Página principal

Trabajos en clase


Descargar 91.94 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño91.94 Kb.
TRABAJOS EN CLASE

Consigna

Elegir una imagen.

Desarrollar dos escenas.


  1. Sólo con acciones

  2. Sólo con diálogos

Imagen: Puerta del cementerio. Día lluvioso.


Acciones

Se encuentran A y B en la puerta del cementerio. Son hermanos. A tiene un paquete envuelto en papel de diario en sus manos. Son las cenizas del padre. Cruzan la calle. A está apurado. B lo sigue sin apuro. Entran en una marmolería. Nadie atiende el negocio. Ven algunos precios. Salen. Llueve cada vez más fuerte. No tienen paraguas. Entran en otra marmolería. Salen. A lleva en sus manos una urna. Llegan a la parada del colectivo. La lluvia cesa. Viene el colectivo. Lo paran y suben.


Diálogos

A: ¿No podías haber llegado más temprano?

B: Se me hizo tarde.

A: ¿Te das cuenta que con esta lluvia, se pueden mojar las cenizas?

B: Se me hizo tarde.

A: ¿Te das cuenta que si las cenizas se mojan, las podemos perder?

B: Perdón, no pensé en eso.

A: Que el paquete se puede deshacer y las cenizas quedarán esparcidas en esta calle en lugar de llevarlas donde papá quería.

B: ¡Ya entendí, ya entendí! Dejá de quejarte y vayamos a comprar la urna, antes que se deshaga el paquete.

A: Allá enfrente hay una marmolería. Vamos.

B: ¿No atiende nadie? ¡Mirá qué precios!

A: No me importa el precio, quiero comprar una urna para poner las cenizas.

B: Claro, a vos qué te importa el precio. Vos tenés plata.

A: Después de todo lo que hizo el viejo, ¿vas a escatimar en una urna?

B: Qué importa la urna, si las cenizas no se van a quedar ahí.

A: Sí importa, no podemos poner las cenizas en cualquier cajita de morondanga.

B: Está bien, pero aquí no atiende nadie. Vayamos a otro lado.

A: ¡Qué lo parió! Cada vez llueve más fuerte. ¡Se me mojan las cenizas! ¡Las vamos a perder!

B: Entremos en esta.

A: ¡Sí! Esta urna está bien, ¿no te parece?

B: Si fuera un poco más barata…

A: No podés especular con algo tan serio.

B: Igual está muerto. No se va a enterar.

A: Sos un desagradecido.

B: Esta bien, elegí cualquiera y vayámonos de una buena vez.

A: Perdón señor, ¿puede poner las cenizas en esta urna? Gracias.

B: Pagá vos, yo me olvidé la billetera.

A: ¡Sos un cretino!

B: Vamos de una vez. Tomemos el colectivo y tiremos las cenizas.

A: Allá viene el 184. Vamos.


Consigna

Un espacio. Dos personajes. Conflicto. Escena.


Living de una casa de clase media. Sillón de dos cuerpos. Una pareja en ropa de dormir, sentada en el sillón frente al televisor. Él tiene el control remoto.
Él (accionando el control remoto): ¿Qué querés mirar?

Ella: Lo que quiera, amor.

Él (elige algo, mira. Hablando al televisor): Pateá ahora, idiota.

Ella: ¿Podemos mirar otra cosa?

Él (cambia de canal): ¿Hoy juega Del Potro?

Ella: ¡Qué se yo!

Él (hablando al televisor): ¡No pibe, así no!

Ella: No te escucha.

Él: No va a llegar a nada.

Ella: ¿Podemos mirar otra cosa?

Él (cambia de canal): ¡Uh!, el gran premio de Mónaco.

Ella: ¿Más deporte?

Él: ¿Qué querés mirar?

Ella: Lo que quieras, amor.

Él: Nada te viene bien.

Ella: Otra cosa que no sea deportes.

Él (le da el control remoto): ¡Tomá! Mirá lo que quieras.

Ella: ¿Te vas a dormir?
Él pega un portazo. Ella se acomoda en el sillón y cambia de canal.
Ella: Sólo quería ver la novela, amor.

Consigna

Tres escenas. Pasaje de tiempo entre escenas.


Imagen: Playa solitaria. Día ventoso.
Escena 1

Una mujer con poco abrigo y descalza, camina por la playa seguida de un perro pequeño. Camina por alrededor de 100 metros. Un hombre se le acerca por detrás. La toma por los hombros. Ella se da vuelta y lo abraza.
Elena: ¡Juan, mi amor!

José (devolviéndole el abrazo): Soy José, Juan no vino.

Elena (tratando de zafarse): ¡Qué hace! ¿Quién es usted? ¡Suélteme, idiota!
El perro trata de defender a su ama y muerde a José en el tobillo.
José (soltando a Elena y pegándole una patada al perro): ¡Qué te parió, infeliz!

