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Qué estamos viendo


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Qué estamos viendo

Hace unas semanas tomé un bus desde Concepción a Santiago, un viaje de alrededor de seis horas en el que como es típico hoy por hoy, exhibieron dos películas pirata, era el mediodía, el bus lleno de pasajeros de distintos grupos etarios, entre los que se incluían varios niños.

La película elegida fue The Brave One (2007), protagonizada por Jodie Foster y dirigida por Neil Jordan. EL filme abría con una exitosa mujer que al parecer tenía una vida casi perfecta, buen trabajo, hermosa, y con un enamoradísimo y exótico novio encarnado por Naveen Andrews (Sayid en Lost), todo color de rosa, hasta que se les ocurre tomar un paseo por Central Park de noche y pasa lo que siempre pasa en las películas, son asaltados por un grupo de latinos, los cuales en una escena sumamente explícita golpean brutalmente al novio y al personaje de Jodie Foster. Y cuando digo explícita no bromeo, en todo momento se ven los golpes, insultos, tocaciones impropias, sangre y como broche de oro a la mujer siendo azotada contra un muro y quedando inconciente. Acto seguido, una escena en un hospital donde ella es intervenida con un montaje en paralelo de una relación sexual entre la pareja, que presentaba escenas de desnudo.

Termina el filme, y proceden a poner una segunda película, nada menos que 300, cinta de 2006 sobre la lucha de un grupo de espartanos contra el ejército de Jerjes en el paso de las Termópilas. Para nada algo que podamos definir como cine familiar, volaron cabezas, brazos, piernas, un par de escenitas de sexo y un final con litros y litros de sangre.



No me malentiendan, yo no me considero un conservador, pero es por lo menos discutible el hecho de que exhiban dos filmes con clasificación para mayores de 18 años en un bus que salió a las 12 de la tarde con niños en su interior. Las clasificaciones existen por algo, nos guste o no es uno de los pocos sistemas que tienen los padres para discriminar lo que ven sus hijos, y si los cines están sujetos a ella, la televisión también, los videoclubes igual, por qué los buses no. Es importante ciertamente estar constantemente fiscalizando el funcionamiento de las máquinas, los permisos y las condiciones de trabajo, pero también hay que poner atención a lo que rodea la experiencia del viaje, para que no siga ocurriendo que se muestren cintas con clasificación para adultos y, para más remate, todas piratas.


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