Página principal

Sesión especial de la honorable asamblea nacional, dedicada al 192 aniversario de la independencia de centroamérica, al 175 aniversario de la aprobación de la


Descargar 114.16 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño114.16 Kb.
SESIÓN ESPECIAL DE LA HONORABLE ASAMBLEA NACIONAL, DEDICADA AL 192 ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA DE CENTROAMÉRICA, AL 175 ANIVERSARIO DE LA APROBACIÓN DE LA PRIMERA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO LIBRE DE NICARAGUA Y AL 157 ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE SAN JACINTO, CELEBRADA EN LA HACIENDA SAN JACINTO EL DÍA DOCE DE SEPTIEMBRE DEL 2013, CON CITA PARA LAS ONCE DE LA MAÑANA. (VIGÉSIMA NOVENA LEGISLATURA).
PRESIDENTE RENÉ NÚÑEZ TÉLLEZ:
Le pedimos a la compañera Alba Palacios la comprobación del quórum para esta Sesión Especial de la Asamblea Nacional.
PRIMERA SECRETARIA ALBA PALACIOS BENAVIDEZ:
Compañero Presidente, existe quórum de ley para la realización de la Sesión Especial en conmemoración del 192 Aniversario de la Independencia de Centroamérica, 175 Aniversario de Aprobación, de la Primera Constitución Política de la República de Nicaragua y del 157 Aniversario de la Batalla de San Jacinto.
PRESIDENTE RENÉ NÚÑEZ TÉLLEZ:
Se abre esta Sesión Especial.
LICENCIADO EDUARDO LÓPEZ MEZA, MAESTRO DE CEREMONIA:
A continuación, nuestro Himno Nacional ejecutado por el cuerpo de música militar del Ejército de Nicaragua.
(Himno Nacional).
Se encuentran presentes en esta Sesión Especial en conmemoración del 192 Aniversario de la Independencia de Centroamérica, del 175 Aniversario de la Aprobación de la Primera Constitución Política del Estado Libre de Nicaragua, y del 157 Aniversario de la Batalla de San Jacinto, el General en retiro, Omar Halleslevens, Vicepresidente de la República; excelentísimos Embajadores de Centroamérica; señor César Vázquez, Alcalde de Tipitapa; invitados especiales del municipio de Tipitapa, así como sus autoridades judiciales; señores miembros de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua; damas y caballeros; cadetes del Centro Superior de Estudios Militares “Héroe Nacional General de División José Dolores Estrada”; alumnos de la Escuela Nacional de Sargentos Primeros “Héroe Nacional Sargento Andrés Castro”; directores y docentes del municipio de Tipitapa; alumnos con mayor rendimiento académico de primaria y secundaria del municipio de Tipitapa; estudiantes del Colegio Independencia; invitados especiales, señores periodistas; señoras y señores:
A continuación tendremos las palabras del diputado Luis Roberto Callejas, quien hablará en representación de la Bancada Democrática Nicaragüense.
DIPUTADO LUIS ROBERTO CALLEJAS CALLEJAS:
Muchísimas gracias.
Bienvenidos todos.
Voy a seguir con lo que estaba expresando, porque es esencial para lo que iba a señalar.
Gracias, señor Presidente.
Y hablando de nuestra historia constitucional, sin ser historiador, he aquí unos historiadores que estoy viendo, que de ellos y de sus escritos he aprendido. Refiriéndome a nuestra primera Constitución como federados, en la elección de 1825 empieza el primer latigazo, José Cecilio del Valle y Manuel José Arce debaten la Presidencia; según la Constitución de ese tiempo, ganaba el que tuviera mayoría absoluta, y decidió la Asamblea Constituyente sumarle los votos ausentes para que no hubiera mayoría absoluta, y en ese caso le tocaba a la Asamblea nombrar. José Cecilio del Valle había sacado sesenta votos don Manuel José cuarenta, y la Presidencia le quedó al señor Manuel José Arce.
En 1830 hubo una nueva elección con el mismo problema, si se sumaban los votos ausentes no había elección popular. En esta ocasión, la Asamblea decidió no entregarla a don José Cecilio del Valle, sino al que tenía más votos, don Francisco Morazán, no como en el primer latigazo, entonces una de ellas tuvo que haber sido inconstitucional.
Después con esas historias viene obviamente, una serie de conflictos que nos llevan al rompimiento en 1937, para iniciar una nueva Constitución en 1938, una Constitución de por sí revolucionaria para ese tiempo, y ocurre lo que los historiadores llaman la “era de la anarquía”, un conflicto tras otro, un levantamiento tras otro. Sería innumerable, no tendría el tiempo para discutir cada una de ellas, pero nos llevan hasta la Constitución non nata de 1848, en la cual su pecado era que el poder de las armas pasaba al Presidente, y obviamente eso incomodaba mucho a los que realmente ostentaban el poder, que eran los jefes de las armas, y por eso no nació, no nació nuestra Constitución, con la revuelta disolución de la Asamblea, y siguen los conflictos por no obedecer nuestra Constitución.
Y llegamos a 1953. En 1953 se da la disputa entre don Francisco Castellón en representación de la aristocracia leonesa -en 1853, perdón- y don Fruto Chamorro representando la ciudad de Granada y obviamente el poder económico de esa época, y por ahí me encontré en un escrito las elecciones de ese año, que me llamaron mucho la atención, porque nuevamente hay que aprender de la historia.
Nosotros tenemos que velar para que estos hechos no vuelvan a ocurrir, para que no tengamos más problemas en nuestro futuro. Yo quisiera saber si en ese tiempo, en 1853, se hace referencia a un hecho que ocurrió en Matagalpa durante las votaciones, cuando el Prefecto de la época citó a los votantes que iban en los cinco primeros puestos de las bancas y a los que iban con Castellón en el medio y empezó la votación, y al llegar el quinto que votaba por Castellón, interrumpía el hecho, pegaba cuatro gritos, iniciaba en la otra esquina, y cuando le tocaba al otro, paraba el hecho y volvía a hacerlo, y en eso entraba el de las armas con dos pistolas a preguntar si había algún problema, si se obedecía al orden o no; hay mucha similitud con actuaciones del día de hoy.
Seguimos. Tenemos a Fruto Chamorro que inicia una Constituyente, van a elecciones con la Constituyente y, por supuesto, salen electos Máximo Jerez, Francisco Castellón y otra serie de representantes que adversaban a don Fruto Chamorro; la solución, correr a los diputados constituyentes que adversaban. Es otro hecho histórico que se asemeja a uno que recién pasó, los envían al exilio, a otros los encarcelan, a otros les confiscan por no respetar las mismas leyes que nosotros nos imponemos y se desata la guerra civil, nefasta la guerra civil. Comienza la lucha armada entre legitimistas y democráticos, derrame de sangre nicaragüense por doquier y que nos llevan al famoso contrato Castellón-Byron Cole; de allá venimos para San Jacinto, creo que no hay que repetir los hechos que ocurrieron después, cuando William Walker, como diría Rubén Darío en una de sus ponencias, se les comió el mandado y se instala como Presidente de la República.
Y un día como hoy, en 1856, en ese mar de locura en que los nicaragüenses se mataban, surgió una pequeña isla de iluminación, se firmó 714 el pacto providencial y se acaba la guerra civil, pero comienza la Guerra Nacional, por eso era importante venir aquí con un pacto providencial para defender la soberanía. Se firma, y dos días después se dan los acontecimientos en esta hacienda San Jacinto. Pero hay una serie de polémicas, y revisando la historia, algunos dicen que duró quince minutos, otros que duró cuatro horas; algunos dicen que los muertos son más, otros que los muertos son menos, por eso no voy a pronunciar nombres, porque dejaron por fuera a muchos nicaragüenses que entregaron sus vidas aquí, el parte oficial dice siete, y no se mencionan valiosos nicaragüenses que derramaron su sangre en la Batalla de San Jacinto cuando se inicia la lucha contra el invasor.
Y no tenemos que olvidarnos de los aspectos geopolíticos que tenía Nicaragua en ese momento. Por un lado, el imperio británico instala a un rey mosco, gobernadores en San Juan de Nicaragua; por el otro lado, otro tratado de canal tenía en una situación difícil a la soberanía nacional, y en esa ocasión… como es mucho, quisiera leerles lo que se escribía en ese tiempo acerca del canal y lo el correo del istmo de Nicaragua publicó:
“La abundancia y la prosperidad se apoderan de nosotros, de esta reducida faja que no hacía mucho se veía sencilla y sin arte, se presenta ya bordada ricamente con los diversos matices que le prestan la industria y el cultivo, nuestras chozas se convierten en palacios, nuestras ciudades se levantan, estos lagos inservibles presentan ya un aspecto grandioso y animado, este país, en fin, que hasta hacía poco ya se veía selvático, inculto, llama la atención del universo, el comercio se le considera su centro, la ilustración lo pone en el asiento, en la gloria, en fin, el contento, las delicias y la felicidad humana se brindan espontáneamente a los dichosos habitantes de este paraíso terrenal”.
Así hablaban en ese tiempo del canal, tan entreguista como el actual, así se hablaba, habían algunos que obviamente tenían otro sentimiento y decían otras cosas con respecto al canal, la historia, no ha de mentir, nos trajo más problemas que soluciones a este pueblo.
Y ahora, en esa misma similitud tenemos una ley del canal, de todos sabido no concertada, apuradamente aprobada, treinta y dos recursos de inconstitucionalidad en contra de ella y volvemos a poner al país en la esfera, de qué va a pasar con nosotros, y todo por no cumplir con esa Carta Magna, que más que éso, es un contrato social en el cual los gobernados y gobernantes de mutuo acuerdo deciden cómo se van a regir; y así sucesivamente si tocamos las demás constituciones. La Libérrima, por ejemplo, para algunos una bella Constitución, para Nicaragua papel mojado, no se actuó como ella decía, sino todo lo contrario, no me voy a meter en ese caso, son esas situaciones de violaciones continuas a nuestra Constitución las que nos llevan a estos conflictos.
Por tanto, es un momento de hacer un alto y decir aquí, como ya lo hicimos hace un momento, detengámonos, no sigamos yendo por el mismo camino que la historia nos enseña que solo nos llevó a calamidades, iniciemos esa concertación, ese respeto a ese pacto social para evitar en el futuro nuevas batallas de San Jacinto, más sangre nicaragüense derramada, más dolor para este pueblo, después de tantos años de vida independiente, tenemos el título de ser la nación más pobre del continente americano.
No vale la pena, podemos hacerlo mejor, podemos llegar a acuerdos, podemos dialogar, nuestros intereses personales podemos dejar de ponerlos por encima e ir y velar por todos los nicaragüenses, esta es mi patria, la patria tuya, la patria de ellos, la patria de nosotros, vivamos por ella, no suframos por ella, vivamos por ella para que algún día podamos ver a todo nuestro pueblo con esos empleos que necesita, con esa riqueza que está ahí que tenemos que llevar a cabo.
Así que, en este día no hay mucho que celebrarle a la Constitución, pero si mucha esperanza de un pueblo que espera de sus hijos y aquellos que tenemos la responsabilidad política social y económica de que velemos por nuestra patria y que hagamos las cosas como hay que hacerlas, con amor y sin intereses personales.
Muchas gracias, señor Presidente.
Muchas gracias a todos.
¡Que viva Nicaragua! ¡Que viva la Batalla de San Jacinto! ¡Respeto a la Constitución nicaragüense!
LICENCIADO EDUARDO LÓPEZ MEZA, MAESTRO DE CEREMONIA:
Fueron las palabras del diputado Luis Roberto Callejas, quien hablaba en representación de la Bancada Democrática Nicaragüense.
A continuación palabras de la diputada María Jilma Rosales Espinoza, hablando en representación de la Bancada del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
DIPUTADA MARÍA JILMA ROSALES ESPINOZA:
Buenos días, compañero René Núñez, Presidente de la Asamblea Nacional, compañeros diputados y diputadas, miembras y miembros de la Junta Directiva, invitados todos.
Hoy estamos aquí conmemorando una fecha inolvidable como fue la firma del Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821, y el triunfo del pueblo sobre los filibusteros el 14 de septiembre de 1856. Recordamos a personajes ilustres como Dn. Pedro Molina, Miguel Larreynaga, Tomás Ruiz, José Cecilio del Valle, entre otros, indudablemente es un deber de los americanos por el importante rol que desempeñaron en la firma de la declaración de la independencia, no obstante, mi reflexión va en el sentido de recordar que esa declaración de independencia se da como consecuencia de un conjunto de sucesos y hechos históricos que debemos estudiar para evitar caer en los mismos errores y aspirar a crecer a nuevos estadios de desarrollo social.
El proceso de independencia se va desarrollando en la medida en que los pueblos sometidos a la Corona española no aguantan más la explotación, el abuso, la humillación, los prejuicios raciales, la esclavitud y la pobreza, por lo que se va gestando movimientos en contra de las actividades políticas civiles y militares, estos movimientos fueron reprimidos brutalmente y no fueron visibilizados, han sido rescatados poco a poco por historiadores y estudiosos del proceso. En el mismo continente americano se da un hecho que va a impactar positivamente en la vida de los pueblos del continente, la Independencia de los Estados Unidos de América de la Corona británica, el 4 de julio de 1776; y años más tarde con los sucesos que están acaeciendo en Europa contra la monarquía absolutista, dándose en Francia el 14 de julio de 1789 la toma de la Bastilla y el 26 de agosto de ese mismo año, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que recoge los principios postulados por el liberalismo político. La monarquía española se ve debilitada por la invasión de Napoleón Bonaparte a España y la prisión de Fernando VII. En la zonas que no controló, el Ejército francés se crea un Consejo de Regencia que convocó a las Cortes españolas en el puerto de Cádiz, las provincias españolas o hispanoamericanas eligieron sus diputados para que representaran sus interés ante esas Asamblea, el 19 de marzo de 1812, promulgan la Constitución Política de la Monarquía española que contenía entre otros aspectos la erradicación del absolutismo, el derecho de los ciudadanos a la libertad de expresión y organización. Estos cambios crearon expectativas entre los criollos hispanoamericanos, sin embargo, la desilusión fue grande, ya que los legisladores españoles rechazaron las demandas más importantes de los criollos, como eran: la igualdad de representación ante el Gobierno español, el libre comercio, la abolición de los monopolios estatales, la descentralización del poder y la ampliación de las funciones de los ayuntamientos en Hispanoamérica.
Estos hechos acaecidos influenciaron la lucha de los pueblos y así conocemos de movimientos independentistas. En América del Sur, donde las élites criollas en diversas ciudades y provincias destituyeron funcionarios coloniales y organizaron sus propias juntas de gobierno. En México, con la insurrección indígena del pueblo de Dolores, liderada por el cura Miguel Hidalgo, párroco de ese pueblo, quienes demandaban la abolición de la esclavitud y de los tributos, la cual fue masacrada. A la muerte de Hidalgo asume el liderazgo de los insurgentes otro cura, José Morelos, exigiendo la independencia de España y la redistribución de la tierra. En noviembre de 1811 en San Salvador; asimismo León, Granada, Rivas y Masaya, el pueblo se sublevó exigiendo la destitución de las autoridades españolas, rebajas de impuestos, supresión de monopolios, abolición de la esclavitud, libertad de presos políticos, entre otras demandas. La rebelión del pueblo de Nicaragua el 13 de diciembre de 1811, se regó como pólvora a otras ciudades de la provincia, los granadinos destituyeron a funcionarios españoles y hasta los criollos, igual situación se dio en Rivas y en San Carlos se tomaron el Fuerte y encarcelaron a los militares españoles.
El 20 de febrero de 1812, el obispo García Jerez secretamente pidió al capitán general Bustamante dos mil soldados para aplastar la sublevación. Bustamante envió las tropas acuarteladas en Honduras, El Salvador y Costa Rica y así los rebeldes aceptaron reconocer las autoridades coloniales y a cambio el Obispo se comprometió que no serían perseguidos. Los granadinos opusieron resistencia armada al ejército, pero tuvieron que acogerse al ofrecimiento del Obispo.
Sin embargo, el General violó el acuerdo y ordenó la captura de los rebeldes, sus principales dirigentes fueron llevados encadenados hasta Guatemala, se dice que dieciséis personas fueron condenadas a muerte, nueve a presidio perpetuo, ciento treinta y tres a varios años de cárcel y confiscación de sus propiedades, entre ellas, la de una valiente granadina llamada Josefa Chamorro. Los prisioneros fueron maltratados en Guatemala, lo cual generó más descontento en los centroamericanos, por lo que un grupo de patriotas reunidos secretamente en el Convento de Belén planificaron tomarse el cuartel, sublevar al pueblo y liberar a los presos, uno de estos dirigentes era el sacerdote indígena Tomás Ruiz, originario de Chinandega, admirador de las ideas de Morelos. Ellos fueron traicionados por un delator y condenados a muerte a cadena perpetua. A raíz de esta conspiración, Centroamérica cayó bajo el terror bustamantino entre 1813 y 1817.
Aun con la crueldad de Bustamente al pueblo centroamericano, el fusilamiento de Morelos, los americanos no estaban dispuestos a aceptar el despotismo español pero sí se encontraban apagados en su ardor; pero ejemplar en este sentido, fue la lucha que desarrolló el general Bolívar en América del Sur, que en 1819 logra expulsar a los españoles, no sin antes pasar grandes dificultades y cruentas guerras junto a otros independentistas. Contribuyó al avance de la lucha independentista, que Europa estaba convulsionada por la guerra, en España el Ejército imperial sufrió un revés, pues las tropas enviadas a Centroamérica para combatir a los rebeldes, se le rebelaron, las tropas estaban al mando del general Rafael del Riego. Alentado por la rebelión del general Riego, el pueblo español obliga al monarca Fernando VII a jurar obediencia a la Constitución de 1812 y a prometer que respetaría los derechos de los ciudadanos, como resultado se restablece la libertad de prensa en todo el imperio.
Esta libertad de prensa fue aprovechada por los independentistas para difundir sus ideas, con ese fin el doctor Pedro Molina, patriota comprometido con la causa republicana, fundó un periódico titulado El Editor Constitucional, que empezó a circular el 24 de julio de 1820. En este diario se difundía de forma amena, cómo funcionaba el sistema colonial, los estragos que estaba teniendo el mismo. También hacía críticas en contra del despotismo, las desigualdades sociales, los privilegios de la aristocracia, la intolerancia ideológica entre otros y argumentaba el derecho de los americanos hacia la independencia.
Estas ideas fueron dando auge al espíritu libertario de los pueblos centroamericanos, en tanto, la oligarquía criolla en México daba pasos firmes en busca de su independencia, pero para instaurar una monarquía constitucional. La experiencia de la sublevación campesina indígena de Hidalgo y Morelos no podía repetirse, así Agustín de Iturbide, principal líder de la oligarquía criolla dio a conocer el Plan de Iguala, en el que propone que México se convertiría en un peri-autónomo de España. El poder del emperador estaría limitado por una Constitución Política, que todos los habitantes del reino, sin distinción alguna, serían considerados cuidadores con derechos a ocupar cargos públicos.
El general Juan O´Donojú máxima autoridad colonial en México advirtió que el Plan Iguala era una mejor alternativa que la guerra, reconoció la Independencia de México el 24 de agosto de 1821. El Ayuntamiento de Ciudad Real, capital de la provincia guatemalteca de Chiapas, acordó sumarse a la iniciativa mexicana.
Al conocer lo ocurrido en Chiapas, el general Gabino Gaínza convocó a funcionarios españoles, autoridades civiles, iglesias y otros gremios de la ciudad a reunión para tomar decisión al respecto, tenía el temor que se desbordara la situación y se tornara incontrolable. Los líderes republicanos Molina y Barrundia, no fueron invitados a la reunión en el Palacio de Gobierno, pero ellos iban a hacerse escuchar. Convocaron al pueblo y explicaron la trascendencia de lo que estaba ocurriendo, y en todo este trabajo es meritorio reconocer la labor de Dolores Bedoya, esposa del señor Pedro Molina, para movilizar al pueblo a convocarse en la Plaza, esas acciones contribuyeron a que se proclamara la Independencia de Centroamérica el día 15 de septiembre de 1821.
La lucha por la independencia de España se había logrado, pero fueron los criollos los que disfrutaron de la misma, ya que el pueblo había quedado sin representación en los cargos de gobierno y como había expresado en su momento, sus luchas fueron invisibles. La fragilidad de la situación por la que se atravesaría luego de la ruptura con el imperio, es condición para que algunos ayuntamientos de los países centroamericanos se anexen al Imperio mexicano. Así, la Intendencia de León dominada por españoles criollos conservadores se declararon dependientes de México, se adhirieron al Plan de Iguala de Iturbide, San Salvador y Granada se resistieron a la elección. La elección no duró mucho, ya que el emperador Iturbide fue forzado a renunciar al trono, con lo cual se abre la oportunidad para los centroamericanos de escoger el sistema de gobierno que mejor convenga.
Los conflictos entre federalistas y centralistas, así como entre liberales y conservadores en el ámbito regional, tuvieron un fuerte impacto en la vida política nicaragüense. En 1838 la Asamblea Legislativa de Nicaragua acordó abandonar la Federación y procedió a la reorganización del sistema político estatal encontrándose con grandes tropiezos y las frecuentes guerras civiles que dieron paso nuevamente a la intervención extranjera, que se mantuvo por más de un siglo, adoptando diferentes formas, ya como filibusteros, ya mediante tratados impuestos, precisamente por las intolerancias, mezquindades, egoísmos y desunión que existía en las élites criollas.
Esta intervención extranjera se da nuevamente en Nicaragua con la llegada de los filibusteros, mediante el tratado suscrito por Francisco Castellón Sanabria, Presidente Provisorio y el norteamericano Byron Cole, quien cede la concesión a William Walker. Lo peor de esta clase arribó a nuestro país y se apoderaron de éste con el beneplácito de la clase aristocrática, fueron años de represión, de oprobio para el pueblo de Nicaragua.
El 16 de junio de 1855 William Walker desembarcó en El Realejo con su “Falange”, embriagado con la consigna del “Destino Manifiesto” de extender el dominio de la raza anglosajona por todo el continente. Estos filibusteros armados con modernos rifles de repetición, no tardaron en apoderarse de Granada y controlar la estratégica ruta del canal interoceánico.
El 23 de octubre del mismo año los legitimistas y democráticos firmaron un Tratado de Paz, reconociendo la autoridad de un gobierno nacional, cuyo gabinete lo integraron legitimistas, democráticos y filibusteros. El poder real le pertenecía a William Walker, en su calidad de Comandante del Ejército de Nicaragua. El proyecto de William Walker era convertir al istmo en un nuevo estado esclavista de la Unión Americana. Personajes influyentes de la política norteamericana, como Lewis Cass, no ocultaban su admiración por Walker, lo cual lo alentó a autoproclamarse Presidente de Nicaragua el 29 de junio de 1856.

El 12 de septiembre de 1856 legitimistas y democráticos firman en León el Pacto Providencial para luchar unidos contra el filibustero norteamericano William Walker; dos días después de la firma, el general José Dolores Estrada derrotó a los filibusteros en la “Batalla de San Jacinto”; vale recordar el importante refuerzo que representó una compañía de indios flecheros venidos de Matagalpa para apoyar la batalla. Fue un combate desigual, pues el número de filibusteros era mayor del de las tropas del general Estrada, donde predominó el valor y la heroicidad de las tropas nicaragüenses, mostradas a manera de ejemplo, por el soldado Andrés Castro, asimismo Francisco “Chico” Gómez quien corriendo detrás de los invasores hasta matarlos, cayó muerto de cansancio. Walker tuvo importantes pérdidas como la de Byron Cole, Charles Callahan, entre otros.


El 14 de diciembre, las fuerzas aliadas lograron desalojarlos de Granada, ya reducida a ruinas y cenizas, gracias al apoyo de los ejércitos centroamericanos, Walker fue derrotado en Rivas el primero de mayo de 1857.
¿Qué lecciones podemos extraer de estas importantes luchas del pueblo?, la heroicidad del pueblo; la cooperación de los pueblos y gobiernos cuando la causa es justa y es inminente el peligro para todos; la voracidad, egoísmo, mezquindad e inhumanidad de las élites ha conducido a los pueblos a sacrificios innecesarios; que el pueblo siempre ha estado presente dando su vida y sangre en la lucha por la paz, la dignidad y el bienestar; que el pueblo representado por mestizos, indígenas, mulatos y afrodescendientes no tuvo representación en el desarrollo de la República. Que los gobernantes olvidaron sus compromisos con el pueblo cuando llegaron al poder.
¿Qué debemos hacer desde nuestro ámbito?, procurar que las legislaciones continúen incorporando los diversos sectores que integran la sociedad respetando sus diferencias, la promoción de la educación de los valores que nos unen como sociedad única, es decir, una sociedad con identidad así promover nuestras costumbres, nuestra cultura, nuestros símbolos patrios, la historia del pueblo, nuestros grandes valores en la poesía, las artes, la historia, en la política; que se destine presupuesto o se incremente hacia los que operan la educación, especial atención en las investigaciones de nuestra sociedad para hacer historia. Promover debates en el Parlamento sobre nuestra historia, sobre nuestros recursos, nuestros triunfos y nuestros fracasos para que no vuelvan a repetirse, todo esto en el entendido que los pueblos necesitan educación, salud y trabajo para saltar a un nivel superior del que se encuentran, pero también necesitan que se les valorice, que se les enaltezca.
¡“Viva Nicaragua”!
¡“Viva el 14 de septiembre”!
¡“Viva la Independencia de Centroamérica”!
Muchísimas gracias; que pasemos un buen día.
LICENCIADO EDUARDO LÓPEZ MEZA; MAESTRO DE CEREMONIA:
Escuchaban las palabras de la diputada María Jilma Rosales Espinoza, hablando en representación de la Bancada del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
A continuación las palabras del doctor Wilfredo Navarro Moreira, Tercer Vicepresidente de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional y Miembro del número de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
TERCER VICEPRESIDENTE WILFREDO NAVARRO MOREIRA:
Muy buenos días, Vicepresidente de la República, Omar Halleslevens, gracias por acompañarnos en esta Sesión Especial histórica; al Alcalde de Tipitapa, don César Vásquez y a las autoridades municipales; a los Embajadores de los países centroamericanos que nos acompañan; al maestro Aldo Díaz, maestro de generaciones; a los miembros de la Academia de Geografía Historia de Nicaragua que hoy nos acompañan; a los alumnos de las escuelas militares de nuestro Ejército Nacional; a los jóvenes estudiantes de Nicaragua que están presentes esta mañana en esta jornada histórica; a los docentes que también nos acompañan; a los invitados especiales; a los periodistas, y a los miembros del Ejército que también nos acompañan.
Tal vez por un capricho del destino o por símbolos predestinados, las principales celebraciones patrióticas en nuestro país se reúnen en septiembre, dichas fechas son trascendentales para forjar nuestro Estado nacional, la institucionalidad y la democracia; es un mes de fechas y gestas que resaltan nuestra nacionalidad, que hacen historia y fraguan los valores patrióticos de los nicaragüenses.
Septiembre es un mes preñado de fechas históricas, lo que lo hace ser el “Mes de la Patria”, y por eso quiero señalar algunas fechas que a lo mejor pasan sin que se tomen en cuenta a lo largo del año, pero que son trascendentes en el mes de septiembre.
Un 12 de septiembre de 1502, por ejemplo, se descubre Nicaragua por Cristóbal Colón y se da el avistamiento del “Cabo Gracias a Dios”.
El 5 de septiembre de 1856, se da la primera escaramuza contra la fuerza filibustera de Walker, en los llanos del Oscotal.
El primer lunes de septiembre estamos celebrando el día de la primera Constitución Política de Nicaragua aprobada en 1838, hace ya 175 años; en esa época el Congreso de la Provincia de Nicaragua, porque en esa época era una provincia del Reino de Guatemala, convoca a elección de una Asamblea Constituyente para que derogue la Constitución Política de Nicaragua de 1826 como parte de Estado integrante de la República Federal Centroamericana, dicha Constituyente de 1838, y que es la primera Constitución de Nicaragua como país soberano independiente, decide sobre la permanencia en la República Federal de Centroamérica y que se elabore precisamente esta primera Constitución.
El 2 de septiembre de 1927, el general Sandino constituye el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional. Y hay una nueva fecha que yo creo que es importante que debemos recordar también, un 2 de septiembre es la fecha en que se da la transición de un Ejército político y partidario para transformarse en el actual Ejército Nacional.
Pero hay dos fechas que se destacan en el firmamento de septiembre por su trascendencia e incidencia en el nacimiento la independencia y la libertad de Nicaragua. Así tenemos el 14 de septiembre, celebramos el día en que tropas nicaragüenses derrotaron al filibustero norteamericano que se pretendía un predestinado, William Walker. En este sagrado recinto, donde hoy nos reunimos, se dio esa heroica Batalla de San Jacinto, hace 157 años. La batalla fue uno de los actos casi inmediato al pacto realizado un 12 de septiembre de ese mismo año, fecha también 12 de septiembre de 1856, que debemos recordar como una efeméride patriótica y que deberá servir de ejemplo para el presente y el futuro de nuestra patria. Ese pacto llamado Pacto Providencial, fue firmado por los dirigentes de los partidos políticos en pugna en aquel momento en la Guerra Nacional, “Máximo Jerez Tellería y Tomás Martínez, y fue fruto precisamente de la renuncia de cada uno de ellos a sus propios intereses, después que reconocieran el peligro que el país corría con la presencia de los filibusteros norteamericanos.
Para Nicaragua la Batalla de San Jacinto significa el Capítulo más glorioso de la Guerra Nacional, como se le llama en la historia a la campaña militar que los cincos países centroamericanos libraron victoriosamente en territorio nicaragüense. Se debe considerar que se trató de un desigual combate, donde más que las armas, predominó el heroísmo nicaragüense y su sacrificio, mal armados y en menor número. La derrota de San Jacinto significó además para los filibusteros un duro golpe a su moral que eran triunfalistas y arrogantes. Para los nicaragüenses la Guerra Nacional, se resume simbólicamente en la Batalla de San Jacinto y que significa y es una fiesta patria que todos los nicaragüenses sin distingos políticos, ideológicos, religiosos, económicos, sociales y culturales debemos celebrar fervorosamente, porque es uno de los pocos puntos de unión para todos los nicaragüenses.
Otra efeméride patria es el 15 de septiembre, fecha en que celebramos “La Declaración de Independencia de Centroamérica”, en 1821, estamos celebrando 192 años; esto sucedió en Guatemala, pero tocaba la Provincia de Nicaragua integrante de la Capitanía General de Guatemala y despertó profunda incertidumbre en el país ante cuál sería el rumbo que llevaría nuestra patria después de la separación de España. Pero hay que destacar el contexto en que se da la Independencia de Centroamérica, los criollos y los funcionarios del régimen colonial se entendían muy bien y al parecer ambos estaban claros de que era necesario maniobrar políticamente para que finalmente el poder económico, político, militar, propagandístico, ideológico quedase en manos de los hijos de los españoles, es decir, el yugo colonial español querían ponerlo siempre en manos de los españoles nacidos en América Central; por eso la enorme mayoría de mestizos e indígenas centroamericanos no estaban interesados en el movimiento independentista debido a quienes los jefeaban, que eran precisamente los criollos y los llamados intelectuales o académicos.
Los países de Centroamérica una vez lograda la independencia continuaron juntos y se unieron al Imperio de Iturbide en enero de 1822; pero en junio de 1823 se separan de México quedando las cinco provincias siempre unidas y declaran abolida la esclavitud, redactándose el 2 de julio del mismo año la Constitución de la República Federal de Centroamérica, siendo su primer Presidente, el salvadoreño Manuel José Arce.
Pero desgraciadamente para Centroamérica se inicia una guerra civil entre los Estados centroamericanos; y países de Centroamérica, específicamente Nicaragua, percibe la ineficacia del sistema de unidad, y el 30 de abril de 1838 Nicaragua fue el primer país en separarse de la Federación y se convierte en un Estado independiente. Es importante recordar esa fecha, el 30 de abril de 1838 es cuando Nicaragua se constituye en país independiente al separarse de la Federación Centroamericana. Y esto lo digo, porque Nicaragua para 1821 no existía como nación, sino como provincia del Reino de Guatemala y además estaba fusionado con Costa Rica.
No obstante, hay otro detalle interesante, el reconocimiento de la Independencia de Nicaragua por España, que se da en 1838 Independencia como Nación, se dio hasta el 25 de julio de 1850 por el Tratado de Paz - Amistad entre Nicaragua y España siendo Reina de la Nación europea, Isabel II, y como Director Supremo de nuestro país, el Leonés Norberto Ramírez.
Es claro que tanto el 14 de septiembre de 1856 y el 15 de septiembre de 1821 tuvieron repercusiones importantes para nuestro país, las consecuentes guerras civiles, la inestabilidad social y la pobreza que sobrevinieron con la declaración de independencia, llevaron aparejada el madurar lento del carácter institucional del Estado que nacía y que tuvo un primer logro en el establecimiento de la República Federal y finalmente la Fundación del Sistema Republicano en 1854; pero esto a su vez sólo provocó una nueva guerra civil en Nicaragua que trajo a los filibusteros norteamericanos dirigidos por William Walker que terminó amenazando la autodeterminación de nuestro país y de Centroamérica.
Debemos destacar lo siguiente: Las guerras civiles que se desataron después de la Independencia, es decir, entre 1821 y 1850 fueron la oportunidad para que potencias como Inglaterra quisieran asentar su dominio sobre la Costa Atlántica en momentos en que Nicaragua pugnaba por establecer su propio marco estratégico. Así se fue construyendo el mapa de Nicaragua a retazos y con ellos redefiniendo el espacio soberano del país donde los otros países debían reconocer nuestros intereses nacionales; si ha quedado alguna actitud de negación hacia esos intereses nuestros sólo es producto de la actitud expansionista de esos países que como Costa Rica aún pugnan por crecer a costa nuestra, o como Colombia que se niega a reconocer el Fallo Internacional de La Haya.
En ese mismo año que hemos estado señalando 1856, en diciembre aprovechando la guerra en Nicaragua, el Ejército costarricense se tomó los vapores sobre el río San Juan y algunos puntos estratégicos con el propósito aparente de querer cortar la retirada a Walker, pero con el objetivo escondido de reclamar propiedad sobre el río San Juan a favor de Costa Rica, como lo hicieron posteriormente al finalizar la guerra, cuando estuvieron prestos para reiniciar otra guerra contra Nicaragua que estaba destrozada económica y militarmente por la posguerra.
El 3 de enero de 1857 el río San Juan estaba totalmente bajo control del Ejército de Costa Rica. Esa actitud expansiva de nuestro vecino del sur, ha sido evidente desde aquellos años tratando de sobrepasar la línea divisoria establecida por leyes y acuerdos internacionales, los cuales Nicaragua ha demostrado siempre respetar en todo momento y podemos dar el ejemplo del caso del territorio en litigio con Honduras, donde la decisión de los organismos internacionales no nos fueron favorable y Nicaragua desafortunadamente perdió gran cantidad de territorio al norte de nuestras fronteras; en ese caso Nicaragua nunca volvió a tocar el tema reclamando, apelando a una revisión de aquella decisión.
No ha sido este el caso de Colombia que se pone al margen de las leyes y tribunales internacionales desconociendo lo acordado por La Haya o el caso de Costa Rica que aún después del Tratado Caña-Jerez y el Laudo Cleveland han seguido reclamando algo que ya está decidido por instancias internacionales. Y recordemos la historia casi desconocida de la apropiación por parte de Costa Rica de Nicoya y Guanacaste. El territorio de Nicoya fue descubierto en 1519 por un lugarteniente de Padrarias Dávila, fue parte de Nicaragua desde 1588 y desde 1786 el rey Carlos III lo constituyó en un partido, lo que hoy sería igual a que fuera un departamento de Nicaragua.
Costa Rica, aprovechándose de las guerras después de la Independencia del Reino de Guatemala hizo todo una campaña para anexarse Nicoya, invitando a los pueblos del departamento de Nicoya en 1824 a anexarse a Costa Rica, incluso forzando migraciones de costarricenses a Nicoya e instando a los habitantes a votar por la separación de Nicaragua. Y el colmo en 1842 José María Alfaro, Jefe de Estado de Costa Rica, dictó un Decreto que establecía, todo el que, en cualquier punto de Nicoya, personas reunidas con armas y sin ellas, se levantasen en desconocimiento al Gobierno de Costa Rica quedaba ipso facto fuera de la ley. En consecuencia cualquiera podía quitarle la vida y el que lo realizara sería gratificado. Se dispuso además, que al asesino le serían entregados 500 pesos del Tesoro Público y empleo, esa era la democracia de esa época en Costa Rica.
Durante la Guerra Nacional, otra vez Costa Rica presentó su vocación expansionista, pues siempre no ha negado su ambición por apoderarse del río San Juan y del Gran Lago, y aprovecha el clima bélico de 1856. Un Ejército costarricense de tres mil hombres marcha sobre Nicaragua con el propósito de ayudar a expulsar a Walker y de paso apoderarse de la ruta del Canal. Los ticos propusieron que se le entregara el río San Juan y la mitad del lago de Nicaragua, esto culminó con los Tratados Caña-Jerez, que fueron suscritos el 15 de abril de 1858; que definitivamente le entregó a Costa Rica los trece mil kilómetros de Nicoya y Guanacaste, pero Nicaragua ratifica su soberanía sobre el río San Juan. Después del acuerdo Nicaragua no reclama más territorio, han sido los ticos quienes han tratado de expandirse más hacia el norte su frontera, tratando de sobrepasar el río San Juan.
Nosotros como Asamblea Nacional y como nicaragüenses hemos de declarar que somos respetuosos de los acuerdos internacionales y aunque estos sean adversos a nuestros intereses los hemos respetados, creemos y hoy lo refrendamos con la Declaración que aprobamos, que no hay por qué agotar las vías internacionales ni el diálogo ni invalidarlo, fueron creadas esas vías para impartir justicia entre las naciones y evitar la guerra, la violencia y las intervenciones armadas. Esto debe quedar bien claro, Nicaragua, por mucho que se hable contra nosotros, jamás, jamás ha arrebatado una pulgada de territorio a nuestros vecinos usando la fuerza o las armas, hemos reclamado nuestros derechos con la ley y en los tribunales internacionales.
Hoy detentamos no sólo nuestro territorio, nuestra superficie terrestre, sino el espacio marítimo al suroriente que corresponde a Nicaragua y no a Colombia, lo hemos rescatado gracias a la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya el 19 de noviembre del 2012, que reconoció los derechos de Nicaragua sobre aquél, que había sido cedido esa parte de nuestro territorio a Colombia en momento en que Nicaragua estaba intervenida por tropas extranjeras y cuando su soberanía estaba mancillada por las fuerzas invasoras. Hoy la clave de nuestra verdadera Independencia, la defensa más apropiada contra las nuevas formas de injerencia de los nuevos filibusteros es la unidad de los nicaragüenses.
Nuestro reto hoy es corresponder al esfuerzo visionario de los prohombres que marcaron la patria y el derrotero para hacer de Nicaragua una verdadera República, para ser agente creíble del discurso que vende el interés por la nación, no sólo basta invocar la palabra patriotismo, sino ser un verdadero patriota.
Hoy en esta Sesión Especial histórica de la hacienda San Jacinto, debemos comprometernos a servir a los intereses de la patria y recordar que sólo la unidad de nuestro pueblo independiente de los intereses partidarios es lo que hará a Nicaragua más fuerte, soberana y democrática.
¡Honor y gloria a los hombres y mujeres que formaron nuestra Independencia!
¡Honor y gloria a los hombres y mujeres que lucharon para expulsar al filibustero de Nicaragua!
¡Honor y gloria a los hombres y mujeres que defendieron y defienden la soberanía nacional!
¡Honor y gloria a los hombres y mujeres que estamos forjando una Nicaragua en paz, libertad y democracia!
Muchas gracias.
LICENCIADO EDUARDO LÓPEZ MEZA, MAESTRO DE CEREMONIA:
Acaban ustedes de escuchar las palabras del doctor Wilfredo Navarro Moreira; Tercer Vicepresidente de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional y miembro de número de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
En esta Sesión Especial de la Asamblea Nacional desde la Histórica hacienda San Jacinto, Sesión Especial en Conmemoración del 192 Aniversario de la Independencia de Centro América; el 175 Aniversario de la Aprobación de la Primera Constitución Política del Estado Libre de Nicaragua y del 157 Aniversario de la Batalla de San Jacinto.
Señoras y señores, a continuación las palabras del Licenciado Aldo Díaz Lacayo, historiador y Vicepresidente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
LICENCIADO ALDO DÍAZ LACAYO, HISTORIADOR Y VICEPRESIDENTE DE LA ACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA:
Buenos días.
Compañero Presidente de la Asamblea Nacional, compañeros miembros de la Junta Directiva, compañero Vicepresidente, compañeras y compañeros diputados, miembros del Ejército, estudiantes, no veo yo a los Embajadores de Centroamérica, pero si están por aquí los saludo con un fuerte abrazo. Compañero Alcalde de Tipitapa; un abrazo para todos.
La Batalla de San Jacinto es el hecho más importante para el imaginario político nicaragüense, subrayo la palabra político, porque no me estoy refiriendo al imaginario popular, ese es el problema. El problema es que esta batalla se ha manejado en el imaginario del establecimiento político nicaragüense, disociada de las circunstancias históricas, fuera del contexto histórico de la época, como que si no hubiese tenido una causa y como que si no hubiese tenido un efecto. La Batalla de San Jacinto es parte de la Revolución Liberal de 1854, que a su vez es parte de la Revolución Liberal de 1829 iniciada por Morazán y que termina hasta 1907, con el Tratado de Paz y Amistad impuesto por los Estado Unidos, después de la guerra civil de Namasigüe, dirigida por el general Zelaya.
Quiero enfatizar que hay una revolución liberal de por medio, porque es esta revolución liberal la que marca la historia de Centroamérica y por supuesto de las provincias en su época y de las República después; una revolución liberal que se da entre conservadores y liberales, consecuencia de muchas cosas que después voy hablar cuando hable de la independencia, y que marca la historia de Centroamérica, las provincias y las repúblicas.
A qué se debe entonces que este imaginario político se haya impuesto en la tradición oral e incluso en los pensum escolares y académicos, ¿a qué se debe? Creo que a dos factores, ambos la cara y el reverso de un mismo hecho histórico.
El primer factor es que la conmemoración de este hecho histórico y de todo lo demás relacionado con este hecho histórico se da a partir de 1956 con el centenario de la Batalla de San Jacinto. Cien años donde probablemente se habló en la tradición oral, pero que no se recogió en el establecimiento político ni en la historia convencional. Ese es el primer factor.
El otro factor es igualito, porque desde 1839 que se destruye la Federación, a pesar de que Nicaragua se separa en el 38, pero es del 39 que se destruye la Federación, también hay una especie de conspiración para que no se vuelva a hablar jamás de la República Federal. Con independencia de que hubo muchos movimientos, decenas de movimientos para restaurar la República Federal, pero que estaban también marcados por la lucha entre liberales y conservadores por la llamada revolución liberal, que nunca prendió en Centroamérica, un poco en Guatemala y un poco en Nicaragua.
En 1956 fue la primera conmemoración, y aquí hago un paréntesis, porque yo estuve investigando lo que el doctor Arellano me mandó a decir, que el general Emiliano Chamorro en 1917 había dictado un decreto para que se conmemoraran estas fechas, yo no lo pude encontrar, pero aun así, nunca se conmemoraron sino hasta 1956.
En 1971, conocí al doctor Guillermo Tramanino, me distinguió con su amistad y me contó cómo se montó la celebración del primer centenario aquí en la hacienda San Jacinto. Y me repitió exactamente lo mismo que repite el imaginario político nicaragüense, y a partir de entonces centroamericanos, un hecho histórico completamente descontextualizado, producto en parte porque los otros Estados Centroamericanos decidieron venir apoyar a Nicaragua.
¿Cómo fueron en realidad los hechos? A partir de la contrata o quizás me regreso a partir de la Revolución de 1854 que todos conocemos y que ya mencionaron aquí quienes me precedieron, que se dan dos gobiernos simultáneos, uno liberal y otro conservador. A partir de entonces, empieza la preocupación por la paz en Centroamérica, no por la paz en Nicaragua, por la paz en Centroamérica y cuando se da la contrata y cuando esa contrata es trasladada a William Walker, esa preocupación sufrió digamos un incremento extraordinario; porque William Walker, a pesar de que la historia convencional no lo dice y a pesar de que tradición oral tampoco lo dice, era ampliamente conocido en la región. Nadie podía ignorar el objetivo real de William Walker, mucho menos los firmantes de la contrata; porque el establecimiento político de la época y sobre todo los dirigente liberales de la época, tenían pleno conocimiento de todo lo que había hecho William Walker en Sonora, México, pretendiendo crear una República esclavista y conocían que venía de la parte sureña de los Estados Unidos y conocían que representaba a las fuerzas esclavistas del sur de los Estados Unidos y conocían que estas fuerzas esclavistas del sur estaban en conflictos con los liberales del norte de los Estados Unidos, aquí nadie se podía haber llamado al engaño de que no conocían a William Walker, por supuesto tampoco en Centroamérica se podía discutir que no conocían a William Walker.
De manera que a partir de entonces y sobre todo cuando ya el conflicto se hace evidente, la preocupación de Centroamérica por venir a Nicaragua a lograr la paz interna, para que sobre la base de la paz interna asumir la responsabilidad de luchar contra el filibustero. Eso tiene que estar absolutamente claro, y esa preocupación centroamericana es la que permite que se nombren distintos delegados a Nicaragua para buscar la paz entre los partidos políticos.
Una preocupación que ya había prendido en Nicaragua, porque Patricio Rivas ya se había separado de Walker y Rivas ya había convocado a Centroamérica pidiendo apoyo; de manera que era una preocupación mutua a nivel centroamericano y a nivel nacional a partir de que Patricio Rivas abandona el gobierno de William Walker. Pasa lo que tuvo que pasar, vinieron delegados principalmente de El Salvador y de Guatemala, porque El Salvador apoyaba al gobierno liberal y Guatemala apoyaba al gobierno conservador; vienen acá y logran sentar a los líderes de ambos partidos y firman lo que la historia convencional reconoce como “Pacto Providencial”. Un pacto que tenía objetivos muy sencillos tres puntos, eran muchos más pero eran tres puntos los fundamentales:
Primero, una vez que derrotemos a Walker, convocamos a elecciones, ocho días después creo que dice el Pacto.
Segundo, convocamos a la Asamblea Constituyente de 1854, que fue suspendida o convocamos a una nueva Asamblea Constituyente.
Tercero, se le concede al general Tomás Martínez, la autoridad para que conduzca el Ejército contra Walker.
Todo eso no lo dice la historia convencional, nada de eso dice la historia convencional. Pero es peor que eso, porque es cierto que se constituye el ejército aliado, solamente los cuatro países del norte, hay que estar claro que nunca Costa Rica formó parte del Ejército aliado, nunca, siempre actuó por sus propios intereses, por sus propios objetivos estratégicos, siempre.
De manera que estos cuatros países de norte, empiezan la lucha contra Walker, no voy a repetirlas las acciones militares porque la historia decanta lo militar, para subrayar lo político, excepto para los militares que tienen interés particular en los hechos militares.
Walker fue derrotado el primero de mayo de 1857, y tan pronto Walker fue derrotado, el Partido Conservador planteó el regreso a la guerra, el regreso a la guerra civil, eso no lo dice la historia y ese regreso a la guerra civil, que no lo querían los dirigentes de los partidos, pero sí lo quería la cúpula siguiente y luego la base de los partidos, esto produce una preocupación extraordinaria en la dirigencia de los partidos. Y hay una reunión en Managua, creo que el 10 de junio de 1857, ya habían pasado nueve meses del pacto del 12 de septiembre de 1856. Pues bien, se reúnen en León a discutir ese problema de cómo no continuar la guerra, porque había una exigencia de los cuadros medios y de la base para continuar la guerra civil y volver a entrar en el conflicto interno y dejar la puerta abierta al regreso de Walker, que amenazaba con regresar. Y entonces se da el verdadero Pacto Providencial, que no lo registra la historia.
Voy a leer lo que narra Jerónimo Pérez. Esta es parte de mi narración, yo después indico cuando viene lo de Pérez.
Terminada la conferencia el 11 de junio de 1857, con el desacuerdo unánime entre los delegados de ambos partidos, derrotada pues la paz y cuando ambas delegaciones se disponían a regresar a Granada y León, a las seis de la mañana del día siguiente 12 de junio, nueve meses después de la firma del “Convenio de Paz”. Dice Pérez, de improviso entró Jerez con don Evaristo Carazo -ascendiente de nuestro ex vicepresidente-, el cual preparó a Martínez para que oyese una proposición que aquel quería hacer, Jerez iba excitado y dirigiéndose al citado Martínez le dijo: -Ahora viene la cita concreta de Pérez-.
-¿General tiene usted confianza en su partido?
-¡Sí! Le respondió Martínez, la tengo.
-Pues bien, quiere usted que asumamos el poder y gobernemos la República hasta que reorganicemos el país.
-¡Sí! Le volvió a decir Tomás Martínez.
Salió Jerez y se regresa y le dice otra vez a Martínez: -General, aunque yo confió en mi partido, vengo a prevenirle que no sería extraño que me desaprobase lo que he arreglado y quizás me aprisione para que no venga a cumplir lo estipulado, para evitar esto y dar prueba de que no hay engaño de mi parte, quiero que en este caso usted solo constituya el gobierno y obre en el sentido que hemos hablado, como si estuviésemos juntos.
-Aceptó, le dijo Martínez.
Y ahí nace el “gobierno Chachagua”. Este pacto según Jerónimo Pérez fue firmado, yo nunca he encontrado el documento, nunca, pero se puede deducir cuál era el objetivo del pacto. El objetivo del pacto era simplemente regresar al Tratado del 12 de septiembre, convoquemos a elecciones tan pronto nos pongamos de acuerdo, gobernemos, organicemos el país y echemos a andar la República. Y así fue. Si algo podemos celebrar en este contexto que nos obliga a conmemorar todo lo sucesos históricos de la época, es que a partir del 12 de junio de 1857 inicia el verdadero republicanismo en Nicaragua, nunca antes había tenido oportunidad el republicanismo de asentarse en el país.
La Guerra Nacional nace después de la Batalla de San Jacinto, hay una confusión por ese imaginario político trasladado, repito, a la tradición oral, a los pensum escolares y universitarios. Esta batalla se da en el contexto de la lucha previa de liberales y conservadores, no se da en el contexto de la lucha contra los filibusteros aunque realmente la batalla es contra los filibusteros, -me explico-, la dirigencia conservadora que actuaba como fuerza contraria a William Walker, porque hay que reconocer que actuaban como mayor fuerza contraria contra William Walker, actuaba como Partido Conservador, no actuaba en unidad como que se cree que esta batalla fue consecuencia del llamado Pacto Providencial-. El Pacto Providencial es del 12, la batalla es del 14, hay una confusión ahí porque se cree que como se firma el 12 y el 14 es la batalla, piensan que la batalla se dio en la unidad de ambos partidos, pero no es cierto, es gravísimo lo que pasó porque cuando el 6 de octubre de 1856, la batalla había sido el 14 de septiembre los ejércitos liberales y conservadores a parte de los Ejércitos aliados que ya habían llegado a Nicaragua, reciben a José Dolores Estrada, entonces Coronel, en Masaya, dándole la bienvenida, estimulándolo como héroe nacional, él rechaza ese gesto de los partidos porque está en contra del pacto. De eso hay que estar claros.
Pero bueno, viene la Guerra Nacional, ganamos la Guerra Nacional, se instituye el “partido chachagua”, nace el republicanismo en Nicaragua y nadie más se vuelve a acordar de que las tropas del Ejército aliado no estuvieron dirigidas como da a entender la historia convencional por los Generales de El Salvador, Honduras y Guatemala, que es lo que da entender la historia convencional, hablan de Belloso, de Paredes, de Xatruch pero no hablan de Nicaragua. ¿Y quién dirige al Ejército aliado? nada menos que Tomás Martínez, nunca se le ha dado crédito a Tomás Martínez, porque la luchas políticas internas continuaron y no se le podía reconocer a nadie ningún hecho heroico, no se le podía reconocer a nadie un hecho heroico.
Termina la Guerra Nacional, Martínez y Jerez ejercen durante seis meses un gobierno insólito que solamente en Nicaragua se ha dado con dos presidentes oficialmente, constitucionalmente, y luego ya sabemos lo que pasó, se inaugura el período conservador que dura hasta 1893, ahí termina este hecho. Concluyo diciendo que es la consecuencia natural de la Revolución Liberal del 54, a su vez consecuencia natural de la Revolución Centroamericana Liberal de 1829 dirigida por Morazán, a su vez consecuencia de todos los conflictos propios de la independencia, otro problema histórico marcado hasta lo más profundo por el imaginario político.
En Centroamérica en 1921, cien años después de la independencia, se armó una gran polémica entre los intelectuales, no sé si lo hubo en Nicaragua, nunca he encontrado los documentos, pero si sé que lo hubo en El Salvador, en Guatemala y un poco menos en Honduras; la discusión era muy sencilla, nos independizamos el 15 de septiembre de 1821 o nos independizamos en junio de 1823 ¿Cuándo nos independizamos? La discusión es teórica, ya lo sé, y no vamos a decir que no nos independizamos el 15 de septiembre de 1821 porque ya está establecido; pero hay que explicar lo que pasó el 15 de septiembre de 1821, hay que explicarlo. Centroamérica como zona geográfica del Continente Americano, como jurisdicción de la América anteriormente Española, estaba en absoluto abandono y no en 1921, casi desde la conquista, casi desde 1850 que es la fecha más o menos aceptada de que se inicia la colonia.
En otras palabras, a Centroamérica no le llegó con la misma facilidad, con la misma frecuencia las ideas revolucionarias europeas alrededor del liberalismo. Aquí en Centroamérica en consecuencia por la pobreza, por el retraso, por la falta de información, no hubo movimiento independentista, ni siquiera el intento, porque es cierto, es verdad lo que dice la historia convencional de que hubo un movimiento en El Salvador, que hubo movimiento en León, que hubo movimiento en Granada, pero eran movimientos que reflejaban las contradicciones secundarias entre los criollos, o sea, los españoles nacidos en América y los peninsulares es decir, los españoles que actuaban como autoridad en nombre de la Corona.
Alguien lo dijo por aquí, que lo que pretendían era simplemente acceder a la administración pública, querían libertad de comercio, querían libertad fiscal, pero no tenían una idea de una revolución independentista, no actuaban ni como independentistas nacionales, que no existía la nación ni actuaban como independentista centroamericanos, por eso fracasaron. Aparte de que no habían condiciones para que el pueblo se sumara a esas pequeñas revueltas, excepto en 1823 que Cleto Ordóñez si logra capitalizar, que es el primero que enarbola el republicanismo aquí en Nicaragua y que después repercute en la Asamblea Constituyente de la República Federal. No hubo independencia, no hubo independencia ni en las parcelas, ni en el total. La independencia fue un problema más que una solución, cómo resolver el hecho real de que toda América estaba independiente y Centroamérica ¡no!
¿Cómo resolver ese problema?, había pavor a caer en independencia en el vacío, porque las arcas de la capitanía estaban exhaustas. Jorge Eduardo que le encanta la parte documental, dice que tenían tres mil quinientos pesos en Centroamérica al momento de la independencia. ¿Entonces qué es lo que pasa? lo que pasa que la providencia, eso sí, providencia, era azar de la historia, hace que en México que tenía una ascendencia importante sobre Centroamérica, incluso algunos historiadores dicen que la llamada América Septentrional, como se auto calificaba México entonces, para diferenciarse del Sur, incluía a Centroamérica, yo no estoy de acuerdo.
Pero bueno, hay un azar de la historia, que está llena de azares, cuando nombran al nuevo Virrey en México, a un señor que se llama Juan O’Donojú, este Juan O´Donojú había sido miembro importante de la Revolución de Riego en 1812 en España. Voy a recordar un poquito dos palabras de la revolución de Riego; ¿Qué perseguía la revolución de Riesgo? Lo primerito, que ya la Corona no siguiera mandando tropas a América para luchar contra los independentista, ya era demasiado tarde 1812 y terminamos la Independencia del Sur en 1824 no en 1819, eso es lo primero. Y segundo, que se implementara una especie de monarquía constitucional en España. Ya sabemos que la revolución de Riego fracasó, pero sabemos que O´Donojú tenía esas ideas, además, era de padre y madre irlandés, hay que tomar en cuenta que O´Donojú era de padre y madre irlandés; de manera que cuando llega a Veracruz, lo primero que hace es lanzar una proclama para pactar con las fuerzas independentistas que entonces eran fuerzas pro imperiales dirigidas por Iturbide, por eso es que lanza el manifiesto; porque no eran republicanas, eran pro imperiales.
Finalmente acuerdan, no importa que España después no acepta el Tratado de Córdoba, más conocido como el Tratado de las Tres Garantías, más conocido como “Plan de Iguala” y ese Tratado de Córdoba es muy sencillo, es elemental. Ok dice Iturbide, nos vamos a independizar, pero el gobierno se lo vamos a dar a España, que venga aquí el Rey de España a gobernar y si no quiere venir él que mande a fulano y si no quiere fulano que mande a mengano, si no quiere mengano que mande a perencejo.
Finalmente que mande a alguien de alguna casa real europea. Por supuesto como fracasó, y el pacto estaba vigente para México, nace el Imperio mexicano con Iturbide como Emperador, puerta abierta extraordinaria para el Capitán General de la Capitanía General de Guatemala, para los peninsulares que le acompañaban y para algunos criollos asociados a los peninsulares. Se agarran de ahí para no caer en el vacío, se agarran de esa independencia, convocan a una especie de cabildo ampliado, el cabildo ampliado declara el Acta de la Independencia. Yo no recuerdo, ni estoy, tan seguro que diga Centroamericana, aunque después dice que es Centroamericana obviamente.
Declara la independencia por lo menos de las Sedes de la capitanía de la provincia de Guatemala. Por qué digo esto, porque inmediatamente se sienten obligados a mandar delegaciones a las otras provincias para ver cómo aplicar esa independencia, ¿cómo?, no tenían ni idea de cómo iba hacer esta cosa. Los signos de los tiempos eran liberales, las autoridades de la capitanía eran pro imperiales, cómo hacer para asumir esa independencia que les cae de golpe, porque ya no había nada qué hacer en América, anteriormente Española, y que hay un asidero extraordinario con el Imperio Iturbide. Pero les gana la angustia, ya que estaban hechas las elecciones en cada provincia para mandar diputados, delegados, incluso ya habían llegado algunos diputados delegados a la Capitanía General.
Se habla de presiones del ejército de Iturbide, lo cual puede ser cierto, lo cual puede ser mentira, porque pudo haber sido pactado todo eso. Estoy hablando en términos hipotéticos, que es una forma absoluta y absurda en la historia, porque en la historia no es nada hipotético, la historia son hechos consumados, certificados, documentados, pero no hay nada de documentos al respecto de lo que estoy planteando. Y entonces les gana la angustia y les dicen; bueno, ahora ya no somos independientes, porque nos vamos a unir a México, y se unen a México el 5 de enero creo de 1822, ya no somos independiente, el primer golpe de Estado en Centroamérica, tan sencillo como éso.
Y entonces hay una reacción espantosa de las otras provincias en contra, excepto creo, si mal no recuerdo, León, pero en general hay una reacción en contra, sobre todo, porque la convocatoria después de que cae Iturbide y se disuelve esto, este experimento llamémosle, y entonces el establecimiento político de la ex Capitanía General, porque nunca se constituyó en gobierno, decide reconvocar al Congreso que había frustrado con el golpe del 5 de enero de 1822. Pero con tan mal olfato político, que esa reconvocatoria al frustrado Congreso del 21, la firma nada menos que Vicente Filísola que era el jefe de las tropas interventoras de México en Centroamérica, entonces la reacción fue brutal. Incluso los salvadoreños fueron los únicos que combatieron contra Filísola, pero bueno la reacción fue brutal y es otro déficit en la historia de Centroamérica.
Finalmente se constituye el Congreso en junio de 1823, nace la República Federal de Centroamérica. ¿Y cómo nace esa República Federal de Centroamérica?, aquí el diputado Callejas lo dijo claramente, con unos grandes conflictos sobre quién iba a gobernar, porque el problema estaba planteado en términos ideológicos, unos eran liberales y otros eran promonárquicos nada más. El establecimiento político tradicional de Gaínza, los peninsulares y algunos criollos asociados estaban por continuar con el mismo sistema heredado de España.
Los liberales estaban por hacer la República, obviamente no había nada que discutir, y es verdad que hubo dudas en cuanto a la elección de Manuel José Arce, pero también es verdad que Manuel José Arce se cambia de partido, primer tránsfuga de los partidos políticos. Se cambia de partido y se va con los peninsulares y deja colgado a los liberales, ya cuando se había aprobado la Constitución de la República Federal con marcada orientación política liberal. Y luego se vino la siguiente elección, y también es cierto, hay duda, pero la gana Morazán y ahí empieza lo que yo llamo las guerras tardías de independencia y las adelantadas guerras de revolución liberal. Ahí empieza todo el verdadero problema centroamericano, las distintas fuerzas políticas en cada país se organizan uno para combatir a los liberales, otros para defender a los liberales.
Cae la República Centroamericana en 1839, a pesar que Nicaragua se desliga en el 38, y la guerra sigue, no es que cada quien se fue para su casa como dice el dicho, ¡no!, la guerra siguió y siguió con mucha mayor intensidad. Se organizaron los partidos políticos regionalmente, no provincialmente como dice la historia convencional, era el Partido Liberal de la región, de lo que fue la República Federal, luchando por la restauración de la República Federal y era el Partido Conservador luchando por evitar la restauración de la República Federal.
Una guerra civil interminable, guerra civil, no guerra internacional como lo pinta la historia convencional. La historia convencional después de todo en retrospectiva dice, que nos peleábamos nicaragüenses con hondureños, hondureños con salvadoreños, salvadoreños con guatemaltecos, etc, etc. ¡no!, eran centroamericanos liberales contra centroamericanos conservadores. Y la última guerra civil es la de Zelaya contra El Salvador y contra Honduras que estaban en manos del partido conservador; porque existía la convicción de que finalmente la única forma de restaurar la República Federal era a balazos, era en guerra, existía esa convicción.
Lo mismo lo planteó Barrios de Guatemala, Barrios de El Salvador, los Coquimbos en Honduras, Zelaya en Nicaragua; pero bueno, los intereses extra centroamericanos, intereses estratégicos impusieron el fin de estas guerras civiles, obligaron a los cinco países a firmar en Washington “El Tratado de Paz y Amistad”, un Tratado, que yo le llamo un prototratado de Integración Centroamericana, porque enfatiza lo comercial y deja a un lado lo político. A partir de entonces, las provincias pasan a ser Repúblicas ajenas entre sí, incluso enemigas entre sí.
Alguien mencionó, creo que Wilfredo, que el cargo de Jefe de Gobierno en la Provincia era Supremo Director del Estado y ese cargo de Supremo Director del Estado queda vivo hasta 1855, fíjense bien lo importante que es la idea de regresar a la Federación, y por qué hasta 1855, porque la frustrada Constitución de 1854 declara a Nicaragua como República, otra reacción brutal en Centroamérica, pero ¿por qué va a ser República si somos Estados?, empieza otra vez la discusión, que es parte de lo que ya mencioné de la Batalla de San Jacinto y de la Guerra Nacional.
1999 año 2000, se abren de nuevo las ventanas en la región, hay un nuevo movimiento independentista en la región, la lucha por la segunda independencia está siendo identificada por los políticos y por los historiadores, una lucha que persigue consolidar la independencia que logramos en algunos países en el 10, otros en el 20, otros en el 21 y que persigue la independencia económica y social. Porque finalmente nos dimos cuenta después de quién sabe cuántos años de 1810 al 2000 son 190 años, por fin nos dimos cuenta que la independencia política es una independencia restringida, es vital como dijo Bolívar, porque sin independencia política ni siquiera tendríamos la oportunidad de plantear una segunda independencia, esta lucha por una segunda independencia, repito, han abierto las ventanas a la historia. Hay una voluntad política de todos los países en revolución, de todos los países que están con gobiernos progresistas, de revisar a fondo la historia, de liquidar la historia convencional hecha por el imaginario político y no por los hechos históricos, en eso estamos en Nicaragua.
Hablo en plural, porque me siento orgulloso de que a nivel oficial, a nivel de gobierno en el más amplio sentido de la palabra Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral, en nuestro caso, todos están hablando de lo mismo, busquemos las raíces de la historia.
Muchas gracias.
LICENCIADO EDUARDO LÓPEZ MEZA, MAESTRO DE CEREMONIA:
Estas fueron las palabras del licenciado Aldo Díaz Lacayo, Historiador y Vicepresidente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.
PRESIDENTE RENÉ NÚÑEZ TÉLLEZ:
Se cierra esta Sesión Especial, en conmemoración del 192 Aniversario de la Independencia de Centroamérica, el 175 de Aprobación de la Primera Constitución Política del Estado Libre de Nicaragua y el 157 Aniversario de la Batalla de San Jacinto.
LICENCIADO EDUARDO LÓPEZ MEZA, MAESTRO DE CEREMONIA:
A continuación, nuestro Himno Nacional, ejecutado por el Cuerpo de Música Militar del Ejército de Nicaragua y entonado por todos los aquí presentes.
(HIMNO NACIONAL)
A continuación salida de los Símbolos Patrios y la Constitución Política de la República, portado por miembros de la Compañía de Ceremonias del Ejército.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje