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Qué dice realmente la Bíblia sobre la homosexualidad


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Qué dice realmente la Bíblia sobre la homosexualidad?*

Algunos cristianos y judíos afirman basarse en la Biblia para condenar la homosexualidad. Cuando el último libro de la Biblia se escribió ni siquiera existía una palabra para decir "homosexual".

¿Condena la Biblia la homosexualidad? A lo largo de los siglos la Biblia ha sido invocada como autoridad para justificar la esclavitud, la inquisición, el racismo, oponerse al avance científico, condenar el heliocentrismo, sostener que la tierra era inmóvil y plana; actualmente muchos basan la discriminación de los homosexuales apoyándose en argumentos bíblicos. Nuestra opinión es que la Biblia se utiliza con frecuencia para justificar ideas preconcebidas no sometidas al menor sentido critico.

Hay dos maneras de acercarse a la comprensión de cualquier texto o literatura antiguos, como es la Biblia: un acercamiento literal y uno histórico-crítico. La interpretación literal finge limitarse a repetir lo que el texto dice, sin hacer interpretación; naturalmente cualquier lector interpreta el texto al leerlo, es inevitable: el entorno cultural del lector condiciona necesariamente la lectura. El método histórico-crítico trata de reproducir el contexto en que fue escrito el texto para comprender lo que entendían quienes lo leyeron por primera vez, es decir, trata de actualizarlo para hacer una comprensión lo más correcta posible. Al problema de la comprensión hay que añadir el problema de la traducción de los textos antiguos a lenguas modernas, que reflejan unos esquemas mentales muy distintos: con frecuencia traducción puede decir traición..

El antiguo Testamento contiene varias citas que se invocan como prohibiciones de la homosexualidad. Todas ellas se refieren a los varones, ninguna al lesbianismo, y vamos a ver que su sentido es muy distinto del que se suele explicar.

La homosexualidad en el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento varias citas se refieren, o se dice que se refieren, a la homosexualidad: las más representativas son Rom 1, 18-32; 1Tim 1,9-11; y 1Cor 6, 9-10. Cada una de estas citas y algunas otras merecerán atención expresa.



Consideraciones generales

Para la comprensión de la sexualidad desde el punto de vista cristiano no debemos tomar citas aisladas, sino intentar hacer una comprensión global basando toda apreciación en criterios evangélicos:

No excluir a ninguna persona o grupo en razón de ninguna diferencia: racial, lingüística, social, económica, religiosa, y naturalmente sexual. Jesús no excluyó a nadie.

No convertir la ética cristiana en un legalismo sin sentido, lo cual sería volver a la ley judía (Torá), que Jesús y las primeras comunidades abandonaron.

Basar toda ética en el precepto del amor al prójimo. No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti.

Debemos considerar que Jesús dio muy poca importancia a la ética sexual y familiar, nunca habló contra las prostitutas, relativizó la importancia de la familia como institución, perdonó a las adúlteras -una actividad sexual que parece considerar pecaminosa-. No habló nunca de la homosexualidad; era un tipo de relación que no afectaba a intereses sociales o humanitarios: no producía viudas o mujeres abandonadas sin sustento, no generaba huérfanos o hijos sin padre, ni tampoco provocaba otros problemas sociales. Convertir el sexo en el eje fundamental de la moral, como se hace con frecuencia, es una gravisima traición al mensaje liberados de Jesús.

*La síntesis sobre: ¿Qué dice realmente la Biblia sobre la homosexualidad? Ha sido realizada por Rafael S. V. Rivera, Licenciado en Filología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca

TEXTOS

ANTIGUO TESTAMENTO

El pecado de Sodoma

La homosexualidad en el Código de Santidad

Prácticas sexuales durante los cultos religiosos

Relaciones homosexuales en la Bíblia hebrea

NUEVO TESTAMENTO

Romanos 1: 18-32

I Corintios 6: 9-10 i

I Timoteo 1: 9-10

Judas 6-7

Hechos 8. 26-39



El pecado de Sodoma y su texto paralelo en Jueces

Gén 19, 1-11; Ju 19, 22-30

Los sodomitas no fueron condenados por un "pecado sexual", sino por faltar al deber sagrado de la hospitalidad (obligación generalizada y común en numerosas civilizaciones antiguas). Numerosas citas bíblicas y escritos judíos y cristianos de los primeros siglos de nuestra era así lo atestiguan:

Hay numerosas citas bíblicas en las que no se relaciona Sodoma con el sexo homosexual, sino con "otros pecados": en Eclo16,8 la soberbia, en Ez 16, 49-50 "soberbia, gula y bienestar apacible, no socorrieron al pobre y al indigente", en Je 23,14 "cometen adulterio, viven en la mentira, apoyan a los malvados". En otras sencillamente no se hace referencia al tipo de pecado concreto: 2Pe 2, 6-8; Is 1, 10-20; Is 3, 8-9. Muchos pasajes dejan claro que el pecado de Sodoma fue, como apuntábamos, faltar a la hospitalidad contra los extranjeros, por ejemplo, Sab 19, 13-15 dice "los de Sodoma no acogieron a los desconocidos que llegaban... los de Sodoma dieron hostil acogida a los extranjeros".

Solamente a partir del siglo I dC. Se empezó tímidamente a pensar que Sodoma fuera condenada por haber practicado la homosexualidad; pero de hecho esta confusión tardó mucho tiempo en imponerse; ciertamente hasta casi terminada la Edad Media se siguió pensando en "otros" pecados (por ejemplo, Plowman en el siglo XIV creía que sus pecados fueron la opulencia y la pereza). Lo más importante para los cristianos es que Jesús consideró que el pecado de Sodoma fue atentar contra la hospitalidad: así lo demuestran las palabras de Jesús en Lc 10, 8-12 o en Mt 10, 5-15.

La homosexualidad en el Código de Santidad

Lev 18, 22 y Lev 20, 13

Denominamos "Código de santidad" al conjunto de normas que regulan la pureza ritual de la religión hebrea. Su misión era mantener la cultura y la religión del pueblo hebreo libre del contagio de los pueblos vecinos. El Código de Santidad prohibe, entre otras cosas, la homosexualidad masculina -no la femenina- y algunas otras actividades sexuales como practicar el sexo durante la menstruación, y no sexuales: tocar sangre, tocar cadáveres, comer marisco o carne de cerdo, cortarse el pelo, afeitarse, llevar puesta a la vez ropa de tejidos diversos, etc. Todas estas acciones y otras muchas aparecen calificadas en el texto original como to hevá (1), palabra que nuestras Biblias suelen traducir como "abominación" o "sacrilegio"; ciertamente abominación y sacrilegio parecen cosas extremadamente graves, pero esto es un problema de mala traducción o quizás de mala comprensión del texto: el hebreo contrapone to hevá a palabras como hawón, zimmá o het, palabras las tres que califican actos inmorales, éticamente incorrectos, que equivalen por tanto a nuestro término "pecado". En cambio to hevá califica a todo acto que transmita la impureza ritual: su traducción correcta, por tanto, es "tabú". La traducción de los Setenta ( traduce to hevá como bdélygma ,incluyendo bajo este concepto las transgresiones de la pureza ritual y la idolatr?a, en tanto que las acciones morales o injustas se denominan con el término anomía (2).

Los primeros cristianos se enfrentaron entre sí para decidir si los nuevos conversos no originarios del judaísmo (llamados "helenistas") debían cumplir estas normas de pureza ritual. Finalmente, encabezados por san Pablo, decidieron que no. Solamente el prejuicio de ciertos moralistas sigue considerando hoy en día vinculante para los cristianos no mantener relaciones homosexuales, mientras que comer carne de cerdo, o mezclar en la misma comida la carne con el queso, o afeitarse o llevar puesta al mismo tiempo ropa hecha de tejidos diversos o tantas otras, les parecen actividades inocuas.

1 Véase SCHOEKEL Diccionario bíblico hebreo-español. Valencia, 1998 (Editorial Institución san Jerónimo)

2 La Biblia de los Setenta es una traducción de la Biblia hebrea al griego hecha entre el 250 y el 150 a.C. Para los judíos de habla griega dispersos por toda la cuenca del mediterráneo que ya no comprendían el texto hebreo. Es importante por su antigüedad y porque fue considerada por los cristianos prácticamente como un original.



Pràcticas sexuales durante el culto religioso

Dt 22; Dt 23, 18-19

En virtud de la Ley de Moisés, los judíos no podían participar en ningún culto pagano, pues todos comportaban idolatría. Sin embargo, los ritos de fertilidad, que incluían diversas practicas heterosexuales y homosexuales, eran muy frecuentes en Canaán y los hebreos recién llegados de su destierro en Egipto sucumbieron al contagio; a lo largo de varios siglos oímos la voz de los profetas de Judá e Israel clamar contra los cultos extranjeros. Se prohibe la prostitución sagrada de ambos sexos, es decir, se prohibe practicar el sexo como idolatría en los cultos a diosas de la fertilidad, no la homosexualidad (ni el sexo heterosexual) fuera de estos cultos.

"Adam and Eve, no Adam and Steve"

Con esta frase (inventada por los fundamentalistas norteamericanos) se pretende convertir el relato de la creación en un discurso ético que considere como única sexualidad válida la heterosexual. No era esa la intención del autor sagrado, que eligió un individuo de cada sexo para simbolizar la totalidad de la raza humana y la reproducción, núcleo y sentido, esta última, de la institución matrimonial de los pueblos antiguos. Pero en cualquier caso, en el método científico, de la ausencia de argumentos positivos no se puede concluir un argumento positivo. Es pueril creer que porque en los primeros capítulos del Génesis no se mencione la homosexualidad ésta quede implícitamente condenada.

Relaciones homosexuales en la Bíblia Hebrea

Tenemos dos claros ejemplos de relación homosexual: la del futuro rey David con Jonatán, el hijo del rey Saúl, relatada en el libro 1Samuel (especialmente 1Sam 18, 1-4; 1Sam 20, 30.41-42 y 2Sam 1, 19-27); el amor de David y Jonatán no necesita explicación alguna, en la elegía fúnebre que canta David por Saúl y Jonatán, muertos en combate contra los filisteos, David canta:

"¡Qué angustia me ahoga,

hermano mío, Jonatán!

¡Cómo te quería!

Tu amor era para mí más dulce

Que el amor de las mujeres."

2Sam 1, 26

La historia del profeta Daniel y el jefe de los eunucos del palacio real de babilonia contada en el libro de Daniel (especialmente Dn 1, 9ss) puede resultar menos evidente para el lector moderno, pero para el antiguo no se le escaparía que las atenciones dispensadas por el jefe de los eunucos y alto cargo de la corte del rey Nabucodonosor de Babilonia a Daniel y a sus compañeros revelan un interés excepcional por Daniel. Se suele citar también la historia de Rut y su suegra Noemí (se encuentra en el libro de Rut, especialmente Rt 1, 16-17), pero nosotros no vemos claramente un amor homosexual; no obstante la mencionamos porque fue puesta como ejemplo de amor incondicional en enlaces matrimoniales heterosexuales de la Iglesia primitiva; creemos que el mero hecho de que la Iglesia antigua pusiera como ejemplo de amor para los nuevos esposos el que se tuvieron dos mujeres, basta para desautorizar cualquier condena contra el amor homosexual.

Romanos 1:18-32

El texto de Rom 1.18-32 es el más difícil de comprender, aunque es importante porque para muchos es el único texto de la Biblia que menciona el lesbianismo, es al que se hace decir que la homosexualidad es antinatural, y es en el que se apoyan los fundamentalistas norteamericanos para afirmar que el SIDA es un castigo de Dios a los homosexuales. Para la enseñanza tradicional en este texto dos referencias directas condenan la homosexualidad: el versículo 26 se refiere al lesbianismo y el 27 a la homosexualidad masculina.



El versículo 26 dice thêleiai autôn metêllaxan tên physikênkhrêsin eis tèn parà phýsin la versión Cantera-Iglesias hace una traducción muy, muy literal como sigue: "sus mujeres cambiaron el uso natural del cuerpo por el contra la naturaleza"1. La palabra phýsis aparece con frecuencia en el Nuevo Testamento, pero no con el sentido de naturaleza; veamos algunos ejemplos: en Rom 2:27 he ek phýseos akrobystía "la incircuncisión física", "la incircuncisión corporal"; en Gál 2:15 hemeîs phýsei Ioudaîoi "somos por nacimiento judíos", "somos judíos de nacimiento"; Rom 2:14 physei tà toû nómou poiôsin "instintivamente hacen las obras de la Ley", por inclinación natural cumplen la Ley"; Gál 4:8 toîs phýsei me oûsin theoîs "a los que por naturaleza no son dioses", "a los que en realidad no son dioses"; I Cor 11:14-15 oudè he phýsis aute didáskei hymâs hóti aner eàn komâi autôi estin? "¿no os enseña la propia costumbre que el que un varón lleve pelo largo es una deshonra para él?. De todas estas citas deducimos que physis nombra "lo característico, lo propio, lo esperable"; también en nuestra lengua empleamos la palabra "naturaleza" para referirnos al carácter de algo o de alguien. El adjetivo derivado physikós significa "lo que responde o se ajusta al propio carácter de algo o alguien". En cuanto a la preposición parà no significa en absoluto "contra", sino "al lado de", "además de", "al margen de"2: ambas palabras juntas no se pueden traducir "contra la naturaleza", sino "al margen de lo habitual", "fuera de lo acostumbrado" o "de manera no esperada". Ciertamente traducir parà fhýsin "contra la ley natural" es suponer que Pablo había aceptado la hipótesis de la filosofía estoica que postulaba la existencia de una ley universal que gobernaba el universo; para los estoicos el principal imperativo ético consistía en ajustar la vida a la ley universal. Ciertamente la filosofía popular impregnada de ideas estoicas (y también otras escuelas filosóficas) estaba muy divulgada por todo el Mediterráneo, pero Pablo en el texto de Romanos que estamos estudiando dice (versículos 21-22) "aunque habían conocido a Dios, no le glorificaron ni le dieron gracias como a Dios corresponde, sino que se entregaron a sus razonamientos y su corazón necio se enfureció; aunque se decían sabios, se volvieron tontos". Creemos que estos dos versículos contienen una alusión despectiva hacia el pensamiento filosófico griego; no parece razonable que unas líneas más abajo Pablo argumente su predicación con ideas tomadas del estoicismo; recordemos que él, antes de convertirse al cristianismo, era fariseo, no procedía de un movimiento helenista, sino de una doctrina muy enraizada en la tradición judia3. A que prácticas se refiere el versículo 26: no al lesbianismo, como se lee a veces; Pablo no puede añadir nada a la Ley judía, sencillamente el lesbianismo no está prohibido como tabú en el Código de santidad, pero sí el tener relaciones sexuales durante la menstruación, tenerlas con hombres incircuncisos, coito anal u oral, la zoofilia, el coito en posturas desacostumbradas (por ejemplo, de pie).

En el versículo 27 Pablo vuelve sus dardos contra los hombres gentiles diciendo según la versión Cantera-Iglesias: "y la mismo también los varones, dejando el uso natural (physiken) de la mujer, ardieron en la concupiscencia de unos por otros, realizando la acción vergonzosa (askhemosýnen) varones con varones y recibiendo en sí mismos la paga (antimisthían) adecuada a su extravío". El comienzo del versículo indica que va a continuar tratando de sexualidad, pero la especificación de que son "varones con varones" y que "ardieron el la concupiscencia de unos por otros" se debe a que el versículo anterior no trata de lesbianismo, en este versículo concreta para los varones otro tipo de transgresión. En cuanto al "uso natural" (physiken khrêsin), ya hemos hablado arriba suficientemente: La palabra askhemosýne se suele traducir como "acciones vergonzosas", "vergüenza"; su sentido no es tan fuerte, pues sencillamente se refiere a cosas inapropiadas, impresentables o inconvenientes.

El versículo 26 comienza diciendo "por esto los entregó Dios a pasiones deshonrosas"4; la Nueva Biblia Española traduce "pasiones degradantes", y en general encontramos traducciones similares. Sin embargo atimía es una palabra que no tenía connotaciones morales, atimía es sencillamente algo infravalorado, mal considerado socialmente, de mala nota, pero no contra la ética.

Observamos que el versículo 26 empieza con la palabra dià toûto "por eso", es decir, lo dicho en los versículos 18-25 es la causa de que Dios los haya entregado a sus pasiones contrarias a la pureza ritual. Efectivamente los judíos de la época pensaban que los paganos desarrollaban su vida permanentemente en la impureza, pues no seguían la Ley judía; según Pablo nos dice en los versículos que estamos analizando, eso se debía a que, habiendo conocido al Dios único verdadero, prefirieron la idolatría. Pablo no está haciendo ninguna valoración moral sobre la homosexualidad masculina, ni sobre las otras formas de sexo prohibidas en el código de santidad (el lesbianismo ni siquiera se menciona), sencillamente las nombra como muestra de impureza ritual evidente a los ojos de los judíos a quienes se dirigen los primeros capítulos de la epístola. A partir del versículo 28 Pablo hace consideraciones morales: retoma lo dicho en los versículos 18-25 con las palabras "y como no se dignaron tener un conocimiento verdadero de Dios", y a continuación repite "los entregó Dios a una conciencia indigna que los lleva a hacer injusticias"; ahora sí, Pablo hace una lista de acciones éticamente negativas, entre las cuales, ciertamente, no se encuentra la homosexualidad. ¿Por qué Pablo, cuando quiere nombrar un tabú ritual hebreo escoge las prohibiciones sexuales? Sencillamente por ser habituales y admitidas plenamente entre los paganos de Roma y ser especialmente desagradables a los judíos; de ese modo evita otros tabúes a los que las primeras comunidades eran muy sensibles, como la circuncisión y los alimentos impuros, ya que en época de Pablo habían dividido a las comunidades cristianas con gravisima controversia entre judaizantes, que pedían que los paganos conversos al cristianismo cumplieran la Ley judía en su integridad, y los que querían que el vínculo de las nuevas comunidades fuera solamente la fe en Jesús. Recordemos que Pablo en los primeros capítulos de esta Epístola a los Romanos se dirige a los judíos: Busca empezar su enseñanza con cordialidad, partiendo de las ideas básicas de ellos, ya que en un segundo momento ha de decirles no (véase Rom 2:1); a partir de 11:13 se dirige a los paganos: "A vosotros os digo, a los gentiles". Este texto de Pablo no se inspira en absoluto en la filosofía griega, sino en la propia Biblia hebrea; el texto de Sabiduría 13: 1-9, y en general los capítulos 13, 14 y 15 del libro de la sabiduría son inspiración de Pablo; dicho texto es paralelo a Romanos 1: 18-32 y prueba hasta que punto es erróneo atribuir precisamente a Pablo la creencia en la ley universal de los filósofos estoicos, él que buscaba liberar a los cristianos de la Ley judía. Es además un anacronismo grave.

Naturalmente la frase "recibiendo en sí mismos la paga adecuada a su extravío" no es ninguna profecía, ni referente al SIDA ni a ninguna otra cosa; solamente quienes convierten la Biblia en excusa de sus prejuicios podían concebir una idea semejante. Para empezar la palabra antimisthía no tiene en griego una connotación negativa, simplemente significa "paga"; el extravío o error a que se refiere Pablo no es la homosexualidad, sino la idolatría, teme autentico del texto, como ya hemos explicado arriba.

Es paradójico que este texto de Pablo se haya entendido tan mal que haya producido precisamente aquello que Pablo pretendía evitar: que no importa el legalismo, sino el amor y la fe en Jesús, que no hay actos ni personas impuros por sí mismos, que no debe haber en la Iglesia división entre "liberales" y legalistas, y que unos creyentes no deben ser apartados o discriminados por otros.

1 La versión de la Casa de la Biblia traduce: "sus mujeres han cambiado las relaciones naturales del sexo por usos antinaturales"

2 Consúltese BAILLY Dictionnaire grec français, París 1963 editorial Hachette), o en su lugar, YARZA Diccionario griego español, Barcelona 1964 (reedición 1984), editorial Sopena.

3 De hecho el que algo sea parà physinno implica en absoluto inmoralidad. En el Rom 11:23-24 el que actúa parà physines el propio Dios.

4 Versión Cantera-Iglesias.



I Corintios 6: 9-10 i I Timoteo 1: 9-10

Pablo en I Cor 6: 9-10 y en I Tim 1: 9-10 proporciona dos listas de pecados: en la de I Corintios figuran los que están excluidos del reino, y en la de I Timoteo los que no han recibido la ley de dios; en ambas listas de pecados los traductores modernos identifican la homosexualidad. En Icor aparecen los términos griegos malakoí y arsenokoîtai, y en I Timoteo aparecen solamente arsenokoîtai: Los traductores actuales las traducen con una variedad de términos que van desde "sodomitas" a "corruptores de menores" pasando por "afeminados", "invertidos", "prostitutos", "homosexuales practicantes" entre otras. Intentemos poner algo de orden.

La palabra malakós 1 es muy común en griego y significa básicamente "blando, débil, flojo". En el Nuevo Testamento aparece frecuentemente en el sentido de "débil, flojo, enfermo"; en un contexto de tema moral tendría el sentido de "licencioso, libertino, disoluto". Es gratuito suponer que esta noción se refiera expresa o exclusivamente a las personas homosexuales. De hecho en griego esta palabra no se usaba para hacer referencia a la homosexualidad. La tradición más enraizada desde Tomás de Aquino es entender esta palabra 2 en relación con la masturbación; esta idea ha llegado hasta bien entrado el siglo XX a través de traducciones protestantes. En las traducciones más recientes, puesto que muy pocos moralistas creen que la masturbación sea causa de exclusión en el Reino de Dios, tan dura condena ha sido desplazada a una actividad sexual menos frecuente y menos aceptada socialmente3. La interpretación que hoy por hoy parece más correcta para malakoí es que designa la inmoralidad, la desidia ética en general.

El término arsenokoítes4 es muy extraño en griego; las dos primeras ocasiones en que aparecen son precisamente las dos citas del Nuevo Testamento que estamos tratando; posteriormente aparece en la patrística griega. Pero no es ninguno de los términos que la antigua lengua griega usaba para referirse a prácticas homosexuales: en primer lugar no existía un término genérico para la homosexualidad o los homosexuales, recordemos que esta palabra se ideó en el s. XIX (sí los había para determinadas prácticas). Boswell y McNeill creen que en su origen el término se refiere a la prostitución masculina; esta interpretación se ve reforzada por el contexto del Antiguo Testamento, donde se asociaba con ciertas formas de prostitución con cultos idolátricos paganos. Helminiak aporta una explicación más actualizada: La lengua hebrea no tiene un término para expresar la idea de homosexualidad en sentido genérico; la expresión hebrea miƒkav zaxúr servia para hacer referencia a la enseñanza sinagogal a la prohibición del Levítico 18: y 20:13; cuando los rabinos enseñaban o predicaban en griego usaban un calco griego construido sobre la mencionada expresión hebrea: arsenokoítes: la raíz griega koi- se corresponde con la hebrea ƒkb- ambas con el sentido de "acostarse, tener relaciones sexuales", y la raíz griega arsen- se corresponde con la hebrea zaxur "masculino, macho"; -tes5 es un sufijo que construye nombre de agente masculino, por lo que la palabra está caracterizada como masculina. Si Jesús y las primeras comunidades cristianas abolieron la pureza ritual de la Ley hebrea, cabe preguntarse por qué aparece en estas epístolas; aparentemente es una flagrante contradicción. ¿Qué pensaban los moralistas del s. I dc. Cuando hacían apreciaciones negativas de la homosexualidad? Pensaban en adultos copulando con preadolescentes, pensaban en niños y adolescentes raptados para el comercio de esclavos y destinados a la venta y con frecuencia a la prostitución; por ese motivo no es necesario mencionar el lesbianismo, que no da lugar a abusos semejantes. Cuando nosotros hoy en el s. XX hablamos de homosexualidad nos referimos a una variación normal de la orientación sexual que inclina emotiva y genitalmente a algunas persona hacia adultos de su mismo sexo; es una variante definitiva e irreversible6. Por tanto concluimos que arsenokoîtai hace referencia a un tipo de sexo abusivo o explotador. De hecho, si el autor hubiera querido calificar como intrínsecamente mala la homosexualidad, debería hacer referencia también a la homosexualidad femenina.

1 En I Corintios 6: 9-10 aparece en plural: malakoí

2 En latín mollicies o mollitia.

3 Observemos cómo el cambio en la traducción no se basa en nuevos datos exegéticos o filológicos, sino en un cambio de mentalidad en la moral sexual

4 En I Corintios 6: 9-10 i I Timoteo 1: 9-10 aparece en plural: arsenokôitai.

5 -tes en singular y tai en plural.

6 A este respecto pueden consultarse obras recientemente publicadas como MONDIMORE una historia natural de la homosexualidad, Barcelona 1998, editorial Paidós (primera edición original Baltimore y Londres 1996) donde aparecen recogidas las últimas investigaciones científicas sobre la homosexualidad explicadas con un lenguaje asequible a no especialistas; y SORIANO RUBIO Cómo se vive la homosexualidad y el lesbianismo, Salamanca 1999, ediciones Amaru, donde se investiga principalmente desde el punto de vista psíquico, la obra es muy actualizada y asequible a no especialistas

Judas 6-7

Queriendo ser exhaustivos, vamos a explicar una cita que no tiene que ver con la homosexualidad, pero que, por contener unas palabras un tanto extrañas, ha dado lugar a traducciones muy desacertadas. La expresión en cuestión es sarkòs hetéras: héteros significa primeramente "el otro", y de ahí deriva "diferente, distinto, ajeno, extraño"; sárx significa "carne", pero en un texto escrito por alguien de habla semítica, como es el caso de la Epístola de Judas, se puede rastrear un calco del hebreo y del arameo consistente en usar la palabra "carne" con el sentido de "cuerpo", nociones que en lenguas semíticas se expresan con la misma palabra (por ejemplo, en hebreo basar significa tanto "cuerpo" como "carne"). Por tanto el sentido de la expresión es "una carne extraña", "un cuerpo ajeno" o "un cuerpo distinto"; no tiene nada que ver con la homosexualidad. La expresión tanto en la Biblia como en la literatura hebrea no canónica hace referencia a las relaciones sexuales entre ángeles y humanos; así tenemos numerosos textos: Génesis 6: 1-4, Libro de los jubileos 7: 20-21; 10: 5ss; 20: 5-6; Testamento de Rubén 5: 6-7; Testamento de Neftalí 3:5; Enoc 6-10; II Pedro 2: 4-6 es un claro apoyo a lo que estamos diciendo1. Desde el punto de vista del amor homosexual esta cita de Judas es irrelevante, pero ciertamente proporciona un excelente ejemplo de la diferente visión del mundo que había en la época de Jesús y de cómo los traductores hacen decir a su versión cosas que realmente el original no puede contener

1 De hecho al menos las traducciones de este texto ya se están rectificando, por ejemplo la versión Cantera-Iglesias dice: "fueron tras la carne de otra naturaleza".

Hechos 8: 26-39

Como en el Próximo Oriente algunos actos homosexuales masculinos eran expresión de burla, humillación y castigo al enemigo vencido y suponían un grave menoscabo de la virilidad, no podían estar en absoluto bien considerados socialmente; la homosexualidad femenina, en cambio, resultaba indiferente. 2. Por otro lado la alianza de Dios se transmitía racialmente a través del pueblo de Israel, por lo que era muy importante transmitir la vida.3. Esta concepción de la sexualidad por doquier en el Antiguo Testamento y condiciona la moral sexual de la nación hebrea. Pero el pueblo de dios en la Nueva Alianza ya no se construye sobre vínculos de sangre, por lo que la necesidad de reproducirse pierde importancia. Al mismo tiempo la perspectiva de la resurrección y la vida del mundo futuro hace que el deseo de perpetuarse por medio de los hijos pierda fuerza. Esta nueva actitud evangélica se pone de manifiesto en Hech 8: 26-39. El libro de Isaías profetizaba en Is 56: 3-5 la incorporación de los extranjeros y de los eunucos al pueblo de Dios: Hechos subraya la voluntad de Dios por una Nueva Alianza universal, por eso es el Espíritu Santo el que tomo la iniciativa enviando a Felipe para que el extranjero eunuco alto cargo en una corte extranjera sea bautizado. Así los grupos que la Ley consideraba impuros en el viejo Israel son plenamente miembros del nuevo pacto: leprosos, samaritanos y los excluidos por razones sexuales: éstos son simbolizados por el eunuco. Recordemos que en el Nuevo Testamento la palabra eunuco se refiere no solamente a los castrados, sino a todos aquellos que por razones varias no se casaban o no tenían hijos: así en Mateo 19:12 puesta en los labios de Jesús se contiene la definición más cercana a lo que hoy entendemos como homosexualidad de toda la Biblia.

1 En concreto, en coito anal practicado con los vencidos en combate, pero también en otras circunstancias, simbolizaba la derrota del sodomizado y el paso a su violador de toda la autoridad, poder, o propiedades que pudiera tener antes de ser violado.

2 Esto no era así en las culturas occidentales, como Grecia o Roma.

3 En la mentalidad precientífica solamente los varones la transmitían; las mujeres eran el campo que el hombre sembraba; de hecho el hombre siempre emite semen, pero para los pueblos antiguos no siempre la mujer tenía capacidad para concebir.

Conclusión

La raíz de la homofobia no está en la Biblia; hasta el siglo XII la homosexualidad fue admitida plenamente por las iglesias europeas 1 hasta el punto de celebrar liturgias de unión entre personas del mismo sexo. 2. Pero desde el siglo XII los detractores de los homosexuales buscaron justificación a sus ideas en todas las fuentes que tenían a su alcance, también en la Biblia, y contribuyeron de este modo a generar la creencia de que la Biblia condena la homosexualidad. Afortunadamente hoy el método histórico-crítico devuelve a la exégesis bíblica la racionalidad que tanto tiempo le ha faltado y nos devuelve a los creyentes la Biblia como historia de una liberación comunitaria y experiencia de una liberación personal..

La Biblia no es un libro mágico, no es un amontonamiento absurdo de normas éticas contradictorias, no puede ser reducido a un almacén de citas aisladas para justificar los prejuicios sociales, religiosos, étnicos, sexuales, raciales, etc. La Biblia es un patrimonio religioso, humano y cultural universal -también de los homosexuales- consistente en la experiencia religiosa de 2000 años, desde que Abraham salió de Ur abandonando a sus ídolos hasta que las primeras comunidades cristianas se organizan para dar testimonio de Jesús. Para nosotros los cristianos Jesús de Nazaret es la cumbre de la Biblia y la luz que da todo su sentido. Quienes condenan la homosexualidad, además de justificar la homofobia social, en la práctica excluyen a los homosexuales de la comunidad cristiana; para una persona homosexual no tiene sentido que le digan " la condición homosexual no es pecaminosa, su práctica sí lo es", porque la sexualidad afecta a la raíz más profunda de la psique humana e involucra numerosas facetas de la personalidad de heterosexuales y homosexuales: nadie puede separar condición de sentimientos. Quienes excluyen a los homosexuales excluyen también a Jesús.

1 Véase BOSWELL. Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad. Barcelona, 1992 (Muchnik editores).

2 Véase BOSWELL Las bodas de la semejanza. Barcelona 1996 (Muchnik editores)

Bibliografía

En nuestras lenguas no es abundante la bibliografía sobre cristianismo y homosexualidad, menos aún sobre homosexualidad en la Biblia; no obstante desde hace algunos años lentamente van apareciendo traducciones. Para un planteamiento inicial del problema de los homosexuales en la Iglesia Católica-Romana, especialmente desde un punto de vista psicológico, tenemos la obra del presbítero y psiquiatra francés Mac ORAISON El problema homosexual,Madrid1976 (Ed. Taurus); cabe añadir que este libro no ha perdido actualidad y por consiguiente interés. Haciendo también un planteamiento inicial, pero atreviéndose ya a proponer soluciones, es mucho más interesante la obra de John J. McNEILL La iglesia ante la homosexualidad, Barcelona 1979 (Ed. Grijalbo), este autor además hace un estudio completísimo sobre exégesis, tradición, teología moral, etc., introduce a la psicología: su lectura es imprescindible. Quien quiera informarse de los últimos avances exegéticos en relación con la homosexualidad no puede prescindir de la lectura de la obra de Daniel A. HELMINIAK What the Blible Really Says about Homosexuality, San Francisco 1994 (Ed. Alamo Square Press); desgraciadamente no traducida a ninguna de nuestras lenguas, esta breve obra concebida en perspectiva ecuménica hace un estudio histórico-crítico muy interesante de todos los textos bíblicos real o supuestamente relacionados con la homosexualidad y los explica ampliamente; no se necesita ser un experto en exégesis para entenderlo por su gran claridad y concisión. Algunos de los argumentos que da Helminiak aparecen recogidos de forma resumida en la obra de John BOSWELL Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad, Barcelona1992 (Muchnik editores)Boswell es un historiador especializado en la edad antigua y media que hace un estudio amplio sobre el origen de la homofobia en Europa y su relación con el cristianismo; llega a conclusiones sorprendentes que desmontan muchos lugares comunes. Del mismo historiador John BOSWELL Las bodas de la semejanza, Barcelona 1996 (Muchnik editores)trata sobre las ceremonias para la unión de personas del mismo sexo existentes en las iglesias primitivas; esta obra, aunque no investiga directamente el tema de la homosexualidad en la Biblia, es sumamente ilustrativa de cómo los prejuicios pueden ganar carta de naturaleza y pasar por ser lo originario, cuando en realidad son tardíos y han sustituido a la tolerancia cristiana original.

En especial queremos dar las gracias al presbítero de la Iglesia Española Reformada y experto en teología moral, D. Antonio Andrés Puchades, por sus orientaciones valiosas e imprescindibles (especialmente en la referente a la ética neotestamentaria), sin las cuales no habríamos concluido este estudio.

Rafael S. V. Rivera,



Licenciado en Filología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca


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