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Temporada Nº


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Temporada Nº 59

Exhibición Nº

7621
Cine

GAUMONT


Con el apoyo del INCAA y la gerencia de Espacios INCAA

  • Fundado por Salvador Sammaritano

  • Fundación sin fines de lucro

  • Miembro de la Federación Argentina de Cine Clubes

  • Miembro de la Federación Internacional de Cine Clubes

  • Declarada de interés especial por la Legislatura de la Ciudad de Bs. Aires

Usted puede confirmar la película de la próxima exhibición llamando al 4825 4102 o escribiendo a: ccnucleo@hotmail.com

Buenos Aires, domingo 12 de agosto de 2012

Todas las películas que se exhiben deben considerarse Prohibidas para menores de 16 años


VEA CINE EN EL CINE – VEA CINE EN EL CINE - VEA CINE EN EL CINE


la separación

(Jodaeiye Nader az Simin, Irán - 2011)


Dirección: Asghar Farhadi. Guión: Asghar Farhadi. Dirección de fotografía: Mahmoud Kalari. Diseño del film: Keyvan Moghaddam. Música original: Sattar Oraki. Montaje: Hayedeh Safiyari. Mezcla de sonido: Mohammad Reza Delpak. Elenco: Peyman Moadi (Nader), Leila Hatami (Simin), Sareh Bayat (Razieh), Shahab Hosseini (Hojjat), Sarina Farhadi (Termeh), Merila Zare'i (Miss Ghahraii), Ali-Asghar Shahbazi (Nader's Father), Babak Karimi, Kimia Hosseini (Somayeh), Shirin Yazdanbakhsh (madre de Simin), Sahabanu Zolghadr (Azam), Mohammadhasan Asghari, Shirin Azimiyannezhad, Hamid Dadju, Mohammad Ebrahimian (juez), Samad Farhang, Ali Fattahi, Nafise Ghodrati, Roya Hosseini, Seyyed Jamshid Hosseini, Hamid Janane, Sahar Kave, Seyyd Hamid Mirshams, Manuchehr Mohammadzade, Mazdak Mohaymeni, Majid Nameni, Ali Nazari, Farhad Nosrati, Mahmoud Rafi'i, Bahare Riyahi, Peyman Sadeghi (doctor), Mohammad Saffari, Nosratollah Seyfizade, Bahare Shahbazi, Khodarahm Soleymannezhad, Maria Tehranchi, Armine Zeytounchian (Mrs. Kalaani), Mohammad Sajadian. Producción: Asghar Farhadi. Productoras: Asghar Farhadi. Duración: 123‘.

Este film se exhibe por gentileza de Alfa Films


El Film


¿Qué le dio la idea para esta película? ¿Cómo surgió?

Estaba en Berlín, trabajando en un guión para una película que transcurría en dicha ciudad. Una noche, en la cocina, me llegó el sonido de una canción iraní desde la casa de al lado. De pronto, me invadieron los recuerdos, imágenes que pertenecían a otra historia. Intenté deshacerme de ellas para concentrarme en el guión que estaba desarrollando, pero no había nada que hacer. Las ideas y las imágenes habían arraigado en mi cabeza. No me dejaban. Fuera donde fuera, andando por la calle, viajando en transporte público, una historia embrionaria perteneciente a otro lugar me perseguía, invadía mi tiempo dedicado a Berlín. Decidí regresar a Irán y dedicarme a este nuevo guión.



¿Cómo trabaja con los actores?

Suelo tardar mucho en escoger a los intérpretes, y esta película no ha sido una excepción. Intento no cargar a los actores con reflexiones generales acerca de la película o de mi visión de la misma. Prefiero que se concentren en su definición y en las intenciones del personaje. Me gusta adaptarme a cada actor, a su forma de interpretar. La constante en todas mis películas son los ensayos. Entonces veo al actor convertirse en el personaje, y eso nos permite concentrarnos en detalles durante el rodaje. Los ensayos fueron largos. Trabajamos a partir de un guión muy concreto, muy detallado, que seguimos al pie de la letra para que cada actor entendiera la dimensión del personaje. Puede que esta forma de trabajar provenga de mi experiencia teatral.



¿En qué condiciones rodó?

Todo se rodó en escenarios naturales, excepto las escenas en el despacho del juez y en el tribunal. No nos autorizaron a rodar en un tribunal de verdad y tuvimos que construir un decorado en dos escuelas abandonadas.



La separación es el núcleo de la película, pero ¿solo se refiere a la pareja?

No me parece importante que el público conozca mis intenciones. Prefiero que salgan de la sala haciéndose preguntas. Creo que, actualmente, el mundo necesita hacerse más preguntas y no tener tantas respuestas. Las respuestas impiden plantear preguntas. Y me esforcé desde el principio en plantear las preguntas. La primera es si un niño o una niña iraní tiene más posibilidades en su país o en el extranjero. No hay una respuesta definitiva. Deseo que la película obligue al espectador a hacerse preguntas como ésta.



Los dos personajes protagonistas son mujeres, ¿por qué?

En todas mis películas intento dar una visión realista y compleja de los personajes, sean hombres o mujeres. No sé por qué las mujeres tienden a ser una mayor fuerza impulsora en mis historias. Puede que sea una elección inconsciente por mi parte. Quizá se deba a que en una sociedad en que la mujer está oprimida, el hombre tampoco puede vivir en paz. Actualmente, en Irán, las mujeres son las que realmente luchan para recuperar los derechos que les han retirado. Son auténticas resistentes, más decididas que los hombres. Aunque las dos protagonistas sean mujeres, su elección es totalmente diferente. Ambas intentan salvarse. Una pertenece a la clase baja y pobre, con todo lo que eso implica, y otra, a la clase media.



