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Una reflexión psicoanalítica sobre el lazo social


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Una reflexión psicoanalítica sobre el lazo social.1
Con Freud: El sujeto del psicoanálisis es social.
Se parte de la premisa que el sujeto del inconciente definido por Freud, es eminentemente social, a partir de su determinación como un efecto de la palabra, dada su condición de ser hablante, alojado en una estructura que implica el lenguaje como condición del inconsciente. El hecho que la experiencia analítica se sostenga en el caso por caso no resulta un menoscabo ni una objeción a la condición social del sujeto de dicha experiencia. Por el contrario, ésta se mantiene sin desconocer la singularidad del sujeto, como un valor ético esencial de la clínica psicoanalítica.

Es posible extraer del texto freudiano varias tesis centrales que dan sustento al planteo efectuado.



Conformación de las sociedades: exogamia y ley simbólica.

  1. El lenguaje tiene una función de nominación, y en el extremo, una función de límite que inscribe un orden en lo real. La ley de lo simbólico es la ley de prohibición del goce incestuoso.

"El lenguaje es condición del inconsciente" es una fórmula que no admite lo recíproco. Con la palabra el sujeto incorpora la estructura.

La palabra tiene una función de mediación que constituye el sujeto y lo inscribe en un orden social exogámico.

Dicho de otro modo, la castración es una condición necesaria para el advenimiento del sujeto a la palabra, y por su mediación se inscribe en un orden de relaciones sociales.


  1. La tesis freudiana hace surgir las sociedades humanas a partir de la exogamia. La prohibición del incesto cuyo agente de transmisión es el padre, está en la base de la constitución de los lazos sociales y las estructuras de parentesco.

  2. Freud pone a cuenta de la función paterna la función de agente de la prohibición y la transmisión simbólica, en el contexto del mito del Complejo de Edipo y del padre de Tótem y Tabú.

Freud aborda el estudio de la Iglesia y el Ejército, definidos como masas artificiales, con fuertes lazos libidinales entre sus integrantes, establecidos a partir de la idea de la preponderancia de un jefe que ama a todos por igual. La familia es la única formación de masa natural, y reposa sobre la premisa que un idéntico amor del padre pueda realizarse. Sin embargo, reconocemos en la formación de masa la persistencia de la horda primordial. Freud rechaza la tesis de un instinto gregario, mas bien define al hombre como un animal de horda.

En este texto Freud define la noción de identificación, como la exteriorización más temprana de una lazo con el otro, enmarcado en la estructura normativizante del Complejo de Edipo. Define tres tipos de identificación:


  1. Identificación al padre primordial. Correlativa a la instauración de la estructura.

  2. Identificación a un rasgo tomado del objeto. Instituye el Ideal.

  3. Identificación en la formación de síntoma. Identificación al deseo del otro.

La primera forma social es el clan totémico, donde el tótem es el primer antecedente de la Ley encarnada en una referencia paterna.

La incorporación del padre primordial es un acontecimiento estructurante que Freud dilucida pero señala su carácter enigmático y ominoso: el sujeto nace culpable por estructura, respecto del goce interdicto y del asesinato del padre primordial. La ley se instaura a partir del padre muerto. En el banquete totémico se devora precisamente la esencia del núcleo ausente de goce que da cuerpo al sujeto. Es otro modo de situar la transmisión de la castración. Citamos a Freud:



"El carácter ominoso y compulsivo de la formación de masa que sale a luz en los fenómenos sugestivos puede reconducirse hasta la horda. El conductor sigue siendo el padre de la horda.

El padre primordial es el Ideal de la masa que gobierna al yo en reemplazo del Ideal."2

Lo social no es la agregación

  1. Freud define el estatuto del sujeto social no a partir del número, de la pluralidad de individuos de una multitud, sino a partir de los efectos en el sujeto producidos por su inclusión en una masa psicológica, caracterizada por el tipo de lazos que lo estructura: lazos libidinales e identificatorios. Citamos a Freud:

"La oposición entre psicología individual y psicología social o de las masas, que a primera vista quizás nos parezca muy sustancial, pierde buena parte de su nitidez si se la considera más a fondo. Es verdad que la psicología individual se ciñe al ser humano singular y estudia los caminos por los cuales busca alcanzar la satisfacción de sus mociones pulsionales.

Pero sólo rara vez, bajo determinadas condiciones de excepción puede prescindir de los vínculos de este individuo con otros. En la vida anímica del individuo, el otro cuenta, con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y como enemigo, y por eso desde el comienzo mismo, la psicología individual es simultáneamente psicología social en este sentido más lato, pero enteramente legítimo."3

El inconsciente y la pulsión.

  1. Otra tesis freudiana de importancia, establece que el acceso a lo simbólico y la adquisición de los valores de la civilización se efectúa a costa de una renuncia pulsional.

En consecuencia, podemos señalar que existe una antinomia entre la palabra como el medio que socializa el sujeto freudiano, y la satisfacción pulsional que se constituye en el elemento a-social de la estructura. Este tema es posible abordarlo tanto en Psicología de las Masas y Análisis del Yo, como en el Malestar en la Civilización. Citamos nuevamente a Freud

"La relación del individuo con sus padres y hermanos, con su objeto de amor, con su maestro y con su médico, vale decir, todos los vínculos que han sido hasta ahora indagados preferentemente por el psicoanálisis, tienen derecho a reclamar que se les considere fenómenos sociales. Así entran en oposición con ciertos otros procesos, que hemos llamado narcicistas , en los cuales la satisfacción pulsional se sustrae del influjo de otras personas o renuncias a estas. Por lo tanto, la oposición entre actos anímicos sociales y narcicistas -autistas diría quizás Bleuler (1912)- cae íntegramente dentro del campo de la psicología individual y no habilita a divorciar esta última de una psicología social o de las masas."4
De la cita anterior subrayamos que si tomamos el conjunto de los textos freudianos, constatamos que la estructura del narcicismo implica una articulación de lo imaginario y lo simbólico, ceñida en la dialéctica del yo Ideal respecto del Ideal del Yo. En Introducción del Narcicismo, Freud señala la nueva acción psíquica necesaria para el advenimiento del sujeto, esto es, la identificación imaginaria y simbólica, que media entre la satisfacción autoerótica, cerrada de la pulsión, y la relación de objeto, que supone en la relación con el partenaire sexual, el pasaje por las convenciones simbólicas. En realidad debemos situar con justeza la oposición señalada, entre las pulsiones, el Ello a-social donde aún no advino el sujeto; y el inconciente, en tanto lugar de inscripción de las representaciones, ligado a la constitución del aparato anímico, la realidad y el acceso a las instancias sociales.

La Palabra y el lazo social: El discurso concreto.
Jacques Lacan bajo la propuesta de un retorno a Freud, corrige el extravío de los pos-freudianos, retoma esta orientación, definiendo a la palabra como el medium del psicoanálisis.

La palabra es ante todo llamado a una respuesta, que encuentra en el Otro el silencio, y su posibilidad en cuanto hay un oyente. El sujeto es responsable de esta palabra del Otro que lo constituye y por la cual debe responder.5 En la experiencia analítica, la palabra es llamado que resuena en el vacío de un decir, llamado propio del vacío, llamado a la verdad de un sujeto.

En un sentido amplio, la palabra dada su naturaleza simbólica, es una presencia hecha de ausencia de la cosa. El concepto engendra la cosa, salvando la duración de lo que pasa, es decir, es la palabra la que crea el mundo de las cosas. De este modo, Lacan retoma una tesis de Hegel, que afirma que "el símbolo mata la cosa", esto es, lo simbólico está anudado a la muerte.
"Así el símbolo se manifiesta en primer lugar como asesinato de la cosa, y esta muerte constituye en el sujeto la eternización de su deseo.

El primer símbolo en que reconocemos la humanidad en sus vestigios es la sepultura, y el expediente de la muerte se reconoce en toda relación donde el hombre viene a la vida en su historia."6
"Por eso cuando queremos alcanzar en el sujeto lo que había antes de los juegos seriales de la palabra y lo que es primordial para el nacimiento de los símbolos, lo encontramos en la muerte, de donde la existencia toma el sentido que tiene. (...)

Decir que este sentido mortal revela en la palabra un centro exterior al lenguaje es más que una metáfora y manifiesta una estructura. Esa estructura es diferente de la espacialización de la circunferencia o de la esfera en la que algunos se complacen en esquematizar los límites de lo vivo y de su medio: responde mas bien a ese grupo relacional que la lógica simbólica designa topológicamente como un anillo.

De querer dar una representación intuitiva suya, parece que más que a la superficialidad de una zona, es a la forma tridimensional de un toro a lo que habría que recurrir, en virtud que su exterioridad periférica y su exterioridad central no constituyen sino una única región."7
En esta cita Lacan ubica la muerte como un elemento de la estructura, situada en un centro exterior al lenguaje. Por otra parte, esta es la primer referencia que hace de la topología, de donde toma apoyo para la producción de su conceptualización. La muerte articulada a la construcción del símbolo continúa la lógica de lo que Freud elabora como castración.

Lo simbólico constituye un sistema, que envuelve la vida y el mundo del hombre instituyendo un orden que no sólo hace lugar, sino que además establece un sistema de relaciones.


"Los símbolos envuelven en efecto la vida del hombre con una red tan total, que reúnen antes que él venga al mundo a aquellos que van a engendrarlo "por el hueso y por la carne" que aportan a su nacimiento con los dones de los astros, si no con los dones de las hadas, el dibujo de su destino, que dan las palabras que lo harían fiel o renegado, la ley de los actos que lo seguirán e incluso hasta donde no es todavía y más allá de su misma muerte, y que por ello su fin encuentra su sentido en el juicio final en el que el verbo absuelve su ser o lo condena - salvo que se alcance la realización subjetiva de su ser-para-la-muerte."8
Esta cita refiere a la determinación por la palabra y a su inscripción en un orden social cuyo efecto es precisamente el sujeto, que tiene un margen respecto del viviente, nombrado como tal, antes de su nacimiento y luego de su muerte.

Respecto del método freudiano, su esencia está dada por la palabra dirigida al otro que implica la asunción del sujeto de su historia.

La noción de discurso que tiene Lacan en esta época es de un discurso concretamente proferido, en tanto palabra efectivamente dicha; y en lo cual se incluye lo no-dicho, como constitutivo del índice de lo reprimido. Situamos el fundamento de la articulación social del sujeto en esta palabra dirigida al otro, cuya raíz es la experiencia freudiana del grito. El discurso es el lazo social fundado en el lenguaje.
"Sus medios son los de la palabra en cuanto que confiere a las funciones del individuo un sentido; su dominio es el del discurso concreto en cuanto campo de la realidad transindividual del sujeto; sus operaciones son las de la historia en cuanto que constituye la emergencia de la verdad en lo real." 9
Una nueva definición de discurso: la estructura.

Con posterioridad Lacan va a redefinir su noción de discurso, producto del viraje que se produce en su enseñanza, a partir del Seminario "La Etica", en que profundiza el trabajo sobre lo real y su articulación con lo simbólico.



En el Seminario "El reverso del Psicoanálisis" define el discurso a partir de una necesidad lógica que excede con mucho a la palabra, siempre más o menos ocasional, distinguiendo de este modo, lo contingente del discurso actual de lo necesario del discurso como estructura. Para dar énfasis a este sesgo de su formalización, enuncia su fórmula de un "discurso sin palabras" aludiendo de este modo a la forma de ciertas relaciones fundamentales y estables que subsisten más allá de los enunciados efectivos. Nuestros actos se inscriben en el orden que determinan las instancias del lenguaje, en el marco de ciertos enunciados primordiales. El derecho del discurso supone cómo el discurso estructura el mundo, y el envés tiene relación con la estructura, en la medida que el goce como término inserto en el aparato discursivo remite al límite de lo que está más allá del campo simbólico
"Así, el significante se articula representando a un sujeto ante otro significante. De aquí es de donde partimos para dar sentido a esa representación inaugural en tanto repetición que apunta al goce.

