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Tormenta sobre Blair


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Internacional



 

EN EL MUNDO
Tormenta sobre Blair

• A una semana de las municipales, los escándalos acorralan al Gobierno británico
• El titular de Interior está en la cuerda floja











 
BEGOÑA ARCE
LONDRES

Falta una semana para las elecciones locales en Inglaterra y Tony Blair tiene la casa patas arriba. El ministro de Interior, Charles Clarke, anda a un paso de la dimisión, después de admitir que más de 1.000 delincuentes extranjeros (con asesinos, violadores y atracadores en la lista) han quedado en libertad durante los últimos siete años, en lugar de ser deportados. Un error de su departamento "que lamento mucho, mucho", ha dicho Clarke compungido. "No creo que llegue al jueves", el día de los comicios, vaticinaba ayer Patrick Dunleavy, un experto de la London School of Economics (LSE).

Lío extramatrimonial
Entre tanto, el número dos del Gobierno, ese dinosaurio del viejo laborismo que es John Prescott, ha salido de su permanente segundo plano para confesar arrepentido un lío extraconyugal con una secretaria. La imagen de "el honesto John", como se conoce en el Reino Unido al político de la vieja escuela, se ha hecho pedazos. "Es muy embarazoso para el Gobierno", ha afirmado Kevin Maguire, el editor adjunto del Daily Mirror, el periódico que ha sacado a la luz el adulterio.
El escándalo al que se enfrenta la titular de Sanidad es mucho más político, pero no menos ruidoso. Patricia Hewitt fue abucheada ayer, por segunda vez en los últimos tres días, por una legión de enfermeras que se opone al recorte de 7.000 puestos de trabajo en la sanidad pública anunciados por Hewitt. "Es una incompetente y una inepta", ha asegurado su colega conservador Andrew Lansley, dispuesto a sacar tajada electoral de la crispación hospitalaria.
El superministro de Finanzas, Gordon Brown, tampoco escapa a la sensación de marasmo que rodea estos días al Ejecutivo. Su departamento ha tenido que admitir, por segundo año consecutivo, el haber distribuido masivamente ayudas más elevadas de las establecidas, a cientos de miles de familias en apuros. Esas mismas familias han sido obligadas después a devolver un dinero que en muchos casos ya habían gastado. "La percepción de muchos electores es de caos", ha indicado el profesor Dunleavy, quien pone como ejemplo especialmente significativo el de la sanidad pública, donde "la sensación de descontrol ha crecido en los últimos meses", algo que resulta, a su juicio, "espectacular porque, a pesar de todo el dinero gastado, la gente no cree que la sanidad vaya a mejor".

Peticiones de dimisión


El especialista en temas gubernamentales de la LSE está convencido de que, en los próximos días, Clarke, uno de los principales aliados de Tony Blair en el Ejecutivo, tendrá que dejar el Ministerio de Interior. El político, cuya dimisión pidieron ayer conservadores y liberales, supo desde julio del pasado año que 288 extranjeros con antecedentes penales habían quedando en libertad, sin que se estudiara su deportación.
"Es culpable de no haber protegido la seguridad pública, su posición es insostenible", le lanzó ayer en el Parlamento el tory David Davis. Downing Street ha reconocido que Clarke ha presentado ya su dimisión en dos ocasiones desde el martes, pero Blair la ha rechazado, mientras la prensa echa leña al fuego. "Asesinos, violadores y pederastas perdidos en las calles de Gran Bretaña", clamaba el diario The Sun, que calificaba la situación de auténtica farsa. "Clark supo de la liberación de los asesinos desde hace 10 meses", subrayaba el vespertino The Evening Standard.
El periódico había elegido para su portada de ayer la foto del viceprimer ministro, John Prescott, de 67 años, al lado de su amante y secretaria, la rubia Tracey Temple, de 43 años. El romance comenzó, como tantos otros, en la fiesta de Navidad de la oficina, en el año 2002.
La historia, han asegurado sus protagonistas, terminó "hace algún tiempo". "Lo he discutido todo con mi esposa Pauline, que está destrozada. Querría que nos dejaran continuar con nuestra vida juntos", señaló en un comunicado el infractor, que dice estar arrepentido de la aventura. La historia puede dañar "el papel mediador que Prescott está jugando entre Blair y Brown", ha dicho Maguire del Daily Mirror.

Créditos por prebendas


Los últimos embrollos del Gobierno laborista vienen a sumarse a otros escándalos recientes de ayudas y créditos multimillonarios concedidos a cambio de prebendas y títulos honoríficos. "Los problemas se le están acumulando y la desconfianza de los electores aumenta", ha señalado el profesor Dunleavy, persuadido de que Blair terminará por marcharse "el próximo verano" si en las locales no hay un descalabro inesperado que precipite la renuncia.


Noticia publicada en la página 22 de la edición de 27/4/2006 de El Periódico - edición impresa. Para ver la página completa, descargue el archivo en formato PDF


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