Página principal

República de Colombia Corte Suprema de Justicia Sala de Casación Civil corte suprema de justicia


Descargar 45.36 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño45.36 Kb.

República de Colombia


Corte Suprema de Justicia

Sala de Casación Civil

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN CIVIL



FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ

Magistrado Ponente


AC1810-2014

Radicación n°4718931030012006-00069-01


(Aprobado en sesión de cinco de marzo de dos mil catorce).

Bogotá D. C., ocho (8) de abril de dos mil catorce (2014)


Se decide a continuación sobre la admisibilidad de la demanda presentada por Manuel Antonio Echeverría Babilonia para sustentar el recurso extraordinario de casación interpuesto frente a la sentencia de 18 de diciembre de 2012, proferida por la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta, dentro del proceso ordinario del impugnante y de Carlos Emilio Echeverría Márquez, Yolanda Marina Fragoso Melendres, Alicia Rangel Rangel, Jeraldín Denisse Echeverría Rangel, Daniela Amparo Echeverría Rangel, Jesús David Echeverría Rangel, Jerson Antonio Echeverría Rangel, Dalguis Patricia Echeverría Fragoso, Carlos Emilio Echeverría Fragoso, Tony David Echeverría Fragoso, Yolanda Marina Echeverría Fragoso, Luz Daris Echeverría Fragoso, Elmora María Echeverría Fragoso, Margelica Echeverría Fragoso, Omaira E. Echeverría Babilonia y Yesid Salid Echeverría Fragoso contra las sociedades Drummond Ltda. y Fenoco S. A., habiéndose llamado en garantía a AIG Colombia Seguros Generales S. A. y a la Compañía Aseguradora de Finanzas S. A.
ANTECEDENTES
1.- Los gestores pidieron declarar que sus contendores son civil y extracontractualmente responsables por los perjuicios que les fueron ocasionados con el accidente ocurrido el 5 de abril de 2005, en el que resultó lesionado y mutilado Manuel Antonio Echeverría Babilonia; y en consecuencia, se les condene al pago de los daños materiales, estético y a la vida de relación causados a la víctima, y a los morales sufridos por sus familiares: padres, compañera permanente e hijos, en las cuantías indicadas en el pliego genitor.
En caso de no acogerse el resarcimiento por el menoscabo a la “vida de relación”, deprecaron subsidiariamente el reconocimiento del “perjuicio fisiológico”, tasado a favor de Echeverría Babilonia en cuatrocientos salarios mínimos legales mensuales vigentes.
2.- La causa petendi admite el siguiente compendio (fls. 1 a 9):
a.-) A las 9:30 de la mañana del 5 de abril de 2005, Manuel Antonio Echeverría Babilonia se disponía a cruzar la vía férrea a la altura de la calle 5ª del corregimiento de Orihueca, municipio Zona Bananera Magdalena, cuando quedó atascado en los espacios de los rieles, que carecían de relleno.
b.-) El tren que transportaba productos de extracción minera de la empresa Drummond Ltda. y que marchaba a alta velocidad por la vía no alcanzó a frenar, ocasionándole a Manuel Antonio lesiones en la cabeza y en las extremidades inferiores, que le han impedido seguir siendo una persona productiva y gozar de los placeres de la vida, y que alteraron su “proyección” ante otros seres humanos.
c.-) Al día siguiente del insuceso, el personal adscrito a las compañías demandadas rellenó los “espacios” de la vía férrea en los que se atoró el pie de la víctima.
3.-Notificadas del admisorio, las accionadas se pronunciaron así:
a.-) La sociedad Drummond Ltda. contestó cada uno de los hechos del pliego genitor y excepcionó “inexistencia de culpa por parte [suya]” y “hecho dañoso proveniente única y exclusivamente del demandante señor Manuel Antonio Echeverría Babilonia” (fls. 69 a 77).
b.-) Fenoco S. A. se opuso a las pretensiones y formuló las defensas de “culpa exclusiva de la víctima”, “inexistencia de culpa en la actividad de Fenoco”, “actividad riesgosa exclusiva de un tercero – Drummond”, “hecho de un tercero – Drummond”, “inexistencia de daño moral de los padres, hijos, cónyuge y hermanos de la víctima”, “excesiva valoración del daño moral reclamado para la víctima, padres, hijos, cónyuge y hermanos de la víctima”, “incorrecta valoración del daño moral reclamado para los hermanos de la víctima” e “inexistencia de perjuicio estético de la víctima” (fls. 79 a 90).
4.-) Las mencionadas personas jurídicas llamaron en garantía, respectivamente, a la Aseguradora de Fianzas S.A. Confianza S.A. y a la Compañía AIG Colombia Seguros Generales S. A.
a.-) La primera se resistió a las súplicas del libelo introductor y del “llamamiento” y excepcionó “inimputabilidad de los daños alegados al tomador de la póliza-ausencia de responsabilidad”, “inexistencia de la obligación para Confianza S. A. por falta de demostración de la ocurrencia del siniestro y su cuantía”, “inexigibilidad de indemnización respecto del seguro”, “máximo valor asegurado – deducible” y “genérica” (fls. 30 a 36 del c. de llamamiento).
b.-) La segunda confrontó las aspiraciones del libelo inicial y las de su citación como tercero, y frente a uno y otro se defensión aduciendo, de un lado, “culpa exclusiva de la víctima”, “reducción e inexistencia parcial de los perjuicios que se reclaman”, “coadyuvancia”, y del otro, “límite de la suma asegurada y deducibles pactados”, “aplicación de proporcionalidad por coexistencia de seguros” e “inexistencia de siniestro” (fls. 55 a 63 ibídem).
5.- El Juzgado Primero Civil del Circuito de Ciénaga dictó sentencia en la que:
a.-) Declaró civilmente responsables del accidente a Fenoco S. A. y a AIG Colombia Seguros Generales S. A.
b.-) Las condenó a pagar a:
1°) Manuel Antonio Echeverría Babilonia cuarenta y ocho millones cincuenta y siete mil cuatrocientos ochenta y nueve pesos ($48.057.489) por lucro cesante pasado y futuro, doce millones de pesos ($12.000.000) por daño moral y ocho millones de pesos ($8.000.000) por lesión a la vida en relación.
2°) Alicia Rangel, Jeraldín Denis, Daniela Amparo, Jesús David y Jerson Antonio Echeverría Rangel, y Carlos Emilio Echeverría Márquez, seis millones de pesos ($6.000.000) para cada uno a título de daño moral.
3°) Carlos Emilio, Tony David Echeverría Fragoso y Salid Yesid Echeverría Babilonia, por el mismo concepto, dos millones de pesos ($2.000.000) de forma individual.
c.-) Negó el reconocimiento de perjuicios inmateriales a Dalguis Patricia, Yolanda Marina, Luz Daris, Elmora María y Margélica Echeverría Fragoso y Yolanda Marina Fragoso Melendres, y,
d.-) Absolvió a Drummond Ltda. y a la Compañía Aseguradora de Finanzas S. A. Confianza (fls. 257 a 286 del c. 1).
e.-) El a-quo, posteriormente, adicionó su providencia en el sentido de otorgar “perjuicios morales” por dos millones de pesos ($2.000.000) a la hermana de la víctima, Omaira Esther Echeverría Babilonia (fls. 314 a 316).
6.- Apelada la decisión por las condenadas y el gestor, la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta la revocó en su integridad, para a cambio “negar las pretensiones”, con los argumentos que a continuación se sintetizan (fls. 49 a 86):
a.-) La doctrina y la jurisprudencia patrias han señalado que el transporte férreo es una actividad peligrosa, de modo que el demandante en tal situación únicamente requiere acreditar la existencia del hecho dañoso, su autoría, el perjuicio sufrido por el sujeto pasivo de la acción y finalmente la relación de causalidad entrambos, ya que “la culpabilidad del agente activo se presume”.
b.-) El presente libelo se enmarca dentro del campo de esa clase de responsabilidad civil extracontractual, por lo que al extremo convocado sólo se le permitirá sustraerse de ella probando que el perjuicio emanó de una circunstancia extraña, es decir, fuerza mayor o caso fortuito, culpa de un tercero o de la propia víctima.
c.-) En el sub-lite, están legitimados para formular la acción indemnizatoria, Manuel Antonio Echeverría, por haber sufrido el daño, y sus familiares que demostraron el parentesco mediante copia auténtica del registro civil de nacimiento, Carlos Emilio y Tony David Echeverría Fragoso, Graciela María Babilonia de Echeverría y Salid Yesid Echeverría Babilonia, pero únicamente en lo que atañe a perjuicios morales, en la medida que no acreditaron su dependencia económica con aquél.
d.-) La copia del dictamen rendido para la calificación de la pérdida de la capacidad laboral y los testimonios recogidos en el plenario comprueban el nexo causal entre el hecho (arrollamiento del tren) con el daño en la humanidad de Manuel Antonio, siendo del caso analizar enseguida las defensas planteadas, especialmente la de culpa exclusiva de la víctima.
e.-) De acuerdo con la doctrina y jurisprudencia, si el daño es producto de la imprudencia de la víctima, “el juez debe tratar de establecer la existencia de culpas diferentes a las de la simple actividad peligrosa; si observa por ejemplo que alguna de las partes violó una señal de tránsito, o iba en estado de embriaguez, esta falta absorbe la actividad peligrosa…”, y, en consecuencia, no se aplicará la reducción de la condena prevista en el artículo 2357 del Código Civil.
f.-) El artículo 113 de la ley 769 de 2002 prevé que “Las entidades ferroviarias, o los particulares en caso de concesión de las vías férreas, colocarán señalares, barreras y luces en los pasos a nivel de las vías férreas, así como la correspondiente demarcación, de acuerdo con lo dispuesto por el Ministerio de Transporte. Parágrafo. En los pasos a nivel de las vías férreas, las entidades ferroviarias o a quienes se les haya entregado la concesión de la vía férrea colocará un guardavía para la regulación del tránsito cuando se requiera”.
A su vez, la legislación prohíbe a los peatones “introducirse o estacionarse en la vía de un ferrocarril, situarse en las estaciones a una distancia menor de dos metros…” (art. 2°de la ley 76 de 1920; mientras que el Código Nacional de Tránsito, art. 105, indica que su “presencia…en las vías y zonas para ellos diseñadas, les otorgará prelación, excepto sobre vías férreas, autopistas y vías arterias”.
g.-) Las declaraciones de Gustavo Segundo Ruiz Yance, Facundo Fredy Mendoza León, Rosa Albina Contreras de García, Víctor Enrique Castro Blanco, Manuel María Guerrero Bolaño y Sandra Cecilia Aguirre brindan certeza de que en el sitio existían señales preventivas, lo que se corrobora con la “inspección judicial en el lugar en que ocurrieron los hechos” y el “dictamen rendido”.
Además, la locomotora por su tamaño es fácilmente perceptible a los sentidos, más aún cuando se acciona la bocina de la misma antes de transitar por el paso a nivel “irregular” donde aconteció el accidente.

Esas alertas fueron omitidas por Echeverría Babilonia al pretender cruzar la línea al momento en el que el tren se encontraba cerca sin mediar prudencia de su parte, aspectos que se ratifican con lo indicado por el maquinista y el informe del perito.


Si bien hay versiones que afirman que la máquina no venía pitando, la valoración conjunta de los medios de convicción se deduce que fue la actuación de la víctima la que originó el siniestro, “al tratar de pasar antes que el tren, a sabiendas de que el freno de estos vehículos no es instantáneo”, lo que conduce a que el hecho constitutivo del presente reclamo obedeció únicamente a “la imprudencia, negligencia y falta de cuidado por parte del actor”.
Es cierto, de conformidad con el material demostrativo, que en el lugar no había caseta ni barreras, empero si se hallaba “señalización y prevención con el liniero”.
h.-) El colofón de lo expuesto es la revocatoria de la sentencia de primera instancia, ya que existen pruebas que avalan la excepción propuesta por la parte convocada y las llamadas en garantía, consistente en el hecho exclusivo de la víctima, pues, “el accionante y lesionado optó por asumir el descomunal riesgo al adentrarse en el carril ferroviario cuando estaba próximo a pasar el tren que transportaba carbón de la Drummond, vehículo que se encontraba en movimiento, y a pesar de su poca velocidad se le imposibilitaba detener la marcha”.
7.- El Tribunal concedió el recurso de casación interpuesto por el demandante Manuel Echeverría Babilonia (fls. 127 a 137 del c. de apelación), el cual fue admitido por la Sala el 3 de septiembre de 2013 (fl. 6 del cuaderno de la Corte).
8.- En tiempo hábil se radicó la correspondiente sustentación de la impugnación extraordinaria (fls. 9 a 27).
CONSIDERACIONES
1.- El numeral 3º del artículo 374 del Código de Procedimiento Civil consagra que el escrito por medio del cual se provoca esta vía debe contener “[l]a formulación por separado de los cargos contra la sentencia recurrida, con la exposición de los fundamentos de cada acusación en forma clara y precisa”, derivándose para el censor la obligación de respetar las reglas de técnica que faciliten la comprensión de los argumentos con que pretende rebatir los sustentos del proveído atacado. Precisamente esa característica dispositiva impide que las deficiencias observadas sean subsanadas directamente y a iniciativa propia por la Corporación.
Así lo tiene advertido la Sala al exigir que
[S]in distinción de la razón invocada, deben proponerse las censuras mediante un relato hilvanado y claro, de tal manera que de su lectura emane el sentido de la inconformidad, sin que exista cabida para especulaciones o deficiencias que lo hagan incomprensible y deriven en deserción, máxime cuando no es labor de la Corte suplir las falencias en que incurran los litigantes al plantearlos” (CSJ AC 16 agost. 2012, Rad. 2009-00466, reiterado CSJ AC, 12 jul. 2013, Rad. 2006-00622-01).
2.- Se formulan contra la sentencia del ad-quem dos ataques, ambos por la vía indirecta, por errores de hecho.
a.-) En el inicial se la acusa de ser violatoria de norma sustancial, artículos 63, 1603, 1604, 1613, 1614, 2341 y 2347 del Código Civil, y 16 de la Ley 446 de 1998, por yerro fáctico manifiesto en la apreciación de las pruebas, consistente en no dar por demostrado, estándolo, que el accidente ferroviario sufrido por Manuel Antonio Echeverría Babilonia no se debió a su hecho o culpa exclusiva.
Se sustenta así:
1°) El Tribunal no ponderó, cabalmente, los testimonios de Sandra Cecilia Aguirre Fontalvo, Rosa Albina Contreras de García y Gustavo Segundo Ruiz Yance.
La primera indicó:
“…yo me encontraba tomándome un peto donde la señora Rosa cuando en esos momentos iba pasando el señor Manuel, la línea estaba en reparación él iba atravesando con su bicicleta en las manos cuando de pronto se le atrancó la bota en lo que llaman la traviesa él se ha agachado a sacar su zapato donde se le quedó trabado y en esos momentos venía el tren a máxima velocidad el señor Manuel no se dio de cuenta cuando venía el tren cuando alzó la cabeza se vio bajo el tren en esos momentos no había ningún tipo de vigilancia”.
La segunda dijo:
Eran como las nueve de la mañana, yo me encontraba lavando los chismes (sic) de mi trabajo, para irme para mi casa, cuando vi que el muchacho Manuel Echeverría pasó en una cicla y cuando lo veo es que está apurado sacando entre el medio de la línea porque la bota se le quedó metida, cuando sentimos fue que la gente gritó hay (sic) lo mató el tren, la gente lo gritaba porque él quedó abajo, pero un muchacho lo jala, pero tenía el pie izquierdo y el derecho molido por el tren, y el derecho le molió los dedos…lo que recuerdo es que él iba pasando y la bota se le quedó entre los rieles y él trataba de sacar el pie, cuando venía el tren”.
El tercero manifestó:
Yo me encontraba en la estación de bus de Orihueca eso fue a principios de abril como a las nueve o diez de la mañana cuando yo miré hacia los billares venía el señor Manuel Echeverría trastabillando como para caerse y yo vi que él estaba forcejeando y venía el tren cerquita y la gente gritaba y lo enganchó y vino un muchacho y se lo sacó del tren y decían que estaba muerto”.
2°) Esas declaraciones, coincidentes, revelan que el accidente no tuvo como única causa la imprudencia de la víctima, como lo concluyó el juzgador de segunda instancia, sino el hecho de que mientras Manuel cruzaba la línea, su bota se atascó en “uno de los componentes del paso a nivel, sobre los rieles” y a pesar de su esfuerzo no pudo zafarse a tiempo, lo que provocó que la locomotora operada por la Drummond le embistiera.
b.-) En el otro cargo se aduce la vulneración de preceptos sustanciales, 63, 1603, 1604, 1613, 1614, 2341 y 2347 del Código Civil, y 16 de la Ley 446 de 1998, como efecto de un error de hecho manifiesto en la apreciación de la demanda, su contestación, el contrato de concesión aportado y la ampliación del testimonio de Víctor Enrique Blanco Castro, que aparejó no dar por acreditado, estándolo, que el insuceso en cuestión ocurrió por culpa de Fenoco S. A., al incumplir con su obligación contractual de mantener en buen estado la línea férrea, incluidos los pasos a nivel de la misma.
Se apoya en los siguientes razonamientos:
1°) En los hechos octavo y décimo de la demanda se afirmó que la mencionada sociedad era la encargada del cuidado de la vía férrea en la que se produjo el accidente, y que tanto ella como Drummond Ltda. no tomaron las medidas necesarias para evitar sucesos trágicos como el que originó este proceso.
La réplica de Fenoco S. A. a esos supuestos consistió en admitir su condición de concesionaria de la línea, cuestión que reiteró en la sustentación a la excepción de “inexistencia de culpa”, al indicar que “asumió plenamente la preservación, explotación y mantenimiento dela red férrea del Atlántico, sustituyendo así a Ferrovías en la rehabilitación, reconstrucción, conservación, operación y explotación de la Red Férrea del Atlántico”, respecto a lo que, además, adjunto el “contrato de concesión de infraestructura y obras de conservación – Red Atlántica”.
En las cláusulas sesenta y siete y setenta de tal negocio jurídico, la concesionaria se comprometió a “operar durante el término de la concesión los pasos a nivel de la vía férrea en condiciones adecuadas de seguridad (67)”, y a adoptar “los sistemas de señalización adecuados y suficientes para garantizar la seguridad de la operación en los pasos a nivel…”.
Por su parte, de la versión ampliada de Víctor Enrique Blanco Castro se desprende que sólo después del accidente se hicieron los arreglos y modificaciones del paso a nivel de Orihueca, pues, el testigo apuntó que “hoy en día lo compusieron cambiaron el sistema del lado izquierdo y del lado derecho lo fundieron en concreto”; en tanto que respondió afirmativamente a la pregunta de si “el paso a nivel hoy en día mejoró para el paso de vehículos y personas”.
3.- En el presente caso como ya se resumió, la demanda de casación contiene dos cargos que denuncian, uno y otro, errores de hecho por indebida valoración de las pruebas.
En ese orden de ideas, para satisfacer las exigencias de ley en la sustentación de tales censuras, era preciso que el recurrente acreditara idóneamente los defectos anunciados.
Esto es, en primera medida era de su resorte indicar concretamente lo que dijo o debió decir el fallo cuestionado en lo atinente a las pruebas indebidamente valoradas, y después, le era preciso adelantar la tarea de develar lo que objetivamente expresó cada uno de esos medios demostrativos; premisas indispensables para mostrar, por último, la divergencia en la que incursionó el fallador, y que constituye el yerro fáctico.
Acá, apreciando el contenido de cada uno de los ataques se colige que son formalmente incompletos, pues, el recurrente circunscribió su tarea a relacionar cada una de las pruebas que estimó como indebidamente valoradas y a exponer en seguida sus conclusiones particulares sobre esos medios de convicción.
En efecto, en el inicial reseñó los testimonios de Sandra Cecilia Aguirre Fontalbo, Rosa Albina Contreras de García y Gustavo Segundo Ruiz Yance, y en el segundo, la demanda (hechos 8° y 10°), su contestación (réplica al 8° y excepción de “inexistencia de culpa”) y el “contrato de infraestructura y obras de conservación”.
En esos términos, faltó al impugnante cotejar el texto de las respectivas pruebas con lo que sobre ellas se indicó específicamente en el fallo atacado, para posteriormente satisfacer la exigencia de mostrar la divergencia entre uno y otro y que esa disparidad es evidente y trasciende en la resolución del asunto.
Al respecto, la jurisprudencia de la Corte ha expresado, reiteradamente, que “En el error de hecho debe ponerse de presente, por un lado, lo que dice, o dejó de decir, la sentencia respecto del medio probatorio, y, por el otro, el texto concreto del medio, y, establecido el paralelo, denotar que existe disparidad o divergencia entrambos y que esa disparidad es evidente” (CSJ AC, 13 ene 2013, Rad. n° 2009-00406).
En ese orden de ideas, los cargos no pasan de ser meros alegatos de instancia, en los que el censor expone los motivos fácticos por los cuales considera, de un lado, que no hubo una culpa exclusiva de la víctima en el accidente de que aquí se trata (primero), y del otro, que la responsabilidad en el insuceso es de Fenoco S. A. por no cumplir su obligación de cuidado y conservación de la vía como concesionaria (segundo).
4.- Consecuentemente, al no reunirse las exigencias de forma respecto de los embates analizados, no procede su aceptación a trámite.
DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casación Civil,
RESUELVE
Primero: Declarar inadmisible la demanda y, en consecuencia, desierto el recurso de casación interpuesto por Manuel Antonio Echeverría Babilonia dentro del proceso de la referencia.
Segundo: Devolver por la Secretaría el expediente al Tribunal de origen.
Notifíquese


JESÚS VALL DE RUTÉN RUIZ


MARGARITA CABELLO BLANCO


RUTH MARINA DÍAZ RUEDA


FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ


LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA



La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje