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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Ética del ejercicio

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Ética del ejercicio profesional

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Ética del ejercicio profesiona

Autores:


Nora María Berumen de los Santos

Silvia Gomar Ruiz

Pedro Gómez Danés

Revisora técnica:

Dra. Ana Teresa López de Llergo

Investigadora de la Facultad de Pedagogía y Directora del

Departamento de Difusión de la Universidad Panamericana

DÉCIMA REIM MÉX



COMPAÑÍA EDITORIAL CONTINENTAL










Edición autorizada por:

Copyright © 2001, Universidad Autónoma de Nuevo León

Coordinador General:

Jesús Alfonso Fernández Delgado

Coordinadora Académica:

Mireya García Govea

Gerente divisional: Javier Enrique Callejas Coordinadora editorial: Alma Sámano Castillo Coordinadora de edición: Carmen Paniagua Gómez Supervisora de edición:Ma. del Carmen Vega López Coordinador de producción: Jorge Manzano Olmos Diseño de interiores: Osear Peláez Murrieta Diseño de imagen de portada: Alfredo Paul Uzeta Navarrete Diseño de portada: José Luis Martínez Mendoza

Etica del ejercicio profesional

Derechos reservados:

© 2001, Nora María Berumen de los Santos / Silvia Gomar Ruiz /

Pedro Gómez Danés / Universidad Autónoma de Nuevo León © 2001, GRUPO PATRIA CULTURAL, S A. DE C.V. bajo el sello de Compañía Editorial Continental Renacimiento 180, Colonia San Juan Tlihuaca, Delegación Azcapotzalco, Código Postal 02400, México, D.F.

Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Registro núm. 43

ISBN 970-24-0063-5

Queda prohibida la reproducción o transmisión total o parcial del conte­nido de la presente obra en cualesquiera formas, sean electrónicas o mecánicas, sin el consentimiento previo y por escrito del editor.

Impreso en México Printed in México



Primera edición: 2001

Novena reimpresión: 2006 Décima reimpresión: 2007



CONTENIDO

Presentación

Introducción

Objetivo general



Unidad 1 Etica, ciencia de lo moral

  1. ¿Qué es la ética?

  2. La ética en la historia

  3. Moralidad

Bibliografía

Unidad 2 El hombre y su realidad social

  1. Ética y cultura

  2. Relación entre ética y cultura

  1. Individuo, persona, sociedad y ética

  1. La persona

  2. Cuatro temas actuales

Resumen

Bibliografía



Unidad 3 Ética, trabajo y profesión

  1. El trabajo como una manifestación humana

  2. Enfoque instrumental y psicológico del trabajo

  3. Valoración social del trabajo

  4. Trabajo y profesión

  5. Ética y profesión

  6. Elementos reguladores de la vida profesional

  7. Valores indispensables para un ejercicio ético de la profesión

Conclusiones

Resumen


Bibliografía

Presentación

La Universidad Autónoma de Nuevo León ha impulsado los trabajos de uno de los programas más ambiciosos de su VISIÓN UANL 2006, con el análisis, diseño y aplicación del Programa de Estudios Generales para la Formación In­tegral de los Estudiantes de Licenciatura.

Este Programa busca fundamentalmente ampliar la cultura de los jóvenes estudiantes, estrechando el vínculo de la formación científica y técnica con las ciencias sociales y las humanidades, y reconociendo los ámbitos social y huma­nístico en la formación científica y técnica.

Rige aquí la idea de una cultura universitaria compartida por diferentes ca­rreras y profesiones. La formación de esta cultura universitaria se constituye en un elemento esencial de la responsabilidad profesional que debe materializarse en cada estudiante.

Lo anterior se plantea en un marco que considera los límites de espacio, tiempo y recursos de nuestra Universidad, lo que nos obliga a pensar en los co­nocimientos que pueden incidir efectivamente en las necesidades académicas, sociales y culturales del estudiante.

El trabajo del Programa de Estudios Generales se ha desarrollado con gran rigor académico, iniciando con este libro la parte práctica de la actividad edu­cativa concebida en diferentes sentidos; la formación de los docentes que im­partirán los cursos, la selección de los contenidos acordes a los objetivos para la formación de los estudiantes y la elaboración en cada caso de un texto especí­ficamente diseñado para los fines de la educación integral.

Para el Programa de Estudios Generales este volumen representa una prime­ra aproximación al salón de clase. Organiza y describe contenidos y actividades para los alumnos y los docentes que permitirán establecer un proceso educativo conforme a sus necesidades. Dado que toda propuesta educativa debe buscar de­sarrollarse, la evaluación que hagan maestros y alumnos permitirá un enrique­cimiento continuo, tanto de los cursos como de los propios libros de texto.

Es para la Universidad Autónoma de Nuevo León un placer presentar el libro Etica del ejercicio profesional, no dudando que representa la posibilidad de satisfacer las necesidades e intereses sentidos de los alumnos, académicos y autoridades de las distintas dependencias.



Introducción

Ei mundo en torno nuestro cambia a cada instante a un ritmo tan vertiginoso que apenas si podemos percatarnos de las trascendentales consecuencias que tan decisivamente afectan de una u otra forma a nuestra sociedad.

La ciencia y la tecnología avanzan y con su progreso modifican la vida de ca­da ser humano, sus horizontes, sus metas y propósitos, cabe aquí preguntarse por la significación y el rumbo de todos estos avances y progresos.

Para lograr una respuesta con un verdadero significado objetivo, es necesario inquirir en los fundamentos de la ética, en sus porqués y en sus para qué. Así, la primera unidad define y ubica a la ética según su objeto de estudio, seguido de un recorrido por algunos de los más importantes momentos de la reflexión filo­sófica sobre la dimensión moral del hombre y de algunos aspectos del acto moral.

La segunda unidad sitúa a la persona en su realidad cultural, social y per­sonal, buscando la fundamentación de los actos morales para que el alumno re­conozca en su identidad, fruto de su propia cultura, las normas morales, que no siempre van de acuerdo con la ética.

Otro aspecto que se contempla en la segunda unidad es el reconocimiento y encuentro de la persona con sus capacidades y su conducta: se consideran bue­nas si redundan en el crecimiento personal y social del individuo pero, se califi­can de malas cuando impiden o retrasan el crecimiento del ser humano. Termi­na esta unidad con un breve examen de realidades tales como la globalización, el anonimato y los derechos humanos.

La tercera unidad es una reflexión sobre los valores inherentes a todo ejerci­cio profesional cuyo fin último es el hombre frente al papel que juegan la hones­tidad, la responsabilidad, la justicia y el secreto profesional.

En esta última unidad se pretende que el alumno reconozca los valores con los que él cuenta, y a su vez, desarrolle aquellos otros valores que le son necesa­rios para lograr un ejercicio íntegro, tanto en el plano intelectual, técnico como en el humanístico.

Nora María Berumen de los Santos

Silvia Gomar Ruiz

Pedro Gómez Danés

Objetivo general del curso

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Que el estudiante universitario conozca los fundamentos éticos del ejer­cicio profesional mediante la reflexión y análisis de la actividad moral del hombre, tanto en su aspecto social como individual.



Unidad 1

Etica, ciencia de lo moral

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Objetivo de la unidad:

Que el alumno conozca los fundamentos éticos de la actividad huma­na con el fin de establecer criterios de valoración moral congruentes consigo mismo, con los demás individuos y de acuerdo con el deber.

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OBJETIVOS PARTICULARES

1.1 QUÉ ES LA ÉTICA

• Comprender el campo de estudio de la ética, sus métodos y su relación con la filosofía.



1.2 LA ÉTICA EN LA HISTORIA

• Conocer las diferentes propuestas éticas a lo largo de la historia para que mediante la reflexión y


el análisis reconozca el impacto moral de cada una de ellas, tanto en el plano individual como en el
ámbito social.

1.3 MORALIDAD j

• Conocer algunos de los más significativos aspectos del acto moral.



"La vida humana tiene una textura ética. No se trata de algo

que se puede o no se puede tener, sino que la existencia

del hombre, antes de ser honesta o inhonesta, es moral."

Dr. Agustín Basave Fernández del Valle1

INTRODUCCIÓN

El hombre a través de la historia se ha considerado a sí mismo como algo diferente del resto de la naturaleza, ya Safo de Mitilene (n. 600 a.C), poetisa lírica, lo dice de la siguiente manera "...me parece que es igual a los dioses el hombre, aquel que fren­te a ti se sienta".

El hombre se reconoce como único en medio de la multitud de seres vivientes que lo rodean: se ha preguntado por sus orígenes, se ha preocupado por su destino, el futuro le ha obsesionado y se ha preparado para el viaje de la muerte, de hecho, la idea de la inmortalidad es parte de la diferencia que lo separa de la vida mera­mente natural.

El ser distinto y único confieren al hombre un grado de superioridad y dignidad propias, ante esta dignidad el hombre reclama un lugar de señorío; él es el único que posee la capacidad de actuar de acuerdo con una voluntad, la suya, a diferencia de aquellos seres cuyo actuar obedece al dictado ciego de su naturaleza.

La voluntad humana se yergue poderosa, libre ante el instinto y ante las pasio­nes que bullen dentro del hombre, esa voluntad también se rebela ante las fuerzas que desde fuera la amenazan con coaccionarla y condicionarla.

Tratar de explicar la vida de ese ser espacial que es el hombre ha sido una preo­cupación que encuentra sus diferentes matices a lo largo de miles de años de civili­zación, los antiguos escudriñaron los cielos, se ligaron a los elementos fabricando con ellos deidades engendradoras y reguladoras de la vida humana, así, muchos pueblos explicaron su origen como provenientes de dioses, y con ellos intentaron un diálogo reconciliador y temeroso ante lo ignoto, ante lo que consideraron superior.

Al hallarse ante algo más poderoso que él mismo, el hombre buscó cuidar sus actos, guiarlos de manera que concordaran con lo que él pensó debía ser, la misma ordenación del cosmos incitaba a ordenar la vida humana, la belleza del universo habría de reflejarse en las acciones de los hombres.

1.1 QUÉ ES LA ÉTICA

Aún cuando al hombre nunca le ha sido ajena su especial posición en el mundo, no siempre ha reflexionado sobre sí mismo a la manera como lo hicieron los griegos, que alcanzaron un conocimiento diferente: la filosofía, a la cual definió Aristóteles como ciencia que "trata de las primeras causas y los primeros principios de las cosas".2

En la filosofía, el planteamiento del hombre por el hombre fue gradual, vago al principio, metódico y sistemático después, hasta concretarse en una disciplina espe­cial encargada exclusivamente de los hechos del hombre, estableciendo sus estruc­turas fundamentales y condiciones en que éstos se realizan.



1 Basave Fernández Dr, Agustín del Valle, Tratado de Filosofía, Amor a la sabiduría como propedéutica de
salvación, Ed. Limusa, Noriega Editores, México, 1995, p. 103.

2 Aristóteles, Metafísica 1:981 b. Obras, Ed. Aguilar, Madrid, 1977, p.911.

La ciencia en cuestión es la ética, que se esbozó desde los primeros filósofos hasta llegar a conformarse como una rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es el hombre específicamente desde el punto de vista de la moral.

El objetivo de la ética es el de una reflexión crítica del hombre desde el valor moral.

Existen actos humanos que responden a un dictado natural, ajeno a la voluntad y a veces también a la conciencia, y que no se ordenan en función de un fin, actos que no disciernen entre lo que debe o no debe hacerse, buscan su propio bien, por ejemplo huir del peligro, sustentar y cuidar a los hijos, etc., son actos que pueden explicarse causalmente dado que pertenecen al hombre, en tanto que ser vivo, ra­cional y consciente; comer y moverse son actos no exclusivos del hombre, los ani­males también comen y se mueven, y las plantas se nutren, estos actos son llamados actos del hombre. A diferencia de éstos, los actos humanos son propios del hombre, en estos actos intervienen la razón, la voluntad, la conciencia propia. Así, el acto de comer bajo estas condiciones pasa de ser un acto natural animal a ser un acto voluntario, libre y consciente.

Etimología

La palabra ética proviene del griego ethikós que a su vez viene de otro vocablo, ethos que significa costumbre, hábito.

En latín, la palabra costumbre se designa con el término mos, moris, el cual tam­bién se traduce como moral. Debido a dicha derivación etimológica es común llamar moral a la ética.

Costumbre (ethos) es la repetición de actos no mecánicos, como los actos de una máquina por más automática que ésta nos parezca; tampoco se refiere a los actos de los animales, los cuales son impulsados por el mero instinto. En la costumbre, ethos, los actos se repiten conscientemente, acordes a la razón, a la voluntad, y en vista a las consecuencias que traería el actuar de tal o cual manera; sin tales carac­terísticas la costumbre no sería diferente del obrar de los animales o del movimien­to de las cosas.

El significado del concepto costumbre en tanto que ethos se diferencia del uso común de la palabra, ya que ethos conlleva un carácter moral, mientras que la sig­nificación común alude a una mera repetición, quizá mecánica de ciertos hechos. El carácter moral consiste en el modo de ser del hombre mediante el cual conoce, juz­ga y actúa de acuerdo con el bien y el mal.

La costumbre representa la condición humana, es como una marca, se convier­te por tanto en su carácter propio, en su modo de ser, en su naturaleza.

Heidegger hace alusión al sentido de morar que tiene el vocablo, como el de de­tenerse, entretenerse, quedarse, permanecer, términos que se identifican con la "...significación fundamental de la palabra ethos, ha de decir ahora el nombre ética que ella piensa la estancia del hombre".3

El modo de vivir del hombre es la costumbre, la cual no es algo agregado que surge de la pura necesidad o de la conveniencia de adaptación al medio, sino que es el reflejo de su individualidad en su relación y manejo consigo mismo, con los de­más individuos y con el mundo. La costumbre es el acto del hombre acorde a una finalidad que lo perfeccione.



3 Heidegger, Martín, Cartas sobre el Humanismo, Cuadernos Taurus #21, Taurus Editores, España, 1970, d. 57.

En tanto que el ser humano no obra sólo por instinto sino por voluntad libre, sus actos se ordenan hacia un fin, su fin, su objeto que le es propio. Como fin que le per­fecciona, éste ha de ser el mejor, el más bueno y honesto, el que corresponda a la parte más elevada del hombre, que para algunos es la razón, para otros el espíritu o quizá el cuerpo.

La costumbre, ethos, tiene su origen en el hombre mismo, lo proyecta hacia una finalidad, le permite autodeterminarse dándole a la vida humana sentido y calidad.

Etica y moral

Por su etimología pudiera parecer que Ética y Moral son lo mismo, sin embargo, por su aplicación y referencia, ambas se distinguen entre sí.

La ética es una ciencia normativa, anteriormente llamada Deontología o Teoría de los deberes; es normativa porque los actos a los cuales se refiere, en tanto que son actos conscientes, libres y voluntarios, se remiten necesariamente a ciertas nor­mas generales que tienen como base al 'valor'.

De aquí que sea la Axiologia o Teoría de los valores la que aporte una funda-mentación teórica a la ética.

Las normas a las cuales se refiere la ética, son llamadas en su conjunto: 'Moral'; de una u otra forma todas ellas apuntan a su valor fundamental: 'lo bueno'.

La moralidad es el carácter de los actos humanos en cuanto son considerados buenos o malos. Desde el punto de vista de la moralidad se les designa actos mora­les a aquellos actos acordes con el bien y actos inmorales a los actos ejecutados con­tra el bien, es decir, actos malos. Amoral es lo que carece de carácter moral.

Por tanto, los hechos de los hombres son de dos tipos, los morales y los na­turales. Naturales se les considera a aquellos actos no ejecutados ni voluntaria, ni libre, ni conscientemente.

Los actos morales, a diferencia de los naturales, son siempre conscientes y vo­luntarios, apuntando a la posibilidad de la libertad. Los actos naturales tienen un ori­gen psicologista y su determinación contrasta con la libertad de los actos morales.

Ética y casuística difieren, dado que mientras la ética investiga los principios ge­nerales que rigen los actos morales, la casuística enumera y clasifica los hechos mo­rales particulares proponiendo un juicio moral para tales problemas morales, según las circunstancias que les rodeen.

Etica general y ética particular

La ética se divide en ética teórica o general y ética práctica o especial.

La ética teórica o general investiga los principios generales que rigen al acto mo­ral, la naturaleza de la voluntad, de la libertad y de la conciencia; se pregunta por la posible existencia de un fin último del hombre, por la obligatoriedad moral y sus fun­damentos.

Por su parte, la ética práctica o especial se cuestiona sobre el qué hacer para que el individuo logre una vida honesta, feliz y placentera, y procurará descubrir tam­bién los derechos del hombre en lo individual como en lo social.

A la ética práctica o especial se le llama también Derecho natural, al que no se le debe confundir con el Derecho, el cual es un conjunto de leyes que regulan los gru­pos sociales.

Método de la ética

Por su doble aspecto teórico y práctico, la ética requiere de un método que respon­da a esa dualidad.

Si se considera al objeto de la ética sólo como un producto de la experiencia, el método aplicable es el inductivo,que va de lo particular a lo universal. Si por el con­trario, la fundamentación se apoya en lo a priori como punto de partida, el método más viable es el deductivo, que parte de lo general, de la ley moral y concluye en el caso particular valorándolo de acuerdo con una norma específica, como bueno o malo. El método deductivo se basa en la razón y en la idea de un imperativo infle­xible. La ética no puede desatender el hecho concreto de la moralidad, como tam­poco el aspecto normativo, a priori, al deber ser.

En la antigüedad son los estoicos un ejemplo del concepto racionalista de ética. Ellos concibieron al universo como algo bueno, regido por una razón o Logos Supre­mo del cual el hombre debía ser un reflejo adecuando su alma al sentido racional supremo que ordena al cosmos. "Que a los racionales les ha sido dada la razón co­mo principado más perfecto, a fin de que, viviendo según ella, sea rectamente con­forme a la naturaleza, pues la razón es la directriz y artífice de los apetitos".4

Otros filósofos como Baruch Spinoza (1634-1677) y Emanuelle Kant (1724-1804) también propusieron una ética de corte racionalista, que enfatiza el carácter universal de la ley y su necesidad de encarnarse en actos particulares susceptibles de ser valorados moralmente.

El método inductivo, utilizado por la ética de carácter empírico, se basa en he­chos, en experiencias concretas con todos sus matices históricos, sociales, etc., a partir de los cuales se formulan las normas morales bajo cuya autoridad han de va­lorarse los actos particulares, actos que se desarrollan en determinados tiempos y circunstancias, por lo que no se puede hablar de un criterio moral sino de tantos cri­terios como tiempos y situaciones se consideren. Lo que resulta benéfico para al­gunos puede no ser de ayuda para otros. Los positivistas aceptan este método inductivo o experimental como el más adecuado para la ética.

El positivismo fundado por Augusto Comte(l 798-1857) propone una ética cuyo punto de partida va de abajo, del acto individual elevándose hasta una ley que per­mita el desarrollo de la humanidad entera contraponiendo los sentimientos de egoís­mo, individualismo-altruismo.

"Los tres grados esenciales de nuestra existencia —personal, doméstica y so­cial— representan la educación gradual del sentimiento fundamental, desarrollado poco a poco por efectos cada vez menos enérgicos y más señalados. Esta marcha progresiva y natural constituye el principal recurso para llegar, tanto como es posi­ble, a la preponderancia normal de la sociabilidad sobre la individualidad. Entre es­tos dos estados extremos del corazón humano, existe un estado intermedio apto para promover una transición espontánea, que permite la verdadera solución habi­tual del gran problema moral: el hombre se eleva de su personalidad primitiva y lle­ga a la sociabilidad final ante todo, a merced de sus efectos familiares".5

Ni el método inductivo ni el deductivo bastan por sí solos para la investigación del problema ético, ambos se complementan; el inductivo es realista y funcional, pe­ro descuida el aspecto normativo, y el deductivo se aleja del terreno individual al no insistir en la comprobación de la verdad de su postulado, pronunciándose no obstante, por una realidad racional, por un idealismo que elude al relativismo moral.

Algunos filósofos no consideran suficientes estos métodos para la investigación de una ética filosófica y proponen otro método, el intuitivo, como el método capaz de captar el valor en forma directa e inmediata; representantes de esta dirección lo son Max Scheler y Henri Bergson.

Para Max Scheler, filósofo alemán (1874-1928), los valores existen como tales, es decir, como valores, no se les debe confundir con los bienes, los valores tampoco son cualidades, por tanto el método para conocerlos es el intuitivo, que a través de la emoción rebasa tanto la sensibilidad empírica como la racionalidad, por este méto­do Scheler pretende anular el "...viejo prejuicio de que el espíritu humano se agota en el dilema «razón-sensibilidad» ...".6

Etica y filosofía

La disciplina que estudia al hombre como ser moral es la ética o filosofía moral, nombres que corresponden a ethos, costumbre, y mos-moris, moral.

La ética es una parte de la filosofía, de ahi que su método y características de investigación han de concordar con los de esta disciplina. La filosofía es una refle­xión cuya fuente de verdad es fundamentalmente la razón, aspira a una coherencia lógica suficiente para cimentar su discusión rechazando las vías que conducen a la negación de la verdad.

La filosofía tiene como objeto de estudio al ser en su totalidad, —incluido al hombre—; es la búsqueda de los fundamentos, de su sentido último y de las relacio­nes del ser.

La problemática que se propone esclarecer la ética se desprende del acto moral como algo real y concreto, al que —al aplicársele los criterios filosóficos— habrá de ser fundamentado, esclareciéndose sus estructuras y relaciones esenciales.

Al ser la ética parte de la filosofía, la ética habrá de exhibir un carácter de uni­versalidad, mediante el cual será capaz de abarcar su objeto, el acto moral, como un todo, enfocándolo desde todas las perspectivas que la razón le dicte, buscando con ello un concepto abstracto y general, pero al mismo tiempo concreto y particular, atendiendo a consideraciones empíricas.


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