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Teorías y prácticas de la Comunicación I


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Teorías y prácticas de la Comunicación I


Cátedra: Mangone

Teórico: 19

Fecha: 22/09/2008

Docente: Carlos Mangone
“Introducción al concepto de ideología”
Buenas noches. Vamos a desarrollar hoy el tema de la ideología. Como ustedes saben, hemos recortado el programa, la última parte no va a entrar, así que quedan cuatro clases de desarrollo de contenidos y luego el repaso, con lo cual ustedes van a tener un margen para preparar el parcial integrador sin urgencias. Ha sido un cuatrimestre bastante atípico.

I

Ayer, en la revista del semanario Perfil, una actriz con una larga trayectoria llamada Betiana Blum declaraba muchas cosas en relación con su trabajo, y en un momento dado, refiriéndose a una etapa de su trabajo, manifestó haber hecho una concesión a productos comerciales (mencionó las comedias de Hugo Sofovich), y dijo que no la volvería a hacer porque ahora le interesaba realizar trabajos con ideología.

Lo que dijo Betiana Blum lo aprovecho para ilustrar que la palabra ideología tiene una circulación ideológica. La mención que hizo Betiana Blum (sin pensarlo, sin tener mucha conciencia, respondiendo una entrevista habitual en el periodismo de espectáculos), es adjudicarles a algunas obras de teatro, literarias, a algunos programas de televisión, incluso a algunas personas, que tienen ideología. Mientras otras obras, otros programas, otras personas, no tendrían ideología. Claro, si alguien dice esto en una facultad de ciencias sociales es muy probable que inmediatamente se le diga: “no es así, todo porta ideología, todo está investido de ideología”. Y este planteo sería el más razonable, porque lo que dijo Betiana Blum no le quita connotaciones e ideología a las comedias de Hugo Sofovich. Más aun, uno podría decir, sin hacer mucha memoria, que en esas comedias se puede observar manifiestamente elementos de machismo, sexismo, populismo, clasismo, etc. También podría verse esto en la literatura, desde La Iliada y La Odisea hasta la actualidad.

Lo que le pasó a Betiana Blum… también en su momento en la televisión argentina pos dictatorial se mencionaba a los cantantes y autores que habían sido censurados (Víctor Heredia, Mercedes Sosa, José Larralde, en otros tiempos Atahualpa Yupanqui, Horacio Guaraní, etc.), se decía que habían sido censurados porque sus canciones portaban una ideología. Al mismo tiempo se planteaba que había, por un lado, una música pasatista y de entretenimiento y, por otro lado, una música para pensar. También en teatro, en Francia, se hace una diferencia entre la riviere gauche o droite del Sena,, es decir un teatro pasatista y un teatro de tesis, “pensante”.

Es que la palabra ideología fue asociada, históricamente, con las posturas que se enfrentaron a un sistema vigente. Menciono un último ejemplo, también de la época pos dictatorial, con las palabras ideología, ideólogo, ideologización. Hacia el final de la dictadura, el cantante Alejandro Lerner tuvo una especie de éxito con una canción que se llamaba “A todo pulmón”, que en una de sus partes decía, contrastando de alguna manera con lo que fue la dictadura, “poder defender mi ideología, buena o mala pero mía”. Con lo cual se instalaba aquí otro sentido, relacionado con la libertad, etc. Uno siempre imagina a Hitler conversando con Lerner, diciendo: “¿buena o mala pero mía? muy bien Lerner, que pase el que sigue”.

A fines del siglo XVIII empieza a circular la palabra ideología, que se hace reconocible cuando Napoleón consolida el legado de la Revolución Francesa con una cultura imperial, ejecutivista, frente a la herencia de la Revolución que se identifica con un modelo deliberativo. Es decir, se enfrentaban dos modelos, el parlamentario deliberativo, donde estarían representadas las distintas ideas, que a su vez representan a las distintas clases (no mecánicamente); por otro lado, el modelo ejecutivo implica que, enfrentados a los que discuten, estarían los que hacen. Entonces, esta es una primera distinción que circula, en la que Napoleón va a denominar a los que discuten (especialmente en los cafés de la bohemia parisina), “ideólogos de café”, lo que luego se va a traducir en “revolucionarios de café”. El ideólogo, desde entonces y hasta ahora, se va a oponer a la persona que ejecuta: el que discute y piensa frente al que hace y actúa. Hasta el propio peronismo, en una de sus famosas “20 verdades”, dice “mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar”, jugando con el pragmatismo, que sería la corriente que se opone a la ideologización.

