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Savia cordobesa


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PEÑA “SAVIA CORDOBESA”

EXALTACIÓN SAETA AÑO 2011

16 de Abril del año del Señor de 2011

Ya huele a Semana Santa,

Y llega la primavera,

Que florida por doquiera

se ven crecer a las plantas,

Como si un misterio lo hiciera.

Ya huele a Semana Santa,

Con cánticos de oraciones

llegan las exaltaciones,

Y las saetas se cantan,

El Exaltador les habla,

Dando las explicaciones

las raíces y las razones,

De estos sones que se cantan.


A Ti, que eres la luz, la verdad y la vida.

Y su cuerpo que era trigo y nácar,

De pies y manos

En una cruz le clavaron,

Con tres ennegrecidos clavos

Que acuchillan las entrañas,

Y le horadaron

Los pies y manos,

Y de una lanzada

Su costado traspasaron,

Y no le quebraron ni un solo hueso

Porque todo estaba escrito,

¡¡todo se ha consumado!!.


¡Oh, la saeta, el cantar

al Cristo de los gitanos,

siempre con sangre en las manos,

siempre por desenclavar!

¡Cantar al pueblo andaluz,

que todas las primaveras

anda pidiendo escaleras

para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,

que echa flores

al Jesús de la agonía,

y es la fé de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!

¡No puedo cantar, ni quiero

a ese Jesús del madero,

sino al que anduvo en el mar!


¿Quién me presta una escalera

para subir al madero,

para quitarle los clavos

a Jesús el Nazareno?

Esta marcha procesional de Semana Santa, que tan brillantemente han interpretado Diego Díaz, a la trompeta, y Antonio Blazquez, al tambor, está dedicada al Santísimo Cristo de la Buena Muerte, compuesta por el músico militar Pedro Gómez Laserna, lleva el título de, “Saeta Cordobesa”, y el pintor Julio Romero de Torres, la pintó de mujer cordobesa, llenándola de belleza.

Ilustrísimas Autoridades.

Sr. Presidente Federación de Peñas Cordobesas.

Sra. Presidenta y Junta Directiva Peña Savia Cordobesa.

Sres. Presidentes de las distintas Peñas de Córdoba.

Sres. y Sras. Peñistas y Cofrades de esta ciudad.

Artistas de la Saeta, que nos vais a deleitar.

Amigos y amigas, todo, muy buenas tardes.

Los dos primeros versos con que acabo de empezar esta Exaltación son de mi querido e ilustre compositor Rafael Castro, vaya mi homenaje a él por todo lo que ha sido, y es, para la Semana Santa de Córdoba.

Quiero, que mis primeras palabras sean de agradecimiento a la Junta Directiva de la Peña “Savia Cordobesa”, por la confianza depositada en mi persona, de brindarme el grandísimo honor de ser el Exaltador de la Saeta en este año.

Gracias por haber abierto vuestras ventanas, a la configuración de una Federación de Peñas Cordobesas, más grande y extensa, como es, la que acapara a todas las Peñas de la provincia.

Asimismo quiero dar las gracias a mi presentador de hoy, Don Francisco Gómez Moreno, por sus palabras tan llenas de cariño hacia mi persona, fruto de la amistad que nos une y del aprecio que me tienes, que me consta es grande, gracias amigo mío, gracias Paco.

Permítanme, que esta Exaltación, la dedique a mi buen amigo Manolo Pertiñez, sin el apoyo de la verdadera amistad que nos une, y sus buenos consejos, estos momentos no hubiesen sido posible, y como no, a José María Ortega, él fue quien me invitó, invitación que más tarde acepté.

Y a mi mujer, Aurora, por toda su comprensión, generosidad, humildad y apoyo que tengo en ella, y a mis tres hijos Yolanda, Antonio y Alfonso y .... especialmente a mi nieta Irene.

Y muy particularmente, va dedicada a Don Manuel García Zamora, Gerente de Bodegas El Gallo, deseándole una pronta recuperación, y pueda de nuevo encontrarse entre nosotros.

Y a todos Vdes., muchas gracias por demostrar de antemano, con su presencia, que creen en este pobre orador, aún siendo un desconocido, en esta materia.

Ojalá, llegue con mi intervención, a la altura que el pasado año alcanzó mi antecesor DON ÁLVARO MORALES RODRIGUEZ, altura Divina que alcanzó hace 5 días, pues falleció el pasado lunes día 11, os ruego, que el silencio recogido en esta exaltación, sea en su memoria.

Tarea difícil la que se me presenta esta tarde, de tantas emociones. Una tarde donde lo más importante serán las voces del saetero y saeteras que van a poner la auténtica exhalación de la exaltación: las voces de Joaquín Sáez, María del Mar Martos, Rosalía de Córdoba, Clemen Carrasco y Aurora Barona.

Ante él y ellas, me rindo, y pongo mi voz a su servicio, como mero hilo conductor de sus sentimientos.

Con mis humildes alforjas vengo de Encinarejo, pueblecito situado a unos 15 Km., en la Vega del Guadalquivir, cuando en él la luz de la primavera deja estallar la flor del olivo y ciruelo, las traigo repletas de cante y poesía, con mucho sabor a andaluz, y sobre todo con sabor a vida, aunque al dolor y la pena esté dedicado, traigo, la ¡Saeta!, ese quejío de muerte, que se convierte en dulce tormento del alma, clavándose en los corazones con sones de oro, revistiendo de dorados crespones la incipiente primavera, traigo la dulce y bella jaculatoria llamada ¡Saeta!.

Su vida y el alma le dio,

De tul y caracola

Su pena negra la vistió,

Fue su padre el Martinete,

Su madre la Seguiriya

Carcelera fue su cuna,

Por padrinos dicen

La fragua gitana,

Su talle de mimbre,

Su voz aterciopelada,

El semblante de pena,

Y el alma, ¡el alma!

Andaluza y morena,

Es oración y plegaria,

Voz de mi pueblo

Que a Cristo y María

Su amor proclama,

Nació en Andalucía,

Bello canto de amor,

Que con toda su fuerza

Se clava en el corazón,

Es verso, piropo y oración

Que al cielo se eleva,

Es, ¡¡La Saeta!!.
Como la que Canta ROSALÍA DE CÓRDOBA.
En este pórtico de pasión, cuando el aire se ha impregnado de los azahares, que transportan a nuestros sentidos las cadencias de la Semana Santa vivida en la niñez, cuando en cualquier rincón de Andalucía se aboga por el ensayo costalero, el brillo del varal y la cadencia del lirio, cuando los aromas del limón rallado y la canela se disuelven en la vieja cocina de los pueblos; el eco de la saeta se pierde por cualquier calle, la más olvidada del menor pueblecito de nuestra tierra:

Todo será pensamiento.

La noche angustia y alegra

una saeta en el viento…..

(Hay unos ojos de pensamiento

en cada mantilla negra….)

Novia del cinto de plata

tiene tu gitanería, saeta,

una tristeza que mata.

Y siete espadas de plata, saeta.

Semana de Pasión y de Saetas. La Saeta es, ante todo, la nota más apasionada y sentida de la Semana Santa, porque en las venas se siente y en las venas se lleva esta oración hecha cante. La saeta es la expresión de una liturgia popular, sentimiento derretido que quema las entrañas, grito de amor y agonía con el que el pueblo andaluz canta a sus Sagradas Imágenes, para contarles sus cuitas, para aliviarles sus penas, para ensalzar la belleza de María Santísima que, aunque transida de dolor por el martirio del Hijo, va guapa como Ella sola, como llena de gracia que es, y bendita entre todas las mujeres.


Del barrio de la Victoria

rodeada de claveles,

derramando pura gloria

viene una rosa de nieve.

 

Madrecita del Rocío,



¡la de la blanca mantilla!

No he visto Virgen más guapa:

¡Novia de la tierra mía!
Ya, el primer día en que la primavera asoma sus dedos por nuestras sierras, cuando el ambiente huele a lentisco, a lirio e incienso, nosotros embalamos nuestros sentidos en la maleta de la magia y nos abandonamos en estas tierras del Sur al desarrollo de los Artes Renacentista y Barroco, a contemporizarlos, a contagiar la atmósfera, la tierra y el cielo, con el brocado de oro o el fulgor de la plata.

Es el tiempo de la convocación a la fiesta, del anhelo del clavel y la orquídea para asentarse al pie de un varal, de las notas lánguidas de los instrumentos que acompasan con sus marchas el transcurrir de una imagen.

Son días de esfuerzo, de prisas, de querer tenerlo todo a punto para la eclosión de las flores, de los mantos bordados y de las imágenes Dolorosas y los Cristos de pasión.

Es por lo tanto, tiempo de actividad, de imaginación de ensoñamiento y de hondura, es el tiempo de la saeta.



Canta la Saeta MARIA DEL MAR MARTOS.

Una de las sensaciones más estremecedoras de la Semana Santa Andaluza es oír esa quebrada voz que, desde la soledad y el anonimato, brota de las alturas, para orar a las barrocas imágenes, cantando jondura.

La saeta, en la Semana Santa de Andalucía es un frasco de oro y pedrería repleto de esencia mística, artística y honda.

Porque, respetables amigos, la saeta tiene como límite y como frontera, el choque directo del alma del saetero y la imagen de Jesús y María. Solo los dos, frente a frente, alma a alma; la canción hecha cante jondo se entrelazará hasta por los cordones y bambalinas yendo a caer a los labios del mismísimo Dios.

En estos siete días del calendario las cosas no son como son. Nuestras raíces ancestrales, nos transmiten por estas fechas, un cúmulo de experiencias, donde cualquier tratado teórico, se desvanece.

Y yo corroboro, esta tarde aquí, en la Peña Savia Cordobesa, que la gran paradoja que se nos da en esta tierra por el equinoccio de primavera: es el cante de la saeta.



Morena y triste, a través

de su dolor de olvidada

va la saeta enlutada

de la cabeza a los piés.

Su paso apenas se advierte,

el fino encaje velado

sobre la sien, al costado

lleva el clavel de la muerte…..

Canta la Saeta.................... JOAQUÍN SÁEZ
LA SAETA ¿Que es?, Desconocemos su origen y aunque podríamos decir que proviene de los cantos cristianos no podemos descartar una descendencia judía o arabe.

La saeta es un canto religioso, generalmente improvisado y sin acompañamiento, y que tiene su origen en el folclore andaluz. Podríamos denominar a este cante como copla cantada en Semana Santa para expresar el sentir del pueblo.

Se interpreta al paso de las procesiones y se entonan desde el balcón o la calle cuando las imágenes se acercan al cantaor. Se trata de una melodía de ejecución libre, llena de lirismo y de influencia árabe.

La Saeta tiene, como todo, unos antecedentes históricos: como canción popular es muy antigua, se le llamaba “cantar la Pasión”, y su primitiva forma era una entonación recitativa de la Pasión de Jesucristo, que el pueblo no siempre cantaba entera, sino que la fraccionaba convirtiendo un larguísimo romance en varios cantos basados en estrofas generalmente octosílabas .

Por fortuna, los andaluces hemos heredado de nuestros antepasados una amalgama de culturas rica en expresiones populares, sobre todo en lo religioso, en el que se unen lo divino y lo humano, lo sagrado y lo profano, como en la celebración de la Semana Santa, donde se puede afirmar, que ésta constituye un claro ejemplo de una muy definida identidad comunitaria, amalgamando cosas y costumbres, que materiales e inmateriales, hemos heredado, y las hemos asimilado como parte de nuestro acervo cultural, y sin darnos cuenta, las estamos transmitiendo a las generaciones venideras.

En el cual, las formas de expresión religiosa casi no se ven, casi no se notan, pero que se sienten de forma especial, haciendo que celebremos la muerte y la fiesta a la vez, como en Semana Santa, en la que el pueblo andaluz celebra, la por antonomasia fiesta de entre las fiestas, y para alabarla surge la oración hecha plegaria, cante y piropo, surge, ¡la Saeta!.

Y la noche ya no es noche

Que se ha hecho el alba,

Apareció un lucero en noche cerrada,

Mil mariposas de fuego iluminan su cara,

Apareció María, de amor coronada.
Saeta, cante en la que Andalucía puso el corazón, el poeta la letra, y la voz la puso el pueblo, como el de Córdoba, llenando el aire de sintonía, oración y fuertes emociones a flor de piel, como a flor de piel nos va a poner la saeta que nos canta………

……………………………. AURORA BARONA


  Sin duda alguna la Saeta pertenece a una rama de cantes que expresan un sentir del pueblo en un momento concreto del año y, ante un hecho singular de los cristianos católicos, que se rememora año tras año. Pero también diremos que se da en la calle, ante los Pasos que se procesionan por las diferentes Cofradías.

Fueron los frailes capuchinos, allá por el siglo XVII, los que bautizaron como saeta, los cantes que se realizaban durante las procesiones de penitencia.

Un siglo atrás, la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, es llevada al pueblo por los Hermanos Reverendos Padres del Convento de Nuestro Padre San Francisco. Estos monjes salían de su retiro el Domingo de Cuerda por la tarde, todos los meses del año, y bajaban al pueblo a andar el  Viacrucis. Iban ataviados con una soga y coronas de espinas, a perdonar los pecados a todo aquel que quisiera. Y entre estación y estación del Viacrucis cantaban coplas y letrillas que el pueblo empezó a llamarlas jaculatorias o Saetas penetrantes. Este era el objetivo de estas saetas, aún no flamencas, y muy lejos todavía de serlo.

La Saeta verdadera es aquella que brota inesperadamente en la esquina, en la calle, en el suelo, desde lo más profundo del corazón.

Decir saeta es hablar de oración hecha cante, decir saeta es remontarse en el tiempo y asistir al nacimiento de un pueblo, que canta su opresión de siglos porque así le es más fácil. Cuando hablamos de saeta lo estamos haciendo de la flecha aguijoneada que se clava hasta lo más profundo de nuestro sentimiento., como la saeta que se nos va a quedar clavada cantada por ……………………. CLEMEN CARRASCO

La parte literaria de la saeta tiene en su formación diferentes elementos que nos pueden servir de guía. Unas que proceden de las actividades apostólicas de los Padres Franciscanos, otras que tienen descendencia de los Pregones y los Romances de Pasión, otras originadas por inspiración poética del pueblo y, aquellas que escribiera Fray Diego de Cádiz conocidas como "MISERERE".

Así llegó esta costumbre al siglo XIX, en que ya el concepto estético flamenco trastorna las canciones anteriormente existentes, y termina por crear un canto nuevo que continúa practicándose en la Semana Santa, preferentemente dedicado a las imágenes representativas de la Pasión de Jesucristo, que la fe del pueblo cristiano sacaba en procesión.
Por eso surge la saeta, por necesidad, porque es el mejor camino para auto confesarse, porque en el fondo se están simbolizando dos pasiones muy semejantes, y es un aliento último a Jesús, como un decirle ¡ánimo con esa cruz, que nosotros llevamos la nuestra a la par!.
La saeta surge así pura, autóctona, inconfundible y funciona en el aire como serpentina que se arrojara de corazón a corazón, de labios a labios, de sentimiento a sentimiento. Es la mejor manera de unirse el hombre y Dios, por semejanza, por imagen, por humildad.
Mi misión no es la de darles a ustedes una conferencia esta tarde sobre la Semana Santa ni sobre sus manifestaciones, pero sí la de reivindicar lo nuestro, lo grandioso y magnificante que es la obra del pueblo: anónima, callada, pero profusa.

Porque respetable público, la Saeta tiene la virtud de ser alma del pueblo, creación precisa y meditada de ese pueblo humilde nuestro, con cuyas letras, podríamos formar tal romancero de saetas, que sería un auténtico tesoro de la lírica popular, como tesoro es la saeta que nos canta……ROSALÍA DE CÓRDOBA.


De 1800 a 1840, La Saeta pasa a ser un canto popular del pueblo y deja de ser un acto religioso de los monjes de la época. Este modelo de saeta, aún no flamenca, viene a ser pausada, monótona, sencilla, liviana y pobre en ejecución, configurándose en algunas comarcas como fruto de las modificaciones que, sobre las saetas antiguas, realizaron interpretes de diversas localidades andaluzas, dando lugar a cantes propio y autóctonos muy propios del lugar; entre otras están La Saeta Vieja Cordobesa, La Saeta Samaritana de Castro del Río, La Borrachuna de Lucena, el Cuadradillo de Marchena, La Saeta Vieja de Arcos de la Frontera, y un largo etc.

Otras de las variedades, fueron las “Cuarteleras” de Puente Genil; estas saetas se suelen cantar en los lugares de reunión de cada Hermandad, que allí le llaman “cuarteles”, con la particularidad de que son interpretadas por dos voces alternativamente. He aquí una letra:



Mañana parte el Maestro


no quiere que hagamos ná,

que lo tiene decidío

por bien de la humaniá.

 

En el patio de Caifás



cantó el gallo y dijo Pedro;

yo no conozco a este hombre

ni tampoco es mi maestro.

Con la saeta ocurre lo mismo que con cualquier otro cante flamenco, es decir, para el hombre no pasa desapercibido este hecho significativo y religioso, por lo que tomando como base este cante popular, lo modifica y lo engrandece, sin perder su base y lo configura en un cante de tal magnitud que lo incorpora al acervo flamenco.

Una de las Saetas antiguas y conocida es la que canta e interpreta Antonio Fernández “Fosforito” y que dice:

Eres Virgen más bonita


Que la nieve en el barranco,

Que la rosa en el rosal,

Que el lirio blanco en el campo,

Virgen de la Soledad.

Canta la Saeta ..... MARÍA DEL MAR MARTOS.

Luis Melgar Reina y Ángel Marín Rujula, en la obra “Saetas, pregones y romances litúrgicos cordobeses”, explican que “las saetas aflamencadas nacen en el preciso instante en que el cantaor siente necesidad de dirigirse públicamente a Dios, cantando la antigua tonada, conocida por saeta vieja, y la reviste, inconscientemente, de perfiles flamencos”.

Fue a finales del siglo XIX cuando empezó a surgir la saeta flamenca, mientras que la saeta antigua era cantada por el pueblo, la saeta flamenca no está al alcance de todos, solo una voz privilegiada y acompañada de buenos pulmones es capaz de interpretar bien una saeta flamenca.

José Mª Sbarbi escribe hacia 1880 un artículo dirigido a Don Antonio Machado sobre la Saeta. En él habla de un cante popular que ha pasado a ser cante de unos pocos privilegiados y llenos de facultades en la voz, un cante lleno de melismas y muy recargado. Él le contesta en otro artículo, poco después, que solamente, lo que conoce de ellas, es el de haberlas escuchado en Sevilla, Cádiz y Jerez.

Este dato, nos lleva a varias conclusiones:

1º.- Podemos situar la saeta flamenca hacia el año 1880 aproximadamente.

2º.- Coincide este hecho, con las primeras referencias que se tiene de lo que hoy conocemos como los primeros cantaores considerados como flamencos y, con una etapa de desarrollo de este arte.

3º.- Y se localizan tres comarcas que a su vez también se consideran como la cuna fundamental del cante Cádiz, Jerez y Sevilla.

En la saeta flamenca como tal, se fija, en su creación, a “Manuel Centeno” en Sevilla, aunque ésta se cree que llega de Jerez. Esta saeta, ya flamenca, se canta por seguiriya. Aunque, señalemos también que hay quien cree que es una creación de “Enrique el Mellizo” cantaor gaditano.

Poco a poco, la Saeta Flamenca fue imponiéndose a la Saeta Llana, ya que tiene más riqueza melódica y, proporciona más lucimiento al cantaor. La Saeta Flamenca, en el siglo XX, encuentra buenos cantaores que la desarrollan, y la fijan como una variedad más, dentro de estos cantes, destacan entre otros:

“La Niña los Peines”, “Vallejo”, “La Niña de la Alfalfa”, “Manuel Centeno”, “Don Antonio Chacón”, “Manuel Torre”, “El Niño Gloria” y Joaquín Vargas Soto, el “Cojo de Málaga”.

He aquí una de las Saetas cantada por “Manuel Torre”:

Presente

ahí lo tenéis presente

al mejor de los nacíos,

tiene las roiyas, bañás en sangre

su rostro descolorío,

los ojos desorbitaos

de los tormentos tan grandes,

que esos malinos l’am dao.
En esta ocasión es JOAQUIN SÁEZ quién nos cante una Saeta.

La Saeta llega al mundo del flamenco a través de la Seguiriya y de las Tonás, así como de todos los estilos que se derivan de estos cantes, por eso al hablar de ella se suele decir “transformación”, y no “evolución”. Hoy también se cantan las Saetas por Malagueñas.

Solo me queda señalar a mí entender, el origen en sí de la palabra SAETA, en la que solo se baraja la que la deriva del latín SAGITA, sin tener más referencias que lo que esta significa en sí.

El Cante por Saeta se puede entender desde dos perspectivas:


La Puramente flamenca.

La Puramente religiosa.

Pero no olvidemos que la una sin la otra no sería nada, las dos forman un engranaje en la que un hecho significativo está presente, La Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Y es la saeta, a modo de cante flamenco, la que nos cuentan todo esto, con pocos versos pero muy directo. Como dijo el poeta Federico García Lorca "............... son como flechas que atraviesan el corazón...........".

La fuerza del Flamenco crea otros tipos de Saetas que, si bien no alcanza la perfección de la seguiriya, también consiguen carta de naturaleza flamenca; me refiero a la Saeta por Carceleras, (que la magnífica cantaora malagueña, Lolita Parra, perfeccionó); y a la Saeta por Martinetes.


¡Saeta!. Que cantada por seguiriya, martinete o carcelera, hace aflorar profundos sentimientos de piedad religiosa de todo un pueblo, el Andaluz, que creyente o no, se deja arrebatar por la sintonía saboreándola con énfasis y agrado, y es que a veces, la Saeta, más bien, es un piropo a la imagen a la que se le canta, ensalzando su intrínseca belleza escultural, apartando la lección de catequesis para la que como oración fue creada, porque:

La Saeta es


La voz en la calle,

Que vive y pide libertad,

Es, la voz del pueblo,

Ya lo dijo el poeta,

Voz fuerte,

Voz suplicante

Con ansia de vida,

Que cantarle quiere a Cristo

Al que anduvo en la Mar.

Es, vamos saetero, ¡empieza ya!,

Que tengo el alma encogida

Que no puedo esperar más,

¡dejadle todo el espacio!,

¡dejadle que va a cantar!,

Y la pena muy honda,

Muy grande llena toda la calle,

Y el Saetero y la Virgen

Ya están frente a frente,

El Saetero la mira,

Ella a él también,

Éste calla un instante

Extiende su mano, abre la boca

Y el aire se desboca,

Huele a clavel, a lirio y a rosal.

Es ¡todo corazón!, es ¡puro amor!,

Es ¡la Saeta!. ............. que nos canta

AURORA BARONA.


Precisamente, la saeta cantada por seguiriyas, con el cambio por martinete, tiene una doble relevancia en el cante por saeta, ya que conserva la jondura de la seguiriya, y una vez que el saetero hace el cambio por martinete, le impregna un sabor a cante de fragua, lastimoso y monocorde, de tercios arrastrados, terminando con un quejío engrandeciendo dicho cante.
Al principio se cantaba entre dos saeteros, pero hubo cantaores que completaron la unión de las dos saetas en un solo cantaor, lo que supuso un alarde de facultades que provocó la admiración y el entusiasmo de los aficionados.

Los protagonistas de esta novedad fueron en Málaga: “Ramón de Aguadulce”, “Antonio Moreno”, “Pedro del Puerto”, “Pepe de la Isla” y “Pablo de Écija”.


No podemos encerrarnos en tal o cual estilo para definir la saeta auténtica. Todas son expresión jonda, Honda, de un mismo sentimiento, y podemos correr el riesgo de perdernos toda esa sustancia, si nos inclinamos sólo por un estilo definido. Martinetes, seguiriyas, carceleras, peteneras, e incluso soleares, y más estilos, todos los que ustedes quieran, porque por fundamento la saeta es una flecha de canto que ha de clavarse ¿Dónde? En los corazones de Jesús, de María, y de todos los que forman la catarsis de lo que es un Paso.
Las Saetas, igualmente, según su tema literario, se pueden clasificar en:
SAETA NARRATIVA O DESCRIPTIVA, nos narra y nos describe un acontecimiento ocurrido ya en el tiempo.
¿Cuál de vosotros Discípulos

morirá por mi mañana?

El uno al otro se miran

Y ninguno contestaba.
SAETA LAUDATORIA, alaba o ensalza a las imágenes.
En este escalón Señora

Yo te canto con amor

Pues aunque soy de la Puebla

Te llevo en el corazón

Por ser guapa y rondeña.


SAETA PLEGARIA, es la existencia del ruego o suplicatoria, bien dirigida a Cristo o a la Virgen.


Cristo gracias te pido

Que vuelvas la cara atrás

Y a los ciegos les des vista

Y a los presos libertad.
SAETA EXHORTATIVA, es la que induce a una persona, con palabras, a que realice algo.
¡Que bonito está el templo

con las luces encendías!

Mujeres que estáis dentro

¡Despertad si estáis dormidas

y adorad al Sacramento!.
La Semana Santa ya está a la vuelta de la esquina, y la Pasión seguirá su cauce, sucediéndose los misterios de la misma. Las saetas cortarán el aire, hasta perderse en el azahar o en la luminaria de un lucero. Se abrirán nuestros sentidos y seguiremos embriagándonos de emoción y belleza, de luz y cera, del aroma de las flores y del incienso, de los sonidos de las Marchas, de las cornetas y tambores, del color y el tacto de las túnicas de los nazarenos, de la grandiosidad de los pasos y tronos.
Y una vez más, la antigua Plaza del “Jardín del Alpargate”, se llena del Amor Fraterno del Padre inundando toda la calle, sale el Cristo de Gracia, al que con gran amor y cariño el pueblo llama “El Esparraguero”, devoción arraigada en el corazón Peñísta de Córdoba, Cristo de Gracia con las guedejas al viento, cuenta la tradición que son miles los favores concedidos a Córdoba, por la Mejicana presencia del Cristo de Gracia.

Cristo de los Esparragueros, imagen de cañaheja

tú vas por Córdoba repartiendo a manos llenas

Amor del Padre, amor divino, amor inmenso,

Yo te pido Señor, me dejes ser tu costalero,

para sentir sobre mis hombros tu amor placentero

y percibir el olor a espárrago, de tu divino huerto,

Cristo de Gracia, lleno de Amor Fraterno,

Cristo moreno que pasa, con las guedejas al viento,

Tú vas del Padre, repartiendo su amor inmenso,

Vencida en tu rostro la muerte

En tu entrega, la resurrección llevas,

Cristo de las Peñas, el Esparraguero.

Saeta al Cristo de Gracia cantada por .................
CLEMEN CARRASCO
Como nos dice en su obra flamenca Ricardo Molina, la Saeta es la genuina voz de nuestra Semana Santa, naciendo cada año nuevas modalidades, a la par que infinidad de letras, todas alusivas a estos temas propios de la Semana Santa y al sentimiento religioso de nuestra gente, dándose el caso que siendo un cante sumamente difícil de interpretar, son numerosísimos los cantaores y cantaoras, anónimos, los que salen a la calle a implorar a su Cristo y a su Virgen, interpretando saetas con letras por ellos mismos realizadas.
Como anónimos, son los alumnos de la Escuela de Saetas de Córdoba, con su maestro Francisco Castellón al frente, os exhorto a que continuéis con esa labor emprendida, creo recordar que hace ya once años, y sigáis con el resultado tan extraordinario que se ha conseguido, fruto de muchas horas de dedicación y de soportar frío invernal, y sobre todo de muchas y enormes ganas de impartir y recibir conocimientos.
Ya lo dijo San Pablo en una de sus Cartas a los Cristianos de Éfeso, refiriéndose cuando cantaban en sus reuniones, “Hermanos, hoy expresáis con vuestra boca, lo que brota del corazón”, extraordinario calificativo que yo aplico al Saetero y Saeteras que hoy, con su voz, han enaltecido el espíritu de los que aquí estamos reunidos.

Pero, sobre todo, se nos quedará clavado en el alma, ese dardo de amor infinito, ese cante que va de dentro afuera, y emprende el vuelo desde las fibras del corazón, ese ¡ay!, salido de la profundidad del sentimiento, esa llamarada de fe que es......... la Saeta.


He dicho.

Alfonso M. Padilla





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