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Una clave para foster dulles


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UNA CLAVE PARA FOSTER DULLES




Japón, Punta de Lanza del Imperialismo en el Asia Legendaria

Por VICTOR ALMAGRO



EXCLUSIVO

PARIS. — Antiguo colaborador del general Mac Arthur en Extremo Oriente y asesor del gobierno en materia de política exterior el señor John Foster Dulles es una autoridad en los círculos dirigentes de Wall Street. Sus ideas constituyen una generalización de los intereses de esa poderosa camarilla financiera que hoy controla prácticamente la suerte del mundo occidental. Por ese motivo no es un hecho sorprendente que su formación como político se haya efectuado ante todo en un bufete de ahogado de las corporaciones.
En un discurso pronunciado en París en el Instituto de Ciencias Políticas, Foster Dulles expresó algunas opiniones que merecen acotarse. Aunque los políticos norteamericanos hablan demasiado- el exceso verbal es peligroso pues dilapida la substancia interior-, Foster Dulles posee el raro mérito de la claridad y la precisión. El antiguo asesor de Eisenhower afirmó: “No se puede hoy abordar el problema de Asia sin hablar ante todo del Japón. El Japón es en Asia la única gran potencia industrial y puede hacer el bien o el mal de una manera excepcional. Puede contribuir poderosamente al desarrollo los territorios asiáticos menos desarrollados, pero también podría asociarse a los planes del comunismo soviético para la conquista del mundo porque tiene la capacidad de producir armas modernas de precisión que en el curso de su historia llevó al pueblo japonés al militarismo".
Como todos los discursos de los cerebros de Wall Street, el de Foster Dulles requiere una pequeña clave aclaratoria. Utilizar a Japón y su industria como punta de lanza norteamericana en Asia para colonizar a los pueblos asiáticos "menos desarrollados" constituye para Estados Unidos un grandioso objetivo, aunque difícil de realizar. Se trata, ante todo, de colonizar China, viejo propósito del imperialismo japonés y que Estados Unidos retoma hoy para abolir las medidas de reforma agraria emprendidas por Mao y que dificultan la penetración comercial norteamericana. Foster Dulles comprende que el tiempo en que la Standard Oíl regalaba lámparas a los campesinos chinos para crear el mercado nacional para sus derivados petrolíferos ha pasado para siempre.
Japón, convenientemente controlado en su política y en su industria por los Estados Unidos, podría realizar la tarea de incorporar un gran mercado a la entente niponayanqui. Al mismo tiempo Japón podría "producir armas modernas", con las cuales abriría el paso a los agentes comerciales. El esquema es inobjetable. Pero a veces la lógica está reñida con la relación de fuerzas.
Foster Dulles añadió: "Si bien 1a URSS no ocupa más que una parte insignificante del territorio japonés, ella ejerce sobre Japón una atracción económica. Sin acceso a las materias primas y a los mercados del continente (asiático) sometidos a la autoridad de los comunistas, les japoneses tienen un difícil problema que resolver para sobrevivir"... “La marea ascendente del comunismo ha englobado ya a 500 millones de asiáticos, a los que espanta el espectro del viejo colonialismo y que desconfían de Occidente"... La posición especial de Estados Unidos que no posee colonias directas (a excepción de Puerto Rico) sino que explota a otras naciones por medio de la subordinación económica y financiera, le permite a Foster Dulles lanzar estos ataques contra las antiguas potencias colonialistas como Francia e Inglaterra. Los políticos norteamericanos intentan ganar de este modo la simpatía de los países sometidos. Sin embargo, Estados Unidos está demasiado comprometido con sus asociados como para lanzarse en esa arriesgada pendiente.
Transformar una colonia de otros en una semicolonia propia es una fórmula que teóricamente funciona. La práctica y sobre todo la participación de las masas populares dicta sus propias leyes. La conclusión de Foster Dulles es significativa a este respecto. Ante un auditorio francés, interesado en la prosecución de la guerra en Indochina, agregó: "Toda Asia observa lo que va a pasar en el Japón, en Indochina y en África. Nuestros dos países llevan una pesada responsabilidad... Nuestro pasado prueba de una manera brillante nuestra voluntad de conducir a la independencia nacional a todos les pueblos capaces de gobernarse ellos mismos".
Ese pasado no prueba nada de eso. Por el contrario, prueba (y no de manera brillante) que ningún imperio otorgó la independencia nacional voluntariamente, pues desde el punto de vista imperialista este hecho implica un suicidio. Para no hablar del oscuro pasado, Foster Dulles podría referirse al presente. Empecemos por Puerto Rico.

Articulo publicado en el diario Democracia



Edición del Viernes 22 de agosto de 1952 Pág. 1


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