Página principal

República de América Central


Descargar 58.04 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño58.04 Kb.
República de América Central, la única de esa zona que no tiene salida al mar Caribe. Limita al norte y al este con Honduras; al oeste con Guatemala, y la costa meridional da al océano Pacífico. Tiene una superficie de 21,040 km2 y su capital es San Salvador.

Geografía física


Pese a ser el país más pequeño de América Central pueden identificarse cuatro regiones distintas: los Andes centroamericanos, la meseta central, la cordillera costera y la llanura costera. Los primeros se conocen también como sierra Madre salvadoreña y se alzan desde el límite con Guatemala y Honduras hasta las riberas del río Lempa. Sus mayores alturas se aproximan a los 2,500 m, encontrándose cortadas por los valles del Lempa, Sumpul y Guarajambala. La meseta central está dominada por la cuenca del río Lempa y allí se concentra la producción de cultivos industriales y la mayor cantidad de población.

A unos 25 km de la costa y paralela a ésta corre la llamada cordillera Costera, que también corta los valles del Lempa y del río Grande de San Miguel. Allí están el cerro El Pital, que con 2,730 m es la mayor altura del país, y los principales volcanes, entre los que se destaca el Chinameca, formado por cuatro cimas volcánicas. En la zona oeste del país se alza el Izalco (1,880 m), cerca de la ciudad de Sonsonate, que permaneció activo hasta hace pocos años y su columna de humo o fuego constituía una señal de orientación para los barcos que navegaban por el Pacífico, por lo que se le dio el nombre de Faro del Pacífico o Faro de Centroamérica. Cerca de él se encuentra el Santa Ana (2,365 m). Siguiendo hacia el este se alzan, entre otros, el San Salvador (1,893 m) al noroeste de la capital, el San Vicente (2,181 m), el Usulután (1,326 m), el Tecapa (1,630 m), el San Miguel (2,129 m) y el Conchagua (1,250 m) en el golfo de Fonseca. Los volcanes El Águila (2,035 m), Las Ranas (1,970 m), Los Naranjos (1,961 m) y Laguna Verde (1,851 m) son parte de las cumbres eruptivas de El Salvador, país que ha sufrido repetidos siniestros que arrasaron ciudades y regiones importantes. La ciudad de San Salvador, capital de la nación, ha sufrido innumerables terremotos desde su fundación en el primer tercio del siglo XVI, algunos de ellos con efectos devastadores.

La costa sobre el Pacífico –parte de la cual se llama del bálsamo, por producirse allí el bálsamo del Perú– mide aproximadamente 300 km de extensión y está bañada en su extremo oriental por el golfo de Fonseca.

No hay grandes ríos en el país. El más importante es el Lempa, que procede de Honduras y Guatemala, y que en territorio salvadoreño no cubre un recorrido de más de 250 km. Le siguen los denominados Paz, Grande de San Miguel y Goascorán, navegables en parte y sólo por embarcaciones pequeñas; el último de ellos desemboca en el golfo de Fonseca y traza la frontera con Honduras. Abundan los lagos, que se han formado por las depresiones originadas por fenómenos volcánicos, y atraen por su belleza y original ubicación. Los más importantes son el Ilopango, cerca de San Salvador; el Güija, que es el mayor de todos y se halla junto al límite con Guatemala, y el Coatepeque, en la falda del volcán Santa Ana, que es un lugar de recreo muy visitado por turistas extranjeros y del país, atraídos por el clima y el paisaje.

La altitud influye sobre el clima, que es caliente y húmedo a lo largo de la costa, y desde allí mejora a medida que se penetra en el interior del país. En la costa el clima es absolutamente tropical con temperatura media de 28 a 30 °C. La estación lluviosa se extiende desde mayo hasta octubre; los meses más calurosos son marzo y abril. En el interior rigen las mismas estaciones, pero sus efectos son diferentes. El clima se vuelve templado y sano, y se le puede calificar de muy agradable. Hay zonas de relativa altitud en las que la temperatura media es de 18 a 20 °C, lo que en ciertos meses de la estación seca, principalmente de noviembre a febrero, origina una agradable temperatura invernal que atrae al turismo extranjero.

Los aluviones formados por los detritos de las rocas y la descomposición de las plantas cubren los valles, las faldas de los montes y las costas. Estas circunstancias proporcionan tierras excepcionalmente fértiles. El humus es de espesor poco común en las selvas y en los terrenos sometidos a inundaciones a causa de las torrenciales lluvias del trópico. Por desgracia, casi toda la selva tropical ha desaparecido y la erosión constituye un serio problema. Los principales ejemplares de la flora son el roble, el cedro, la caoba y el pino. La fauna es menos variada que en el resto de la región y comprende monos, coyotes, diversos felinos (jaguares, pumas y ocelotes), iguanas y boas.

Existen pocas riquezas minerales: oro, plata, azufre, hierro, mercurio, cobre, cinc, cuarzo, lignito, platino, plomo, yeso y sal. Son innumerables las fuentes de aguas termales a las que acuden millares de personas para el alivio de sus males. Hay fuentes de agua hirviente y cenagosa (ausoles), difíciles de encontrar en otros puntos. Las más famosas son las de Ahuachapán, especie de anfiteatro del que brotan numerosas fuentes, algunas de lodo hirviente, cuyos espesos vapores cubren la atmósfera.

Población


El Salvador es el más densamente poblado de Centroamérica. La gran mayoría (cerca del 90%) de la población son mestizos y aproximadamente el 10% son amerindios. La religión más difundida es la católica aunque los grupos protestantes son muy activos, especialmente a partir de las última décadas. El español es el idioma oficial. Las principales ciudades son la capital, San Salvador, ubicada a 15 km del lago de Ilopango, Santa Ana, centro de la industria cafetalera, San Miguel y Sonsonate.

La educación abarca cinco niveles: de párvulos (3 años), básica, media o bachillerato, superior no universitaria y superior universitaria. La enseñanza básica es gratuita y obligatoria, y se divide en tres ciclos (primero a tercero, cuarto a sexto y séptimo a noveno grados). El bachillerato comprende tres años y se estudia en institutos nacionales. Existen escuelas para la enseñanza superior no universitaria y para la universitaria, como la Universidad Nacional de San Salvador, con centros en Santa Ana (para la zona occidental del país) y en San Miguel (para la zona oriental), y otras universidades particulares.

La escasez de recursos públicos y los efectos de la guerra civil que se extendió por más de una década limitan la capacidad del Estado salvadoreño para satisfacer las necesidades sanitarias de la población. El país cuenta con treinta hospitales, en general con un pobre equipamiento, y la mayoría de los centros asistenciales se concentran en las áreas urbanas.

Economía


El país aún no logra recuperarse de los efectos de la guerra civil, que culminó formalmente en 1992 y que afectó severamente la infraestructura. Debido a que sus exportaciones están constituidas fundamentalmente por productos primarios, el deterioro continuo de los términos de intercambio en los últimos años provocó un déficit fiscal estructural que en la actualidad es paliado por el envío de remesas de salvadoreños que viven en el exterior y la ayuda internacional. En el 2001 el país dolarizó su economía aunque la denominación oficial de la moneda sigue siendo el colón.

La base de la economía es la agricultura, cuyo renglón de producción más importante es el café (verde), que se orienta a la exportación, al igual que la caña de azúcar, el henequén, el banano, los cocos, el cacao, las piñas y diversas frutas tropicales, y el tabaco. Para el consumo doméstico se cultivan maíz, arroz, patatas y mandioca. El algodón abastece la industria textil local. En la ganadería, los vacunos constituyen el renglón más importante; le siguen el ganado porcino y el caballar.

La explotación forestal produce maderas de buena calidad: caoba, cedro, roble, encino, pino, brasil, mora, así como el llamado bálsamo del Perú, del que se extraen 100 toneladas de esencia exportable; hay también diversas palmeras de gran utilidad. La pesca de camarones es una importante fuente de divisas para el país.

Las presas 5 de Noviembre, del Guajoyo; las plantas geotérmicas de Ahuachapán, de Cerrón Grande, y la presa hidroeléctrica en el paso San Lorenzo, sobre el río Lempa, han contribuido a aumentar considerablemente la capacidad energética del país. En el puerto Acajutla, dotado de modernas instalaciones, existe una refinería de petróleo ya que el país debe importar casi la totalidad del crudo que consume.

La industrialización de El Salvador ha progresado notablemente y la exportación de artículos manufacturados es una parte importante del comercio exterior del país. La industria comprende la siderúrgica de Zacatecoluca; la fábrica de cemento de Metapán; la de carrocerías de autobuses en San Marcos, y el complejo industrial de Santa Ana, además de fábricas de hilados y tejidos de gran capacidad. Otras industrias importantes son fábricas de bombillas eléctricas, refrigeradores, calzado, productos químicos, fertilizantes, cerveza, harina, diversos productos alimenticios, láminas de asbesto-cemento, etc.; plantas para la industrialización de aceites vegetales, del henequén y otras fibras textiles (con las que se confeccionan sacos, que la sola exportación del café requiere en gran cantidad); para el procesamiento del café, manufacturas de tabaco, etcétera. En la zona de la población de San Bartolo, Ilopango, existe una zona franca industrial con nueve grandes empresas que sólo fabrican artículos para la exportación, principalmente ropa y memorias para computadoras.

El comercio interior es próspero y activo. Respecto al comercio exterior, el principal renglón lo constituye el café, seguido por las manufacturas y productos químicos. El principal socio comercial es Estados Unidos, de manera que la puesta en vigor del acuerdo de libre comercio en el 2005 se supone que ayudará a dinamizar las exportaciones salvadoreñas.

El Salvador posee una red ferroviaria de cuyo centro, San Salvador, parten diversos ramales que llegan hasta el puerto de La Unión, el golfo de Fonseca por el este, y, por el oeste, uno va desde Santa Ana hasta Ahuachapán; otro hasta la frontera con Guatemala, y un tercero hasta el puerto de Acajutla. La carretera Panamericana va desde la frontera de Guatemala hasta la de Honduras y recorre algo más de 300 km; la carretera del Litoral va desde el puerto de La Unión, al este, hasta La Hachadura, en la frontera con Guatemala, y tiene una longitud parecida a la carretera Panamericana. Para el transporte marítimo internacional, el país cuenta con puertos importantes como La Unión, Acajutla y La Libertad. Al moderno aeropuerto internacional de Ilopango (San Salvador) y al de Cuzcatlán llegan líneas aéreas internacionales y tienen dos líneas nacionales, AESA y TACSA.

Sistema de gobierno


De acuerdo con la Constitución de 1983, El Salvador es una república unitaria y presidencialista. El titular del Poder Ejecutivo es el presidente de la República, elegido por sufragio universal cada cinco años sin que pueda ser reelegido; el Poder Legislativo es unicameral, a cargo de la Asamblea Legislativa, que cuenta con 84 diputados elegidos cada tres años, y el órgano supremo del Poder Judicial es la Corte Suprema de Justicia, compuesta por catorce magistrados cuyos miembros son designados por la Asamblea.

El país se divide en 14 departamentos -Ahuachapán, Cabañas, Chalatenango, Cuscatlán, La Libertad, La La Paz, La Unión, Morazán, San Miguel, San Salvador (departamento), San Vicente, Santa Ana (departamento), Sonsonate, Usulután-, regidos por su respectivo gobernador, que es designado por el presidente de la república.


Historia

Período prehispánico y conquista española.

El territorio estuvo poblado por mayas pertenecientes a la época del Antiguo imperio, entre los siglos IV y X de nuestra era, como lo documentan los yacimientos arqueológicos de Tehuacán y Cihuatán. La decadencia de los mayas provocada por las invasiones toltecas hacia el 950 se reflejaron con el ascenso de Tazumal hasta el siglo XIII, cuando se produjo la llegada de los pipiles, indígenas de origen azteca, que fundaron los señoríos de Izalco y Cuzcatlán, y dejaron huellas de su cultura. Al igual que sus antecesores, cultivaban el maíz y el algodón, tejían telas y vivían en comunidades altamente organizadas. En el extremo oriental de El Salvador se hallaban grupos indígenas provenientes del sur y emparentados con los chibchas, que dominaban la metalurgia.

El primer español en avistar territorio salvadoreño fue Andrés Niño, quien procedía de Panamá. Niño llegó a los golfos de Fonseca y Tehuantepec en 1523; un año más tarde llegó procedente del norte un lugarteniente de Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, que entró en la ciudad de Cuzcatlán en 1524. Sin embargo, la resistencia de la población indígena se prolongó por más de veinte años, lo que motivó una sangrienta guerra de conquista emprendida por Jorge de Alvarado, hermano de Pedro (véase Conquista de América).

Con el objetivo de consolidar la presencia española, Jorge de Alvarado fundó la villa de San Salvador el 1º de abril de 1525 y comenzó a repartir en encomiendas a la población indígena. Desde entonces el país fue perdiendo su nombre indígena de Cuzcatlán y adoptó el que hoy tiene, que se deriva de su capital. El territorio fue incorporado posteriormente a la capitanía general de Guatemala, dependiente del virreinato de Nueva España, lo que con el tiempo fue alentando la rivalidad con la ciudad cabecera de la Capitanía.

La explotación de la población indígena era fundamental para la economía colonial ya que San Salvador era una de las principales regiones exportadoras de añil y café, rivalizando en dinamismo con Guatemala. Durante el período colonial ambas regiones se transformaron en el centro económico de Centroamérica, y las regiones periféricas de Honduras, Nicaragua y Costa Rica abastecían de granos y ganado a los centros productores.


Independencia.

Las tensiones sociales estallaron en 1811 entre los mestizos que, aprovechando la crisis en la Península Ibérica, reclamaron un gobierno autónomo y reformas en la política fiscal y de acceso a la tierra. El movimiento fue contenido por las autoridades locales, pero la proclamación de la independencia de México y su constitución como imperio favorecieron la ruptura del vínculo colonial con España el 15 de septiembre de 1821.

En forma casi inmediata estallaron los conflictos entre conservadores partidarios de la unión con México y liberales partidarios de una federación independiente; luego de la caída del emperador mexicano, Agustín de Iturbide, se constituyó la Federación Centroamericana, compuesta por las cinco intendencias que componían la antigua Capitanía General. La vida política de la Federación estuvo sacudida constantemente por los enfrentamientos entre liberales y conservadores. Si bien los primeros lograron imponer su hegemonía con la presidencia de Francisco Morazán, una rebelión conservadora que tuvo epicentro en Guatemala en 1837 fue el puntapié inicial para la disolución de la Federación. En 1839 El Salvador se constituyó como estado independiente, pero la inestabilidad política producto del enfrentamiento entre liberales y conservadores continuó hasta la segunda mitad del siglo XIX.

A partir de la segunda mitad de la década de 1850 el cultivo de café conoció un extraordinario crecimiento, fomentado especialmente durante la presidencia de Gerardo Barrios (1859-1863). Este proceso implicó una constante presión sobre las tierras comunales de la población campesina, de manera que hacia fines de siglo se consolidó un reducido grupo de terratenientes conocido como "las catorce familias" que controlaba el principal cultivo del país –del que El Salvador llegó a ser el tercer exportador americano, luego de Colombia y Brasil–, y el poder político a través de las familias Meléndez y Quiñones.

Las presiones sociales aumentaron a lo largo de las primeras décadas del siglo XX y crecieron con los efectos de la depresión sobre el precio internacional del café, hasta que en 1931 accedió al poder Arturo Araujo, quien anunció un programa de reformas que finalmente no se llevaron a cabo. Como respuesta a esta crítica situación, el 22 de enero de 1932 estalló una rebelión protagonizada por campesinos y jornaleros, y liderada por el secretario del Partido Comunista, Farabundo Martí.


Los gobiernos militares y la guerra civil.

La represión de la rebelión dejó un saldo de unos 30,000 muertos y consolidó el poder del general Maximiliano Hernández Martínez, quien derrocó a Araujo mediante un golpe de Estado y dio inicio a un período de inestabilidad política que se caracterizó por el control del poder político por los sectores más concentrados de la economía, en alianza con las fuerzas militares, en medio del estallido de brotes de violencia entre los sectores campesinos.

La crítica situación política y la caída de los precios internacionales del café motivaron la migración de más de 300,000 campesinos a Honduras en busca de un mayor bienestar. Si bien El Salvador inició un proceso de industrialización sustitutiva de importaciones luego de la Segunda Guerra Mundial, la economía local no podía absorber la gran cantidad de desocupados existentes. En un primer momento el gobierno hondureño alentó la llegada de estos trabajadores, pero a mediados de la década de 1960 la crisis golpeó al vecino país y recrudecieron las tensiones bilaterales, que estallaron finalmente en ocasión de un partido de fútbol y dieron origen a la llamada "guerra del fútbol" durante la cual el ejército salvadoreño ocupó veintitrés ciudades hondureñas en cuatro días, para luego retirarse a sus posiciones debido a las presiones internacionales.

