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U N I V E R S I D A D DE L A S A L L E

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACION

MAESTRÍA EN DOCENCIA

Ponencia



Título: DIRECTRICES EDUCATIVAS GLOBALES Y LA INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA EN COLOMBIA”

Seminario: POLÍTICAS EDUCATIVAS, LEGISLACIÓN Y DOCENCIA





Presentado al Profesor Daniel Lozano

Por:


DEYANIRA LUQUE

Celular: 310 3121992

Correo electrónico: deyio2@hotmail.com

CARLOS QUINTERO

Celular: 300 6624933

Correo electrónico: cquinte76@hotmail.com

FERNANDO VILLALOBOS

Celular: 310 3192908

Correo electrónico: fervigan@gmail.com



DIRECTRICES EDUCATIVAS GLOBALES Y LA INVESTIGACIÓN UNIVERSITARIA EN COLOMBIA*1

INTRODUCCIÓN

La mundialización del capitalismo y la consecuente globalización de la actividad económica y los postulados de neoliberalismo, plantean que cualquier actividad humana es susceptible de convertirse en mercancía y por lo tanto su producción debe regirse por los postulados del libre mercado, por lo tanto ello influye en la educación a todos los niveles y para este caso de estudio la educación universitaria. Nuestro planteamiento central es que la calidad de la investigación desarrollada en la educación superior en Colombia, se ha visto comprometida por las directrices de política que se desprenden del Consenso de Washington.

Para su desarrollo, este trabajo describirá unos antecedentes del tema a tratar, para luego presentar de manera crítica la posición del grupo del Banco Mundial sobre la educación y posteriormente presentar la posición de la UNESCO, como una alternativa a la política educativa planteada desde el neoliberalismo, después se entra a analizar el impacto de dichas directrices en la política educativa colombiana y sus efectos en la investigación universitaria, para finalmente presentar las conclusiones.

Como antecedentes, es bueno precisar que el capitalismo se instauró como único sistema de producción a nivel mundial, junto con el neoliberalismo como doctrina económica preponderante, a partir de lo que se denominó consenso de Washington, realizado en 1989, en dicha ciudad, con base en un encuentro promocionado por el Fondo Monetario Internacional y por el Banco Mundial. En este encuentro participaron funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América, ministros de finanzas de los países industrializados, presidentes de importantes bancos internacionales y reconocidos economistas. El resultado y producto más destacado de dicho encuentro fue el Consenso de Washington, cuya paternidad se otorgó al economista John Williamson; dicho consenso, era a su vez un resultado de la llegada al poder de los conservadores Margareth Theacher en 1979 como primera ministro de Inglaterra y Ronald Reagan en 1980 como presidente de Estados Unidos de Norteamérica, a lo cual le antecedieron la crisis económica de los años setenta que provocaron además una pérdida de credibilidad de las políticas socialdemócratas y keynesianas, crucificando de paso a los defensores del estado del bienestar, vigente desde 1945.

Los anteriores antecedentes del Consenso, fueron reforzados por las evidentes limitaciones de la planificación económica central, practicada en los países del bloque socialista, con sus fracasos en cuanto a la viabilidad de dichos regímenes económicos. Por su parte el neoliberalismo encontró una gran acogida en los partidos conservadores, las organizaciones empresariales y los sectores ricos de la sociedad, que acogieron con entusiasmo la defensa de la limitación del papel estatal, promoción de los recortes sociales, de la bajada de impuestos al capital, así como la de reducir el poder a los sindicatos.

El Consenso se caracterizó por emitir un conjunto de recomendaciones que se daban a los países endeudados, mayormente a los latinoamericanos, al momento de solicitar renegociaciones de deudas o nuevos préstamos, las cuales Gentili (1996) sintetiza así: “Disciplina fiscal: redefinición de las prioridades del gasto público, reforma tributaria; liberalización del sector financiero: establecimiento de tasas de cambio competitivas; liberalización comercial; atracción de inversiones de capital extranjero; privatización de empresas estatales; desregulación de la economía; protección de derechos de autorales”.

Con respecto a las directrices en el campo educativo de organismos como UNESCO, OCDE e instituciones financieras como el Banco Mundial(BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que llegaron al país vía empréstitos para el sector educativo, a partir de la década de los ochenta, se ha identificado una tendencia a instaurar procesos para convertir en mercancía a la educación y por lo tanto que la misma se comporte de acuerdo a la oferta y la demanda, lo cual lleva a su vez a privatizarla progresivamente y que primen las políticas de recuperación de costos al estilo de la empresa privada, incidiendo en la reforma de los sistemas de dirección y gestión de las instituciones educativas públicas, para que busquen eficiencia y eficacia en la asignación de los recursos escasos, pero que limitan la formación integral de los profesionales, que era la esencia de la educación superior.


Sobre esta idea de mercantilizar la educación, Bauman (2008) plantea “El conocimiento se ajusta al uso instantáneo y se concibe para que se utilice una sola vez (...) Hoy el conocimiento es una mercancía; al menos se ha fundido en el molde de mercancía y se incita a seguir formándose en concordancia con el modelo de la mercancía.” ( p. 30).
Igualmente, Boom (2004) plantea, respecto al manoseo del término educación, afirma lo siguiente: “La definición original de educación como la acción de ayuda y acompañamiento al discípulo a encontrar su propio camino, y la más clásica, por compartida, entendida como proceso de socialización, ceden terreno rápidamente a una concepción que equipara educación con capacitación para el trabajo, entrenamiento o desarrollo de aprendizajes efectivos, que sería la finalidad asignada desde una ingeniería de la educación.” (p2).
Continuando con Boom (2004) más adelante afirma “La educación, tal como la entienden hoy las agencias internacionales de desarrollo, adquiere valor sólo en la medida en que se conecte con los sistemas globales de producción, o, lo que es lo mismo, si entra en el juego del incremento de las competencias económicas, sólo matizada con el fortalecimiento de la democracia representativa.”(p3). Esto es lo que el autor menciona como escuela competitiva.
Impacto de la política educativa del grupo del Bando Mundial, en Colombia
El grupo del BM, para otorgar nuevos empréstitos a los países en desarrollo da lineamientos en política educativa; así por ejemplo en el informe del BM (1996) plantea que “Aunque las medidas encaminadas a aumentar la eficiencia del gasto público en educación pueden hacer que los fondos existentes sean más productivos, es posible que esas medidas no sean suficientes”. (P21). De otra parte, estas políticas fueron acompañadas en los años noventa con una prioridad en la financiación hacia los niveles de educación Básica y Media.
A propósito, en el informe del Banco Mundial, se plantea como estrategia “..Las inversiones en educación contribuyen a la acumulación de capital humano que es esencial para lograr ingresos más altos y un crecimiento económico sostenido. La educación, especialmente la educación básica (primaria y secundaria de primer ciclo), contribuye a reducir la pobreza al aumentar la productividad de los pobres..” (p21). En este mismo sentido, en el informe se menciona que algunos estudios indican que son altas las tasas de rentabilidad calculadas para la educación básica en la mayoría de los países en desarrollo, por lo cual ello indica claramente que las inversiones destinadas a mejorar la matrícula y las tasas de retención en la educación básica deben merecer en general la prioridad más alta en los países que todavía no han alcanzado la educación básica universal.

De otra parte, se afirma en el informe del BM “..los gastos públicos en educación suelen ser ineficientes y poco equitativos. Son ineficientes cuando se asignan mal entre los distintos usos; son poco equitativos cuando los estudiantes calificados no pueden matricularse en las instituciones a causa de que no hay oportunidades de educación o de la falta de capacidad de pago.” (p22). En estos planteamientos se observa el interés porque el estado dirija preferencialmente los recursos hacia los más capaces y más desvalidos socialmente y que a su vez no asuma toda la responsabilidad con sus escasos recursos, permitiendo a los privados participar, especialmente en la educación para los más pudientes.


Siguiendo con el informe del BM, y en lo que se relaciona con la educación superior plantea “Aunque el gasto público por estudiante de enseñanza superior está disminuyendo en comparación con el gasto por estudiante de primaria, sigue siendo muy alto” (p24). Igualmente, en otros apartes afirma que se debe incentivar el financiamiento privado para apoyar las instituciones privadas o para complementar los ingresos de las instituciones financiadas con fondos públicos. En esto se aprecia un sesgo de la política en contra de la educación superior pública en los países en desarrollo y a favor de su financiación privada, pues por rentabilidad no justifican que se destine demasiados recursos públicos a este nivel educativo. Así mismo en los párrafos anteriores, se puede resumir la política del Banco Mundial a favor de la educación primaria y media secundaria, por considerarla primordial para combatir la pobreza y por ende aumentar la capacidad de consumo de la mayoría de la población en el mundo, haciendo énfasis en la utilización amplia que debe darse a las TICs, para aumentar la cobertura, no importando si se compromete la calidad de la educación, lo cual parece estar compartido por el gobierno colombiano.
Al respecto, plantea Torres (2000) “El rumbo que adopten la educación y de los sistemas escolares en los países de América Latina y el Caribe estará dado fundamentalmente por lo que Estados y sociedades estén dispuestos a hacer con ellos, no sólo y ni siquiera principalmente desde la política educativa sino desde la política económica y desde la política social en sentido amplio.” (p425).
En otro aparte, Torres (2000) y refiriéndose al papel del docente en el nuevo siglo y como debe producirse una adecuación y redefinición de su rol para desempeñarse adecuadamente en la sociedad de la información, dice ”En este contexto, la cuestión docente se perfila como tema clave y urgente de la política y la acción educativa en los próximos 15 años. De la prontitud y manera como se resuelva esta cuestión dependerán, en gran medida, las posibilidades de la educación escolar -y del propio aprovechamiento eficaz de las TIC para la enseñanza y el aprendizaje- en los próximos años.” (p426).
En esta misma línea de pensamiento, Lozano (2010), afirma “Podríamos señalar que para esta perspectiva lo aprendido es efímero, al punto que la importancia de un conocimiento o de un saber aprendido puede desaparecer en el mismo instante en que se adquiere.” (p136).
Para Colombia, en el presente siglo se llega a una propuesta de política educativa en el Plan de Desarrollo 2002-2006, denominada Revolución Educativa, (prorrogada para el periodo 2006 a 2010), donde se focaliza el interés por aumentar la financiación de los niveles de educación Básica y Primaria, mas no así para la Educación Superior, para la cual lo que se implementa son criterios de evaluación de los programas y acreditación Institucional de alta calidad que busca elitizar aun más la educación superior, pues dichas exigencias difícilmente las pueden cumplir la mayoría de universidades en el país.

Así pues, en la propuesta de Revolución Educativa, se acoge lineamientos y condicionamientos del Banco Mundial BM para el sector social de la Educación y la Salud y las directrices trazadas en los Foros Mundiales organizados por Agencias internacionales sobre la Educación Superior, en el sentido promover la participación del sector privado para aumentar la ampliación de la cobertura la educación superior (técnico y tecnológico) y el establecimiento de indicadores de gestión e incremento de la cobertura para las universidades públicas; esta serie de medidas amarran y limitan no sólo los procesos de gestión y organización sino que lesionan la autonomía universitaria, lo cual trae consecuencias como el desconocimiento de la libertad de enseñanza y que se articule el ejercicio docente a las necesidades del mercado internacional, definida en términos de competencias, créditos académicos, ciclos educativos y exámenes de calidad, relegando la investigación, que debería ser la esencia de la universidad.


En este sentido, respecto a la Educación superior en Colombia, los acontecimientos recientes de protestas contra la reforma a la ley 30 de 1992, propuesta por el gobierno, pusieron en evidencia que la misma buscaba privatizar la educación superior, al proponer una mayor financiación privada nacional e internacional a este nivel educativo y a la investigación universitaria, para que esta última se dirija preferencialmente a obedecer los intereses de carácter empresarial, al imponer políticas más exigentes en torno a la calidad y a la gestión, con introducción de reformas en el currículo, en la evaluación y las prioridades de las universidades públicas, exigiéndoles la implementación de programas a distancia con tecnologías virtuales con el propósito de ampliar cobertura, pero sin asignación de recursos adicionales e implantando el subsidio a la demanda a través del crédito educativo. Al respecto, según datos del SNIES y el MEN, el porcentaje del PIB, dedicado a la financiación de la educación superior pública, se ha mantenido alrededor del 1%.

Como consecuencia de las políticas educativas nacionales, la oferta de educación terciaria en el país, se diversifica y se segmenta a través de la proliferación de Instituciones Técnicas, Tecnológicas, Corporaciones y Fundaciones, en su mayoría privadas, de dudosa calidad, que generan una expansión de la oferta educativa atendiendo las fluctuaciones del mercado con modalidades educativas de corta duración, fines de semana, semi presenciales y con ausencia total de investigación, orientadas hacia la formación o más bien hacia la instrucción para el trabajo, según se aprecia en el cuadro No. 01; en el ámbito oficial, se destaca el SENA.

Cuadro No. 1. Matrícula total en instituciones según nivel de formación.

En este cuadro, se aprecia que a nivel tecnológico, el número de matriculados pasó de 130.633 en el año 2003 a 537.143 en el año 2011, mostrando un crecimiento del 411.2 %, mientras en la educación universitaria el incremento fue solo del 143.4%, para el mismo periodo. Toda esta serie de medidas ignora y diluye la Educación como un derecho humano y la transforma en una mercancía educativa, alineada con las necesidades empresariales, obedeciendo igualmente a los criterios de costo beneficio, rentabilidad, productividad y eficiencia del capitalismo y del neoliberalismo predominante en las directrices de instituciones financieras como el BM, FMI y BID, entre otras.

No obstante lo anterior, la demanda por educación superior en el mundo industrializado y en los países emergentes, está creciendo, debido a la globalización, que permite el movimiento internacional del capital y del trabajo, los productos y servicios, así como el manejo y utilización de la información con base en las Tics, lo cual está creciendo de forma exponencial.

En este sentido, Morrison (2003) plantea, respecto a la educación superior en U.S.A., que “Las instituciones postsecundarias están atravesando por una transición mayor que cambiará, fundamentalmente, su forma de organización y función”. Continuando con Morrison (2003), mas adelante afirma. “Este cambio es impulsado por las fuerzas combinadas de la demografía, la globalización, la reestructuración económica y la tecnología de la información, que conducirán, a lo largo de la próxima década, a la adopción de nuevas concepciones del mercado de la educación, de nuevas estructuras organizacionales, y de la forma y contenido de la enseñanza. Para poder satisfacer esta demanda sin precedentes, las instituciones universitarias necesitan aumentar el uso de la tecnología de información vía aprendizaje on line.” (


Lo anterior, está en concordancia con lo indicado por las instituciones financieras internacionales (BM, BID, FMI), las cuales continúan con su política de que para continuar otorgando créditos al sector educativo de los países en desarrollo, en este caso para Latinoamérica y Colombia en particular, en lo que atañe el sector educativo público, éste debe seguir aumentando la cobertura y retención en educación primaria y básica secundaria. Esto es lo que ha venido aplicando el Gobierno, a través del MEN, para cumplir con cobertura y retención, pero descuidando los indicadores de calidad de los egresados, como resultado del denominado sistema de la promoción automática, lo cual afecta la materia prima que recibe la educación superior y específicamente las universidades públicas; ahora, la directriz para la educación a nivel superior, es que deberá aumentar cobertura, pero con los mismos recursos, lo cual compromete la calidad de la educación superior y en especial la calidad y alcance de la investigación que desde éstas se pueda generar.


Políticas educativas de la UNESCO
La otra corriente, en cuanto a políticas internacionales para el sector educativo, viene de la UNESCO, las cuales son compartidas a su vez por la CEPAL para Latinoamérica. Esta política está contenida en el denominado informe Delors(1994), el cual plantea que la educación debe adecuarse a las exigencias del siglo XXI, ya que éste ofrecerá recursos sin precedentes tanto a la circulación y al almacenamiento de información como a la comunicación; ello plantea a la educación una doble exigencia: ser capaz de transmitir, masiva y eficazmente, un volumen cada vez mayor de conocimientos teóricos y técnicos actualizados, adaptados a la civilización del conocimiento, porque son la base de las competencias del futuro y simultáneamente, diseñar nuevas metodologías de enseñanza que faciliten el aprendizaje, sin caer en la superficialidad de la corriente de información más o menos efímeras que invaden la Internet, enseñando para ello al educando a dilucidar lo importante y valedero de lo espectacular pero superfluo o con poco soporte de calidad y credibilidad e igualmente a manejar, procesar e interpretar dicha información, dándole las bases para saber cómo utilizarla en diferentes espacios o circunstancias de la vida, de tal forma que se le den los fundamentos para el aprendizaje permanente en ambientes colaborativos, que le permitan estar en condiciones de aprovechar y utilizar durante toda la vida cada oportunidad que se le presente de actualizar, profundizar y enriquecer ese primer saber y de adaptarse a un mundo en permanente cambio, que exige permanente actualización para estar vigentes en el mundo del trabajo.
Para cumplir el conjunto de las misiones que les son propias, en el informe Delors, se propone que la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales que en el transcurso de la vida serán para cada persona, en cierto sentido, los pilares del conocimiento: aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos para lograr la comprensión del mundo que lo rodea; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; por último, aprender a ser, que involucra además de los otros saberes, aspectos éticos, de coherencia y de responsabilidad con su entorno y con el otro.
En concordancia con lo anterior, la Comisión que participó en la elaboración del Informe Delors, al resaltar que el sistema educativo se ha centrado más que todo en los dos primeros saberes (aprender a conocer y aprender a hacer), descuidando los otros dos (aprender a vivir juntos y aprender a ser), plantea una crítica a la visión de la educación como mercancía y con sentido utilitarista, diseñada desde el grupo del BM e impuesta a través del otorgamiento condicionado de los empréstitos otorgados a los países en desarrollo.
Así pues, en la parte inicial del informe Delors (1994) se plantea la idea de la educación o la utopía necesaria, que inspira el mismo y se dice que “Frente a los numerosos desafíos del porvenir, la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social.” (p7). Estos a su vez son parte de los postulados con que fue fundada la UNESCO y que por lo tanto van a ser los que van a orientar el trabajo de la comisión.
A lo anterior hay que sumarle los desencantos que el progreso de los países más desarrollados viene causando en los países menos desarrollados, que quieren salir de ese atraso, pero al querer seguir la ruta de los primeros se encuentran con que parece que no hay cama ni oportunidades para todo el mundo, dada el desigual aprovechamiento de los recursos de la humanidad por los poseedores del capital para inversión y a que el neoliberalismo, a pesar de predicar la apertura económica como requisito y garantía para el crecimiento económico sostenido, en la práctica su aplicación es desigual, pues los países más ricos o desarrollados, guardan aun una serie de proteccionismos y barreras no arancelarias que impiden que circulen libremente los recursos en el planeta, creando desigualdades y tensiones a nivel planetario que buscan resolverse en muchos casos de forma violenta, ante los sentimientos de desesperanza que son exacerbados por gobernantes o líderes religiosos oportunistas y de corte populista.
En este sentido Lozano (2010) plantea “Como ya hemos visto, en la actualidad la función de la educación se relaciona con el aporte de resultados que contribuyen al restablecimiento del vínculo social afectado por la persistencia de problemas de la sociedad moderna, y por los impactos y efectos al orden social producidos por la globalización, la individualización y la destradicionalización.” (p139).
Ahora, como una forma de ayudar a resolver dichas tensiones, la Comisión plantea que la educación con todo su potencial para desarrollar los distintos saberes, debe servir para orientar a las personas y a la sociedad en el tránsito por ese terreno movedizo que constituye los grandes volúmenes de información y conocimiento que circulan por la red de redes (internet) y que junto a las actuaciones del capitalismo salvaje, la retan para que posibilite caminos que permitan sacar el mejor provecho a las oportunidades que el dominio de las tecnologías de la comunicación y la información, puede brindar. En este sentido, sin dejar de cumplir con la transmisión de los conocimientos disciplinares básicos, la educación debe adaptarse a los avances del mundo y formas de entender la sociedad del conocimiento y ayudar a seleccionar, interpretar y utilizar la información para soportar y argumentar el desarrollo del conocimiento, que es una de las competencias claves para el aprendizaje continuo, clave del desempeño técnico o profesional del futuro.

La satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje, debe darse en cada uno de los ciclos de la educación, para que al llegar a niveles superiores de formación, se cuente con bases para un desempeño autónomo del estudiante, que le permita hacer sus búsquedas de forma ordenada y que pueda obtener resultados eficientes desde el punto de vista de acrecentar el conocimiento o de idear nuevas soluciones a los problemas de la humanidad. Esto implica que debe producirse una reforma a la educación secundaria, que prepare a los estudiantes para su ingreso a la educación superior.


Como una forma de ayudar en este empeño, se propone un rol más activo de las universidades, para lo cual la Comisión plantea:
“La universidad podría contribuir a esta reforma diversificando su oferta: como lugar de ciencia y fuente de conocimiento que llevan a la investigación teórica o aplicada, o a la formación de profesores; como medio de adquirir calificaciones profesionales conforme a unos estudios universitarios y unos contenidos adaptados constantemente a las necesidades de la economía, en los que se aúnen los conocimientos teóricos y prácticos a un alto nivel; como plataforma privilegiada de la educación durante toda la vida, al abrir sus puertas a los adultos que quieran reanudar los estudios, adaptar y enriquecer sus conocimientos o satisfacer sus ansias de aprender en todos los ámbitos de la vida cultural.. De esta forma la universidad superaría la oposición que enfrenta erróneamente la lógica de la administración pública y la del mercado de trabajo” (p22).

La investigación universitaria y las políticas del BM
Lo anterior nos da una entrada para desarrollar la idea de cómo la investigación a nivel universitario, se está viendo afectada por las políticas del grupo del BM, y su contraparte en las políticas educativas nacionales, dado que las mismas limitan presupuestalmente a la educación superior de carácter público. Así, según el Informe del desarrollo humano del PENUD (2005), Colombia destinaba en 1990, el 2.4% del PIB a financiar la educación pública y entre 2000 y 2002, un 5.2%, correspondiéndole a la educación superior el 20% de dicho presupuesto en 1990 y solo el 13% en promedio entre el 2000 y el 2002.

Ahora, aunque se ha promocionado el aumento de la cobertura, y la creación de cantidades apreciables de grupos de investigación, éstos últimos enfrentan grandes limitaciones en cuanto a la financiación de sus investigaciones, pues las universidades públicas, por las directrices de política antes mencionadas, deben aumentar la cobertura y su costo hace que se limite los recursos para investigación, por lo cual dichos grupos de investigación deben disputarse los escasos recursos que maneja Colciencias, $357.631,9 millones en 2011 mas $790.000 millones para el año 2012 procedentes de las regalías, recursos por los que concursan fundamentalmente los grupos tipo A1 y A, para cuya clasificación, cada vez se elevan mas las condiciones contribuyendo a la elitización de la investigación, pues los grupos de más alta calificación no constituyen más del 11% del total de grupos clasificados, según se aprecia en los gráficos No. 1 y No. 2. Lo anterior, no solo ha llevado a que se genere una competencia feroz entre distintos grupos de investigadores, conformándose élites cerradas, asociados a grandes universidades (públicas y privadas), donde se citan entre ellos, publican en revistas científicas dirigidas por amigos, limitando así la entrada de investigadores nóveles a dichos círculos, dando como resultado que muchas de las investigaciones financiadas por Colciencias, no sean las que más aporten o retornen nuevo conocimiento a la academia y no se diga del resto de grupos de investigación que deben limitarse a desarrollar solo investigación formativa. Como datos complementarios, que refuerzan el argumento de lo limitado que es la investigación en nuestra región, se tiene que en Latinoamérica, hay 150 mil investigadores, el 3.5% del total de científicos del planeta; Colombia para el año 2004, tenía menos de 3500 (PENUD 2005), el más bajo de Latinoamérica; ya para el año 2010, el número de grupos de investigación clasificados por Colciencias no llega a 4800(gráfico No.1). Estados Unidos tiene un millón de investigadores.

Gráfico No. 1. Grupos de investigación inscritos y clasificados

Fuente: Colciencias

Gráfica No. 2. Clasificación de grupos de investigación.

Fuente: Colciencias



Conclusiones

Las directrices de política educativa que se promueven fundamentalmente desde el grupo del Banco Mundial, que son transmitidas inicialmente como recomendaciones, vía empréstitos dirigidos a los países en desarrollo, se convierten en condiciones sin las cuales se limita el otorgamiento o renovación de dichos créditos, cuando parte de los mismos se va a dirigir al sector educativo, lo cual compromete la autonomía de los gobiernos para diseñar la política educativa nacional, de tal forma que ésta consulte las necesidades propias de la sociedad en materia educativa, definidas en los Planes de Desarrollo.

La educación como todas las demás actividades humanas, se ha convertido en una mercancía y por lo tanto debe comportarse como tal, en concordancia con los postulados del capitalismo y el neoliberalismo y no puede ser ajena al proceso de globalización que se ha venido profundizando en el presente siglo, por lo que debe regirse por criterios de eficiencia y eficacia en cuanto a los recursos que utiliza, lo que ha llevado a que éstos primen en las directrices de política educativa nacional, en la que prevalece el cumplimiento de criterios como la cobertura y retención, comprometiendo en muchos casos la calidad de la educación pública que se imparte en el país, en sus diferentes niveles de primaria, secundaria y terciaria.

Como consecuencia de lo anterior, la educación a nivel universitario, ha venido sufriendo los efectos de las distintas políticas educativas que han priorizado los criterios mercantilistas, descuidando la calidad, lo cual se refleja en la mayor parte de los bachilleres que egresan del sistema y que aspiran a ingresar a la universidad, donde llegan con serias falencias en el nivel de desarrollo de las competencias (interpretativa, propositiva y argumentativa), que son básicas tanto para su desempeño académico, como para adelantar con éxito los procesos relacionados con las tareas investigativas.

La investigación desarrollada en las universidades públicas, aunque ha aumentado en número de semilleros y de grupos de investigación, en cuanto a resultados, distan mucho de la calidad y alcance que se logran en otros países, debido en parte a las limitaciones presupuestales de Colciencias y de las propias universidades, respecto a lo que pueden destinar para el área investigativa, consecuencia también de las directrices de política, que plantean que la investigación debería hacerse en asocio y financiada por la empresa privada, a fin de poder destinar, los recursos así liberados, para aumentar los programas de aumento de la cobertura y retención de estudiantes.

El otro fenómeno que afecta los resultados de la investigación en el país, es el relacionado con lo cerrado del círculo de investigadores, incentivado éste por la competencia tan grande que existe por los escasos recursos destinados por el gobierno para investigar y por el fan de figuración de los investigadores más antiguos, que limitan el acceso a dicho círculo a investigadores nóveles, que quieren ser igualmente reconocidos.

Bibliografía

BANCO MUNDIAL (1996). Prioridades y estrategias para la educación: Examen del Banco Mundial. serie El desarrollo en la práctica. Washington D.C. (Pgs21-31).



Bauman, Zigmunt. (2008).Los retos de la educación en la modernidad líquida. Gedisa Editorial. Argentina.

Colciencias. (2012). Grupos de Investigación, fortalecimiento y consolidación. Consultado el 14-03-2012, en: http://www.colciencias.gov.co/programa_estrategia/grupos-de-investigaci-n-fortalecimiento-y-consolidaci-n


Delors, Jacques. (1994). La educación encierra un tesoro. Informe. Santillana ediciones UNESCO.
Gentili, Pablo (1996). El Consenso de Washington y la crisis de la educación en América latina. (Profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro): consultado el 12-03-2012 en: http://www.ipecal.edu.mx/Biblioteca/Documentos/Documento1.pdf.
Lozano Florez, Daniel (2010). Sociedad global, educación y restablecimiento del vínculo social. Revisita Actualidades Pedagógicas. No. 5. Edic. Unisalle. Bogotá.
Morrison, James (2003). La Educación Superior de Estados Unidos en Transición. HORIZON. consultado el 12-02-2012 en : http://horizon.unc.edu/courses/papers/HiEdtranslation.asp
Torres, Rosa Ma. (2001). La profesión docente en la era de la informática y la lucha contra la pobreza. En :Análisis de prospectivas de la educación en la región de América Latina y el Caribe. UNESCO. Ed. Andros Ltda. Santiago.

1 Ponencia preparada por: Fernando Villalobos, Deyanira Luque, Carlos Quintero: Estudiantes de la Maestría en Docencia. Universidad de la Salle. Bogotá. marzo 14 de 2012


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