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Sentencia numero treinta y dos /dos mil ocho


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SENTENCIA NUMERO treinta y dos /DOS MIL OCHO.- En la ciudad de Neuquén, Capital de la Provincia del mismo nombre, a los ocho días del mes de julio del año dos mil ocho, en la sede de esta Excma. Cámara en lo Criminal Primera, se reúne el Tribunal integrado por los señores Magistrados, Dr. Luis María Fernández, en su carácter de Presidente, y Dres. Mario Rodríguez Gómez y Héctor Dedominichi, como Vocales –el último de los nombrados en carácter de subrogante legal-, juntamente con la señora Secretaria de Cámara, Dra. Gabriela Villalobos, a fin de dictar sentencia en la causa nº 93 Año 2007, caratulada “POBLETE, José Darío s/Homicidio doblemente calificado por la calidad del imputado –integrante de la Policía de la Provincial del Neuquén-, por alevosía y por el uso de arma de fuego en carácter de autor” (originaria nº 37831 Año 2007 del Juzgado de Instrucción nº CUATRO de esta ciudad), que por el delito de Homicidio doblemente calificado por la calidad del imputado –integrante de la Policía de la Provincial del Neuquén-, por alevosía y por el uso de arma de fuego, previsto en los arts. 80 inc. 9 y 41 bis del Código Penal, le es seguida a: José Darío Poblete, sin apodos ni sobrenombres, D.N.I.-22.731.187, Nacionalidad Argentino, nacido el 20 de junio de 1972, en Zapala -Pcia. de Neuquén-, hijo de Darío y de María Rosario Rodríguez, de ocupación Empleado Policial, con Instrucción, Prontuario Policial N° 206.183 T.P.; que en el debate actuaron como Fiscal de Cámara, el Dr. Alfredo Velasco Copello y como Fiscal, la Dra. Sandra González Taboada; como Querellante la Sra. Sandra Mónica Rodríguez con el patrocinio letrado del Dr. Gustavo Palmieri; como Defensor Particular, el Dr. Ladislao Simon.-

Que encontrándose la causa en estado de decidir en definitiva y cumplido el proceso de deliberación previsto en el art. 361 y concordantes del C.P.P. y C., efectuado el sorteo establecido en el art. 363, 2da, parte del mismo ordenamiento, se procedió a practicar la pertinente desinsaculación, resultando que en la votación debía observarse el siguiente orden: Dr. Mario Rodríguez Gómez, Dr. Luis María Fernández y Dr. Héctor Dedominichi, respectivamente.-

Se puso seguidamente a consideración la siguiente cuestión: PRIMERO: ¿Existió el hecho delictuoso y fue su autor el imputado?.-

El Dr. Mario Rodríguez Gómez, dijo:

Finalizado el debate, la Fiscalía de Cámara consideró que la prueba reunida le permite afirmar con certeza que el cabo primero de la Policía del Neuquén, José Darío Poblete ocasionó lesiones de carácter tal a Carlos Fuentealba que posteriormente le ocasionaron la muerte, ello ocurrió el 4 de abril de 2007, cuando Fuentealba viajaba como pasajero en el automóvil marca Fiat 147 dominio AMP 172 conducido por Gonzalo Arroyo por la ruta 22 a la altura del km 1264, en el marco de las medidas programadas por del gremio Aten, se había montado un procedimiento policial en el que tomaron intervención varios grupos policiales entre ellos el de Zapala, en el cual prestaba servicios Poblete, quien se colocó en un momento detrás del vehículo a una distancia de 2 a 6 metros, e intencional y abusivamente apuntó y disparó con la Pistola Federal 011117 provista por la repartición, hacia dicho vehículo, el proyectil produjo, atravesando la luneta del rodado, la fractura con hundimiento de cráneo de la víctima en región occipital izquierda, fue trasladado posteriormente al Hospital Regional Neuquén, intervenido quirúrgicamente pero se produjo su muerte en horas de la noche del día siguiente. La materialidad se encuentra acreditada, que murió por traumatismo encefálico grave por acción de un misil que actuó por peso y a velocidad intermedia, produjo un hundimiento localizado en el hueso, la energía emitida en el punto de partida del impacto creo una onda que provocó además daño cerebral que lesionó el encéfalo opuesto.

Hizo una detallada descripción de lo dicho por los testigos y expertos, y los ensambló para acreditar la materialidad, la autoría y la teoría legal del hecho en crisis. Calificó la conducta como homicidio agravado por haber sido cometido mediante la utilización de un arma de fuego, y abuso de su función, como integrante de la policía, (art. 80 inc. 9 y 41bis del C.P.)

El Dr. Gustavo Palmieri, apoderado de la querella, sostuvo que con la prueba directa reunida en esta causa, material fílmico, fotografías, imágenes, se acredita que el disparo que produjo la lesión fue ejecutado por Poblete, quien se acercó por detrás del rodado a distancia cercana y solapada, colocándose en posición de disparo y haciéndolo en forma directa, donde se advertía la presencia de Fuentalaba, ello se confirma con la prueba directa, y resulta coincidente con los dichos de Marcela Roa, con la ubicación de los rodados, y como estos sucesos han quedado almacenados en su memoria.

Fue mostrando a través de la ampliación del estudio de planimetría y fotos secuenciadas de los videos, la ubicación de los testigos, en el lugar, y desde la posición que observaron lo que afirman. Señaló en las fotos a los efectivos policiales que dispararon contra el automóvil donde se trasladaba la víctima. (Poblete y Pérez). Calificó el hecho como homicidio agravado por el empleo de un arma de fuego, por abuso de su función como integrante de la policía y cometido con alevosía (inc. 2 y 9 del art.80 y 41bis del C.P.), las dos partes acusadoras solicitaron la pena de prisión perpetua, accesoria legal y costas.

José Darío Poblete dijo en su descargo, que no entendió la imputación, no confiaba en el tribunal, no tiene las manos negras, como mencionaron algunos testigos, y en el último acto del debate, al otorgársele la palabra (art. 358 última parte), dijo que era inocente. Se negó a responder preguntas, lo que impidió saber si la falta de confianza importaba una recusación o que parte de los cargos no había entendido. Tampoco fue aclarado por su defensor.

El Defensor en su clausura planteo su teoría del caso en los siguientes términos: el disparo fue efectuado desde adelante del automóvil conducido por Arroyo, se introdujo por la ventana del acompañante, que estaba abierta en ese momento, esto provocó que Arroyo y Gallo bajen inmediatamente, Carlos Fuentealba se descompuso, por efecto del gas, primero intentó salir por las puertas delanteras y ante la imposibilidad por defectos en el mecanismo, quiso romper la luneta envolviéndose la mano con un pañuelo, y mientras intentaba esa vía de escape, recibió un golpe en el cráneo con una barreta, con la que rompieron el vidrio para rescatarlo.

Luego en un crítico análisis de diferentes medidas adoptadas en distintas instancias del proceso pidió la nulidad del juicio, basándose en:

1 – la intervención del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén que ordenó, a pedido de la querella, y con la excusa de ejercer medidas de superintendencia, que el debate se realice en la sala en donde sesionaba anteriormente la legislatura, cuando en realidad se arrogó facultades jurisdiccionales, propias del tribunal oral, lesionando su autonomía y permitiendo de esta forma que las audiencias se transformen en un meeting político partidario, en el que intentaron entorpecer su labor como defensor, la psiquis de su asistido y familia.

2 – La intervención de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia que reemplazó a la Dra. Juárez Truccone por desacuerdos producidos a partir de su intervención en una causa de abuso deshonesto, que tomaron estado público.

3 – Por el desempeño de esta Cámara en lo Criminal Primara a la que tildó de parcial al rechazar medidas de prueba que luego aceptó de la contraria, mas precisamente de la querella, concretamente, la declaración de el testigo Jorge Sobisch, y la presentación de fotogramas ampliados. Por otra parte también señaló la falta de respeto a la garantía de defensa en juicio, al objetarle prueba esencial, como citar a debate al primer defensor de Poblete y fiscal, que intervinieron en la rueda de reconocimiento de la docente Marcela Roa, no permitir interrogar testigos al mismo tiempo que se exhibían las filmaciones, ni admitir una declaración informativa no jurada de un jefe policial indagado en la causa denominada Fuentealba dos.

4 – Al Juez de Instrucción por no realizar en persona la inspección ocular.

5 – A la fiscalía de Graves Atentados Personales que intervino en la etapa preliminar por arrogarse funciones jurisdiccionales, como el secuestro de las pistolas federales sin orden de allanamiento, además de imputarle la comisión de estafa procesal por ocultar una campera azul, a su criterio pieza que resuelve todo el caso, y que fue secuestrada pegada al proyectil incautado en el Fiat 147 de Arroyo.

6 – A la querella le imputó lesionar la propiedad intelectual, al extraer párrafos completos de la obra del profesor Maximiliano Rusconi, sin citarlo, debiéndose nulificar su intervención, como así también, imprecisión en la descripción de la imputación, pedir la citación de testigos nuevos, sin permitir a la defensa preparar minuciosamente el contra examen, y utilizar material no ofrecido como prueba, tal los videos exhibidos en el discurso de apertura y clausura, y el plano con el que apoyó los dichos de los testigos, en el cierre.

7 – Pidió la nulidad del acta de detención, de la declaración indagatoria, de la prisión preventiva; todos estos actos por no cumplir con la norma ritual.

8 – Alegó mendacidad en los testimonios de Marcela Roa y Alejandra Meraviglia, a la primera porque no se compadecen sus dichos con lo que se observa en los videos y a la segunda por resultar infundados los motivos por los que no se presentó en los primeros tramos de la investigación.

9 – Criticó a los expertos Cafaro (balística) porque desconocía el funcionamiento y la constitución de la pistola federal y Carlos Losada (forense), por emitir conclusiones inexistentes en su informe.



Quedan así plasmadas las posiciones controvertidas de las partes, esquemas que demarcarán la respuesta a estas dos interpelaciones, hecho y autoría.

Respondiendo en primer término a los cuestionamientos del Dr. Simon, entiendo que: 1 - el lugar de realización de la audiencia, fue ordenado por el TSJ, por cuestiones de seguridad, en base a un informe elaborado por la Jefatura de Policía, no cuestionó, el Alto Cuerpo, la resolución de esta Cámara que entendió, oportunamente, no se ponía en riesgo el principio de publicidad, al rechazar la solicitud de la querella. Por otra parte, esta como todas las resoluciones tendientes a garantizar principios de jerarquía constitucional, tienen en mira al imputado, independientemente de quien las solicite u ordene. No existieron restricciones al ingreso a la sala, mas allá de su capacidad, y no se produjo ningún incidente que haya obstruido el libre ejercicio de la tarea de la defensa. 2 – La situación de la Dra. Juárez Truccone, fue explicada por la Fiscalía de Cámara, al inicio del debate, cuando solicitó la intervención de tres fiscales en el juicio, en esa oportunidad, reveló que la excusación fue solicitada por la funcionaria por cuestiones personales. 3 – Los cuestionamientos hechos al Tribunal fueron resueltos al presentarse cada incidencia, con la debida constancia, sin perjuicio de esto, la citación al testigo Sobisch, se produjo como corolario de la sustanciación de prueba a lo largo del 14 jornadas de debate, que justificaron su comparendo, por otra parte, insistir desde el órgano jurisdiccional en que no formaba parte del objeto del proceso, el comparendo de un testigo, cuando había sido requerido por la defensa oportunamente, por la querella a instancias del debate y sin oposición de la Fiscalía de Cámara, hubiese puesto en riesgo, su imparcialidad. La exhibición de las filmaciones se autorizó, a pedido de la defensa, como nueva prueba, en el caso de los efectivos policiales que intervinieron en el procedimiento, para reconocer al imputado en una formación y por haber participado en esa diligencia, situación que no ocurría en otros contextos en que fue denegada la medida, por confusa y capciosa. 4 – No se trata de una delegación impropia, comisionar la inspección ocular a un oficial de policía. 5 – No son plausibles de sanción alguna las medias adoptadas por la fiscalía que intervino en la investigación preliminar (art. 163 del CPP), ni las que propuso a partir del requerimiento de instrucción, no es necesario la orden de allanamiento en la Jefatura de Policía (art. 201 del CPP). El hallazgo de la campera no fue ocultado intencionalmente por la fiscalía, de acuerdo a las explicaciones brindadas, por otra parte ningún sentido tenía su camuflaje ya que su examen, no hubiese modificado en nada la situación actual, ni mucho menos apoyado la hipótesis de la defensa, incluso, mas allá de lo impropio que significa un juicio hipotético, considero que alejaría su factibilidad, si la luneta se rompió con la campera, no fue con la barreta, la idea que hayan envuelto el proyectil como elemento contundente, no se confirma con la evidente quemadura, ambos elementos (campera y proyectil) tomaron contacto en el automóvil, la teoría de la barreta, y el proyectil envuelto en la campera, sólo se puede sostener en el imaginario del defensor, la marca en el auto es imperceptible, todos los testigos que intervinieron en el rescate, que mas adelante se van a mencionar, no la nombran, y resulta ilógico suponer que Guagliardo, Uribe, Colen Grand, Pillado y otros docentes que ayudaron a sacar a Carlos Fuentealba del auto, se asocien con la Sra. Fiscal y sus adjuntos para ocultar prueba y tergiversar los hechos. 6 – La respuesta a la nulidad planteada a la actuación de la querella no merece otro fundamento que los indicados por el Dr. Palmieri, en su réplica, no es causal de nulidad obviar la cita bibliográfica que fundamenta un acto procesal, la descripción de hecho imputado fue clara, precisas y su estructura congruente. 7 – No encuentro ni motivo ni sentido a las nulidades planteadas al acta de detención, indagatoria y procesamiento, mas allá que respetan los requisitos formales previstos en los Arts. 257, 269 y 285 del C.P.P. y C., todos fueron ratificados a partir de la progresión del proceso, la detención con la indagatoria, esta con la prisión preventiva, requerimiento de elevación a juicio, etc, estamos en la etapa de cierre y la idea de volver a fs. cero, por haber consentido, estratégicamente, hasta la fase final, supuestas nulidades absolutas, es improcedente y atentaría contra los intereses de su asistido. 8 – Las declaraciones testimoniales y de los expertos en balística y forense serán valoradas mas adelante, como así también las declaraciones de Roa y Meraviglia.

Resueltas las tachas plateadas por el defensor, y en el análisis de la prueba, considero que las evidencias, reveladas a través de los relatos escuchados en las audiencias de debate, de aceptable, en algunos casos y elevada, en otros, nivel calidad y compromiso, se pueden fraccionar en diferentes segmentos, que fueron brindando, precisión, exactitud, y certeza. Primero: El de los expertos que elaboraron sus informes y pericias: balístico, autopsia, primeros auxilios, estado del camino alternativo, y primeras diligencias en el lugar del hecho. Segundo: los testigos que revelan la forma en que se fueron desarrollando los hechos en el lugar del conflicto, la conducta de los protagonistas: turistas, policías, tanto los que tenían el poder de decisión, como los que obedecían órdenes y de los manifestantes, en su mayoría docentes, dirigentes gremiales y otros trabajadores. Al mismo tiempo, nombran, sin identificar, al tirador, y las consecuencias de su acción, la muerte de Carlos Fuentealba y Tercero: los que participan en la individualización de José Darío Poblete.



En el primer tramo, cito: Actas de procedimiento realizadas por la Comisaría de Senillosa y el Departamento de Seguridad Personal en la Ruta Nacional 22 a la altura del km. 1264, en la que consta el hallazgo de: cartuchos de color verde, calibre 1270, y de escopetas lanza gases. En la zona donde se ubican dos postes de luz que sostienen la línea, presencia de una gran mancha rojiza, guantes de látex, apósitos, indicando el lugar donde se le realizaron los primeros auxilios a la persona herida. A fs. 100 croquis ilustrativo, fotografías satelitales (108/110), informe de planimetría El dictamen de la Dra. Mariela Kugler de fs. 113/4, que revisó al herido al día siguiente en el Hospital Regional y certifica la presencia de hundimiento de cráneo en región occipital izquierda, edema cerebral y afectación del hemisferio derecho, hematoma subdural laminar derecho con desviación de la línea media, lesiones con entidad para llevarlo a la muerte o secuelas permanentes e irreversibles. El Dr. Carlos Losada (fs. 510/3) concluye: que la muerte de Carlos Fuentealba se produjo por traumatismo craneoencefálico grave por acción de un misil que actuó por peso y a una velocidad intermedia; este impacto causó un hundimiento localizado del hueso, con fractura estelar, siendo su epicentro el mismo lugar del impacto el cual se difundiera hacia el basal causando fractura de peñasco izquierda y celdillas etmoidales derechas. La energía emitida a punto de partida del impacto creó una onda que a mas de la fractura descripta, causo un daño cerebral incluyendo los núcleos basales, que lesionaron irreversiblemente el encéfalo opuesto. El mecanismo de muerte y la causal fue un misil no identificable por su impronta en el cráneo. Se procedió luego al estudio del lugar del impacto en el Centro Atómico Bariloche identificando al elemento agresor como totalmente compatible con una granada de gas lacrimógeno. La muerte presenta características compatibles con homicidio por impacto de misil precisando, luego de evaluar el informe de Fabricaciones Militares, que las lesiones que le produjeron la muerte eran compatibles con una granada de gas lacrimógeno del tipo cd del cartucho candela 38.1 de largo alcance, al mismo tiempo, en la audiencia de debate, agregó, mostrando una de las láminas, que se aprecian fibras de plástico, material similar al de la punta del proyectil de pistola federal. Las observaciones hechas por el defensor al dictamen y declaración del forense, no se sostienen en ningún soporte científico que contradiga su pericia, y no logran conmoverla, las conclusiones a las que arribo el Dr. Losada, se completan y robustecen con las pruebas de otros expertos de reconocido nivel académico, experimental y científico como el Instituto Balseiro, Pricai, la Dra. Rubio, el Dr. Scuteri, y el resto de los profesionales citados. El forense hizo una descripción muy precisa, clara y fundada, en su declaración testimonial, pese a ser severamente interrogado por la defensa. El informe anatomopatológico de los Dres. Cabaleiro; Duarte y Scuteri concluyen que el cerebro presentaba una intensa congestión y amplias áreas de hemorragia parenquimatosa y meníngea, en el tejido meníngeo y cerebral se observan depósitos de un material amorfo y negruzco que pueden corresponder a residuos del disparo; en los pulmones edema intraalveolar difuso y congestión. Resulta difícil suponer que estos elementos encontrados por los expertos se compadezcan con el golpe de una vara de hierro, Informe de la Dra. Cristina Rubio (fs. 318/20), que encontró en el proyectil secuestrado en el automóvil Fiat 147 patente AMP 172, restos de sangre, que, remitido al PRICAI determinó que el patrón genético de la muestra es idéntico al de Carlos Fuentealba. Omar Hurtado: (citado a pedido de la defensa) dijo, que prestaba servicio en Cutral Co, cumplía funciones como instructor de tiro, en el grupo especial de esa ciudad y afirmo: que la pistola federal dispara cartuchos de corto, medio y largo alcance, los primeros no tienen proyectil, los de medio alcanzan 100 metros, los de largo 180, cuando sale de la boca del arma se mantiene recto, luego comienza a girar, para medir las consecuencias debe tenerse en cuenta en que parte del proyectil impacta, la distancia y la superficie del lugar de impacto, se recomienda que la persona que dispara tenga el visor del casco bajo por las consecuencias del los agresivos químicos, si impacta de frente a una superficie de vidrio, la punta de plástico se destruye, se enseña a tirar con un ángulo de 45 grados, no hay excusas para hacerlo en forma directa. Se retiro de la policía a raíz de una condena, que aún no esta firme, y en la que estaba como coimputado Poblete, a quien visitó en la cárcel, pero no hablaron de este juicio, ni de la investigación, porque no tiene tanta confianza. Javier Caffaro: (experto en balística) dijo que tiene conocimiento sobre el comportamiento de la pistola P.F, estas armas no tienen estriados, lo que impide que tengan una trayectoria predeterminada, primero sale en línea recta, luego a partir de los diez metros comienza a girar, la punta del proyectil es curva, los de media y largo alcance son de plástico. Exhibido el cartucho incriminado dijo que se trata de un cartucho de gas lacrimógeno no puede determinar el alcance, en relación a la deformación tienen que ver varios factores, también varía la forma de impacto, pero a menos de diez metros, tendría que golpear con la punta, sobre las consecuencias al impactar en ese lugar, explicó que depende del caso, pero aclara que no ha realizado pruebas de este tipo. Disparado en línea recta a un automóvil en su luneta, la perforaría. Realizó pruebas balísticas de las 23 pistolas secuestradas, se hicieron cotejos en el microscopio con el material incriminado y el testigo, el trabajo se realizó en zona de bardas y no sobre un blanco sino contra la meseta. Las midieron, las que mas lejos recuerda que llegaron fue a 120 metros, recordó que hicieron un disparo contra un lavarropas, en forma directa y lo perforó, fue una perforación de unos 4 o 5 centímetros en forma irregular, la tapa contenedora del proyectil se perdió, el proyectil quedó incrustado en la chapa, lo realizó con un proyectil de largo alcance. Ratificó categóricamente su informe en el que concluyó, que realizado el cotejo balístico se determinó que la vaina incriminada fue percutida por el percutor de la pistola lanza gases n° 01117 marca FM, provista a José Darío Poblete conforme constancia de fs. 580. Igual que en el caso del médico forense las tachas a este informe no se sostienen en prueba científica, por otra parte es intrascendente el conocimiento que tenga el experto en pistolas federales porque no tiene relevancia, en el estudio comparativo. Luis González: mecánico armero, se desempeña en la academia de nivel 1, dijo que la P.F., es una pistola lanza gases de tiro a tiro, el manejo lo enseñan los instructores en cada grupo, su función como armero es el mantenimiento de las armas y entrega de materiales, siempre autorizado por el superior, la pistola Federal, no tiene sistema de seguro ni de puntería, sólo que la manija de transporte puede ser utilizada como aparato de precisión, la mayoría de los cartuchos tiene una inscripción que indica el alcance y si es lacrimógeno o irritante, el tamaño es similar, al tacto también es análogo. Su función, el día del hecho, era llevar el material, las armas se entregan a la dependencia, no sabe como se distribuye a cada efectivo. Llegó hasta un puesto de fruta que esta pasando el puente carancho, llevaba, 1270, 38.1 y granadas de gas, no supo que material específico se utilizó ese día, llevó proyectiles de medio alcance, entregó el material, pero no supo si se utilizó, calculó haber llevado 450 cartuchos de 1270, 40 granadas y 150 de 38.1, se trasladaba en un Ford Fiesta, este tipo de armas tiene retroceso, implica cierta adaptación, para la entrega se hace un cargo interno, con descripción del material, la cantidad y el objetivo para el que va a ser utilizado. Cuando llegó al lugar ya estaban los móviles esperando el cargamento, polos y trafics color blanco, pero no supo a que grupo pertenecían, fue al lugar con el suboficial Reyes, que presta servicio en Metropolitana, se entregó sólo al personal de grupo especial, y a su responsable. Examen del automóvil Fiat 147 AMP 172 de fs. 533/4, en el que se describe la ausencia de luneta trasera y burlete, manchas de sangre, y restos de vidrio.

A partir del análisis de estos soportes probatorios, puedo afirmar con certeza que la existencia del hecho (primera parte de esta primer cuestión), fue debidamente probada, es decir que Carlos Fuentealba murió en el Hospital Regional Neuquén, el día 5 de abril de 2007, como consecuencia de haber recibido el día anterior, el disparo de un proyectil de gas lacrimógeno efectuado con una pistola federal 38.1, que le provocó un Traumatismo encefálico grave, cuando se encontraba en el Paraje Arroyito, en la parte trasera de un automóvil Fiat 147, circulando por la ruta 22.



En el segundo segmento, ubico a los testimonios que describen la situación en el escenario de los hechos, e individualización del tirador. Estos relatos coinciden en que, había una exagerada cantidad de efectivos policiales, teniendo en cuenta la suma y calidad de manifestantes, maestros y en su mayoría mujeres; que había grupos especiales con uniforme negro, cascos, escudos, armas lanza gases y postas de goma, citan una conversación entre los que comandaban el operativo y los dirigentes sindicales, identificando al comisario Rinsafri, y Guagliardo, en este improvisado encuentro, el jefe policial, los conminó a abandonar la ruta en cinco minutos, por las buenas o por las malas, e inmediatamente, antes que les den tiempo a replegarse y volver hacia Senillosa, comenzaron a tirar con gas lacrimógeno y balas de goma, trataron de resguardarse en el local de la estación de servicio YPF sobre la ruta, convencidos que en ese lugar no serían reprimidos por el riesgo que provoca la presencia de combustible, sin embargo, no sólo no ceso, sino que los corrieron por el descampado en las inmediaciones de ese negocio, situación absurda, porque evidentemente ya estaban lejos de la cinta asfáltica que pretendían dejar libre, en esa zona citan y describen a un efectivo, que luego fue identificado como Matus, que disparaba directa e indiscriminadamente con una escopeta con balas de goma a los manifestantes, este es el mismo individuo que luego le aplicó un culatazo a Miguel Alejandro Castellar que le sacó el hombro, aseguraron que en ningún momento se cortó la ruta, salvo por la intervención de los policías que tenían los patrulleros dispuestos en ese escenario, sobre todo la figura del hidrante, que provocaba mayor congestión. La mayoría de la camionetas Trafics que Aten había alquilado para llegar al lugar, cuando comenzó la represión, se retiraron, dejando a pie a gran número de docentes, que eran permanentemente asistidos por los compañeros que habían llevado automóviles particulares, el ambiente, describieron con angustia los testigos, se tornó desesperante, no se podía respirar, tampoco bajar los cristales de los autos, no daban abasto con los vehículos, viajaban amontonados unos arriba de los otros, la camioneta Ford Ranger de la Pastoral, conducida por Maria Belén Mantilaro, dijo esta docente, estaba repleta tanto en el habitáculo como en la caja, en este estado de cosas, el Fiat 147, aumentó la velocidad, intentó esquivar unos policías, y llegó a tocar con el espejo retrovisor a uno de ellos, fue rodeado, le golpearon el auto con patadas y culatazos y posteriormente, recibió el disparo de un proyectil de gas lacrimógeno que impacto en la luneta y lesionó de muerte a Carlos Fuentealba, Juan Bernardo Uribe, Marcelo Guagliardo, Gabriel Pillado, Carlos Colen Grant, ayudaron a sacarlo previo romper el vidrio trasero. Sin duda el testimonio mas preciso, fue el de Uribe que primero trató de rescatarlo por la puerta delantera del conductor, describió y representó la forma en que estaba sentado casi en cuclillas, entre los dos asientos delanteros, quejándose de dolor y temblando, luego colaboró para liberarlo por detrás y como el resto de los testigos, dijo que tenía mucha sangre en la cabeza, convulsionaba, lo acostaron al costado de la ruta, el hidrante le tiro agua, hasta que llegó la ambulancia, en medio del desconcierto, la indignación y reclamo generalizado. Este testimonio descarta, junto con el resto de las pruebas, la conjetura de la defensa sobre la barreta, cuando lo vio Uribe por primera vez, el vidrio trasero sólo estaba dañado por el impacto del proyectil, y la víctima no sólo estaba ahogado como interpreta el Dr. Simon, sino que había comenzado a convulsionar y a quejarse, ya inconsciente de dolor. Los otros relatos a los que hago referencia son los de Andrea Rosso, que vio cuando un policía disparaba desde atrás, observó la luneta rota y describió el ambiente en la estación de servicio; Marcelo Guagliardo que participó, al menos en dos oportunidades, en las discusiones con Rinsafri, tratando que entienda que necesitaban mas tiempo para replegarse, que había muchos manifestantes, la mayoría a pie, y fue intimado a obedecer en cinco minutos, además ayudó a rescatar a Carlos Fuentealba; Jorge Néstor Porrino, de Junín de los Andes, afirmó que el policía que disparó contra el 147, lo hizo de atrás en forma deliberada e intencional; Nilda Beatriz Pérez, estuvo en la estación de servicio cuando la policía reprimía con gas pese al obvio riesgo que implicaba, vio que el proyectil rompía la luneta del Fiat y que el hidrante tiraba agua al cuerpo; Carlos Colen Grant, ayudó a rescatar al herido del automóvil; Soledad Valencia, docente de Junín de los Andes aseguró que a las ocho de la mañana ya estaba lleno de policías, fue herida con una bala de goma a la altura de la cadera; Maria Belén Mantilaro, manejaba la camioneta de la Pastoral, estaba detrás el Fiat y vio un policía, robusto de contextura física fuerte, alto, vestido con uniforme oscuro, que se colocó detrás del auto y delante de ellos, inclinó ligeramente la rodilla y en forma directa apuntó y disparó, el arma era corta y de boca ancha, similar a este relato puede citarse a María del Valle Aballay, y Estela Leonor Sobelvio, que viajaban junto a Mantilaro y describen al policía que disparó desde el mismo lugar y con las mismas características, de atrás, uniforme negro, robusto; Luis Gaspar Silva, que escuchó a Rinsafri ordenar el desalojo de la ruta en cinco minutos, y un incidente entre el conductor de una camioneta Cherokee y un efectivo policial, el primero le reclamaba haber disparado contra su vehículo, Gabriel Pillado, que colaboró en el rescate de Carlos Fuentealba, y dijo que la persona que rompió la luneta le parece que se apellida García, Marcelo Fernández, dirigente gremial participó de las improvisadas negociaciones con los jefes de policía que comandaban el operativo, tratando que ganar tiempo para organizarse y reagruparse, en atención al caos generalizado y la situación de riesgo; Antonio Marucci, mencionó que a instancia de las asambleas previas a la protesta se había pactado que ante cualquier situación de inseguridad se retiraban y que luego de recibir el disparo el Fiat 147 anduvo unos metros sin control y casi choca el auto en el que el se trasladaba, un Gol rojo; Miguel Alejandro Castellar, que luego del atentado contra Carlos Fuentealba se produjo un caos, y decidió caminar con los brazos en alto para evitar confusiones, a pesar de esta precaución fue atacado por Matus con la culata de la escopeta que le sacó el hombro, debió ser asistido en un hospital y meses después intervenido quirúrgicamente, son contestes con estas descripciones y narraciones: Mabel Carballo, Luis Fernando Paredes, Alberto Gualetto, Gloria Rodríguez, Gustavo Alberto Aguirre y los periodistas Edgardo Pino y Mauricio García. Considero que con mas detalle y precisión debo referirme a los dichos de Gonzalo Arroyo y Fidel Gallo, conductor y acompañante de automóvil 147, que se encontraban dentro del vehículo en el instante en que fue herido Carlos Fuentealba, describen, en forma conteste, la situación previa y el momento del disparo, afirmando que se había formado una caravana que avanzaba a paso de hombre tratando de abandonar el lugar por la represión que estaban sufriendo, fundamentalmente por el disparo de gases lacrimógenos, Arroyo había adaptado el vehículo, abriendo la luneta y levantando los asientos traseros de manera tal que permita el rápido ingreso de compañeros que se trasladaban a pie, permanentemente subían y bajaban personas que al igual que ellos trataban de dejar el lugar, Gallo indicó que Funtealba, ascendió por atrás y cerró la luneta, estando los tres a bordo, detalló Arroyo, fueron encerrados por vehículos policiales, encontró un espacio y al intentar pasar, toco un policía con el espejo retrovisor, como pensó que lo arrastraba se detuvo, rodearon su auto y le pegaban con elementos contundentes, segundos mas tarde el habitáculo estaba lleno de humo, se descompuso, condujo a ciegas unos metros, hasta que finalmente descendieron.

Por todos estos testimonios, de encumbrado nivel de responsabilidad, seguridad, y compromiso, puedo afirmar que: hubo una represión exagerada e injustificada, producida, fundamentalmente a través de disparos de gas lacrimógeno y postas de goma, hechos en forma indiscriminada. Esta situación generó, riesgo, confusión, pánico y caos generalizado. Asimismo afirmó que un efectivo policial de uno de los grupos especiales vestido con uniforme negro, casco, de contextura robusta, de aproximadamente 1.80 metros de altura, disparo a corta distancia, desde atrás contra la luneta del Fiat de Gustavo Arroyo, un proyectil de gas lacrimógeno, hiriendo mortalmente a Carlos Fuentealba.



En el tercer bloque de relatos, esenciales en la individualización del imputado, se destaca el de Marcela Fabiana Pilar Roa que llegó a el lugar en una de las trafics alquiladas por ATEN, comenzó a caminar por la ruta con aproximadamente cien personas mas y fueron inmediatamente reprimidos con gases y balas de goma. Se refugio en una estación de servicio, volvió a la ruta y se subió a un Renault 12 celeste, igual que los testigos citados precedentemente vio como un policía se colocó detrás del 147, se subió la visera del casco apuntó y disparó a la luneta, ella estaba a seis metros aproximadamente, y nada obstaculizaba su visión, el conductor y el acompañante del Fiat se bajaron, indicó como quitaron el cuerpo de la persona herida, que le salía sangre de la boca, y tenía convulsiones, le pareció que estaba muerto, a diferencia de otras personas que presenciaron la escena, nunca perdió de vista al policía que disparó, iba caminando despacio, ella le gritaba que era un asesino, que lo había visto, lo siguió corriendo, el policía llegó a una trafic donde había un cordón policial que traspuso sin mirar hacia atrás, los uniformados en fila le impidieron pasar y se quedó gritando tratando de trasponer los escudos, pero se chocaba contra ellos, describió al agresor con una altura de 1.75 metros, robusto, morocho, vestía todo oscuro, recordó haberlo reconocido en una rueda de personas en el Juzgado de Instrucción, luego que lo hicieron colocar en diferentes posiciones y delante del juez, el secretario, la fiscal, su ayudante y pese a los gritos y censuras del defensor. En la sala de debate, a instancias de su declaración, lo volvió a señalar y afirmó que estaba absolutamente segura que la persona que indicó en el Juzgado, y en la audiencia, es la que disparó al 147 donde viajaba Carlos Fuentealba, a pesar que en la rueda, y en la primera posición lo había confundido. Esta declaración de notable valor para resolver la autoría, se apoya, se complementa y confirma, con la descripción de otros testigos, que le dan razón y coherencia a su imputación. Los efectivos del grupo operativo de Cutral Có, declararon que inmediatamente después que se produce el disparo al 147, vieron a Poblete en la trafic, conducta que encontraron extraña y sin sentido, por la situación de tensión que imperaba, la mas extrema de todo el operativo, que no estaba herido, no se lo notaba cansado y en un móvil ajeno a su grupo, sin haber pedido permiso al oficial a cargo o avisado al menos al chofer, que se encontraba reubicando la camioneta en ese momento, incluso uno de los efectivos, sita este hecho, simultáneamente a que una maestra lo acusaba de haber disparado. Juan José Benegas, Chofer del JP 464 de Cutral Có, dijo que cuando todo el grupo había descendido del móvil, escuchó por radio al Sub Comisario Aquiles González que ordenaba que detengan a un automóvil porque habían atropellado a un oficial, el jefe de su grupo le indicó como estacionarlo para evitar riesgos, el camión hidrante tiraba agua, pensó que se estaba prendiendo fuego un automóvil, y escuchó que había una persona herida por una granada de gas, cuando todo esto ocurría vio a Poblete, que no pertenece a su grupo, en el tercer asiento individual, tenía casco y una pistola federal, llegó luego el oficial Lincoleo, jefe del grupo de Zapala y se lo llevó. Angel Clemente González, dijo que cuando comentaban lo sucedido el Cabo Primero Benegas le dijo que le había sorprendido, que inmediatamente después que vio el humo observó a Poblete en la camioneta. Néstor Fabián Bascuñan, escudero, escuchó que habían matado a un maestro, una señora, cuando estaba en una formación, gritaba “él fue fílmalo” “mira como lo esconden” dentro del móvil, además del chofer, entre la rejas vio la sombra, de una persona sentada, pero no supo quien era. Víctor Pérez del grupo especial de Zapala, disparó al piso en dirección al automóvil conducido por Arroyo, con la escopeta 1270 que portaba, cuando el Sub Comisario González ordenó que lo detenga porque había acelerado la marcha y atropellado a un oficial, en ese momento vio que el vehículo se llenaba de humo, miró hacia atrás y a la derecha, observó a Poblete a cuatro metros aproximadamente, con la pistola Federal. Sergio Burgos, Sargento del grupo especial de Cutral Co, afirmó que en el momento en que se produjo el disparo al automóvil, se encontraba dentro del móvil, les ordenaron bajar a todos y hacer una formación, al descender advirtió lo que había sucedido, vio al auto lleno de humo y que el hidrante tiraba agua, a la formación se acercó una mujer, petisa y gordita, que señalaba a José Poblete, le gritaba que era un asesino. Poblete estaba formado a su derecha cuando esta mujer lo señaló pero inmediatamente lo perdió de vista. Gabriel Pillado: escuchó, cuado se acercó a colaborar para romper la luneta, a Marcela Roa que decía que había reconocido al agresor.

Además de Roa, otra persona reconoció a Poblete, y si bien no se advierte mendacidad en sus dichos, pese a las protestas y avisos del defensor, y que son atendibles las razones de su tardía presentación, su relato no tienen el mismo peso y pureza que el de Marcela Roa, pero sin duda como se mencionó anteriormente lo completan y revalidan. Ana María Mayer, en el momento del disparo se encontraba en un Renault 12 celeste junto con Marcela Roa y Alejandra Meraviglia, intentó colaborar en el rescate, la situación era de gran angustia y tensión, vio cuando sacaban la persona herida, en esas circunstancias, Alejandra Meraviglia, la llevó hasta una formación para que le saque una foto al efectivo que había disparado, porque lo había visto, días mas tarde se enteró que Marcela Roa también había identificado al policía que disparo y le había observado el rostro porque tenía el visor levantado. Agregó que Alejandra le pidió que no mencione que estaba en condiciones de identificarlo, porque sentía mucho temor, por haber pasado una experiencia muy traumática a raíz de haber sido testigo en el primer triple crimen de Cipolletti, pero a instancia del debate la había autorizado a revelarlo. Esta situación provocó que se cite a pedido de la Fiscalía y Querella a esta persona, pese a la oposición y reserva de la defensa. En su declaración Alejandra Meraviglia: dijo que se encontraba en el Renault 12 celeste de Gustavo Arderiú, cuando observó al Fiat que hacía una “S” y atropelló con el espejo retrovisor a un policía y vio que otro se apartó de una formación se colocó detrás de ese auto y disparó, le pudo observar el rostro con claridad porque se levantó el visor del casco antes de hacerlo, destacó la mirada las cejas, la contextura física y la estatura, luego señaló en la sala de audiencias.

Más allá de los cuestionamientos, e impugnaciones que planteó el Sr. Defensor de los testimonios de Marcela Roa y Meraviglia, se advierte en la primera una claridad y seguridad tal, que las mismas dudas o equívocos en que incurrió, como la mención del pelo y la imprecisión en la primer parte del reconocimiento, le dan más credibilidad. Esta afirmación que a primera vista puede resultar contradictoria, la sostengo sobre la base de las circunstancias de tensión que se encontraba la testigo cuando dispararon al vehículo, no es esencial la descripción del pelo, cuando el imputado portaba un casco que le cubría la cabeza, y fue ella misma y no la Fiscal la que pidió que las personas que formaban la rueda cambien de posición y en esa diligencia no dudó en señalar a Poblete, situación que explicó en la audiencia.

Son atendibles las razones por las que Meraviglia no quiso presentarse a declarar antes, las mismas publicaciones que acompañó el Sr. Defensor (la Nación on line), no hacen mas que demostrar la exposición a que fue sometida cuando ocurrió el “Triple Crimen”.

También debe descartarse que los efectivos del grupo Cutral Có hayan declarado coaccionados por el Jefe de Policía, que en cumplimiento de sus funciones, realizó elementales medidas preventivas, como la disponibilidad provisional de los policías que portaban pistola federal, para esclarecer el hecho, por otra parte esta sumisión al superior, no les pesaba al momento de declarar en el juicio ya que el Crio. General Salazar ha pasado a disponibilidad, y sin embargo ratificaron sus dichos.

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