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Plan de alimentación de la embarazada sin patologías.

Para realizar un plan de alimentación para una mujer embarazada, se deben seguir los mismos pasos que se mencionaron ya anteriormente.

En primer lugar se requiere de una valoración del estado nutricional, mediante los métodos ya expuestos.

El primer paso es realizar la anamnesis clínica, que deberá considerar los siguientes puntos:

Edad, teniendo especial cuidad de las adolescentes embarazadas o con edades arriba de los 35 años.

Enfermedades existentes o medicinas usadas.

Ejercicio, hábito de fumar o de tomar bebidas alcoholicas, consumo de café o algún otro estimulante. Estilo de vida en general.

Número de embarazos.

Resultados de otros embarazos.

Situación socioeconómica y cultural

Estado anímico.

Antecedentes familiares, tanto clínicos como alimentarios.

(Krause p 811)

Después proceder a la valoración nutricional, que debe abarcar:

Determinación de requerimientos nutricionales

Evaluación antropométrica; peso y altura, y solo en algunos casos pliegues cutáneos

Evalución química: enfocándose a los nutrientes que tienen deficiencias.

Evaluación clínica.

Una vez determinada su situación nutricional, se realizará el plan nutricional, el cual debe tomar en cuenta:

La madurez biológica de la madre

Prevención y protección a ciertas enfermedades.

Controlar enfermedades de tipo crónico que pudieran hacer su aparición durante el embarazo, como la diabetes o la hipertensión.

Eliminación de hábitos dañinos, como el tabaco, el alcohol o las drogas.

Mantenimiento de un peso adecuado. (32)

Prevención de embarazo de alto riesgo:

Es muy importante la asesoría nutricional, en la mujer embarazada, para evitar el mínimo los riesgos como diabetes gestacional, preclamsia y eclamsia, anemia, toxemias y obesidad. Todas estas patologías están íntimamente ligadas a la nutrición. Por lo que la asistencia de personal capacitado, antes y durante el embarazo es muy importante y necesaria.



Hipertensión o preclamsia y eclamsia:

Es la primer causa de muerte de mujeres embarazadas. No se sabe a ciencia cierta cuales son las causas. Sin embargo se ha probado que un consumo alto de calcio puede minimizar los riesgos de padecer esta patología. Un consumo adecuado de leche y sus derivados, pescados secos que se consumen con todo y el esqueleto como los charales y hojas verdes, cumple con los requisitos de calcio necesario para prevenir la hipertensión.



Diabetes gestacional:

Los factores de riesgo para padecer diabetes gestacional son los antecedentes genéticos, la edad y el sobrepeso, por lo que se debe vigilar muy cuidadosamente la ganancia de peso durante el embarazo. Generalmente un programa de alimentación saludable y equilibrado, es suficiente para controlar y la diabetes.



Obesidad:

La obesidad entre las embarazadas, se ha convertido, al igual que en el resto de la población, en un problema de salud pública, siendo factor de riesgo para diabetes e hipertensión.

Es de vital importancia, que la madre controle su ingesta calórica, para mantener un ritmo adecuado en la ganancia de peso.

Anemia.

Existen tres tipos de anemia durante el embarazo:

Anemia gravídica

Anemia por deficiencia de hierro

Anemia por deficiencia de vitamina B12.

En la anemia gravídica, aumenta el volumen sanguíneo, por lo que los glóbulos rojos se diluyen. Este tipo de anemia, por lo general no tiene importancia.

La anemia por deficiencia de hierro, se da porque en el último trimestre del desarrollo fetal, las necesidades de hierro del bebé son muy altas y si las reservas de hierro de la madre no son suficientes, puede aparecer deficiencia de hierro. Este tipo de anemia es muy común en la mujer embarazada.

Anemia por falta de vitamina B12. Este tipo de anemia es común entre las mujeres embarazadas que son vegetarianas, ya que este tipo de dieta es deficiente en esta vitamina, la cual se necesita para la síntesis de glóbulos rojos. Es necesario comer variado, como se dijo anteriormente, para que no falte ningún nutriente, requerido para el crecimiento y desarrollo del bebé.


Lactancia

Durante la etapa de la lactancia, es importante preocuparse tanto por la salud y el buen desarrollo del bebé, como de la madre. Para la cual, es suficiente una dieta balanceada y equilibrada.

Conductas y hábitos alimentarios positivos.

Ingestión de agua adecuada: es habitual tener más sed de lo normal, por lo que es conveniente beber agua cada vez que se tenga sed. Es un buen hábito llevar un vaso de agua cuando se da de amamantar, debido a que es un momento en el que se suele tener mucha sed.

Comer variado: al igual que en todos los casos es necesario comer de una gran variedad de alimentos para cumplir con los requisitos nutrimentales que el organismo demanda, para la madre y para el bebé.

Comer cuando se tenga hambre. Es frecuente sentir más hambre de la normal, y aún cuando no se requiere aumentar las cantidades de alimento, si es recomendable comer cuando se sienta hambre.

Evitar el consumo de alimentos irritantes o que producen gases, para evitar los cólicos en el bebé.

Evitar el consumo de alcohol y cafeína, porque pueden afectar la producción de leche. El alcohol pasa a la leche, por lo que no se debe tomar bebidas alcohólicas. La cafeína, al igual que el alcohol pasa a la leche, y puede provocar irritabilidad o hiperactividad en el bebé.

Evitar el tabaco, ya que afecta la producción de leche.

Guías de alimentación y características de la dieta.

La lactancia es el período del ciclo reproductivo de la mujer, que mas calorías demanda. Es necesario aumentar 500 calorías diarias para cumplir con la demanda de energía.

Recientes estudios, demuestran que la cantidad de calcio en la mujer, no se depleta, siempre y cuando la reserva de calcio de la madre, sea la correcta, sin embargo es conveniente, cuidar la ingesta de calcio, a través de alimentos, con alto contenido de este mineral, como lo son la leche y todos sus derivados.

Se recomienda consumir suficientes frutas y verduras, con alto contenido de vitaminas, puesto el contenido de ellos en la leche materna, dependerá de las reservas que tenga la madre.

Es conveniente que la dieta sea baja en grasas, para facilitar su digestión.

Técnicas de amamantamiento.

Es importante que al bebé se le acerque a la madre y se le ofrezca el pezón desde el primer momento del parto, aún cuando no muestre interés por mamar. De esta manera, se le podrá ofrecer el pecho cuando se vean signos de querer mamar. Esperar hasta que llore no es conveniente, ya que es un signo tardío del hambre.

El estímulo para la producción de leche, es la succión, por lo que es necesario que se permita al bebé mamar a libre demanda. De esta manera se producirá la cantidad de leche requerida por el bebé.

Prácticamente todos los problemas con la lactancia, son causados por una mala técnica de amamantamiento.

A continuación se describe una técnica, propuesta por la UNICEF. (1)

La madre, se debe de sentar cómoda, con la espalda apoyada y una almohada en las piernas, apoyando la cabeza del niño sobre el ángulo del codo. La mama se debe sostener con los dedos en forma de C.

La madre comprime por detrás de la aureola con los dedos índice y pulgar, para que cuando el niño abra la boca, al estimular el reflejo de apertura, tocando el pezón con sus labios, ella introduce el pezón y la aerola en la boca del niño. Así su lengua masajea los senos lactíferos (que están por debajo de la aerola), contra el paladar y así extrae la leche sin comprimir el pezón, sin provocar dolor.

El niño enfrenta a la madre, quedando abdomen con abdomen, quedando la oreja, hombro y cadera, del niño en una misma línea. Los labios están abiertos, cubriendo toda la aerola. La nariz toca la mama, quiere decir que el niño está comprimiendo el pezón y no masajeando la aerola.


Vejez

“El envejecimiento puede definirse como la suma de todas las alteraciones que se producen en un organismo con el paso del tiempo y que conducen a pérdidas funcionales y a la muerte”. (15)

Y aunque se considera que la vejez empieza alrededor de los 65 años, se puede decir que en realidad empieza en el momento que ya se han sufrido el 60% de estas alteraciones.

Muchas de estas alteraciones, afectan, a veces de forma dramática, la alimentación del anciano, y conforme avanza el envejecimiento, el consumo de ciertos nutrientes va disminuyendo, como las proteínas y algunas vitaminas y minerales, por lo que, se debe adaptar un programa de alimentación adecuado y personalizado.

En esta etapa, decrecen los sentidos; gusto, olfato, oído, vista, tacto. Principalmente la disminución en el gusto y el olfato, provocan cambios en la alimentación, dando como resultado, una incapacidad para reconocer el sabor y olor de ciertos alimentos, perdiendo así, la comodidad y el placer por comer. La disminución de los demás sentidos, también puede provocar una mala alimentación.

Otro desajuste que sufre el anciano, que provoca una mala alimentación es la xerostomía. La xerostomía consiste en una pérdida de salivación, y a un aumento de la mucina, lo que hace a la saliva más espesa y viscosa, por lo que dificulta el masticado de ciertos alimentos que son crujientes, duros, pegajosos o secos. Estos factores dificultan también, el proceso de deglución.

Disminuye la ptialiana, la cual es la primer enzima que entra en contacto con los alimentos, para iniciar el proceso de la digestión.

La pérdida de dientes, también afecta la alimentación, ya que aún cuando se cuente con prótesis dentales, éstas no son tan efectivas como los dientes naturales. El tejido óseo maxilar y de la mandíbula se atrofian, junto con una pérdida del músculo masticatorio. Se pierde también la elasticidad de la mucosa oral.

La función gastroinstestinal, se ve también afectada durante el envejecimiento, ya que se deja de producir algunas enzimas, como la lactasa. Aparecen también algunos males, como la gastritis atrófica, y la disminución en la secreción de ácidos gástricos, lo cual provoca que la absorción de nutrientes sea incompleta. El metabolismo del calcio y la vitamina D, también se ven afectados, lo cual provoca una pérdida de minerales óseos. El estreñimiento se vuelve común, debido a una disminución de la motilidad intestinal, sobre todo en colon y recto falta de consumo de fibra, sedentarismo, falta de consumo de agua y depresión. Es común, que los ancianos padezcan de una disminución de la función esfinteriana esofágica

Conductas y hábitos positivos:

Para el anciano puede ser complicado el acto de comer, por lo que hay que buscar la manera de facilitarle y hacerle agradable este momento.

A causa del peligro de la deshidratación, es necesario consumir cantidades adecuadas de agua, ya sea como agua natural o en forma de otras bebidas como caldos, infusiones, jugos, etc. Es aconsejable el consumo de preparados polivitamínicos, siempre bajo supervisión médica.

En esta etapa, no es conveniente realizar cambios radicales en la alimentación, sino más bien, al igual que en todas las etapas de la vida, seguir los lineamientos de una alimentación sana y equilibrada. Se debe fomentar que, el momento de la comida sea un placer.

Los principios básicos para la dieta del anciano se presentan en la tabla no 13

Tabla 13. (10)

En la vejez como en otras edades se debe procurar que la dieta:

  • Contenga alimentos variados

  • Permita mantener el peso correcto

  • Evite el exceso de grasas saturadas y colesterol

  • Incluya una cantidad adecuada de fibra

  • No contenga cantidades excesivas de sodio o azúcares refinados

  • Si incluye alcohol que sea con moderación

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