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Seudónimo: untier jesucristo ha vuelto (y habla como daddy yankee)


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Fecha de conversión23.09.2016
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SEUDÓNIMO: UNTIER

JESUCRISTO HA VUELTO (Y HABLA COMO DADDY YANKEE)

José Luis de Jesús Miranda es la reencarnación de Jesucristo. Bueno, eso dice. También le encanta el whisky, fuma, maneja un BMW y tiene tatuado un “666” en el brazo. Aun así, miles de latinoamericanos le creen. ¿Este portorriqueño es el tan esperado mesías o nos está meciendo?

Jesucristo bajó del cielo en un avión de American Airlines. Mientras gestionaba los trámites aduaneros como todo viajero, sus seguidores –llamados “bendecidos”– lo esperaban en la zona de llegadas internacionales del Aeropuerto Jorge Chávez. Decenas de personas gritaban “¡Papi, te amo! ¡Papi, te amo!”. Una bendecida portaba un afiche que decía “¡Jesucristo volvió!”, otra agitaba una bandera que tenía un “666” como escudo. Obviamente, no todos sabían qué sucedía.



  • ¿Quién es? ¿Britney Spears? –preguntó un curioso.

  • ¡Dios mismo! –respondió una entusiasta bendecida.

  • ¿Ah?

  • ¡Dios! ¡Jesucristo Hombre! ¡Por fin ha llegado al Perú!

  • Qué carajo…

El avión procedente de Miami había arribado media hora antes, pero Jesucristo demoraba en salir. “Quizás le tocó luz roja y están revisándole las maletas”, explicó un agudo bendecido mientras los cánticos seguían sonando. “Hijo del Hombreee/Hijo del Hombreee/Fui predestinado para a ti seeeguir”. Hasta que por fin apareció Jesucristo, el Papi, y todos se le fueron encima. Los bendecidos querían abrazarlo y besarlo, tocarlo al menos. De no ser por la férrea guardia pretoriana que lo blindaba ante los empujones, paleteos y chillidos, Jesucristo no hubiera llegado a la limosina. “¡Eres mi consolador, Papi!”, gritó un bendecido que corría detrás del vehículo que se dirigía al hotel El Olivar de San Isidro, humilde morada temporal de Jesucristo.

Mesías 2.0

José Luis de Jesús Miranda, más conocido como Jesucristo Hombre, no nació de una virgen ni recibió regalos de reyes magos. Nació en Ponce, Puerto Rico, el 22 de abril de 1946. Tuvo una adolescencia agreste, marcada por dificultades económicas y drogadicción. Gracias al Teen Challenge, un programa cristiano para rehabilitar jóvenes malandros, salió del infierno en 1966. Estuvo en varias iglesias evangélica y llegó a ser ministro en una de ellas. Pero un día decidió fundar la suya: el Ministerio Internacional Creciendo en Gracia, Inc.

Como Mahoma (Islam), Joseph Smith (Mormones) o Ezequiel Ataucusi (Israelitas del Nuevo Pacto Universal), José Luis necesitaba una revelación mística para legitimar el nuevo credo. Y la tuvo. En 1973 recibió la visita de dos ángeles enviados por Dios. “Hoy viene el rey de reyes, el señor de señores, a ungirte para el Ministerio, me dijo una voz. En ese momento, el espíritu de Jesucristo se integró en mí”, recuerda José Luis. Algún lector perspicaz diría que estuvo bien fumado para alucinar tal epifanía, pero la verdad es que dicho evento marcó el inicio de una doctrina transgresora.

Veamos. Jesucristo Hombre postula que no existe el pecado, pues fue destruido en la crucifixión de Jesús de Nazaret hace casi dos mil años. Acusa al cristianismo tradicional de ser un velo que impide la comprensión de la palabra de Dios, pues, salvo las catorce epístolas de Pablo, considera que la Biblia es un producto caducado. Sobre el Apocalipsis revela: “ese libro no fue escrito para ustedes, no, no, no, papá [Dios] lo escribió para mí, así que no traten de descifrarlo”.

Lo más freak y desconcertante es que ha adoptado el número 666 como símbolo de su movimiento. Él y todos los miembros de Creciendo En Gracia (CEG) llevan tatuajes con dicho número o con la inscripción SSS (Seis, Seis, Seis). Para ellos es un número de prosperidad, pues, según Reyes 10:14, “la cantidad de oro que cada año recibía Salomón era de seiscientas sesenta y seis barras de oro”.

¿No es también el número de la Bestia? Ana Sofía Grimaldo, asesora de prensa de CEG, explica que cuando el Apocalipsis habla de “bestia” se refiere a Jesucristo Hombre, pues “bestia” significa animal y el ser humano es un animal. Impecable argumentación que junto al escote que lucía esa noche conformaban un letal poderío persuasivo capaz de convencer hasta al más escéptico.

A diferencia del modesto Jesús de Nazareth, este Jesucristo boricua adora el dinero. Maneja cientos de miles de dólares al año procedentes, según él, de generosos bendecidos. Le gusta vivir bien y ostentarlo. Es un hombre pulquérrimo y elegante. Papi viste a la moda: usa trajes Christian Dior, corbatas Ermenegildo Zegna y relojes Rolex. Vive en una lujosa casa en Miami, se moviliza en un BMW (que tiene un sticker “666” en vez del típico “Baby on Board”) y siempre anda resguardado por un escuadrón de guardaespaldas. “¿Quién dice que Jesús era pobre? ¡No lo era! Esa es una idea que ha metido El Vaticano, la gran ramera”, asegura Jesucristo Hombre.

Evangelizando en un pedazo de Las Vegas

Día 1. Jesucristo Hombre no escogió mejor lugar para predicar que el casino Atlantic City de Miraflores. Ese mismo día también se realizaba La Marcha del Orgullo Gay, colorida coincidencia que hermanó al cristianismo fundamentalista y la comunidad homosexual, dos agrupaciones incomprendidas por una ciudad cuyo museo más visitado es el de La Santa Inquisición. Esto se confirmó cuando un iracundo transeúnte que pasaba frente al casino exclamó: “ese Jesucristo es un maricón de mierda, deberían matarlo”.

Cerca de 300 personas se reunieron en el centro de convenciones del casino. El evento fue una jarana llena de música, bailes, sermones y siembra de semillas. ¿Siembra de semillas? Se trata de una metáfora agrícola que consiste en una manifestación religiosa-financiera: abonar dinero voluntariamente para CEG. “Si aportas más, recibes más”, apunta un bendecido mientras saca un billete del bolsillo.

Terminada la colecta, perdón, la siembra, Jesucristo sube al escenario y los bendecidos estallan en éxtasis. La banda de música sobre el escenario toca con furor. Jesucristo sonríe y levanta las manos como si fuera candidato presidencial. Se para detrás del estrado y empieza su discurso. Su forma de hablar recuerda a la de Daddy Yankee: sólo le falta cantar y estaríamos frente a un carismático cantante de reggaetón.

Cada frase que expone es replicada con un “¡Abba Padre!” por parte de los asistentes. La euforia colectiva es contagiosa: no hay necesidad de creerle un carajo, pero igual te dan ganas de cantar y brincar y llorar de emoción. Los bendecidos son personas muy efusivas. Como Margarita Rodríguez, por ejemplo, la pelirroja colombiana que trajo esta iglesia al Perú. Ella suele poner sazón con frases como “¡Óigame!”, “¡Ay, ay, ay!”, “¡Así es, Papi!” o “¡Qué tremendo!”.

Papi criticó a la Iglesia Católica (“prefiero ir al tragamonedas de abajo antes que a un templo de esos pedófilos”), resolvió problemas teológicos (“Dios es autor de lo bueno y lo malo”), reveló planes macabros (“los periodistas no saben que los estoy usando para que me promuevan”) y hasta amenazó a los no bendecidos (“esto es como la mafia: una vez aquí, ya no se puede salir”). Auch.

Día 2. Domingo. Diez de la mañana. Mismo lugar. Más tarde es la final de la Eurocopa de fútbol y un niño le pregunta a su papá si la conferencia acabará antes de que empiece el partido. No responde. Mientras tanto, decenas de bendecidos esperan afuera. Aún no se puede entrar.


  • Perdón, señor, ¿viene a la conferencia de Jesucristo? –pregunta un hombre de seguridad del casino.

  • ¿Jesucristo? Nada que ver, brother, vengo al tragamonedas. Pero dígale que me mande un milagrito, pe –responde un joven de convenidas creencias religiosas.

Las puertas se abrieron y los bendecidos entraron apurados. La conferencia se inició a los pocos minutos. Ocurrió lo mismo del día anterior pero con algunas sorpresas. Por ejemplo, la presentación de La Súper Raza, un grupo de niños programados con la doctrina de Jesucristo Hombre. Son hijos de bendecidos que no han sido “contaminados” por el cristianismo tradicional. Luego se presentó Margarita JH, una cantante que interpretó un tema para Papi: “Me enamoré de ti, ¿y qué?”, megahit original de la pulposa cumbiera Maricarmen Marín. También hubo la siembra de rigor, cómo no. Después le tocó el turno a Oneith Valdez, ingeniero de profesión y obispo de Creciendo En Gracia en Perú. “Mi esposa ama más a Papi que a mí, pero no soy celoso. ¡Hello!”, confesó a los bendecidos, demostrando que es un esposo moderno, superado. Aprendan, celosos.

“¡Alabemos a Papi!”, exclama Oneith como prolegómeno a la aparición triunfal del líder. Papi da un beso a su esposa (una guapa caribeña de senos y nalgas pornográficas), se ubica frente al público (unas 300 personas), toma el micrófono y dispara. “Que Cipriani escuche: los que están aquí hoy, estuvieron ayer. Es que es imposible dejar a Dios para escuchar a un pedófilo”, denuncia, enconado, mientras los bendecidos lo apoyan con aplausos. Después reveló su verdadera nacionalidad (“no soy de Puerto Rico, soy del Cielo”), atacó nuevamente a la ortodoxia (“el verdadero cristianismo comenzó en 1973 [año en que él nació]”) y ninguneó a los escépticos (“si no te gusta esto [la doctrina 666], estás dañado de fábrica”). Papi terminó de hablar y se retiró rodeado de guardaespaldas. Los bendecidos siguieron cantando y bailando un rato más, hasta que la música dejó de sonar. Amén.



¿Falso profeta?

No tenemos pruebas para demostrar que José Luis de Jesús Miranda no es Jesucristo. Sin embargo, Antonio Córdova Quezada, líder de La Divina Revelación Alfa y Omega, una doctrina que combina la tradición bíblica con retazos de ufología y física molecular, afirma que sí las tiene. “Mi maestro, Luis Antonio Soto Romero, fundador de Alfa y Omega, es el verdadero Jesucristo”, sentencia. Veamos. Soto Romero era un chileno que no sólo se consideraba la reencarnación de Jesucristo, sino también extraterrestre. Basado en la popular frase bíblica “mi reino no es de este mundo”, Soto Romero entendió que para explicar los misteriosos poderes que poseía –transmutación, telepatía, teletransportación– tenía que ser alienígena. Su doctrina está registrada en cerca de cuatro mil textos, “Los rollos telepáticos”, los cuales le fueron dictados directamente por Dios. Soto Romero murió en 1978 y fue enterrado en el cementerio El Ángel como cualquier mortal. Pero según Córdova, resucitó al tercer día y tomó un barco hacia China. Hoy se encuentra peregrinando en la India, y desde ahí se manifestará mediáticamente el 2012, fecha fijada para el Juicio Final.

Córdova no titubea al contar estas cosas. Tampoco vacila cuando confiesa que ha viajado en una nave extraterrestre –“se siente un calorcito rico”, recuerda con nostalgia– y que pronto se acerca el final. “Los pecadores de todo el mundo serán destruidos por los rayos de fuego magnético-solar de las naves plateadas. Son naves tripuladas por los Padres Solares, unos seres excepcionales. Ellos reciben las órdenes de Dios telepáticamente. Cuando les dijo que destruyan Sodoma y Gomorra, lo hicieron, ya que había mucho pecado. Cuando les dijo que destruyan el Challenger [transbordador espacial que explotó en 1986], lo hicieron, pues el plan de estos astronautas era fornicar en el espacio, cosa que no era del agrado de Dios. Ya verán, mi maestro [Jesucristo] y las naves plateadas vendrán para limpiar este mundo corrupto”. Qué miedo.

¿A quién le creemos? Leamos lo que expone Mateo en el capítulo 24, versículo 24: “Entonces, si alguien les dice: Miren, el Mesías está aquí o está allá, no le crean. Porque se presentarán falsos mesías y falsos profetas que harán cosas maravillosas y prodigios capaces de engañar, si fuera posible, aun a los elegidos de Dios”. ¿Quién es el falso mesías? ¿José Luis de Jesús Miranda o Luis Antonio Romero? Vaya uno a saber. Hay que admitir que se debe tener mucha fe para aceptar que estos hombres, como ellos mismos han proclamado, no van a morir y que reinarán por toda la eternidad. De hecho, José Luis de Jesús Miranda sostiene, orondo, con la achorada seguridad de un reggaetonero, que si le disparan una bala no podrán matarlo.



  • ¿Y si muere? –pregunto a Walther Gargurevich, asesor de prensa de CEG.

  • Bueno… Mmm... Significaría que todo lo que estamos haciendo es una gran pérdida de tiempo.


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