El saber en cierto nivel, está dominado, articulado por necesidades puramente formales, necesidades de la escritura, lo que en nuestros días conduce a cierto tipo de lógica."10
Este párrafo sitúa la cuestión en un buen lugar, al correlacionar la necesidad lógica de discurso con respecto a la repetición que apunta al goce. Se trata de un desarrollo totalmente homogéneo y deducible de la referencia freudiana de la experiencia de satisfacción primordial en la matriz de la repetición. Se trata de un mito que elabora Freud para dar cuenta de la lógica que anima la constitución del aparato psíquico, a partir de una primordial satisfacción de la que resulta una huella, que en lo sucesivo orienta y regula toda posterior búsqueda de satisfacción, incoporando de este modo la huella simbólica como una condición de goce singular al sujeto, huella primordial que representa a ese sujeto ante otras representaciones que preexisten al sujeto, que constituyen un saber articulado. De allí en adelante, las representaciones simbólicas articuladas median toda búsqueda para restituir esta satisfacción primera, que como tal es una satisfacción mítica supuesta como primera de la serie, que apunta a un goce que se inscribe en la estructura como primordialmente perdido, siempre se trata de una satisfacción a re-hallar. En los siguientes gráficos es posible leer la secuencia y correlación de sus términos.
Representación

Simbólica Otro S1 S2

Satisfacción

Primordial Goce S // a
1 2 3
También es posible correlacionar la estructura del discurso amo con la lógica de Psicología de las Masas, leído como la estructura del discurso de gobernar. Quién está en función de gobierno se inscribe en I (ideal), que toma en la masa a los gobernados (yoes), S i(a), que incluye el objeto pulsional (a), a cuya satisfacción los integrantes de la masa renuncian.
I (Ideal) I= S1 S2



S i(a) S a

Por lo antedicho se considera que es el Discurso Amo el que instaura el inconciente. Se obtiene así un significante que representa un sujeto para otro significante y un resto de goce resultante de dicha operación inserta en la estructura discursiva, de la que pasa a ser su pivot esencial. La doble línea entre S y a escribe la imposibilidad del sujeto de restituir este goce primordial, perdido en la constitución del sujeto, goce sólo asequible en forma acotada en tanto está regulada por lo simbólico. Es a través de los significantes, como indica el trazado de las flechas, donde podrá acceder a un goce posible, de lo cual resulta la definición del saber como herramienta, como medio de goce.

Por la sanción del Rasgo Unario, de esta huella primordial, el goce se torna reconocible y la repetición lo instituye como marca. El significante separa el goce del cuerpo y organiza una economía libidinal que se constituye en la condición de toda satisfacción ulterior. La incidencia del significante en el ser hablante, es que a través de él se tiene acceso al goce. Esto tiene más que ver con la estructura que con la palabra.

Lacan construye una estructura de discurso que es un cuadrípodo, y supone cuatro lugares y cuatro términos. Cada término puede ocupar un lugar diferente, y de ello depende el tipo de discurso. Es posible pasar de un discurso a otro por un giro de cuarto de vuelta en el sentido inverso a las agujas del reloj.

Lugares Términos

Agente otro S1: Significante Amo S: Sujeto

Verdad pérdida-producción S2: Saber a: plus de goce
Adviértase que Lacan construye una estructura de discurso con tres términos simbólicos, implicados en su definición clásica de sujeto, como lo que representa un significante para otro significante, y un cuarto término, real, que alude al goce articulado al discurso. Por otra parte, pasa de una determinación puramente simbólica tal como lo presenta en Función y Campo de la Palabra y el Lenguaje en Psicoanálisis, a mostrar través del término goce el punto de inserción del aparato discursivo.




S1 S2 S2 a a S S S1 Cuatro S // a S1 // S S2 // S1 a // S2 Discursos

Discurso Amo Discurso Universitario Discurso del analista Discurso de la Histérica


La escritura de los cuatro discursos es una interrogación sobre el estatuto y el lugar del goce en la vida contemporánea. Lacan se inspira en las tres profesiones calificadas por Freud como imposibles: gobernar, educar y analizar, a lo cual agrega una cuarta imposibilidad, de histerizarse de verdad. De este modo interroga el poder de los imposibles sobre lo real del goce.

Lacan define a partir del seminario XI lo real como imposible, a partir del abordaje del objeto de la pulsión que como imposible, es decir en tanto real, sostiene el circuito de la pulsión.

En el discurso amo se plantea la imposibilidad del sujeto de restituir su goce. En el discurso universitario, la impotencia de los sujetos producidos por la universidad de ubicarse en el lugar del amo, en el discurso histérico, la impotencia de hacer producir al amo un saber que diera cuenta del goce, y en el discurso analítico, el atravesamiento de las identificaciones supone la imposibilidad de identificarse frente a un saber.

El paso del discurso del amo al discurso universitario supone una modificación del saber respecto del discurso del amo. Este cambio implica la idea que el saber hace un todo, constituye un universo, que se apoya en el todo imaginario, según el modelo del cuerpo imaginario, que hace del límite una esfera, y de la buena forma la buena satisfacción. El S2, ser todo saber, pasa al lugar dominante en el discurso universitario, y esconde, oculta precisamente la posición del amo. El signo de la verdad aparece en otra parte, y el trabajo le toca al otro tomado como objeto en esta operación, a quién llama a-studée (astudado- es una contracción de objeto a y estudiante.

El discurso de la histérica tiene su soporte en el malentendido que constituye la no relación sexual. La histérica fabrica un hombre animado por el deseo de saber, acerca del goce. Se dirige a un amo que responda y sobre el cual reinar.

El discurso del analista no se confunde con el discurso del analizante, el discurso sostenido concretamente en la experiencia analítica. El analista instala con el dispositivo analítico la histerización del discurso, tendiente a "hacer hablar". Esto podría plantearse como una introducción estructural del discurso de la histérica en condiciones artificiales, a través del artificio analítico.

Cada discurso se especifica a partir de lo que ocupa el lugar de agente o de dominio, y la fórmula que lo traduce.

En el discurso amo se plantea la relación amo-esclavo, bajo la fórmula "continúa a trabajar, sigue trabajando..."; en el discurso universitario, se trata de la relación sapiente-ignorante, y la proposición "continúa a saber, continúa estudiando...", en el discurso de la Histérica, se trata de la respuesta esperanzada al "no hay relación sexual", articulada en "continúa a desear, sigue deseando, en tanto esto me implica...", y el cuarto discurso que inventa Freud, el discurso del analista, "continúa a hablar...", que implica una nueva forma de lazo social no segregativo



Acerca del significante amo (S1).

Se ha destacado anteriormente que el discurso amo instaura la estructura.

Si bien Lacan concibe una estructura, con elementos significantes y el objeto; Lacan en cierto modo deconstruye el estructuralismo.

El significante puede presentar varios estados. Por un lado puede presentarse solo, y es lo que comienza a abordar cuando estudia el fenómeno de la holofrase11, y el significante articulado en una cadena. Aún cuando se trate del significante en cadena, se trata de una articulación que no hace conjunto ni un universo simbólico absoluto, completo; que hace presente la lógica del "no-todo" desde el principio. La noción de cadena significante corresponde a una articulación de elementos discretos que no se solidarizan haciendo un bloque, sino que por el contrario, se inscriben disjuntos, imponiendo su puntuación a la estructura gramatical.

El Significante Uno (S1) escribe simultáneamente varias operaciones12. Lacan lo define como "el rasgo unario es lo que colma la marca que el sujeto tiene del significante, es ese término que aliena al sujeto en la identificación primera que forma el Ideal del Yo"13 Así tenemos:


  1. El S1 precede al sujeto, e implica el llamado del Otro por el que un sujeto se constituye, de lo cuál resulta con una marca: S es un primer efecto de emergencia del sujeto a partir de la incidencia del significante.

  2. El sujeto se identifica a un rasgo extraído del Otro, que constituye su Ideal del Yo, el sujeto responde alienándose en este significante que lo representa. Hasta aquí tenemos el llamado a la existencia y el eclipse del sujeto bajo el significante al que está identificado

  3. S1----S2 es la estructura compleja del significante amo S1 -en realidad S2 escribe el conjunto que le sucede S2, S3, S4...Sn- e implica el significante en la cadena instalado ya el tiempo de la repetición.

La cuestión de ubicar un Significante primordial en el comienzo responde a exponer la operación de constitución del sujeto en una secuencia lógica. En realidad en la experiencia analítica nos encontramos ya con un discurso en función, donde la repetición retroactivamente instala la necesidad de emergencia de la constelación de S1 de un sujeto.

  1. En la instauración del discurso se produce una pérdida que resulta estructural.

Por un lado tenemos que el S1 funda la estructura significante, por lo que en consecuencia no forma parte del conjunto articulado en la cadena, se sustrae del Otro en tanto lugar de inscripción significante. En realidad se trata de un desdoblamiento del S1,entre esta exterioridad primordial del Otro, pero que es su condición de estructura, y lo que de él se articula en la cadena significante por efecto de la repetición, donde son necesarios al menos, tres tiempos. Queda evidente que este S1 es el heredero de lo que con esta misma implicancia Lacan desarrolla como Nombre del Padre.

Por otro lado, correlativamente al S1, hay un producto de esta operación, se trata de un componente no simbólico, libidinal, que Lacan formaliza como goce, que escapa a toda posibilidad de representación, pero que escribe sucesivamente con la notación - menos phi, Phi mayúscula y "a".

La operación del significante amo es hacer virar el goce a la castración, en tanto esta pérdida de goce primordial y estructural constituye lo que Freud llama castración, y que pone a cuenta del padre como agente de la operación. En este caso se trata de una operación en la que el padre no se confunde con su figura, sino que se define como un operador lógico que da fundamento.
Discurso del capitalismo

En el Seminario de los años 1968-6914, Jacques Lacan homologa su noción de plus de goce

con la noción marxista de plusvalía, lo que le permite hacer una lectura de la economía política en términos de goce, de los lazos sociales y del malestar en la civilización. Asimismo produce su propia lectura del capitalismo, al formalizar un quinto discurso, que denominará discurso del capitalismo, en realidad un falso discurso, al menos respecto de las condiciones en las que define los cuatro discursos ya referidos anteriormente, fundados todos en una imposibilidad de goce que hace causa de un decir, figurados en la escritura de cada uno de ellos por la doble barra que separa los términos en la parte inferior de los matemas, cuya inexistencia advertimos en el discurso del capitalismo.




S1 S2 S S2

S // a S1 a


Discurso Amo Discurso del capitalismo
Hemos dicho que el discurso amo instala la estructura, produciéndose una pérdida de un goce primordial, a partir de lo cual, todo goce se inscribe en la economía subjetiva como un goce a rehallar. Esta pérdida de goce, o pérdida de ser, que se va a denominar renuncia al goce, está operada por el discurso. Renuncia entonces, consecuente con la elección del sentido o de la palabra; aclarando que ésta no es sino una elección forzada para el sujeto. En otros términos, se trata de la operación que Freud denominó castración simbólica, en tanto ésta es castración de goce.

Por otra parte, Lacan define al saber como medio de goce, dotado de un alcance instrumental para la restitución de goce, pero de un goce acotado, posible, regulado por lo simbólico, definido ahora como función plus-de-goce. El saber como medio de goce, se asemeja a la noción marxista de medios de producción, en tanto el saber es aquí una suerte de herramienta, aquello que conserva los medios de goce.

En síntesis, el S1 implica la instauración de la estructura y escribe simultáneamente la renuncia al goce y el advenimiento del sujeto, que intentará restituir el goce perdido -función plus de goce (a)- a través del saber (S2). Es posible leer esta operación siguiendo la orientación de las flechas en la escritura del Discurso Amo.

A los fines de este curso se remite a la lectura de un artículo de Jorge Alemán15, de donde indicamos cinco puntos orientadores, a los que se añade la lectura de las dos primeras clases del Seminario citado "De un Otro al otro"

1-En el Seminario "La Etica" Lacan opone las tesis freudianas del Malestar en la Civilización con las tesis de Marx de "Contribuciones de la Teoría del Derecho en Hegel". Marx espera una armonía entre la necesidad y la razón, que encuentre en el hombre una relación "no alienada" en una organización social. Freud refuta y demuestra la insuficiencia de la razón y la necesidad para dar cuenta de la realidad humana.

En este contexto, destacamos la existencia de dos supuestos que convergen y divergen, pero que constituyen dos pilares fundantes de ambas proposiciones: la noción freudiana de "pulsión" y la noción marxista de "satisfacción de las necesidades materiales"

2-Lacan examina a través de Freud, la "estructura del mundo del bien" a través de la concepción del utilitarismo. Destaca el hecho singular que representa el Potlach, como un fenómeno que se opone lógicamente a la acumulación de plusvalía, con sus consecuentes efectos en la sociedad.

La plusvalía es un valor diferencial entre el llamado valor de uso y el valor de cambio de una mercancía. Este último surge del valor que adiciona la fuerza de trabajo incorporada en el producto.

La tesis de Marx se sustenta en una proposición inicial que afirma que el trabajo es suceptible de ser comprado, a partir de lo cual es posible el establecimiento de valores diferenciales y su apropiación.

Existiría una correlación entre la plusvalía como una pérdida del sujeto de la realidad económica marxista y la pérdida estructural de goce, en la constitución del sujeto del inconciente.

La absolutización del mercado es una condición para que la plusvalía aparezca en el discurso, a partir de incorporar el trabajo en el mercado. Es decir, la plusvalía ya se encuentra articulada en el discurso antes que los efectos del trabajo la produzcan. Esto es efecto de la lógica del discurso del capitalismo.

3-La filosofía de Marx la encontramos en "El Capital". La teoría del valor es uno de sus aspectos fundamentales. El ente es presentado como mercancía. Las cosas son en tanto mercancía, que comporta un valor en el mercado, a partir de lo cual se desprende un modo de ser.

El Capital establece la ley que rige la sociedad, no la historia.

La noción de mercado como organizador es esencial. Así como cada mercancía lleva en sí la plusvalía, el plus de goce es lo que permite aislar el objeto "a", esto que constituye el correlato libidinal del sujeto, o razón del sujeto en el Otro. En esta perspectiva es posible suponer en el campo del Otro, un mercado. Esto inaugura el mercado del goce en el campo del discurso, y es esta función del plus de goce, goce a restituir por medio de la articulación discursiva de un saber, lo que da su lugar al objeto "a" en el mercado.

Por otra parte es posible destacar la correlación entre el trabajo y el discurso en la medida que ambos implican una renuncia al goce.

El plus de goce es una función de la renuncia bajo los efectos del discurso.



El Malestar en la Civilización implica el plus de goce obtenido de la renuncia al goce, siendo respetado el principio del valor del saber.

Lo conflictivo de la plusvalía remite a la verdad: el modo en que cada uno sufre en su relación al goce, en la medida que se inserta allí por la función plus de goce. He allí el síntoma, que surge a partir que no hay más que una verdad social media, abstracta.

4- Existe una afinidad esencial entre el capitalismo y la unificación que hace la ciencia del mercado de saber. En "De un Otro al otro" se define la plusvalía como la incidencia científica sobre la cosa.

J. Alemán señala la correlación básica entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el despliegue del modo de saber, intrínsecamente ligado a la producción de mercancía.

Por otra parte, ha sido el mercado el que impuso la unificación de los saberes de las ciencias, reducido ahora a La Ciencia, como un mercado único de saber.

5-En Radiofonía Y Televisión, J. Lacan afirma la proposición que la renuncia al goce propia del trabajo se articula en la producción de plusvalía en un discurso. Las mercaderías realizan la plusvalía en el valor de cambio. Estas no están al servicio de satisfacer la falta de goce, sino que lo insatisfacen, y relanzan la producción.

Respecto de las modificaciones sobre el Discurso Amo que dan surgimiento al Discurso del Capitalismo, se señala en primer lugar que en el primero se trata de la apropiación del saber inconciente, mientras que en el segundo se trata de una apropiación de goce que hace que la realidad advenga como fantasma. En esta perspectiva J. Alemán señala que el amo moderno a diferencia del amo antiguo puede transformar lo real. El discurso del capitalismo ha hecho que lo real se embarace de los "gadgets" o productos de la ciencia, condensadores de goce.

Por un lado advertimos la inversión de los dos términos del lado izquierdo del discurso del amo, y el cambio de sentido de la flecha en el discurso del capitalismo. Esta operación da cuenta de la caída de los significantes amos, de la función de la imago paterna, de los semblantes de la ley, e incluso de la función del Estado de derecho y su sustitución por el mercado como organizador que hace sentir su incidencia en la sociedad civil. El S en el lugar del agente del discurso escribe la nadificación, la pura vacuidad del sujeto reducido a un mero consumidor conducido a un saber (S2) que a su vez, está reducido a un saber sobre la acumulación de capital, para la apropiación de un goce que resultaría ahora posible; es decir no hay imposibilidad del sujeto( S ) de acceder directamente al objeto de goce ("a"), lo cual halla su modelo en el consumo del adicto, que mediante la introducción de la sustancia busca reincoporar el goce perdido al cuerpo. De modo tal que se establece en este falso discurso una circularidad entre sus términos, sin que nada haga tope o por la imposibilidad cause un decir.
Estado, sociedad y Psicoanálisis16

A continuación se remite a la lectura del artículo referido, donde Eric Laurent se interroga por el lugar del psicoanálisis respecto de esta oposición hegeliana del Estado y la Sociedad Civil; esto es, "hacer existir el psicoanálisis en el mundo de hoy y en el que se prepara."

El objetivo es acercarse desde la posición del inconciente y de la pulsión a los discursos vigentes de la época. Citamos:

"La distinción entre estado y sociedad civil, a nuestro entender, es especialmente útil en nuestra época, que es la de un doble movimiento: por un lado, los mercados convertidos cada vez más en comunes hasta el punto de ser globales; por otro, los estados que luchan por las leyes, las intervenciones administrativas, las operaciones de policía, incluso las guerras, para recuperar su legitimidad y no ser absorbidos en la administración de las cosas. Esta configuración compleja define un estado de la cultura que no ha aparecido nunca de una manera tan global. La civilización parece una, reanimando como en los tiempos del Patrón Oro los sueños de fin de la Historia, cualesquiera que sean los islotes inabsorbibles que son las guerras civiles en todas partes presentes o amenazantes, desde el Nuevo al Antiguo Mundo. Lo que ahora llamamos cultura está asediado por un llamado al orden mundial que fijaría la distribución del sujeto de la ciencia en los espacios regidos por el mercado y diría como deben encontrar su lugar los antiguos significantes amos."17

Por otra parte, el psicoanálisis está concernido en su dimensión terapéutica, llamado a dar pruebas de su efectos en la clínica en el campo de la llamada salud mental. La sanidad pública ha pasado a constituir una cuestión de Estado, y un problema político; así como la felicidad fue un tema que tomó un lugar homólogo en el siglo XVIII. El artículo de referencia hace un recorrido pertinente por temas como el Estado contable solidario del mercado y el modelo neoliberal, la reconversión de los sistemas de salud en una perspectiva industrial y empresarial; el Estado universitario, acreditaciones, habilitaciones, especialidades; el cuerpo y sus aparatajes que implica la definición del cuerpo a partir de los discursos contemporáneos y las ofertas de la ciencia que producen consecuencias aún hoy insospechadas: transplantes, clonación, ingeniería genética, psicofarmacología cosmética, biotecnologías, etc. Por último, el Estado y la forma contemporánea de la familia. El psicoanálisis está concernido, y urgido a sostener una posición ética y posibilitar una respuesta a la altura de la angustia de la época.



Sobre la segregación

En 1967 Lacan enuncia una tesis que hace de la segregación en su desarrollo reciente, un efecto de la universalidad introducida por la ciencia en la civilización.

La ciencia produce objetos, que Lacan denomina gadgets o letosas, que presuponen una satisfacción igual para todos, esto es, un modo standard de satisfacción que se impone al deseo y al fantasma, que constituye lo singular de un sujeto. De este modo, la operación de universalización de la ciencia se asienta en el funcionamiento de un "para todos" que suprime las diferencias a nivel del deseo y del goce, y consiste en la standarización de los modos de satisfacción de la civilización. La civilización ordena el goce a través de la distribucción de S1, significantes amos. Las consecuencias del desarrollo de las ciencias solidario con el mercado, abrió la crisis del S1, produciendo su fragmentación y debilidad.

Referimos la lectura de dos artículos de Colette Soler sobre la segregación18, donde entre otras cosas, distingue segregación de racismo. Por ejemplo es posible ubicar en la historia sociedades ordenadas en torno a un S1 potente, como las sociedades esclavistas, la nobleza fundada en el Derecho divino, la sociedad de castas, etc. , en las que el S1 discrimina y permite un tratamiento de las diferencias de los goces sin segregación. Lo simbólico tiene un efecto de discriminación en tanto es lo que introduce la diferencia.

En las sociedades de la ciencia, los efectos de la universalización no pasan por un S1, sino por el mercado que impone su incidencia en detrimento de la convención simbólica de la sociedad; de lo cual resulta la segregación como la única manera de tratar las diferencias. Pasa por un deber real del manejo de los medios económicos. La ciencia instala un "para todos", pero cuando se plantean diferencias, por ejemplo aquellos que están excluidos del mercado, se les aplica un medio espacial, apartándolos en territorios reservados: La segregación es la vía para tratar lo imposible de soportar.

Adviértase que esta forma de segregación moderna, escapa a la indicación que nos lega Freud, cuando habla del "narcicismo de las pequeñas diferencias"19, donde una comunidad se agrupa y diferencia a partir de un rasgo significante que toma un lugar preponderante en las identificaciones. En este caso se trata de un modo de tratar las diferencias de modos de goce, por un confinamiento espacial, a falta de un tratamiento simbólico de las diferencias; proclive en derivar en el racismo, esto es, el odio a la modalidad diferente de goce del semejante.


Psicoanálisis y Psiquiatría
En el artículo "Psicoanálisis y Psiquiatría"20, correspondiente a una conferencia pronunciada en octubre de 1981 en la ciudad de San Pablo, J. A. Miller desarrolla la premisa de una antinomia entre la Psiquiatría y el Psicoanálisis, ordenada en el nivel de la demanda, del síntoma y del diagnóstico, de lo cual se extrae sólo el siguiente aspecto, pertinente a este trabajo.

La demanda dirigida al analista partiría del paciente desde la interpretación que hace de su síntoma, en tanto éste lo implica en el sufrimiento que conlleva, mientras que la demanda dirigida al psiquiatra partiría de la familia, vecinos o representantes del Orden Público.

La Psiquiatría de este modo, queda situada en una dimensión social y política de su trabajo, requiriendo su terapéutica de respuestas sociales y políticas, que recubren una cuestión de Estado que trata al paciente en la alteración de su vínculo social.

Circunscribiendo la antinomia referida por el sesgo de la clínica citamos:


"Tomando la definición clínica que Lacan propuso, "La clínica es lo real como imposible de soportar", ésta no tiene -en la psiquiatría y en el psicoanálisis- el mismo punto de aplicación.

En el caso del psicoanálisis se trata de un imposible de soportar para el sujeto. En el caso de la psiquiatría se trata de lo imposible de soportar para el cuerpo social."21


Esta puntualización enmarca un orden de cuestiones debatidas, válidas y reconocibles en el campo de la llamada salud mental. Resulta interesante señalar que en este caso, las diferencias apuntadas se determinan a partir del real que recorta el discurso de la psiquiatría y el discurso psicoanalítico.

Asimismo, en el espacio de preguntas del artículo referido, se advierte además, que el interés social no resulta ajeno al psicoanálisis, en tanto existe de un modo particular, y en cuanto la experiencia analítica constituye un lazo social inédito.

Por otra parte, y éste es otro tema a tener en cuenta, la relación del Estado con la Psiquiatría y con el Psicoanálisis no ha sido la misma.
El Estado concernido
La Psiquiatría surge en los siglos XVII y XVIII, a partir de la demanda de dar las razones positivas que convaliden el rechazo de la sin-razón y la segregación operada sobre la sociedad de la época, en resguardo del Orden Público, como ilustran sobradamente los trabajos producidos por M. Foucault.

Lacan sitúa la perspectiva de los campos de concentración y exterminio del nazismo, no como un accidente de la historia, sino como una respuesta a un hecho estructural, como precursores de los efectos de segregación del capitalismo moderno signado por la incidencia del desarrollo de la ciencia y la imposición del mercado.

En el nazismo, se trata de un Estado totalitario en un extremo de paroxismo, que produce un tratamiento de las diferencias a través de un sistema sociobiológico de exclusión y exterminio.

A través de este ejemplo extremo, se advierte que el Estado está concernido en última instancia como evaluador de la salud mental e ideológica de la comunidad, cuya ponderación

es factible de efectuar a partir de las definiciones clasificatorias y las prácticas segregativas que propician.22

El Estado totalitario a través de las clasificaciones establece lo insoportable, localizando su propio carácter de lo insoportable. A lo cual podría añadirse, como objeto de estudio e investigación incluso, haciendo serie con lo anterior y salvando las diferencias, las diversas clasificaciones, nosografías, y manuales de diagnóstico de instituciones nacionales o supranacionales, con fines de registro clínico o de unificación de criterios de la práctica asistencial, definidos por los efectos que producen.

A partir de la instauración del Estado de Derecho se efectivizan respuestas a los excesos del Estado, Absolutista o Totalitario; en cuya proximidad el Psicoanálisis también produce un rescate de la subjetividad, apostando a la existencia de un sujeto del inconsciente allí donde se segrega la locura según un modelo animal por fuera del lenguaje y lo humano, e incluso, el loco sancionado como carente de alma o de razón, y por ende, de derechos.

El Psicoanálisis, la clínica y la época.

Correlativamente, desde principios de siglo, el surgimiento del psicoanálisis aporta una nueva clínica, cuyos conceptos prevalecen aún hoy, y de los que se nutren incluso otras clínicas y psicoterapias.

Aproximadamente veinticinco años después de la Conferencia citada, J. A. Miller conjuntamente con Eric Laurent, en el Seminario dictado en 1996/9723, reexamina la cuestión planteada e incluye una lectura de los acontecimientos producidos en el transcurso de los años, reinterrogando la función del Psicoanálisis respecto de la subjetividad de la época.

En principio, Miller parece expresar en esta oportunidad, que el Psicoanálisis está concernido tanto como la Psiquiatría por lo insoportable del orden social, hecho que nos lleva a la necesidad de pensar la época, sus problemas, y fundamentalmente, sustentar el compromiso ético de producir respuestas que estén a la altura de los acontecimientos. Citamos:

"Tenemos la intención de afirmar este año la dimensión social del síntoma. Afirmar lo social en el síntoma. Lo social del síntoma no es contradictorio con la tesis de la inexistencia del Otro. Por el contrario, la inexistencia del Otro implica y explica la promoción del lazo en el vacío hic et nunc."24

La tesis freudiana de El Malestar en la Civilización expresa que, en el seno de la civilización se produce una tensión entre las exigencias de la cultura y la exigencia de satisfacción pulsional. Podemos concluir con Laurent que cada época define un modo particular de vivir la pulsión.

De modo tal que el síntoma se inscribe en las condiciones de la cultura donde encuentra sus posibilidades y límites. Existe una distancia a considerar entre dicha inscripción del síntoma en el discurso de la época y respecto de la singularidad del sujeto.

Miller caracteriza la época, fundamentalmente en dos direcciones. Por un lado definida como la de la inexistencia del Otro; y por el otro lado, por el correlato de una crisis de lo real.

La inexistencia del Otro social implica la caída de la convención simbólica, de los significantes amos que regulan los distintos tratamientos y destinos del goce en la civilización. En estos tiempos el Ideal se presenta a diario en su exigencia, pero sin producir un efecto en la regulación del goce.

La caída del Significante Ideal adosado al Otro consistente conlleva la debilidad del sujeto, vacilante ante un discurso del Otro también vacilante y fragmentado.

La sociedad deviene una sociedad en estado de deliberación, débil a partir de su no enraizamiento en el discurso.

Si el Otro como lugar donde se articula el punto de capiton no existe, lo que viene a su lugar es el discurso como principio de lazo social. Lo que viene al lugar del Otro es el discurso en tanto lazo social fundado en el lenguaje.

Dado el desfallecimiento del discurso del Otro, se está obligado a deliberar, lo que Miller llama "práctica de charlatanería", que a diferencia de la "charlatanería analítica" no tiene chance de cernir un real que no vacile más.

La modificación que produce el discurso del capitalismo en la parte izquierda del discurso amo S escribe la caída, pluralización y fragmentación del significante amo

S1

Y la posición de debilidad del sujeto, inscripto en su propia vacuidad.

A partir de lo cual podemos señalar los diversos modos de reconstituir un Otro consistente en nuestro tiempo, por ejemplo, la proliferación de sectas, los llamados religiosos, los fundamentalismos e integrismos de todo tipo, y las corporaciones.
Así como la Modernidad está signada por la crisis de saber que introduce Descartes con su Cogito, que instala las condiciones para el advenimiento de las ciencias; hoy existe una crisis de lo real traducible por el malestar en la civilización contemporánea, que implica que allí donde desfallece la verdad en su estructura de ficción, se impone lo real como aquello que no tiene estructura de ficción. Lo real deviene así una pregunta dibujada sobre un fondo de angustia. Sirviéndonos de una expresión de Lacan, diremos que lo real del discurso de la ciencia es un real embarazado de sus producciones o "gadgets" mientras que lo real del psicoanálisis es aquello de lo que el inconsciente testimonia.

Miller define una civilización como un sistema de distribución de goce a partir de los semblantes; esto es, un modo común de goce, un reparto sistematizado de medios y maneras de gozar. Aprehendemos en el malestar en la civilización, manifiesto en fenómenos y en los llamados nuevos síntomas, la posibilidad de cernir el real que alojan, constituyendo una cuestión del psicoanálisis, ponerlo en contacto con la civilización, con cada civilización tomada también en su singularidad, ya que la tendencia impuesta por la hegemonía científica y capitalista, conocida como "globalidad" se plantea en cierta tensión con lo particular de cada comunidad, propendiendo a su fusión.

La pregunta que corresponde hacer es acerca de los modos de intervención y respuestas que pueden formularse ante esta problemática.

Existe un ámbito natural a la experiencia psicoanalítica, que implica considerar al sujeto del inconsciente como un sujeto responsable, esto es, que el sujeto pueda responder por sus condiciones de goce, también en esta época, del "Otro que no existe".

Lacan en Radiofonía y Televisión sostiene que el discurso psicoanalítico puede constituir una salida al discurso del capitalismo, situado en la perspectiva del uno por uno.

También y a partir de una posición ética y de un cierto saber sobre la subjetividad, es posible participar del intercambio y la conversación con otros discursos, a condición de tener en claro la orientación pertinente al psicoanálisis, su especificidad y límites.

El debate está abierto.

A psychoanalytical reflection on the social connection. (Abstract)

The main Freud´s thesises correspond to the identifications, the fundamental norm of the prohibition of the incest based on the myth of the primordial Father's murder and the theses of Lacan regarding the discours like the social connection been founded in the language, the paternal function and the enjoyment (jouissance)
Una reflexión psicoanalítica sobre el lazo social. (Resumen)

Las principales tesis de Freud corresponden a las identificaciones, la norma fundamental de la prohibición del incesto basada en el mito del asesinato del Padre primordial y las tesis de Lacan respecto del discurso como el lazo social fundado en el lenguaje, la función paterna y el goce.




1 Este texto corresponde a los desarrollos transmitidos en el Seminario de la Cátedra Estructura Psicológica Social del Sujeto III de la Facultad de Psicología UNR en los años 1998/9. Incluye exposiciones y referencias a artículos y textos, cuyo comentario se reduce al espacio disponible para esta publicación.

2 Psicología de las Masas y Análisis del Yo. S Freud. Amorrortu Editores. Tomo XVIII. Pág.121. 1976 Buenos Aires. Argentina.

3 Op. Cit. Tomo XVIII. Pág. 67. 1976 Buenos Aires. Argentina.

4 Op. Cit. Pág. 67. 1976 Buenos Aires. Argentina.

5 Este párrafo y lo que sigue, refiere al artículo Función y Campo de la Palabra y del Lenguaje en Psicoanálisis.J. Lacan. En Escritos I. Siglo XXI Editores. Pág.59. 1978 México

6 Op. Cit. Pág. 136.

7 Op. Cit. Pág. 137

8 Op. Cit. Pág. 98.

9 Op. Cit. Pág. 78

10 El Seminario. Libro XVII. "El Reverso del Psicoanálisis". J. Lacan. Ed. Paidós. Pág.50. 1992 Argentina.

11 Ver el Seminario "La Identificación" y "Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis" J Lacan.

12 Para ampliar ver "Seminario Síntoma y Fantasma" J. A. Miller.

13 El Seminario. Libro XVII."El envés del Psicoanálisis" J.Lacan. Ed. Paidós.

14 Seminario "De un Otro al otro" J. Lacan. Años 1968-69. Inédito.

15 "Discurso capitalista y ética del Psicoanálisis" J. Alemán. En Sujeto, Goce y Modernidad II. Ed. Atuel. Bs. As. Argentina.

16 Estado, Sociedad y Psicoanálisis. Eric Laurent. Informe a la Asamblea de la AMP. Revista Mundial de Psicoanálisis "Uno por Uno". Nº 40. 1994. España. Pág.34-52

17 Op.Cit. pág. 34-35

18 La Segregación. Colette Soler. 1ª y 2ª parte. En Revista Pharmakon nº 3 y 4/5. Bs. As. Argentina.

19 "Introducción del Narcicismo" S. Freud. Obras Completas. Amorrortu Editores. Argentina.

20 "Psicoanálisis y Psiquiatría" en "Elucidación de Lacan" J. A. Miller. Ed. EOL-Paidós. Pág. 162. 1998 Bs. As. Argentina.

21 Op. Cit. Pág. 164

22 "Lógica Clasificatoria". René Lourau. Revista Etiem Nº3. Publicación de Psicoanálisis y Psiquiatría. "Sobre la razón, la locura". Pág. 17-27. Editorial Fundación Etiem. Abril de 1998.Bs. As. Argentina.

23 "L´Autre qui n´existe pas et ses comités d´ethique" Eric Laurent y J. A: Miller. Seminario Inédito.

24 Op.Cit. J.A. Miller y Eric Laurent.





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