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Tercera historia: jules, vincent, jimmie y el lobo


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TERCERA HISTORIA:
JULES,

VINCENT,

JIMMIE Y EL LOBO

Sobre el negro, oímos en la distancia a unos hombres hablando:
JULES (voz).: ¿Has leído la Biblia alguna vez, Brett?

BRETT (voz).: ¡Sí!

JULES (voz).: Hay un pasaje que he memorizado y que parece apropiado para esta situación. Es de Ezequiel, veinticinco, diecisiete y dice: «El camino del justo se ve asediado por todas partes por las iniquidades del egoísmo y la tiranía de los hombres malos...»

LA ESCENA SE ILUMINA



69. INTERIOR. CUARTO DE BAÑO – DE DÍA
Nos encontramos en el cuarto de baño del apartamento de Hollywood donde estábamos antes. De hecho, es exactamente el mismo momento, excepto que esta vez estamos en el cuarto de baño con el cuarto hombre. El cuarto hombre se revuelve de un lado a otro, dentro de la pequeña estancia, y escucha con atención lo que se dice al otro lado de la puerta, al mismo tiempo que aferra con fuerza su enorme Magnum 357 plateada.
* En el filme, el título es «La situación con Bonnie»; Bonnie es la mujer de

Jimmie, pero también significa «feliz», otra ironía del autor.


JULES (voz): «...Bendito sea aquel que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, pastorea a los débiles a través del valle de la oscuridad, pues él es el verdadero protector de su hermano, el que encuentra a los niños perdidos. Y yo actuaré con terribles venganzas y furiosos escarmientos contra aquellos que intenten envenenar y destruir a mis hermanos. Y sabréis que yo soy Yahveh, cuando os aplique mi venganza.»
¡BANG! ¡BANG! ¡BUUM! ¡POG! ¡BAM BAM BAM BAM BAM!
El cuarto hombre se encoge. Se deja caer contra la pared del fondo, con el arma extendida delante de él y una profunda expresión de miedo en el rostro, preparado para volar por la mitad a cualquiera lo bastante estúpido como para asomar la cabeza por aquella puerta. Luego, les oye hablar.
VINCENT (voz).: ¿Es amigo tuyo?

JULES (voz).: Sí. Marvin, este es Vincent. Vincent, ese es Marvin.
Esperar allí no es lo más inteligente que podría hacer. La única forma de salir de esta situación seria irrumpir por la puerta y volarles la cabeza a todos mientras estuvieran desprevenidos.
70. INTERIOR. APARTAMENTO – DE DÍA
Entonces, de repente, se abre de golpe la puerta del cuarto de baño y el cuarto hombre se lanza hacia afuera con la Magnum plateada en la mano. Hace seis atronadores disparos.
CUARTO HOMBRE: ¡Muere..., muere..., muere..., muere..., muere!
La cámara se mueve alrededor del cuarto hombre, que lanza un grito maníaco de venganza hasta que se le acaban las balas. Luego, una expresión de confusión cruza por su rostro.
DOS ENCUADRES: JULES Y VINCENT
El uno junto al otro, sin haber sufrido el menor daño. Por extraño que parezca, ninguna de las balas ha alcanzado a nadie. Jules y Vincent se miran como si se preguntaran: «¿Nos ha dado?». Se sienten tan confundidos como el que ha disparado. Después de mirarse el uno al otro, se vuelven a mirar al cuarto hombre.
CUARTO HOMBRE: No comprendo...
El cuarto hombre sale volando, fuera del encuadre, a causa de las balas que lo hacen pedazos y que, a diferencia de las suyas, dan en el blanco. Cae muerto instantáneamente. Los dos hombres bajan sus armas. Jules, evidentemente conmocionado, se deja caer sobre una silla. Vincent, tras un momento de silencio, se encoge de hombros. Luego se dirige hacia Marvin, que está en un rincón.
VINCENT: ¿Por qué demonios no nos has dicho que ese tipo estaba en el cuarto de baño? ¿Se te había olvidado? ¿Olvidaste que estaba escondido ahí con ese condenado cañón en la mano?

JULES (hablando consigo mismo).: Deberíamos estar jodidamente muertos ahora. (Pausa). ¿Has visto el arma que ha disparado contra nosotros? Era más grande que él.

VINCENT: Un 357.

JULES: ¡Deberíamos estar jodidamente muertos!

VINCENT: Sí, hemos tenido suerte.
Jules se levanta y se acerca a Vincent.
JULES: Esta mierda no ha sido sólo suerte. Esta mierda ha sido algo más.
Vincent se prepara para marcharse.
VINCENT: Sí, quizá.

JULES: Eso ha sido... la intervención divina. ¿Sabes lo que es la intervención divina?

VINCENT: Sí, creo que sí. Significa que Dios bajó del cielo y detuvo esas balas.

JULES: Sí, hombre, eso es lo que significa. ¡Eso es exactamente lo que significa! Que Dios ha bajado del cielo y ha detenido esas balas.

VINCENT: Creo que ahora deberíamos marcharnos.

JULES: ¡No hagas eso! ¡No hagas nada de eso! No desprecies esta mierda. ¡Lo que acaba de suceder ha sido un jodido milagro!

VINCENT: Vamos, cálmate Jules. Estas cosas suceden a veces.

JULES: No, te equivocas. Cosas así no suceden.

VINCENT: ¿Quieres continuar con esta discusión teológica en el coche o en la cárcel, con los polis?

JULES: ¡Deberíamos estar jodidamente muertos ahora, amigo mío! Acabamos de ser testigos de un milagro, y tú ni siquiera lo reconoces.

VINCENT: Está bien, hombre, fue un milagro. ¿Podemos marcharnos ahora?
71. EXTERIOR. EDIFICIO DE APARTAMENTOS DE HOLLYWOOD – POR LA MAÑANA
El Chevy Nova se pone en marcha y se aleja entre el tráfico.
72. INTERIOR DEL NOVA (en movimiento) – POR LA MAÑANA
Jules esta al volante, con Vincent en el asiento del pasajero, y Marvin sentado en el asiento trasero.
VINCENT: ¿Has visto alguna vez el programa «Policías»? Yo lo vi una vez y hablaba aquel policía que se vio metido una vez en un tiroteo con un tipo en un pasillo. Descargó su arma sobre el tipo y no acertó en el blanco ni una sola vez. Y los dos se encontraban en un pasillo. Es algo extraordinario, pero a veces sucede.

JULES: Si quieres jugar a ser un ciego, entonces vete con un pastor. Pero yo tengo los ojos jodidamente abiertos.

VINCENT: ¿Qué demonios significa eso?

JULES: Que ya está bien para mí. A partir de ahora, me puedes considerar como un jubilado.

VINCENT: ¡Santo Dios!

JULES: ¡No blasfemes!

VINCENT: Maldita sea, Jules...

JULES: Te he dicho que no digas esas cosas...

VINCENT: ¡Estás mortalmente asustado!

JULES: Hoy mismo le voy a decir a Marsellus que yo ya he terminado.

VINCENT: Pues cuando se lo digas, asegúrate de explicarle por qué.

JULES: No te preocupes, así lo haré.

VINCENT: Te apuesto diez mil dólares a que se troncha de risa.

JULES: Me importa un bledo que lo haga.
Vincent se vuelve hada el asiento de atrás, con el 45 empuñado con naturalidad.
VINCENT: Marvin, ¿a ti qué te parece todo esto?

MARVIN: Yo no tengo opinión.

VINCENT: Vamos, Marvin. ¿Crees que Dios ha bajado del cielo y ha detenido esas balas?
El 45 de Vincent dispara una sola vez. ¡BANG!
Marvin es alcanzado en la parte superior del pecho, por debajo del cuello. La sangre borbotea por la herida y el cuerpo se estremece.
JULES: ¿Qué demonios ocurre aquí?

VINCENT: Le he disparado accidentalmente a Marvin en el cuello.

JULES: ¿Por qué diablos has hecho eso?

VINCENT: No tenía la intención de hacerlo. Ya te he dicho que ha sido un accidente.

JULES: En mis tiempos he visto a más de un loco hacer lo mismo...

VINCENT: Cierra el pico, hombre. Fue un accidente, ¿de acuerdo? Cogiste un bache o algo así y el arma se me disparó.

JULES: ¡El coche no cogió ningún jodido bache! ¡Fíjate la que has armado! Conducimos en medio de la ciudad, a plena luz del día y...

VINCENT: Lo sé, lo sé. No se me ocurrió pensar en las salpicaduras.

JULES: ¡Pues será mejor que lo pienses ahora, maldito hijo de puta! Vamos a tener que abandonar el coche en cualquier parte. Los policías suelen darse cuenta cuando uno conduce un coche lleno de jodida sangre.

VINCENT: ¿No podemos llevarlo hasta algún lugar amistoso?

JULES: Estamos en el Valle, Vincent. Marsellus no tiene lugares amistosos en el Valle.

VINCENT: Bueno, no me mires así. Al fin y al cabo, esta es tu ciudad, Jules.
Jules saca un teléfono celular y empieza a marcar números.
VINCENT: ¿A quién llamas ahora?

JULES: A un amigo mío en Toluca Lake.

VINCENT: ¿Dónde está Toluca Lake?

JULES: Al otro lado de la colina, junto a los Estudios Burbank. Si Jimmie no está en casa, no sé qué diablos vamos a hacer. No tengo ningún otro amigo con el que me pueda poner en contacto por el 818. (Hablando por teléfono.) Jimmie! Qué tal estás, hombre. Soy Jules. (Pausa.) Escucha, yo y un compañero estamos metidos en un buen lío. Nos encontramos en un coche que tenemos que abandonar rápido. Necesito utilizar tu garaje durante un par de horas. (Pausa.) Jimmie, sabes que no puedo hablar de esta mierda a través de un teléfono celular. Pero lo que te puedo decir es que tengo el culo al aire y te pido una especie de santuario hasta que nuestra gente pueda pasar a recogernos. (Pausa.) Te lo agradezco mucho, hombre... (Pausa.) Ya nos habremos marchado para entonces. (Pausa.) Jimmie, sé muy bien cuál es tu situación. No voy a joderte las cosas. Te doy mi palabra, compañero. Ella no se enterará de que estamos ahí. (Pausa.) Cinco minutos. Hasta luego.
Cierra el teléfono y se vuelve a mirar a Vincent.
JULES: Solucionado. Pero su mujer regresa a casa de trabajar dentro de una hora y media y para entonces tenernos que haber salido de allí.
73. EXTERIOR. CASA DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
El Nova entra en el garaje de una casa de dos dormitorios, en los suburbios.
74. INTERIOR. CUARTO DE BAÑO DE JIMMIE – DE DÍA
Jules está inclinado sobre el lavabo, lavándose las manos ensangrentadas,mientras Vincent está situado tras él.
JULES: Tenemos que ser realmente delicados con la situaciónde Jimmie. Estuvo a punto de sacarnos a patadas por la puerta.

VINCENT: Y si nos saca a patadas, ¿qué vamos a hacer?

JULES: Bueno, no nos marcharemos hasta no haber hecho un par de llamadas telefónicas. Pero no querría que se llegara a ese extremo. Jimmie es amigo mío y no se entra en casa de un amigo y se le empieza a decir esto y aquello.
Jules se incorpora y se seca las manos. Vincent ocupa su lugar ante el lavabo.
VINCENT: Sólo tienes que decirle que no sea insultante. Se quedó aterrorizado cuando vio a Marvin.

JULES: Ponte en su lugar. Son las ocho de la mañana. Acaba de despertarse y no estaba preparado para esta mierda. No olvides quién está haciendo un favor a quién.
Vincent termina de lavarse, y se seca las manos en una toalla blanca.
VINCENT: Si el precio de ese favor es que tengo que aceptar su mierda, se puede meter el favor en el culo.
Cuando Vincent ha terminado de secarse las manos, la toalla está manchada de rojo.
JULES: ¿Qué demonios acabas de hacer con esta toalla?

VINCENT: Sólo me he secado las manos.

JULES: Se supone que antes tenías que habértelas lavado.

VINCENT: Tú mismo viste cómo me las lavaba.

JULES: Sólo vi cómo te las humedecías un poco.

VINCENT: Me las he lavado. La sangre es difícil de quitar. Quizá si tuviera algo de Lava podría hacerlo mejor.

JULES: Yo he utilizado el mismo jabón que tú y cuando he terminado la toalla no parecía una jodida compresa Maxie. Mira, a la mierda, ¿vale? ¿A quién le importa? Pero son mierdas como ésta las que van a hacer hervir esta situación. Si él entrara aquí y viera esa toalla... Te aconsejo, Vincent, que mantengas la calma. Porque si tengo jaleo con Jimmie por tu causa... Mira, no quiero amenazarte. Te respeto y todo esto, pero no me coloques en esa situación.

VINCENT: Jules, si me lo pides con tanta amabilidad, no hay ningún problema. Él es amigo tuyo, así que encárgate tú de manejarlo.
75. INTERIOR. COCINA DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Hay tres hombres de pie en la cocina de Jimmie, cada uno de ellos con una taza de café. Jules, Vincent y JIMMIE DIMMICK, un hombre joven, de poco menos de treinta años, que viste un batín.
JULES: Maldita sea, Jimmie, esto es algo condenadamente bueno. Yo y Vincent nos habríamos sentido satisfechos con cualquier café, pero a ti se te ocurre servirnos este, que es de primera calidad. ¿De qué marca es?

JIMMIE: Déjalo ya, Jules.

JULES: ¿Qué?

JIMMIE: No soy un estúpido, así que ya puedes dejar de darme palmaditas en la espalda. No necesito que me digas lo bueno que es mi café. Soy yo el que lo compra, y lo sé condenadamente bien. Cuando es Bonnie la que va de compra, no trae más que mierda. Pero yo compro del mejor, porque soy yo el que lo tomo. Pero en lo que pienso en estos momentos no es en el café que se sirve en mi cocina, sino en el negro muerto que está en mi garaje.

JULES: Jimmie...

JIMMIE: ... Soy yo el que está hablando. Y ahora deja que te haga una pregunta, Jules. Cuando llegaste aquí, ¿viste un cartel delante de la casa que ponía «Almacén de negros muertos»?
Jules intenta volver a aplacarlo...
JIMMIE:... No, contéstame a mi pregunta. ¿Has visto un cartel delante de mi casa que ponga «Almacén de negros muertos»?

JULES (siguiéndole el juego).: No, hombre, no lo vi.

JIMMIE: ¿Y sabes por qué no has visto ese cartel?

JULES: ¿Por qué?

JIMMIE: ¡Porque almacenar negros muertos no es asunto mío!
Jules intenta aplacarlo de nuevo.
JIMMIE: ¡Espera, porque no he terminado aún! ¿Es que no comprendes que si Bonnie regresa a casa y encuentra un muerto en la casa voy a tener que divorciarme? Nada de consejeros matrimoniales, nada de separación a prueba...

Directa y jodidamente divorciado. Y no quiero ser un jodido divorciado. La última vez que Bonnie y yo hablamos de esta mierda iba a ser la última vez que ella y yo habláramos de esta mierda. Deseo ayudarte, Jules, de veras que lo deseo, pero no estoy dispuesto a perder por ello a mi mujer.



JULES: Jimmie...

JIMMIE: ¡No me jodas otra vez con «Jimmie»! Con eso ya no consigues nada. No puedes decirme nada por lo que pueda olvidar que amo a mi esposa. Ahora trabaja en el turno de noche en el hospital. Regresará a casa en menos de hora y media, así que haz tus llamadas telefónicas, habla con tu gente y luego lárgate de mi casa.

JULES: Eso es todo lo que deseo. No queremos joderte. Sólo necesitamos llamar a nuestra gente para que venga a buscarnos.

JIMMIE: Entonces te sugiero que empieces a hacerlo. El teléfono está en mi dormitorio.
Mientras Jules cruza la habitación para salir.
JULES (hablando por encima del hombro).: Eres un buen amigo, Jimmie. Eres un jodido buen amigo.

JIMMIE (para sí mismo).: Sí, sí, sí, sí. Soy un buen amigo. Buen amigo, mal esposo y pronto ex esposo. (Levanta la mirada y ve a Vincent.) ¿Y quién demonios eres tú?

VINCENT: Soy Vincent. Y, Jimmie, un montón de gracias.
Los dos hombres se echan a reír.
JIMMIE: No hay de qué.
76. INTERIOR. COMEDOR DE MARSELLUS WALLACE – POR LA MAÑANA
Marsellus Wallace está sentado ante la mesa de comedor envuelto en un cómodo y gran batín, comiendo un enorme desayuno, mientras habla por teléfono.
MARSELLUS: ... bien, ¿y dices que ella regresa a casa? ¿Qué crees que hará? (Pausa.) No me digas que quedará aterrorizada. Eso no es una respuesta. Tú la conoces. Yo no. ¿Cuánto, mucho o sólo un poco?
77. INTERIOR. DORMITORIO DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Jules camina de un lado a otro en el dormitorio de Jimmie, con el teléfono.
JULES: Tienes que apreciar el elemento explosivo que hay en esta situación con Bonnie. Si regresa a casa después de una dura jornada de trabajo y se encuentra a un puñado de gángsters haciendo un montón de mierda de gángsters en su cocina, no hay forma de saber qué será capaz de hacer.

MARSELLUS: Hablemos de lo que no se puede hablar.

JULES: La posibilidad existe, aunque no lo creo probable.

MARSELLUS: ¿Por qué posible pero no probable?

JULES: Porque si nos vemos obligados sabes que yo mismo me ocuparé del asunto. Pero no nos vamos a ver obligados, porque tú nos vas a solucionar este problema. Vas a hacerte cargo de nosotros, a sacarnos el culo del frío y dejarlo donde se está calentito. Porque si voy a tener que enfrentarme con mi amigo a causa de su esposa, debido a tu muchacho Vincent, voy a tener malos sentimientos.

MARSELLUS: Eso lo he comprendido, Jules. Lo único que hago es contemplar las posibilidades.

JULES: No quiero oír hablar de posibilidades. Lo único que deseo oírte decir es: «No te preocupes, Jules, no tienes ningún problema. Me voy a poner en marcha. Vuelve junto a ellos y espera a la caballería, que llegará directamente».

MARSELLUS: No te preocupes, Jules, no tienes ningún problema. Me voy a poner en marcha. Vuelve junto a ellos y espera a la caballería, que llegará directamente.

JULES: ¿Vas a enviar al Lobo?

MARSELLUS: ¿Te sientes mejor?

JULES: Mierda de negro, eso es todo lo que tenías que decir.
78. INTERIOR. SUITE DE HOTEL – POR LA MAÑANA
La cámara mira a través de la puerta del dormitorio de una suite de hotel, hacia el salón principal. Vemos un juego del siete y medio en el que participan varios jugadores vestidos con esmoquin y damas con elegantes vestidos de noche. La cámara gira a la derecha para revelar, sentado sobre la cama, con el teléfono en la mano, de espaldas, a WINSTON WOLF, apodado «EL LOBO». También vemos que EL LOBO tiene un pequeño bloc de notas en el que escribe los detalles.
EL LOBO (hablando por teléfono).: ¿Ella es de las histéricas? (Pausa.) ¿Cuándo tiene que llegar? (Anota algo.) ¿Me das de nuevo los nombres principales? (Anota algo.) Jules...
La cámara enfoca el bloc de notas, donde aparece escrito:

1265 Riverside Drive

Toluca Lake

1 cuerpo (sin cabeza)

Coche ensangrentado

Jules (negro).
EL LOBO: ... Vincent..., Jimmie..., Bonnie...
Anota:

Vincent (Dean Martin)

Jimmie (casa)

Bonnie (9,30).
EL LOBO: Espera una llamada hacia las 10,30. Está a unos 30 minutos de distancia. Estaré allí a las diez.
Cuelga el teléfono. En ningún momento vemos su cara.
CORTE A:

Pequeño título sobre negro:


«NUEVE MINUTOS Y TREINTA Y NUEVE SEGUNDOS MÁS TARDE»
CORTE A:
79. EXTERIOR. CALLE DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Un Porsche plateado dobla la esquina que conduce a la casa de Jimmie, en conducción rápida. A una velocidad de casi 200 km/h, el Porsche se detiene en muy poco espacio delante de la casa de Jimmie.
Un dedo con anillo aprieta el timbre de la puerta: ding dong.
80. INTERIOR. CASA DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Jimmie abre la puerta. Vemos, ante el umbral, al hombre vestido de esmoquin. Consulta con su bloc de notas y luego levanta la mirada hacia Jimmie.
EL LOBO: Tú eres Jimmie, ¿verdad? ¿Es esta tu casa?

JIMMIE: Sí.

EL LOBO (extiende la mano).: Soy Winston Wolf. Soluciono problemas.

JIMMIE: Bien, porque tenemos uno.

EL LOBO: Eso he oído decir. ¿Puedo entrar?

JIMMIE: Por favor.
Los dos hombres entran en el comedor.
EL LOBO: Deseo transmitirte la gratitud del señor Wallace por la ayuda que estás ofreciendo en esta cuestión. Permíteme asegurarte, Jimmie, que la gratitud del señor Wallace es algo muy valioso.
En el comedor, Jules y Vincent se levantan.
EL LOBO: Tú tienes que ser Jules, lo que hace que tú seas Vincent. Bien, caballeros, vayamos al grano. Si he sido informado correctamente, nos queda poco tiempo, ¿verdad, Jimmie?

JIMMIE: Correcto.

EL LOBO: Tu esposa, Bonnie... (Consulta su bloc de notas.)... regresa a casa a las 9,30, ¿es así?

JIMMIE: En efecto.

EL LOBO: Se me ha dado a entender que si regresa a casa y nos encuentra aquí no se sentirá muy complacida.

JIMMIE: No, no le gustará.

EL LOBO: Eso nos permite disponer de cuarenta minutos para sacar el condenado Dodge, lo que debe ser más que suficiente si hacéis lo que diga cuando lo diga. Ahora tenéis un cadáver en el coche, menos una cabeza, en un garaje. Llevadme hasta allí.
81. INTERIOR. GARAJE DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Los tres hombres se mantienen algo apartados mientras El Lobo examina el coche. Estudia el coche en silencio, abre la puerta, mira al interior, lo rodea.
EL LOBO: ¿Jimmie?

JIMMIE: Sí.

EL LOBO: Hazme un favor, ¿quieres? Creo que he olido a café. ¿Me puedes traer una taza?

JIMMIE: Claro. ¿Cómo lo toma?

EL LOBO: Con mucha crema y mucho azúcar.
Jimmie sale. El Lobo continúa con su examen.
EL LOBO: En cuanto al coche, ¿hay algo que yo necesite saber? ¿Tiene alguna avería, hace mucho ruido, emite humos, tiene gasolina, alguna cosa?

JULES: Aparte del aspecto que tiene, el coche está bien.

EL LOBO: ¿Seguro? No tratéis de darme esquinazo para descubrir luego que no funcionan las luces de freno.

JULES: Vamos, hombre, por lo que sé, el cacharro funciona perfectamente.

EL LOBO: Está bien. Regresemos a la cocina.
82. INTERIOR. COCINA – POR LA MAÑANA
Jimmie le tiende a El Lobo una taza de café.
EL LOBO: Gracias, Jimmie.
Toma un sorbo. Luego, camina un poco por la cocina mientras piensa y finalmente expone a los tres hombres el plan de acción.
EL LOBO: Está bien. Primero vosotros dos... (Se refiere a Jules y Vincent) ... Sacad el cuerpo y metedlo en el portaequipajes. Y ahora, Jimmie, esta parece ser una casa bastante limpia y ordenada. Eso me induce a pensar que en el garaje, o debajo del fregadero, tienes un montón de productos de limpieza y mierdas como esas. ¿Tengo razón?

JIMMIE: Sí. Exactamente. Debajo del fregadero.

EL LOBO: Bien. Lo que necesito que hagáis es que saquéis todos esos productos de limpieza y limpiéis el interior del coche. Y quiero decir que lo hagáis rápido, rápido y más rápido. Tenéis que meteros en el asiento de atrás, recoger todos esos pequeños trozos de cerebro y de cráneo. Sacadlos de allí. Limpiad meticulosamente la tapicería. Bueno, cuando se trate de la tapicería no tenéis que dejarlo todo impecablemente limpio; no tenéis necesidad de coméroslo todo. Dadle sólo un buen repaso. De lo que tenéis que ocuparos es de las partes realmente manchadas. Los charcos de sangre que se hayan acumulado; eso es lo que tenéis que limpiar. Pero las ventanillas son algo diferente. Esas hay que limpiarlas a fondo. Haced un buen trabajo con ellas. En cuanto a ti, Jimmie, tenemos que hacer una incursión en el armario de la ropa. Necesito mantas, necesito colchas, necesito edredones, necesito sábanas. Cuanto más gruesas y oscuras sean, tanto mejor. Nada que sea blanco; no podemos utilizarlo. Necesitamos camuflar el interior del coche. Vamos a cubrir los asientos delanteros y traseros y los suelos con edredones y mantas. Si un policía nos detiene y empieza a meter las narices en el coche, el subterfugio no durará mucho tiempo. Pero, a primera vista, el coche parecerá de lo más normal. Jimmie, tú indicas el camino. Muchachos, poneros a trabajar.
El Lobo y Jimmie se dan media vuelta y se dirigen al dormitorio, dejando a Vincent y a Jules en la cocina.
VINCENT (dirigiéndose a su espalda).: Un «por favor» sería agradable.
El Lobo se detiene y se da media vuelta.
EL LOBO: ¿Cómo has dicho?

VINCENT: He dicho que un «por favor» sería agradable.
El Lobo da un paso hacia él.
EL LOBO: A ver si lo entiendes a la primera, amigo. No estoy aquí para decirle «por favor» a nadie. Estoy aquí para deciros lo que hay que hacer. Y si la autoconservación es uno de los instintos que posees, será mucho mejor que lo hagas, y rápidamente. Estoy aquí para ayudar. Si mi ayuda no es apreciada, os deseo mucha suerte, caballeros.

JULES: Las cosas no son así, señor Wolf. Su ayuda es claramente apreciada.

VINCENT: No quería faltarle al respeto. Simplemente, no me gusta que nadie me ladre órdenes.

EL LOBO: Si soy cortante, es porque el tiempo es un factor importante. Pienso con rapidez, hablo con rapidez y necesito que actuéis con rapidez si es que queréis salir de esto. Así que, por favor, con azúcar encima si os complace, pero limpiad el jodido coche.
83. INTERIOR. DORMITORIO DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Jimmie está reuniendo todas las sábanas, edredones y mantas que tiene. El Lobo habla por teléfono.
EL LOBO (hablando por teléfono): Es un Chevy Nova de 1974. (Pausa.) Blanco. (Pausa.) Nada, excepto por la suciedad del interior. (Pausa.) Unos veinte minutos. (Pausa.) Nadie a quien se eche de menos. (Pausa.) Eres un buen hombre, Joe. Te veré pronto. (Se vuelve a mirar a Jimmie.) ¿Cómo va eso, Jimmie?
Jimmie se acerca con un montón de sábanas.
JIMMIE: Señor Wolf, tiene que comprender algo...

EL LOBO: Winston, Jimmie..., por favor, llámame Winston.

JIMMIE: Tienes que comprender algo, Winston. Deseo ayudar a tus muchachos y todo eso, pero estas son mis mejores sábanas. Fue un regalo de boda de mi tío Conrad y mi tía Ginny, y ellos ya no están con nosotros...

EL LOBO: ¿Me permites que te haga una pregunta, si no te molesta?

JIMMIE: Desde luego.

EL LOBO: ¿Eran millonarios tu tío Conrad y tu tía Ginny?

JIMMIE: No.

EL LOBO: Bien, pues tu tío Marsellus sí lo es. Y estoy seguro de que si tío Conrad y tía Ginny fueran millonarios, no te habrían regalado un dormitorio completo, algo que tío Marsellus está más que dispuesto a hacer. (Saca un rollo de billetes.) A mí me gusta el roble. Eso es lo que hay en mi dormitorio. ¿Y a ti Jimmie? ¿Te gusta el roble?

JIMMIE: El roble está bien.
84. INTERIOR. GARAJE – POR LA MAÑANA
Tanto Jules como Vincent están en el interior del coche, limpiándolo. Vincent está en el asiento delantero, frotando las ventanillas, mientras que Jules está en el trasero, recogiendo pequeños trozos de cráneo y jirones de cerebro. Los dos están mucho más ensangrentados que antes.
JULES: Jamás te perdonaré por toda esta mierda. ¡Esto es una mierda de lo más repugnante!

VINCENT: ¿Has oído hablar alguna vez de la filosofía según la cual una vez que un hombre ha admitido haberse equivocado se le perdonan inmediatamente todos los errores?

JULES: Vamos, hombre, déjate de pamplinas. El hijo de puta que dijo eso nunca tuvo que recoger trozos de cerebro con los dedos, por culpa de tu estúpido culo.

VINCENT: Tengo un límite, Jules. Tengo un límite para las injurias que soy capaz de soportar. Y tú lo estás sobrepasando. Soy como un coche de carreras, y tú me estás poniendo al rojo. Línea roja 7.000, ahí es donde estás. Sólo tienes que saber que es jodidamente peligroso conducir un coche de carreras cuando la aguja está en el rojo. Podría explotar.

JULES: ¿Te preparas para explotar? ¡Pues yo soy un jodido hongo nuclear! Cada vez que mis dedos tocan cerebro, soy un superhongo de TNT, soy como Los cañones de Navarone. Soy aquello de lo que Jimmie Walker solía hablar. De hecho, ¿qué demonios estoy haciendo yo aquí, en el asiento trasero? Tú eres el jodido que debiera ocuparse del detalle del cerebro. Vamos a cambiar. Yo me dedico a limpiar ventanillas y tú recoges el cráneo de este negro.
85. INTERIOR DEL CHEVY NOVA – POR LA MAÑANA
El interior del coche ha sido limpiado y recubierto con sábanas y edredones. Concebible o no, lo que antes parecía un matadero portátil se ha convertido ahora en un vehículo indescriptible. El Lobo rodea el coche, examinándolo. Jules y Vincent están a un lado, con las ropas literalmente ensangrentadas, pero con una sensación de orgullo por el trabajo bien hecho.
EL LOBO: Buen trabajo, caballeros. Pero todavía no hemos terminado.

JIMMIE: Parece mentira que sea el mismo coche.

EL LOBO: Bueno, no empecemos a chuparnos mutuamente la polla todavía. Se ha terminado con la fase uno de la operación, la limpieza del coche. Lo que nos lleva directamente a la fase dos. La limpieza de vosotros dos.
86. EXTERIOR. PATIO TRASERO DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Jules y Vincent están el uno junto al otro, con sus trajes oscuros cubiertos de sangre, en el patio trasero de Jimmie, que sostiene una gran bolsa de basura de plástico, mientras El Lobo tiene en la mano una manguera de jardín con una perilla rodadora en la punta.
EL LOBO: Desnudaos.

VINCENT: ¿Por completo?

EL LOBO: Hasta el trasero.
Mientras ellos cumplen con sus instrucciones, El Lobo disfruta de un cigarrillo.
EL LOBO: Rápido, caballeros. Sólo nos quedan quince minutos antes de que la costilla de Jimmie aparezca en el camino que conduce a la casa.

JULES: El aire de la mañana es algo frío.

VINCENT: ¿Estás seguro de que esto es absolutamente necesario?

EL LOBO: ¿Sabéis lo que parecéis?

VINCENT: ¿Qué?

EL LOBO: Un par de tipos que acaban de volarle la cabeza a otro. Sí, es absolutamente necesario que os quitéis toda la ropa ensangrentada. Echad la ropa en la bolsa de basura de Jim.

JULES: Y ahora, Jimmie, no hagas algo tan estúpido como dejar esa bolsa de basura delante de la puerta de tu casa para que el basurero se la lleve.

EL LOBO: No te preocupes. Nos la llevaremos con nosotros. Jim, el jabón.
Jimmie entrega una barra de jabón a los dos hombres, ahora desnudos.
EL LOBO: Muy bien, caballeros. Estoy seguro de que ya habéis estado antes en el campo. Ahí va.
Aprieta el disparador y el agua sale rociando a los dos hombres.
JULES: ¡Maldita sea, el agua está condenadamente fría!

EL LOBO: Mejor vosotros que yo.
Los dos hombres, temblando, se frotan el cuerpo con el jabón.
EL LOBO: No tengáis miedo con el jabón. Extendedlo por todo el cuerpo.
El Lobo deja la manguera, que arroja al suelo.
EL LOBO: Las toallas.
Jimmie les arroja una toalla a cada uno, con las que ellos se frotan furiosamente todo el cuerpo.
EL LOBO: Ya estáis bastante secos. Ahora, dales las ropas.

JIMMIE: Está bien, muchachos. Con las prendas de un solo tamaño entran todas las categorías. Tenemos bañadores, uno rojo y otro blanco. Y dos camisetas extralargas. Una de la Universidad de Santa Cruz y otra en la que pone «Soy un estúpido».

JULES: Dame a mí la que pone «Soy un estúpido».
LA ESCENA SE ILUMINA SOBRE:
87. JULES Y VINCENT
Con sus camisetas y bañadores. Parecen muy distintos a los hombres de traje negro que encontramos por primera vez.
EL LOBO: Perfecto. Perfecto. No lo podríamos haber planeado mejor. Parecéis como... ¿Qué es lo que parecen, Jimmie?

JIMMIE: Gallinas. Parecen un par de gallinas.
El Lobo y Jimmie se echan a reír.
JULES: Ja, ja, ja. Son tus ropas, hijo de puta.
88. INTERIOR DEL GARAJE DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
La gran bolsa de basura es arrojada al portaequipajes, encima del cadáver de Marvin. El Lobo la cierra de golpe.
EL LOBO: Caballeros, pongamos inmediatamente en claro nuestras reglas en la carretera. Vamos a un lugar llamado Camiones y Remolques del Monstruo Joe. Monstruo Joe y su hija Raquel son muy comprensivos con nuestro dilema. El lugar está en Hollywood norte, así que, dejando aparte unos cuantos giros y revueltas, vamos en dirección a Hollywood. Ahora, yo conduciré el coche. Jules, tú vienes conmigo. Vincent, tú nos sigues en mi Porsche. Si por el camino nos cruzamos con algún representante de la ley, nadie va a hacer nada hasta que yo no haga nada.

(Volviéndose hacia Jules.) ¿Qué acabo de decir?

JULES: No hacer nada a menos que...

EL LOBO: ... A menos que ¿qué?

JULES: A menos que tú lo hagas antes.

EL LOBO: Hablas como un verdadero prodigio. (Volviéndose hacia Vincent.) ¿Qué me dices tú, pico de oro? ¿Eres capaz de dejar de parlotear y sacudirte?

VINCENT: Estoy completamente tranquilo, señor Wolf. Simplemente, el arma se me disparó.

EL LOBO: Bastante justo. (Le arroja a Vincent las llaves del coche.) Conduzco realmente rápido, así que no te pierdas. Si recupero mi coche con la más mínima señal diferente a como te lo entrego, Monstruo Joe va a tener que disponer de dos cuerpos.
90. EXTERIOR. CAMIONES Y REMOLQUES MONSTRUO JOE – POR LA MAÑANA
Salen por el patio del negocio de remolques. Jules y Vincent esperan junto al Porsche de Winston.
JULES: ¿Todo arreglado?

WINSTON: Como si nunca hubiera ocurrido nada.
Jules y Vincent entrechocan los puños.
JULES: Me disculpo por haberme metido tanto contigo.

VINCENT: Tenías todo el derecho. Al fin y al cabo, yo estropeé las cosas.

RAQUEL (dirigiéndose a Winston).: ¿Están estos dos enamorados?

WINSTON: Muchachos, os presento a Raquel. Algún día, todo esto será suyo.

RAQUEL (dirigiéndose a los muchachos).: Hola. ¿Sabéis? Si alguna vez hacen una película titulada Yo espía: la película, vosotros dos estaríais estupendos en ella. ¿Qué hacéis con esa vestimenta? ¿Vais acaso a un partido de balonvolea?
Winston se echa a reír. Los muchachos gruñen.
WINSTON: Voy a llevar a la señorita a desayunar. Quizá os pueda dejar en alguna parte. ¿Dónde vivís?

VINCENT: En Redondo Beach.

JULES: En Inglewood.
Winston teína a Jules por la muñeca y hace la pantomima como si fuera un adivino de La zona muerta.
WINSTON (con expresión dolorida).: Es tu futuro. Veo... un trayecto en taxi. (Dejando de actuar.) Lo siento, muchachos, largaros con viento fresco. (Volviéndose a Raquel.) Di adiós, Raquel.

RAQUEL: Adiós, Raquel.

WINSTON: Os veré más tarde, muchachos locos. Y no os metáis en problemas.
Winston se vuelve para marcharse.
JULES: Señor Wolf. (Winston se gira hacia él.) Ha sido un placer verle trabajar.
El Lobo sonríe.
WINSTON: Llámame Winston.
Se da la vuelta y hace bromas con Raquel mientras se meten en el Porsche.
WINSTON: ¿Has oído eso, jovencita? Respeto. Podrías aprender mucho de esos dos ejemplares. Manifestar respeto por los mayores demuestra carácter.

RAQUEL: Yo tengo carácter.

WINSTON: Sólo porque seas un carácter no significa que tengas carácter.

RAQUEL: Oh, ¡eres tan divertido a veces! Tan divertido...
El Porsche sale disparado por la carretera. Los dos hombres se quedan solos y se miran el uno al otro.
JULES: ¿Quieres compartir un taxi?

VINCENT: ¿Sabes? Me vendría bien desayunar. ¿Quieres desayunar conmigo?

JULES: Claro.


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