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Valoración del Estado Nutricional en la adultez.

La mejor manera de evaluar el estado nutricional de los adultos, es usando los indicadores antropométricos. Los más indicados son:

Porcentaje de grasa corporal

Relación peso/altura

Índice de masa corporal (IMC)

Es muy recomendable el uso del IMC, ya que es muy fácil de manejar y es independiente de la estatura, cuando menos en personas con estaturas normales. Además no se requieren de tablas de referencia para comparar y se han establecido puntos de corte que indican el riesgo de enfermedad crónico degenerativa.

Es importante complementar la evaluación antropométrica con la historia clínica e información que indique el estilo de vida, el consumo del alcohol, tabaco y los hábitos de alimentación.

Las pruebas bioquímicas son también muy importantes en esta etapa, ya que es el momento de detectar el riesgo de contraer enfermedades crónico degenerativas. Las pruebas más comunes, que se deben realizar es perfil de lípidos, para determinar los valores de colesterol LDL y HDL y triglicéridos, glucosa en sangre, presión, insulina en ayunas para detectar una pre diabetes, en los hombres es importante detectar el riesgo a padecer cáncer de próstata y en el caso de las mujeres, cáncer de mama y cervicouterino.


Valoración del estado nutricional en la vejez.

La valoración del estado nutricional del anciano es importante para determinar estados de desnutrición, los cuales son muy comunes en este sector de la población. Los parámetros utilizados con los adultos, no son eficientes en el caso de los ancianos, ya que el proceso de envejecimiento provoca que los valores no sean reales.

Los principales parámetros utilizados son IMC, índice de creatinina/ altura y el gasto basal de energía. También se utilizan el peso y la estatura, con el fin de conocer el área de la superficie corporal, ya que esto es importante para la dosificación de los medicamentos.

Peso:

En general el peso varía a lo largo de la vida, y al llegar a la ancianidad, es común que existan cambios en la distribución del peso corporal que el hombre pierda peso y la mujer lo gana, pero después también lo pierde, es esta la razón de que los ancianos parezcan de los mentones como si estuvieran caquécticos, ya que existe una atrofia en la masa grasa, que provoca esta apariencia. Sin embargo esta atrofia grasa no es indicativa de malnutrición.

Para detectar estados de desnutrición, se puede seguir como regla básica que una pérdida de peso del 2% semanal o del 5% mensual, es indicativa de desnutrición proteico-energética. Por estas razones, todos los datos, deben estudiarse en forma global y no aislada, que pueden dar información errónea.

Altura:

Uno de los cambios más conocidos en los ancianos es la pérdida de estatura. Esto se debe a que existe un adelgazamiento de las vértebras y al aplastamiento de los discos vertebrales, lo cual hace que se dificulte el mantenerse derecho, esto provoca una curvatura en la columna y una deformación en los músculos, con la consecuente reducción de la estatura.

A pesar de esto, los huesos largos permanecen estables durante toda la vida, pudiéndose utilizar como medidas alternativas, para determinar la estatura y la superficie corporal, mediante las fórmulas presentadas abajo

. Las mediciones que calculan con mayor exactitud la estatura son: omóplato-codo y rodilla-suelo.

En los casos en que el anciano está encamado, la mejor medición es la longitud del brazo, obteniéndose la altura mediante un nomograma.

Mujeres:

Estatura (cm) = [84.88- (0.24 x edad) + (1.83 x longitud rodilla-suelo)]



Hombres:

Hombres = [64.19 – (0.04 x edad) + (2.02 x longitud rodilla-suelo)].

El cálculo del índice de creatinina, es también un parámetro importante, ya que se deben equilibrar estos valores, especialmente en ancianos que han perdido bastante masa muscular. La creatinina se debe aclarar de acuerdo a la superficie corporal de manera que se logren los valores normales, y se calcula con la siguiente fórmula:

Superficie corporal (m2) = 0.0235 ALTURA 0.42246 x PESO 0.51456


NECESIDADES DE NUTRIMENTOS POR GRUPOS DE EDAD.

