Página principal

Temporada Nº 62 Exhibición Nº 7951


Descargar 25.11 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño25.11 Kb.



Temporada Nº 62

Exhibición Nº



7951
Espacio INCAA

Cine Gaumont

Con el apoyo del INCAA y la gerencia de Espacios INCAA

  • Fundado por Salvador Sammaritano

  • Fundación sin fines de lucro

  • Miembro de la Federación Argentina de Cine Clubes

  • Miembro de la Federación Internacional de Cine Clubes

  • Declarada de interés especial por la Legislatura de la Ciudad de Bs. Aires

Usted puede confirmar la película de la próxima exhibición llamando al 4825 4102 o escribiendo a: ccnucleo@hotmail.com

Buenos Aires, martes 31 de marzo de 2015

Todas las películas que se exhiben deben considerarse Prohibidas para menores de 16 años


VEA CINE EN EL CINE – VEA CINE EN EL CINE - VEA CINE EN EL CINE


tuya

(Argentina - 2015)


Dirección: Edgardo González Amer. Argumento: sobre un libro de Claudia Piñeiro. Guion: Edgardo González Amer. Fotografía: Carlos Torlaschi. Música: Fernando Monteleone. Asistente de dirección: Marcelo Brigante. Elenco: Ana Celentano (Alicia Soria), Jorge Marrale (Ernesto), Andrea Pietra (Inés), Malena Sánchez (Lali), Juana Viale (Charo). Duración: 107’.
Este film se exhibe por gentileza de Diamond Films


El Film

Basado en la novela homónima de Claudia Piñeiro, Tuya cuenta la historia de una familia de clase media-alta que se ve envuelta en un episodio insospechado. Tras interceptar una carta y una llamada, Inés sigue a su marido Ernesto, quien va al encuentro de su amante. Inés es testigo de cómo Ernesto asesina a su amante, y ambos planearán una estrategia para ocultar el crimen. Inés cree salvar a su familia, pero Ernesto esconde una mentira sórdida y fatal.

Tras publicar varios libros, González Amer incursionó en el lenguaje cinematográfico como guionista y director con El infinito sin estrellas y Familia para armar, ambas películas en las que las relaciones familiares son las protagonistas. Ahora hace una adaptación del libro de Piñeiro, a quien, según afirma, admira por ser una escritora “muy estudiosa y dedicada a las formas narrativas, al cuidado obsesivo en las estrategias por atrapar y no ¨ soltar ¨ al lector hasta que el libro haya consumido sus últimas palabras”. Esta no es la primera vez que se lleva a la pantalla una novela de Piñeiro ya que anteriormente se adaptaron al cine obras como Las viudas de los jueves de Marcelo Piñeyro y Betibú de Miguel Cohan.

(Extraído de http://www.latamcinema.com/)


Este thriller comienza con una cómoda y apacible vida de Inés, que se ve convulsionada cuando por azar descubre una carta de amor dirigida a Ernesto, su marido. No tiene remitente, sólo un corazón dibujado con rouge rojo, cruzado por un "te quiero" y firmado: "tuya". La prueba irrefutable de un engaño. Días después, Ernesto (Marrale) recibe una llamada de su amante, que ella intercepta. La mujer se entera de que ambos tendrán un encuentro nocturno en un parque. Toma coraje y decide seguir los movimientos de su marido. Inesperadamente, se convierte en testigo de cómo Ernesto mata a la mujer, que resulta ser Alicia, su secretaria. En ese momento, Inés hará lo imposible por ocultar el crimen y salvaguardar el buen nombre y honor de su familia, aunque eso implique mantenerse al margen de la ley. Junto a Ernesto planeará una estrategia para ocultar los hechos y no dejar ningún cabo suelto.

Sin embargo, la situación se tornará aún más complicada a medida que Inés avance en su propia investigación del caso. Paralelamente, Lali -la hija del matrimonio- atraviesa un drama personal en absoluta soledad, a instancias de sus propios padres. Inés está convencida de que podrá recuperar el bienestar de su familia, pero otro secreto vuelve a aparecer.

(Extraído de www.lavoz.com.ar)
“Me une a la escritora Claudia Piñeiro una gran admiración. Si bien fue Las viudas de los jueves su salto al gran público lector, hay detrás de toda su obra una escritora muy estudiosa y dedicada a las formas narrativas, al cuidado obsesivo en las estrategias por atrapar y no ‘soltar’ al lector hasta que el libro haya consumido sus últimas palabras. Por eso, descubrir que había una novela por la cual aún no había cedido los derechos fue la oportunidad de tomar contacto con uno de mis grandes afectos literarios para volcarlo a una de mis grandes pasiones: la realización cinematográfica.

