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Sabes es muy poco lo que puedo recordar de mi vida antes del abrazo. Se que fui un joven esclavo durante la segunda republica


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Sabes es muy poco lo que puedo recordar de mi vida antes del abrazo. Se que fui un joven esclavo durante la segunda republica. Supongo que era uno de los tantos hijos ilegítimos que los señores de las haciendas tenían con las esclavas.
Lo que si recuerdo con claridad es haber servido en las fuerzas realistas. Claro, ese servicio militar fue contra mi voluntad, o mejor dicho, siguiendo la voluntad de mi señor. Siempre he estado a la merced de la voluntad de alguien, aun hoy cuando teóricamente soy libre.
Mi viaje hacia la no vida inicio cuando, en medio de una masacre nocturna, dirigía a una escuadra a mi cargo hacia la iglesia. Allí observé a un sacerdote escapar, iba acompañado de cuatro jóvenes, que probablemente eran monaguillos, uno de los miembros de mi grupo me alertó de aquella huida e incito a los demás a ir tras ellos.
Debes saber, que cuando se nace sin libertad, cuando se te humilla desde tierna edad, y otras barbaridades más, uno tiende a crecer con el resentimiento y cuando se te otorga poder no puedes evitar abusar de él. El poder corrompe ¿O no? Lo cierto es que en aquel momento las masacres que cometíamos en nombre de la corona española no me aterrorizaban, sinceramente las veía como un desquite, un ajuste de cuentas. Así que sin dudarlo fuimos tras el sacerdote, deseosos de seguir las órdenes de nuestros superiores y derramar sangre.
Cuando encaramos al hombre nos dimos cuenta que iba acompañado de seis jovencitos. Mis hombres dieron buena cuenta de tres de ellos. Yo estaba dispuesto a dejar que dieran cuenta de los otros tres y luego matar al cura. Ese fue mi más grande error. Cuando observe al sacerdote no se que me ocurrió. En esta época creo que fue un remordimiento o fueron sus poderes, lo cierto es que todo aquello me pareció un acto obsceno y me volví contra los míos.
Primero trate de disuadirlos, de ser diplomático sabes. Ellos no prestaron atención a mis suplicas y mataron a un cuarto monaguillo. Luego trate de intimidarlos, no funciono, así que opté por la única opción viable: la fuerza.
Aquella escuadra, estaba conformada por amigos de la infancia; ahora sin duda creo que el Obispo Solórzano uso algunos de sus poderes en mi; puesto que no me toque el corazón en aquel momento y de un solo machetazo acabe con uno de ellos. Los demás fueron mucho más sencillos de matar. Estaban asustados por mi reacción y poco pudieron hacer frente a mi acometida. Solo el último fue un reto para mí.
Lagrimas en mis ojos evitaron que mi golpe fuese limpio y lo matase de una vez. En cambio permitieron que el me hiriese. En aquel momento perdí la conciencia, cuando volví a recobrarla estaba en una casa desconocida, en una cama y una verdad me fue revelada.
Aquella noche de sangre y muerte no salve a un sacerdote y monaguillos comunes. Salve a un vampiro y a su séquito de Ghoules, que estaban escapando de la ira de los españoles. Por aquel entonces José Tomas Boves y otros Realistas, que veían como los republicanos comenzaban a aprovecha la inexistente presencia de la corona, habían decidido dejar de tomar los sitios, solo se dedicaban a masacrar los pueblos, aquello que pusiera resistencia era destruido, a veces no se respetaban a mujeres y niños.
No profundizare en lo que se me dijo aquel día. Solo comentare que no fui abrazado de una vez. Solórzano me puso a prueba; durante varios años fui un ghoul, aprendí un sin fin de cosas, que iban desde etiqueta y conocimientos variados para moverme entre la sociedad, pasando por el arte aparentar ser cualquier otro ser humano, hasta aprender a matar de las mil y una formas. Me volví un mulato ladino y obtuve mi libertad.
No te contaré que ultima acción me hizo digno de ser abrazado, solo te diré aquel fue el momento mas espeluznante de mi existencia, realmente no deseo recordarlo.
Una vez que me uní a las filas de los muertos vivientes mi interés por el resto del mundo cambió. Me enfrentaba a una nueva realidad. A un nuevo mundo. Poco me importó que la segunda república cayese, luego que surgiese una tercera república y se estableciese la Gran Colombia, poco me importó que luego se diese la Cosiata y Venezuela se volviese una nación independiente del resto de la liberadas por los Republícanos. Nada me interesó las guerras que surgieron cuando los caudillos y los partidos conservador y liberal trataban de repartirse el país. Solo me interesaba por aquel entonces una cosa: avanzar en la sociedad cainita y en El Sabbat y cuidar a mi Sire.

Has de saber que los años pasaron y muchas cosas ocurrieron, dos dictaduras, una guerrilla de izquierda. Por aquel entonces recuerdo que fue el primer intento de tu grupete de entrar al país.


Si no me mires así, se que eres de la camarilla. Realmente eres muy hábil. A mí: Rafael Morales Solórzano, Paladín del Sabbat y mano derecha del obispo Juan Rafael de Todos los Santos Solórzano y Ruiz, uno de los azotes mas grandes de este país. Le tomó cerca de tres meses darme cuenta de que no eras un anti-tribal. ¿Te preguntas por que te conté todo esto? Sí, por tu cara lo se; no te gusto mí relato. Bueno te he echado todo este cuento por que realmente admiró a las personas que asumen grandes riesgos en la vida, que anteponen su seguridad en pro de sus convicciones, aunque en este caso creo que serán sus intereses.
He dado en el clavo, ¿verdad? No intentes salir por esa puerta, como te darás cuentas más allá de ella solo hay oscuridad. Un buen truco ¿verdad? Me encanta ver los rostros de las personas cuando se percatan de que no hay salida, dicen que los animales acorralados son peligrosos, pero no me creo esos cuentos.
Bueno es momento de negociar. Esta es mi propuesta: tú me revelas por las buenas el nombre de tus contactos en el país, en la ciudad y los de los traidores dentro del Sabbat. A cambio yo dejó que, con el rabo entre las piernas y las quijadas partidas, vuelvas cual perro arrepentido a sollozar en el regazo de tu señor ¿Qué te parece?
¡Ah! Lastima que tomases esa decisión, sinceramente deseaba ser benevolente contigo, por los buenos momentos que pasamos en aquellas manadas. Bueno será más trabajo, pero sabes que amo el trabajo tanto como te ame a ti.





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