Elena: ¡Salvaje! Deje al perro en paz. ¡Vamos Coqui! Volvamos a casa.

José: ¿Tanto apuro tenés? (Toma a Elena por la cintura). Caminemos.

Elena (forzada a caminar): ¿Puede dejarme tranquila?

José: ¿Quién es Juan?

Elena: A usted que le importa.

José: De curioso, nomás.
Elena se deshace del abrazo y corre seguida por el perro.
Escena 2

Cocina de un bungalow cerca del mar. Elena le sirve agua al perro y toma un vaso de jugo. Está temblando. Entra Roberto.
Roberto: ¿Dónde estabas, amor? Me desperté y te habías ido.

Elena: Fui a dar una vuelta por la playa con Coqui.

Roberto: ¿Pasa algo?

Elena: ¡No!

Roberto (tratando de abrazarla): Estás temblando.

Elena (rechazando el abrazo): Salí desabrigada. No pensé que hiciera tanto frío.

Roberto: Pero si no hace frío, sólo un poco de viento.

Elena: Bueno, yo tengo frío.

Roberto: Elena, esta noche cenamos afuera.

Elena: ¿Justo esta noche, Roberto? Tenía ganas de quedarme en casa.

Roberto (cariñoso): Dale, cenemos afuera. Tengo una sorpresa.

Elena (sobresaltada): ¿Qué sorpresa?

Roberto (misterioso): Si te lo digo ya no es sorpresa.
Escena 3

Living del bungalow de Elena y Roberto. Suena el timbre. Roberto sentado mira la televisión.
Elena (en off): Estoy en el baño, ya voy.
Roberto se dirige a la puerta e ingresa José. En ese instante entre Elena seguida de Coqui.
Roberto: Te presento a José Rivas, mi nuevo jefe.

Elena (casi desfalleciente): Encantada. Roberto y yo estábamos saliendo.

Roberto: Siéntese, José, siéntese.

Elena: ¿No íbamos a cenar afuera?

Roberto: Pero Elena, no podés ser tan descortés. Esta era mi sorpresa. Tengo nuevo empleo.

Elena (grita): ¡Coqui!
El perro se abalanza sobre el cuello de José.


Consigna

Escena: A desea obtener algo de B. Sólo puede conseguirlo a través de una negociación con C. A, B y C tienen que estar presentes en la escena.


Imagen: Sala velatoria.
Son las tres de la madrugada. Están velando a María González, viuda desde hace un par de años.

Carlos y César son hermanos, hijos de la muerta. Cecilia es nieta de la muerta, hija de otro hermano que se fue a descansar.
Carlos: ¿Por qué no vas a descansar, vos también?

Cecilia: No tío, yo me quedo, no quiero que la abuela se quede sola.

Carlos: Estamos nosotros, acá. No tenés que quedarte.

César: El tío tiene razón. Descansás un rato y te venís mañana temprano.

Cecilia: Sabés que pasa tío, que yo quisiera quedarme, porque se lo prometí a la abuela. Ella me dijo que si yo me quedaba con ella hasta que la enterraran, me dejaba la alianza de recuerdo.

Carlos: ¡Qué decís! ¡No seas ridícula!

Cecilia: Pero la abuela me dijo.

Carlos: De ninguna manera.

César: Bueno, si mamá le prometió…

Cecilia (a César): Sí tío, la abuela me prometió. Y la verdad es que sería un lindo recuerdo.

Carlos: Aquí, ¿yo no cuento? Cómo van a decidir sin mi autorización. Yo soy el mayor.

Cecilia (a César): Por favor tío, decile que era la voluntad de la abuela.

Carlos: Claro, por interés baila el mono. Andá para tu casa. Sos una irrespetuosa, cómo podés pedir la alianza de tu abuela en este momento.

César: Calmate, no te pongas nervioso, que te sube la presión.

Cecilia: Yo no soy irrespetuosa. Lo que pasa es que él no quiere darme la alianza.

César: Vamos a ver, ¿tanto significa ese anillo para vos?

Cecilia: Sí tío, es un recuerdo, además ella me lo prometió.

César: Y vos, ¿para qué querés la alianza?

Carlos: Es de mamá y yo soy el mayor. Es para mí.

César: Con ese criterio yo también puedo pedirla. Soy el menor.

Carlos: Ni lo pienses.

César: ¿Por qué no?

Carlos: ¡Porque no!

Cecilia: No discutan, a la abuela no le gustaría.

César: La nena tiene razón. Ni para vos, ni para mí. Dáselo a ella y dejemos de discutir.

Carlos: Pero es que…

César: Pero nada, admitamos que tengo razón.

Carlos: ¡Está bien!
Carlos se acerca a la muerta, le saca la alianza y se la entrega a la sobrina.
Cecilia: ¡Gracias tíos! ¡Muchas gracias!

Consigna

Dos personajes. Diálogo aparentemente cotidiano donde haya indicios de lo que se revelará al final.


Oficina. Socios.
A: ¡Hola! ¿Todo bien?

B: ¡Sí! Genial. Tenemos que revisar la cuenta de Rosario Marsal.

A: Buscá en el archivo la carpeta. Apurate que tengo que llegar al banco antes que cierre.

B (se dirige al armario y busca): No la encuentro. ¿A qué vas al banco?

A: El contador me pidió el estado de cuenta.

B (revolviendo en el armario): Si querés, paso yo. Igual tengo que ir a depositar. Che, no la encuentro.

A: Está ahí. Yo también tengo que pasar por el banco.

B: ¿Estás seguro?

A: ¿De qué?

B: Que la carpeta está aquí.

A: Sí, yo la guardé ayer. Apurate que sino no llego.

B: Tenemos que tomar una secretaria eficiente. Esto es un caos.

A (acercándose al armario): No ves el agua en el río. Acá está.

B: Sos como una secretaria eficiente. Sabés dónde está cada carpeta.

A: Dale. Apuremos el trámite. El contador necesita el papel para hoy.

B: ¿Por qué tanto apuro?

A: Se vence la declaración jurada de ganancias.

B: Sí, me había olvidado.

A: Revisemos esto de una buena vez.

B: ¿No querés un cafecito?

A: ¿Qué parte no entendés que me cierra el banco?

B: No te preocupes, tengo una amiga que me atiende fuera de hora. Total es pedir el bendito papel. Dejá, yo me ocupo.

A: Mejor dejemos la cuenta de Marsal para después. Si me voy ahora, llego antes que cierren.

B: Sos un cabezón. Te estoy diciendo que mi amiga lo hace.

A: Si no lo tenemos para hoy, el contador no puede hacer la declaración jurada. Y si no hacemos la declaración jurada, vamos a tener problemas con la AFIP.

B: Ese sería el menor de los problemas.

A: ¿Qué decís?

B: Que ese sería el menor de los problemas.

A: ¿Cuál?

B: El de la AFIP.

A: ¿Por?

B: Porque la cuenta está en rojo.

A: ¡Cómo que la cuenta está en rojo!

B: ¡Sí! Yo saqué la guita para pagar una deuda y pensaba reponerla el lunes. Perdoname, no me acordé de la maldita AFIP.

A: ¡Sos un hijo de puta!

PREGNANCIA

Consigna

Elegir tres imágenes de pinturas e imaginar pequeñas situaciones. Con lo significante de cada una, construir una escena.


Salvador Dalí. Maremoto. Isla del caribe. Casa en la playa. La jaula se abrió. El pájaro asustado. La mano del hombre que quiere salvarlo. Es imposible.

Von Byron. El pianista que terminó de ejecutar una polka y la mujer parada a su lado, que cantaba, no reciben aplausos. La mayoría de los asistentes, dirigen su mirada fuera del cuadro.

Walter Firle. La niña del centro encontró el diario de su madre. Les lee a sus hermanas que se sorprenden y asustan por las cosas que dice.
Escena 1

Velada lírica en el salón de los Condes de Florida. En escena, los condes, varios amigos. Todos de la nobleza.
Condesa: ¡Qué suerte que has podido venir, Margarita!

Margarita: No me lo hubiera perdido por nada. Me fascinan tus tertulias.

Condesa: Supiste que a Mercedes, el marqués de Torremolinos, la dejó plantada.

Margarita: ¡No puedo creerte! Pero si hasta ayer parecían de lo más enamorados.

Condesa: Por eso hoy no están aquí. Mercedes está desolada. Con permiso.
La Condesa se pone de pie y camina entre sus invitados.
Condesa: ¿Qué tal, Barón?

Barón: Muy bien condesa. Siempre un placer estar en su casa. ¿Su marido?

Condesa: Ya viene, fue a saludar a las niñas como todas las noches. No pueden dormirse si su padre no les da un beso.

Barón: Son unos angelitos, esas hijas suyas.

Condesa: Gracias, Barón. ¿Cómo está la Baronesa?

Barón: Mucho mejor, gracias por preguntar.

Condesa: Mándele mis cariños.

Barón: Será un placer.

Condesa: Permiso.

La Condesa ve al Conde y se dirige hacia él.
Conde: Ya se durmieron, por suerte.

Condesa: Da la señal para que comience la música.

Apagón
Escena 2

Últimos compases del aria de la Traviata. El hombre que toca el clave y la soprano esperan el aplauso. Un pájaro cruza la escena.
Margarita: Pero, ¿qué es eso?

Barón (colocándose los anteojos): Parece un pájaro.

Margarita: ¿Cómo entró?
Las tres hijas entran corriendo atrás del pájaro.
Condesa: Pero, ¿no dijiste que se habían dormido?

Conde: ¡Niñas! ¡Niñas!

Hija: Abrimos la jaula sin querer.

Condesa: Niñas, no ven que tenemos invitados.

Hija: Perdón. (Las niñas hacen una reverencia). ¿Puedo hacerte una pregunta mami?

Condesa: ¿No puede esperar a mañana?

Hija: No mami.

Condesa (pidiendo disculpas con un gesto a sus invitados): A ver niña, ¿qué pregunta?

Hija (esgrimiendo un cuaderno): ¿Qué es felatio?

Apagón

Consigna

Dos personajes. Tres tipos de conflicto: con el medio, con uno mismo y con el otro.


Villa 31, casilla con techo de chapa y piso de tierra. Una mesa y dos sillas de segunda mano. Al fondo una cama. A la derecha una cocinita eléctrica sin mueble. Del techo pende un cable con una lamparita sin pantalla.

En el centro de la habitación, Juan ensaya un número de “estatua”. Levanta un brazo y la pierna contraria, se cae, se levanta y lo intenta nuevamente.

Rosa, su mujer, prepara el mate.
Rosa: ¡Tomá!

Juan (desarmando): No Rosa, ahora no, no ves que estoy en pleno ensayo.

Rosa: El mate lo cebo ahora, no después.

Juan: Entonces guardatelo. Esta noche tengo función.

Rosa: Función vas a tener si no traes guita, infeliz.

Juan: Siempre la misma. Esto no es soplar y hacer botella. A veces te dan y a veces siguen de largo. ¿Entendés?

Rosa: Lo único que entiendo es que comimos fideos toda la semana.

Juan: Ayer no comimos fideos.

Rosa: No, no comimos directamente.

Juan: Con esta nueva estatua voy a juntar mucha guita y nos vamos a Europa. Voy a arreglar monumentos allá y vamos a comer carne todos los días, Rosa.
Juan se queda tildado mirando la nada.
Rosa: Dejá de papar moscas, Juan.

Juan: No estoy papando moscas Rosa, estoy soñando.

Rosa: Soñar no cuesta nada, pero si no laburás no comemos.

Juan: Vos siempre tan materialista.

Rosa: Me estás cansando Juan. Los milagros no existen.

Juan: Existen, sí.

Rosa: Sí, para otros.

Juan: Que sos, ¿eh? Tenés que tener más confianza.

Rosa: ¿Confianza? ¿Confianza?

Juan: Y sí. Algún día vamos a dar el salto.

Rosa: El salto, ¿adonde?

Juan: Es un decir.

Rosa: ¿Qué querés decir?

Juan: Quiero decir, que vamos a hacer todo lo que soñamos.

Rosa: ¿Con qué?

Juan: Con lo que yo gane.

Rosa: ¿Con la estatua?

Juan: Sí mujer, con la estatua.

Rosa: No jodas y tomá el mate.

Consigna

Diálogos breves. Mucha acción. Lo que piensa cada personaje.


Jorge (mira a Estela con odio): Sos una santa.

Estela (resentida): Yo también te amo.

Jorge (pensando que viene de cargada): Sos divina.

Estela (levanta un plato y parece que va a tirárselo a Jorge): No me digas.

Jorge (se ataja, pero calmado): Si te digo.

Estela (deja caer el plato en el piso, sonríe): Estuve encerrada todo el día.

Jorge (con ira contenida): Se rompió.

Estela (se ríe): ¿Y?

Jorge (ríe fuerte): Te voy a matar.

Estela (tranquila): Ridículo.

Jorge (deja de reír, se pone serio): La ridícula sos vos.

Estela (toma otro plato y lo tira): ¿Por?

Jorge (está envenenado): Por amarme.

Estela (le quiere pegar): Qué se le va a hacer.

Jorge (piensa en estrangularla): Nada, mi amor.

Estela (siente ganas de tirarle algo por la cabeza): ¿Por qué no cenamos?

Jorge (listo para abalanzarse): ¿Qué hiciste?

Estela (tira otro plato y sonríe): Pollo.

Jorge (está furioso pero también sonríe): ¡Qué rico!

Estela (tirando el último plato): Poné la mesa.

Jorge (a punto de estallar pero tranquilo): ¿Con qué?

Estela (le clava un cuchillo al pollo): Con la mano.

Jorge (toma un par de vasos en forma violenta): Bien.

Estela (toma un pedazo de pollo y con mucho cariño se lo pone a Jorge en la boca, hasta ahogarlo. Mientras Jorge se muere): Aquí tenés, mi amor.



Taller de Dirección V – Lidia de Gonzalo Legajo 43121



La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje