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Reflexión semanal tres libros y un fiel laico comprometido


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Reflexión semanal
TRES LIBROS Y UN FIEL LAICO COMPROMETIDO

Federico Müggenburg


El autor de estas reflexiones que ya se acercan a las quinientas semanas sin interrupción, nació en la ciudad de México de 1945. Cursó la educación primaria con los Hermanos de las Escuelas Cristianas de 1951 a 1956, (tiempo de los hermanos franceses Vick, Reversat y Massard, fieles a la Iglesia y al carisma fundacional de San Juan Bautista de la Salle, concentrado en los estratos medios de la sociedad, víctima de los efectos de la revolución francesa). El bachillerato con los Padres Maristas de 1957 a 1961 (en el tiempo de los sacerdotes como el padre Juan Dekker SM, europeo, el Padre Pablo Rovalo Azcué, y Pedro Herrasti, fieles al carisma de su fundador San Marcelino Champagnat); de 1962 a 1966 estudió la carrera en la Universidad Iberoamericana con los Padres Jesuitas mexicanos Hans Martens Viga, de ascendencia alemana que firmaba los diplomas de los Cursos de Cultura Superior, de Felipe Pardinas Illanes, hermano del jesuita misionero en China Miguel Illanes, que murió mártir perseguido por los marxistas discípulos de Mao Tse Tung); en noviembre de 1967 obtuvo el título de Arquitecto. En 1989 se casó con Gabriela Romero Castillo (hermana de Cecilia Romero Castillo, actual presidenta interina del PAN) con quien procreó una hija.
Durante los estudios universitarios fue “influenciado” por algunos maestros jesuitas con las tesis del llamado Progresismo eclesiástico por medio de los cursos de cultura superior obligatorios para los alumnos. En esos cursos predominaban las teorías de que la teoría del Concilio era “Hermenéutica de ruptura”, frente a la doctrina ortodoxa de la “hermenéutica de la continuidad”. Así lo explicó el entonces cardenal Joseph Ratzinger en la homilía de la misa “Eligendo Pontifice”, el día que ingresaron al cónclave para la sucesión de Juan Pablo II, que será canonizado junto con Juan XXIII, por el Papa Francisco. Cursó una maestría en Vivienda de interés social en la Universidad Complutense de Madrid; frecuentaba las reuniones de los “Amigos de la Ciudad Católica”, (que dirigía Eugenio Vegas Latapié, preceptor de Juan Carlos de Borbón, cuyo padre Don Juan de Borbón, lo alejó por considerar extrañas a su “liberalismo” los principios de la monarquía Social Tradicional, Católica y Representativa, que profesaba Vegas y quería inculcarle al niño, y del notario Juan Vallet de Goytisolo, miembro de la Academia de Ciencias Jurídicas de Madrid ) en donde conoció y estudió la Doctrina Social de la Iglesia. Al volver a México ejerció su profesión. Siendo estudiante en la Ibero, trabajó en el despacho del Arquitecto Antonio García Corona y luego con Fernando Barbará Zetina, que fuera presidente varios años de la Asociación de la Federación de Padres de Familia del D.F., hasta que tuvo que ausentarse del país durante un años, autoasilado en Japón por las amenazas del gobierno de Adolfo López Mateos. A fines de 1967 dejó la actividad profesional para dedicarse al análisis sociopolítico y sociorreligioso, en el Centro de Estudios Sociales del Consejo Coordinador Empresarial A.C., bajo la presidencia de Don Jorge Sánchez Mejorada, entonces miembro activo del Movimiento Familiar Cristiano, de cuyas filas salió José Álvarez Icaza, uno de los tres laicos asistentes al Concilio Vaticano II, que acabó unido a las filas del I-DOC, uno de los brazos de la disidencia marxista en América Latina.
Participó en la fundación del “Movimiento Cristianismo Sí”, bajo la presidencia de Ramón Plata Moreno. Participó en la redacción de diversas cartas abiertas a los obispos, tanto de México como de América Latina, particularmente en la Segunda Carta Abierta a los Obispos Latinoamericanos, sobre la influencia de la Teología marxista de la liberación, que impulsó al cardenal José Salazar a señalar la gravedad de una conjura Internacional contra el Papa y la Iglesia y luego al Cardenal Ratzinger al advertir sobre los peligros de la teología marxista de la liberación para la autentica teología católica. Fue colaborador y editorialista sucesivamente de El Heraldo de México, El Universal, la agencia Notimex y más recientemente del periódico digital Yo Influyo.
En 1970 escribió el libro titulado La Cruz, ¿un ariete subversivo? En 1990 fue coautor del libro Las relaciones Iglesia-Estado y la Reforma Constitucional. Ahora publica en esta editorial La otra iglesia imposible, como resultado de su larga reflexión sobre las acciones de la Teología de la Liberación y sus derivaciones, así como de los diversos autores y las consecuencias que ponen a la Iglesía Católica de América Latina al borde de un cisma.
El contenido de su análisis está centrado en la secuencia que han seguido los teólogos de la liberación, desde antes que adoptara ese nombre. Fue Iván D. Illich Regentreif, quien así la llamó en la isla caribeña de Puerto Rico desde 1961, cuando era vice-rector de la Universidad Católica de San Juan Puerto Rico y de ahí la tomó, usurpando la paternidad de dicho concepto. El tema siempre ha sido el de “la pobreza revolucionaria marxista”, opuesto a la “opción de la pobreza evangélica” En resumen; la teología de la liberación de Gustavo Gutiérrez O.P. se convirtió en la teología intercultural e interreligiosa de la liberación de Ignacio Ellacuría S.J. y Jon Sobrino S.J., y de ahí al paradigma post religional emergente, de Leonardo Boff, Casaldáliga, y Vigil, opción surgida por los diez mil años de opresión que padecen los pobres y enfermos, víctimas de los autoritarios y opresores de los hombres que se hicieron sedentarios hace diez mil años. Volveremos sobre el tema. Deseo a todos muy ¡Felices Pascuas de Resurrección!
RS535 21ABR14

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