Lactantes

Es muy importante la nutrición durante el primer año de vida, quizás sea la etapa en que tiene mayor importancia, ya que durante este período, existe una intensa actividad metabólica. Es en esta que etapa se da el crecimiento del volumen corporal más rápido que en ninguna otra etapa de la vida, esto se da al aumento de tamaño de las células (hipertrofia) y también al aumento de la cantidad de células (hiperplasia). Es también muy importante la adaptación del bebé al medio que lo rodea, (homeostasis), después del trauma del nacimiento. El crecimiento neurológico es también, especialmente importante en esta etapa. Para que todo esto se pueda dar favorablemente, es muy importante la alimentación, si los requerimientos nutricionales del bebé no son los adecuados, sobreviene la desnutrición, enfermedad y en muchos casos la muerte.

Los requerimientos nutricionales de los lactantes se clasifican en dos etapas. La primera etapa abarca los 6 primeros meses y la segunda, a partir de los 6 meses a los 12 meses de edad.

Cuando los niños son lactados al pecho, este es suficiente durante los primeros seis meses, siempre y cuando sea alimentado a libre demanda. La leche materna es el alimento evolutivo, diseñado especialmente para satisfacer las demandas nutricionales del lactante.

En los casos en que no son lactados al pecho, se les debe dar las fórmulas de inicio, las cuales se parecen un poco a la leche materna, sin embargo llegan a tener carencias, sobre todo en lo que respecta a los ácidos grasos esenciales.

A partir de los cuatro a seis meses de edad es necesario introducir otros tipos de alimentos, ya que la leche materna no alcanza a satisfacer las necesidades del niño. En los casos en que el niño no sea alimentado al pecho, es necesario introducir otra fórmula láctea, llamada de continuación.



Requerimientos de carbohidratos:

Las normas de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediátrica, establecen que las necesidades de hidratos de carbono para los 6 primeros meses de edad deben abarcar el 40% de la energía total, tanto en los casos de alimentación con leche materna como con fórmula. Esta cifra está basada en los valores de la leche materna



Requerimientos de proteína:

Para calcular los requerimientos de proteínas, se da por hecho que el lactante está alimentado al pecho, y que las proteínas se asimilan en un 100%, si el niño está alimentado con fórmula, u otras fuentes, se considera entonces que su asimilación es menor siendo necesario aumentar la cantidad.



Las ingestas de proteína recomendadas para el lactantes son de 2.2 g/kg/día, durante los tres primeros meses de vida. Durante el segundo trimestre aumentan a 1.4 g/kg/día.
Tabla 4: Requerimientos de energía y proteína en niños de 0 a 12 meses e ingestas recomendadas (IR) superiores a las estimadas por el método factorial. (20)




Energía

Proteínas




Edad

Kcal/Kg/d

Según Fomon

IR

Meses




g/Kg/día

g/100 Kcal

g/Kg/día

g/100 Kcal

0-1

120

1.98

1.65

2.6

2.2

1-2

110

1.71

1.55

2.2

2.0

2-3

100

1.46

1.46

1.8

1.8

3-4

95

1.27

1.34

1.5

1.6

4-5

90

1.18

1.31

1.4

1.6

5-6

90

1.18

1.31

1.4

1.6

6-9

90

1.17

1.30

1.4

1.5

9-12

120

1.14

1.26

1.3

1.5


Requerimientos de grasas:

La grasa debe abarcar entre un 40 y un 55% de la energía total. Este porcentaje cambia durante el primer año hasta llegar a igualarse a los requerimientos de los adultos que es entre el 30 y el 35%. Este porcentaje está basado en la leche materna, las leches de fórmula, tienen un porcentaje insuficiente, ya que las leches de continuación, mantienen este rango entre el 30 y el 35%, por lo que puede haber un déficit energético.

Satisfacer los requerimientos de los ácidos grasos, es en particular importante, y dichos requerimientos se basan en la leche materna también y son:


  1. Ácido linoleico; la leche humana contiene de un 3 a un 6% de este ácido graso, y para las leches de fórmula se recomienda que el rango quede entre un 4.5 a 10.8%, para asegurar que no haya una peroxidación, inhibición del ácido araquidónico necesario y de ácidos grasos omega 3, y sus eicosanoides derivados, con todas las consecuencias que esto implicaría.

  2. Ácido α-linolénico: la leche materna contiene un 1% de esta ácido graso. Este ácido es de vital importancia, ya que es el precursor de todos los ácidos grasos omega 3. En las leches de fórmula, se debe tener especial cuidado, en que estos ácidos tengan la proporción adecuada, para evitar un desequilibrio de eicosanoides.

  3. Ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga: estos ácidos insaturados de cadena larga pertenecen a la familia del omega 6 y del omega 3. Los más importantes son el dihomo-gamma linolénico, ácido araquidónico, ácido docosahexanoico (DHA) y ácido eicosapentanoico. (EPA). Estos ácidos grasos son de vital importancia, que forman parte de las membranas celulares y son precursores de eicosanoides. El DHA, forma parte de la retina y se puede considerar que constituye los ladrillos de las conexiones neuronales. La relación adecuada de ácidos grasos omega 6 y omega 3 es de 2:1, por lo cual se encuentran en la leche materna en una proporción de 2% y 1% respectivamente, debiendo ser la misma relación en las leches de fórmula


Requerimientos de vitaminas y minerales:

Se puede generalizar que los lactantes necesitan el doble que un adulto. A continuación se presenta la tabla 4 con los requerimientos de ambos:



Tabla 4. (21)




Vitaminas liposolubles




Vitaminas hidrosolubles

Minerales







A

D

E

K

C

Tiamina

Riboflavina

Niacina

B6

Folato

B12

Ca

P

Mg

Fe

Zn

I

Se







ERμg

μg

α-TEmg

μg

mg

mg

mg

ENmg

mg

μg

μg

mg

mg

mg

mg

mg

μg

μg




0,0-0,5

375

5

4

5

40

0.2

0.3

2

0.1

6.5

04

210

100

30

6

5

40

15

15

05-1

375

5

5

10

50

0.3

0.4

4

0.3

80

0.5

270

275

75

10

6

50

20

20


Niños en edad pre-escolar y escolar

Los requerimientos nutricionales recomendados para niños en esta edad se calculan tomando en cuenta el peso, expresándose por Kg de peso, puesto que el gasto está relacionado con la masa magra. A partir de esta edad, es necesario, personalizar los requerimientos, tomando en cuenta la actividad física y la genética.



Energía:

La cantidad de energía que los niños necesitan varía de acuerdo a la tasa de crecimiento, metabolismo y actividad física. Es muy importante que se determinar las cantidades adecuadas de energía, de modo no se subestimen, poniendo en riesgo el crecimiento, y el catabolismo proteico, pero que a la vez no se sobrevaloren, para evitar la obesidad. La sugerencia es que se calculen en función del peso o de centímetros de estatura.

Para los niños de uno a tres años el requerimiento de energía es de, alrededor de 100 calorías diarias por Kg de peso. Los niños de 4 a 6 años se requieren 90 calorías por Kg de peso.

La propuesta es que del 50 al 60% de la energía, provenga de carbohidratos y del 25 al 30%, sea proveniente de las grasas.


Proteína:

Los requerimientos de proteína en esta edad, aumentan en valores absolutos, sin embargo, al calcularse en g/ Kg van bajando. Las razones es que el crecimiento ya no es tan acelerado como en el lactante. Abajo se presenta una tabla con las necesidades de energía y proteicas en los niños:


Tabla 5. (22)




Proteína

Energía

Edad

Peso (Kg)

Altura (cm)

g

g/Kg

Kcal/Kg

Kcal

rango

6 meses - 1 año

9

71

14

1.5

98

945

720-1.215

1 – 3 años

13

90

16

1.2

102

1300

900-1800

4 – 6 años

20

112

24

1.2

90

1800

1300-2300

7 – 10 años

28

132

28

1.0

70

200

1650-3300
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