¿Fue su intención hacer un retrato más contrastado de las mujeres iraníes?

El público occidental suele tener una idea muy fragmentada de la mujer iraní, a la que ven como un ser pasivo, encerrado en casa, alejado de cualquier actividad social. Puede que haya mujeres en Irán que respondan a ese patrón, pero en general, las mujeres juegan un importante papel en la sociedad, son muy activas. En la película vemos a estos dos tipos de mujeres, pero ninguna intenta ser una heroína. No hay un enfrentamiento entre la buena y la mala. Simplemente son dos versiones enfrentadas. En mi opinión, esta es la tragedia de nuestro tiempo. Surge un conflicto entre dos entidades positivas. Solo puedo esperar que el espectador no sepa cuál de las dos debería salir victoriosa.



¿Cree que es necesario conocer la cultura o el idioma para entender todas las posibles lecturas?

Probablemente sea más fácil para el público iraní comprender la película en su totalidad. No sólo por una cuestión de idioma; también el contexto y la textura social en que se desarrolla la historia le permitirá llegar a interpretaciones menos obvias. Pero el corazón de la historia es un matrimonio. El matrimonio es una forma de relación entre dos personas que existe sin importar la época o la sociedad. Las relaciones humanas tampoco son específicas de un lugar

o una cultura en concreto. Es una de las preocupaciones más esenciales y complejas de la sociedad moderna. Por eso creo que el tema de la película es accesible a un público mucho más amplio, va más allá de las fronteras geográficas y culturales.

(Entrevista al director, extraída del pressbook del film)


A veces, el séptimo arte nos regala determinadas obras que dejan poso mas allá de nuestra voluntad; que despiertan ese tipo de admiración que el espectador solo siente en contadas ocasiones; que se convierten en clásicos instantáneos. La separación es ese tipo de cine con letras mayúsculas, que habla sobre temas universales como la dignidad, la responsabilidad, la honestidad, el respeto y el amor.

Simin y Nader, un matrimonio con una hija, deciden abandonar Irán en busca de una vida mejor. Sin embargo, en el último momento él se echa atrás debido a que a su padre le han diagnosticado Alzheimer y no quiere abandonarlo. Ella pide entonces el divorcio y, al no serle concedido, se muda a vivir con sus padres. Él, que se queda con la niña, decide contratar a una mujer que le ayude a cuidar a su padre. Pero un día, al llegar a casa, encuentra al anciano atado a su cama; a partir de ese momento, tanto su vida como la de la niña darán un vuelco. Obras como ésta, nos ayudan a recodar que en países como Irán, por muy lejanos que parezcan, sus habitantes comparten nuestras mismas alegrías, decepciones, ilusiones y problemas, de modo que resulta imposible no sentirse identificado con ellos en general, y con los personajes de esta película en particular; de hecho, no creo que muchos de nosotros podamos afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que nunca sufriremos la situación que vive Nader en este film.



La separación no solo es un conmovedor drama familiar; a medida que avanza su metraje, el director iraní incorpora progresivamente elementos propios del suspense, convirtiendo su película en una experiencia increíblemente intensa y emocional. La clave es que todo lo que sucede en ella son situaciones cotidianas, aparentemente poco cinematográficas (exactamente igual que los quebraderos de cabeza que tanto nos preocupan en nuestro día a día), pero que calan muy hondo en el espectador gracias a la forma en que son mostradas. Por encima de las innumerables virtudes de La separación, destaca la figura de su director y guionista, Asghar Farhadi, que demuestra un talento descomunal a la hora de la puesta en escena; sus planos narran el complejo argumento de esta película con una sencillez y claridad desconcertantes, y prescindiendo de todo artificio y sensiblería. Demostrando un pasmoso dominio de la técnica narrativa, el director iraní imprime un ritmo perfecto desde la primera secuencia del film; a partir del segundo tercio del metraje, lo incrementa poco a poco hasta alcanzar finalmente uno de los clímax cinematográficos más memorables de los últimos tiempos. Gran culpa de ello corresponde a un portentoso guión, construido cuidadosamente por un cineasta en estado de gracia, que sabe muy bien lo que quiere contar, y al que habrá que seguir muy de cerca en los próximos años. Las sublimes interpretaciones de todo su reparto añaden un plus de calidad al conjunto, situando esta obra en lo más alto del cine de la última década; no fue casualidad que sus actores protagonistas se alzaran con el premio a la Mejor Interpretación en el Festival de Berlín de 2011. Personalmente, el trabajo que realiza Peyman Moaadi, interpretando a Nader, me conmueve de una manera indescriptible: el cariño con el que cuida a su padre, cómo ayuda a su hija con los deberes del colegio, la resignación que podemos apreciar en sus ojos a medida que se complica la situación, la dignidad que desprende por todos los poros de su piel… en fin, para quitarse el sombrero.

En La separación no hay buenos ni malos; tan solo un grupo de personas intentando sobrevivir y luchando por todo aquello que aman. La grandeza de esta película radica en que Asghar Farhadi logra que entendamos a sus personajes y sintamos compasión por todos y cada uno de ellos, independientemente de quien salga victorioso de la situación, de la forma de entender sus creencias religiosas o de los factores que motivan sus actos. Es probablemente la película del año; no la dejes pasar.



(Carlos Fernández Castro, extraído de www.bandejadeplata.com)
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