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Sevilla y los angelitos negros ángel Alberto Núñez Moreno


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SEVILLA

Y

LOS ANGELITOS NEGROS

Ángel Alberto Núñez Moreno

Sevilla, abril de 2005

Cuando en algún recital o después de algún pregón, hablo del poema Píntame Angelitos Negros y sobre su autor, la gente se sorprende. Generalmente, suelen relacionar la canción del mismo nombre con Machín, e incluso afirman que es su autor, desconociendo el poema como tal.

En verdad, solemos cantar canciones y recitar poemas sin preocuparnos de quién lo hizo, ni cual ha sido la fuente de su inspiración. Ejemplo de ello, es “Alfonsina y el mar”, dedicada a la poetisa Alfonsina Storne; “Tú me acostumbraste” que fue hecha por un hombre para su pareja... otro hombre. “El día que me quieras”, un poema de Amado Nervo, sobre el cual se basó Alfredo Le Pera para escribir el tango de igual nombre y que luego musicalizó Carlos Gardel... “Si tú me dices ven”, es un maravilloso soneto de Amado Nervo que aparece oculto tras la magistral canción del mismo nombre de un integrante de Los Panchos e interpretada (alguno usará otro verbo...) por los mismos.

Sevilla siempre fue la puerta de América y lo sigue siendo. A través de ella, un sevillano de adopción, cuyos restos reposan en el cementerio de San Fernando, hizo famoso en toda España el poema Píntame Angelitos Negros hecho canción,

Si entramos en la Basílica de la Macarena, en el primer altar de la derecha podemos admirar a las Vírgenes de Hispanoamérica. Allí está la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela.

Un cuadro de esta Virgen hecho por el Pintor Pedro Centeno Vallenilla, inspiró al gran poeta venezolano: Andrés Eloy Blanco, quien al verla rodeada de ángeles catires (rubios); trigueños (morenos) e indios, echó en falta a los angelitos negros.

¿Pero quién fue Andrés Eloy Blanco?

Andrés Eloy Blanco nació en Cumaná, Venezuela, el 6 de agosto de 1887 y murió en Cuernavaca, México, el 21 de mayo de 1955. Pasó más de la mitad de su vida en la cárcel, o en el exilio defendiendo la democracia. Para él, política y poesía, eran una sola cosa. Concejal, Diputado, Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y Ministro de Relaciones Exteriores. Su obra y su vida pertenecen al pueblo, a lo mejor y más verídico del alma venezolana. Sus versos se confunden con la voz popular y todo su quehacer político constituye un acto de generosa entrega a la causa de la libertad.

Fue un músico mejicano, Manuel Álvarez Renteria (1896-1960), quien en 1946 trasladó veinte versos del poema Píntame Angelitos Negros al pentagrama, que si bien inscribió como bolero, él llamaba “Canción Morisca”.

La mejicana Toña La Negra (para mí una de las mejores boleristas que han existido); fue la primera mujer que la cantó. Machín que estaba en Barcelona (1947), la escuchó en la radio y decidió grabar la canción con la que tanta fama ganó.

En 1948, Pedro Infante, mejicano competidor y sucesor en el canto y en el cine de Jorge Negrete, hizo una película del mismo nombre que tuvo un gran éxito en América y que hemos visto algunas veces en los cines de verano, al amparo de la Giralda.

He aquí como el texto completo del poema

Píntame Angelitos Negros
¡Ah, mundo! La Negra Juana,

¡la mano que le pasó!

Se le murió su negrito,

sí señor.


-Ay, compadrito del alma,

¡tan sano que estaba el negro!

yo no le acataba el hueso;

como yo me enflaquecía,

lo medía con mi cuerpo,

se me iba poniendo flaco

como yo me iba poniendo.
Se me murió mi negrito;

Dios lo tendría dispuesto;

Ya lo tendrá colocao

como angelito del Cielo.

-Desengáñese, comadre,

que no hay angelitos negros.

Pintor de santos de alcoba,

pintor sin tierra en el pecho,

que cuando pintas tus santos

no te acuerdas de tu pueblo,

que cuando pintas tus Vírgenes

pintas angelitos bellos,

pero nunca te acordaste

de pintar un ángel negro.

Pintor nacido en mi tierra,

con el pincel extranjero,

pintor que sigues el rumbo

de tantos pintores viejos,

aunque la Virgen sea blanca,

píntame angelitos negros.

No hay un pintor que pintara

angelitos de mi pueblo.

Yo quiero angelitos blancos

con angelitos morenos.

Angel de buena familia

no basta para mi cielo.


Si queda un pintor de santos,

si queda un pintor de cielos,

que haga el cielo de mi tierra,

con los tonos de mi pueblo,

con su ángel de perla fina,

con su ángel de medio pelo,

con sus ángeles catires,

con sus ángeles morenos,

con sus angelitos blancos,

con sus angelitos indios,

con sus angelitos negros,

que vayan comiendo mango

por las barriadas del cielo.


Si al cielo voy algún día,

tengo que hallarte en el cielo,

angelitico del diablo,

serafín cucurusero.


Si sabes pintar tu tierra,

si has de pintar el cielo,

con su sol que tuesta blancos,

con su sol que suda negros,

porque para eso lo tienes

calientito y de los buenos.

aunque la Virgen sea blanca,

píntame angelitos negros.


No hay una iglesia de rumbo,

no hay una iglesia de pueblo,

donde hayan dejado entrar

al cuadro angelitos negros.

Y entonces, ¿a dónde van,

angelitos de mi pueblo,

zamuritos de Guaribe,

torditos de Barlovento?


Pintor que pintas tu tierra,

si quieres pintar tu cielo,

cuando pintas angelitos

acuérdate de tu pueblo;

y al lado del ángel rubio

y junto al ángel trigueño,

aunque la Virgen sea Blanca,

píntame angelitos negros.





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