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Tema 1 Comente los principales cambios que se produjeron en relación con el concepto de pobreza y el papel de la caridad en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna.


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TEMA 1


Comente los principales cambios que se produjeron en relación con el concepto de pobreza y el papel de la caridad en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna. (T-1, hasta la propuesta de vives)
En la Edad Media las causas de la pobreza están vinculadas estrechamente con el sistema socioeconómico, generador de desequilibrios en el reparto de excedentes, al aumento demográfico, a las guerras y sobre todo, a las crisis agrícolas ocasionadas por las malas cosechas como consecuencia de fenómenos naturales adversos.
En el mundo medieval europeo predomina el sentido tradicional cristiano, donde el pobre representa al Cristo necesitado en la tierra. En este universo el pobre legítima su presencia en la sociedad cumpliendo una doble función: es representante de Cristo en la tierra, por lo cual era salvo a los ojos de Dios, pero también era el medio de salvación para los ricos, ya que por medio de la limosna conseguía también la salvación. La pobreza cumplía una función social a la vez que espiritual. Riqueza y pobreza son situaciones complementarias que cobran sentido en un contexto ideológico en el que se percibe un orden natural e inmutable, y pone en el horizonte la idea de salvación y el medio para conseguirla.
Los conceptos medievales de pobreza y humildad se enraízan en la Biblia, alrededor de los cuales se crea una doctrina de la misericordia, que debía ser cumplida por los ricos. De esta forma la limosna va adquiriendo una dimensión social, donde la Iglesia se convierte en gestora y redistribuidora de las donaciones y en representante de los intereses de los pobres. Por una parte destinaba una parte de las rentas eclesiásticas a los pobres y por otra gestionaba la caridad de los laicos. Con las donaciones también se crearon las instituciones más importantes de la EM: los hospitales.
Aunque hubo cierta clasificación de los pobres, todos eran reconocidos como víctimas y se les reconocía tácitamente el derecho de limosneo. De este modo la división contemplaba a: “pobres de solemnidad” (desamparados por razón de edad, vejez, niños…), pobres en razón de sexo (mujeres, sobre todo viudas), en razón de salud (enfermos, entre ellos leprosos), por razón de orfandad y desamparo y pobres vergonzantes (los que habiendo poseído bienes los habían perdido). Algunos historiadores incluyen la categoría de “pobres laboriosos” (aquellos que su trabajo no les permitía la subsistencia). Más allá se situaban los grupos de marginados, objeto de rechazo social y por tanto sin aceptación social.
En los inicios de la Edad Moderna,
En el paso a la edad moderna persiste la situación de crisis, si bien en este periodo hay que considerar el agravante del aumento demográfico que resulta del todo incompatible con los recursos alimenticios existentes.
En estas circunstancias la Iglesia se muestra insuficiente para hacer frente a las crecientes demandas de los desheredados. A lo largo del S XVI se intensifican las revueltas ocasionadas por los pobres, que junto a la su presencia masiva en las ciudades estimula el cambio de visión reverencial de la pobreza. El sentimiento de compasión comienza a transformarse, en muchos casos, en temor y actitud de rechazo. El pobre deja de ser visto como el representante de Cristo en la tierra para transformarse, a los ojos de la sociedad en un potencial peligro, transmisor de enfermedades y epidemias.
Entre tanto el surgimiento del primer capitalismo, que exige una mano de obra diferente, potenciará el cambio de percepción del pobre y la pobreza. A los ojos del primer capitalismo la imagen del pobre se transforma en un “no trabajador”. Asistimos a una desacralización del pobre. Dentro del ámbito de valores burgueses comienza a ser percibido como un ser dañino para el bien público, y la pobreza como un problema (fenómeno de la pobreza). En los comienzos capitalistas se aprecia la dicotomía pobreza-virtud y pobreza-problema.
Las reformas de la caridad
En el segundo decenio del S XVI asistimos a una clasificación de los pobres en base a la nueva política social: verdaderos, para los que permanecen las posibilidades de atención a través de la limosna, y falsos que tienen la obligación de trabajar y a los que se castiga en caso de resistencia. Como vemos una de las características inauguradas por la modernidad es la mezcla de represión y ayuda de la política social, que comenzarán a hacerse efectivas en las ciudades del Norte de Europa, donde surge una reforma que consistía en determinar de qué tipo de pobreza se trataba para hacer trabajar a los falsos y restringir la libertad de limosnear.
Las disposiciones legales que dieron origen a esas reformas contienen: la prohibición de mendigar en público, la represión del vagabundo y la asistencia a los verdaderos pobres. Destaca el famoso ordenamiento de Ipres de 1526, entre otros, cuya legislación surge en el ámbito económico y social, y son consideradas como el punto de partida de la nueva política social mediante la cual se reorganiza la asistencia al pobre, ésta queda a cargo de los poderes públicos, iniciándose un proceso de secularización de la asistencia a los menesterosos. Nueva característica de la política social.

La propuesta de Juan Luis Vives sobre la asistencia a los pobres. (T-1-2,2)
Este humanista español formuló la necesidad de la secularización de la asistencia a los menesterosos en su tratado “De subventione pauperum” publicada en 1526 y dedicada a los cónsules de Brujas. Dividido en 2 libros:
En el primero, delibera acerca de la indigencia del hombre material, espiritual y moral como una característica del hombre que atribuye al desorden inducido por el pecado original. Reprocha a los ricos que no procurasen beneficios a los pobres, ya que entiende que la vida en sociedad exige la ayuda mutua lo que conduce a la cohesión social. La limosna en el pensamiento de Vives alcanza un significado más amplio, ya que ésta no consiste sólo en la distribución del dinero, sino en toda obra con que se alivia la insuficiencia humana. Amonesta a los pobres y les exhorta a conformarse con la pobreza, y les indica el deber, a los que puedan, de trabajar en lugar de estar ociosos.
En el segundo, defiende la intervención de los poderes municipales en la cuestión de la asistencia a los menesterosos de manera que, frente al tradicional control de la Iglesia, les responsabiliza de arreglar este problema. La clave del sistema de reforma estaba en el trabajo obligatorio para todo aquel que pudiera trabajar, precedido de un control que permitiera distinguir entre pobres verdaderos y falsos.
Los ejes fundamentales de esta reforma fueron las propuestas “que cada uno coma su pan adquirido con su trabajo” y “que entre los pobres no haya ociosos” lo que suponía una ordenación racional de la beneficencia que estaría a cargo de los poderes municipales, en la que la caridad libre sería sustituida por el trabajo obligatorio y la ayuda municipal en casos extremos. Vives aspiraba a moralizar las costumbres de una sociedad obsesionada por el dinero, traduciendo el espíritu puritano y laborioso de la burguesía mercantil, cuyas empresas no podían desarrollarse sin mano de obra.
La pobreza en España. Diferencia en la forma de entender la pobreza entre Fray Domingo de Soto y Fray Juan Robles. (T-1-2.3
Proliferan los mendigos por la crisis agrícola, en respuesta aparecen leyes que limitan el limosneo a un área geográfica y clasifican a los pobres como verdaderos y falsos, pero no reprimen la limosna a los falsos. Estos mendigos debían tener una certificación para mendigar en un espacio acotado.

En 1540, Carlos V prohíbe el limosneo, obligando a trabajar a quienes tuviesen las condiciones para ello. Este problema se encara bajo premisas de 2 teólogos católicos: Fray Domingo de Soto y Fray Juan de Robles


Fray Domingo de Soto. Obra: “Deliberación en la causa de los pobres” (1545). Critica la política de control y castigo de 1540, considerando la libertad del mendigo como derecho. Reprimir la mendicidad no sólo supondría privar de la subsistencia al necesitado, sino dar motivo a los ricos de desentenderse de los pobres. No existen pobres forasteros, solo pobres. La limosna es un derecho sagrado. Su obra se sitúa en el ideal medieval. Su postura, según algunos historiadores, trajo consecuencias nefastas para España.
Fray Juan de Robles. Obra: “De la orden que en algunos pueblos de España se ha puesto la limosna: para remedio de los verdaderos pobres”. Defiende la norma de 1540, siendo similar a Vives (distinción entre verdaderos y falsos pobres). Defiende el valor del trabajo, aboga por una política secularizada de asistencia, justifica la suspensión de algunas libertades en las ordenanzas, donde el Estado debe mirar por el bien público, distingue entre vida religiosa y vida civil, racionaliza la limosna y desplaza la moral práctica de la caridad a una política de justicia social.
La intervención estatal: de la caridad a la beneficencia pública; hacia la justicia social y el estado del Bienestar en las sociedades del capitalismo avanzado
En la segunda mitad del s.XVI y principios de s.XVII empieza a producirse un cambio. Aunque la iglesia sigue teniendo una presencia importante, se asiste a la secularización de las acciones. El socorro a los pobres va entrando en el ámbito de los poderes públicos, municipales y estatales. Tendencia que se acentuará en el S XVIII con la Ilustración y sus nuevas ideas. Pasa a primer plano la preocupación por comprende el pauperismo como fenómeno de masas. La razón crítica de la ilustración se enfrenta a la razón dogmática, impulsará la búsqueda de las causas a la vez que se criticará las estrategias seguidas en la asistencia a los pobres
Este siglo marca el inicio de la crisis de la caridad a favor de la beneficencia pública, siendo este un servicio público que forma parte del bien común. Los ilustrados asociaron las nociones de socorro y utilidad. Defendían que los necesitados no deberían recibir ayuda sin realizar nada a cambio; el trabajo se entiende como regenerador social. La disciplina del trabajo tomó un matiz carcelario. Las “casas de trabajo” (asilos u hospicios), destinadas a la terapia laboral, se convirtieron en instrumentos de intimidación para los pobres por su dureza.
Las principales medidas que adopta el estado en sus estrategias de política social a favor del socorro de los pobres: la obligación del trabajo y la educación, considerada como medio para prevenir la miseria y contribuir al progreso social. Surge una actitud de protección (paternalista) como demuestra la proliferación de escuelas para niños pobres, en las que se educaba para la obediencia, la adquisición de hábitos de trabajo, el respeto a la ley y el orden; y algunos movimientos filantrópicos basados en el amor al prójimo.
Las ideas sobre pobreza del S XIX siguieron las directrices de la Ilustración, introduciéndose matices nuevos con la Revolución Industrial y sus consecuencias sociales, entre ellas una mayor desigualdad. Lo que vino a llamarse “la cuestión social” bien pueden vincularse a la política capitalista del “laissez faire”. La no intervención del estado en cuestiones económicas trajo consigo la indefensión de la clase obrera, a merced del empresario. Aparece un nuevo concepto asociado a la pobreza, el desempleo.
Esta realidad conduce a la toma de conciencia de que la pobreza es un fenómeno de raíces socioeconómicas, en especial derivados de la industrialización, a la que sólo se puede hacer frente por medio de la acción social del estado, ya que toda acción particular se muestra del todo insuficiente. Poco a poco se va abriendo paso la idea de que la pobreza no puede afrontarse con medidas asistenciales o represoras, sino con medidas preventivas (ahorro y mutualidades, y una previsión organizada que culminará con el seguro social). Hacia finales del XIX y principios del XX asistimos a la gestación de la asistencia como derecho.

La necesidad de intervención estatal en los asuntos sociales se reafirma en las primeras décadas del siglo XX con motivo de la crisis económica de 1929. La fe en el mercado como instrumento regulador se debilita, evidenciando la necesidad de políticas intervencionistas. Tras la II Guerra Mundial las políticas occidentales vivieron una expansión si precedentes que permitió el desarrollo de nuevas políticas sociales que conformaron una nueva manera de intervención que se denomino Estado del Bienestar que respondía a Declaraciones, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948

El Estado del Bienestar se institucionalizó en los países democráticos en la segunda mitad del S XX, lo que supone la responsabilidad estatal en el mantenimiento del nivel de vida definido por la provisión pública de servicios sociales universales para cubrir las necesidades humanas básicas de los ciudadanos, como la educación, la asistencia sanitaria, pensiones, ayudas familiares y vivienda. Se entiende como derecho social.
La crisis del petróleo de 1973 supuso una crítica al Bienestar Social, ya que los neoliberales responsabilizaban al Estado de esta crisis por su no intervencionismo a favor del beneficio privado y de las ideologías neoliberales.

Las políticas sociales se han reducido tras el triunfo de partidos neoliberales a partir de los años 80. También existe una preocupación de los ciudadanos y de las organizaciones por las desigualdades entre el norte rico y el sur pobre, entre otras.



TEMA 2


La educación como proceso de socialización
La educación ha sido concebida tradicionalmente como un proceso de socialización. Todo proceso educativo tiene dos vertiente: formar personas con un desarrollo lo más completo y armónico posible e insertar personas en su entorno. Aunque el concepto de educación es dinámico y cambiante según la época y modelo educativo, ambas vertientes van emparejadas. Tendencia que vino a acentuarse con el nacimiento de la sociología en el S XIX.
Según Durkheim definirá educación como la acción que ejercen las generaciones adultas sobre aquellas que no han alcanzado la madurez necesaria y que tiene por objeto desarrollar en el niño una serie de estados exigidos por la sociedad específica a la que está destinado. El ser humano es un ser que se desarrolla en un medio social determinado, que lo condiciona.
Actualmente, el concepto de socialización es considerado como el proceso por el cual el individuo en desarrollo se adapta a los requerimientos de la sociedad en que vive. Al contrario de lo creía Durkheim es un proceso que dura toda la vida y podemos distinguirse tres tipos:

Primaria (a través de la familia), Secundaria (a través de los iguales e instituciones sociales), Terciaria (ocasional, como en casos de transculturación).


Mariano Fernández Enguita considera que la educación es la socialización consciente, o sea algo más que todo proceso de socialización pero mucho más que la simple escolaridad (Diccionario de Sociología, 1998)
Es clara la indefinición de los límites entre socialización y educación y se ha hecho mayor con la distinción entre educación formal (desarrollada en el sistema educativo), no formal (al margen de éste sistema) e informal (en la interacción con el entorno). La suma de las tres constituye el proceso de socialización.
Es notoria la importancia que ha ido adquiriendo la escolarización entre los medios de socialización secundaria, ya que un canal de socialización secundaria (el trabajo) ha sido sustituido por otro. También la escuela, al asumir funciones que antes ejercía la familia, ha formalizado elementos de la anterior socialización primaria.
La ampliación progresiva de las funciones de la escolarización en el contexto de socialización ha de ser tenidas en cuenta para entender la correcta evolución de la E S, al ser un sector fronterizo de actuación de la educación social.
Etapas clave en la evolución de la educación social
Lo que hoy entendemos por educación social, no es sino el resultado de un proceso que tiende a dar respuesta a una serie de necesidades, motivadas por diversos cambios producidos en el entorno colectivo de la vida humana. A medida que se producen los cambios sociales se van planteando nuevas necesidades que precisan de la adaptación de las acciones educativas, de esta manera la Educación social fue poco a poco cubriendo unos ámbitos anteriormente desatendidos. Desde una visión macroscópica podemos decir que la evolución de la E S está marcada por los acontecimientos de la historia, con sus transformaciones económicas, políticas y sociales, que configura en cada periodo una forma de ver y de hacer educación.
Las etapas que distinguimos son: el periodo de transformaciones económicas y sociales de la edad moderna, la caída del antiguo régimen, el inicio de la intervención estatal y la construcción del estado de bienestar
Transformaciones económicas y sociales de la Edad Media.
En este periodo tuvo lugar un proceso de transformación de las estructuras económicas y sociales medievales, que produjo como resultado final la aparición de un modo de producción capitalista. Entre los cambios más significativos podemos señalar: la acumulación de capital, una creciente urbanización de las ciudades y la toma en manos de las administraciones públicas de los aspectos de la vida colectiva que trajo consigo la aparición de una nueva acción social como el recogimiento y atención de los pobres y vagabundos.
Esta ruptura con la vida medieval y la entrada de un incipiente capitalismo produjo un fenómeno de pauperización, que afecto a las clases populares, y que fue producto de la unión de fenómenos coyunturales, estructurales y accidentales


  • El momento coyuntural lo marco una fuerte crisis de subsistencia debido a la constante alza de precios durante el siglo XVI y parte del XVII provocado por las constantes malas cosechas.

  • La estructura de la vida individual y familiar se ve trastocada y que se tradujeron, en lo más de los casos, en la imposibilidad de obtener medios suficientes para la subsistencia.

  • El factor accidental viene representado por la enfermedad, a la que las clases populares estaban más expuestas

Como consecuencia de lo antedicho se produce un aumento de los vagabundos a cuya asistencia no puede hacer frente la caridad tradicional medieval, con lo que comienzan a aparecer nuevos proyectos de asistencia y de reeducación de los pobres, tomando los poderes públicos un papel más activo. Se van planteando diversos proyectos de atención a los pobres como la de Vives (De subventione pauperum, 1526) y creando distintas instituciones de acogimiento, reclusión y reeducación (casas de misericordia, colegios de reeducación, casas de arrepentidas, colegios de huérfanos, casas de corrección o hospicios). En unos casos se aprecia la función segregadora o de acogimiento, y en otros la función correccional o integradora.


Esta etapa representa el inicio de un proceso de colectivización de la acción social, en un principio municipal y voluntaria, pero que acabaría traduciéndose en leyes y planes nacionales que se aplicaran en el siglo XVIII

Merced al impulso de las necesidades educativas y a la creación de diversas instituciones se va desarrollando un nuevo ámbito de acción educadora, en principio sin diferenciarse la acción punitiva, pero que con el tiempo y con la creciente necesidad de reeducación de grupos jóvenes marginales se fue planteando la necesidad de formar adecuadamente a personas para trabajar con dichos jóvenes y niños, apareciendo en el S XIX un nuevo ámbito de acción educadora




La caída del antiguo régimen
A finales del S XVIII tiene lugar una serie de grandes cambios que produjeron como resultado un nuevo modelo social, económico y político muy diferente al anterior en Europa, se despedía un tipo de sociedad que algunos coetáneos “Antiguo Régimen”.
En el ámbito político la transformación más patente se aprecia a raíz de la Revolución Francesa (1789-1799) que marca el fin de la edad moderna y el comienzo de le edad contemporánea. Las posteriores invasiones napoleónicas supusieron el final de las monarquías absolutas de muchos países Europeos y la aparición de regímenes liberales
En el terreno económico tiene especial calado la revolución industrial que con sus avances tecnológicos en la producción alteró el sistema de producción artesanal dando origen al capitalismo. Éste se ve favorecido por el aumento de la productividad agrícola, los cambios demográficos producidos por el descenso de la mortalidad debido a los avances científicos y tecnológicos.
A nivel social se puede destacar la aparición de nuevas clases sociales que hasta el momento habían permanecido ajenas al poder político, pero que pronto reclamarían su puesto en la sociedad moderna. La burguesía adinerada y el proletariado.
Este nuevo tipo de sociedad trajo consigo el principio de igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, plasmado en documentos como la declaración de Independencia de los EEUU (1776) y la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (1789). Ahora bien, este principio se quedo en principio, es decir en la idea, en la practica el régimen capitalista dividía a los ciudadanos entre los que poseían los medios de producción y el capital y los que sólo poseían la fuerza de trabajo. Esta sociedad teóricamente liberal engendraría grandes desigualdades sociales, con sus consiguientes conflictos que obligarían a la intervención de los poderes públicos.
Esta nueva sociedad liberal exige la creación de nuevas instituciones. Como instrumento fundamental se crearon los sistemas educativos nacionales (iniciad en el S XVIII y plasmándose a partir de comienzos de XIX). Este es un momento clave para la educación ya que permite romper el particularismo de las formas de enseñanza especializada como clérigos o artesanos, estableciendo un sistema formativo al servicio de la nación, considerado en última instancia un asunto de estado.
La creación de nuevos sistemas educativos implico la aparición de un nuevo concepto de educación, produciéndose un doble cambio fundamental: por un lado se concibe el aparato escolar de forma sistémica y por otro se le atribuye una nueva función al servicio de la construcción nacional.
Se convirtieron en mecanismos fundamentales de socialización secundaria. La educación en el ámbito escolar se perfila como la educación formal con lo que se acota el ámbito de intervención no formal. La educación social se sitúa en esta época al margen de los aparatos escolares. Educación era sinónimo de escolarización.
La atención educativa puede caracterizarse de dual, ya que no es la misma formación la que reciben las clases medianas y superiores (enseñanza secundaria y universitaria) y las clases populares (formación básica).
A lo largo del S XIX se fue abriendo un nuevo ámbito de la Educación Social: la educación popular consistente en ofrecer acceso a la cultura, tanto escolar como no escolar, a esas personas y colectivos excluidos de los circuitos educativos convencionales. Se emprenden diferentes iniciativas entre los miembros de las clases acomodadas, particulares, y diversas organizaciones, tanto religiosas como políticas, que en nuestros días no tendrían la misma consideración ya que la mayor parte de las actividades quedaba integrada en la educación formal.
Del mismo modo organizaciones populares obreras desarrollan diversas actividades encaminadas a asegurar el acceso a la educación a esas clases, lo cual toma forma en las escuelas laicas, clases nocturnas, bibliotecas y universidades populares
El inicio del intervencionismo estatal
A mediados del S XIX aparece el movimiento socialista en sus distintas versiones. Aparecen las primeras organizaciones obreras de resistencia y poco después los sindicatos. Se produce la revolución social de 1948, que dieron paso a movimientos amenazadores como la insurrección de la Comuna de París en 1871. Finalmente la amenaza del orden burgués existente se materializó en el triunfo de la revolución Rusa de 1917, y tomaba forma en Europa por medio de constantes reivindicaciones de la clase obrera que amenazaban el estatus imperante.
La situación conflictiva pasó a ser denominada “cuestión social”, ante los que se respondió de dos formas: unos por medio de la represión es pos de una “defensa social”, pero otra parte de la burguesía entendió que debían adaptarse las estructuras políticas y sociales a los nuevos tiempos por medio de la “Reforma Social”.

En el último tercio del S XIX y primer tercio del XX surge la tendencia de que el estado tenía que intervenir en materia social, abandonando la actitud abstencionista de la época liberal, surgiendo el concepto de estado social que tendrá entre sus misiones la de asegurar los derechos individuales y sociales de los ciudadanos.


Este estado social y democrático desarrollará nuevos mecanismos de previsión y seguridad social: dicta leyes para regular las condiciones laborales, establece mecanismos de protección frente a la enfermedad, reorganiza la beneficencia.
Estas transformaciones ejercieron una influencia notable sobre la educación. En primer lugar se produce una generalización de la enseñanza obligatoria. En segundo los mecanismos de previsión y de seguridad social alcanzaron el mundo de la infancia y la juventud. Se desarrollan modelos más sofisticados de protección a la infancia preocupándose tanto del desarrollo físico como intelectual y moral. Se produce la aparición y expansión de instituciones (tribunal tutelar de menores, patronatos de protección a la infancia, colonias de reeducación de jóvenes delincuentes…). Aparecen asociaciones juveniles de carácter democrático (boy scouts) y de tendencia totalitaria (pioneros rusos o juventudes Hitlerianas)
Se produjo un auge importante en todos los sectores educativos, incluido el nuestro. La puesta en marcha de tantas iniciativas de educación social obligaría a la preparación de profesionales preparados en campos tales como la educación especializada, E de deficientes, asociaciones juveniles.
La intervención del estado en materia social marcará un antes y un después en la E S

La construcción del estado del bienestar
Tras la 2ª guerra mundial se refuerza el intervencionismo estatal dando un nuevo impulso a lo que se denomina “el Estado de Bienestar”. La colaboración mantenida por empresarios, trabajadores y estado hará posible hacer frente al desafío que planteaba la reconstrucción de la Europa posbélica.
La nueva configuración estatal que surge en Europa occidental mantiene una serie de rasgos comunes: la aplicación del principio de igualdad de oportunidades y la aceptación de la responsabilidad pública hacia las situaciones de desprotección (desempleo, enfermedad…) de sus ciudadanos, con lo que se fueron expandiendo los servicios de seguridad social, que se convirtieron en el eje central dicho modelo.
Durante el largo periodo de la guerra fría se producen dos grandes cambios que van a tener una gran influencia en la evolución de la E S: Socioeconómicos y Socioculturales:
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