Página principal

Subjetividades masculinas ante la irrupción de las mujeres en las hinchadas de fútbol


Descargar 325 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño325 Kb.
  1   2   3   4
Proyecto de indagación
Subjetividades masculinas ante la irrupción de las mujeres en las hinchadas de fútbol”
Psicología social

Cátedra: Clarisa Voloschin

Primer cuatrimestre de 2008
Carrera de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales.

Universidad de Buenos Aires.

Alejandro Lorenzo

Eugenia Redondo

Leonardo Rocco

Tomás Pont Vergés
Introducción
El presente trabajo se propone explorar las practicas y las representaciones que fluyen en el rito futbolístico, manifiestas por los hinchas de fútbol varones en el momento en que irrumpen las hinchas mujeres; territorio el cual, sociohistóricamente, ha sido lugar de la formación de la identidad masculina. El imaginario social tradicionalmente asemeja la idea del hincha como varón, e incluso una cierta clase de ser varón. En este sentido, creemos que indagarse, hoy en día, sobre un rol usualmente asociado a la figura del varón, en un ambiente donde la pasión es lo que prima, deja ver en claro lo que la relación de genero puede expresar, dentro de un simple\complejo deporte\rito.

A partir de la década de los setenta del siglo XX las mujeres empiezan a ganar terreno, mediante la impugnación de un sistema legal y de una organización simbólica y política que legitimaba su exclusión, estableciendo que los hombres debían ocuparse de todas aquellas acciones productivas para el progreso; y las mujeres, como seres dominados por su biología, habían de dedicarse al perfeccionamiento de la especie. Es decir, debían quedar confinadas al ámbito doméstico y reducidas al papel de madres y esposas. El acceso de las mujeres al puesto de sujeto implica un cuestionamiento de un imaginario social, que parte de una objetivación del varón como sujeto único.

Tras estas transformaciones sociales dentro de un proceso histórico, que establecen una relación jerárquica del hombre por encima de la mujer, nos surge el interés de preguntar acerca de las alteraciones de la subjetividad masculina provocadas por la creciente participación femenina; como una pregunta audaz y arriesgada para develar, en la practica, la lógica que existe, subterránea y oscura, en la relación entre el sujeto y una identificación social, expresa en los factores simbólicos del campo, que son dominantes; y fundamentalmente dentro de los últimos reductos de formación del ethos masculino como lo son las hinchadas de fútbol.

A partir de la pregunta ¿Cuáles son las percepciones de los hinchas de fútbol varones frente a la llegada de las hinchas mujeres? Y, pensando en los comportamientos de género, en las orientaciones psicosociales y la “cultura” de hinchada pretendemos investigar las relaciones sociales vinculadas al género, y los lazos existentes entre los hinchas de fútbol residente en el AMBA entre el mes de abril y el de junio de 2008, utilizando una metodología cualitativa que nos permita rescatar las representaciones de los sujetos a través de la implementación de entrevistas semiestructuradas.

Entonces, el objetivo general que orienta al trabajo es Indagar acerca de las representaciones sociales de los hinchas varones que se generan ante la presencia de las mujeres en el fútbol. Siendo los objetivos específicos:


  • Indagar sobre las relaciones que se pueden entender entre la formación de la subjetividad masculina y su condición de hincha

  • Frente a la presencia de las mujeres al fútbol examinar cómo se sienten, y cómo actúan frente a este acercamiento los hombres. Qué representaciones entran en juego y cómo las manifiestan. Qué lugar se les asigna como hinchas y qué atributos les merecen

  • Desde los principales medios de difusión examinar qué lugar se le otorga a la mujer dentro del show futbolístico.

  • Rastrear en los cánticos futbolísticos cómo se configura el lugar de inferioridad, de disminución, de maltrato, del otro, en términos negativos con lo femenino. Cómo la feminización implica una carga negativa.

  • Observar las conductas masculinas y femeninas dentro de una cancha de fútbol, ver las diferencias, y cómo es la relación del hombre hacia la mujer dentro de la cancha de fútbol.

Para llevar adelante los objetivos mencionados elaboraremos un marco conceptual el cual se utilizará como guía para llevar adelante la investigación, luego expondremos la perspectiva metodológica empleada describiendo las estrategias utilizadas a lo largo del trabajo, analizaremos los datos empíricos obtenidos y desprenderemos de este análisis una breve conclusión acerca del trabajo de campo realizado.



Marco teórico

En nuestra revisión de la literatura sobre el tema a abordar, tomamos para comenzar dos trabajos con diferentes formas de abordar la temática. A través de una breve exposición de los distintos enfoques deseamos plantear una problemática teórica - metodológica que servirá de punto de partida hacía la construcción de nuestro marco teórico.

"Mujeres y Fútbol", de Binello, Conde, Martinez y Rodríguez, es un trabajo que se centra en mostrar los marcados caracteres de género existentes, resaltando el hecho de que la episteme de trasfondo impone a la mujer actividades y un lugar por donde ubicarse dentro del ámbito futbolístico, o sea, la mujer no molesta mientras se retraiga a los espacios predestinados a ellas; siendo cuestiones de posicionamiento, y no de hegemonía, en tanto que no se puede pensar en una transformación hacia códigos femeninos, una feminización, de la hinchada. Descartamos esta posición como esencialista, porque deja por fuera el cómo de ese habitus formado, para estudiar las prácticas y significados de las hinchadas en una clasificación de atributos femeninos y masculinos. A priori, lo masculino sería la violencia, y lo femenino su contrario. Criticamos esta posición ya que no permite deconstruir la formación de percepciones auto-significantes de los agentes, a través de las representaciones que fluyen dentro de su relación en una estructura institucional, como también obtura la posibilidad de apreciar su relación con el discurso sobre las representaciones sociales de la identidad masculina. Presupone ese proceso y asume los atributos de la masculinidad, de una forma esencialista y prejuiciosa. Sorprende el corolario de este planteo, donde concluyen de una forma supuestamente "optimista", que el fútbol es un "territorio conquistado y no por conquistar (para las mujeres)".

En pos de reconocer y adoptar críticamente tanto un enfoque teórico como espistemológico, rescataremos el enfoque de otras investigaciones sobre el tema. "Haciendo amigos a las piñas" de José A. Garriaga Zucal, sostiene desde el comienzo que es necesario estudiar casos como las hinchada como una estructura, donde los agentes toman posiciones en lucha, en base a capitales simbólicos (fidelidad, fervor y aguante), que generan el habitus del ser hincha. Consideramos por lo tanto conceptos como habitus y espacio social elaborados por Bourdieu como instrumentos analíticos de suma productividad a la hora de producir conocimiento sobre el tema. Por habitus Bourdieu entiende el conjunto de esquemas generativos a partir de los cuales los sujetos perciben el mundo y actúan en él. Estos esquemas generativos están socialmente estructurados: han sido conformados a lo largo de la historia de cada sujeto y suponen la interiorización de la estructura social, del campo concreto de relaciones sociales en el que el agente social se ha conformado como tal. Pero al mismo tiempo son estructurantes: son las estructuras a partir de las cuales se producen los pensamientos, percepciones y acciones del agente.

Es esta última instancia que deseamos detenernos en detalle. En palabras de Bourdieu, "El habitus se define como un sistema de disposiciones durables y transferibles -estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes- que integran todas las experiencias pasadas y funciona en cada momento como matriz estructurante de las percepciones, las apreciaciones y las acciones de los agentes cara a una coyuntura o acontecimiento y que él contribuye a producir".

Por lo tanto es importante de destacar la potencialidad de este concepto a partir del enfoque propio de una sociología del conocimiento, como forma de resolver paradojas que representan serios obstáculos epistemológicos, relativas al objetivismo y/o subjetivismo de los posibles enfoques sobre el objeto de estudio, de manera que puedan analizarse integralmente las relaciones entre las estructuras determinantes, las prácticas concretas, las relaciones de fuerza y la acción significativa de los agentes. Por un lado el enfoque del habitus trata de describir y explicar el conjunto de esquemas prácticos de percepción -división del mundo en categorías-, apreciación -distinción entre lo bello y lo feo, lo adecuado y lo inadecuado, lo que vale la pena y lo que no vale la pena- y evaluación -distinción entre lo bueno y lo malo- a partir de los cuales se generarán las prácticas -las "elecciones"- de los agentes sociales.

En este sentido se inscriben los trabajos del antropólogo Eduardo Archetti, quién analiza cuidadosamente la relación entre distintos imaginarios sociales (del orden de las masculinidades y los nacionalismos) y la práctica y afición del fútbol. Archetti va trabajar a partir de la noción de moralidad en el fútbol y su relación con discursos relativos a la masculinidad. Según la caracterización de Archetti deben considerarse como componentes del discurso y comportamiento moral tanto dimensiones del orden de lo cognitivo y lo racional, como de lo emotivo y afectivo. Partimos por lo tanto del nivel de la acción normativa, para reconocer que ello no es suficiente para la orientación de la acción social. Archetti retomará a Durkheim, quién destacó el deseo y el carácter emotivo involucrados en la moralidad, para señalar que no basta tan sólo con el componente racional y utilitario, aunque son partes constitutivas. Según Archetti la acción moral "requiere compasión, fervor y sentido de compromiso. Al aceptar el rol fundamental del deseo en la constitución del carácter emotivo de la moralidad, no debemos necesariamente eliminar los componentes cognitivos o afectivos de nuestro análisis".

Es aquí -en la instancia del deseo- donde cobra protagonismo el orden de lo imaginario. Según Archetti "nuestra comprensión moral depende, en gran medida, de varias estructuras de la imaginación, tales como imágenes, representaciones de imágenes, metáforas, narraciones y así sucesivamente." Siguiendo este razonamiento podemos decir que distintos imaginarios -en nuestro caso el de las masculinidades - pueden servir como principios ordenadores y articuladores de problemas que no remiten directamente a ellos, produciéndose una transferencia de significados de distinto origen. En palabras de Archetti podemos encontrar una fusión o constitución mutua de temas relacionados con el género y moralidad. Los discursos acerca del género pueden transmitir mensajes de moralidad en forma simultánea. Descubrimos que las percepciones sobre las desigualdades y diferencias de género pueden servir como puntos de articulación y representación de relaciones de carácter étnico, nacionales, de clase, etc.

Retomando a Bourdieu podemos considerar discursos relativos a la masculinidad como un sistema que genera diferencias. Es por ello que sobre el discurso de la masculinidad podrán reconocerse también discursos sobre las emociones, la autenticidad, la libertad, la felicidad, la personalidad o la identidad, por nombrar algunos. Por poner un ejemplo, en otro trabajo de Zucal, "Los trapos se ganan a las piñas" podremos leer que "En los discursos de los simpatizantes del fútbol argentino, las canciones y relatos, encontramos un sinfín de elementos que están conectados con identidades masculinas. Los cantos e historias de "los pibes" expresan dimensiones de una competencia que tiene como objeto dirimir quién es en realidad hombre y quién no. (...) Esta construcción de órdenes se transforma en discursos morales, estableciendo fronteras entre lo permitido y lo prohibido, entre los "atributos positivos y negativos de lo que idealmente se define como masculino" (Archetti, 1985); discursos morales que constituyen prácticas distintivas. El "aguante" es el principal de los bienes simbólicos que poseen los miembros de este grupo y remite al plano del enfrentamiento en su dimensión corporal. Ya que sólo en una lucha, en una acción de disputa física, puede probarse la posesión del "aguante" (Alabarces, 2004). Este bien engloba saberes de lucha corporal, de resistencia al dolor y de carencia de temor al riesgo. Estos saberes y formas de actuar sólo pueden ser probados en una contienda corporal, el cuerpo disputa el "aguante". Entonces, en estas luchas, ya sea contra parcialidades rivales, contra la policía, entre las facciones que conforman la hinchada y entre los mismos integrantes de una facción, se dirime la posesión del "aguante". Este bien simbólico está ligado a la noción nativa de "macho", ya que para "los pibes" las técnicas de lucha y de resistencia al dolor son conocimientos que solamente competen a los "verdaderos hombres".

En este sentido, si bien coincidimos con esta visión para analizar el caso, reconocemos que nuestra indagación apunta a analizar otros aspectos. Si bien compartimos dicha perspectiva que tiende a problematizar la articulación entre la obtención de los capitales y el discurso circulante sobre las representaciones sociales de la identidad masculina, no nos interesa poner el acento de manera exclusiva sobre las prácticas y representaciones de las barras, aunque si tomar esa estructura para tomarlo en un marco más general de las hinchadas: ¿Cómo influyen los discursos sobre la masculinidad en la búsqueda de dichos capitales simbólicos en el orden de la reproducción? ¿Qué prácticas generan? ¿Qué diferenciaciones con los otros generan? En esta dirección nos movemos.

Para lo que volvemos a insistir en las diferencias de enfoques planteadas en los primeros párrafos: entenderemos a las hinchadas de fútbol como un espacio social relacional. Bourdieu dice que “En terminas analíticos, un campo puede ser definido como una red o una configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Estas posiciones están objetivamente definidas, en su existencia y en las determinaciones que imponen sobre sus ocupantes, agentes o instituciones, por su situación presente y potencial en la estructura de distribución de especies del poder (o capital) cuya posesión ordena el acceso a ventajas específicas que están en juego en el campo, así como por su relación objetiva con otras posiciones (dominación, subordinación, homología, etcétera)1. Las posiciones de los agentes, acordes a los capitales simbólicos acumulados, van a definir las disposiciones para determinadas prácticas mediante la conformación del habitus del hincha. Este organiza las estructuras cognitivas, principios de visión y clasificación, catalizadoras de prácticas y discursos estratégicos en la lucha de poder imponer una visión de lo que esta en juego: el ser hincha. Para Bourdieu "El habitus se define como un sistema de disposiciones durables y transferibles -estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes- que integran todas las experiencias pasadas y funciona en cada momento como matriz estructurante de las percepciones, las apreciaciones y las acciones de los agentes cara a una coyuntura o acontecimiento y que él contribuye a producir"2. Hay que tener en cuenta este espacio social en sus características particulares, definible como el reducto de la masculinidad, para comprender la importancia de indagar sobre la relación entre esta lucha por poder y los discursos impuestos sobre la identidad masculina. El hincha se define con caracteres marcadamente masculinos, que lo anteceden en su camino por hacerse hincha; anteceden y luego se naturalizan como caracteres propios.

Discursos sociales que son articulados estratégicamente dentro del campo en esta lucha de posiciones. Siguiendo a Ana Maria Fernández, si la lógica como episteme funciona diseccionándose sobre la base de la identidad (lo que es, opuesto a lo otro, lo que no es); la lógica del hincha es una episteme que identifica estos capitales simbólicos como propios del hincha, y diferencia a los actores a los que no les es supuestamente propio dichos capitales. En este sentido, se puede reconstruir la reacción de los hinchas varones ante la irrupción de la mujer como el resultado de una disputa por lo que esta en juego en esta transacción de capitales simbólicos, como lucha de poder.



Metodología

A partir del objetivo general de la investigación se opto porque el universo de estudio lo compusieran todos aquellos hinchas de sexo masculino entre 20 a 30 años de edad. Que residan en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Los requisitos a partir de los cuales realizaremos la selección de los casos serán: una clara definición hacia un equipo en particular, que siga las fechas de fútbol semanalmente, que sea socio de un equipo de fútbol y que asista a la cancha una vez por mes por lo menos.

Nuestra indagación será de corte cualitativo ya que creemos que es el método más adecuado para estudiar las subjetividades de los actores sociales en juego. Para ellos confeccionaremos entrevistas 8 semiestructuradas para la recolección de la información ya que al ser las respuestas de final abierto esperamos encontrar mayor énfasis en el entrevistado, contribuyendo a que el mismo elabore sus puntos de interés. Además haremos dos observaciones en una cancha de fútbol, una en la de Boca Jrs. y otra en la de Lanús. Siendo una herramienta enriquecedora al estudio del fenómeno en cuestión.

Los ejes temáticos que abordaremos durante la realización de las entrevistas serán algunos datos sobre: relación de los hombres con el fútbol en términos de formación de la subjetividad masculina; formación de espacios propios de cada género siempre referido al fútbol; qué motivos encuentran los hombres al acercamiento de las mujeres al fútbol; tolerancia de los hombres en los diferentes momentos de acercamiento de las mujeres al fútbol, el aguante, disposición femenina dentro del estadio.

También incluiremos en el presente trabajo una perspectiva de los medio de comunicación sobre el fenómeno del fútbol, para lo cual utilizaremos un trabajo de Pablo Alabarces y Maria Graciela Rodríguez “Cuestión de Pelotas” como orientador en la concepción del fútbol y los medios. De esta misma manera un trabajo sobre los cánticos de cancha estará montado sobre el análisis de Leila Mabel Gándara, ya que nos brinda un análisis discursivo de los cánticos de cancha que nosotros estamos imposibilitados de hacer por falta de herramientas. Los materiales de estos dos temas los utilizamos como datos secundarios/marco teórico para complementar nuestro análisis y conclusiones basado en las entrevistas semiestructuradas y las observaciones.

Nuestra pretensión es abarcar la mayor cantidad de aristas del tema de indagación para así poder tener una perspectiva más global sobre el fenómeno sin dejar de lado que esto se adscribe en una indagación, así que no nos orientamos a dar una visión acabada sino un acercamiento.



Medios y Fútbol

Canal 13 Botón,



Canal 13 Botón,

Vos sos hincha de Boca,

La puta madre que te parió”

Siguiendo a Alabarces, desde los medios se erige una visión sobre el saber en el fútbol asociada con una forma capitalista de entender, esto es, una forma científica-tecnológica realizada a través de la declaración de neutralidad afiliativa (Alabarces, 1996). Todo se puede interpretar correctamente con un método correcto y un separación entre quien analiza y el objeto a analizar.

En el caso de programas como fútbol de Primera el método tecnológico es bastante conocido, el televin; una especie de panóptico, capaz de estar, en la cancha, aun mas cerca que los mismos hinchas, donde la tecnología es capaz de abrirse paso frente a los escollos de poder analizar una situación donde podrían presentarse conflicto de intereses. Las cámaras pueden estar en todas partes, verlo todo. La computadora es quien puede determinar la verdad sobre lo ocurrido. Desde allí, la separación entre quien analiza y el objeto es tal, por medio de la computadora –“la computadora nunca se equivoca”-, que no hay lugar a cierta predisposición, bajo intereses propios, a tergiversar la opinión sobre lo que realmente ocurrió. Nunca se sabe de qué equipo son los periodistas deportivos, pero el fin subconsciente de distorsionar la realidad se evita con la integración de la tecnología.

Esto, así expuesto cierra por todos lados; aunque en el 93 cuando Huracán hizo un gol con la mano, desde fútbol de primera se lo declaro valido, y en el programa de Quique Wolf, mano intencional. Pero si el método es el mismo, ¿no deberían llegar a conclusiones similares?

Es en este punto, donde aparece algo realmente interesante. El hincha, según Alabarces, sabe que “no se puede no ser hincha”3. Se sabe comúnmente que tal o cual periodista es hincha de tal club. Si bien el televin es un método eficaz y a tomar en cuenta, son varios los casos donde este ha sido manipulado.

Este capitulo comienza con uno de los cánticos que refiere a estos hechos. Si bien no es de interés entrar en una discusión insípida sobre si es o no un medio eficaz, cabe resaltar esta escisión entre la verdad del hincha y aquella que busca estar por encima de esta primera. Si bien esto ocurre en cualquier campo que se busque su análisis, es solo en el fútbol donde esto queda expuesto tan fuertemente, que ha tomado cuerpo en el sentido común del hincha; haciendo del fútbol un terreno, como pocos en la modernidad, donde la ultima palabra la tendrán los jugadores y quienes alientan, donde el dominio de la verdad parte indefectiblemente desde los hinchas.

Los medios tienden a ceder ante la forma misma del rito. El análisis frió y calculador queda es un segundo puesto, frente al desborde de la pasión. Rostros conocidos como, por ejemplo, la imagen del goleador en primera plana dedicando su gol a su hinchada, o mas al extremo, el tercer gol de Maradona frente a Grecia en el mundial 94, son imágenes comunes en donde la cámara queda fija, en donde los medios usan dichas expresiones para su fin de ganancia. Sino, no seria como ocurre con Quique Wolf y sus crónicas del pasado de tal club como líneas de continuidad del hincha, en la cual los fotogramas se detienen más en la pasión que en jugadas especiales.

Los medios utilizan dicha pasión, utilizan el poder del fútbol de “generar un sujeto social”4, imponiendo imágenes seleccionadas sobre quienes y como deben expresarse. Los violentos son siempre los mismos, aunque no se deduce nunca su relación de los mismos con el club; los hinchas de verdad son siempre varones con capitales simbólicos muy fuertes; y la mujer es un ser extraño y anecdótico. Este lugar de la mujer, lejos de permitir una apertura a pensar a la mujer como hincha, se la muestra como un sujeto único, quien merece la pena dos minutos de cinta porque su anormalidad. Pero este discurso esta desacoplado de la realidad del ámbito. Creo que este es el limite del análisis “Mujeres y fútbol: ¿Territorio conquistado o a conquistar? de Rodríguez y Compañía.5, tomado en cuenta a la hora de revisar el arte de la cuestión, para abordar el fenómeno del fútbol y la relación de genero; una relación que ni se somete a una critica del pensamiento impuesto desde los medios, totalmente desacoplado con la realidad misma del juego.

Aquí, haciendo este pequeño rodeo, es que se inserta nuestro análisis sobre fútbol, medios y la cuestión de género. Porque si bien en los medios se impone una situación de género donde la mujer es vista como un ser extraño, y utilizada para sus notas por sus atributos físico , no hay autoridad, no hay suficiente asociación relacional que legitime, como para transpolar esta conclusión y decir que en el ambiente futbolístico circulan las mismas representaciones que en los medios. La conclusión directa es que analizar los medios no abre ninguna puerta para saber más acerca de las representaciones sociales de los hinchas. Y es verdad; pero también es verdad como el sentido común que circula en la sociedad sobre que es ser hincha es producido por dichos medios. Y los hinchas, como miembros de la sociedad que son, también tienen estas representaciones en su cabeza; aunque esto nada nos dice de cómo reaccionan en la cancha.

Esto nos sirve para deshacernos de los prejuicios sobre las relaciones de género dentro de la cancha. En los medios, la mujer ocupa cámara o por su físico o por sus rasgos masculinizados; como un objeto extraño a quien mostrar, como algo común/ajeno, como algo cercano/lejano.

Sin embargo, hay que marcar una tendencia de los medios a ceder, y mostrar a algunas hinchas mujeres mostrando entusiasmo, pasión, aguante. Los casos no abundan, pero tampoco faltan al menos una vez por partido. Como se ha dicho, en el fútbol, esa imagen interesada y calculadora, que selecciona las imágenes sobre quienes son y como son hinchas, debe ceder, y lo hace, terreno frente a un fenómeno, que si bien no es novedoso, ha tomado un carácter de normalidad. Creemos que el obstáculo aquí es solo una cuestión de tiempo.

Para ver esto en paralelo, dentro del medio mismo, seria interesante ver como cada vez mas aparecen periodistas deportivas mujeres, y su proceso de adaptación. Va cayendo la objetivación construida en antaño de la mujer como un ser no pasional, y si emotiva; como así aquella sobre su capacidad de conocimiento sobre el tema.

El quid del asunto va aun más lejos.

Cantos de Cancha

El doble discurso público-privado

Los cantitos de fútbol en las canchas históricamente empezaron como aliento al propio equipo o a un jugador en particular. A partir de los ´70 comienzan a ser cada vez más violentos, más cargados de insultos, amenazas, intolerancia, etc.

Es en este marco que Lelia Mabel Gándara6 hace un trabajo inscripto en el análisis del discurso, donde con un corpus de 150 cantos de cancha analiza los niveles semánticos, marcas de enunciación y los tipos de interlocutores.

Los cantos de cancha se inscriben en dos categorías, los de auto elogio y los de denigración del rival.

En el análisis semántico de los insultos y burlas, Gándara ve que predominan los insultos de índole sexual: la feminización y la prostitución, la homosexualidad como insulto, etc. También están los insultos referidos a la procedencia social, pobreza, riqueza, etc.

Los insultos de índoles sexuales remarcan la exaltación de la masculinidad y la amenaza de agresión sexual del oponente. Psicoanalista que han estudiado el fenómeno proponen de la idea que se denota dudas sobre la propia sexualidad. Pero lo que es recurrente es la colocación de lo femenino en el lugar de lo malo. Es la feminidad un rasgo malo para cualquier hincha de fútbol, hinchada o equipo. Frente a la normalidad masculina se encuentra lo femenino como patológico.

Gándara ve que nadie se hace cargo de la construcción ideológica del discurso que se revela en los cánticos, los que los cantas son anónimos, y los que hicieron el cántico pasan a serlo en tanto la canción después pasa a ser la “hinchada”, por lo cual nadie es culpable de lo que se canta o lo que diga la letra de la canción gracias a el anonimato de la masividad. De hecho muchos dicen que están de acuerdo con el concepto general del canto pero no literalmente, o sea, si se los denigra a los de Boca diciéndoles que son sucios, negro y de Bolivia y Paraguay, lo cantan pero como repudio a Boca, no por ser xenófobos. Sin embargo esto demuestra discursos que están instalados en la sociedad y que se pueden expresar desde este semianonimato que permite un estadio de fútbol.

Entonces podemos entender que todas las notas de genero que aparecen en los cánticos de fútbol son parte de discursos sociales que están instaurados en el imaginario social, pero que solo emergen en estas situaciones colectivas de enunciación por miedo a una condena social sobre el enunciador: esto es lo femenino como inferior, es el discurso más antiguo, “el de otra generación” el que se pone en juego en esta instancia, que se presupone extinto, pero que acá se muestra con toda su fuerza de antaño.

En los cantos de cancha, se revela todo lo oculto del machismo, y la ideología donde la mujer esta relegada al lugar privado, a los sentimiento, a lo domestico, etc. Lo que ya se creía superado. Gracias a que nadie se tiene que hacer cargo de lo que canta, aparecen las concepciones más reprimidas, que si embargo están inscriptas en el cuerpo de cada persona.

Lo que no permite ver los cánticos de cancha es cómo se produce el doble discurso de aceptación de la mujer y lo femenino en el ámbito privado, para pasar en el ámbito público a rebajarlo y excluirlo.



Análisis de la observación “Fútbol, asado y vino”

Desgraciadamente, la conversación giro para el lado de la familia, y cuando estuvo madura como para volver al tema, ella se bajo. Me quede anonadado porque creí que iba hasta Fiorito pero no era así. Realmente creo que no fue suficiente para tener un buen número de variables como para armar los ejes de una herramienta de trabajo; sin embargo, no creo que ciertas aristas que se desprendieron del día no puedan abrir puertas interesantes.

Los hechos más interesantes fuera de la charla, con quien nunca supe su nombre, están resaltados en el texto. Cada uno de ellos son hechos que abren formas de pensar el fútbol; aunque solo algunos interrogantes que pudieran surgir de estos serán respondidos.

De la charla pueden rescatarse 3 puntos fundamentales. “La gente de la cancha es diferente” marca un imaginario social distinto del que nos tienen acostumbrados los medios en su muestra del fútbol como un espacio de bárbaros que solo buscan su poder. Si bien se refiere constantemente a la familia, yo nunca pregunte su opinión sobre la violencia en el fútbol y los barras, siendo posible que ella, como mujer, no realizara una identificación personal con la barra como puede hacer la mayoría de los hombres. Este es un punto a recordar: interrogar sobre la opinión que tienen de los barra-bravas.

Deconstruyendo su decir sobre que esta todo mal “con los demás, (entre) nosotros (no,) somos la 12”, puede divisarse una lógica en la que se identifican los miembros del mismo equipo positivamente (desde esta mujer hacia “los hombres” y esperando que sea igual desde la otra parte); mientras que a los hinchas de otro equipo, mas allá de su condición social, sexual o de otro tipo, se los insulta, tratándoselos de inferiores. Seria interesante averiguar hasta qué punto esta aceptación entre gente con el mismo equipo es cierta en relaciones de sexo mixtas, y si en relaciones mixtas de equipos distintos existe algún uso de la condición de ser mujer de una de las partes como una forma de auto imponerse en el rol de hincha. ¿Es un discurso estratégico de inferiorización o sigue siendo, como fue tradicionalmente, y desde una critica “positiva” quieren clarificar, una relación de poder excluyente como “territorio conquistado y no por conquistar”?

En tercer lugar, seria bueno resalta al insulto como folklore, y a la violencia como parte de ese folklore. Hay algo en la cultura del aguante que lo hace lícito como forma de legitimarse como en ningún otro espacio social. Sin embargo, ella dice: - “ Vos me ves a mí pegándole a alguien?”. ¿En que sentido? ¿Aceptando que la violencia es una capital en juego, y que ella tiene aguante y tiene saber pero no es su práctica? Hay que interrogarse por los capitales que están en juego a la hora de definirse como hincha.


  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje