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Texto hechos 6: 1-7 Introducción


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LA VIDA DE ORACIÓN DEL PREDICADOR

TEXTO Hechos 6:1-7



Introducción
Según Martín Lutero, hay tres cosas que forman un predicador: “La oración, la meditación, y las tentaciones”.
John Wycliffe dijo que el requisito fundamental de todo predicador es que sea un hombre de oración. ¡Necesita ser instruido por el Maestro de los maestros!
John Owen:
“Tratar de interpretar la Biblia sin haber pedido a Dios Su ayuda (solicitando la dirección del Espíritu Santo), es un tremendo acto de provocación espiritual. No puedo esperar que alguien me enseñe la verdad de Dios si manifiesta tanto orgullo al cumplir una tarea que en realidad es demasiada elevada para él. Si una persona no pasa mucho tiempo orando, ¿cómo puede estar seguro de haber entendido la mente de Dios (al estudiar un pasaje de la Biblia)?
“Si quieres disfrutar de la presencia de Dios en tu ministerio, y ser apto para servir a Dios eficazmente, necesitas desarrollar una vida de gran devoción al Señor, y dedicarte a pasar tiempo a solas con Él” (David Brainerd)
La verdad es que:


  • Todos sabemos la importancia de la oración.

  • Todos oramos menos de lo que debemos.

  • Todos quisiéramos orar más.

Necesitamos recordar cuán importante es la oración en la vida del que enseña la Palabra de Dios a otros.


Los que enseñan la justicia a la multitud resplandecerán como las estrellas por toda la eternidad” (Daniel 12:3); pero deben dedicarse a la oración primero (Hch 6:4).
¿Cuál es el papel de la oración en la vida del predicador?

¿Por qué es tan importante que el predicador desarrolle una vida profunda de oración?





  1. PARA DESARROLLAR UNA VIDA DE PIEDAD

La característica más importante de todo maestro de la Palabra es que sea semejante a Cristo, y que su vida sea marcada por la presencia de Dios en ella (2 Cor 3:18). La única manera de obtener estas dos cosas es pasando mucho tiempo en la presencia de Dios en oración y meditación. “Toma tiempo para ser santo…


Lamentablemente, el espíritu de oración no se puede cultivar en un ambiente de constante actividad y múltiples preocupaciones. El predicador necesita separar tiempo para desarrollar y profundizar su relación con Dios.


  1. PARA OBTENER APOYO ESPIRITUAL

La tarea de enseñar la Palabra de Dios es muy desafiante, difícil y exigente.


Hay ciertas cualidades (“gracias”) que todo mensajero de Dios necesita tener – humildad, fe, abnegación personal, perseverancia, sabiduría, confianza en Dios frente a la dureza de las personas, etc. Esa necesidad le debe llevar a acudir al trono de la gracia de Dios día tras día, para hallar el oportuno socorro.
Los mejores talentos, la más impresionante elocuencia, y la más amplia formación personal son de poca ayuda al que enseña la Palabra de Dios, si no pasa tiempo con Dios orando. Es el Espíritu Santo que concede al predicador las cualidades internas necesarias para desarrollar bien el ministerio de la enseñanza; y Dios brinda esas cualidades a la persona que las busca en oración.
Además, si queremos ayudar a nuestra congregación, debemos orar mucho por ellos. A veces pensamos que somos más útiles para el pueblo de Dios cuando les hablamos mucho de Dios y de Su Palabra; pero la verdad es que a veces somos más útiles para nuestra congregación cuando hablamos mucho con Dios acerca de los que están bajo nuestro cargo.
EJEMPLO DE CRISTO:


  • Antes de iniciar Su ministerio, pasó tiempo en oración (Lucas 3:21).

  • Antes de nombrar los primero apóstoles, pasó la noche orando (Lucas 6:12).

  • Después de pasar un día enseñando y sanando a las multitudes, se retiró a pasar tiempo a solas con Dios (Marcos 1:21—35).



  1. PARA ENTENDER LAS ESCRITURAS

El siervo de Dios que no ora es como un ciego que contempla los cielos. ¡No verá nada! No entenderá las Escrituras. Es cuando pasamos tiempos a solas con Dios, que el Espíritu Santo nos abre la mente para entender mejor las Escrituras. Y esas verdades que hemos aprendido de Dios a solas tendrán un impacto especial cuando las enseñamos.


Si los oyentes no aprenden cosas nuevas cada vez que el maestro de la Biblia les enseña, indica que el mensajero de Dios no está orando mucho. ¡No hay nuevas “luces” en su ministerio!
Dios ha establecido la oración como el vehículo por medio del cual Él nos brinda inteligencia y sabiduría espiritual en el manejo de Su Palabra. Es la persona que pasa mucho tiempo con Dios a solas que entiende mejor “el consejo de Jehová”.
EJEMPLO: 1 Ped 1:10-12
Es cuando vivimos cerca de la Fuente de la verdad que beberemos constantemente de esas aguas cristalinas. Así recibiremos nuevas “luces”, no sólo para enseñar a otros, sino también para nuestro bien espiritual (al crecer en el conocimiento de la Palabra de Dios).



  1. PARA TENER AUTORIDAD ESPIRITUAL

El que enseña la Palabra de Dios necesita tener la autoridad espiritual necesaria para hacerlo. Esta autoridad tiene dos elementos: interno y externo.

INTERNO – la persona que enseña la Palabra de Dios tiene que sentir que tiene la autoridad necesaria para hacerlo. Una mala conciencia le quita este sentir de autoridad moral y espiritual. Eso le quita algo muy importante al predicador o maestro. Un elemento importante en mantener nuestra santidad personal es la oración. El que ora poco, se debilita espiritualmente, y tarde que temprano caerá en el pecado. ¡Eso es lo que Satanás busca para quitarle la autoridad de enseñar la Palabra de Dios a otros! Él es el gran acusador; y se encarga de acusar a cada persona que tiene la responsabilidad de predicar la Palabra de Dios.

EXTERNO – el que enseña la Palabra de Dios necesita tener la autoridad del caso delante de sus oyentes. Para ello, cada maestro o predicador necesita tener una vida intachable. Cualquier defecto en su carácter o comportamiento restará autoridad delante de sus oyentes.


Para mantener su buen testimonio (incluyendo el testimonio interno de una buena consciencia) el predicador necesita desarrollar una vida profunda de oración.



  1. PARA TENER PODER ESPIRITUAL

La oración fortalecerá el ministerio más “débil” (“débil” por alguna ‘pobreza’ en cuanto al don de la enseñanza, o en cuanto a nuestra formación académica, bíblica o teológica). Y la falta de oración debilitará al ministerio más “fuerte”.


“Sin la oración, un predicador es inútil para la Iglesia e inservible para el ‘mundo’. Él siembra, pero Dios no da el crecimiento. Él predica; pero sus palabras son como un címbalo que retiñe. Repite alabanzas a Dios, pero su corazón está lejos de Él. Sólo la oración brinda a nuestro ministerio de la Palabra poder espiritual. Por lo tanto, el que deja de orar, deja de ser un siervo de Dios” (Charles Bridges)
Una mitad del ministerio del predicador consiste en desarrollar una vida de oración; y esa mitad es la que brinda a la otra mitad (la predicación en sí) toda su eficacia y poder.



  1. PARA OBTENER FRESCURA ESPIRITUAL

Si el siervo de Dios no pasa mucho tiempo orando, su estudio de la Palabra de Dios se volverá árido y estéril. La única forma de mantener frescura espiritual en el estudio de la Palabra de Dios y en la preparación para predicar, es por medio de una comunión íntima con Dios en oración.


Si la congregación no se emociona al escuchar la Palabra de Dios, si hallan los sermones ‘secos’, lo más probable es que el predicador no está pasando mucho tiempo en oración.
Cuando empezó a reinar, Salomón pidió sabiduría para gobernar bien al pueblo de Israel. El predicador necesita orar mucho, pidiendo a Dios sabiduría para predicar con frescura espiritual.

  1. PARA ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS

La oración es el medio escogido por Dios para comunicarse con Sus siervos, con Sus mensajeros. Juan estaba en el Espíritu en el día del Señor, cuando recibió revelación espiritual (Apo 1:10). Pablo se fue al desierto de Arabia antes de comenzar su ministerio, con el propósito de recibir mayor revelación espiritual (Gál 1:17).


La marca de un verdadero profeta es que pasa tiempo en la presencia del Señor, escuchando Su voz (Jer 23:18-22). La palabra, “secreto”, es ‘sod’; significa ‘consejo’, en el sentido de una reunión de personas convocadas para tomar una decisión, o conversar acerca de un tema (por ejemplo, “consejo de guerra”; “concejales”). Ver Sal 64:2; 89:7.
En Sal 25:14, David declara:
La comunión íntima [‘sod’] de Jehová es con los que le temen,

Y a ellos hará conocer Su pacto”.
El gran privilegio de todo predicador es que puede ser un profeta; y como lo expresa Amós:
“…no hará nada Jehová el Señor, sin que revele Su secreto [‘sod’] a Sus siervos los profetas

Amós 3:7
EJEMPLO: El Señor Jesús (Is 50:4-5; Marcos 1:35-39).


¡Cuán importante es nuestra vida de oración!

Conclusión
La mejor forma de debilitar nuestro ministerio es recortando el tiempo que damos a la oración. Cuando el enemigo de nuestras almas logra interrumpir o debilitar nuestra comunión personal con Dios, nuestra vida espiritual decae, y nuestro ministerio resulta ser pobre o ineficaz espiritualmente.
Tenemos que tener sumo cuidado que las actividades relacionadas con el ministerio no interrumpan nuestra vida de oración. Porque si lo permitimos, nuestro ministerio dejará de ser útil para los oyentes, y nuestra enseñanza carecerá de todo sabor espiritual.
Si no andamos cerca de Dios, nuestra vida espiritual languidecerá y ‘morirá’. Por eso, lo que el Señor pide de nosotros, más que de cualquier otro creyente, es que entremos al “lugar secreto”, cerremos la puerta, y pasemos mucho tiempo a solas con Dios. Esta es la parte más difícil del ministerio; pero es la parte del ministerio que nos equipará para ser buenos y fieles siervos del Señor.

HIMNOS

EL SECRETO DEL SEÑOR

"En el secreto de Su presencia

Cuánto mi alma anhela estar.

Cuán preciosas las lecciones

Que yo aprendo del Señor.

Las preocupaciones terrenales no me afligen,

Ni me tumban las contiendas;

Porque cuando Satanás me tienta,

Me refugio en el Lugar Secreto.
Cuando mi alma está cansada y triste,

Me escondo bajo la sombra de Sus alas.

Allí hay un refugio fresco y placentero,

Y una fuente de agua de cristal.

Y el Salvador reposa a mi lado

Mientras disfrutamos de una dulce comunión

Si tratara, no pudiera, contarles

Las cosas que me dice al corazón.


Sólo esto sí es cierto; le cuento

Todas mis dudas, tristezas, y temores;

Con cuánta paciencia me escucha

Y alegra mi alma decaída.

¿Piensas que nunca me reprende?

¡Qué falso amigo sería

Si nunca me reclamara los pecados

Que hay en mí!


¿Quisieras disfrutar la dulzura

Del Secreto del Señor?

Ve y escóndete bajo Su sombra

Y ésta será tu recompensa;

Que cada vez que sales del silencio

De ese lugar (de comunión)

Llevarás la imagen resplandeciente

Del Maestro en tu faz".



DENTRO DEL VELO

"Dentro del velo",


Amado, éste es tu privilegio;
Vivir en el 'secreto' del Señor.
Contemplando cada día Su rostro
Hasta que tu alma revela Su gloria
Tu vida refleje Su amor,
Y tus labios testifiquen de sus alabanzas"
"Dentro del velo",
Porque es sólo cuando contemplas
La gloriosa hermosura de Su rostro
Que podrás llegar a ser
Una revelación viviente
De Su gran corazón de amor
Y Su gracia indecible"
"Dentro del velo",
Su fragancia será derramada sobre ti.
Luego, fuera del velo,
Esa misma fragancia será esparcida por doquier.
Dentro del velo,
Su mano afinará la música,
Que luego proclamará las alabanzas del Señor
"Dentro del velo",
Tu espíritu estará profundamente anclado,
Y caminarás con paz,
En medio de un mundo convulsionado.
Dentro del velo,
Tu alma será unida a la Suya,
Y vivirás sobre la tierra
Una vida de resurrección".

TÓMATE TIEMPO PARA SER SANTO

Tómate tiempo para ser santo,

Habla mucho con el Señor.

Permanece en Él siempre,

Y aliméntate bien de Su Palabra.

Hazte amigos de Sus hijos

Ayuda a los que débiles son.

Siempre tomando en cuenta

Buscar Su bendición.
Tómate tiempo para ser santo,

El ‘mundo’ corre sin parar.

Pasa mucho tiempo en secreto

A solas con Jesús.

Mirando mucho a Cristo

Semejante a Él serás.

Tus amigos, en tu conducta,

Su imagen verán.


Tómate tiempo para ser santo,

Deja que Él direccione tu vida.

Y nunca te adelantes, corriendo,

No importa lo que pase.

En gozo o en tristeza

Siempre sigue al Señor;

Y mirando a Cristo

Sigue confiando en Su amor.


Tómate tiempo para ser santo,

Mantén la calma en tu ser;

Cada pensamiento y motivo

Bajo el control del Señor.

Así, guiado por Su Espíritu

A las fuentes de Su amor,

Pronto estarás listo para servirle,

En las mansiones de Dios.






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