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Relatos sobre el Vals de los Patinadores de Émile Waldteufel


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Relatos sobre el Vals de los Patinadores de Émile Waldteufel


É


Autor

Juan Pedro


rase una vez dos niños a los que les gustaba esquiar. Cuando cumplieron 18 años se fueron a la pista de esquí para practicar. Al día siguiente eran profesionales. Sus padres estaban contentos de ellos por todo lo que habían hecho. Sergio y Ana estaban esperando el día de la competición. Llegó el gran día de la competición. Salieron y ganaron una gran copa.

Un día Margarita salió a patinar al lago cristalino. Allí se encontró a Juan y a Riqui.

Hola chicos: dijo Margarita.

Vas a ir a la competición de mañana. Si iré con Juan. A la noche siguiente empezó la gran competición con todas las presentaciones de las parejas. Todas las parejas estaban relucientes pero la mejor presentación fue la de Margarita y Juan. Ganaron la competición y todos les aplaudieron.

AUTOR: Kiko

Érase una vez una chica llamada Cristal que siempre iba con sus amigos a esquiar. Su sueño era ser profesional Un día un ojeador la vio patinar y la contrató a un campeonato.

Había gente de mucha calidad, todos tenían tres oportunidades, cuando le tocó a ella se cayó las dos veces y cuando le tocó la ultima vez lo hizo estupendamente y el público se quedó asombrado pero tenía una rival difícil llamada Crata que también quería ganar el campeonato pero Cristal no se dio por vencida. Hasta que al final Crata se cayó y Cristal fue la campeona del campeonato y se hizo profesional.

Autor: Usman


Érase una vez un chico llamado Jorge Maestre Civera. Un día decidió ir a patinar, todos creían que estaba loco pero justo estaba patinando a la intemperie cuando otro le vio. Ese día era el día de luna llena y ese hombre empezó a hacer cosas raras, cuando se levantó era un hombre lobo y yo me asusté pero se me ocurrió una gran idea para que ya no me llamaran más loco. Le llevé al pueblo. Tenía muchísimo miedo pero tenía que deshacer ese hechizo o bien matando al hombre o matar al brujo que lo había hecho. Decidió ir a por el brujo. Cuando se quitó su mal aspecto le dije si recordaba algo cuando se lo había hecho me dijo que estaba en la calle Weinllou en el número 67. Yo le dije que gracias. Fui a por él; llegué allí y destrocé la puerta a lo bruto y subí a toda velocidad, le pegué y al final lo maté.


AUTOR: JORGE MAESTRE CIVERA





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