No casualmente, en la escuela funcionalista norteamericana, heredera del pragmatismo, si bien nadie puede dudar de que tiene una ideología, a ustedes les cuesta más rastrear cómo se conforma su ideología, o qué importancia tiene lo ideológico en esa teoría. Sin embargo, cuando vamos a la escuela de Frankfurt, lo ideológica está expuesto como problema principal (ya veremos cómo). Podríamos hacer una división entre la Europa ideológica y los Estados Unidos pragmáticos.

El primer momento de estigmatización de lo ideológico fue el que les acabo de describir: Destutt de Tracy poniendo en circulación la palabra, y luego Napoleón estigmatizándola. El segundo momento importante es Hegel, no tanto por la circulación de la palabra ideología, pero sí por el lugar de la idea encarnada en el espíritu absoluto, y a su vez en el Estado prusiano, como la condensación del idealismo alemán. El tercer momento (y seguimos en Alemania porque hasta que no se agote la discusión allí no se irá a otro país), será Feuerbach, como antecedente inmediato de Marx y Engels. Marx y Engels escribieron una obra monumental llamada “La ideología alemana”, que es un conjunto de obras conocidas en 1927 y editadas en 1932. Es un libro que les recomiendo más allá de lo que piensen, la burguesía la lee puntillosamente y es de lectura obligatoria en el Vaticano. La pueden bajar por Internet, es la obra más polémica del siglo XIX, y es la escritura más moderna del siglo XIX (el 90% lo escribió Marx). Es una obra que estuvo inédita durante la Revolución Rusa, Lenin nació, vivió, tomó el poder y murió sin leerla. Esto sucedió porque se descubrieron en el 1927 los cuadernos de Marx, con su pésima caligrafía que hace que hasta el momento una parte importante de su obra esté inédita porque no se le entiende la letra. Decía, “La ideología alemana” que se escribe entre 1845 y 1847, corresponde, junto a los manuscritos, a la primera etapa de Marx, que se denomina a veces como “el primer Marx”, el Marx humanista. Esta obra da vuelta el pensamiento de Hegel, su principal contribución es advertir que no son las ideas las que construyen esa realidad que nosotros protagonizamos, sino que son las relaciones materiales las que determinan la conciencia, en donde se desarrollan las ideas. No mecánicamente, esto lo vamos a hablar después.

Pero, ¿por qué el tercer momento, el de Feuerbach, es tan importante? Porque Feuerbach se dedica a hacer una crítica de la religión, que es el conjunto de ideas más sistematizado que hasta ese momento gobernó la vida de los individuos. Como decía el propio Marx, en la Edad Media la determinación principal de la vida social era la religión, no la economía. Se trataba de una economía de subsistencia, sin excedente. Había, más que clases, castas; más que lucha de clases, antagonismos no concientes. Por lo tanto era muy difícil que hubiese ideología de clases. Había un principio rector de toda la sociedad, que determinaba el lugar que cada uno ocupaba (siervo, señor, noble, vasallo, etc.), que determinaba también los saludos cotidianos, el amanecer y el atardecer, el tiempo de trabajo; la religión era los caminos, eran las procesiones. Entonces, la religión era el principio rector de la sociedad, no la economía. Eso va a aparecer recién cuando la Revolución manufacturera industrial, la urbanización y la aparición de un proletariado urbano, van a dar nacimiento a un antagonismo de clases, que va a devenir a una lucha de clases por el excedente, ya no por la subsistencia y la escasez. Es decir, progresivamente empieza a haber un excedente, que en un principio era una acumulación primitiva comunal. Luego, al haber escasez (hambrunas, pestes, despoblamiento, desurbanización), se va a ir a buscar a otros lugares, las colonias, luego se produce el dinero, su intercambio, y a partir de ahí toda la historia que ustedes ya conocen.

La crítica de la religión es una de las variantes que alimentan a la teoría de la ideología, esto en la Escuela de Frankfurt está muy presente. ¿Por qué se le da importancia a la crítica de la religión? Y ¿por qué se da mediados del siglo XIX? Porque comienza un proceso de dominio de la naturaleza. Hasta ese momento podríamos decir que el hombre había experimentado una subordinación, una indefensión frente a lo que no entendía y a lo que lo dominaba físicamente. Cuando uno no entiende algo o está indefenso frente a algo, hay un camino de inquietud, temor, pánico, idolatría, entronización, adoración… hasta que se vuelve costumbre: cuando uno empieza a conocer el ciclo natural, lo empieza a usar a su servicio, comienza a perder el asombro y el misterio. Allí la vida se seculariza, la religión deja de ser una indicación importante.

También hay otra línea de crítica que ayudará a la teoría de la ideología, que es la crítica al error, que también deviene de la religión. Para los positivistas, los laicos, los seculares, los agnósticos, los ateos, los anticlericales, la propia religión, que no es el opio de los pueblos en el sentido que se le adjudica a Marx. No es el opio en el sentido de un distractivo, sino en el sentido de adormecer la fatiga del trabajo explotador “la religión es un sistema de consolación” (gran frase de Engels). Recuerden esa frase, porque Umberto Eco se la adjudicará a la industria cultural, un poco porque la comparación era que con la industria cultural aparecían temáticas similares a las de la religión. Algo de esto ya mencionamos: la compensación simbólica: los pobres, los humillados, los subordinados y los explotados, en la industria cultural se ven beneficiados con connotaciones como solidaridad, romanticismo, idealismo, falta de egoísmo, etc. Incluso los pobres hasta gozaban más de la vida, un poco siguiendo el principio bíblico del Reino de los Cielos. La riqueza se ve siempre como egoísta, usuraria, mezquina, destructora de familias, de la armonía social, etc. Entonces, lo que se ve es una suerte de reemplazo, ya que, en definitiva en la industria cultural también había idolatrías, fanatismos, etc.

A partir de Marx, podríamos decir que circulan dos caracterizaciones de ideología. Una, como falsa conciencia: para nosotros la vida sería la manifestación invertida del verdadero funcionamiento de la realidad. Otro teórico francés, Althusser, cien años después, va a decir que la ideología es la aparente relación que tenemos con nuestras condiciones de existencia. La idea de falsa conciencia implica engaño, el ejemplo que daba Marx era el del trabajador, que cuando rompe las cadenas del feudalismo… Imaginen la escena, un siervo de la gleba es liberado, se va a la ciudad a buscar trabajo. El primer sentimiento que lo puede conmover es que está libre, es decir que va a hacer lo que quiere; el segundo sentimiento puede ser que va a trabajar de lo que le guste y además eligiendo en dónde. Ese es un sentimiento, sentimiento porque no podemos hablar de una conciencia organizada acerca del funcionamiento de la totalidad social. Ese tipo no está diciendo “ahora todos los que vamos a trabajar en la ciudad y en los talleres gozamos de estos derechos…”, sino que va haciendo su propio camino y no sabe con qué se va a encontrar. Con lo primero que se encuentra es con iguales a él, pero atomizados, que tampoco tienen esa conciencia. Pasarán unos 250 años para que, como colectivo, puedan tener la conciencia de estar enfrentados a otro colectivo. En ese momento, imaginen ustedes, que ellos son tan precarios en su conciencia como el propio capitalista, también precario, incipiente. No estamos hablando de grandes capitalistas, sino de alguien que con un pequeño peculio y una idea puede lograr instalar un taller.

Entonces, Marx dice que donde él se cree libre va a nacer una nueva dependencia, una nueva subordinación. Ahí estaría invertido el orden de las determinaciones, y ahí aparece también la relación entre lo manifiesto y lo latente, lo oculto. Para Marx, como dijimos más de una vez, van a ser más importantes las relaciones entre las cosas que las cosas mismas. La ideología está allí, en la relación entre las cosas. Por eso el pragmatismo reivindica las cosas, lo pragmático es sinónimo de realista, realismo viene de la palabra latina res, que significa cosa, predomina la cosa.

Esta idea de falsa conciencia va a dominar la teoría de la ideología hasta principios del siglo XX, entre otras cosas porque Marx apuntaba, en “La ideología alemana”, que la única ideología existente era la ideología dominante, pero no porque no hubiera otras, sino porque ninguna estaba en condiciones de disputarle la dominación. Eso va a ser modificado, en la medida en que el proletariado se organiza, los miembros de la Segunda Internacional, y sobre todo los protagonistas de la Revolución Rusa van a decir: “Atención, acá hay lucha ideológica. No hay sólo una ideología dominante, sino que hay lucha ideológica, antagonismo ideológico como hay antagonismo social, como hay antagonismo económico. Hay disputa por el excedente, hay enfrentamiento entre clases, hay lucha ideológica”. Estos tres niveles, de alguna manera, rinden homenaje a esa división entre infraestructura y superestructura que planteaba Marx.



En este punto hacemos dos aclaraciones. Ya les mencionamos que la frase que dice que la economía es la determinación en última instancia, ¿ustedes saben cómo surge? Cuando muere Marx, una dirigente socialista le manda una carta a Engels planteándole muchísimas dudas acerca de esta definición. Ustedes saben que si uno dice que la economía es la única determinación, prácticamente condena a varios aspectos de la vida social a la inutilidad, ya que todo estaría reducido a la economía. Nunca Marx dijo que la economía fuera la única determinación, esto devenía de una lectura mecanicista de que la estructura determina la conciencia, y no a la inversa. El tema es que se había usado la palabra “reflejo”, que también es una palabra equívoca, porque el reflejo nunca es exacto, no es una correspondencia mecánica. Entonces, cuando Mrs.Harkness le pregunta a Engels: ¿es tan así que Marx dijo que la única determinación era la económica? Engels le responde que no es así, que en definitiva Marx había dicho que la determinación económica era la última. Esto lo pueden vivir ustedes mismos como seres concretos y cotidianos. Uno podría dar el siguiente ejemplo, hay una conciencia material del 1 al 5 del mes, y otra del 25 al 5 del mes. Imaginemos, vos cobrás el sueldo del 1 al 5, del 5 al 25 hay una serie de mediaciones que hacen que no esté tan presente la cuestión económica. Del 25 hasta que volvés a cobrar tu salario, empieza a funcionar la determinación de otra manera. Esto significa que antes de esa distancia hay un conjunto de mediaciones muy importantes, que en la Edad Media eran las más importantes, como también en la antigüedad. Entonces, en la historia esto fue siempre así, y en el presente está mediado. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, porque en las ciencias sociales, en los últimos 30 años (si bien es legítimo hacerlo), se ha hecho mucha hincapié en que esta distinción entre infraestructura y superestructura, la famosa metáfora arquitectónica, era mecánica. Entendiendo por mecanicismo que a cada lugar en el sistema de la producción le correspondía una forma de pensar determinada. Recordemos que Marx estaba pensando esto en 1850, donde en la calle hay gente (mucha) proletarizada, donde en el campo hay muchos campesinos, donde en la ciudad hay pocos burgueses, en el campo hay pocos terratenientes, y en la ciudad hay muy pocos pequeño burgueses (empleados, docentes, médicos, abogados, etc.). Es decir, lo que él ve es un antagonismo evidente entre quienes tienen los medios de producción y los que no los tienen, y menor cantidad de mediaciones profesionalistas, simbólicas, culturales, de clase media. Eso se va a producir en el siglo XX, en el que habrá una suerte de fraccionamiento de las clases, que va a producir la aparición, ya no de grandes ideologías correspondientes a grandes clases; sino a, por un lado, a un conjunto de rasgos ideológicos que corresponden a fracciones de clases, y por otro lado a estructuras de sentimientos (como diría Raymond Williams).

(interrupción de estudiantes de la comisión por el edificio único para informar sobre el cronograma de actividades)
Mangone: Quiero mencionar algunas cuestiones. La primera es que, con respecto al estacionamiento de la sede de Marcelo T., el sábado en la asamblea docente se planteó la inquietud de que ese lugar tiene una recaudación enorme, siendo el más barato de la zona, está abierto a toda la gente, pudiendo ser gratis para los que van a la UBA. Por otro lado, dentro del nuevo edificio, pero también de la refacción de éste (porque nadie en su sano juicio puede creer que nos vamos a mudar mañana, ni pasado, ni en marzo), que hay algunas reivindicaciones que no están solamente vinculadas al edificio, sino particularmente al cursado y al dictado. Por un lado la inexistencia de un comedor estudiantil y docente importante, que genere un vínculo mayor con la institución, pero que además permita articular tareas. Pero sobre todo, y fundamental, la inexistencia de una guardería y un jardín maternal, que es vital para la retención de los estudiantes y para el salario diferido de los docentes. Es decir, tener un jardín maternal y una guardería implica un salario diferido, porque el docente está acá dando clases, y no nos olvidemos que un porcentaje importante de los estudiantes también tiene hijos, y que acá no se les permite muchas cosas. Y recordemos que por ley es obligatorio que donde haya más de cierto número de mujeres trabajando y estudiando (la legislación es machista), tiene que haber una guardería.

La última referencia es muy cercana, les voy a decir lo que acaba de decir Cristina Kirchner en Estados Unidos. Aparte de la noticia del canje de la deuda, en una conferencia que la presidenta acaba de dar, dijo lo siguiente. Alguien que había estudiado en Argentina en la década del 60, le preguntó cómo estaba la universidad. Ella comenzó con un chiste del que no se río nadie, dijo “yo era muy chiquitita”, y luego dijo que la universidad estaba mucho mejor que antes, que ellos habían sacado la ley de financiamiento educativo, que los docentes ganaban mucho más que antes y que las universidades tenían mucho más presupuesto. Bueno, hasta ahí podría ser una discusión de números, podemos pensar que entre el desastre del 2001 y ahora… entre un terremoto y levantar cuatro paredes, hay un 100% de realización. Pero lo sustancial lo dijo después, dijo “nuestro principal problema es que no se estudian las carreras que sirven para el desarrollo nacional”. Quiso ampliar la explicación y dijo: “nuestras universidades tienden a desarrollar enormemente las ciencias sociales, y no las ciencias duras (y nombró la medicina, la biología, la ingeniería, la física). Pero bueno, hasta allí, podría decirse que es una discusión epistemológica, o de deseos, o de afinidades. Pero terminó diciendo, “es decir, lo que es estrictamente científico”. Yo planteo lo siguiente, el Ministro de Ciencia y Técnica, Barañao (¿lo conocen?), dijo lo mismo.

Digo esto porque nosotros, que somos de ciencias sociales, que no tenemos edificio único… pero, ¡somos de ciencias sociales! Y desde la Presidencia, desde el ministerio de Ciencia y Técnica, se plantea que hay que desarrollar otros espacios. Con lo cual nuestra lucha es doble, porque el financiamiento alternativo aquí es más difícil. No es lo mismo que venga Techint a financiar gabinetes, laboratorios, pisos (¿vieron que en Medicina hay pisos de laboratorios?). Porque acá, ¿quién financia?



Digo, atención con esa cuestión de lo “estrictamente científico”, y las ciencias sociales.
Les decía que la posibilidad de Marx era limitada. De todos modos ellos, en el Manifiesto Comunista dicen que el proceso histórico va a formar ciudades burocratizadas y administrativas. Ellos ya están advirtiendo que la tercerización de la actividad económica, lo que es comercialización, burocracia estatal, docencia, servicios personales y administración de oficinas, va a empezar a predominar en las ciudades, expulsando a las industrias a las periferias y a los suburbios, los denominados parques industriales. Obviamente el proceso era incipiente, pero ellos veían que los “cuellos blancos” van a empezar a predominar, en algún momento, sobre los “cuellos azules”. El trabajador de cuello blanco, que maneja el lenguaje, el formulario, que tiene una alfabetización secundaria, destrezas administrativas… Y esa cuestión ya va a modificar la representación ideológica, porque no estamos en presencia de los propietarios de los medios de producción, pero tampoco estamos en presencia del proletariado que trabaja con sus manos, con su fuerza, al que solamente le dan el salario de sobrevivencia. Estamos en presencia, en cambio, de mediadores, de gestores, de gerentes, de docentes, de médicos, de abogados, etc. Algunos van formando un beneficio profesional propio, y otros seguirán siendo asalariados, pero en puestos de jefatura. Con lo cual habría una compensación simbólica entre lo poco que ganan y lo mucho que mandan. Lo que les quiero decir es lo siguiente, Henri Lefebvre, filósofo francés, decía hacia finales de los 40, que para él había tres grandes ideologías en la historia de la humanidad: una era el cristianismo como expresión del monoteísmo, otra era el liberalismo como una respuesta crematística, económica, muchas veces laica, que estaba representado en la tríada política, económica y filosófica de Locke, Hobbes y Smith. La tercera sería el socialismo, en su versión más radicalizada expresado como marxismo. Se podría pensar que a Lefebvre le faltó decir que están esas tres grandes ideologías y el peronismo… Pero más allá del chiste, fíjense que hay algo curioso, esta reflexión fue hecha en la época de desarrollo del peronismo, que era algo que los europeos no sabían clasificar, como el cardenismo mexicano, como el varguismo brasileño. No podían identificarlo porque, tanto en la estructura europea como en la norteamericana, había una especie de estructura de bloques.

En 1949, Perón organiza un congreso de filosofía en la provincia de Mendoza, invita una serie de filósofos, entre los que se encontraba Martin Heidegger. Heidegger, ustedes saben, estaba confinado con arresto domiciliario por haber sido rector de una Universidad durante el nazismo, por haberse afiliado al partido nazi, toda una historia entre Heidegger y el nazismo, de algo habrán escuchado hablar. Bueno, la cuestión es que Heidegger, uno de los padres del existencialismo, le manda una respuesta a los organizadores del congreso lamentando no poder asistir. Pero también el congreso recibe otra carta de un joven filósofo francés, de una variante más radicalizada del existencialismo, que mandaba esta carta pidiendo que le costeen el viaje porque quería conocer lo que en ese momento se denominaba la “experiencia justicialista”. Ese filósofo era Jean Paul Sartre. El peronismo generaba curiosidad, ¿Por qué? Porque para algunos opositores el peronismo era nazi fascismo, y así fue la campaña de la Unión Democrática en 1946 (U.D. o nazi peronismo). Pero para otros, ya derrotado el fascismo en Europa, había un tipo de movilización de masas pro comunista. Es decir, si las masas se movilizan, veamos qué pasa con esto (además la marcha decía “combatiendo al capital”, ¿no?).

Allí ya se planteaba un problema para interpretar un movimiento que tenía el siguiente conjunto de rasgos ideológicos: un discurso anti capitalista, una doctrina social cristiana, un sistema de producción capitalista, un líder carismático, más movimientista que partido… En Europa esto se podía asimilar a la experiencia del fascismo, pero la diferencia era que el fascismo no tenía la clase obrera; tenía a los sectores medios de la ciudad, sectores del campo y una porción de la clase obrera (otro sector de la clase obrera estaba identificada con el socialismo, con el comunismo, reprimida). Perón tenía la clase obrera, y esto modificada o emplazaba la forma de interpretar la ideología.

Entonces, a medida que la sociedad se desfleca en sub fracciones de clase, evidentemente aparecen rasgos ideológicos que no corresponden a esas tres grandes ideologías. Es interesante tomar lo que dice Lefebvre para analizar el funcionamiento de los medios. Si nosotros enfrentáramos la experiencia de la década del 60/70 con la década del 80/90, veremos que en los años 60 y 70 hubo una especie de revalorización de lo ideológico, y había la búsqueda o el reconocimiento de lo que se denominaba la “coherencia ideológica”. Es decir, se reivindicaba ser coherente ideológicamente por dos vías: la de la coherencia entre lo que uno pensaba y lo que hacía (Marx tenía una famosa frase que decía que a los hombres no se los debe juzgar ni por lo que piensan ni por lo que dicen, sino por lo que hacen). Había que tener una coherencia entre todas visiones de mundo que uno tenía; o sea, era raro que una persona que se definía como marxista no tuviese una posición general sobre varios aspectos de la realidad (la condición de la mujer, el aborto, el divorcio, la propiedad de la tierra, el divorcio, la idea de Dios, etc.). En general, uno hasta podría haber dicho “dime qué sos y te diré qué piensas”. Y así valía para cristianos, para liberales, etc.

Con la llegada de los 80, la aparición de estos conjuntos de rasgos ideológicos, de estas estructuras de sentimientos, se va produciendo la aparición de micro ideologías, en reemplazo de las macro ideologías. Por eso avanza el pragmatismo, esta idea de “no ideologizar”, y en este punto es donde podemos entender que la palabra ideologizar se asimila a coherencia. Porque, como ustedes saben, la palabra coherente viene de cohesión, algo pegado. Entonces, no tener pegadas las ideas, despegarte de tus ideas, no atarse a las ideas… permitiría, como se dice actualmente, tomar las mejores ideas de cada uno, esto sería el pragmatismo.
Alumno: Sería una especie de eclecticismo.
Mangone: Exacto, eclecticismo. Efectivamente lo ecléctico, lo pragmático, una suerte de “ideología mosaico”, el conjunto de rasgos ideológicos, define muchos de los movimientos políticos posmodernos a partir de la caída del muro de Berlín. Es decir, movimientos que no dan relevancia a su coherencia ideológica, que se sintetizaría siempre en un programa, que necesitaría de una coherencia entre las partes.

¿Ustedes me podrían dar ejemplos de esto? Incluso se pueden pensar ustedes mismos como ejemplos, ¿se pueden autodefinir como un conjunto de rasgos ideológicos o de una ideología?


Leonardo Varela: Perdón, un comentario. El otro día le estaban haciendo una entrevista a Federico Pinedo, representante del partido de Macri, la derecha. Él decía que se debía tomar de cada partido político, de cada ideología, lo mejor, y agregaba que “los conservadores tienen un valor, que es el orden, que es necesario; el liberalismo tiene otro valor, que son los derechos individuales, que también son necesarios; e inclusive la izquierda tiene un valor, que es la igualdad, que también se necesita”. O sea, se refería a todos los ordenamientos políticos como si esa confluencia fuera posible, como si no implicara una contradicción de base.
Mangone: En el 2001, lo que dice Leonardo se expresó en el tema de los honestos, que es una reproducción de lo que pasaba en Roma, en donde en los momentos de crisis se apelaba a los hombres honestos. Pero en Roma esto pasaba porque allí no había clases sociales, y por lo tanto no se podía hablar de ideologías (la ideología está vinculada al funcionamiento de las clases). Entonces, ante una crisis Roma recurría a los mejores hombres, los sabios, o incluso el dictador, el César, que establecía una dictadura breve para reacomodar el desorden, el caos. En el 2001, ante un caos parecido, pero en este caso con clases sociales, con lucha por el excedente, con devaluación (por lo tanto alguien ganaba y alguien perdía), empezaron a surgir voces que decían “Zamora, más Carrió, más López Murphy”, implicando una suerte de representación de los honestos. Esto es interesante porque la micro ideología televisiva es parecida a la micro ideología familiar. Es decir, es muy difícil que una familia en ciernes sea de diferentes clases sociales. Hasta que la familia no se disgrega, y un primo pega un pega un “pelotazo económico” y se hace millonario… En general las familias pertenecen a la misma clase social, y muchas veces mucho más cuando se empieza a desarrollar como familia tipo. Entones, si pertenecen a la misma clase social, la diferencia ideológica tiene que ver con un estímulo externo, porque la ideología se transmite por tradición dentro de la familia, y si alguien se diferencia es por un estímulo externo. Ahora, ¿qué ocurre? El ideario familiar es que la ideología no divida. Esto pasa también en las instituciones, que neutralizan los enfrentamientos ideológicos: un ejemplo es que a nuestra Facultad se le dice “comunidad académica”, con lo cual se supone que todos venimos de la misma clase, tenemos el mismo objetivo (el prestigio de la institución y la obtención con nuestro esfuerzo de los logros del conocimiento), y si todos vamos hacia el mismo lado es evidente que en principio no habría problemas ideológicos. Ahora, si nosotros cambiamos la palabra comunidad por “sociedad científica”, o “sociedad académica”, ya no se puede establecer la idea de que todos vamos hacia el mismo lugar, porque es cierto que acá hay gente que gana 5000 pesos y hay gente que gana 1000, o 500.

La posmodernidad empezó a plantear la desideologización a partir del famoso relato de que las clases desaparecían. Si las clases desaparecen, desaparece la lucha de clases; si desaparece la lucha de clases, desaparece la ideología, que se convierte en un conjunto de rasgos ideológicos.

Hoy, las tribus urbanas (los floggers, los bloggers, los emos, cumbio, los hinchas de Platense, etc.), tienen una diferencia con la modernidad, en la que también había tribus urbanas. En la modernidad, entonces, la tribu urbana era atravesada por una gran ideología. Fíjense que estas tribus (los filatélicos, los fisicoculturistas, los nadadores de larga distancia…), hacían de su práctica su forma de pensar, podríamos sintetizarlo en la frase “este tipo piensa como…”, “es un típico colectivero”, como alguien que entiende su idea del mundo desde su práctica cotidiana.


(interrupción de estudiantes para ofrecer cartillas de descuentos)
Mangone: Casi un ejemplo… lo que acaba de pasar, es muy interesante. Digo, porque la posmodernidad tiene que ver con la desideologización, que no es excluyente, puede ser complementario, pero cuando se vuelve antagónico se plantea de esta manera. Si la ideología está relacionada con clases, las clases con intereses, los intereses con lucha, y eso se traduce en lucha de clases; el camino inverso es la desaparición de todo ese proceso.
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