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Tema XI: tendencias de la poesía en lengua española en la segunda mitad del siglo XX. Pablo neruda


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LITERATURA. SEGUNDO DE BACHILLERATO. TEMA XI: TENDENCIAS DE LA POESÍA EN LENGUA ESPAÑOLA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX. PABLO NERUDA

TEMA XI: TENDENCIAS DE LA POESÍA EN LENGUA ESPAÑOLA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX. PABLO NERUDA.




1. INTRODUCCIÓN
La guerra civil (1936-1939) significó una ruptura violenta en todos los aspectos de la vida española y su impacto en la literatura y en particular en la poesía fue determinante. En los años cuarenta, ante la falta de libertad y la atmósfera ultraconservadora y nacionalista de la España oficial, la lírica española regresó a temas y modelos tradicionales, como si las vanguardias no hubieran existido. A este sombrío panorama contribuyeron la muerte, el exilio o el silencio de alguno de los mejores poetas anteriores. No obstante, jóvenes poetas siguieron luchando para hacer oír su voz y dieron origen a dos tendencias poéticas o dos actitudes que el poeta y crítico de la generación del 27 Dámaso Alonso, que había permanecido en España, bautizó con los nombres, respectivamente, de poesía arraigada (conformista con la situación, de temas familiares, religiosos y patrióticos, expresados con lenguaje y métrica tradicionales) y, frente a ella, la poesía desarraigada (crítica con el panorama social, pero sin abordar directamente asuntos que pudieran ser censurados, y con un estilo más áspero y desgarrado).
2. LA POESÍA EN LA DÉCADA DE LOS CINCUENTA: POESÍA SOCIAL.
En estos años predomina una corriente de poesía social que ya venía apuntada en los poetas desarraigados. La evolución de la situación del país, una cierta relajación de la censura y el influjo de ideas de autores extranjeros (por ejemplo J.P. Sartre y su idea de la literatura “comprometida”) son el trasfondo en el que se desarrolla esta concepción poética caracterizada por estos postulados:

-El poeta ha de ser solidario con la colectividad y tiene una responsabilidad ética para con ella. De esta forma, la poesía ha de ser un instrumento para transformar la sociedad (“La poesía es un arma cargada de futuro”, se titula un poema de Celaya) y dirigirla hacia una situación de mayor justicia y libertad.

-La poesía debe comunicar algo a los demás, no es un mensaje para minorías sino que debe acomodar su lenguaje para alcanzar a un público mayoritario. Esto lleva a algunos poetas a emplear un tono coloquial, claro y directo.

-Los temas poéticos serán aquellos que expresen las preocupaciones sociales, políticas y existenciales comunes a todos los seres humanos.

-Se recupera la obra de algunos poetas postergados, como Miguel Hernández o León Felipe, y se toma de Antonio Machado su concepto de que “la poesía es la palabra esencial en el tiempo”.
La estética del realismo social tenía dos peligros: el excesivo prosaísmo de un estilo descuidado y el tono panfletario y maniqueo. Los mejores poetas de este grupo lograron superar estos obstáculos pero los poetas sociales en su conjunto incurrieron en ellos con cierta frecuencia y esto llevó al agotamiento de esta tendencia.

Representantes de la poesía social: Blas de Otero, Gabriel Celaya, Ángela Figuera, Vicente Gaos y José Hierro (si bien la producción posterior de este último va mucho más allá de los estrechos límites de la etiqueta de “poesía social”).


En particular, la obra de Blas de Otero refleja con bastante exactitud la evolución de la poesía española desde el final de la guerra. En un primer momento con Ángel fieramente humano (1950) se sitúa dentro de las preocupaciones existenciales de la poesía desarraigada. La publicación de Pido la paz y la palabra (1955) lo convierte en el abanderado de la poesía social más comprometida y exigente. Posteriormente seguirá evolucionando hacia una poesía de mayor renovación estilística y de esta forma evitó el quedarse anclado en una corriente poética que empezaba a ser reiterativa.

3. LA POESÍA EN LA DÉCADA DE LOS SESENTA
Un poco antes de 1960 empieza a cobrar protagonismo un nuevo grupo de poetas que, sin renunciar al compromiso, tienen una actitud más escéptica sobre la capacidad de la poesía para cambiar la realidad y, al tiempo, son más exigentes con la calidad formal. Estos autores (Jaime Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, Ángel González, José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Francisco Brines, Carlos Barral...) vivieron la guerra en su infancia, y su juventud quedó marcada por el sórdido ambiente de la postguerra.

La trayectoria y el estilo de estos poetas se resisten a la simplificación y los rasgos comunes no pueden ocultar diferencias significativas entre ellos. No obstante, podríamos delimitar unas características compartidas en mayor o menor medida:

-Frente a la poesía como instrumento de transformación del mundo o de comunicación con los demás, prefieren la poesía como una forma de conocimiento, en primer lugar para el propio poeta.

-Los temas están relacionados con la vida cotidiana, con la experiencia de la realidad que tiene cada autor: el paso del tiempo, la infancia, el amor y la amistad, la solidaridad, la naturaleza, la situación política y social...

-Bajo una apariencia a veces coloquial, los poemas muestran un trabajo riguroso de elaboración tanto en los conceptos (mayor complejidad de ideas) como en la forma (donde se prefiere un estilo intimista, claro y poco recargado).

-La ironía y el humor matizan y “enfrían” la carga emotiva de muchos de estos versos, que se alejan del patetismo de la década anterior y producen la sensación de una conversación directa con el lector.

-Predominio de una métrica poco rígida, sin rima o con rima asonante. Es muy frecuente el uso combinado de heptasílabos y endecasílabos en periodos versales variables que buscan ante todo el ritmo semántico.

-Uso habitual de la “intertextualidad”, citando de forma a veces velada, a veces paródica, expresiones tomadas de otros autores .


Obras representativas: Moralidades , de Jaime Gil de Biedma; Tratado de urbanismo, de Ángel González; Don de la ebriedad, de Claudio Rodríguez.

4. LOS NOVÍSIMOS (LA POESÍA EN LOS AÑOS 70)
La publicación de la antología titulada Nueve novísimos poetas españoles (1970) puede ser considerada como el acta de nacimiento de una nueva promoción poética que significa la completa liquidación del realismo social y la recuperación plena del espíritu poético de principios de siglo (modernismo y vanguardismo). Con estos jóvenes autores la poesía española vuelve a sintonizar con las corrientes europeas y se aleja del influjo de la guerra civil y la posguerra. Características:

-Su concepción de la realidad social y política está marcada por los cambios ideológicos surgidos a raíz de “mayo del 68”.

-En la formación cultural de estos autores es muy importante la presencia de los medios de comunicación de masas (cine, publicidad, música moderna, tebeos, radio, televisión...) que les ofrecen temas, estilos y hasta una nueva mitología.

-Les influyen poetas latinoamericanos (Octavio Paz, Lezama Lima), poetas anglosajones (Ezra Pound, Eliot), Cavafis, Pessoa, los surrealistas... De la poesía española del siglo XX, reivindican sobre todo a los autores modernistas y a algunos del 27 (Aleixandre, Cernuda).

-Se preocupan por crear un lenguaje poético autónomo, que no esté al servicio de la comunicación y otorgan a la belleza un valor fundamental (esteticismo).

-Con frecuencia recurren a temas ya tratados en otras manifestaciones artísticas (pintura, música, cine...) o recrean asuntos históricos, literarios o referentes a geografías exóticas. Esta tendencia se conoce con el nombre culturalismo, afectó a muchos autores de este momento y acabó por convertirse en un tópico.

-Recuperan fórmulas expresivas vanguardistas (ausencia de puntuación, ruptura de los versos, tipografía especial, “collage”, imágenes irracionales...), usan una métrica muy variada con predominio del verso libre y su léxico puede llegar a ser culto en exceso, lujoso y decadente.

-Con cierta frecuencia hacen de la reflexión sobre el lenguaje poético materia de sus poemas (metapoesía), como en el caso de Guillermo Carnero o Jenaro Talens.


Poetas más representativos: Pere Gimferrer (gran parte de cuya obra está escrita en catalán), Leopoldo María Panero, Manuel Vázquez Montalbán (más conocido como novelista y articulista), Luis Antonio de Villena, Luis Alberto de Cuenca, José Miguel Ullán, Guillermo Carnero, Félix de Azúa...

5. ÚLTIMAS TENDENCIAS DE LA POESÍA ESPAÑOLA DEL SIGLO XX
Las dos últimas décadas no presentan todavía un panorama suficientemente consolidado y la gran abundancia de poetas hace muy difícil su clasificación. A los

poetas novísimos, que en general han atenuado sus rasgos más experimentales y culturalistas en busca de una poesía menos hermética, se añaden nuevos autores crecidos en un clima social y político más abierto y democrático.

Como rasgo muy genérico podríamos señalar la variedad de estilos, tendencias y actitudes: no se puede hablar de una corriente dominante y sólo el paso de los años permitirá establecer una línea clara de evolución. Con todo, podríamos señalar cinco orientaciones que se perciben en la lírica actual:
-Poesía de la experiencia (quizá el grupo más conocido): Supone la recuperación de la estética de los años sesenta (Gil de Biedma, Ángel González, ) y la defensa de una poesía sencilla, realista, impregnada de ironía y nostalgia, accesible a un público lector amplio, que refleja con naturalidad y precisión la vida cotidiana, el sentimiento común. La ambientación más frecuente suele ser urbana y el lenguaje de referencia es el utilizado en los medios de comunicación de masas. La métrica oscila entre lo tradicional (se vuelven a escribir sonetos, por ejemplo), el uso de endecasílabos y heptasílabos o el verso libre. Autores significativos: Luis García Montero y Felipe Benítez Reyes.
-Poesía del silencio: Bajo el influjo de José Ángel Valente (poeta ya citado en los años sesenta) se escriben poemas breves, concisos, muy reflexivos, casi místicos, en los que se trata de apresar la quitaesencia poética, casi metafísica, de la realidad mediante un lenguaje depurado. El origen remoto de esta corriente lo podríamos situar en la poesía pura e intelectualizada de los años veinte. Poetas representativos: Jaime Siles, Álvaro Valverde y Amparo Amorós.
-Poesía de influencia surrealista: El uso continuado de imágenes de raíz irracional a partir de las cuales se organiza el poema es la nota más característica de la poesía de Blanca Andreu , cuyo libro De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall (1981) tuvo una gran repercusión en su momento.
-Poesía épica: Bajo esta equívoca etiqueta (por cuanto no hablamos de poesía estrictamente narrativa y mucho menos al estilo de los poemas épicos tradicionales) suelen los críticos referirse a la obra de Julio Llamazares, quien en sus poemarios Memoria de la nieve y La lentitud de los bueyes recrea el mundo perdido y mítico de las montañas leonesas, una memoria colectiva antiquísima, fuera de la historia, con un lenguaje brillante e imaginativo plasmado en versículos.
-Poesía realista: Entre los poetas más jóvenes se advierte una vuelta a una poesía figurativa que aborda la vida cotidiana, ya sea desde una óptica de búsqueda de los aspectos más sórdidos y degradados de la misma (realismo sucio) o como un compromiso de cambio social y denuncia de un mundo que ha globalizado la injusticia. Poetas que siguen esta tendencia han quedado recogidos en la antología Feroces, publicada en 1998.

6. PABLO NERUDA

Pablo Neruda (seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes), nació en Chile en 1904 y es uno de los grandes poetas hispanoamericanos. Vivió su infancia en el campo, rodeado de una naturaleza desbordante que estará presente siempre en su poesía. Afiliado al Partido Comunista, intervino activamente en política (senador, diplomático, cónsul…) y visitó países extranjeros en representación de su país. Residió en España en tiempos de la República e influyó mucho en el cambio de rumbo de la Generación del 27 hacia una poesía comprometida. En 1971 recibió el premio Nobel de Literatura. Murió en Chile en 1973, poco después del golpe militar contra Salvador Allende, a quien él había apoyado.



Neruda es un poeta torrencial, extraordinariamente fecundo. Aunque su vasta obra no admite una clasificación cerrada, distinguiremos cuatro etapas en su producción:
Primera etapa: Comenzó escribiendo obras de estilo modernista como Crepusculario (1923), donde destacan el exotismo, los elementos sensoriales y el léxico. En 1924 publica una de sus obras más conocidas, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, un clásico de la poesía amorosa, con la que alcanzó un éxito enorme. Es un libro de amor juvenil apasionado, de estilo sencillo, aunque también con imágenes de enorme vistosidad sensorial, en el que se mezclan la exaltación vital y una suave melancolía.

Segunda etapa: Alejado de Chile por sus destinos de diplomático en Asia, Neruda sufre una crisis existencial y, para expresar su angustia, recurre a una poesía influida por el surrealismo. La obra más importante es Residencia en la Tierra (dos partes, 1933- 1935). Nos da una concepción pesimista del hombre, extraviado en un mundo degradado y de pesadilla; son llamativas sus imágenes visionarias, sus metáforas deslumbrantes y herméticas, y sus enumeraciones caóticas que trasmiten una realidad amenazada por la destrucción y una profunda desolación personal.

Tercera etapa: La Guerra Civil española despertará su conciencia política; Neruda descubrirá el marxismo y el compromiso político, que le devuelven la fe en el ser humano y lo mueven a luchar por la libertad y la justicia Corresponde a esta etapa Tercera residencia, donde junto a poemas surrealistas aparecen poemas de tipo político (este libro incluye una parte titulada España en el corazón, 1937, sobre la Guerra Civil). Esta poesía comprometida culmina con Canto general (1950), su obra más ambiciosa. Se trata de un extenso poema épico de miles de versos en los que Neruda canta tanto la Naturaleza anterior a la presencia del hombre en la Tierra americana, como los sucesos más señalados de la Historia de ese continente.

Cuarta etapa: A partir de 1954 su poesía tiende a la sencillez y al verso breve. En los varios volúmenes de Odas elementales (1954-1957) practica una poesía de los objetos humildes y cotidianos (unos calcetines, el pan, una cebolla), y canta sentimientos elementales (la alegría, la esperanza), siempre con un tono vital y optimista. En sus obras posteriores continúa con su tendencia a la simplificación poética alternando poesía política o social con poemas personales, de anécdotas autobiográficas y de temas variados. Destacaríamos Cien sonetos de amor y Memorial de Isla Negra.






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