Ante el continuo fraude electoral y la represión ejercida por el ejército diversas organizaciones políticas emprendieron el camino de la lucha armada a principios de la década de 1970. Temerosos de un estallido revolucionario similar al nicaragüense —que en 1979 llevó al poder al Frente Sandinista de Liberación Nacional—, en octubre de ese año se inició un proceso de apertura con una junta de gobierno cívico-militar, pero la continuidad de la represión ilegal motivó la renuncia de la mayoría de los representantes socialdemócratas y democristianos. Según estimaciones de los organismos de derechos humanos, cerca de 30,000 salvadoreños murieron a causa del accionar de los grupos parapoliciales; entre las víctimas más destacadas se encontró el arzobispo de San Salvador, Óscar Romero, quien fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa.

Ante la ofensiva de los sectores militares y parapoliciales, asistidos por el gobierno del presidente norteamericano Ronald Reagan, en octubre de 1980 las diversas organizaciones guerrilleras se fusionaron en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y lanzaron diversas ofensivas a lo largo de la primera mitad de la década.

En 1984 el democristiano José Napoleón Duarte obtuvo el triunfo en las elecciones presidenciales, derrotando al derechista Roberto D'Aubuisson de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), e inició conversaciones con el FMLN para poner fin a la guerra civil. Tras una serie de intentos frustrados, un terremoto que sacudió el país en 1986 impuso una tregua de hecho, y los acuerdos alcanzados a nivel regional en Esquipulas aceleraron el proceso de negociación (véase Esquipulas, acuerdos de). Sin embargo, el estancamiento de las negociaciones y la celebración de elecciones presidenciales en 1989, en las que triunfó el candidato de la ARENA, Alfredo Cristiani, llevaron al FMLN a lanzar una ofensiva en todo el país, que fue violentamente reprimida por las Fuerzas Armadas y desató una oleada de persecuciones extrajudiciales contra personalidades defensoras de los derechos humanos, una de cuyas víctimas fatales fue el rector de la Universidad de Centro América, el jesuita Ignacio Ellacuría.

El repudio contra el accionar de las bandas paramilitares y la pasividad del gobierno fue mundial y motivó la intervención de las Naciones Unidas, que en mayo de 1990 auspició un encuentro en Caracas entre el gobierno y la guerrilla.


El fin de la guerra civil y la restauración democrática.

Tras más de un año de intensas negociaciones en las que las Naciones Unidas desempeñaron un papel fundamental, el 1º de enero de 1992 ambas partes firmaron el acuerdo por el que se puso fin a más de doce años de guerra civil, que costó la vida a más de 75,000 salvadoreños. Como parte de los compromisos asumidos, el gobierno reconoció al FMLN como un partido político y decretó la amnistía para los acusados de violaciones a los derechos humanos durante el conflicto.

En las elecciones presidenciales de 1994 la ARENA volvió al triunfo y Armando Calderón Sol se convirtió en presidente de la República. El nuevo gobierno tuvo que enfrentar los reclamos y la toma de edificios públicos por parte de los sectores desmovilizados que, según lo establecido en los acuerdos de 1992, debían recibir tierras y el pago de compensaciones.

En 1999 se celebraron nuevos comicios presidenciales y Francisco Flores, de la ARENA, ganó las elecciones. La situación social se agravó durante su mandato porque en enero y febrero de 2001 dos terremotos sacudieron el país y dejaron un saldo de 1,200 muertos y más de un millón de casas fueron destruidas. En un intento por reactivar la economía el gobierno anunció ese mismo año la dolarización de la economía salvadoreña y el inicio de tratativas con el resto de los países centroamericanos para alcanzar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, lo que finalmente fue logrado en octubre de 2005.

En 2004 un nuevo triunfo electoral de la ARENA ante el FMLN colocó a Elías Antonio (Tony) Saca como el nuevo presidente, de esa manera la ARENA prolongó a veinte años su predominio sobre el sistema político salvadoreño.

El Salvador se convirtió el primer país de la región en implementar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, tras la culminación de un largo período de negociaciones en marzo de 2006. Por otra parte, las relaciones con la vecina Honduras mejoraron sensiblemente luego del establecimiento de la nueva línea fronteriza al mes siguiente.

En febrero de 2007 fueron asesinados en Guatemala los diputados Eduardo D’Abuisson, hijo del fundador de la gobernante ARENA, William Pichinte y José Ramón González, todos miembros del partido oficialista, cuando se dirigían al vecino país para participar de las sesiones del Parlamento Centroamericano. Luego de varios meses de enfrentamiento con el presidente Saca, en enero de 2008 más de 400 jueces protagonizaron una protesta pública en defensa de sus colegas acusados de corrupción. En el mes de marzo, Saca firmó un acuerdo con su par mexicano Felipe Calderón para garantizar la repatriación segura de los salvadoreños que ingresan ilegalmente a México para luego ingresar a Estados Unidos. Según datos oficiales, en los últimos dos años más de 42,000 salvadoreños fueron deportados por las autoridades mexicanas.

A fines de agosto el principal partido de la oposición, el FMLN, anunció públicamente su programa de gobierno, de cara a las elecciones de marzo del 2009. Allí se propone el mantenimiento de la dolarización, de los acuerdos de integración con Estados Unidos y el reconocimiento completo de la deuda externa. De esta manera se confirman las coincidencias básicas en materia económica entre los dos partidos más importantes del espectro político salvadoreño.

Patrimonio cultural


La constante agitación política ha perjudicado el progreso cultural, pues la lucha partidista absorbe a muchos intelectuales, y otros prefieren radicarse en el extranjero. Este fue el caso del eminente José Batres, que muchos tienen por guatemalteco; poeta y escritor notabilísimo, parlamentario, autor en verso de Las tradiciones de Guatemela.

Entre las figuras notables de las letras nacionales se destacan: los poetas Juan José Bernal (1841-1905), autor de Melodías románticas; Miguel Álvarez Castro (1789-1856); José Joaquín Palma; Vicente Acosta (1867-1908); Joaquín Méndez; Juan José Cañas (1826-1918); Calixto Velado (1855-1927); Francisco Gavidia (1863-1955), de quien se dice influyó en Rubén Darío; Francisco Herrera Velado (1876-1966), autor deMentiras y verdades, y Raúl Contreras (1896-1973). Cabe mencionar también a Enrique Hoyos (1810-1859), notable jurisconsulto; Ignacio Gómez (1812-1879), filósofo y educador; Francisco Galindo (1850-1896), orador y periodista; Rafael Reyes, historiador; el cronista Alberto Luna (1856-1922); el satírico Antonio Guevara Valdés (1845-1882); Arturo Ambrogi (1875-1936), autor de Libros del trópico; Luis Lagos (); Martínez Figueroa; Rodríguez González; Francisco Castañeda; Alberto Masferrer (1868-1932), autor de las incomparables Niñerías; los costumbristas Mayora Castillo y Salvador Cerezo; Alfredo Espino (1900-1928), el mayor poeta bucólico de El Salvador; Oswaldo Escobar Velado, poeta de gran sensibilidad social; Napoleón Viera Altamirano, periodista de fama continental; Pedro Geoffroy Rivas, escritor, poeta e investigador de las culturas precolombinas; Claudia Lars (Carmen Branon, 1899-1974), inspirada poetisa, una de las grandes figuras en la lírica americana.

En 1950 aparece un grupo de poetas que proclaman una rebeldía de posguerra, entre los que se destacaron: Italo López Vallecillos (1932- ), poeta e historiador; Eugenio Martínez Orantes (1932- ), poeta; Mercedes Durand (1933- ), poetisa y cuentista; Irma Lanzas (1933- ), poetisa. En cierto momento, se les llamó la Generación Comprometida.

Más adelante, hacia mediados de los años sesenta, surgen nuevos valores: Rafael Góchez Sosa (1927- ), Alfonso Quijada Urías (1940- ), José María Cuéllar (1942- ), David Escobar Galindo (1943- ), Rafael Mendoza (1943- ), Mauricio Marquina (1946- ), Ricardo Jesurum (1947- ), etcétera. Cuéllar ganó el premio de poesía de la revista Imagen, y Escobar Galindo ganó el primer premio en los Juegos Florales Hispanoamericanos de Archidona (España), el premio Carabela de Oro de Barcelona (España) y el premio Pedro Bargueño de Granada (España). Todos estos poetas, que cultivan también el género narrativo, sostienen la temática social. En los años setenta se destacan Salvador Juárez (1946- ), Jaime Suárez (1950- ), Carlos Balaguer (1952- ), David Hernández (1955- ), Mayamérica Cortez (1947- ), Sonia Miriam Kury (1948- ) y Claudia Herodier (1950- ).



Pintores salvadoreños de renombre son: Noé Canjura, José Mejía Vides, Julioa Díaz, Raúl Elas y Carlos Cañas.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje