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Schlüsselwörter: Insel, kognitive Linguistik, Begriff, Konzept, image-schema, einfache Züge, kognitive Metapher, Feminität, Utopie, locus amoenus. Abstract


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Abstract

Die Annäherung an den Begriff INSEL erfolgt mittles einer Revision der romanischen und germanischen Etyma und ihrer Bedeutung, die sich in etwa als ‘Stück Erde in der Nähe des Wassers’ eingrenzen lässt. Der zentrale Teil des Beitrags besteht in der Zusammenstellung aller Charakteristika des Begriffs INSEL, die sich auf image-schemes oder noch einfachere Züge zurückführen lassen. Demzufolge ist die INSEL als ein BEHÄLTER aufzufassen und besitzt den Zug RUND. Sie muss in Opposition zum Begriff FESTLAND definiert werden und enthält das WEG-Schema. Des weiteren ist sie durch die Züge DISTANZ und KLEIN, ZÄHLBAR UND BEWEGLICH definiert. Im letzten Teil werfen wir einen Blick auf die metaphorischen Projektionen der Insel. Sie ist als weiblich charakterisiert; sie dient zur Bezeichnung vieler Gegenstände, die von einem anderen Medium umgeben sind; und sie ist die source-domain der Metapher der Utopie und des locus amoenus. Alles in allem ist festzustellen, dass das Konzept der INSEL wesentlich komplexer ist als die gängige Wörterbuchdefinition ‘von Wasser umgebenenes Stück Land’ vermuten lässt.


Schlüsselwörter: Insel, kognitive Linguistik, Begriff, Konzept, image-schema, einfache Züge, kognitive Metapher, Feminität, Utopie, locus amoenus.
Abstract

Para acercarnos al concepto de la ISLA revisamos los etima románicos y germánicos y de su significado que puede describirse como ‘trozo de tierra cerca del agua’. La parte central de esta aportación consiste en reunir todas las cualidades de la isla que tienen que ver con esquemas de imágenes o que son cualidades más simples todavía. Según este estudio, el concepto de ISLA se concibe como un CONTENEDOR y posee el rasgo de REDONDEZ. Debe definirse en oposición al concepto de CONTINENTE o TIERRA FIRME, implica el esquema del CAMINO, está definido por la LEJANÍA y la PEQUEÑEZ. Se trata, además, de un objeto CONTABLE y MÓVIL. Finalmente reunimos las proyecciones metafóricas de la ISLA sobre dominios más abstractos, destacando su carácter femenino, su calidad de ser un lugar u objeto rodeado de otra cosa, así como ser el dominio-origen de la metáfora de la utopía y del locus amoenus. Con todo ello, el concepto de ISLA se averigua ser mucho más complejo de lo que hace sospechar la corriente definición que encontramos en los diccionarios diciendo simplemente que se trata de un “trozo de tierra rodeado de agua”.


Palabras clave: isla, lingüística cognitiva, concepto, image-schema, propiedades simples, metáfora cognitiva, feminidad, utopía, locus amoenus.

Quid est insula?

El concepto de ISLA desde una perspectiva cognitivista

Sabine Geck



Universidad de Valladolid

1. Etimología de las designaciones de isla


1.1. Falta de una palabra indoeuropea común
Como nuestro objetivo es una descripción conceptual de la ISLA, las siguientes observaciones no van a ser exhaustivas en el sentido de un estudio lingüístico-histórico completo, pero creemos que sí son necesarias para acercarnos al concepto. En lo que sigue nos limitamos al ámbito lingüístico indoeuropeo insistiendo en las lenguas que mejor conocemos: las románicas y las germánicas.

Al parecer, no es posible reconstruir un étimon indoeuropeo común que designara la isla. La palabra griega en su forma jónico-ática y  en dórico es de origen desconocido y puede estar relacionada con el latín insula, palabra que comprendería un sufijo de diminutivo1. Pero, según Ernout/Meillet (1979:319 sig.), la fonética plantea problemas: “on a peine à ne pas penser à un rapport avec insula, qui proviendrait aussi du même groupe que dor. , on ne sait par quel intermédiaire, et la phonétique fait des difficultés”. Como refieren Létoublon et al. (1996:15), tampoco se encuentra en ninguna lengua mediterránea palabra alguna que el griego y el itálico pudieran haber tomado como préstamo en el momento en el que estos pueblos, itálicos y griegos, llegaron a orillas del mar, es decir, a los países que ocupan en la época histórica. Sin embargo, según Ernout/Meillet (1979), el gr.  o  puede ser una palabra egea. Es posible que el pueblo indoeuropeo no tenía necesidad de designar la cosa que es la isla, quizás por desconocer el fenómeno geográfico. Pero aunque en un principio se asentarían en una zona que no daba al mar, siempre podían existir islas fluviales. Éstas reciben a veces nombres diferentes a las islas del mar (por ejemplo en alemán Werder está reservado para islas fluviales), y de hecho, según Ernout/Meillet (1979), las palabras indo-arias y eslavas que designan la isla parecen referirse más bien a islas fluviales. Los autores señalan igualmente una posible relación con irlandés inis y galés ynys, pero que está sin aclarar. En pancéltico se postula un *inissi < *eni-sti ‘que está en el agua’, lo cual da irl. ant. inis, irl. inis, escocés innis, galés ynys, córnico enys, bretón enez, pl. inisi (MacBain 1982).

En lituano, la isla se designa con la palabra salà, en letón con sala, que parece revelar una relacióin con lat. insula. En albanés tenemos ishull, que puede ser un préstamo del latín.

En polaco, cualquier isla, fluvial o marítima, se designa con la palabra wyspa, pudiéndose formar un diminutivo wysepka, que no está lexicalixado.

Juret (1942:33) reune bajo la raiz indoeuropea ə2n-, que significa ‘couler, liquide, etc.’, entre otros a.a.a. nichus, al. mod. Nixe ‘diosa del agua’; lat. Neptunus ‘Neptuno, dios del agua en general’; gr.  ‘náyade, ninfa de los ríos y de los manantiales’; al. mod. nass ‘húmedo’, benetzen ‘mojar’; y, dotado de un prudente signo de interrogación,  < *n-eə2-tyos ‘marítimo’.
1.2. El ámbito románico
Si nos fijamos en el ámbito románico, tenemos el siguiente panorama: La palabra latina insula que, según Ernout/Meillet (1979), significa “isla; por extensión ‘bloque de viviendas’ que forman un islote rodeado de calles que lo aislan del resto de la ciudad como el mar aisla la isla; después ‘casa de apartamentos en alquiler’, en oposición a domus, aedes2. Los antiguos explican insula como si fuera el femenino de un adjetivo *insulus, derivado de *en salos ‘que está en plena mar’”3. Los autores citan a Festo4, que dice: insulae dictae propie quae non iunguntur communibus perietibus cum uicinis, circumituque publico aut priuato iunguntur, a similitudine uidelicet earum terrarum quae in fluminibus ac mari eminent, suntque in salo (De verborum significatu 98, 31) y comentan: “Mais il peut n’y avoir là qu’une étymologie populaire (cf., toutefois, all. mod. Eiland, v.sl. ostrovu)”.

Recordemos las palabras que latín insula da en las grandes lenguas románicas standard: fr. île, cat. illa, it. isola, esp. isla, gallego illa, portugués ilha. En gallego encontramos, además, insua, nombre de muchos pueblos del interior, y que es muy frecuente como apellido también. El significado es, por un lado, ‘isla fluvial’ y, por otra ‘terreno bajo de cultivo al lado de un río’. También el portugués conoce, con el mismo significado y como topónimo, ínsua (Gran Dicionario Cumio da lingua galega, 2003).

En vasco, lengua no indoeuropea, tenemos uharte, probablemente al origen del apellido Huarte.

Wilhelm Meyer-Lübke (1968:366), en su Romanisches etymologisches Wörterbuch, cita diferentes formas derivadas del latín insula existentes en diversos dialectos románicos cuyo significado resulta muy interesante para nuestro propósito Así, siciliano iska significa ‘tierra de regadío’ (cf. el nombre propio de la isla de Ischia), calabro iska ‘arbustos de orilla’, trientino isča ‘juncal [Binsicht]’, logudorés iša ‘pantano al pie de una montaña o entre dos colinas’, campidanés5 iska ‘valle fértil’, iska de kanna ‘cañaveral’. Evidentemente, el significado “valle fértil” nos recuerda enseguida el alemán Au. Más abajo retomaremos esa idea.

Resumimos lo visto hasta entonces: Falta de una étimon indoeuropeo común. El griego  proviene quizás de una raiz indoeuropea cuyo significado está relacionado con el agua y puede estar emparentado con latín insula. En los dialectos románicos (tanto en Italia como en Galicia y Portugal) tenemos ejemplos en los que palabras que remontan al latín insula significan no sólo ‘isla’, sino ‘tierra relacionada con el (o próxima al) agua’ o ‘conjunto de plantas relacionado con el (o próxima al) agua’. Después observamos ya en latín y luego en muchas lenguas románicas un uso figurado de los derivados de insula, especialmente surge el significado “bloque de viviendas”.

No queremos dejar de mencionar la palabra archipiélago que en griego significa originalmente ‘mar principal’ < gr. según María Moliner (1982). Es el nombre propio de la parte del mar Mediterráneo poblada de islas, entre Asia Menor y Grecia. Por extensión, se aplica como nombre genérico a cualquier porción de mar poblada de islas. Según Kluge (1989), se trata de un cultismo italiano para designar al Mar Egeo6.

Veamos ahora el ámbito germánico, especialmente el alemán. La palabra moderna más inmediata en alemán es, sin lugar a dudas, Insel. Se trata de un préstamo del latín insula cuya forma material no se ha alejado demasiado de la palabra latina (por ser un cultismo). De hecho, el préstamo es relativamente joven, ya que data de la época del alto alemán medio. Sin embargo, en a.a.a. tenemos un préstamo más antiguo que proviene de diferentes formas románicas: del ital. isola y del afrz. isle: ahd. îsila (sólo en Notker), frühmhd. isele. De ahí que la isla del lago de Constanza en la que está ubicada la ciudad de Lindau se llama hasta hoy en día die Isel. Entonces, ¿el alemán no tenía palabra propia para designar la isla? Kluge (1967) opina que Insel ha sido tomado como préstamo porque Au pasó a tener otro significado y Eiland y Werder eran dialectales7. Con lo cual ya tenemos tres palabras germánicas que podían designar una isla: Au, Eiland y Werder.

En cuanto a Au, esta palabra significa hoy en día más bien ‘vega de un río’ (cf. campid. iska ‘valle fértil’). Pero muchos topónimos conservan el significado original ‘isla’: Lindau (hoy en día casi se ha olvidado su carácter insular), Mainau, Reichenau (igualmente en el lago de Constanza) y Ufenau (en el Zürichsee), por mencionar sólo unos pocos. Actualmente, se suele hablar de die Insel Mainau (así incluso en la página web oficial de la isla), pero las personas cultas siguen diciendo die Reichenau o auf der Reichenau (y no: auf der Insel Reichenau) evitando la tautología Insel-Au.

Siguiendo a Kluge (1967), la palabra Au proviene del germ. *áhwo, idg. *akua f. ‘agua’, diferenciado de *awjó (de *agujo-) por el cambio gramatical (grammatischer Wechsel). Para el gótico hay que postular *awi, genitivo *aujos, que aparece en antiguo nórdico ey, genitivo eyjar (pronunciado oi) (noruego øy, danés ø, sueco ö). En anglosajón tenemos, siempre según Kluge (1967), ieg (g = j) ‘isla’ (inglés medio ē, ī). En el diccionario anglosajón de Bosworth/Toller (1991:587) están recogidos íg (f.) e ígland (n.) con el significado ‘an island’; el último con las variantes éaland, égland/églond, eigland, íland (véase más abajo al. Eiland). Kluge (1967) menciona también el bajo fráncico ant. –o (neerlandés –ouw), bajo al. medio o(ge), och, ou(we) ‘isla, prado húmedo’, a.a.a. auwia, ouwa ‘tierra cerca del agua [Land am Wasser], prado húmedo, isla’, alto al. medio ouwe, de ahí lat. medieval augia. La palabra está emparentada con hitita ekuzi ‘bebe’, tocario yok-si ‘beber’. Constituye la primera parte de la palabra Eiland y del nombre de isla Öland y la segunda en el nombre de muchas islas: Faröer, Hiddensee, Langeoog, Norderney, Greifswalder Oi; Wangerooge, Spiekeroog, Langeoog. Au(e) se encuentra en el nombre de localidades pequeñas, también en formas como Aub, Ob, Ohe, donde w ha impedido la metafonía de ou (al igual que en Frau), en el alto al. moderno w ha desaparecido según las leyes fonéticas (al igual que en bauen, hauen, trauen)8. El nombre de Skandinavia, a su vez, proviene de Scadin-awia, Scadin-avia ‘la isla de Skado’ donde se aprecia la forma latinizada auia de awjō. Se trata de un cultismo, ya que la forma popular es Schonen (sueco Skåne), hoy en día una región de Suecia.

En cuanto a al. Eiland, éste remonta, según Kluge (1967), al frisio ant. eiland. De ahí ant. nórdico eyland, anglosajón eglond, neerlandés medio eilant(d), neerlandés mod. eiland y bajo al. medio eilant. En el lenguaje de los marineros aparece öland ‘isla’ ya a partir de 1292. Se puede tratar, en nuestra opinión, de una explicación popular de la palabra ey, que había quedado incomprensible o a lo mejor podría haber influido tambien la poca masa material del lexema que, de esta forma, queda con más “masa léxica”. En el caso del anglosajón, es posible también que se quisiera evitar la homofonía con lo que sería más tarde inglés eye ‘ojo’. El a.a. medio einlant, que por asimilación da a.a. medio tardío eilant no está relacionado, ya que había desparecido hacía mucho cuando, en el s. XVII, de la mano de determinados autores del ámbito marítimo a través de relatos de viaje, la palabra Eiland entra en el alemán literario. Lo tenemos también en inglés island, que presenta una contaminación ortográfica con el préstamo románcio isle. Según The Barnhart Dictionary of Etymology (Barnhart 1988:546), “The more common forms in Middle English were yland, iland, but gradually, by association with the nearly synonymous but etymologically unrelated isle, the spelling of the first part of the word was modified until the current spelling became established by the late 1600's”.



Isle en inglés moderno es o bien poético o bien forma parte de un topónimo: the Isle of White, the British Isles. Según Barnhart (1988:546), está tomado del fr. ant. ile, antes isle, y “The spelling of isle (with s), is first recorded in 1470, but is rare in English until the late 1500's. Middle French, in the 1400's, had restored the Old French spelling with s, and the English spelling was influenced by this earlier form”.

También existe en inglés moderno el diminutivo islet [ailit]. El anglosajón poseía además los diminutivos ígeoþ, ígoþ, iggaþ, iggoþ (m.) con el significado de ‘an eyot, ait, islet, small island’ (Bosworth/Toller 1991:587). La palabra arcáica eyot [eit] se encuentra en textos literarios, por ejemplo en Lord of the Rings de J.R.R. Tolkien “That night they camped on a small eyot close to the western bank”, y en Bleak House de Charles Dickens con la grafía : “Fog everywhere. Fog up the river, where it flows among green aits and meadows; fog down the river, where it rolls deified among the tiers of shipping and the waterside pollutions of a great (and dirty) city” (Quinio 1996-2005, página web). Eyot o ait parece referirse, entonces, no sólo a una isla de tamaño pequeño, sino también a una isla fluvial o no marítima. En todo caso, retenemos que hay una necesidad de nombrar aparte las islas pequeñas. Para ello, tenemos también el ejemplo de las islas Feroe, donde las islas se clasifican en tres categorías según su tamaño. Las islas mayores u oyggjar llevan casi siempre el componente –oy, por ejemplo Streymoy, Eysturoy e Suðuroy (excepciones serían Vágar, Hestur, St. Dímun); de estas islas grandes hay dieciocho (Matrikulstovan 2004a, página web). De tamaño intermedio son los once holmar, por ejemplo Tindhólmur, Mykineshólmur, Gáshólmur (pero Trøllhøvdi; cf. Matrikulstovan 2004b, página web). Los sker (Schären), la tercera categoría, son aquellos islotes muy pequeños que a menudo quedan tapados por la marea alta. Una distinción comparable se hace en las islas Baleares, al menos entre dos tamaños de islas pequeñas. El Diccionari catalá-valencià-balear de Antoni Maria Alcover i Francesc de Borja Moll (1968-1975) recoge tenassa con la definición ‘porció de roca planera i tot just coberta per l'aigua de la mar o d'un torrent’. La voz es propia de Mallorca. Después está seca ‘porció de terreny, de roca, d'arena, etc., que dins la mar està a molt poca profunditat (Blanes, Mall., Men.)’. La palabra faralló sólo aparece en la toponimia (por ejemplo Faralló d'es Fred, en Mallorca). Y finalmente está escull ‘roca que surt a flor d'aigua o molt prop de la superfície de l'aigua, de manera que les embarcacions poden topar-hi’9. También existe el diminutivo regular illot, como en Illot de Son Amer (Mallorca).

Volvamos a los demás étima germánicos. La palabra Werder, hoy en día presente sólo en topónimos, es muy frecuente10 y en alemán se refiere siempre a una isla fluvial: Werder Bremen (club de fútbol de Brema que entrena cerca del Werder), Nonnenwerth, Donauwörth. Kluge (1967) cita las formas Werder, Werd, Wert, Wört m. ‘isla, tierra en la orilla [Uferland]’, a. a. medio werder, wert ‘isla, península, tierra sin agua entre pantanos, orilla’, neerlandés moderno waard ‘tierra provista de un dique’ e ‘isla fluvial’. El significado original debe ser ‘tierra vallada [umhegtes Land]’, ya que contiene la raíz *uer- ‘defenderse contra [abwehren]’.

Si cambiamos del enfoque semasiológico (¿qué significa la palabra Insel y de dónde viene?) a un punto de vista onomasiológico (¿qué palabras hay para designar a una isla?) surgen aún más lexemas11.

Tal es el caso de Holm, que Kluge (1967) define como ‘pequeña isla fluvial o costera, península, elevación al estilo de una isla en un pantano’. Aparece en alto alemán no antes de 1647. En sajón ant., bajo al. medio e inglés significa ‘isla, arrecife, colina’, anglosajón holmr ‘isla, especialmente en su calidad de lugar para un duelo’ (véase más arriba el caso de las islas Feroe). Del danés entra desde el s. XIII en el bajo alemán medio para sustituir werder, especialmente en Schleswig-Holstein y Antepomerania. Está probablemente relacionado con lat. culmen, celsus, collis y griego . Una palabra relacionada con Holm es Hallig, con la que se designan las islas costeras del mar del Norte, exactamente ‘flache, meist nicht eingedeichte Insel aus Marschland an der Westküste von Schlewig Holstein’ (Kluge 1967). Wahrig (1986) menciona como significado de la palabra inglesa holm también ‘üppiges Uferland’, que no parece concordar bien con el supuesto significado original ‘ragen’. La palabra no suele ser productiva en alemán, pero está presente en muchos topónimos: el nombre de pueblo Holm se da varias veces en la circunscripción Nordfriesland y en la de Pinneberg, así como en el nombre de la isla de Bornholm, también en Stockholm, ciudad ubicada en varias islas. Un rasgo semántico de esta palabra parece ser la calidad ‘pequeña’, tal como demuestra la distinción en las islas Féroes que hemos tratao más arriba. Wahrig aduce así mismo Holmgang como ‘germanischer Zweikampf auf einsamer Insel’.

Un lexema que, por su cotidianeidad, tarda algo en detectarse es Land, aunque parece lo contrario de Insel12. Lo hemos visto ya en Eiland, pero lo encontramos en muchos nombres de isla: Groenland, Island, Irland, Kaiser-Wilhelm-Land, Öland, Gotland, Shetland, Terra Nova o Neufundland. Ningun diccionario, que nosotros sepamos, incluye la acepción ‘isla’ bajo Land y otro tanto ocurre con esp. tierra. Sin embargo, designaciones modernas como Kaiser-Wilhelm-Land muestran que esta acepción está viva.

Como lexemas menores que designan una isla podemos aducir Sand, Strand, Grave y Schäre. Sand tenemos en topónimos como Hahnöfersand (isla prisión cerca de Hamburgo en el Elba); Strand por ejemplo en Nordstrand.

Grave está presente en topónimos como Grafenwerth, nombre de una isla del Rin frente a Bad Honnef, nombre tautológico por la interpretación errónea de Graf como ‘conde’ y no ‘gravilla’(cf. Nekum, página web). Se trata de la palabra celta o gala grava, representada en francés bajo la forma grève, que designa un ‘terrain plat (formé de sables, graviers), situé au bord de la mer ou d’un cours d’eau’ (Petit Robert 1973). Otros ejemplos de este tipo de nombres de isla encontramos cerca de Wesel (Grave-Insel), frente a la antigua desembocadura del Lippe y cerca de Rees, Bislich, Zündorf (die Groov, antes también Grove, Grave o Mittelwerth) y Bonn. Se trata de un préstamo del celta que ha entrado en el fráncico renano13. Tanto esta palabra como Sand no necesitan mayores explicaciones: se trata de islas o terrenos al borde de un río o del mar que surgen por la acumulación de grava o de arena14.

Por otra parte, la palabra Schäre nos viene del escandinavo, como préstamo del sueco skär, en el s. XVII, a través de los relatos de viaje de Fleming (Kluge 1967). Según Kluge (1989), la forma alemana con e constituye una formación nueva a partir del plural Schären y puede estar, al igual que el cambio de género, influenciada por Schere, con el que está, de hecho, emparentado. Sin embargo, ya en a.a.a. existía scorro m., en alto al. medio schor(re) con el significado ‘roca proeminente [Felsvorsprung]‘ y en bajo al. medio schore, schare ‘costa’. La palabra inglesa moderna shore tiene su antecedente en inglés medio scor(e) ‘costa, marca’. El significado original podría ser ‘lo cortado, abrupto [Scharfkantiges]’. Existen topónimos en el ámbito del alamánico, como por ejemplo Schorre, según Kluge (1967). En la misma línea conceptual, en la época del a.a.a., Notker utiliza thanagiskeitanaz lant ‘tierra separada’.

El significado de Schäre y shore muestra dos posibilidades. Mientras shore es la tierra que da al mar, es decir, la costa, el escandinavo usa la misma palabra para un trozo de tierra dentro del mar (además de estar cerca de la costa). Nos parece significante que estas dos posibilidades estén presentes en la idea de ISLA. Lo mismo ocurre, de hecho, con Strand, que es tanto la costa como, así lo indican varios nombres de isla, la isla. Entra en el alto alemán en la época del alto al. medio tardío desde el bajo al. y neerlandés strand. Con metafonía tenemos ant. nórd. y noruego dialectal strind ‘Seite, Kante, Land’. Según Kluge (1967), el significado original es ‘langgestreckter Streifen’, ya que está relacionado con la raíz indoeuropea *ster- ‘extenderse, [ausbreiten]’. Señalamos que la palabra Ufer, al igual que Strand, entra muy tarde en el alto alemán (Ufer definitivamente con la Biblia de Lutero), ya que la palabra alto alemana era Gestade o Stade, que contiene la raíz indoeuropea *stha- ‘stehen, estar’, por lo que significa originalmente ‘tierra firme, Festland’, en oposición al agua, según Kluge (1967). Está presente, en el ámbito alto alemán, en topónimos con la forma Staden. Pero también se encuentra en la zona del bajo alemán, por ejemplo Stadland cerca de Bremerhaven o Stadlandet, una península en Noruega. En todo caso, el concepto de isla parece estar ligado al concepto de costa, lo cual se explica seguramente porque las islas, en muchos casos, están cerca de la costa. Así lo demuestran las palabras Schäre, Strand, incluso Sand y Grave.

A continuación damos un esquema con los diferentes étima presentes en el ámbito germánico y alemán con sus correspondientes significados:




Alemán

Significado original o procedencia

Significado histórico

Significado actual

Au f.

ie. *akua f. ‘agua’

‘isla’: Norderney, Öland, Reichenau, Skandinavia; ‘tierra cerca del agua, prado húmedo’

Flussau ‘vega de un río’; Auenlandschaft

Werder m.

germ *uer- ‘defenderse contra [abwehren]’, ‘tierra vallada, con dique’

‘isla fluvial’: Donauwörth, Nonnenwerth, Werder

no es productivo

Holm m.

ie. *kle- ‘elevarse’; relacionado con lat. culmen, celsus, collis y griego ‘proeminencia’

‘pequeña isla fluvial o costera, península, elevación al estilo de una isla en un pantano’: Holm (ámbito norte de Alemania), más pequeño que una isla (islas Féroe), pero Bornholm

no es productivo (?) *Siehst du den Holm da?

Land n.

germ. *landha-‘freies, offenes Land’

Island, Shetland, Kaiser-Wilhelm-Land

Deutschland; das Land bestellen;

Land in Sicht

Sand

‘arena’

Hahnöfersand (metonimia)

Sandbank

Grave

‘grava, terreno plano formado por grava al lado del agua’

Grafenwerth

(metonimia)



no es productivo

Strand

ie. *ster- ‘extender’

Nordstrand

productivo sólo en su acepción de ‘playa’; an fremden Stränden

Schäre

germ. *skarja- ‘Zerschnittenes’  ‘lo cortado, abrupto [das Scharfkantige]’

Schorre (topónimo en Suiza); inglés shore

Schäre ‘pequeña isla escandinava dentro de un conjunto de islas’

Insel

rom. isle, isola; lat. insula ↔ nesos, nass

die Isel; Insel

Insel

Viendo este cuadro, quizás lo más destacable sea constatar que las palabras que designan el fenómeno geográfico de la isla pueden tener también el significado de ‘costa’ o incluso ‘tierra’: Schäre-shore, Strand; Land, Sand, Grave, o referirse a un trozo de tierra cerca del agua: Au o bien, como Werder, referirse a un trozo de tierra que se defiende del agua (lo cual implica también la cercanía del agua). De ahí que no estamos ante una oposición matemática, exclusiva, entre ISLA y TIERRA FIRME, sino que los nombres comunes de la isla se refieren casi siempre a la tierra también. En el caso de Holm predomina la dimensión vertical sobre una extensión terrestre horizontal, que ésta sea de agua o de tierra.

Si volvemos al románico, constatamos que los derivados del lat. insula en los diferentes dialectos se refieren casi siempre a trozos de tierra relacionados con el agua y por lo tanto fértil, de regadío, donde crecen plantas. Esto mismo es el caso del alemán Au. También el griego , si realmente fuese relacionado con la idea del agua, apunta en esa dirección. En general, la isla a través de los denominaciones históricas se define por ser un trozo de tierra que se caracteriza por su relación con o cercanía al agua. La evolución semántica de las palabras que designan la costa e la isla (Schäre, shore; Strand, Sand, Grava) y la tierra cerca del agua (Au, insua) y la isla (Au, insua) refleja una proximidad conceptual que las palabras modernas isla e Insel ya no poseen: significan, sobre todo, ‘un trozo de tierra rodeado de mar’ o se usan en sentido metafórico. Hoy en día prevalece, entonces, la idea de la isla como CONTENEDOR (véase más abajo).

3. Las propiedades image-schematics de la isla


En esta parte intentamos reunir todas las cualidades de tipo esquema de imágenes (por inglés image-schematics) del concepto de la ISLA basándonos en diversas definiciones y comentarios y en hechos observables, así como en el sentido común. Agrupar los comentarios y observaciones encontrados en la bibliografía y cribarlos desde una perspectiva cognitivista para darles una nueva coherencia, es nuestro propósito. Para recordar brevemente lo que es un esquema de imágenes, remitimos a Johnson (1987:2). Según el autor, se trata de un patrón mental que, de forma recurrente, suministra una comprensión estructurada de diferentes experiencias y está disponible para su uso como dominio–origen en metáforas aportando comprensión a experiencias más abstractas15. Existen diferentes tipos de esquemas de imágenes; los más conocidos son: el esquema CENTRO-PERIFERIA, el esquema del CONTENEDOR, el esquema del CICLO, el esquema del FIN DEL CAMINO, el esquema del ENLACE, el esquema de PARTE-TODO, el esquema del CAMINO, el esquema de la ESCALA, el esquema de VERTICALIDAD, el esquema FIGURA-FONDO. Muchos de los rasgos conceptuales están relacionados entre sí. Intentaremos encadenarlos de la forma más lógica posible.

3.1. Contenedor y redondez
Sin duda, la definición más citada de ISLA (esp. isla, al. Insel, fr. île) es la de ‘porción de tierra rodeada de mar’ (María Moliner 1982), ‘von Wasser umgebenes Landstück’ (Wahrig 1991)16 o, algo más elaborado, “étendue de terre ferme émergée d’une manière durable17 dans les eaux d’un océan, d’une mer, d’un lac ou d’un cours d’eau” (Petit Robert 1973). Es la definición que cualquiera citaría en seguida y parece que es la más adecuada. El lenguaje y con ella nuestra conceptualización la refleja también, aunque no constituye la definición completa, como veremos. Ejemplos literarios en griego se refieren a este hecho con expresiones poéticas que representan tópicos, como cuando se dice que una isla está situada “en la mar salada ()”, está “rodeada de agua (, también )” o bien “golpeada por las aguas (, en Píndaro, Píticos IV)”18 y constituyen un verdadero ornatum, ya que no aportan datos reales, sino las tópicas o –en nuestra terminología– las esquemáticas.

El esquema que sale de esta definición sería muy simple: el esquema del CONTENEDOR sin más, que estructura el espacio en un dentro, en un fuera y comprende una delimitación o boundary. El espacio de dentro puede ser de naturaleza bidemensional (plano, área) o tridimensional (volumen). En el caso de la isla, este espacio interior se entiende como plano; a esto apunta, al menos en alemán, la preposición auf. Decimos auf der Insel, no *in der Insel (compárese, en cambio, el caso del jardín, que se concibe como un contenedor tridimensional: im Garten). El plano que prevalece, por lo tanto, en el caso de la isla, es, de momento, la superficie19. La duda está en que este auf puede referirse también a la relación con un objeto 1967o, por ejemplo: auf dem Schrank. Al hecho de que la isla se pueda definir también por su VERTICALIDAD apuntan etimologías como la de Holm, cuyo significado es ‘ragen, emerger’. Pero pensemos, otra vez en alemán, que decimos die Insel liegt im Meer, no *steht im Meer, que sería el caso si lo más destacable fuera su verticalidad (compárese: die Blumen stehen in der Vase, der Teller steht auf dem Tisch, das Buch liegt auf dem Tisch vs. das Buch steht im Regal). Esta concepción horizontal es al menos propio del alemán; el español es, como siempre, neutro al respecto: no realza ni la horizontalidad ni la verticalidad de la isla, la ubica sin más (la isla está en el mar). Resumiendo: en la realidad que nos rodea la isla representa el esquema del contenedor casi de forma perfecta.

Si pensamos que, por razones de abstracción, representamos los contenedores siempre, de forma automática, con un círculo (aunque el esquema es luego aplicable a objetos irregulares como el cuerpo humano), la isla se averigua ser como más perfectamente ajustada todavía, ya que la isla prototípica es redonda, posee el rasgo prototípico de REDONDEZ. A esta idea corresponden a la perfección, en la realidad geográfica, las islas de origen volcánico y los atolones. El nombre de Isla Redonda es también muy frecuente y nos indica que los hombres que bautizaron a estas islas perciben su semejanza con una forma abstracta, el círculo20.

Son los llamados mejores ejemplares (best examples) de la categoría ISLA. También destaca la figura del triángulo, por ejemplo para describir la isla de Sicilia, presente en los primeros insularios, y su proyección en las nuevas islas descubiertas a lo largo del siglo XVI. De todas formas, al describir una isla, se empieza casi siempre con la descripción de su forma y la comparación con una forma geométrica. En todo caso, “leur contours géométriques simples les distinguent des frontières plus irrégulières réservées aux terres fermes” (Lestringant 2002: 25).



Este rasgo CONTENEDOR es el que predestina a las islas a ser prisiones (Gefängnisinseln). O podríamos decir: El hecho de que muchas islas se hayan convertido en prisiones revela su carácter de CONTENEDOR. Son famosas, entre otras, Robben Island, cerca de Ciudad del Cabo (Nelson Mandela), Alcatraz cerca de San Francisco (Al Capone), la Isla del Diablo ante la costa de la Guayana Francesa (Alfred Dreyfus), Australia, Chateau d'If cerca de Marsella (el Conde de Montecristo), Ustica (Gramsci), Hahnöfersand en el Elba cerca de Hamburgo (Hamburger Jugend- und Frauenvollzugsanstalt), Imrali en el mar Mármara (Abdullah Öcalan). Una variante sería la isla como lugar dle exilio (Garcilaso de la Vega en una isla del Danubio, Ovidio en Crimea). Algunas se han convertido en fortificaciones, como Fort Boyard en la desembocadura de la Charente, fortificación de Napoleón contra los ingleses.
3.2 ISLA vs. CONTINENTE o TIERRA FIRME
Que la isla sea un contenedor y sea redonda parecen hechos casi obvios. Pero las cosas no son tan sencillas. De hecho, la isla siempre es isla porque difiere de lo que no es isla. Por una parte, claro está, difiere del agua circundante como la figura sobre un fondo (esquema FIGURA-FONDO). Pero el esquema del CONTENEDOR antes expuesto (un círculo en el espacio) no es suficiente, ya que podría tratarse también de la bola del mundo dentro del universo o de Australia vista desde lejos. De hecho, lo que define la isla también es su contraste conceptual con el CONTINENTE. Para la mayoría de la gente, la isla es lo otro, lo inusual, el hecho u objeto remarcable. Los geógrafos Brunet/Dollfus (1990:226. cit. en Létoublon et al. 1996:10) señalan la alteridad de la isla: “Pour la masse des continentaux que nous sommes presque tous, elle [l’île] figure comme un autre monde dans le monde, à la fois hors d’atteinte immédiate et qui tient dans le creux de la main”21. En cambio, el CONTINENTE es lo que no es digno de definición ni de ser nombrado porque es lo habitual, lo que nos rodea sin que nos demos cuenta, algo amorfo (ya hemos hablado de las formas más sencillas de las islas), ya que no lo abarcamos con la vista. Necesitamos un atlas para conocer la forma del continente americano, pero que la isla de Sylt tenga la forma que tiene se puede experimentar, por ejemplo dando la vuelta a la isla a pie o en bicicleta. Sin la oposición del concepto de CONTINENTE, no tiene sentido hablar de la isla. Sin embargo, existen “límites borrosos” (fuzzy boundaries) entre los conceptos o categorías de ISLA y CONTINENTE, que se reflejan también en el lenguaje. Así por ejemplo, el título de un libro reza Australien. Die grösste Insel der Welt. Ein Kontinent im Aufbruch22 y en una página web se nos cuenta que a los habitantes de Gran Canaria les gusta decir que su isla es un continente en pequeño. Tampoco es suficiente decir: un continente es grande, una isla es pequeña, aunque sí es cierto. De hecho, la isla es conceptualmente pequeña, posee el rasgo de PEQUEÑEZ.

Lo bien definido en la conciencia de los hablantes parece ser el concepto de ISLA. Cuando vemos una isla, sabemos que es una isla. Létoublon et al. (1996:11) dicen al respecto y en relación con los decubrimientos del s. XV: “Les navigateurs qui aperçoivent de loin une île ‘sur la mer’ la reconaissent sans hésitation possible et la distinguent d’un continent”. Y un poco más adelante, en relación con las descripciones de viaje (p. 15): “Dans ces descriptions, on voit que le mot désignant l’‘île’ fait partie de ces évidences du langage qui n’exigent pas d’être définies parce que le mot est déjà connu par les navigateurs. Naviguer en vue d’une île et l’appeler telle suppose donc une connaissance intuitive, partagée par la communauté linguistique et pour ainsi dire préalable au voyage, de ce qui est une île”23. Pero si nos encontramos con un continente, no sabemos apreciar su extensión a simple vista, de forma que no sabemos si se trata realmente de un continente o una isla grande (éste fue el problema en los primeros años del descubrimiento de América).

Sin embargo, no debemos dejarnos seducir por esta aparente lógica de la oposición entre ISLA y CONTINENTE que sugieren las definiciones de diccionarios. CONTINENTE es un concepto mucho más abstracto y técnico que ISLA, es propio de los cartógrafos. De hecho, en el lenguaje cotidiano, ISLA no se opone a CONTINENTE, sino a TIERRA FIRME, en alemán representado por la palabra Festland. María Moliner (1981) define tierra firme como ‘1. Terreno sólido donde se puede edificar. 2. Tierra de extensión considerable, por oposición a isla’. Para esta secunda acepción remite a continente. La primera acepción se opone, entonces, a agua o mar. El alemán Festland no parece tener esta dualidad de significado: nunca significa ‘isla’, únicamente aparece como término opuesto a Insel. Un ejemplo sería un anuncio de una página web de una agencia de viajes donde el usuario, bajo Spanien, puede escoger entre Balearen, Kanaren y Festland. La explicación de Wahrig (1991) no es muy clara, sin embargo: ‘Fester Teil der Erdoberfläche; Erdteil, größere Landmasse’. Por lo que vemos, también una isla en su calidad de ‘terreno sólido’ puede ser tierra firme o simplemente tierra, como cuando decimos tierra a la vista al avisar una isla.

Nuestras reflexiones se han limitado hasta aquí al punto de vista de los habitantes de los continentes o tierra firme, pero la cosa cambia si nos ponemos en el lugar de los habitantes de islas. Para ellos, la isla o el “hecho isleño” es lo normal, lo primordial, lo que determina su visión del mundo. Hasta tal punto que en algunas lenguas habladas en islas falta la palabra para isla, por el simple hecho de que el concepto de isla no es nada destacable. La isla es Land sin más y Land es sencillamente el suelo donde vivimos y el que trabajamos, sin especificar si se trata de una isla o un continente. Este hecho puede explicar, por otra parte, porqué tanto la tierra firme como las islas se pueden denominar –land. Este fenómeno de la “invisibilidad” del concepto de ISLA se produce sobre todo en épocas de un fuerte aislamiento de las islas, ya que sin la oposición del concepto de CONTINENTE no tiene sentido hablar de la isla. En irlandés, pero también en mallorquín, la palabra autóctona para designar la isla se ha vuelto a introducir de forma culta (irlandés inis, mallorquín illa), mientras como palabra para designar la isla se cogió aquella que correspondía a la lengua dominadora o de referencia (Obersprache)  el inglés en el caso del irlandés (irl. moderno oiléan < inglés island) y el español en el caso del mallorquín (isla, popular hasta hoy en día). Los islandeses, a su vez, designan a Islandia con la palabra frón ‘tierra’ (a ellos mismos como frónbúi o frónverji (plural frónbúar, frónverjar), y no utilizan para ello ey, eyja o eyland. Esta visión interna de la isla se refleja también en un poema de Anna S. Björnsdóttir “Grímsey” (nombre de una de las islas Orkney), en el que se dice Eyjan er öll veröldin “La isla es el mundo entero”.

Por otra parte, debido tanto a su carácter de ‘terreno sólido’ como por ser un contenedor o espacio limitado, la isla constituye también un todo estructurado comparable a un mundo entero, lo que de hecho es para los propios isleños. Y, al revés, el mundo, a su vez, es una especie de isla en el espacio y, lo que es más, los mapas antiguos representan al mundo como una isla rodeada de agua24. En palabras de Lestringant (2002:22): “Car le monde entier peut être décrit comme une île au milieu des océans.” El autor señala también que los insularios, a partir del s. XVI, se abren o se cierran con la isla-mundo o la isla-ecumene. En todo caso, ambas categorías tienen miembros periféricos: continentes pequeños como Australia, continentes esmigados, poco compactos como Oceanía, e islas grandes como Groenlandia.

En cambio, desde el punto de vista de los geógrafos o cartógrafos, desde Estrabón (63 a.d.Cr. – 19 d.d.Cr., Geografía) y Claudio Ptolomeo (100 – 170, Almagesto) y Cecilio Segundo Plinio, el Viejo (23 – 79, Historia natural), las islas se han tratado siempre aparte, distinguiéndolas de la masa continental. Así, en los mapamundi medievales, las islas están pintadas de otro color que las masas continentales, lo cual indica una diferencia de naturaleza. Un buen ejemplo es el Beatus de Liébana con su comentario sobre el Apocalipsis, del siglo XI, que va acompañado de un mapamundi en el cual las islas son de color verde y, como observa Lestringant (2002:25), se parecen, por su forma, más a los peces azules dibujados en los espacios interinsulares, que al único continente representado de color ocre. En muchos mapas teológicos del Medievo “l’île apparaît en quelque sorte contaminée par le milieu marin où elle s’ensère” (Lestringant 2002:26). Siguiendo al mismo autor, la isla revela una ambigüedad constitutiva, ya que está formada por tierra, pero también se define por el mar, el lago o el río que la rodea. Su naturaleza es esencialemente híbrida. Según la definición de Aristóteles, la isla reune dos elementos, tierra y agua (Lestringant 2002:26).]

Resumiendo, podemos constatar, por lo tanto, una dualidad en el concepto de ISLA: por un lado, la isla es tierra en tanto que espacio de vida, especialmente desde el punto de vista de los habitantes de isla, pero también en oposición al mar o agua. Por otra parte, desde el punto de vista de los cartógrafos, la isla se opone a la masa continental como un objeto de naturaleza distinta.
3.3. La LEJANÍA y el esquema del CAMINO
La ISLA se define también por su distancia que mide entre ella y la tierra firme o continente, es decir, su LEJANÍA. Si la distancia es pequeña y permite incluso un puente o terraplén, la isla no nos parece tan isla. De hecho, con la presencia de un puente se convierte, si aplicamos criterios lógicos (¡sólo en este caso!), en península: tal es el caso de la isla de Rügen o de Sylt (Hindenburgdamm) y de la Reichenau (unida a la tierra firme por un terraplén desde 1938), la isla Oléron (con un puente), y muchas otras. También hay islas unidas a la tierra firme por un llamado tómbolo natural (llamado también fr. queue de comète, esp. flecha o cayo, ingl. key/cay). La isla de O Grove, en Galicia, está hoy unida por el tómbolo arenoso de A Lanzada. La isla de A Toxa, aunque ligada a tierra firme desde 1909 por un puente, sigue conservando su carácter insular. En este caso estamos ante elementos periféricos de la categoría de ISLA.

Debido a esta distancia, el concepto de isla incluye necesariamente el esquema del CAMINO, con un punto de partida en tierra firme y el punto de llegada en la isla, un punto bien definido. Cuanto más lejos está la isla, mejor isla es. El tómbolo sería, entonces, la expresión real del esquema del CAMINO. También se aprecia en los mapas que indican los itinerarios de los barcos desde la tierra firme a la isla.


3.4. Las islas son contables
Todos los objetos pequeños incitan al hombre a que haga colección de ellos: monedas, sellos, chapas, posavasos, canicas, libros, poesías… y también islas. Ya hemos mencionado, aunque de pasada, el fenómeno de los insularios. También existen enciclopedias y páginas web dedicadas a las islas. Lestringant (2002:17) menciona un caso curioso que demuestra este carácter de objeto coleccionable de las islas: El veneciano Bartolomeo dalli Sonetti (sic) asocia la descripción de las islas del Archipiélago a una serie de sonetos, de forma que su isolario es, a la vez, un cancionero al estilo de Petrarca..

En estas colecciones, lo que cuenta es reunir el máximo número de ejemplares, pero la unicidad de las piezas queda intacta. Así, se resalta muchas veces tal o cual ejemplar de sello especialmente curioso o valioso, por poner un ejemplo. Lestringant (2002:28), bajo el epígrafe Le temps des îles, refiriéndose sobre todo al siglo XVI, dice: “L’époque tout entière, dans ses productions artistiques et littéraires, se charactérise par un phaenomène de morcellement”. Desde el mal llamado descubrimiento de América el mundo, hasta entonces tan compacto y monolítico, se desmiga hasta volver a juntar los continentes sólo al cabo de varias decenas. Piénsese que el Perú, el Brasil y la California, incluso la misma América, pasaban, durante mucho tiempo, por ser islas. El autor indica el paralelismo entre la importancia que cobran en aquella época las islas y con ellas los insularios, por una parte, y la arquitectura “en nid d’abeille” (por ejemplo en San Lorenzo, en Florencia) y los textos parcelados, por otra. “Le savoir y éclate en une poussière d’îlots et d’écueils.” (Lestringant 2002:22). Como ejemplos pueden servir: la división en versículos de la Biblia, el éxito de los misceláneos, colecciones y compilaciones, los Adagios de Erasmo, los diccionarios y la sistematización de los índices. Mientras la Edad Media estaba obsesionada con la globalidad, el Renacimiento se fija en las unidades pequeñas y en lo curioso, lo especial e incluso lo monstruoso. En general, se aprecia una “estructura modular” que se refleja en la propia técnica de la imprenta. Con el tipo de textos mencionado, el lector se pasea libremente por el espacio del saber sin tener que seguir una direccionalidad que le hubiera impuesto la literatura oral, aprovechando al máximo las ventajas del libro impreso (Lestringant 2002: 29, citando a Jeanneret, op. cit. 57-58.). Hoy en día, hemos vuelta a esta parcelación del saber y volvemos a navegar de pagina web a página web como de isla en isla.



Un primer paso en el camino hacia la recomposición del mundo pudieron constituir las agrupaciones de islas, una actividad mental culta, de cartógrafo, no necesariamente correspondiente a la consciencia de las personas, en todo caso reflejando una visión externa, pero que llega a representarse en los atlas. Se trata de una activiad humana normal: el de ver como un conjunto varios elementos aislados, siempre con la condición de que haya una proximidad suficiente entre ellos (según la teoría de la gestalt). Así surgen archipiélagos de diferentes formas con un nombre que une las islas, como las Islas Aleutianas (ochenta islas al norte del Pácifico), las Grandes y las Pequeñas Antillas, las Molucas, las Islas de Cabo Verde, el Arco Eólico, los cayos de Florida, las islas frisias, las Islas Baleares, las Islas Canarias, los Lofoten, las nuevas Hébridas, las Maledivas e incluso un continente llamado Oceanía. Las formas más recurrentes son: el grupo o archipiélago (Inselgruppe), en arco (Inselbogen) o en guirnalda (Inselkette). El propio nombre de las Maledivas significa, en indoario, ‘cadena de islas’ (sct. dvi:pá- ‘isla’).
3.5. Las islas son móviles
Como último rasgo trataremos la MOVILIDAD de las islas, rasgo que surge bajo muchos aspectos. En este contexto, hay que mencionar el mito de la isla de Delos que, al principio, era un isla flotante, hasta que Zeus le dio raíces, así como las islas Simplégadas, situadas en el Bósforo: “Tempusque fuit, quo nauit in undis, / nunc sedet Ortygie. Timuit concursibus Argo / undarum sparsas Symplegadas elisarum, / quae nunc inmotae perstant uentisque resistunt” (Ovidio, Metamorfosis, XV, 336-339). También el carácter de PEQUEÑEZ parece insinuar cierta inestabilidad porque la pequeñez hace que podamos no dar con una isla (véase más arriba). Este hecho, en realidad, se debe a una navegación y una cartografía todavía imprecisa, pero en la mente humano sugiere la idea de inestabilidad (nos da lo mismo si no acertamos un objetivo porque el objetivo se ha movido o porque hemos pasado de largo). Sin embargo, los propios cartógrafos se aprovechaban de ese rasgo corriendo las islas de un sitio a otro en el mapa, según el señor al que servían. Un caso eclatante es el de las Molucas o Islas de las Especias, que se hicieron famosas durante los siglos XV y XVI, cuando portugueses, españoles, ingleses y holandeses libraron batallas para controlarlas, debido a que de ellas se obtenían las tan preciadas especias que necesitaba Europa (cf. Wikipedia). Debido al tratado de Tordesillas del 7 de junio de 1494, un arbitraje del papa Alejandro VI entre Juan II de Portugal y los Reyes Católicos, se establece la línea de demarcación entre los territorios descubiertos y por descubrir a 370 leguas al Oeste de las Islas de Cabo Verde; al oeste de esta línea, los territorios son de Castilla y al este de Portugal (cf. al respecto Tuñón de Lara et al. 1991:206 sobre las circunstancias que motivaron el tratado). En una época en la que el cálculo de las longitudes (no de las latitudes) resultaba difícil “les cartographes jouent de l’accordéon des méridiens” (Lestringant 2002:15) para favorecer sus soberanos respectivos. Así, las Molucas pasan de uno y otro lado del famoso meridiano que parte el mundo en dos según que el mapamundi salga de un taller español o portugés. Es el caso de los tránsfugas Pedro y Jorge Reinel que se trasladan de Lisboa a Sevilla y traicionan de esta manera a Dom Manuel a favor de Carlos V (cf. Ozanne 1989, cit. en Lestringant 1996:15). “Estas islas se hicieron famosas” (Wikipedia).

El mismo rasgo de MOVILIDAD se encuentra en las leyendas de islas flotantes a la manera de un barco, abundantes desde la Edad Media hasta el Renacimiento (Lestringant 2002: 27)25. O bien las islas son, en realidad, la grupa o la espalda de una tortuga gigante o una ballena. Las historias hablan entonces de casos de naúfragos que se salvan llegando a una isla donde se instalan, hacen fuego, edifican cabañas y hasta celebran la misa de Pascua y de pronto se dan cuenta de que la isla los lleva lejos o se sumerge y tienen que volver a embarcarse rápidamente. Pero no olvidemos que las islas móviles existen en la realidad geográfica. Así, por ejemplo, los uros, un pueblo del Perú que vive en el lago Titicaca en unas islas flotantes, se han convertido en atracción turística. Las “islas”, que en un principio contituían un refugio ante la tribu de los aymara, se renuevan constantemente agregándoles nuevos juncos de totora en la parte de arriba mientras que los viejos, en la parte de abajo, se impregnan de agua y se pudren. Con el paso del tiempo, los uros se han casado con personas aymara y han adoptado su lenguaje. En Centroeuropa, la isla flotante del lago Hautsee, en Turingia cerca de Bad Salzungen, mide unos 3,5 metros y debe ser ella la que dio el nombre al lago. En otro lago cerca de Schollene, en Sajonia-Anhalt, existe otra isla parecida.

En este contexto de la inestabilidad debemos mencionar también que algunas islas han sido penínsulas antes (por ejemplo l’île d’Oléron), por lo que su carácter de isla está sujeto a los avatares del clima (subida del nivel de mar). En otros casos, las islas desparecen sin más, para siempre o de forma temporal. De hecho, muchas islas, por ejemplo las del mar del Norte, luchan con diques por su existencia. Pero se conocen (mejor dicho: ya no se conocen) islas desparecidas debajo del agua como la mítica Atlántida. Los atolónes, a su vez, emergen del mar y muchos están por debajo del nivel del agua.

El rasgo complementario a esta INESTABILIDAD o MOVILIDAD es las islas como punto fijo en la inmensa superficie del mar, “jalons necessaires d’une quête tendue dans le vide de l’océan” (Lestringant 2002: 13) donde, aparte de las islas, sólo existen las estrellas como puntos (cambiables) de orientación. De ahí que los insularios toman el relevo de los portulanos o de la práctica del cabotaje. Además, constituyen puntos importantes de aprovisionamiento. recordemos también las leyendas de rocas magnéticas que aparecen en la literatura.

4. La isla como dominio-origen de metáforas
4.1. Carácter femenino de la isla
Como señalan Létoublon et al. (1996:17), la isla pertenece, junto con ciudades y pueblos, con ríos, mares, regiones y países, montañas y estrellas, al círculo limitado de los objetos del mundo que, al igual que los hombres y los animales familiares, tienen el privilegio de llevar un nombre propio. “Le langage humain considère tous les représentants de cet ensemble comme des individus, liés à leur nom propre par une relation biunivoque.” Tanto el género de los nombres comunes gr. , lat. insula y al. Insel y Au como la mayoría de los nombres propios que éstas reciben, dan fe de su caracter feminino. “ […] les noms d’îles et le nom de l’île sont féminins en grec et en latin et impliquent des images de féminité et de fertilité” (Létoublon et al., p. 16 sig.). Para el ámbito germánico, haría falta un estudio más profundizado al respecto para ver si se puede afirmar lo mismo. En todo caso, al. Au y las palabras emparentadas escandinavas son de género femenino. Pensamos que la prototípica redondez de la isla no admite una conceptualización masculina.

Que la isla tenga un marcado carácter femenino se refleja también en el ya mencionado mito de la isla de Delos como lugar de parto. Así, a la diosa Latona (al. Leto) se le negó un lugar donde pudiese dar a luz, hasta que se ofreció la isla de Delos diciéndole: “hospita tu terris erras, ego [...] in undis” (Ovidio, Metamorfosis, VI, 190). En Delos parió a Apolon y Artemide, hijos de Zeus. O pensemos en las Argonáuticas de Apolonio de Rodas (1996, XVIII, 1731-1764), donde uno de los argonautas, Eufemo, recibe del lago Tritón, en África, un regalo que es un trozo de tierra. En un sueño, el argonauta ve como el trozo de tierra se convierte en una joven atractiva que parece ser su hija. La joven, sin embargo, le dice que es “la nodriza de de sus hijos”. Este trozo de tierra va a ser la isla de Tera o Santorini. Pero también encontramos indicios en la literatura, por ejemplo cuando la conmadrona en La Marquesa de O…, de Heinrich von Kleist (1978:26), dice a la marquesa que no conoce al padre del hijo que va a tener diciéndole que “die jungen Witwen, die in ihre Lage kämen, meinten alle auf wüsten Inseln gelebt zu haben; [sie] beruhigte inzwischen die Frau Marquise, und versicherte sie, daß sich der muntere Korsar, der zur Nachtzeit gelandet, schon finden würde”26. Otros ejemplos de cómo la isla está ligada a lo femenino serían la Odisea (Calipso, Nausica, Circe, las Sirenas e Ítaca, donde a Ulises le espera su esposa), Orlando Furioso de Ariosto, La Tempestad de Shakespeare y muchos otros. Tomé (1987:65-70) se refiere, además, al la coaparición de la isla con la cueva y el tesoro.


4.2. La isla: un lugar u objeto rodeado de otra cosa
La isla como un trozo de tierra rodeado de mar se proyecto sobre muchos dominios donde apreciamos un lugar rodeado de un medio diferente. Desde las insulae (manzana de casas, bloque de viviendas romano), hasta la Verkehrsinsel o la Sprachinsel. Otros ejemplos: Der Feldberg im Schwarzwald. Subalpine Insel im Mittelgebirge (TL) o Insel Berlin (TL). En Friburgo existe una calle llamada Insel por hallarse entre dos canales (Fischerau y Gerberau). En Salamanca tenemos la Isla de la Rúa, en el centro de la confluencia de cinco calles. En el mundo celta, determinados días de la mitad del mes son señalados con N INIS R, quizás por considerarlos ‘días isla’, según irlandés inis, galés innis, címbrico y cornuaillés ynys, que significa ‘isla’. Cuando esta denominación se refiere a días situados en la segunda mitad del mes, esto se debe a que cada mitad de mes se cuenta por separado (cf. Tischner 2003-2005). Una expresión frecuente es eine Insel der Ruhe. En un ejemplo encontrado se habla de la isla-museo de Hombroich en el Rin caracterizándola de… isla: “Als dieser Ort ragt die Insel in unserer Welt wie eine ‘Insel’ aus dem gehetzten Getriebe heraus”. También es conocida la poesía de John Donne No one is an island, que en el ámbito alemán hizo popular Johannes Mario Simmel con su bestseller titulado Niemand ist eine Insel, con tal éxito que otros autores que reflexionaban sobre el mismo tema han tenido que titular sus libros Keiner ist eine Insel, para no dar lugar a confusiones. También hemos encontrado la variante Keine Frau ist eine Insel (TL). En el busdimo, la propia religión se concibe como una isla a la que el individuo puede retirarse.
4.3. Isla y actividad intelectual: Utopía
El hecho de que la isla implica, por su naturaleza, un CAMINO, tiene importantes consecuencias para la proyección metafórica. Las metáforas que se deben mencionar aquí son LA VIDA ES UN VIAJE y, más concretamente, LA VIDA ES UN VIAJE EN BARCO27 (Santos Domínguez/Espinosa Elorza 1996:38-44) y también el hecho de que la ACTIVIDAD INTELECTUAL se concibe en términos topológicos con la metáfora UNA LÍNEA DE PENSAMIENTO ES UN CAMINO, PENSAR ES MOVERSE POR UN PAISAJE y EL (CONJUNTO DEL) SABER ES UN PAISAJE (Geck 2003:114-131). Las islas, por ser lejanas y de difícil alcance, se prestan a la proyección no ya sobre pensamientos racionales dirigidos a llegar a soluciones realmente realizables (como cuando decimos: nichts liegt näher, la solución está al alcance de la mano), sino que nos movemos más bien en lo inusual, decubrimos (entdecken) y pisamos terreno sin explorar (Neuland betreten), salimos del camino trillado (ausgetretene Wege verlassen) y llegamos a un terreno poco estable/inseguro (sich auf schwankenden/unsicheren Boden begeben), donde se abren nuevos horizontes (neue Horizonte eröffnen sich) y se nos abre un nuevo mundo (eine neue Welt geht jm./für jn. auf/eröffnet sich jm.). Es el lugar de las soluciones y teorías intelectuales osadas o incluso fantásticas. Por otra parte, la isla como unidad estructurada sirve fácilmente de dominio-origen para desarrollar la idea de un estado utópico, alejado de toda realidad. Nuestra conceptualización del pensar y de la actividad intelectual recurre al paisaje como dominio-origen. Por ello, la isla, situado lejos, en los confines de la tierra, como hemos visto en los mapamundi antiguos, se presta a ser lugar de sueños y utopías: Utopia, Robinson, Insel Felsenburg, Die Insel der Seligen. A la vez, su pequeñez hace que sea dominable también mentalmente. Debido a l aidea antigua de que la tierra también está rodeada de agua, la isla representa un mundo en miniatura, un laboratorio.

En la realidad geográfica, sobre todo en el mundo helénico, ISLA y POLIS van a la par. Ambos constituyen unidades estructuradas que se juntan en uno. Así, es frecuente que las ciudades situadas en islas tengan el mismo nombre que éstas. La polis griega estaba, además, situada en un alto (acrópolis) y comprendía, además, un puerto y una zona rural circundante. Todas estas cicunstancias se pueden dar fácilmente en una isla, sobre todo cuando es rocosa28. Létoublon et al. (1996:21) hablan de una “relation profonde” entre la isla y la villa refiriéndose a las historias sobre las fundaciones (ktiseis29) griegas o la colonización en el mar mediterráneo. Se trataba de instalar un territorio como entidad política y social. Los autores piensan incluso que sería posible que la relación fuera al revés: que el carácter de la isla se hubiera proyectado como estructura a la polis (Létoublon et al. 1996:22). Ejemplos serían Teras (nombre de la isla y da la ciudad situada en ella, hoy Santorini). Este tipo de fundaciones se repitiría, entonces, más tarde en la literatura con la fundación de estados o Staatswesen utópicos situados en islas.


4.4. La isla, el locus amoenus
La isla prototípica como la concebimos hoy en día, es decir, la isla tropical con su abundancia natural que hace supérfluo trabajar o vestirse, perpetúa lo que era el locus amoenus. Su imagen se forja en la época de los descubrimientos y se mantiene gracias a los turoperadores, que muchas veces utilizan el eslogan Sind Sie reif für die Insel?, aunque para los griegos bien pudo ser Delos la isla bonita, con su acogedor palmar, el equivalente de esta isla tropical. De hecho, desde el punto de vista centro y noreuropeo, también las islas mediterráneas participan de esta imagen paradisíaca de la isla (pero no así las islas propias, las del Norte, del Mar del Norte o del Báltico). Se debe también a la distancia implícita que comprende el concepto de ISLA. El paraíso es, al igual que la utopía, un lugar mental impensable en la realidad cercana, sino propio de los sueños: Inselträume o Insel der/meiner Träume (TL30) o Insel der Sehnsucht (TL). A veces encontramos una doble proyección: Primero está la proyección de nuestros sueños de paraíso sobre una isla mediterránea y luego se proyecta la imagen de esa isla sobre una isla norteña: Das Capri von Pommern – Die Insel Hiddensee (TL).
5. Resumen
La panorámica expuesta sobre las palabras más usuales en el ámbito germánico y románico y el desglose y la ejemplificación de las características conceptuales de la ISLA muestran un conjunto conceptual muy complejo. Esta doble vía que hemos emprendido pone de manifiesto una fuerte proximidad conceptual con el agua que puede llegar hasta la confusión, tal como señalan étima como Au y diferentes desarrollos del lat. insula en acepciones como ‘tierra húmeda’ o ‘conjunto de plantas a la orilla del agua’. La isla es, entonces, una tierra relacionada con el agua, a veces contaminada por éste, tal como se aprecia también en los mapamundi medievales. O bien, al contrario, nos muestra una caracterización contrastiva destacando la horizontalidad de la isla sobre el agua plana (Schäre, Holm, Rock, Sa Roqueta). La diferenciación ‘isla del mar’ e ‘isla fluvial, de lago’ ya no parece productiva en la actualidad, al menos en lo que se refiere a las lenguas standard.

En cuanto a sus cualidades image-esquemáticas, éstas son complejas. La isla es un contenedor, una figura sobre fondo, implica un camino y, por lo tanto, lejanía. Es típicamente redonda, pequeña y, por lo tanto contable o inventariable, pero también móvil. Este último rasgo contrasta con la estabilidad que representa la isla en tanto que punto de referencia en el mar y como terreno sólido. Su estructuración interna permite verla como una proyección del mundo entero (de la propia tierra), pero, también al revés: los mapamundi antiguos son una proyección del concepto de la isla a escala más grande. Estas cualidades se aprovechan para el uso metafórico: el aislamiento hace referencia a su carácter de contenedor con una delimitación. Su lejanía la hace apta para servir de lugar metáforico mental donde desarrollamos las utopías y las fantasías de felicidad.

Todos estos rasgos descritos hacen que la isla sea el superespacio en el que intervienen varios rasgos conceptuales que explican el atractivo que ejerce sobre nuestra mente el concepto de ISLA.
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