Indica que, cuando su padre salió al patio, estando en él también su madre, le dijo “ahí me vienen a buscar” refiriéndose a que venían Carabineros y militares acercándose a su casa, tanto por el camino de entrada como por el alto de la casa. Su padre se quedó quieto esperando, deteniéndolo en el patio, se lo llevaron caminando y él, los siguió, pero un militar le ordenó que se devolviera, siendo la última vez que lo vio. Agrega que su padre era cojo y se lo llevaron con sus muletas y supo que lo habían subido a un camión junto a otras personas que habían sido detenidas el mismo día, como Alberto Bastias y Luis Cid. Señala que su padre fue detenido, entre otros, por el Cabo Salazar, a quien conocía desde antes.

k1) Declaración de Emelina Rosario Esparza Jara, quien a fs. 3.908 expone que, conocía a Raimundo Salazar y sabe que fue detenido en septiembre de 1973 cuando ella tenía 13 años de edad. Recuerda que un día se fue a bañar al río y en el sector de Angostura de Rucalhue, encontró junto a una amiga, un cadáver de un hombre en descomposición, reconociéndolo como Raimundo Salazar, por los rasgos de su cara y porque tenía una muleta a su lado. Esto ocurrió unos siete meses después de que desapareciera. Señala que recogió la muleta y, por instrucción de su madrina, la devolvió al lugar donde la había encontrado.

l1) Dichos de Cloromira Carmen Mora Aguilera, que a fs. 3.943 expone que, para el 11 de septiembre de 1973 vivía en el sector de Loncopangue y conocía a Raimundo Salazar Díaz, Luis Alberto Cid Cid, Luis Alberto Bastias Sandoval, José Felidor Pinto Pinto, José Gabriel Viveros Flores y José Roberto Molina Quezada, todos los cuales eran vecinos del sector y sabe que fueron detenidos en sus domicilios por Carabineros y nunca más se supo de ellos. Indica que de la detención de José Gabriel Viveros Flores se enteró a la mañana siguiente de la noche en que fue detenido, ya que a su casa fue su mujer Ana Echeverría, quien le contó que había sido detenido por Carabineros.

m1) Declaración de Domingo Humberto Matus Cares, que a fs. 3.959 vta. expone que el 11 de septiembre de 1073 era alcalde de Quilaco y fue detenido ese mismo día quedando en libertad el 10 d enero de 1974. Señala que sabe de la detención de Cristino Humberto Cid Fuentealba, por comentarios del pueblo y los dichos de su conviviente doña Delfina Matus Betanzo, quien le comentó que, su cónyuge fue detenido entre las 18:00 y 19:00 hrs. de un día de septiembre en su domicilio de Hijuela El Radal, a unos 5 kms. de Quilaco, por el camino El Algarrobo y sus aprehensores fueron el cabo Sergio Salazar, un tal “Quelo” Celedón y Sergio Pino Cabezas. Respecto de José Roberto Molina Quezada, indica que se enteró de su detención por medio de su hijo conocido como “El Manco Molina”, quien le dijo que su padre fue detenido por Carabineros y civiles entre ellos, el Sargento Burgos y el “Chocolito” Villa. También conoce la situación de Segundo Soto Quijón, quien, según se contaba, fue detenido en el pueblo de Quilaco y esa noche habría sido muerto en el puente que une Santa Bárbara con Quilaco. De Felidor Pinto sabe que también fue detenido por comentarios de su hijo “El Chel Pinto”, quien le contó que fue detenido en el Asentamiento

n1) Declaración de Etelvina Carmen Viveros Echeverría a fs. 3.970 quien expone que es hija de Gabriel José Viveros Flores, quien desapareció un día sábado en noviembre de 1973 desde su casa ubicada en la Villa de Loncopangue, en horas de la noche, cuando ella estaba presente y tenía 9 años de edad. Recuerda que estaban todos acostados en una misma pieza cuando, de repente, sintieron golpear, al lado de la ventana, preguntando su papá quienes era, escuchándose desde fuera decir que eran Carabineros, entonces su padre le dijo que lo dejaran vestirse para abrir la puerta, levantándose también su mamá y al abrir entraron dos Carabineros, uno de los cuales era Víctor Zambrano, quien era el que daba las órdenes y hablaba. Él y otro policía revisaron toda la casa con linternas, incluso debajo de las camas. Luego de esto, salieron de la casa y llamaron a mi papá. Una vez que estaba afuera, le dijeron que los acompañara y su mamá preguntó a dónde llevaban a su padre, quienes le contestaron que “iba ahí no más y volvía luego”. Recuerda que si papá se fue caminando con los Carabineros y nadie más los siguió. Luego, sintió que a unos 40 mts. de la casa partía un auto, lo que también escuchó su mamá, quien junto a su abuelo, salieron en busca de su padre regresando a la hora después sin novedades. Al día siguiente, al consultar con parientes y vecinos, todos escucharon en la noche un jeep o una camioneta, y luego disparos en la subida de Trompelbueno, o sea, muy cerca del Reten de Loncopangue. Mi mamá buscó a mi papá en diversas partes sin encontrarlo. Agrega que, antes de la detención de su papá, en Loncopangue desapareció más gente, como Luis Cid, Raimundo Salazar y Luis Bastias, pero no sabe la fecha en que ellos fueron detenidos. También se detuvo a un señor de apellido Molina. La gente del sector decía que los involucrados en las detenciones eran el carabinero Salazar y un tal “Chocolo”.

ñ1) Testimonio de José Tobías Melita a fs. 3.077, quien señala que era Secretario Municipal de la Municipalidad de Quilaco al 11 de septiembre de 1973, y que José Feliciano Ortíz Gutiérrez era el chofer municipal en aquella época, de un camión marca Chevrolet, color amarillo limón, de 4 toneladas, con baranda altas, el que fue requisado por Carabineros el mismo 11 de septiembre, manteniéndolo en su poder hasta fines de ese mes y que, durante ese tiempo, Gutiérrez sirvió de chofer a los Carabineros. Indica que recuerda a José Felidor Pinto, porque iba a cazar al fundo Huinquen, y supo de su desaparición tiempo después; también conoció a Segundo Marcial Soto Quijon, quien era el curadito de Quilaco y que desapareció en el mismo pueblo.

o1) Declaración de Elías Barrera, que a fs, 3.979, expone que al 11 de septiembre de 1973, era chofer de la Dirección de Riego y estaba a su cargo una camioneta pick up, marca Ford, color rojo, año 1969. Su jefe, don Raul Bopp Blup, le ordenó que se pusiera a disposición de de Carabineros de Quilaco, lo que hizo, poniéndose a disposición del jefe de Carabineros, Sargento Burgos, quien le señaló que debía trabajar con ellos y obedecer sus órdenes, trabajando desde el 11 de septiembre de 1973 hasta finales de octubre de 1973. Indica que en varias ocasiones le correspondió transportar detenidos, además de Carabineros, pero todos eran traídos al reten de Quilaco y nunca llevó detenidos a otro lugar. Indica que sabe, por el cuenta kilómetros, que aunque él no trabajaba de noches, la camioneta, al quedar a disposición de Carabineros, era usada en las noches. Respecto de los detenidos, recuerda la situación de Segundo Marcial Soto Quijón, que era el “curaito” del pueblo y le decían el Chalo, el cual desapareció del mismo pueblo.

p1) Inspección personal del Tribunal, cuya acta se encuentra agregada de fs. 3993 y siguientes, con la asistencia de los testigos Domingo Matus y Emelina Esparza. Señala el acta que se inspeccionó el señor de Quilaco Alto, que se encuentra al costado derecho del camino Quilaco- Mulchén a unos 50 metros al sur poniente del Mirador de Quilaco, sector que corresponde a un barranco más o menos profundo, caracterizado por la presencia de grandes arbustos y arboles. Según el testigo Domingo Matus, fue en ese sector donde encontró unos cuerpos comidos por los perros y que habrían sido sepultados por Carabineros y dos particulares ya fallecidos, en la época próxima a septiembre de 1973. También se inspeccionó el Sector de la Isla de Quilaco, ubicada en el cauce del Bio Bio, de una superficie aproximada de 40 hectáreas. Posteriormente, se inspeccionó la Angostura de Rucalhue, ubicada al costado norte del camino Quilaco. Loncopanguye, la cual tiene una brusca caída desde el borde del camino hasta el lecho del rio Bio Bio. Acto seguido, se inspeccionó la Desembocadura del Rio Quilmes, en el camino Quilaco Loncopangue, lugar donde la testigo doña Emelina Esparza expone en ese sector vio el cuerpo en descomposición de Raimundo Salazar Muñoz y su muleta. Finalmente, el Tribunal concurrió al Puente El Piulo, que se ubica en un camino perpendicular a la Ruta Q-60_r y al camino Quilaco Loncopangue, viaducto que es de fierro y concreto, de corta extensión y dos vías de tránsito y cruza el rio Bio Bio a unos 20 metros de altura en tanto que el cauce, aguas arriba como aguas abajo, corre por un estrecho desfiladero. Se obtuvieron fotografías que rolan de fs. 3.990 a 3.992.

q1) Declaración de Mercedes Matus Betanzo, que a fs, 3.997 vta. expone que es conviviente de Cristino Humberto Cid Fuentealba, quien fue detenido en la tarde del 13 de septiembre de 1973, en su domicilio ubicado en la hijuela El Radal, ubicada a unos 5 a 6 kilómetros de Quilaco, cuando estaban presente sus padres y Manuel Cid Matus, hijo de Cristino, y Telma Orellana, una sobrina, que estaba picando leña. Indica que las personas que lo detuvieron fueron el Carabinero Salazar y el civil Villa, conocido como “El Chocolo”, que entrearon a su casa y sacaron a Cristino de la cocina, diciéndole que debían irse con ellos, sin decir por qué lo detenían, y quien había dado la orden para ello. En la puerta, los estaba esperando el Carabinero Arriagada y otro funcionario cuyo nombre no recuerda, todos los cuales salieron de su casa y se fueron por un camino vecinal rumbo al portón que permitía salir de la hijuela. Indica que ella con Manuel lo siguieron, llevando el carnet de Cristino, hasta el lugar donde su sobrina Telma Orellana picaba leña, viendo desde ese sitio como a unos 40 o 50 metros de distancia, se juntaban otras personas, todas civiles, que estaban alrededor de la hijuela, reconociendo al Quelo Celedón, Tato Pasten y el hijo del Sargento, Juan Carlos Burgos, además de otras personas que no pudo reconocer. Indica que siguió a los que detuvieron a Cristino, caminando a escondidas, cortando por los montes, llegando a Quilaco en la misma fecha, pero de noche; temprano al día siguiente fue al retén y un carabinero le dijo que había sido llevado Cristino a Mulchén, por lo que volvió a su casa en busca de ropa para llevárselas a la Cruz Roja de Los Ángeles, a donde le dijeron que fueron a parar los detenidos, pero a la semana se la devolvieron porque nunca había estado detenido allí. Indica que Sergio Pino, que convivía con su hermana Bárbara, era un hombre que ayudaba a los Carabineros del Retén de Quilaco, y también estuvo en el camión cuando detuvieron a Cristino.

r1) Testimonio de Isabel Cañete Tapia, que a fs. 4.000 expone que es la madrina de Segundo Soto Quijón, a quien vio por última vez al día siguiente del golpe de estado, alrededor de las 18:00 horas, cuando lo visitó. Inidca que unos 8 días después de aquello, supo por comentarios de la gente, que él había desaparecido, pero ignora detalles de lo ocurrido.

s1) Declaración de Recloma de las Mercedes Soto Quijón, que a fs. 4.001, expone que es hermana de Segundo Soto Quijón y supo por intermedio de su otro hermano, Profirio, que Segundo había sido detenido a los días después del golpe de estado, en una noche, cerca del Puente Quilaco, y en esas circunstancias, mientras estaban detenidos, llegó el Jefe del Retén de Quilaco, quien reconoció a Profirio y ordenó que lo soltaran, no así con Segundo, de quien nunca más se supo. Diversas personas del pueblo le contaron, que a Segundo le habían disparado los Carabineros en el Puente y lo lanzaron al rio, pero su hermano logró salir donde hay unas toscas y de ahí comenzó a pedir auxilio, pero los Carabineros, entre ellos, un tal Paco Lalo, fueron donde estaba para rematarlo y lo lanzaron de nuevo al agua.

t1) Declaración de Manuel Gregorio Cid Matus, que a fs, 4.084 vta. expone que el jueves 13 de septiembre de 193, siendo las 17:30 horas, andaba con su abuelo Pedro Matus, ya fallecido caminando por el alto de la Hijuela El Radal, como a unos 300 metros de la casa, y en los alrededores vio a una persona que no pudo identificar, armadas conm escopetas, entonces se fue para la casa que estaba en el bajo y pudo ver al “Chocolo”, de nombre Eugenio Villa, cuando salía con su padre Cristino Cid, desde la cocina de la casa; a unos 50 metros y sobre un puerte estaban el Sargento Burgos, el Carabinero Salazar y otro funcionario de apellido Arriagada. Señala que a su papá se lo llevaron caminando y no salieron a la siga de él, pues los Carabineros y el civil Villa, decían que iba a volver altiro. Señala que no puede asegurar si oyó un ruido de vehículo o escuchó disparos.

u1) Declaración de Lucia del Tránsito Quintana Sotomayor, que a fs. 4.085 vta expone que Luis Alberto Cid Cid era trabajador de su marido José Dolores Ancano Cumilao, entonces dueño del Fundo Rañiguel, en el cual también vivía Luis Alberto bastías. Indica que el primero desapareció del fundo y por lo que le comentaron sus familiares, cuando él volvía a casa, llegó una patrulla de Carabineros, lo tomaron detenido y se lo llevaron. Una semana después, con su marido fueron al retén de Quilaco a preguntar por Luis Cid, pero le dijeron que se lo habían llevado al Regimiento y que se fueran sin decir nada.

v1) Declaración de Heraldo Hernán Saéz Álvarez, quien a fs. 4.094 vta., expone que, para la época de septiembre de 1973, fue Carabinero en la Tenencia de Santa Bárbara y se le conocía como “El Paco Lalo”. Al ser carabinero raso, solo se le destinaba a la vigilancia exterior del cuartel. Recuerda que se formó un grupo de civiles y Carabineros que participaba en la detención de la gente, entre ellos, estaban un señor Barrueto, que se movilizaba en una camioneta verde, el cabo Etcheverría, apodado el Cotorra, el carabinero Godoy, otro civil que era de apellido Domínguez, y los veía cuando salían y entraban con gente detenida. Un día de septiembre de 1973, alrededor de las 11:00 horas, se recibió en la tenencia una comunicación del Retén de Quilaco, de que había unas personas sobre unas piedras en el río; entonces, el Teniente Aravena, le mandó para verificar la información, regresando para comunicarle que era cierto que una persona estaba en una piedras sobre el cauce del río a unos 50 a 70 metros de la orilla norte; luego el teniente, con otro funcionario y él, fueron al lugar en una camioneta fiscal de INDAP, por calle Prat, cerca de un lugar donde está el descanso del “finao Carlitos”, entonces el Teniente Aravena se payó en el vehículo y disparó dos tiros de su fusil hacia la persona que estaba en las piedras, quien cayó al agua sin que fuera del rio, recordando que también habían varios otros Carabineros disparando desde el otro0 lado del rio y mucha gente mirando. Señala que desconoce porque estaba esta persona en la piedra, solo que estaba mirando hacia calle Prat y agitaba uno de sus brazos, estando en esas condiciones cuando le disparó el teniente Aravena.

w1) Dichos de Elba Enid Bastías Viveros, que a fs. 4.111, expone que estaba presente cuando su padre Luis Alberto Bastías Sandoval fue detenido por Carabineros desde su casa ubicada en el Fundo Rañiguel, en Loncopangue Alto. Indica que esto ocurrió un día de primavera, cerca de la hora del almuerzo, mientras se encontraba en un esterito lavanzo loza con su hermana Irma Bastías, en eso vio varias personas uniformadas rumbo a la casa, su hermana y ella fueron corriendo a la casa a saber qué pasaba y cuando llegaron, estos uniformados fueron a la huerta familiar donde su papá estaba trabajando y ahí lo detuvieron para llevarlo a la cocina, apuntándolo con armas y los brazos en alto. Cuando ocurrió aquello, ya todos los hijos con la madre estaban reunidos y ella comenzó a llorar, y decía que iban a matar a su papa, pero una de estas personas, que supo que era el cabo Salazar, le contestó a gritos que no lo iban a matar y la hizo callar, después se lo llevaron a pie, siempre apuntándolo y con las manos en alto, en dirección a Loncopangue y desde ese momento nunca más lo volvió a ver. Su madre, señala, siguió a esta gente para mirar donde llevaban a su papa y se dio cuenta que lo subieron a un camión que estaba estacionado a la entrada del Fundo Rañiguel, frente a la casa de Custodio Pulgar.

x1) Declaración de Telma del Carmen Orellana Muñoz, quien a fs. 4.134, expone que estaba presente cuando detuvieron a Cristino Cid Fuentealba, lo que ocurrió el 13 de septiembre de 1973, en horas de la tarde. En esa época, ella vivía con su abuelo Pedro Matus y Mercedes Betanzo, en la Hijuela El Radal, manos menos cerca de Quilaco. Indica que ella estaba picando leña a corta distancia cuando vio que llegaron los Carabineros Salazar y otro de apellido Arriagada, mientras en la zona de los linderos vio correra a varios jóvenes que corrían. Indica que cuando llegaron los Carabineros, le preguntaron por un tal Antonio, respondiéndoles que en ese lugar no había ninguna persona con ese nombre, y ellos siguieron en dirección a la casa y uno de ellos entró a la cocina, donde detuvo a Cristino, luego salieron de la dependencia y se lo llevaron al medio, entre los dos Carabineros, sin hacerle nada, sin apuntarlo o amenazarlo, de allí se lo llevaron en dirección a la calle que comunicaba con todas las parcelas. Recuerda que mientras se llevaban a Cristino, su conviviente, Mercedes Matus Betanzo, le dijo a los Carabineros que la esperaran para entregarles su carnet y ellos dijeron que no necesitaba carnet, asi como tampoco chaqueta, pese a que éste andaba en mangas de camisa. Esta fue la última vez que vio a Cristino Cid Fuentealba, ignorando qué pasó con él.

y1) Declaración de Raquel del Carmen Pulgar Cid, quien, a fs. 4.140, expone que al lado de debajo de su casa, ubicada en la entrada del Fundo Rañiguel, un día se estacionó un camión de la Municipalidad de Quilaco, donde venían civiles y uniformados deteniendo ese día a dos trabajadores del Fundo, Luis Cid y Luis Bastías, y desde día nunca más se pudo de ellos. Ese día recuerda que estaba el carabinero SAalazar, que antes había pasado a preguntar por su hermano Javier Cid. A unos cuatro días después de ocurrido esto, supo que Raimundo Salazar, que usaba muleta, también había sido detenido ese día, en Loncopangue.

z1) Declaración de Carlina del Carmen Pinto Rivera, quien a fs., 4.180 expone que conoció a José Felidor Pinto Pinto, que era primo hermano de su padre Domingo Pinto Castro y sobre esos hechos, sabe sobre las circunstancias de su detención, a raíz que una vez presenció en la cantina de Arturo Pinto una pelea entre éste y otra persona que no conoce, y el desconocido le gritó a Pinto algo como “desgraciado no te acuerdas cuando Pinto colgaba del puente y le cortaste las manos”. Tiempo después le contaron que a José Pinto lo habían sacado de la casa y después lo tiraron desde el Puente El Piulo.

a2) Testimonio de Nora de la Cruz Mejías Mella, que a fs. 4.219 expone que era profesora y directora de la escuela G-1088 de Piñiquihue, en Quilaco, encontrándose en esa zona en el año 193. Indica que conoció a José Roberto Molina Quezada, ya que era apoderado del colegio, y vivía en la Parcela 112 del sector precordillerano. Indica que después del 11 de septiembre de 1973, al parecer un capitán de ejército le preguntó sobre él, si era comunista, si se portaba bien, etc. Después de varios días, los hijos de este señor comenzaron a faltar a clases, y comenzó a averiguar lo que había pasado y ahí se enteró que Carabineros había ido a su casa a buscarlo y nunca más volvió.

b2) Declaración de José Víctor Molina Sanhueza, quien a fs. 4.222 señaló que su padre fue detenido por Carabineros un día en la mañana en su domicilio ubicado en una parcela cordillerana del sector Piñiquihie, lo que ocurrió mientras iba a dejar una carreta donde unos vecinos, y en ese trayecto apareció un jeep con toldo color plomo en la parte de atrás, donde iban cinco personas que le hicieron parar, eran los carabineros Burgos y Arriagada, a quienes conocía antes y ubicaba perfectamente, a ellos los acompañaba los civiles Sergio Pino, que tiene un negocio en Quilaco; y un tal Diuca, que es mecánico de automóviles y a quien ubicaba desde antes. Esas personas lo detuvieron y le dijeron que iban a buscar a su papa, lo subieron al vehículo y les indicó conde se encontraban llegando hasta la casa de Anselmo Retes, donde dejaron estacionado el jeep y de ahí caminaron como 5 cuadras, hasta las afueras de la casa, donde estaba su padre, con su hermana Bella y su sobrina Marta, mientras su mama estaba en la huerta. Llegaron unos 15 o 20 metros de la casa y desde unos matorrales, un Carabineros llamó a su papá con señas y este se acercó, siendo detenido y todos regresaron a la casa de Anselmo Reyes, donde lo hicieron bajar ordenando volver a su casa y agregando que nunca más vería a su padre,m que debía hacerse cargo de la familia y tenían una semana para irse de la parcela. Desde ese momento nunca más volvieron a ver a su padre.

c2) Informe pericial fotográfico realizado por el Laboratorio de Criminalística de la Policia de Investigaciones, agregado a fs. 4.853 respecto de la detención de Luis Bastias Sandoval, Gabriel Viveros, Raimundo Salazar. A fs. 508 rola el correspondiente el informe pericial planimétrico.

d2) Declaración de Dina del Carmen Cid Ortega, que a fs. 3.395 expone que es hija de Luis Alberto Cid Cid, quien está desaparecido desde el 20 de septiembre de 1973. Indica ese que día no se encontraba en la casa, ya que estaba en Santa Barbara y al regresar a su domicilio, en el sector de Loncopangue, se enteraron de la detención de este mientras estaba efectuando labores fuera del domicilio, lo que le contó su hermano Miguel Angel Cid Ortega, quien también les dijo que había sido detenido por Carabineros que trabajaban en el reten de Rucalhue.

e2) Acta de diligencia de reconstitución de escena agergada a fs. 4.410 y 4.451.

f2) Acta de excavación en cuesta Quilaco a fs. 4.434 y 4.489

g2) Informe de la Brigada de Homicidios de Concepción de la Policía de Investigaciones de Chile a fs. 4.458, conteniendo diversas diligencias respecto de los hechos investigados en este párrafo.

h2) Diligencia de careo entre Eugenio Villa Urrutia y Mannuel Gregorio Cid Matus, a fs. 4.542, en la cual, Cid Matus reconoce a Villa Urrutia como uno de los civiles que fueron a detener a su padre Cristino Cid; y Villa Urrutia reconoce haber participado en el hecho mandado por elSargento Burgos, y que le acompañaban además Juan Carlos Burgos y Sergio Pino;

i2) Informes Periciales Planimétricos elaborados por el Laboratorio de Criminalística Regional Concepción de la Policía de Investigaciones de Chile respecto de las diligencias de reconstitución de escena de 10 de enero de 2002, a fs. 4.655 y de 18 de enero de 2002 a fs. 5.080;

j2) Informe de Terreno Quilaco de la Unidad de Identificación del Servicio Médico Legal de fs. 4.678;

k2) Informe Pericial Fotográfico N° 18 del Laboratorio de Criminalística Regional Concepción de la Policía de Investigaciones de Chile de fs. 4.698 a 4.716 inclusive, en el que consta el desplazamiento fotográfico del lugar donde se habrían cometido los hechos y la dinámica de los mismos, según las versiones de las personas involucradas;

l2) Informe Pericial Fotográfico N° 29 del Laboratorio de Criminalística Regional Concepción de la Policía de Investigaciones de Chile de fs. 4.853 a 4.871 inclusive, en el que consta el desplazamiento fotográfico del lugar donde se habrían cometido los hechos y la dinámica de los mismos, según las versiones de las personas involucradas;


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