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OBISPADO DE CÓRDOBA

Gobierno Eclesiástico

el./Fax. (271) 71 4 05 74

Ave. 3 # 303


Apdo. Postal 154

94500 Córdoba, Ver.



MEXICO


CARTA CIRCULAR
DECLARACIÓN EN TORNO AL “JARDIN DE MARIA”,

Huatusco Ver.
A TODOS LOS PRESBITEROS, A LOS MIEMBROS DE INSTITUTOS DE VIDA CONSAGRADA Y A TODOS LOS FIELES DE NUESTRA DIOCESIS. GRACIA Y PAZ.
Desde el año 1988 un grupo de personas radicadas en Huatusco afirmaron estar recibiendo diariamente lo que ellos interpretaron como “mensajes sobrenaturales”, en su mayoría atribuidos a la misma Virgen María. Esto les llevó a establecer una sede de oración en un predio ubicado en la Congregación de Tenejapa, en las afueras de Huatusco, al que denominaron “El JARDIN DE MARIA”. Este grupo construyó allí una capilla abierta, donde se citaban para rezar el Rosario y recibir los supuestos mensajes, reuniéndose principalmente los sábados y recibiendo además a personas visitantes de otros estados de la República en cuatro fechas durante el año.
El 13 de Junio de 1989, el Excmo. Sr. Sergio Obeso Rivera manifestaba su prudencia pastoral en carta dirigida al entonces Decano de Huatusco. Le decía que no podría oponerse a la devoción mariana del Rezo del santo Rosario ya que era algo muy bueno. Pero que en un segundo diálogo con los promotores – cito sus palabras – : “les recalqué fuertemente, incluso con mandato, que no estuvieran propagando una devoción mariana y sobre todo un seguimiento del Señor Jesús, fincados en hechos extraordinarios.” “Como estoy enterado de que se ha hecho caso omiso a mis órdenes y tratando de atajar a tiempo este tipo de actitudes que pueden redundar en detrimento de la devoción auténtica a María Santísima, por la presente manifiesto no estar de acuerdo con el grupo mencionado, al mismo tiempo que recomiendo vivamente se dé a conocer a los fieles el peligro de transitar estos caminos de dudosa autenticidad.”
A mi llegada a esta nueva Diócesis de Córdoba, en Junio de 2000, de las cinco personas que adujeron recibir estos mensajes, una mujer había ya fallecido, dos varones se habían enemistado y separado del grupo y sólo dos continuaban al frente de los grupos de oración locales en Huatusco y en varios lugares de la República, los Sres. JOSE LUIS RIVERA VICUÑA y LEOBARDO LÓPEZ VALDIVIA. Ellos insistían en que no se trataba de la experiencia de fe que tenemos el común de los cristianos, - por supuesto todos podemos experimentar el consuelo y el gozo de la oración, y conformamos nuestra vida a la de Cristo con la ayuda de las inspiraciones que el Espíritu Santo nos comunica en la sobriedad de la fe - : pero ellos más bien pretendían estar recibiendo, “revelaciones privadas”, sea a través de “visiones” o de “locuciones interiores”.
Con ellos tuve un diálogo, en presencia de dos sacerdotes el 31 de enero de 2001, con la intención de ayudarlos a discernir hasta dónde no estarían confundidos en la interpretación de lo que decían ver o escuchar durante el rezo diario del Rosario. Un segundo encuentro más formal fue el 13 de Junio de 2004, con ocasión de mi primera Visita Pastoral a la Parroquia de San Antonio de Padua en Huatusco, esta vez en la presencia del párroco.
En aquel encuentro, les llamé la atención por varias iniciativas que se estaban haciendo con desconocimiento y al margen de la autoridad del Obispo, Ordinario del lugar:


  1. los supuestos mensajes que debían haber guardado con la discreción del caso, los venían difundiendo al mundo entero a través de una página WEB de internet (www.eljardindemaria.org),




  1. además, acababan de publicar un grueso y elegante volumen titulado “MENSAJES DE LA SANTISIMA VIRGEN”, que incluía más de 500 supuestas comunicaciones sobrenaturales acaecidas entre los años 1990 – 2003, sin pedir la debida autorización que se exige en estas publicaciones, contraviniendo las normas de la Iglesia1.




  1. Por otra parte, habían conformado una asociación civil – con fines religiosos – sin conocimiento de la autoridad eclesiástica de la Iglesia Católica a la que pertenecen y había otras situaciones que realizaban de modo totalmente autónomo y en ocasiones en contra de las disposiciones del obispo. No podía pasar desapercibido el hecho de que se promovían visitas al lugar con excursiones, y las instalaciones tenían fuerte apoyo financiero desde otras ciudades del país. Se da la impresión de fomentar un “turismo religioso”. Las instalaciones del Jardín de María ni en sueños se podrían comparar con la humilde capilla de la congregación de Tenejapa, situada a unos pasos del lugar.

Por ello, les anuncié que establecería un proceso de discernimiento en torno a su asociación. En Carta Circular del 10 de Diciembre de 2004 (Prot. 44/2004), abrí este proceso estableciendo tres comisiones de estudio (doctrinal, psicológica y pastoral) y dispuse algunas medidas disciplinares que fueron comunicadas a todas las diócesis de México y a la Congregación para la Doctrina de la Fe.


En el aspecto doctrinal, los supuestos mensajes contienen una combinación de llamados a la oración, la devoción a María y la conversión, - lo cual podría ser muy positivo -, pero con una fuerte tendencia a despertar una respuesta preponderantemente sentimental y emotiva en los lectores, inoculando la idea de que quien no dé crédito a sus mensajes (así sea el obispo, el párroco o los laicos) es porque no aman a la Virgen, les falta fe o no son dignos de tan sublimes revelaciones.
Esto último es muy peligroso, ya que es la misma estrategia que usan las sectas fanáticas para que sus simpatizantes no usen su sentido común y eviten toda autocrítica. Esto hace casi imposible que recurran a los consejos de personas externas a su grupo, las cuales podrían orientarlos a ver su movimiento desde otra óptica y quedan así atrapados en una visión muy cerrada. Los adeptos, que ordinariamente tienen la mejor buena voluntad y deseo de acercarse a Dios, quedan con su conciencia aprisionada y a merced de todo lo que digan o manden los líderes del grupo.
Por otra parte, los mensajes del Jardín de María tienen algunas inconsistencias con la fe católica, como la de suponer un segundo ángel custodio para cada persona (llamado ángel de consagración), advertencias apocalípticas inminentes y el recurso a prácticas un tanto extrañas (uvas benditas, aceites y aguas benditas, etc.): temas que son frecuentes en publicaciones de otros sitios del mundo que también se atribuyen revelaciones exclusivas. Todo esto se expresa en un lenguaje muy repetitivo, estructurado y con relativa buena redacción, como quien lo leyó de algún libro.
A la fecha, los peritos de las comisiones comenzaban apenas a entregarme algunos avances de los análisis doctrinales y psicológicos. Esperábamos poder ofrecer lo más pronto posible una conclusión del caso.
Sin embargo, acontecimientos lamentables vienen a hacer innecesario continuar adelante con el proceso iniciado.
En efecto, el pasado día 29 de enero de 2007, en la Curia del Obispado de Córdoba, un joven de 23 años de edad, originario de Huatusco, se presentó acompañado de algunos testigos ante un servidor y varios sacerdotes, para darnos a conocer una denuncia por el grave pecado y delito de abuso sexual y violación, realizado - según relataron - a base de engaños, por los Sres. JOSE LUIS RIVERA VICUÑA y LEOBARDO LÓPEZ VALDIVIA, los últimos dos promotores del Jardín de María en Huatusco, Ver.
Ante la credibilidad del joven y sus testigos, y la elocuencia de las pruebas que mostró, alenté al ofendido a seguir el dictado de su conciencia y a presentar cuanto antes la denuncia de hechos ante el Ministerio Público de Huatusco, Ver., ofreciéndole el apoyo espiritual y psicológico que pudiera requerir.
Estoy convencido que como sociedad no debemos permitir que graves crímenes sigan cometiéndose o queden impunes por no ser denunciados. Y los pastores de la Iglesia, no podemos tolerar que bajo una apariencia de religiosidad y misticismo se esconda tanta depravación y malicia, con descrédito de la fe y escándalo de los débiles.
Según me informó el propio joven, la denuncia correspondiente de los hechos fue presentada el mismo día 29 de enero por la tarde. Corresponde exclusivamente a las autoridades judiciales del Estado la investigación y la administración de la justicia, así como la protección a los derechos, tanto de la víctima como de los ofensores.
Sin embargo, al interno de la Iglesia, como pastor que debe velar por el bien de la misma, me siento en la obligación de establecer por ahora las siguientes medidas disciplinares, a saber:


  1. EN ADELANTE QUEDA PROHIBIDO A LOS Sres. JOSE LUIS RIVERA VICUÑA y LEOBARDO LÓPEZ VALDIVIA, DESEMPEÑAR CUALQUIER SERVICIO O CARGO EN NUESTRA IGLESIA QUE IMPLIQUE LIDERAZGO: sea como ministros extraordinarios de la comunión, catequistas o promotores de cualquier grupo de oración. Por ahora esta prohibición tiene duración INDEFINIDA, pero una vez que se conozca la sentencia de las autoridades civiles, si éstas fallan en contra de ellos, la prohibición será PERPETUA.




  1. A partir de esta fecha, QUEDA PROHIBIDA TODA ACTIVIDAD RELACIONADA CON NUESTRA RELIGIÓN CATÓLICA EN LAS INSTALACIONES DEL JARDÍN DE MARÍA. De contravenirse esta medida, podrían aplicarse los cánones que las normas de la Iglesia prevén para semejantes situaciones (cf. CIC, can. 1373).




  1. En su momento informaremos de todo esto y estaremos en contacto con los legítimos propietarios de estas instalaciones, para que, si se precian de católicos, y quieren seguir dedicando este inmueble a un fin religioso, busquen el modo de darle un uso sano, confiable y verdaderamente eclesial, en el seno de la comunión católica, y puedan contar con la autorización y apoyo de la Iglesia Católica.


INFORMO, por tanto, a toda la comunidad católica que deben abstenerse de visitar este lugar, no sea que expongan a sus familias a ser confundidas en su fe o reciban un daño a su integridad física o espiritual.

Un árbol bueno no puede producir frutos malos”: nos enseña nuestro Señor Jesucristo. (Mateo 7, 18)


Estos lamentables hechos, que involucran gravemente a los promotores del “Jardín de María”, CONTRADICEN Y REPUGNAN A LA SANTIDAD de la Iglesia y de nuestra religión, y ofenden gravemente a la siempre Santa e Inmaculada Virgen María, así como a nuestro Dios, Tres veces Santo.
Por todo lo anterior, no veo necesidad de continuar dando seguimiento a las comisiones que establecí para el discernimiento del “Jardín de María”, y declaro suspendido este proceso, ya que los hechos mencionados hablan por sí solos.

El caso del “Jardín de María” debe servir de lección a todos los fieles, para que sean cautos y no se dejen fascinar por movimientos o grupos que se atribuyen dones especiales o revelaciones privadas de Dios o de los santos. Más bien siguiendo el consejo del Apóstol Pablo: “Examínenlo todo, y quédense con lo bueno” (1 Tes. 5, 21).


Acudan siempre a sus sacerdotes y, si es necesario, al propio Obispo, cuando requieran una orientación oportuna o necesiten despejar alguna duda. A este propósito es útil recordarles la enseñanza del Concilio Vaticano II: “Los dones extraordinarios no deben pedirse temerariamente, ni hay que esperar de ellos con presunción los frutos del trabajo apostólico. Y además, el juicio de su autenticidad y de su ejercicio razonable, pertenece a quienes tienen la autoridad en la Iglesia, a quienes compete ante todo no sofocar el Espíritu, sino probarlo todo y retener lo que es bueno.” (1 Tes 5, 12 y 19-21). 2
Recuerden que el camino anunciado por el Señor Jesucristo es el de la fe: “No temas, solamente ten fe” (Marcos 5,36). Y la fe no exige ningún don extraordinario, ni lo requerimos para nuestra salvación, aunque Dios de modo extraordinario lo puede dar a quien quiera según su libre voluntad y siempre para bien de su Iglesia. No es pues necesario sentir, ver, escuchar o palpar algo en nuestros momentos de oración.
Recordemos las palabras de Jesús: “Dichosos los que creen sin haber visto” (Juan 21, 29) y las consoladoras enseñanzas del Apóstol Pedro: “Así la autenticidad de su fe… será motivo de alabanza, gloria y honor el día en que se manifieste Jesucristo. A quien todavía no lo han visto, pero lo aman: sin verlo creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y radiante, así recibirán la salvación que es la meta de su fe.” (1 Pedro 1, 7-9).
Exhorto pues a todos los sacerdotes de nuestra diócesis a tener la sensibilidad del Buen Pastor y ofrecer acompañamiento oportuno y generoso a todos los fieles que de buena voluntad, pudieron sentirse atraídos por la supuesta mística del Jardín de María, y les reitero la necesidad de inculcar en los fieles la verdadera devoción a María, como la enseña la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica y el Magisterio de la Iglesia.
Oremos por los que han sido víctimas de este último acontecimiento y que el Señor ayude a los ofensores a reconciliarse con Dios, consigo mismos y con la Iglesia a la que han dañado.
Oremos también por los que de buena fe pertenecieron a estos grupos de oración, para que orientados por sus pastores, encuentren un modo más seguro de crecer en su vida espiritual y en su compromiso cristiano.
Esta Circular será enviada a todos los obispos de México, a la Nunciatura Apostólica y a la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Dado en la sede del Obispado de Córdoba, el día 13 de Febrero de 2007.

Prot. Nº 10/2007.





+ Eduardo P. Patiño Leal

Primer Obispo de Córdoba


P. José Crisóforo Garrido Vásquez



Canciller – Secretario

1 Canon 823,1: “Para preservar la integridad de las verdades de fe y costumbres, los pastores de la Iglesia tienen el deber y el derecho de velar para que ni los escritos ni la utilización de los medios de comunicación social dañen la fe y las costumbres de los fieles cristianos; asimismo de exigir que los fieles sometan a su juicio los escritos que vayan a publicar y tengan relación con la fe o costumbres; y también de reprobar los escritos nocivos para la rectitud de la fe o las buenas costumbres.” (Cfr. también cánones 824,1 y 842,2).



2 Constitución sobre la Iglesia, Lumen Gentium 12.




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