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Titulo: Julia Autor Jordi Cabré


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Novela corta de intriga

Capítulos 6

Titulo: Julia

Autor Jordi Cabré

JULIA

Capitulo nº 1



El día que conocí a Julia, fue como si el resto de las cosas dejaran de importar y aun que yo no lo sabía por aquel entonces, los acontecimientos que me iban a suceder con suma rapidez, cambiarían mi vida por completo. Desde el primer encuentro con ella, en mi mente solo estaba su cara, sus ojos y su sonrisa .Mi nombre es Pau Pibernát, tengo 40 años y soy escritor y siempre he sido muy ordenado con mis cosas y costumbres, pero desde ese día, todo quedo en un segundo plano, deje de lado mi lectura, mis notas y apuntes diarios y lo que es peor no conseguía concentrarme y mucho menos distraerme en mis aficiones acostumbradas, a todas horas tenia presente su rostro. Pensareis: eso, es lo normal cuando uno se enamora y seguramente tenéis razón, pero hay un detalle que cuando lo conozcáis, comprenderéis enseguida mi preocupación, entre Julia y yo había 35 años de diferencia.

Todo empezó la mañana de un jueves cuando nos vimos o mejor dicho tropecé con ella, fue justo el día de mi llegada al lujoso hotel costero, donde desde hacía 7 años solía ir a disfrutar de unas merecidas vacaciones. Precedido del botones, cargado con mis dos maletas, al girar el vestíbulo, nuestros hombros chocaron y nuestras miradas se cruzaron, seguramente solo unos segundos, que a mí, me parecieron eternos. Desde aquel momento todo cambió y transformo, no dormía bien, apenas tenía apetito, la alarmante ansiedad que sentía por conocerla después de ese breve tropiezo para ser exactos no eran propios de mi y empecé a pensar que tal vez había sido embrujado.

Dos días después de observarla discretamente a todas horas, comprobé que a pesar de sus 75 años, aquella mujer aun conservaba un atractivo poco frecuente, en su viejo rostro se podía ver lo hermosa que había sido, pero como si de un pacto celestial o divino se tratara, en sus ojos y su maravillosa sonrisa se dibujaba como un secreto de

juventud celosamente guardado todo ello sumado a su porte y elegancia hacían un cóctel, que para mi había sido sin lugar a dudas, explosivo.

Después de comprobar que mi excitación iba en aumento si, si, habéis oído bien, excitación y porque no decirlo deseo, deseo de compartir todo con ella, pase a la acción.

De regreso de su acostumbrado paseo matinal, la espere junto al mostrador de la recepción del hotel, con el pretexto de estar interesado como todos los años por el campeonato de Bridge que el Hotel organizaba y habiéndome informado previamente que ella había sido de los primeros huéspedes en pagar la cuota de inscripción. También me había podido enterar de que se llamaba Julia Martos y que era su primera estancia en el hotel. Había llegado el martes por la noche, con lo que poco más pude sacarles discretamente a los empleados del hotel. Después de una corta espera, la puerta de la entrada del hotel se abrió y ella entro seguida por los rayos del sol que iluminaron su figura como una aparición y dándole a la escena una forma irreal y fantasmorica. Entonces empezó a subir las escaleras lentamente y a medida que se acercaba , el corazón me comenzó a latir con fuerza como si me fuera a salir por la boca y esta se me empezó a secar por momentos, temí no poder pronunciar palabra y empecé a sudar, las piernas empezaron a temblarme y justo cuando mi aspecto debía ser de lo más deplorable y por tanto había empezado a desistir de mi intento, se produjo un milagro inesperado, Julia pronuncio mi nombre y con una permanente sonrisa en sus labios entablo la conversación que yo tenía prevista acerca del campeonato. Mostro mucho interés en que fuera su pareja. Al parecer se había informado esa misma mañana y le habían dado mi nombre como posible pareja, aseguro ser una principiante y de que a mi lado se sentiría segura de no hacer el ridículo, aquello me subió a las nubes y recobre de golpe la confianza perdida, por lo visto nadie estaba sin pareja y en recepción el encargado del campeonato le había informado de mi participación en los años anteriores. La conversación se fue alargando fluidamente y cuando me di cuenta tenía una cita para esa misma tarde, para tomar el té y preparar la estrategia del campeonato Nos despedimos dándonos la mano, ella agradecida y complacida me obsequio primero con su deliciosa sonrisa y luego con su otra mano hizo de la mía un bocadillo de pan cálido y sensual que me recorrió todo el cuerpo y dejándomela como el queso fundido.

No sé qué pensareis, pero ahora oía un maravilloso violín dentro de mi cabeza mi espíritu volvía a tener paz y al mismo tiempo quería gritar de alegría. Recogí dos cartas que me entrego el recepcionista y sin prestarles atención salí del hotel dispuesto a celebrarlo, tenia deseos horribles de tomar algo fuerte de reír correr, saltar, de contárselo a todo el mundo, y de pronunciar su nombre Julia, Julia...Julia.....
El pernot con agua estaba haciendo su efecto, desde la terraza de la cafetería donde ahora me encontraba tenía el mar a cien metros, el sol de mediados de septiembre acariciaba mi rostro sin ser molesto y el humo del puro que me estaba fumando savia a gloria y lo más importante, tenía una cita con Julia no podía desear nada más. De repente vi las dos cartas que distraídamente había dejado sobre la mesa y mire los remitentes, una era de mi editor, la otra era de un abogado seguramente para ofrecerme sus servicios, recibía muchas parecidas, así que abrí primero la de Jean Paúl mi editor y buen amigo desde hacía 18 años, cuando publicó mi primera novela de intriga y yo era un perfecto desconocido y su carta rezaba así:
Canes 8 de Septiembre del 2005

Queridísimo Pau:


Espero estés disfrutando de tus merecidas vacaciones en la costa brava, en ese maravilloso hotel del que tan bien me hablas siempre, y puedo asegurarte que en breve podré aceptar tu invitación de venir a pasar un fin de semana contigo, así que vete preparando para recibir una paliza al ajedrez.

Pero el motivo principal de esta carta es darte una muy buena noticia, que seguro aumentara aun mas si cabe tu animo y tu cuenta corriente, tu última novela está arrasando en toda Europa y la editorial ha relanzado una segunda edición, ya sabes lo que te reportará económicamente, pero eso supone que tendrás que mantener y superar el nivel de la próxima, cosa que conociéndote no supondrá ningún impedimento Muchas felicidades amigo mío, y sin otro particular recibe un fuerte abrazo que espero poderte dar muy pronto en persona.


P.D: Te mandare un telegrama anunciándote con tiempo de mi llegada
Jean Paúl Botons

Aquella carta en situaciones normales me hubiera hecho saltar de alegría, pero no fue así, simplemente la doble y la guarde en el bolsillo interior de la chaqueta mientras en voz baja mis labios solo pronunciaron un: vaya que bien .Yo tenía entre manos cosas más importantes en que pensar y que saborear y no eran ni el puro ni el pernot del que me había servido otro vaso a rebosar.


Seguidamente sin apenas ningún interés abrí la segunda abultada carta, que sin sospecharlo, iba a cambiar mi ánimo por completo.

A diferencia de la de mi amigo, esta estaba escrita a máquina, y estaba compuesta de dos bloques separados por grapas, uno de los cuales contenía unas 10 hojas y su contenido parecían fotocopias de transacciones de ventas realizadas recientemente, el segundo bloque lo formaban 1 hoja en la que con un clip sujetaba una segunda carta y ojeándola por encima, enseguida pude comprobar que no se trataba de propaganda de algún nuevo buffet de abogados, además entre líneas pude leer algo que me incomodo, así que con más interés del deseado en un principio, empecé a leer con atención


Canes 4 septiembre del 2005
A la atención del Sr. Pau Pibernat i Serra

Sentimos comunicarle el reciente fallecimiento de su tío Antonio Pibernat i Bosch el pasado 12 de Septiembre. Por lo visto y créame que siento tener que informarle, pues no hay ninguna duda de ello y así lo ha confirmado la policía y el forense, que las causas de tan terrible desenlace han sido por suicidio. También una de las pruebas contundentes han sido las dos cartas escritas de su puño y letra. En una dirigida a nosotros en la que deja muy claras sus intenciones de abandonar esta vida y detalladas y precisas instrucciones de cómo debíamos actuar para poner en orden sus últimas voluntades, en lo referente al tema administrativo. La segunda carta esta dirigida exclusivamente para usted y la cual le adjuntamos, como podrá comprobar es una fotocopia, pues los originales están en poder de la policía.

También debemos comunicarle que una de sus ultimas voluntades en lo referente a su entierro y como usted podrá comprobar personalmente en la carta adjunta, su tío fue muy preciso en este tema y quiso que se le incinerara sin que estuviera nadie presente que lo conociera y que nos encargáramos de hacer llegar tal información a todos sus amigos y empleados invitándoles para el próximo día 21 de Febrero dentro de 6 meses a un banquete de despedida en su honor. Esto último, su tío se encargó personalmente antes de su muerte de dejarlo todo dispuesto y pagado en el hotel Astoria de Canes.

En cuanto al testamento sentimos decirle, aunque sabemos de que esta usted al corriente de todo, que debido al robo y desaparición de su administrador y albacea el mes de Abril pasado y del que la policía no ha podido encontrar ni rastro hasta el momento, su tío solo ha dejado deudas, que por suerte gracias a sus propiedades, como

su residencia se podrán justo sanear. Dichas transacciones se las detallamos en las siguientes hojas puesto que su tío lo tenía como único heredero.

Por último, le queremos hacer llegar nuestro más sincero pésame por ser portadores de tan lamentables noticias.

A la espera de sus prontas noticias nos despedimos de usted dándole nuestro mas sentido pésame, atentamente :
Germán Diva Politos
P.D. Tenemos a su disposición la escritura puesta a su nombre por su tío, hace ya unos 10 años, de una casa en el Montseny y que estamos autorizados a entregarle toda la documentación, fue uno de los primeros deseos de su tío y que por suerte serà de lo poco que se podrà salvar.

CAPITULO 2


La carta quedó hecha una bola arrugada entre mis manos, sentí nauseas y seguidamente devolví el pernote, el desayuno y todo lo que había en mi estomago. Mi tío era el único familiar que me quedaba. Se había hecho cargo de mí después del trágico accidente de coche, en el que fallecieron mis padres.

Por azares de la vida yo no viajaba con ellos. Tras un pinchazo, el coche se precipito por un barranco explotando a continuación. Tenía cinco años recién cumplidos cuando ocurrió la tragedia y debido al largo viaje de negocios que debían realizar mis padres yo me encontraba en Francia en la villa de mi tío. Con 30 años mi tío tuvo que huir de una España castigada por el fascismo ya que sus convicciones republicanas llegaron a oídos indebidos.

Se convirtió en mi tutor ante la ley, pero para mí, fue siempre un padre al que quise y respeté. Fui a los mejores colegios y nunca me falto nada a su lado, pero lo mas importante de todo es que me trato como al hijo que nunca tubo. Tenía un aspecto muy jovial y bonachón, que sin lugar a dudas hacia justicia a su forma de ser. Era un hombre corpulento de altura media, en su cara redonda destacaba un copioso bigote muy bien cuidado al igual que su aspecto, siempre impecable, toda la región era testigo de ello, pues era muy conocido y respetado tanto por sus vecinos como por sus alrededor de 300 empleados. Tenía 6 barcos de pesca de gran tonelaje así como una factoría para su envasado y distribución. Todo lo había conseguido a partir de una pequeña barca de pesca con gran esfuerzo y sin ninguna ayuda, hasta que 3 años más tarde conoció a Marian, una francesa de Lion guapísima de los pies a la cabeza, con la
que tuvo el amor y el apoyo que necesita un hombre para completar sus sueños. Pero 12 años más tarde un cáncer la separo de su lado, aquello y la muerte de mis padres tres meses mas tarde casi destrozo a mi tío. Pero como siempre me repetía una y otra vez, yo lo había salvado del lamentable estado de tristeza y dolor, dándole un nuevo significado a su vida.

Un mes atrás cuando mi tío fue informado de la desaparición de su administrador junto a su fortuna, yo me encontraba con él celebrando justamente la compra del que debería ser su séptimo barco, rodeado de sus capitanes y nuevos empleados. La llamada fatídica en un principio no alarmo a mi tío. Alan Vigal, que así se llamaba el ladrón y traidor, era considerado un amigo y porque no decirlo uno más de la familia. Yo lo conocía bastante bien pues frecuentemente salíamos de pesca los tres y pasaba largas temporadas con nosotros, francamente fue también una gran sorpresa para mí, incluso mi tío mantuvo durante los dos días que duró la incertidumbre la esperanza de que todo debía tener una explicación y que pronto recibiría noticias que aclararían lo ocurrido, pero pasados esos dos días, la policía se presento en la villa, la información que traían era que habían sido varias, las personas engañadas y robadas y mi tío tuvo que resignarse delante tan claras evidencias. Mi tío demostró calma y entereza en todo momento.

Rechazaba hablar del tema y consiguió hacerme creer que la cosa no era tan grave y que todo debía continuar como siempre, que en poco tiempo se recuperaría de la perdida y también así se lo hizo creer a empleados y amigos y por supuesto rechazo mi ofrecimiento económico al instante, recuerdo que sin dejarme terminar mis palabras me abrazo haciéndome saber que se sentía enormemente orgulloso de mi y que si se diera el caso me lo haría saber. Así pues los últimos días de agosto y ante la insistencia de mi tío hice las maletas y sin sospechar los futuros acontecimientos me fui al confortable y tranquilo hotel como venía haciendo los últimos años. De golpe recordé, las últimas palabras de mi tío al despedirme: Querido Pau márchate tranquilo y disfruta de tus vacaciones y no se te ocurra preocuparte de nada que no merezca la pena y te pronostico, pues tengo y no me digas porque la certeza de que este verano conocerás a una mujer encantadora y si estoy en lo cierto no la dejes escapar,

Uno de los camareros que me conocía de años anteriores se intereso por mi estado entre vómitos y lloros me acompaño hasta el interior del local en una zona apartada lejos de curiosos.

Después de aceptar y tomar una manzanilla por el servicial camarero, poco a poco fui recobrando la calma y la entereza.

Al llegar al hotel subí directamente a mi habitación quería estar solo y que nadie me molestara, me sentía un estúpido por no haber suspendido mis vacaciones y no haberme quedado con él.

Pensé en mi cita con Julia aun faltaban seis horas y pensé que lo más lógico y razonable era anular la cita y por supuesto olvidarme de el campeonato, no quedaba otra opción, me senté en la cama y reflexioné la mejor manera de hacerle saber lo ocurrido, estaba seguro de que lo entendería perfectamente. No me encontraba bien, la garganta debido al esfuerzo, me dolía enormemente y los vapores del licor no habían aun desaparecido y de mis ojos me brotaban las lagrimas sin parar, así que decidí esperar unos instantes antes de ducharme y me acabe estirando sobre la cama y al cabo de unos minutos sin darme cuenta me quede dormido.

Me desperté sobresaltado, la tenue luz del sol que entraba por la ventana me confirmaba que había dormido mucho, mire mi reloj de pulsera y pude comprobar que lo había hecho durante cinco horas. Julia, en una hora estaría esperándome en el reservado del saloncito del segundo piso, no podía perder tiempo, me desnude y me metí en la ducha con la rapidez de un huracán, lo único que conserve puesto fue mi reloj sumergible y así poder controlar en todo momento el paso del tiempo La ducha me quito el mal olor, pero a medida que me bestia con rapidez pude comprobar que no se produjo ningún cambio significativo mas, ya no me dolía tanto la garganta eso era de agradecer pero mi cabeza seguía embriagada confusa y con dolor.

.Después de mirarme al espejo una y otra vez y comprobar que mi aspecto era más que correcto, vi que tenía solo diez escasos minutos para acudir a la cita con Julia

Salí de la habitación y me dirigí al final del corredor donde se encontraban el ascensor para subir al primer piso, mientras en mi interior, desee que no estuviera en el saloncito esperándome y así pensar en cómo le explicaba lo ocurrido no me cavia ninguna duda de que lo entendería perfectamente, eso no me preocupaba, pero pensé, que la sola idea de que tuviera tiempo de encontrar otro compañero para el campeonato no me iba a gustar nada .Aun tenia la carta de mi tío por abrir y que llevaba en el bolsillo de mi chaqueta. El atento camarero se había ocupado enseguida de recogerlas dado mi estado, incluyendo la que había hecho una bola.

Al entrar en el saloncito y mirar en dirección a la mesa del rincón donde habíamos quedado, la vi enseguida, estaba majestuosa y elegante, ligeramente inclinada sobre un libro, de instrucciones del juego del Bridge y la mesa repleta de cartas bien ordenadas. Así pues me dirigí hacia ella con la penosa intención de contarle lo sucedido. Pero no fue así, en cuanto Julia levanto la cabeza y sus ojos se posaron sobre los míos acompañados de aquella deliciosa y embrujadora sonrisa, todos mis males y preocupaciones se desvanecieron. Estaba radiante, intento incorporarse para dejarme espacio cosa que no permití y rodee toda la mesa para al fin sentarme a su lado. Que placer sentirme tan cerca, estaba radiante de felicidad.

La conversación desde un principio y después de un cálido apretón de manos, se centro exclusivamente en mi, por supuesto yo no le mencione nada de mi reciente perdida y pretendía dejarlo para otra ocasión no quería de ningún modo estropear aquel deseado momento con algo tan triste y delicado. No hacía ni unos minutos que me había sentado cuando apareció un camarero empujando un carrito deteniéndose junto a nuestra mesa, Julia se incorporo un poco y le dio las gracias y haciéndole saber que ella se encargaría de todo. El carrito que estaba lleno a rebosar, pero puesto todo con mucho gusto, contenía un servicio de té para dos personas, leche, bollos de mantequilla y confitura en porciones de diferentes tipos y por ultimo una bandeja con un gran surtido de diferentes pastas , acto seguido Julia hizo de anfitriona y sirvió la merienda con una mezcla de elegancia y delicadeza exquisita y mientras lo hacía me pregunto si no me importaba que hubiera pedido por los dos y que esperaba que fuera todo de mi agrado, a su pregunta le respondí que yo no lo hubiera hecho mejor .

La velada fue maravillosa, disfrutamos de la estupenda merienda mientras hablamos de diferentes temas, música, arte y literatura.

Cuando supo que era escritor, se mostró muy interesada y al mismo tiempo contrariada por no haber leído nada mío, haciéndome prometer que al día siguiente le prestaría una de mis novelas. Durante todo el tiempo intente que me hablara de ella, yo me moría por saberlo todo, pero cuando lo hizo el tono de su voz mostraba algo de contrariedad y me hablo por encima y sin grandes detalles, como dando a entender que en su vida no había nada interesante y significativo. Por lo visto venia de una familia acomodada propietaria de 20 tiendas de antigüedades muy conocidas en toda Francia con el nombre de Boone Maison su segundo apellido traducido al francés.



Al morir sus padres ahora hacia unos 10 años su única sobrina con la cual tenía muy buena relación se había venido a vivir con ella y hasta la fecha vivían juntas en Lion, en la casa donde había nacido y las dos se encargaban de la dirección de las tiendas, un trabajo de despacho según ella muy monótono y aburrido. Ella y su sobrina se querían mucho y siempre estaban juntas salvo en estas vacaciones, por asuntos profesionales de los que no entro en detalle y acto seguido como incomoda por tener que hablar de ella saco el tema que nos había traído allí y que yo había olvidado por completo, absorto en sus palabras, y maravillosos ojos azules en los que penetraba sumergiéndome cálidamente en un mar azul en el que ardía en deseos de chapotear a mi libre albedrío, y dejarme llevar por su suave corriente.
Yo tardé en reaccionar y estúpidamente me mostré torpe, pero el rostro de ella no mostró ningún cambio y yo reaccioné en el acto, así que sin más preámbulos y con todo el dolor de mi alma me levanté de su lado para sentarme frente a ella y nos pusimos a confeccionar un sistema de juego para el campeonato que empezaba a las 8 de la noche del día siguiente y terminaba el mismo día 4 horas más tarde. Julia sabía mucho más de lo pensaba sobre el juego pero fue asintiendo con la cabeza a todas mis indicaciones y se mostró muy atenta en todo momento, al cabo de unos 40 minutos aproximadamente, las luces de la terraza se encendieron y descubrimos lo tarde que se había hecho, habíamos estado cerca de 4 horas en total y nuestra reacción fue de idéntica sorpresa y con la complicidad de algo más que dos amigos de toda la vida, reímos y bromeamos sobre ello, ella estaba radiante y yo irradiaba felicidad por todos mis poros. Dimos por terminada la sesión y nos pusimos a recoger las cartas, yo tenia la intención desde el primer momento que al llegar a este punto proponerle de repetir la velada al día siguiente, unas horas antes del campeonato, pero fui valiente y dije lo que realmente deseaba, así que le propuse vernos también por la mañana, para dar un paseo por los acantilados y tomar algo en alguna terraza cerca del mar, pero ocurrió el efecto contrario al que yo esperaba, a medida que mis palabras salían de mi boca, su rostro se fue ensombreciendo y ella sin la sonrisa en sus labios y porque no decirlo, algo contrariada, me dejo terminar y yo también celebré hacerlo, pues comprendí enseguida que algo no iba bien. Me maldije una y otra vez, me había comportado como un estúpido al pedirle dos citas a la vez, pero justo cuando me estaba fundiendo interiormente en mis reproches, ocurrió lo más inesperado y por segunda vez en el mismo día. Pero no adelantemos los acontecimientos y dejadme contar como transcurrió todo hasta el momento de despedirnos aquella noche. En un principio Julia empezó hablado a modo de disculpa, de asuntos bastante delicados que debía atender y que la iban a tener ocupada toda la mañana, y toda la tarde, pero me prometía que una hora antes del campeonato podíamos encontrarnos en la misma mesa. En principio sentí un gran alivio porque enseguida comprendí que no me estaba rechazando, pero también preocupación, pues en sus palabras leí amargura, confusión y tal vez temor y lo peor de todo, sus ojos habían perdido el brillo cálido y hechizador. Empecé a preocuparme, primero egoístamente pensando que me iba a volver loco al tener que estar tantas horas sin verla y después me inquieto el tono y el misterio de sus palabras de las que no saque nada en claro. Seguramente pensareis que nada de lo que me estaba ocurriendo lo tenia de claro y que la visita a un psiquiatra no me haría ningún daño. Así pues le propuse de cancelar la partida de Bridge, ofreciéndome a ayudarla en lo que fuera necesario, que me confiara sus temores y preocupaciones. Aquello la hizo reaccionar como si hubiera accionado una palanca, sus labios dibujaron una sonrisa de agradecimiento y entonces ocurrió…. acercándose a mi y retirando con sus dos manos el mazo de cartas del centro de la mesa cogió una de las mías, Esta segunda vez no tuve dudas, en el calor de sus dos manos había ternura y complicidad tan reales como que Dios existe, entonces agradeciéndome el ofrecimiento me dijo que no era su intención haberme preocupado y que por desgracia nadie la podía ayudar y que el asunto que la preocupaba lo debía solucionar ella.

Aunque sus palabras no eran nada tranquilizadoras, su rostro había recobrado la normalidad y también las aguas azules de sus ojos, donde su brillo sensual de siempre me arropó, dejándome en el estado de un estúpido chico de 15 años enamorado de su profesora.

Los instantes finales de la velada habían sido incomparables y deliciosos, aunque nuestra breve y rápida despedida junto al ascensor a petición suya ensombreció un poco la velada.

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