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Requerimientos de carbohidratos:

Los hidratos de carbono, deben ser los que, en su mayoría, cumplan con las necesidades energéticas. Cuando éstos faltan, se produce cetosis, limitando el crecimiento. Más del 10% de las ingestas de carbohidratos deben de ser de azúcares simples y la mayoría deben provenir de polisacáridos o azúcares complejas y fibra. La tabla que se presenta abajo nos indica las necesidades de energía, según las edades:




Edad

Peso (Kg)

Altura (cm)

Kcal / g

Kcal

6 meses - 1 año

9

71

98

945

1 – 3 años

13

90

102

1300

4 – 6 años

20

112

90

1800

7 – 10 años

28

132

70

200















Tabla 6 (22)


Lípidos:

A la edad de dos años, las grasas se clasifican en grasas saturadas, poliinsaturadas y monoinsaturadas, siendo los porcentajes adecuados los siguientes:

Grasas monoinsaturadas 15 – 20%

Grasas poliinsaturadas 7 – 8%

Grasas saturadas 7 – 8%.

La ingesta de colesterol debe de ser menor de 300 mg/día


Vitaminas y minerales:

Los requerimientos de vitaminas aumentan conforme aumenta la edad, dependiendo de su función. Es importante señalar que los requerimientos de calcio son altos, sobre todo de los 9 años en adelante, para lograr una buena mineralización en los huesos. Para satisfacer esta demanda, es necesario consumir no menos de medio litro de leche o de otros productos lácteos diarios. Otra razón para obtener el calcio de la leche es que la relación Ca/P es casi la indispensable para una buena absorción y fijación del calcio.

También es importante el consumo de carnes rojas, legumbres y verduras, para satisfacer las demandas de hierro, ya que la anemia es el mal más común de los niños de los países desarrollados.

Las necesidades de vitaminas se presentan en la tabla 7:


Tabla 7. (23)

Edad (años)

Vitaminas liposolubles




Vitaminas hidrosolubles

Minerales




A

D

E

K

C

Tiamina

Riboflavina

Niacina

B6

Folato

B12

Ca

Fe

Zn

I




ERμg

μg

α-TEmg

μg

mg

mg

mg

ENmg

mg

μg

μg

mg

mg

mg

μg

0,0-0,5

375

5

4

10

35

0.3

0.4

4

0.3

80

0.5

270

10

10

70

05-1

375

5

5

10

50

0.3

0.4

4

0.3

80

0.5

270

10

6

50



Adolescentes

Las necesidades nutricionales de los adolescentes no están bien estudiadas ni definidas. El criterio de algunos autores es extrapolarlos basados en estudios de los requerimientos de niños o adultos, (27) y algunos otros proponen calcularlos en base a la estatura y no por el peso, como es el caso de los niños.

Lo que si es seguro es que las necesidades nutricias de los adolescentes, están íntimamente relacionadas con los cambios hormonales, sufridos durante esta etapa de la vida. Así mismo, conforme el adolescente madura, sus requerimientos va aumentando.

La propuesta, de quien sugiere que los requerimientos sean calculados según la estatura en cm, (7) es que para satisfacer la demanda de proteína, que asegure el crecimiento adecuado y desarrollo de los tejidos, “los varones consuman 0.3 gramos y las mujeres de 0.27 a 0.29 gramos de proteína por cada centímetro de estatura”. Las recomendaciones de energía se enseñan en la tabla 8:



Tabla 8. Recomendaciones de energía y proteína para adolescentes. (21)


Edad años

Estatura cm

Peso Kg

Energía

Proteínas

Kcal/día

Kcal/g

Kcal/cm

g/día

g/cm

Mujeres


11 – 14

157

46

2200

47

14

46

0.29

15 – 18

163

55

2200

40

13.5

44

0.26

19 – 24

164

58

2200

38

13.4

46

0.28

Hombres

11 – 14

157

45

2500

55

16

45

0.28

15 – 18

176

66

3000

45

17

59

0.33

19 - 24

177

72

2900

40

16.4

58

0.33


Vitaminas y minerales:

Los requerimientos minerales se presentan en la tabla 9. Sin embargo, cabe recalcar que durante esta etapa, existe mayor riesgo de padecer anemia, que en la niñez, por lo que en ocasiones es necesario, suplementar con hierro, es sobre todo importante para el crecimiento muscular en los hombres y para el aumento del volumen sanguíneo en las mujeres, y para reponer el hierro que se pierde durante la menstruación. El requerimiento se basa en la masa magra, calculando 42 mg de hierro por Kg de peso y en las mujeres 31 mg.

También es importante prestar especial atención a los requerimientos de calcio, ya que, en este período, la mujer almacena el 50% de la densidad ósea, y en los dos años posteriores a la menarquía, tiene ya el 85% de este mineral.
Tabla 9. Requerimientos de minerales durante la adolescencia. (21)

Nutrimento

Entre los 10 y los 20 años mg/día

En el pico de crecimiento mg/día

Mujeres

Calcio

210

400

Hierro

0.57

1.10

Nitrógeno

320

610 (3.8 g de proteínas)

Zinc

0.27

0.50

Magnesio

4.40

8.40

Hombres

Calcio

110

240

Hierro

0.23

0.99

Nitrógeno

160

360 (2.2 g de proteínas)

Zinc

0.18

0.31

Magnesio

2.30

5.00



Adultos:

En la etapa de la adultez, el crecimiento termina, por lo que los requerimientos nutricionales, se estabilizan, sobre todo en los que se refieren a los requerimientos energéticos. El hombre tiene necesidades energéticas mayores que la mujer, esto se debe a que el hombre tiene más tejido magro y en la mujer el tejido adiposo es mayor, siendo el tejido magro, un tejido metabólicamente activo, requiere de una mayor demanda energética, mientras que en el caso de la mujer, el tejido adiposo, no es metabólicamente activo.

La FAO/OMS sugiere que el consumo total de calorías provenga en 50-60% de carbohidratos.

El aporte calórico proveniente de grasas debe ser como mínimo un 15%, del aporte calórico de la dieta, hasta un máximo de 30%, en personas sedentarias y un máximo de 35% en personas activas y embarazadas, siguiendo la relación de 1 saturados/1 monoinsaturados/ 1 poliinsaturados.

Los requerimientos de proteínas, son menores que en las etapas anteriores, y se calculan por Kg/día:

0.8 x kg/día.

En cuanto los requerimientos de vitaminas y minerales se estabilizan también, a excepción de mujeres embarazadas y personas con una alta actividad física.
Tabla 10: Distribución Calórica de los nutrientes. (17)


INTERVENCIONES POR GRUPOS DE EDAD.

Lactancia

Sin lugar a dudas, la alimentación con leche materna, a los niños de 0 meses a un año, es la mejor. Como se dijo anteriormente en el tema “requerimientos de lactantes”, esta etapa es en la que más rápidamente crecen los niños, por eso sus demandas nutricionales son mucho mayores, (en proporción a su tamaño), que en cualquier otra etapa de la vida. Es por esta razón que es tan importante no solamente cumplir los requerimientos nutricionales, sino que es también indispensable que los nutrientes sean de la mejor calidad. Sin lugar a dudas, es la leche materna el mejor alimento para los niños de 0 meses hasta un año de edad. Los niños alimentados exclusivamente al pecho, satisfacen el total de sus requerimientos nutricionales, ya que la composición de la leche, cambia, adaptándose a cada etapa de la lactancia, conteniendo, los nutrientes exactos que el niño necesita, en la dosis exacta que se requiere y de la mejor calidad.

La leche materna se empieza a producir y secretarse unas cuantas horas después del parto;

Llamándose a esta primera secreción calostro. El calostro contiene mayor cantidad de proteínas y menos lípidos y lactosa. Algunas de estas proteínas son inmunoglobulinas, lactoferrina, lisozima, lactoperoxidasa y el factor de crecimiento, todas ellas son proteínas que tienen como función proteger al bebé de agentes patógenos externos, que pudieran causarle alguna enfermedad infecciosa. Unos cuantos días después, la composición del calostro cambia, adecuándose al momento biológico del bebé, llamándose a esta leche, de transición, siete días después, se secreta ya la leche “madura”.

Vale la pena insistir en que la leche materna es específica para cada especie, que ha evolucionado durante millones de años, adecuándose a las necesidades del niño hasta llegar a ser perfecta para el bebé de hoy. No provoca alergias.

Los ácidos grasos omega 3 de cadena larga, específicamente el EPA y el DHA, son básicos en el desarrollo del niño. El DHA constituye gran parte del cerebro, formando las conexiones neuronales, también se encuentra en grandes cantidades en la retina, un déficit en este ácido graso, provoca desajustes tanto en la visión, como neuronales, se ha demostrado en los últimos años, que los niños con déficit de atención tienen una gran carencia de este compuesto. La leche materna proporciona la cantidad necesaria de estos ácidos grasos.

Los nutrientes de la leche materna, varían según los meses, la hora del día y el tipo de glándula. En los casos de los niños prematuros, su composición es diferente; la cantidad de proteínas es mayor, adaptándose a las necesidades del recién nacido.
Se recomienda, alimentar al pecho exclusivamente hasta los seis meses de edad, a partir de esta edad, es necesario introducir otros alimentos. El número de tomas debe ser a libre demanda, esto significa que, debe ser cada vez que el niño lo pida, por el tiempo que quiera mamar, los bebés no tienen un horario regular, porque la variación del horario es lo que permite modificar la composición de la leche para adaptarla a sus necesidades. En cuanto al tiempo que debe dedicarse a cada toma, también debe ser a libre demanda, ya que algunos bebés logran vaciar el seno más rápido que otros. Es necesario darle el tiempo necesario para vaciar totalmente cada seno, ya que le leche que sale al principio es más ligera y la del final es mas pesada por contener mayor cantidad de grasa. El permitirle vaciar cuando menos un seno completamente, evitará, por un lado el reflujo y la intolerancia a la lactosa y por el otro, satisfacerá todas las demandas nutricionales. La cantidad de leche producida, está regulada minuto a minuto, por la cantidad que el niño ha ingerido en la toma anterior. Si el bebé tomó demasiado rápido, la leche se fabricará a gran velocidad, si el bebé estaba desganado y tomó poca leche, sin vaciar los senos, la leche se fabricará despacito.
Lactancia artificial:

La única razón para no darle a un bebé la alimentación al seno, es que la mamá no quiera hacerlo, siempre se debe motivar, apoyar y enseñar a una madre a dar el pecho a su bebé. En estos casos es necesario recurrir a la alimentación artificial, con leches preparadas para reemplazar a la leche materna. Para la producción de estas leches se ha tomado como base la leche materno, tratando de imitarla de la mejor manera posible, sin embargo hasta el día de hoy, no ha sido posible reproducirla.

La lactancia artificial se divide en dos etapas, la de iniciación y la de seguimiento. En la primer etapa, (de iniciación), le leche se parece a la leche materna en cuanto a macronutrientes y micronutrientes. La adición de los macronutrientes debe ser mayor que en la leche humana, puesto que, no se absorben con la misma eficacia. A partir de los dos meses de edad, hay que introducir la leche de seguimiento o continuación.
Ablactación y destete:

La ablactación se da en el momento que se introducen alimentos diferentes a la leche humana. Se recomienda seguir dando la leche materna hasta el año, aunque es común aconsejar suspenderla a los seis meses de edad, se ha visto que los niños alimentados al pecho hasta el año, crecen más sanos y sin ninguna carencia nutricional. Aún cuando se aconseja seguir la alimentación materna hasta el año, es necesario empezar a introducir otro tipo de alimentos a partir de los seis meses, siendo este el momento en que empieza la ablactación, de manera que al cumplir el año, las necesidades energéticas, se vean satisfechas en un 50% por otros alimentos diferentes a la leche.

Es hasta los cuatro meses que los bebés empiezan a tener la maduración para consumir alimentos semisólidos, ya que durante los meses anteriores, desarrolla aptitudes para detener la cabeza y el cuello, y solamente tienen habilidades para succionar. Es entre los cuatro y los seis meses, que cambian de un patrón de succión, a un patrón de succión maduro, donde logran ya una masticación rotatoria, son capaces de empujar el alimento semisólido con la lengua y deglutirlo, aprenden también a sujetar la comida, primero con la palma de la mano (sujeción palmar )y luego con los dedos índice y pulgar (sujeción de pinza), siendo este el momento adecuado para la introducción de alimentos distintos a la leche.

Es importante tener en cuenta los siguientes detalles, aunque no deben tomarse como dogma y siempre hacer caso al sentido común y a los deseos del bebé, ya que es él, quien sabe lo que realmente necesita comer.




  1. No obligar nunca a comer al niño

  2. Hasta los seis meses darle solo pecho, ni papillas, ni jugos, ni hierbas, ni agua, ni nada

  3. A partir de los 6 meses empezar a ofrecerle, sin forzar, otros alimentos, siempre después del pecho. Los niños que no toman pecho, necesitan 500 ml de leche artificial al día

  4. Introducir los alimentos nuevos de uno en uno, separados por el menos, una semana y empezar con pequeñas cantidades.

  5. No dar alimentos con gluten (trigo, avena, centeno, cebada) hasta los ocho meses.

  6. Escurrir los alimentos, no “llenarle” el estómago con agua de la cocción.

  7. No dar alimentos que causen alergias, como la leche de vaca, soya, huevos, pescados, cacahuates y cualquier alimento que cause alergia a algún miembro de la familia, hasta los 12 meses.

  8. No añadir azúcar ni sal a los alimentos

Conforme se aumentan los alimentos sólidos o semisólidos, el bebé progresivamente va disminuyendo la cantidad de leche que ingiere. Se debe tratar de adaptar el horario de la comida del bebé, al horario de comida de la familia, e ir disminuyendo el número de comidas sólidas, hasta llegar a tres.

Es difícil poder realizar un cálculo exacto sobre la cantidad de alimento que un bebé debe ingerir. Es más adecuado enfocarse en el tamaño de las porciones. Al cumplir el año, el niño deberá estar consumiendo de la mitad a una tercera parte del plato de un adulto aproximadamente, sin embargo, como ya se dijo anteriormente, nunca se debe forzar al niño a comer, principalmente los que son lactados al pecho hasta el primer año.

Es recomendable, servir una cucharada de cada alimento, por cada año de edad. Si se sirve menos, psicológicamente es mejor, ya que el niño comerá con mayor gusto.

Es conveniente comer algo entre las comidas, ya que el estómago del bebé es pequeño.

A continuación se presente un cuadro, en el cual se sugiere un patrón para la introducción de alimentos diferentes a la leche (5):



Sólidos


Leche humana o sucedáneo

Frutas

Verduras

Tejidos animales y leguminosas

Leche de vaca y derivados

Huevo entero

Dieta familiar

Líquidos

< 3 4 5 6 8 9

Pre-escolar y escolar.

Preescolar:

Integración a la dieta familiar, conductas y hábitos de alimentación:

A partir de un año de edad, el niño ya tiene horarios para comer, y puede empezar a ingerir los alimentos que consumen el resto de la familia, aunque todavía requiera de colaciones entre las comidas, por tener todavía un estómago pequeño y una actividad alta.

Para el niño en edad preescolar, es muy importante la hora de la comida en familia, porque copia actitudes y hábitos alimentarios, es el momento de sociabilización más importante, ya que es el momento en que la familia se reúne, aprendiendo así de los padres y de los hermanos mayores. Es este el momento en que el niño satisface su sentido de pertenencia a la familia, el niño “centra su atención más en sociabilizarse que en alimentarse” (6)

Es importante, considerar la manera en que se le ofrecen los alimentos al niño, de acuerdo al desarrollo de sus habilidades. En esta etapa, existe una desaceleración del ritmo de crecimiento, lo que trae consigo, una disminución del apetito y el niño centra su atención en la sociabilización y en la convivencia familiar. Es común que el niño no quiera sentarse a la mesa por seguir jugando, una buena manera de lograrlo, es llamarlo unos minutos antes para tranquilizarlo antes de sentarlo a la mesa. Si aún así el pequeño no quiere comer, no debe forzársele, pero si compartir el momento familiar. Quizás después de un rato, se la abra el apetito, y acceda a comer.

Al niño en esta etapa, es conveniente presentarle los alimentos de formas diferentes, ya que es la edad de la exploración y los descubrimientos. Le gusta ver, tocar y oler, y si se le permite, sentirá deseos de probar lo que se le ofrece como alimento.

Un hábito muy importante de enseñarle en esta edad, es el de la masticación, ya que es el primer paso del proceso de digestión y es importante que aprenda a hacerlo y no se trague los alimentos sin masticar o casi enteros. Para lograr esto, es necesario darle su tiempo, ya que es mucho más lento que el adulto, para ello, hay que ofrecerle alimentos pequeños y respetarle su tiempo para comer.

El patrón que se propone para introducción de alimentos nuevos durante la ablactación, es también aplicable a los niños pequeños, ya que se ha visto que la aceptación de nuevos alimentos es más fácil al seguir este patrón.
Edad escolar:

Hábitos y conductas alimentarias:

En esta edad, el panorama para comer se amplia enormemente. El niño tiene invitaciones a comer con amiguitos, tíos etcétera, por lo que conocerá diferentes alimentos y formas de prepararlos.

Casanueva sugiere como puntos importantes a esta edad que, el niño:


  • Tenga claro que hay un horario de comida

  • Sepa que se debe presentar a las comidas

  • Coma en uno o dos lugares designados para ello y no en cualquier lugar de la casa, (sobre todo ante la televisión)

  • Sea sociable y se comporte de manera agradable y educada

  • Pueda manejar cada vez mejor los utensilios

  • Acepte la mayoría de los alimentos

En esta etapa, el apetito de los niños es muy cambiante, dependiendo de varios factores, como el nivel de actividad, y la velocidad del crecimiento. Sin embargo, aún cuando el niño no tenga apetito, es importante que esté siempre presente en las comidas familiares.


Guías de alimentación y características de la dieta.

Las recomendaciones en los niños, deben ser semejantes a las de los adultos. La dieta debe ser variada y consumir todos los grupos de alimentos. Sin embargo existen algunos puntos que deben considerarse especialmente en el caso de los niños:

El consumo de leche es muy importante, por ser la principal fuente de calcio. Aportan las tres cuartas partes del calcio y fósforo requerido y la cuarta parte de las proteínas. Para satisfacer esta demanda, el niño debe consumir al menos dos vasos de leche al día (500 ml).

Es conveniente, al igual que en el adulto, evitar consumir grasas saturadas, por lo que se recomienda el consumo de leche desgrasada y carnes magras, para evitar la colesterolemia.

La demanda de energía es alta en los niños, y debe ser administrada principalmente por carbohidratos, aunque un poco de grasa, sobre todo monoinsaturada, es necesario también. Se recomienda principalmente el consumo de frutas, verduras y granos integrales, y evitar el consumo excesivo de azúcares y granos refinados. Las frutas y verduras, aportan vitaminas y minerales, además de otros fitonutrientes que ayudan a mantener la salud y tienen efectos protectores antioxidantes.

El pescado es una de las mejores fuentes de proteínas por lo que se recomienda consumirlo hasta tres veces por semana y el huevo de entre uno y tres huevos por semana.


Prevención de enfermedades comunes en los niños.

Las enfermedades comúnmente relacionadas con la nutrición en los niños son las siguientes:



Anemia: Consiste en la deficiencia de hierro, siendo uno de los padecimientos más comunes en los niños. El porcentaje de niños anémicos varía de un país a otro. En México es muy alto este porcentaje. Estudios realizados en los estados de Jalisco, Durango y en la ciudad de México, reflejaron entre un 16 y un 24% de niños con anemia.

Las causas de la anemia puede la falta del consumo de hierro en los alimentos y bien por sangrados excesivos de los niños, causados generalmente por parásitos. Se debe determinar la causa de la anemia, mediante estudios laboratoriales y una vez determinada, proceder a corregirla. En el caso de que sea por deficiencia nutricional, se debe hacer un análisis de la dieta y hacer los cambios pertinentes para aumentar el consumo de hierro. En ocasiones es necesario suplementar con hierro. Es importante checar si existe deficiencia de vitamina A, ya que se carencia, cuando se suplementa con hierro, puede aumentar enfermedades infecciosas o agravar las existentes.


Obesidad: Es alarmante el aumento de obesidad entre los niños mexicanos. La secretaria de salud, en su comunicado de prensa número 34, expresa que el 40% de los niños en México, son obesos o con problemas de sobrepeso, lo cual es un grave problema de salud pública en el país. La doctora Leticia García Morales, médico adscrita del Departamento de Endocrinología Pediátrica del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”” de la Secretaría de Salud, sostiene que los mexicanos contamos con un gen, que tiene que ver con la regulación del equilibrio de la energía, lo cual nos hace más susceptibles de volvernos obesos. Aunado a esto, los niños mexicanos en la actualidad, consumen muchos alimentos de valor calórico muy alto, (alimentos chatarra), el sedentarismo ha aumentado, ya que los niños, pasan varias horas frente al televisor y los juegos de computadora, en lugar de salir a jugar y correr en los parques.

Los riesgos de la obesidad en los niños, son; el aumento de colesterol y triglicéridos, diabetes, y ácido úrico. Un estudio llevado a cabo en el mismo hospital “Federico Gómez” con 300 niños con sobrepeso y obesidad, indicó que el 50% de los niños padecían este tipo de condiciones, cuando antes eran solamente situaciones que se encontraban entre los adultos.

La misma doctora Leticia García Morales, comentó, que si bien, existe el factor genético, este tipo de problemas se pueden evitar con una alimentación adecuada y fomentando la actividad física.

Algunas cifras alarmantes acerca de la obesidad infantil nos dicen que:



  • Uno de cada cuatro o cinco niños, padecen obesidad, y una de cada tres, está en riesgo.

  • Los niños que son obesos a la edad de 6 años, tienen 27% más riesgos de ser obesos en la edad adulta.

  • El riesgo de padecer diabetes en un niño obeso es 12.6 % más alto que los niños que no lo son y tienen 9 veces más probabilidades de padecer hipertensión, a edades tempranas.

  • El 86% de los niños que llegan a la pubertad obesos, corren el riesgo de padecer obesidad por el resto de su vida.

  • Los niños que tienen un 15% de sobrepeso, tienen problemas ortopédicos, deformaciones en la columna y piernas, causados por la gran cantidad de grasa visceral.

  • Los niños con sobrepeso, tienen dificultad para respirar cuando practican ejercicio, debido a que la capacidad pulmonar disminuye.


Caries: Los hábitos alimentarios, afectan de manera importante la salud dental. Es importante el consumo de todos los alimentos necesarios para que los dientes crezcan sanos y fuertes. Por otro lado el consumo excesivo de azúcares, provoca las caries, por lo que es conveniente limitarlo.
Déficit de atención e hiperactividad (DDT):

Se han realizado numerosos estudios sobre la relación de la nutrición y el déficit de atención con hiperactividad, y aún cuando no hay resultados concluyentes todavía se piensa que el consumo de grandes cantidades de azúcares y harinas refinadas pueden ser causa de hiperactividad y DDT, en niños.

También se ha visto que hay una relación directa entre la falta de ciertos fosfolípidos en el plasma y el DDT. Específicamente falta de dos ácidos grasos esenciales que se encuentran en las membranas celulares, el DHA y el EPA. También se han encontrado déficits de zinc.

Para prevenirlo es necesario estar muy pendientes de la alimentación de los niños, evitando que consuman exceso de comida chatarra y cuidar de suplementar con DHA y EPA.



Adolescentes

La adolescencia comprende, según la Organización Mundial de la Salud, las edades entre los 9 y los 18 años. Durante este período existen muchos cambios físicos y emocionales, los adolescentes maduran físicamente, cognitivamente y también en el aspecto psicosocial. Es en esta edad cuando buscan una identidad propia, ser independientes y aceptados, preocupándose también por su aspecto. La nutrición es muy importante en el desarrollo, puesto que influye en el crecimiento mental y físico. Los hábitos de alimentación que aprendieron durante la infancia se ven afectadas durante esta edad, por existir cambios en el estilo de vida. En Estados Unidos se ha detectado una disminución en el consumo de leche, frutas y verduras, así como un aumento preocupante en el consumo de bebidas alcoholicas y refrescos. Em México es muy variado, y se depende del entorno, en las ciudades es común un comportamiento semejante al americano.

La influencia de la televisión y otros medios de comunicación, afecta severamente los hábitos alimentarios de los adolescentes, ya que se calcula que un niño, al llegar a la adolescencia, ha visto alrededor de 100 000 anuncios de alimentos, la mayoría de los cuales van enfocados a el alcohol y alimentos con alto contenido de azúcar y harinas refinadas. (28) Se presenta en seguida una gráfica en la cual se puede observar la cantidad de alcohol que consume un adolescente durante el fin de semana. Las columnas azules pertenecen a los varones y las gindas a las chicas.

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