Como director, mi desafío y mi propuesta es dar a Tuya, la película, el mismo gancho y el mismo éxito artístico y comercial, que tuvo la novela. Tuya cuenta la historia de Inés, típica esposa y madre de clase media, que descubre una carta de amor dirigida a su marido, Ernesto: un corazón con la firma TUYA. Días después Ernesto recibe una llamada de su amante que Inés intercepta. Ernesto sale en busca de su amante con una mentira, Inés lo sigue y es testigo de cómo Ernesto mata a su amante, que resulta ser su secretaria, en un parque. A partir de ese momento, Inés hace lo imposible por ocultar el crimen y salvar su matrimonio y su familia. Juntos planean una estrategia. Mientras tanto, Lali, la hija de ambos, vive un drama en soledad. Inés cree salvar a su familia pero Ernesto esconde una mentira sórdida y fatal.”

(Declaraciones del director, extraídas de www.amercine.com)
Fueron varios los intentos por llevar Tuya al cine. Cinco intentos. Más dos proyectos inconclusos en Alemania, uno para el cine y otro para la televisión. Y el entusiasmo de algunos emprendedores, como mi amigo Gerardo Rozin, que me decían que la novela tenía que ser una obra de teatro “para llenar una sala de la calle Corrientes”. En algún momento sentí que Tuya estaba condenada a ser uno de esos proyectos en los que, a la manera de La película del rey, de Carlos Sorín, los innumerables tropiezos para llevarlo a cabo se transforman en la verdadera historia. Hasta que Edgardo González Amer logró hacer de Tuya una película.

De aquellos intentos fallidos también tengo buenos recuerdos. Como el llamado que irrumpió una mañana de sábado en mi casa: “Disculpá la molestia, soy Alejandro Doria, no sé si me conocerás, yo soy director de cine”. Claro que lo conocía, y me temblaron las piernas. Se disculpó además porque había sacado mi teléfono de la guía, un método de uso poco frecuente incluso en aquella época. El número no figuraba a mi nombre, sino a nombre de quien entonces era mi marido. Yo no lo habría advertido si no hubiera sido porque Doria me dijo: “Perdón por el atrevimiento, pero mi asistente fue novia de tu marido hace muchos años y se le ocurrió buscarte en la guía telefónica por su nombre”. Alejandro Doria fue un enamorado de Tuya, y si la enfermedad no se lo hubiera llevado antes, sin dudas habría concretado el proyecto.

El de Doria, sin embargo, no había sido el primer intento, y después de ése aparecieron otros antes de que me juntara con Edgardo González Amer. Todos interesantes, todos posibles, todos empujados por buenos directores que ya tenían en la cabeza grandes elencos. ¿Por qué me decidí por González Amer? Por intuición, porque me cayó bien, porque lo creí honesto y confiable. Y no me equivoqué, en cada paso que dio en el arduo camino para concretar el proyecto confirmó aquella primera impresión.

González Amer eligió el elenco. Y me pasó lo mismo que con otras películas que se hicieron con mis novelas: a priori yo le había puesto otras caras, pero cada actor por la prepotencia de su trabajo me convenció de que él era el personaje que yo había escrito. Andrea Pietra es Inés, Jorge Marrale es Ernesto, Juanita Viale es Charo, Ana Celentano es Alicia. Con Malena Sánchez me pasó algo particular: ella es aún más que el personaje que inventé; si pudiera, le robaría detalles, gestos, miradas, y se los pondría a la Lali escrita.

Con esta novela hecha película me di un gusto adicional, hice un cameo. Tenía esa fantasía desde que vi a John Cheever haciendo un bolo en El nadador, película protagonizada por Burt Lancaster sobre un cuento suyo. En ese momento yo ni siquiera tenía una novela publicada. Hacer el cameo me enseñó también el tiempo y esfuerzo que implica rodar una escena. Pasé más de medio día en Ezeiza y sus alrededores por unos segundos en la pantalla. Y mi efímera participación dando dos o tres pasos por el aeropuerto implicó estar varias horas de la mano de un señor desconocido que pretendía ser mi marido o alguna cosa por el estilo. Ser actor de cine, bueno o malo, resultó una tarea no tan sencilla.

Aquel día en Ezeiza tuve oportunidad de conocer a Jorge Marrale (un Ernesto impecable) y compartir un largo rato en el camión/camarín con Andrea Pietra y Juanita Viale. La belleza de Juanita Viale es verdaderamente impactante, antes, durante o después de maquillada. Y la imagen de femme fatale contrastaba con su preocupación por conseguir un cargador de teléfono que le permitiera cargar el suyo para estar comunicada con sus hijos.

Un párrafo aparte para Andrea Pietra. Más allá del gran protagónico que compuso, hay algo en su retorno a la pantalla que me alegra sinceramente. Pietra se puso la película al hombro con un compromiso que conmueve. Y cuando la conocí, en el camión/camarín, sentí la misma intuición y confianza que había sentido cuando conocí a González Amer.

A veces los proyectos que se hacen desear son los que nos deparan más alegrías. Tuya, la película, merece que le vaya bien. Yo, por mi parte, ya me doy cumplida por demás.



(Declaraciones de la autora del libro extraídas de http://www.laprensafederal.com.ar/)
Rogamos apagar los celulares

No se pueden reservar butacas


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje