Página principal

Tele-educación jorge Beca Baulenas


Descargar 85.03 Kb.
Fecha de conversión18.07.2016
Tamaño85.03 Kb.



Laboratorio de Software de Comunicaciones
MODELOS EDUCATIVOS

Y

TELE-EDUCACIÓN


Jorge Beca Baulenas

NIA: 100032922

GRUPO: 91
Rebeca Gutiérrez López

NIA: 100051322

GRUPO: 91

5º Ingeniería de Telecomunicación



18/6/2008

ÍNDICE

1) Motivación……………………………………………………………………. 3

2) Introducción: La educación y la Historia…………………………….………. 3

3) Los modelos educativos en Occidente a lo largo de la Historia……………… 4

4) Alternativas al modelo tradicional de educación…………………………….. 7

5) Modelos basados en tele-educación..........….……………………………….. 11

6) La tele-educación y la práctica docente………………………………………. 12

7) La tele-educación y los nuevos modelos educativos………………………….. 15

8) Bibliografía……………………………………………………………………. 17

1. MOTIVACIÓN

El objeto de este texto es el análisis, tanto en la forma como en su contenido, de los distintos modelos educativos que han existido en la Historia, desde los ideados por los primeros pedagogos griegos hasta los que puede proporcionar lo que, a día de hoy, conocemos como tele-educación.

Primeramente analizaremos los distintos modelos y contenidos educacionales en la historia de Occidente. Posteriormente, a través de varios estudiosos del tema, veremos qué modelos pueden existir como alternativa a lo que podemos denominar como “modelo tradicional” de educación, en la que el profesor y la pizarra son el centro de todo, mientras que el alumno es un mero receptor y ejecutor de los distintos contenidos docentes.

A continuación describiremos en qué consiste la denominada “tele-educación”, qué beneficios aporta en materia educativa, y qué roles o papeles deben desempeñar en él tanto el alumno como el profesorado. En el último punto, y a modo de conclusión, discutiremos qué nuevos modelos educativos puede favorecer este nuevo entorno tele-educativo, y qué beneficios puede aportar, tanto en materia de formación y aprendizaje de los individuos, como al conjunto global de la sociedad.



2. INTRODUCCIÓN: LA EDUCACIÓN Y LA HISTORIA

La educación es algo que ha existido en todas las culturas y épocas de la Historia. Incluso en los orígenes de la Humanidad, se sabe que los pueblos primitivos ya educaban. No existían en aquel entonces maestros, escuelas ni doctrinas pedagógicas, pero sin embargo, se educaba al hombre, envolviéndolo y presionándolo para que realizara acciones en su rudimentaria vida social. Aunque nadie por aquel entonces fuera consciente del esfuerzo educativo que se realizaba, la educación, espontáneamente, existía como hecho. Más adelante, con el desarrollo de las distintas civilizaciones, fueron surgiendo educadores, instituciones educativas y teorías pedagógicas; es decir, comenzó ya una acción planeada, consciente y sistemática, dependiendo de las necesidades requeridas por la sociedad en un determinado momento. Sin embargo, aunque destinado para un fin o fines concretos, el hecho educativo no aparece como algo independiente, sino vinculado a las diversas orientaciones filosóficas, religiosas, sociales y políticas propias de cada etapa de la Historia. Si lo vemos así, como un conjunto de circunstancias que la han engendrado, podemos apreciar en qué medida la educación ha sido un factor en la historia y en qué medida una cultura es fuerza determinante de una educación.

Los sistemas de educación más antiguos conocidos tenían dos características comunes, enseñaban religión y mantenían las tradiciones de los pueblos. En el antiguo Egipto, las escuelas del templo enseñaban no sólo religión, sino también los principios de la escritura, ciencias, matemáticas y arquitectura. De forma semejante, en la India la mayor parte de la educación estaba en las manos de los sacerdotes. La India fue la fuente del budismo, doctrina que se enseñaba en las instituciones a los escolares chinos, y que se extendió por los países del Lejano Oriente. La educación en la antigua China se centraba en la filosofía, la poesía y la religión, de acuerdo con las enseñanzas de Confucio, Lao-tsé y otros filósofos. El sistema chino de un examen civil, iniciado en ese país hace más de 2.000 años, se ha mantenido hasta el presente siglo, pues, en teoría, permite la selección de los mejores estudiantes para los puestos importantes del gobierno.

Los métodos de entrenamiento físico que predominaron en Persia y fueron ensalzados por varios escritores griegos, llegaron a convertirse en el modelo de los sistemas de educación de la antigua Grecia, que valoraban tanto la gimnasia como las matemáticas y la música.

La Biblia y el Talmud son las fuentes básicas de la educación entre los judíos antiguos. Se les enseñaba a los judíos conocimientos profesionales específicos, natación y una lengua extranjera. En la actualidad la religión sienta las bases educativas en la casa, la sinagoga y la escuela. La Torá sigue siendo la base de la educación judía.

Como mencionábamos al inicio de este punto, vemos que en todas las culturas han existido modelos educativos distintos con fines distintos pero, sin embargo, todos atendían a un fin en beneficio de la sociedad.

A continuación nos detendremos en analizar los distintos modelos y sistemas educativos que han existido en Occidente desde la Antigüedad hasta nuestros días.

3. LOS MODELOS EDUCATIVOS EN OCCIDENTE A LO LARGO DE LA HISTORIA

- La Educación en la Grecia Clásica

En los albores de la Grecia clásica, conocida a través de las obras de Homero y caracterizada por la figura del culto al héroe y la mitificación de la vida, el ideal de perfección o “areté” era el honor y el valor individual. Los jóvenes nobles eran educados a través de los consejos de un hombre sabio y viejo a quien era confiado. El contenido de su educación era de carácter moral y práctico: cómo comportarse, cómo hablar… Más adelante, surgieron las polis o ciudades-estado, entre las cuales destacaron Atenas y Esparta. En Esparta, la política era estatista, totalitaria y militar. La educación marcial era clave para formar soldados, y en ella el niño era formado a base de privaciones y ejercicios destinados a fortalecer la fuerza física y la voluntad. Atenas también rendía culto al ejercicio físico pero sustituyendo el fin militar por el fin deportivo y competitivo. Más adelante fueron introduciéndose poco a poco otros saberes en la educación como la música, la lectura y las matemáticas.

Con el desarrollo de la democracia en la ciudad-estado, se produce una transformación de lo mítico a lo racional y surge una necesidad de preparación cultural que enseñe el arte del discurso, necesario para participar en la vida pública. Los maestros de esta época son los sofistas, maestros itinerantes que ejercían la enseñanza remunerada. No pretendían transmitir verdad ni conocimiento en sí mismo, sino que preparaban al individuo para que triunfara en la vida, sacando provecho de cualquier situación. Enseñaban gramática (perfección de la lengua), retórica (arte de la elocuencia) y dialéctica (arte de imponer los propios puntos de vista). Según algunos estudiosos de la época, los sofistas, al declarar que no hay normas absolutas sobre lo correcto y lo incorrecto, promovieron un individualismo desenfrenado que contribuyó a la caída del concepto de polis.

Sócrates, enemigo de los sofistas por antonomasia, creía contrariamente a éstos en la existencia de una verdad universalmente válida. Para él el único objetivo de la educación es la virtud, y la única forma de llegar a ella es a través de la verdad. La labor pedagógica consiste en utilizar el método adecuado para que el discípulo tome conciencia de la verdad ya poseída. Pensaba además que el diálogo era fundamental para descubrir la propia verdad.

Posteriormente Platón, discípulo de Sócrates, en su teoría de las ideas, afirmaba que el ser humano al nacer olvida todo lo aprendido en el mundo anterior a éste, el de las ideas, el de la verdad. Aprender para él era, por tanto, recordar. Por otro lado, el descontento de Platón con la democracia griega le llevó a plantear que la solución política definitiva pasaba por formar filósofos, capaces de alcanzar la idea de bien para impregnar de ella sus acciones. La educación debía formar al hombre perfecto, bello y amable, infatigable y estudioso, no deseoso de gobernar pero amante del bien común. Para lograr tal objetivo era necesario que el alumno fuera completando su formación con conocimientos distintos en cada etapa: el amor a la belleza, el orden y la armonía; el estudio de la historia, servicio militar, matemáticas y finalmente, filosofía. El principal problema del plan educativo de Platón era que era aristocrático, es decir, sólo apto para los niveles medios y altos de la sociedad, y que requería media vida de aprendizaje.

Isócrates, rival de Platón en cuanto a método de enseñanza, diseñó una escuela alternativa distinta y más abierta a quienes pudieran pagarla. Buscaba, en lugar de la formación del filósofo, la del retórico, entendiéndose la retórica como el arte de inculcar buenas opiniones. El conocimiento puro suponía para él algo incompleto: el verdadero conocimiento debe completarse con la opinión. El enfoque de la retórica no es crear ciudadanos de éxito, sino que tiene un fondo moralista, con un contenido de valores. Sus métodos educativos influyeron en educadores romanos como Cicerón y Quintiliano.

Dentro del periodo griego destacamos por último a Aristóteles, discípulo de Platón e interesado en la observación directa de la naturaleza, y no en la intuición de ideas universales. Para él no hay nada que no haya pasado primeramente por los sentidos. El aprendizaje debe partir de la percepción sensorial, después debe continuar con el ejercicio de la memoria, luego con la experiencia y, finalmente, con la ciencia o conocimiento de lo general.



- La educación en la Roma clásica

La educación romana fue una adaptación de la educación griega al espíritu romano y a los medios de expresión latinos. Su carácter era algo más práctico, y se valoraba más la acción y el afán de dominio. Tuvo más sentido pragmático y fue más retórica que filosófica. En la etapa de la República el ideal de educación era el de formar a buenos oradores en base a una cultura político jurídica, mientras que en la Roma Imperial se buscaba formar funcionarios competentes, a la vez que armonizar el mundo por medio de la educación.



- La educación en la Edad Media

La aparición y rápida extensión del cristianismo hizo que en poco tiempo los valores de la cultura helénica, adoptados por griegos y posteriormente por los romanos, fueran completamente subvertidos. El cristianismo contradice el afán teorizante de los griegos y el sentido práctico de los romanos. Sustituye además al hombre sabio por el hombre santo. Su objetivo consiste en la realización perfecta del hombre y de la sociedad.

A principios del siglo VI d.c. habían desaparecido de occidente prácticamente todas las escuelas que servían como formación en artes liberales. Resurgen sin embargo otro tipo de escuelas: las monásticas. Los conventos asumen el monopolio de la enseñanza y se enseña en lugares específicos y reservados para unos pocos.

Una vez entrada ya la alta edad media, encontramos otros tres tipos de educación, además de la monástica, que son la caballeresca, la gremial y la ciudadana.

- Educación caballeresca: musical y guerrera. Su ideal es formar caballeros sin miedo y expertos en armas, protectores de los débiles y fieles a Dios y a su señor.

- Educación ciudadana: basada en escuelas municipales. Nacieron porque las escuelas dirigidas por el clero no preparaban a sus educandos para las exigencias de la comunidad. Tenían una orientación más práctica. Las materias impartidas eran fundamentalmente la lectura, la escritura y el cálculo, aunque a nivel básico y de manera práctica.

- Educación gremial: educación para los hijos de los agremiados. Tenían un sentido puramente técnico y práctico. El oficio se aprendía a través de la práctica cotidiana pasando por los grados de aprendiz, compañero u oficial y maestro.

Más adelante, desde los siglos IX hasta el XIV aparece la escolástica, cuya preocupación principal es la de conciliar fe, razón, filosofía y teología. La enseñanza no estaba basada en materias, sino en libros de texto. Aprender es leer.

Por último destacamos la universidad, el gran aporte de la Edad Media. Ellas inician la idea de una organización que ofrezca cursos formales. Aportaron una serie de prácticas de gobierno y administrativas que han perdurado en el tiempo. La universidad está basada en el modelo gremial, esto es, en los grados de aprendiz, oficial y maestro. El concepto “universidad” significa “universalidad” de lengua, contenidos y métodos, y validez de los títulos.

- Humanismo y renacimiento:

El renacimiento fue un periodo en el que el estudio de las matemáticas y los clásicos llegó a extenderse como consecuencia del interés por la cultura clásica griega y romana, y que aumentó con el descubrimiento de manuscritos guardados en los monasterios. En el espíritu de la educación durante el Renacimiento se introdujeron temas como las ciencias, la historia, la geografía, la música y la formación física. El éxito de estas iniciativas influyó en el trabajo de otros educadores y sirvió como modelo para los educadores durante más de 400 años.

Durante este período se dio una gran importancia a la cultura clásica griega y romana enseñada en las escuelas de gramática latina que, originadas en la Edad Media, llegaron a ser el modelo de la enseñanza secundaria en Europa hasta el inicio del siglo XX.

- Desarrollo de la ciencia en el siglo XVII:

El siglo XVII fue un período de rápido progreso de muchas ciencias y de creación de instituciones que apoyaban el desarrollo del conocimiento científico. La creación de estas y otras organizaciones facilitó el intercambio de ideas y de información científica y cultural entre los estudiosos de los diferentes países de Europa. Nuevos temas científicos se incorporaron en los estudios de las universidades y de las escuelas secundarias.



- El siglo XVIII:

Durante el siglo XVIII se estableció el sistema escolar en Prusia; en Rusia empezó la educación formal. Durante el mismo período se introdujo el método monitorial de enseñanza, por el que cientos de personas podían aprender con un profesor y la ayuda de alumnos monitores o asistentes. Los dos planes abrieron la posibilidad de la educación de masas.

El teórico educativo más relevante del siglo XVIII fue Jean-Jaques Rousseau. Su influencia fue considerable tanto en Europa como en otros continentes. Entre sus propuestas concretas estaba la de enseñar a leer a una edad posterior y el estudio de la naturaleza y de la sociedad por observación directa. Sus propuestas radicales sólo eran aplicables a los niños; las niñas debían recibir una educación convencional.

- El siglo XIX y la aparición de los sistemas nacionales de escolarización:

El siglo XIX fue el período en que los sistemas nacionales de escolarización se organizaron en el Reino Unido, en Francia, en Alemania, en Italia, España y otros países europeos. Las nuevas naciones independientes de América Latina, especialmente Argentina y Uruguay, miraron a Europa y a Estados Unidos buscando modelos para sus escuelas. Japón, que había abandonado su tradicional aislamiento e intentaba occidentalizar sus instituciones, tomó las experiencias de varios países europeos y de Estados Unidos como modelo para el establecimiento del sistema escolar y universitario moderno.

El más influyente seguidor de Rousseau fue el educador suizo Johann Pestalozzi, cuyas ideas y prácticas ejercieron gran influencia en las escuelas de todo el continente. Su principal objetivo era adaptar el método de enseñanza al desarrollo natural del niño. Para lograr este propósito consideraba el desarrollo armonioso de todas las facultades del educando (cabeza, corazón y manos).

- El siglo XX: la educación centrada en la infancia:

A comienzos del siglo XX la actividad educativa se vio muy influenciada por los escritos de la feminista y educadora sueca Ellen Key. Su libro “El siglo de los niños” (1900) fue traducido a varias lenguas e inspiró a los educadores progresistas en muchos países. La educación progresista era un sistema de enseñanza basado en las necesidades y en las potencialidades del niño más que en las necesidades de la sociedad o en los preceptos de la religión.



4. ALTERNATIVAS AL MODELO TRADICIONAL DE EDUCACIÓN

En el punto anterior hemos visto cómo en Occidente la educación ha ido variando a lo largo de la Historia. Sin embargo, ésta se ha diferenciado más por su contenido que por la finalidad de enseñanza, encontrando diferencias más significativas en la etapa de la Grecia Clásica que en todos los siglos posteriores. Además, muchos modelos posteriores se basaron en los primeros modelos clásicos.

No obstante, a lo largo del siglo XX, varios estudiosos han estudiado otros modelos educativos posibles, los cuáles describiremos a continuación.

¿Por qué son necesarios los modelos educativos? El conocimiento de los modelos educativos permite a los docentes tener un panorama de cómo se elaboran los programas, de cómo operan y cuáles son los elementos que desempeñan un papel determinante en un programa o en una planeación didáctica. El conocimiento que se tenga de los programas y de sus partes es determinante para que los docentes elaboren planes didácticos eficientes y obtengan resultados mejores en el aula.

Como podrá comprobarse tras la lectura de los mismos, los cinco modelos que se relatan a continuación no proponen alternativas distintas, sino mejoras sobre los anteriores. Por lo tanto, podemos afirmar que el último de ellos es el más completo de todos.

a) El modelo tradicional.

Este tipo de modelo educativo se refiere principalmente a la elaboración de un programa de estudios. Los elementos que presentan son mínimos, ya que no se hacen explícitas las necesidades sociales, la intervención de especialistas, las características del educando, ni tampoco se observan las instancias de evaluación del programa de estudios. El esquema es muy sencillo. En él destacan los cuatro elementos siguientes:



- El profesor: es el elemento principal del modelo, y posee un papel activo: ejerce su elocuencia durante la exposición de la clase, maneja numerosos datos, fechas y nombres de los distintos temas, y utiliza el pizarrón de manera constante.

- El método: Se utiliza cotidianamente la clase tipo conferencia, copiosos apuntes, la memorización y la resolución de los cuestionarios que presentan los libros de texto. La tarea del profesor se reduce a explicar un contenido y a inducir al alumno a que realice una serie de acciones. El método, aunque parezca siempre el mismo, es plenamente subjetivo, ya que es el profesor exclusivamente el que lo diseña y pone en práctica.

- El alumno: En este modelo educativo no desempeña una función importante, su papel es más bien receptivo, es decir, es tratado como objeto del aprendizaje y no se le da la oportunidad de convertirse en sujeto del mismo. Su enseñanza le exige únicamente la memorización de la información a él transmitida.

- La información: Los contenidos se presentan como temas, sin acotar la extensión ni la profundidad con la que deben enseñarse. De esta manera, algunos profesores desarrollan más unos temas que otros creando, por ende, distintos niveles de aprendizaje en grupos de un mismo grado escolar. No obstante, al no existir una comunicación bidireccional equitativa entre profesor-alumno, la información que se le presenta a éste último puede parecer objetiva.

El modelo tradicional muestra la escasa influencia de los avances científico-tecnológicos en la educación. No obstante, y a pesar de sus limitaciones, este modelo se tomó como base pedagógica y puede reconocerse como el imperante desde hace varios siglos hasta nuestros días.

En este modelo la información es recibida por el alumno en forma de discurso, y la carga de trabajo práctico es mínima, sin control del desarrollo de los procesos que subyacen en la adquisición del conocimiento. La medición del aprendizaje, que es la evaluación, está dirigida a poner en evidencia el resultado alcanzado mediante ejercicios evaluativos meramente reproductivos, que no enfatizan, o lo hacen a menor escala, el análisis y el razonamiento.

b) El modelo de Ralph Tyler.

El modelo de Ralph Tyler propone un sistema basado en objetivos, los cuales se convierten en el núcleo principal del modelo, y cambia sustancialmente el esquema tradicional de las funciones del profesor, del método, del alumno y de la información.



- El profesor: Aunque el profesor sea un gran orador y posea una gran capacidad de manejo de la información a impartir, debe enfocar su actividad enteramente a cumplir los objetivos, para lo cual debe diseñar la forma de impartir las clases así como las distintas actividades que se desempeñarán en ella.

- El método: Los objetivos a alcanzar determinan la necesidad de desarrollo de distintas a actividades por parte del alumno. No hay un único método cerrado, sino que se proponen diversas actividades para alumnos y profesores dependiendo del objetivo a perseguir.

- El alumno: El alumno deja de ser un ente pasivo y pasa a formar parte activa del método. En el modelo tradicional el alumno recibía tema tras tema sin saber cómo iba a concluir o de qué trataría exactamente el siguiente. En este modelo el alumno conoce de antemano los objetivos y las actividades a realizar.

- La información: Ésta no se presenta a modo de temas como se hacía en el modelo tradicional, sino por medio de objetivos, es decir, se fragmentan los contenidos en pequeñas porciones, las cuales están acotadas tanto en su extensión como en su profundidad.

Un contenido puede dar lugar a varios objetivos con diversas acciones por realizar; dichos objetivos se relacionan y se estructuran lógicamente formando unidades, éstas, a su vez, presentan un orden lógico y una secuencia de lo simple a lo complejo y forman un programa de estudios. La información así estructurada permite un manejo precios y homogéneo por parte del profesorado y elimina, en parte, la subjetividad en el método, ya que las acciones del profesor, del alumno, la extensión, profundidad y tiempo dedicado a cada objetivo están acordados previamente en el programa de estudios.

El método de evaluación no es fijo y deben elegirse formas alternativas con la condición de que se adecuen al objetivo y de que sean factibles de medir y fáciles de registrar.

El vínculo entre educación y sociedad se torna más estrecho en el modelo de Tyler, ya que los objetivos tienen como marco de referencia las necesidades que demanda la sociedad, de tal manera que, conforme se modifican las necesidades sociales, es necesario cambiar los objetivos de los programas de estudios porque se corre el riesgo de que se vuelvan obsoletos.



c) Modelo de Popham-Baker

Este modelo pretende equiparar el método de enseñanza al método científico. La comparación estriba en que el científico tiene un conjunto de hipótesis como punto de partida, selecciona una serie de instrumentos para comprobar su veracidad; con los instrumentos seleccionados somete las hipótesis a experimentación y evalúa los resultados obtenidos. De igual manera el docente parte de un conjunto de objetivos de aprendizaje, selecciona los instrumentos de evaluación más idóneos y los métodos y técnicas de enseñanza acordes con los objetivos, los pone a prueba durante la clase o en el curso, y evalúa los resultados obtenidos.

Este modelo incorpora, a diferencia del modelo de Tyler, una evaluación previa de los objetivos de aprendizaje, la cual permite conocer el estado inicial de los alumnos respecto de los objetivos. Los resultados de la evaluación previa se comparan con los resultados de la evaluación final; de esta manera puede registrarse y compararse el grado de avance en el aprendizaje de los alumnos.

d) Modelo de Roberto Mager.

El modelo de Roberto Mager también está enfocado a objetivos, pero éstos deben dividirse en generales, particulares (también llamados intermedios) y específicos (también conocidos con el nombre de operacionales).

Habitualmente en un programa de estudios los objetivos específicos se presentan redactados, sin hacer mención a cada una de sus partes, para evitar la pérdida de significado o de sentido en el profesor. Es frecuente que los profesores lean rápidamente los objetivos específicos y no tomen en cuenta todas las acciones y partes que se mencionan en ellos, esto trae como consecuencia que no se distinga con claridad cómo enseñar y evaluar adecuadamente los objetivos. Esta situación impide que se alcancen óptimamente las acciones y los niveles de ejecución que los objetivos demandan.

El modelo de Roberto Mager muestra con claridad las partes que integran un objetivo específico.



- Presentación: Esta parte se refiere a quién efectuará la conducta solicitada: el alumno, el participante, el practicante, etcétera.

- Conducta: Se refiere al comportamiento o acción que realiza el alumno o el participante. Por lo regular se redacta utilizando un verbo activo que no dé lugar a diversos significados, por ejemplo: identificar, clasificar, enlistar, etcétera.

- Contenido: Esta parte hace mención al tema o subtema mediante el cual se logrará el objetivo, por ejemplo: tabla periódica, ecuación lineal, movimiento rectilíneo, huesos del cuerpo humano, efecto invernadero, etcétera.

- Condiciones: Hace mención a las circunstancias particulares en que la conducta debe manifestarse, por ejemplo: en el laboratorio, en un mapa, con ayuda de un modelo o maniquí, en una maqueta, en la computadora, etcétera.

- Eficacia: En esta parte se hace referencia al criterio de aceptabilidad de la conducta, es decir, se hace explícito el nivel o grado de complejidad en que la conducta debe darse.

e) Modelo de Hilda Taba.

Este modelo sintetiza los elementos más representativos de los otros modelos que ya se han revisado. Uno de los aportes que presenta es la organización de contenido y las actividades de aprendizaje.

El contenido de un programa de estudios o de una planeación didáctica debe presentar una organización lógica, cronológica o metodológica. Dicha organización permitirá al docente presentar la información a los alumnos de lo simple a lo complejo, de lo que es antecedente a su respectivo consecuente, de la causa al efecto, de lo general a lo particular, etcétera, lo cual redundará en un mejor aprovechamiento.

La organización de las actividades también es un factor de mejora en el aprendizaje. Los profesores deben presentar a los alumnos los objetivos mediante una gama de actividades debidamente secuenciadas, considerando cuáles han de ser de manera individual y cuáles de forma grupal, fijando la duración de ambas.

Las actividades que los profesores y los alumnos realizan deben estar claramente diferenciadas y equilibradas, de tal manera que el profesor tenga previsto cuándo exponer, retroalimentar, organizar y supervisar, y en qué momentos el grupo asume el papel protagónico en el aprendizaje y el profesor coordina las actividades y retroalimenta a los alumnos individualmente o a cada uno de los equipos.

La propuesta del modelo de Hilda Taba muestra a los docentes las partes más importantes de un programa y, a su vez, les plantea el reto de elaborar planeaciones didácticas con organización de contenidos y actividades creativas, precisas y eficientes.



5. MODELOS BASADOS EN TELE-EDUCACIÓN

En este punto trataremos de hacer una breve descripción de la tele-educación para, posteriormente y en el siguiente punto, analizar qué ventajas puede ofrecernos en cuanto a cambios y mejoras en el modelo actual de educación que, como hemos visto en el punto anterior, se asemeja más al modelo tradicional que a los otros cuatro.

¿Qué entendemos exactamente por tele-educación? En una definición simple podemos decir que la tele-educación consiste en todas aquellas actividades educativas en donde profesores y estudiantes no necesitan encontrarse en el mismo lugar físico, ni en el mismo instante de tiempo. La tele-educación se define por el uso de la telemática, entendiéndose ésta como la unión entre la computación o la informática y las telecomunicaciones. Pero, ¿de dónde surge la tele-educación? La tele-educación surge de la llamada Sociedad de la Información en la que nos hallamos inmersos. En ella los ciudadanos, cada vez más acostumbrados al uso de tecnologías de telecomunicaciones, pueden acceder a formación continua y a todos los niveles. Profesionales, niños en edad escolar, estudiantes a tiempo completo o parcial… componen el elenco de este nuevo tipo de alumnos.

En el esquema inferior (*) podemos observar los distintos modelos que presentan las distintas experiencias posibles en la tele-educación, las cuales pueden dividirse como pertenecientes a dos (o simultáneamente a varios) tipos de subdivisiones: presencial o remota, dependiendo si el alumno y profesor se hallan en el mismo lugar físico; y síncrona o asíncrona, dependiendo de si los contenidos se imparten (profesor) y reciben (alumno) en el mismo instante de tiempo.



(*) FUENTE: Apuntes de Tecnologías aplicadas a la telecomunicación. Dra. Encarna Pastor. Universidad Politécnica de Madrid

A continuación describimos brevemente cada uno de ellos:

- La red en el aula: sirve como apoyo a clases tanto un aula como en un laboratorio. Formada por apuntes, transparencias, demostraciones o experimentos a través de la pantalla, generalmente procedente de un cañón de proyección.

- Aula virtual: reproduce una clase presencial mediante uso de videoconferencia. Es un modelo muy criticado y a la vez, muy utilizado.

- Autoaprendizaje o aula virtual asíncrona: Las clases se graban en algún soporte electrónico (CD-rom, servidor web…). Se puede seguir el curso sin necesidad de estar presente en el aula. El modelo permite al alumno personalizar el ritmo y el modo de aprendizaje. Suelen tener el inconveniente de no incluir un sistema de interacción entre alumno y profesor.

- Cursos en red: El contenido del curso se elabora previamente, incluyendo materiales adicionales. La interacción asíncrona abarca gran parte de las actividades del alumno. Es un modelo orientado a tareas y menos a estudio de material.



- Acceso a centros de recursos: se facilita información general, se distribuye material de las clases, anuncios, calendarios…

- Tutorías: se utilizan aplicaciones asíncronas como correo electrónico o listas de distribución, mediante las cuales el alumno interactúa con el profesor. Se plantean discusiones y formas de elaboración de tareas o trabajos individuales o en grupos.

- Aprendizaje cooperativo: La estrategia se basa en tareas. Los miembros del grupo colaboran de forma síncrona o asíncrona, y disponen de espacios compartidos de trabajo para una mejor coordinación y cooperación.

- Comunicación estructurada: La interfaz de comunicación fuerza a que los alumnos lleven a cabo una tarea en grupo. Deben seguir un patrón determinado en sus interacciones, y el sistema actúa como mediador.

6. LA TELE-EDUCACIÓN Y LA PRÁCTICA DOCENTE

Como hemos visto en el punto anterior, las nuevas tecnologías de telecomunicaciones crean nuevas formas de representación de contenidos docentes y nuevos modelos de relación alumno-profesor, por lo que las instituciones educativas no pueden permanecer al margen, sino que deben conocer y utilizar estos sistemas. El empleo en la escuela de estos nuevos recursos implicará una mayor integración de la institución escolar en el contexto de la sociedad de la información o era digital.

Todo esto sin embargo no quiere decir que la educación y el sistema educativo deban adaptarse a los nuevos sistemas que la Sociedad de la Información ofrece, sino más bien que deben incluir en sus métodos las nuevos tipos de experiencias que la tecnología telemática ofrece. No obstante, tal inclusión no implica necesariamente una mejora en la calidad de la enseñanza, sino que en principio sólo podemos afirmar que añaden multiplicidad de medios y contenidos. La manera en que éstos se aprovechan correctamente determinará la mejora del modelo actual o propiciará la creación de nuevos modelos educativos, en los que el alumno y profesor presenten roles distintos. La meta a alcanzar consiste pues en escolarizar las tecnologías, llevarlas a las aulas y darles sentido y utilidad pedagógica.

No obstante, debemos ser conscientes que la infraestructura necesaria no está al alcance de muchos centros docentes y saber que, en algunos casos, no se dispone del profesorado cualificado para ello. Por otra parte, las condiciones de los alumnos para tener acceso a estas tecnologías son muy diferentes, como desigual es también la disposición psicológica y cultural para utilizarlas, comprenderlas y darles sentido. 

Al margen de esta cuestión, analizaremos a continuación dos aspectos importantes de la tele-educación en la práctica docente y que son las siguientes: qué funcionalidad práctica y qué potencialidad poseen las herramientas de la tele-educación, y cuál debe ser la formación necesaria tanto de profesores como alumnos para poder sacar un mayo provecho de ellas y poder obtener así una experiencia más rica y completa en el proceso de aprendizaje.

6.1 Funcionalidad de la tele-educación

La funcionalidad del software educativo vendrá determinada por las características y el uso que se haga del mismo, de su adecuación al contexto y la organización de las actividades de enseñanza. Sin embargo, se pueden señalar algunas funciones propias de este medio:



Función informativa: se presenta una información estructurada de la realidad.

Función instructiva: orientan el aprendizaje de los estudiantes, facilitando el logro de determinados objetivos educativos.

Función motivadora: los estudiantes se sienten atraídos por este tipo de material, ya que los programas suelen incluir elementos para captar la atención de los alumnos y mantener su interés (actividad, refuerzos, presentación atractiva...)

Función evaluadora: la mayoría de los programas ofrece constante feedback sobre las actuaciones de los alumnos, corrigiendo de forma inmediata los posibles errores de aprendizaje, presentando ayudas adicionales cuando se necesitan, etc. Se puede decir que ofrecen una evaluación continua y en algunos casos también una evaluación final o explícita, cuando el programa presenta informes sobre la actuación del alumno (número de errores cometidos, tiempo invertido en el aprendizaje, etc.).

Función investigadora: Muchos programas ofrecen interesantes entornos donde investigar: buscar informaciones, relacionar conocimientos, obtener conclusiones, compartir y difundir la información, etc.

Función expresiva: Los estudiantes se pueden expresar y comunicar a través del ordenador, generando materiales con determinadas herramientas, utilizando lenguajes de programación, etc.

Función metalingüística: Los estudiantes pueden aprender los lenguajes propios de la informática.

Función lúdica: El trabajo con ordenadores tiene para los alumnos en muchos casos connotaciones lúdicas pero además los programas suelen incluir determinados elementos lúdicos.

Función innovadora: supone utilizar una tecnología recientemente incorporada a los centros educativos que permite hacer actividades muy diversas a la vez que genera diferentes roles tanto en los profesores como en los alumnos e introduce nuevos elementos organizativos en la clase.

Función creativa: la creatividad se relaciona con el desarrollo de los sentidos (capacidades de observación, percepción y sensibilidad), con el fomento de la iniciativa personal (espontaneidad, autonomía, curiosidad) y el despliegue de la imaginación (desarrollando la fantasía, la intuición, la asociación). Los programas informáticos pueden incidir, pues, en el desarrollo de la creatividad, ya que permiten desarrollar las capacidades indicadas.

El uso de estos materiales tiene, por tanto, potencialmente muchas ventajas como son: motivación por las tareas académicas, continua actividad intelectual, desarrollo de la iniciativa, aprendizaje a partir de los errores, actividades cooperativas, alto grado de interdisciplinariedad, individualización y aprendizaje autónomo, liberan al profesor de trabajos repetitivos, contacto con las nuevas tecnologías, adaptación a alumnos con necesidades educativas especiales, presentan información de forma dinámica e interactiva, ofrecen herramientas intelectuales para el proceso de la información, permiten el acceso a bases de datos, constituyen un buen medio de investigación didáctica en el aula, etc. Pero tienen también sus limitaciones e inconvenientes como pueden ser: diálogos demasiado rígidos, desfases respecto a otras actividades, aprendizajes incompletos y superficiales, desarrollo de estrategias de mínimo esfuerzo, puede provocar ansiedad en algunos alumnos, aislamiento, etc.

En la práctica, las ventajas y las limitaciones de un material concreto han de ser consideradas por el profesor de cara a su utilización didáctica, es decir, es necesario evaluar la calidad del software educativo, tanto desde un punto de vista técnico como pedagógico, para tomar una decisión sobre su potencial didáctico. En esta evaluación habrá que considerar los distintos elementos de la aplicación, distinguiendo al menos la interfaz, el contenido y la interacción que ofrece el material; valorando, de forma general, la facilidad de uso, la coherencia, la motivación y la adaptabilidad, y de forma más específica, los recursos multimedia, la navegación, las estrategias metodológicas, el seguimiento de los resultados, la participación y cooperación que el programa posibilita, etc. Un programa apropiado de aprendizaje incluirá, probablemente, proyectos, trabajo grupal, resolución de problemas, escritura reflexiva y otras tareas que estimulen el pensamiento significativo.

6.2 Funciones de alumnos y docentes

La experiencia de profesores y alumnos que trabajan con las nuevas tecnologías en todos los niveles de la enseñanza es mayoritariamente positiva. Sin embargo, debemos tener en cuenta dos cuestiones: ¿Qué funciones desempeñan cada uno de ellos, alumnos y profesor, en las distintas tareas de este nuevo modelo de aprendizaje?



Funciones del alumno: Lo primero de todo, informarse. Debe buscar la información disponible en el entorno a través de las distintas estrategias y medios que éste ofrece. Debe adquirir habilidades en las herramientas que procesan dicha información y ser capaz de alcanzar conocimiento a partir de dicha información. Posteriormente debe autoevaluarse y comprobar en qué medida se han conseguido los resultados acorde con los objetivos. Durante todo el proceso es fundamental tanto la comunicación interna (con profesor y otros alumnos) como externa (Internet).

Funciones del profesor: Su rol debe ser el de mediador y de facilitador cognitivo y social. Primeramente debe planificar los objetivos, y posteriormente las actividades y los contenidos para lograr tal fin. También debe establecer una serie de niveles de aprendizaje, a través de actividades y contenidos complementarios que profundicen en cada tema. Debe ser capaz de transmitir la información sobre los contenidos de manera que responda a los intereses de los alumnos. Son fundamentales en él la capacidad de fomentar y mantener la motivación, la interacción, la retroalimentación y la comunicación. Durante todo el debe realizar un seguimiento continuo del proceso formativo de cada estudiante, así como valorar su aprendizaje.

6.3 Formación docente

Las capacidades o competencias que los docentes deben adquirir son muchas, pero las principales y fácilmente deducibles son el conocimiento pleno de las herramientas y el uso de las TIC, así como la manera de integrarlas y complementarlas con el desarrollo del aprendizaje. También es interesante el ser consciente de los problemas éticos, legales y sociales que pueden acarrear su uso.

 Desde una perspectiva diferente y tratando de describir las competencias de un profesor innovador que utiliza las TIC, se ha elaborado “The European Pedagogical Syllabus” (Ulearn, 2003). En este documento se propone un currículo europeo para profesorado innovador, fruto del proyecto Ulearn en el que han participado distintas universidades europeas. Este currículo hace referencia al conocimiento y habilidades sobre cinco áreas o módulos:

Aprendizaje y TIC: conocer las principales características de las estrategias de aprendizaje que hacen uso de las TIC, usando ambientes de enseñanza individualizados y cooperativos.

Áreas curriculares y recursos de aprendizaje: conocer el impacto de las TIC en su área curricular y su enseñanza (aplicaciones relevantes, buenas prácticas y recursos)

Colaboración entre los actores escolares y las TIC: usar las herramientas de la Web para acceder a información y compartirla con colegas, para la comunicación interpersonal entre los actores implicados en el sistema educativo.

Desarrollo profesional e innovación escolar: reflexión crítica sobre la práctica profesional y diseño de un plan de desarrollo personal para el uso pedagógico de las TIC en su contexto.

Calidad, Educación y TIC: evaluación de la calidad de los aprendizajes de sus estudiantes y de la institución, reflexión sobre el proceso de innovación y la mejora de la enseñanza y el aprendizaje.

 

7. LA TELE-EDUCACIÓN Y LOS NUEVOS MODELOS EDUCATIVOS.

En los últimos puntos hemos visto cómo las nuevas tecnologías permiten el desarrollo de nuevos tipos de modelos educativos, los cuales se parecen más a los no tradicionales, centrados más en objetivos que en profesor, libro y pizarra. No obstante, es necesario hacer un gran esfuerzo en la elaboración de los distintos cursos, sobre todo en la fase previa, donde deben analizarse con detalle los objetivos para posteriormente asociarlos a unos contenidos, poniendo a disposición del docente todos los medios que ofrece la tecnología educativa. Es importante no perder de vista en ningún momento los objetivos y verificar, desde el inicio hasta el fin, de si poco a poco éstos se van o no alcanzando. Hemos visto también como este nuevo tipo de cursos se caracteriza por la gran interactividad alumno-profesor y alumno-alumno, y que los criterios de evaluación pueden ser distintos a los tradicionales, más enfocados al trabajo del individuo que únicamente a sus resultados.

Pero, ¿cuáles deben ser los objetivos de estos nuevos modelos educativos? La respuesta no es sencilla ni única, pero creemos que debe ser previamente la sociedad, de manera global, la que determine qué tipo de individuos desea formar, qué conocimientos deben poseer, y qué habilidades es necesario potenciar. La función creativa del alumno deben ser fundamentales en estos nuevos modelos, así como la motivación, ya que está demostrado en todos los sectores, tanto en empresas como en centros de aprendizaje, que la motivación alimenta positivamente tanto el trabajo más mecánico como el más creador.

La crisis que existe hoy en día en la educación, en la que las tasas de fracaso escolar son cada vez mayores, deja en evidencia que el actual modelo, aunque positivo y útil en su momento, ya no es compatible con el momento ni la sociedad actuales. Como mencionamos antes, el papel que debe jugar la sociedad en la creación de nuevos modelos educativos es fundamental, pero también lo son los del profesor y los del alumno. El profesor requiere una formación distinta y algo más elaborada que antaño, así como un nuevo enfoque en su papel, en el que debe dejar de ver a su alumno como el objeto de su enseñanza, y empezar a verlo como un elemento con el que interactúa, de manera bidireccional. A modo de metáfora, podríamos decir que la relación “padre-hijo” con el alumno, basada en “haz esto para conseguir esto otro”, debe reemplazarse por otra del tipo “maestro-monje aprendiz”, más basada en “yo soy tu guía en el aprendizaje, y tu aprendizaje es para mí fuente inspiradora”. Por parte del alumno también es necesario un esfuerzo, por supuesto, pero sobre todo, éste debe ser capaz de valorar el conocimiento en sí mismo, y no sólo aceptarlo si le parece o no útil para su vida cotidiana. Por otro lado, el alumno debe sentir que su esfuerzo es valorado en todo momento y que se le evalúa por todo el conjunto de sus habilidades, no sólo por las memorísticas o puramente algebraicas. El modelo debería permitir que sea el propio alumno, en la manera de lo posible y de lo funcional, el que marque el ritmo y la intensidad del aprendizaje en cada momento. Es interesante también el que el modelo permita explotar la comunicación y la capacidad del alumno de crear opinión propia, así como el poder compartirla y contrastarla con los demás miembros del aula o del conjunto de la sociedad.

Por otro lado, la reestructuración de los planes de estudio debería tomar en consideración las cuestiones relacionadas con el contexto cultural, histórico y económico, propio de cada país. No obstante, somos conscientes de que el principal problema de la tele-educación es que sólo es posible en los países cuya tecnología está más desarrollada.

Las tecnologías de la informática y las telecomunicaciones permiten el desarrollo de estos nuevos modelos pero sin embargo, hay que tener presente que estas tecnologías en sí mismas, no poseen valor alguno. La tele-educación ha llegado y viene para quedarse, pero no debemos ser nosotros los que nos adaptamos a ella, sino más bien es ella la que debe servirnos como herramienta para crear y gestionar los distintos contenidos docentes, pero siempre como complemento, y nunca como sustituto de nada. Las herramientas de tele-educación sólo tienen valor si nos permiten mejorar el sistema educativo, y éstas no deben emplearse únicamente para obtener un mayor aporte de información sino, sobre todo, para lograr una mejor transformación de la información en conocimiento.

7. BIBLIOGRAFÍA

1) Historia de la educación en la Antigüedad clásica y en la Edad Media:



http://www.slideshare.net/guest975e56/ok-historia-de-la-educacion-antiguedad-clasica-y-edad-media-405358

2) Apuntes de “Tecnologías aplicadas a la tele-educación” de la Universidad Politécnica de Madrid. (Encarna Pastor)

3) Historia de la educación y la pedagogía:

http://www.monografias.com/trabajos11/hispeda/hispeda.shtml

4) Modelos educativos


http://es.catholic.net/educadorescatolicos/694/2418/articulo.php?id=22081

5) Modelos educativos innovadores


http://www.temas-estudio.com/modelos-educativos/

6) Educación y tecnología


http://web.usal.es/~anagv/arti1.htm




La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje