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Uso literario del lenguaje


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BLOQUE I

Tema 1. La lengua literaria

  1. USO LITERARIO DEL LENGUAJE

El lenguaje tiene una finalidad comunicativa y, como todo acto comunicativo, éste se puede usar de múltiples formas. A lo largo de este tema vamos a estudiar el uso literario que del lenguaje se hace.
1.1. La función poética del lenguaje y la creación literaria

Cada elemento de la comunicación determina una función diferente del lenguaje (expresiva, representativa, conativa, fática, metalingüística y estética). Una de esas funciones, característica de la comunicación literaria, es la llamada función estética o poética. Esta función consiste en atraer la atención del receptor sobre la belleza del mensaje. Por eso, el escritor, para atraer nuestra atención, tiene que usar el código de modo extraño, es decir, diferente de su uso normal. Son muchos los medios o artificios que utilizan el escritor en la lengua literaria. El que más llama la atención es el verso, pero hay muchos otros como el empleo de palabras poco usuales, el uso de ritmos marcados, el uso de epítetos, metáforas, repeticiones...


Tradicionalmente, se llaman figuras literarias o retóricas todos estos artificios por los que el mensaje literario se diferencia del lenguaje común.
1.1.1. Texto literario y no literario

El texto literario persigue la recreación de un mundo que, a pesar de partir de elementos reales y existentes, se aleja de la realidad. Predomina lo subjetivo, porque el autor nos ofrece una visión personal acerca de ese mundo y los sentimientos que en él despierta. En definitiva, interesa más llamar la atención de quien lee el texto que describir la realidad con exactitud. Todo ellos se consigue mediante el uso de la función expresiva, la poética y del lenguaje connotativo o subjetivo.


El texto no literario persigue ser claro, conciso e informativo. No se aleja de la realidad, sino que intenta reflejarla con exactitud, informar sobre ella y describirla fielmente. Para ello, emplea un lenguaje preciso y sin ambigüedades. Se caracteriza por la objetividad y el uso de la función representativa, el lenguaje denotativo y la expresión clara, ordenada y concisa.
1.1.2. Elementos de la comunicación literaria

Lo que llamamos literatura (el conjunto de las obras literarias: poemas, cuentos, novelas, dramas, ensayos, etc.) constituye un tipo de comunicación especial.





  • El emisor, en la comunicación literaria, es el autor: un artista dotado de sensibilidad, cultura, observación y capacidad lingüística, que crea una obra de arte, buscando producir una sensación de belleza, un placer estético. Hasta las obras colectivas o populares y anónimas, son originariamente fruto de un artista creador.

  • El receptor no es, como en la comunicación ordinaria, un destinatario preciso, sino que se trata del público en general, que acepta o no voluntariamente aquella comunicación, normalmente en busca de placer, entretenimiento o formación cultural e ideológica. Se trata, pues, de un receptor universal.

  • El canal ordinario es el libro. Pero hay también otros canales orales: la canción y la representación teatral.

  • El mensaje es la propia obra literaria, que tiene una finalidad estética. Además es unidireccional: en la comunicación ordinaria, el emisor puede convertirse en receptor; en cambio, en la comunicación literaria en mensaje no puede recibir respuesta inmediata del receptor.

  • El contexto es también muy peculiar. Normalmente, no lo comparten el autor y el lector. Este se enfrenta de ordinario con obras escritas en tiempo anterior (a veces, hace muchos siglos) e, incluso, en lugares muy distintos. Por eso, debe conocer el marco histórico, social y cultural en el que se produjo la obra literaria.

  • Pero también el código impone una diferencia estricta entre las comunicaciones ordinaria y literaria. El código literario es esencialmente el código común escrito y culto, pero manipulado especialmente por el autor, que actúa sobre él con el propósito de darle una forma especial, la cual falta en la comunicación ordinaria, normalmente sujeta a fines prácticos.

1.1.3. El discurso literario como producto lingüístico, estético y social.



  1. Producto lingüístico:

  • El material de expresión es la palabra.

  • Transmite información, es, por tanto, un fenómeno comunicativo. Son la expresión de una actitud personal ante el mundo; se escriben para que otras personas participen de los conocimientos y sentimientos del autor.

La situación comunicativa es diferente a la situación comunicativa habitual, ya que se trata de una situación no compartida por el emisor y el receptor:



      • El emisor está ausente en el momento de la recepción. Suele gozar de cierto prestigio intelectual.

      • El receptor no descodifica el mensaje en el momento en el que éste se produce, por lo que carece de información acerca de la situación en que ese mensaje ha sido creado. Además, puede interrumpir la lectura o releer, saltarse párrafos…

Los medios de comunicación actuales proponen nuevas alternativas, ya que periódicos digitales y blogs permiten a los receptores recibir el mensaje al instante y responder a éste de inmediato, por lo que estaríamos ante una situación comunicativa muy similar a la normal.


En palabras de Bobes Naves hay dos tipos de lectores: el lector ingenuo (“complejo de marido de Scherezade”) que busca conocer la anécdota y la lectura informativa; y el lector que busca el placer estético de la lengua, disfruta del texto en cuanto obra artística.


  1. Producto estético:

Es un acto de creación artística al igual que la pintura, la escultura o la música. El “material” con el que trabaja la literatura es la palabra. Esta característica genera una serie de diferencias entre la creación literaria y el resto de manifestaciones artísticas, puesto que la lengua es también el medio de comunicación diaria entre los seres humanos.
Función poética de la lengua: intencionalidad estética, predominio de la connotación; el signo no es transparente, sino que tiene un valor en sí mismo (aliteración, paronomasia, similicadencia); busca la originalidad y crea mundos de ficción, cerrados y coherentes.


  1. Producto social:

      • La obra literaria es un reflejo de un grupo social, ya que el autor vive en una sociedad organizada y pertenece a una clase social. Por ejemplo, Don Juan Manuel cuando escribe sus Cuentos. El lector, a su vez, también interpretará la obra literaria en función de su momento histórico, su visión –las diferentes interpretaciones del Quijote a lo largo de la historia.

      • Los géneros literarios van cambiando a lo largo del tiempo: la novela.

      • La obra literaria también pretende influir sobre la sociedad:

        • Literatura de denuncia de los años 50.

        • Literatura escapista (romanticismo, modernismo).

        • Reivindicación de lo propio (indigenismo). Ej.: La literatura de Dickens tuvo una determinada influencia en la toma de conciencia social.

        • La literatura puede modificar la literatura: La familia de Pascual Duarte supuso la creación de una corriente literaria caracterizada por la presentación realista de ambientes y personajes marginales en la España de posguerra.




      1. Características del lenguaje literario

    1. Material: la lengua común, limitada por las construcciones, pero ilimitada en cuanto a las posibilidades de combinación.




    1. En una obra literaria pueden aparecer distintos niveles de lengua:

        • Lenguaje llano y coloquial.

        • Estilo culto y elevado.

        • Uso de indigenismos

El uso de un nivel u otro va a determinar el público al que llegue.


    1. Artificios extrañadores: recursos lingüísticos cuya función es llamar la atención sobre la forma del mensaje. Sin embargo, éste no es un rasgo exclusivo del lenguaje literario, también lo podemos encontrar en el lenguaje coloquial. La diferencia entre uno y otro es más una cuestión de grado y matiz.

1.2. Los recursos estilísticos: principales figuras retóricas

Entendemos por figuras retóricas aquellos recursos, extraños al uso normal y corriente del lenguaje y que el autor utiliza para dotar al texto literario de belleza y expresividad. Las figuras aparecen, sobre todo, en el lenguaje literario, lo cual no significa que sólo podamos encontrarlas en él. Recuerda que a la hora de analizar las figuras retóricas no es suficiente identificarlas sino que debemos explicar también qué función desempeñan o qué efecto artístico producen, y por qué han sido utilizadas por el autor. Estos recursos pueden ser analizados de acuerdo con los distintos planos o niveles de la lengua. Algunos corresponden al nivel fónico, otros al nivel semántico y otros al nivel morfosintáctico.




  • Metáfora: Consiste en identificar, porque entre ellos haya alguna semejanza, el término real con el término imagen, sin nexo comparativo:

Nuestras vidas son los ríos
Que van a dar a la mar.

(Jorge Manrique)




  • Hipérbaton: Consiste en alterar el orden lógico de la frase:

Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra...

(Quevedo)




  • Símbolo: Consiste en la sustitución de una palabra que designa un concepto espiritual o abstracto por otra que alude a una realidad perceptible por los sentidos o concreta:

La balanza como símbolo de justicia

 


  • Sinestesia: Consiste en percibir una sensación por un sentido que no le corresponde (oír un color, saborear un sonido, etc.).

En colores sonoros suspendidos
Oyen los ojos, miran los oídos.

(López de Zárate)




  • Epíteto: poner adjetivo antes de sustantivo para expresar alguna cualidad.

“El terrible Caín”


  • Apóstrofe: invocación a una persona, u otros seres ya sean animados o inanimados.

Amada, déjame entrar que la Muerte me viene siguiendo.
Otras figuras literarias:

RECURSOS FÓNICOS



- Aliteración. Repetición de un fonema (o conjunto de fonemas) en varias palabras de un mismo verso, estrofa o frase, con una finalidad expresiva.

Si piensas que yo no soy su dueño, Alcino.
- Onomatopeya. Intento de imitar sonidos de la realidad.

Zumbándome
-  Paronomasia. Vincular palabras formalmente muy similares, aunque con significado distinto.

Cuida tu vida en serio, no en serie

RECURSOS MORFOSINTÁCTICOS


Anáfora. Repetición, al comienzo de las oraciones, de la misma palabra.
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