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psiconeuroinmunologia y medicina holistica : cuando la aspirina, el diazepan, el paracetamol y el tramadolodol ya no bastan. Indice van Dyck, Frank Desmedt : Introducción a la Psico-Neuro-Inmunología (pni) páginas 2 12


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PSICONEUROINMUNOLOGIA Y MEDICINA HOLISTICA : CUANDO LA ASPIRINA, EL DIAZEPAN, EL PARACETAMOL Y EL TRAMADOLODOL YA NO BASTAN.
INDICE

Van Dyck, Frank Desmedt : Introducción a la Psico-Neuro-Inmunología (PNI) páginas 2 - 12 : definición, 2; los sistemas médicos dualísticos, 2; retroalimentación bidireccional, 3; características del PNI, 4; interacción del neuroendocrino con el sistema inmunológico, 4; respondiendo a nuestro ambiente, 5; respondiendo a nuestro ambiente interior, 7; cómo se relaciona el estrés con el funcionamiento del PNI, 7 ; qué es el estrés, 7; el modelo de adaptación general de Selye, 8; la cascada del estrés, 8; hormonas del estrés, 9; las hormonas corticales suprarrenales, 9; el trabajo de los Simonton, 10; tres descubrimientos importantes, 10; porqué esto es tan importante, 11; nota de Arturo, 12.
Solomon, George F. : Psiconeuroinmunología : sinopsis de su historia, evidencia y consecuencias, páginas 12 - 27 : definición, 12; historia, 13; hacia los nuevos modelos de salud y enfermedad, 24; bibliografía, 24
Van Dysck, Frank Desmedt : Psico-Neuroinmunología : Información básica, páginas 28 - 34
Lawerence, Allen : Conceptos holísticos de la medicina (1996), páginas 34 - 44 : el sacrificio, 42; resumen, 44
Giglio Gallardo, Carla : Emociones y enfermedad, páginas 44 - 55 : resumen, 44; introducción, 45; salud y enfermedad, 46; emociones, 46; relación entre emociones y salud, 47; emociones negativas, 49; influencia de la ira en la salud, 49; influencia de la ansiedad en la salud, 50; influencia del estrés en la salud, 52; beneficio de las emociones positivas en la salud, 53; conclusión, 54; Bibliografía 55
Neruda, Pablo : Tu eres el resultado de ti mismo, 56
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Introducción a la Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.)

(Traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck; arreglo impresión : Arturo Luengo Medina).


Definición de PNI

Psiconeuroinmunología, a menudo llamado PNI, es el estudio de las interacciones que ocurren entre su percepción del mundo, su conducta, su cerebro y su sistema inmunológico (SI).

El campo del PNI estudia la comprobable interacción que ocurre entre los procesos psicológicos y fisiológicos del ser humano.

La porción psicológica es el aspecto Psico, el sistema nervioso central es el aspecto Neuro y el sistema endocrino, junto con la defensa que el cuerpo presenta contra la infección externa y la aberrante división de las células (cáncer), es el aspecto Inmunología.


Los Sistemas Médicos Dualísticos

Hoy día, el SI ya no se considera como algo autónomo y separado de la mente y de los eventos externos al individuo.

Con la aparición del PNI empezamos a ver el surgimiento de un nuevo modelo de práctica médica.

Este nuevo modelo por primera vez integra los previamente dualísticos conceptos de mente y cuerpo, introduciendo un nuevo concepto donde el cuerpo y la mente interactúan como uno sólo, cada uno afectando al otro.

Hasta la fecha, se ha reunido una gran cantidad de información que viene a poner en evidencia la interacción que existe entre la mente, el cuerpo y el SI.

Esa información comprueba la interacción que ocurre entre las fibras nerviosas presentes en los tejidos linfáticos y los sistemas simpático y parasimpático del cerebro. También comprueba la interacción que hay entre neurotransmisores, hormonas e inmunotransmisores.

Los datos recopilados están siendo usados en la investigación y en el tratamiento del SIDA, cáncer y ciertos procesos infecciosos bacterianos y virales, así como en diversas alergias crónicas.

Otros investigadores están estudiando sus efectos sobre el aprendizaje clásico, los condicionamientos y el impacto del estrés sobre el SI, así como los efectos que tienen los procesos inmunológicos sobre la personalidad, el estilo de vida y los procesos psicodinámicos de cada cual.


Es probable que en el futuro la investigación se extienda hacia muchas nuevas áreas, incluyendo la psicoterapia, el embarazo, la prevención de enfermedades y la sanación, por nombrar sólo algunas.

El PNI va más allá de la presente estrecha perspectiva biológica que se tiene de una enfermedad, para entonces considerar los componentes del comportamiento como una parte integral de la salud y de la enfermedad. La conceptualización del papel que juega la conducta humana y cómo ésta interactúa con el sistema nervioso central y con el SI es el quid de la cuestión.

La investigación es a menudo impulsada por el esfuerzo que se necesita para definir la compleja relación que hay entre el comportamiento y las dimensiones biológicas del SI. Los investigadores de hoy día funcionan bajo restricciones disciplinarias, institucionales y económicas que tienden a estar en contra de la investigación PNI. Esas limitaciones tienden a mantener el status quo, así como a frenar el desarrollo de modelos rivales dentro de la propia Psiconeuroinmunología. Esto reduce la velocidad de las investigaciones y mantiene al PNI fuera de la corriente principal de la medicina.

El PNI es un nuevo campo que comenzó a finales de los años sesenta. Durante los últimos 30 años, el volumen de conocimientos ha aumentado, y es sólo durante los últimos 10 años que ha florecido. El PNI todavía está en su infancia, pero su efectividad es ahora innegable.



Retroalimentación didireccional

Disciplinas tan diversas y diferentes como la anatomía y la psicología han demostrado que el SI es el receptor de señales provenientes del cerebro y del sistema endocrino. También sugieren que existe una retroalimentación bidireccional entre el cerebro, el cuerpo, sus tejidos, el mecanismo de estrés y el SI propiamente dicho. Esto significa que nuestras experiencias pasadas, nuestra conducta presente, lo que pensamos y creemos tienen un impacto sobre el cuerpo y sobre su sistema inmunológico.

La existencia de la comunicación bidireccional entre el cerebro, el cuerpo y el SI es llevado a cabo por la actividad de las neuronas, los neuroquímicos, las hormonas y varias otras moléculas, tales como los neuropeptidos, endorfinas, enquefalinas y citokinas. Ellos llevan “mensajes químicos” del cerebro al SI y de éste de vuelta al cerebro.



Características del PNI

La premisa general es que ciertos procesos psíquicos pueden alterar las funciones inmunológicas, a la vez que determinados procedimientos de nuestro SI pueden modificar nuestra conducta. Ahora se está recogiendo y evaluando evidencia de que la acción ocurre en ambas direcciones. La modulación psicológica de la inmunidad generalmente se enfoca en base al clásico condicionamiento y al estrés; en cambio, la modificación de la conducta debido al SI es producido por substancias liberadas por este sistema. Esto último implica que estamos frente a un cambio mayor en la manera en la que se viene practicando la medicina y las artes curativas.

Es mi intención presentar una apreciación global de este nuevo campo para el generalista, ya sea médico, psicólogo o sociólogo. El PNI ya está afectando su campo o lo hará en un futuro muy cercano.


Interacción del Neuroendocrino con el Sistema Inmunológico

Una de las principales áreas de estudio es la relación que hay entre el estrés y las funciones inmunológicas: la defensa, la reparación y los sistemas curativos del cuerpo.

Cuando nos enojamos, nuestro cuerpo entero reacciona. Instantáneamente se pone tenso y se prepara para luchar o huir. En cambio, cuando estamos contentos, nuestro cuerpo entero se pone feliz.

En el viejo esquema corporal, se creía que tales reacciones empezaban como impulsos eléctricos enviados por el cerebro a varias partes del cuerpo. Es decir, que se enviaban instrucciones en forma de impulsos eléctricos por medio del sistema nervioso que se integraba a los diversos tejidos del cuerpo. Se pensaba que las terminaciones nerviosas, las sinapsis, tenían un rol principal en este proceso al soltar los químicos que finalmente iban a producir todos los demás cambios anatómicos y fisiológicos.

Si bien este concepto no ha cambiado, el PNI lo ha completado. Ahora sabemos que el proceso es mucho más complejo.

Además del estímulo eléctrico, también hay una descarga de neuroquímicos que viajan a lo largo de los tejidos del nervio, que otros neuroquímicos son liberados en el torrente sanguíneo, que nuestro sistema hormonal también representa un papel muy significante y que aparecen otras sustancias químicas aún indeterminados, pero que parecen tener la específica tarea de llevar “mensajes” a cada parte del cuerpo.

Para simplificar las cosas, ya que no tengo tiempo para repasar todas las maneras en que el cuerpo puede comunicarse consigo mismo, me referiré a todos esos mecanismos como senderos de comunicación y mensajeros, sin tomar en cuenta lo que estos procesos o sendas en realidad son.

Esos mensajeros y sus específicos senderos nos dan a entender que algo importante está ocurriendo. Sabemos que no se trata de “acciones neutras.” Es decir, que estos mensajeros no son simples mandaderos que traen estímulos químicos o eléctricos generales. Ellos son muy específicos. Hay mensajeros que transmiten felicidad, alegría y sentimientos positivos, y hay otros que transmiten miedo, angustia, que activan el mecanismo de estrés o generan la depresión. En el viejo modelo anatómico, donde un químico u otro es la causa de un efecto determinado, ha de ser reemplazado por un nuevo patrón cuyas interacciones son mucho más complejas: las que se llevan a cabo entre varios mensajeros que activan y otros que inhabilitan.

De cierto modo el cuerpo, la mente y la psicología que los interrelaciona, son el resultado de una gran orquesta y no el producto de un pequeño conjunto de tres o cuatro instrumentos. Esto ya era sabido por los sanadores de antaño, quienes hablaban de ello en forma de “espíritus,” y de varios grados del “bien y del mal.”

Lo mismo puede verse en el sistema de los “humores corporales”, el cual estuvo en vigencia durante cientos de años. El hombre se veía como el producto de la interacción de varios “humores” (líquidos). Con ello se explicaban los cambios emocionales, tales como la ira, la rabia, el amor, el cariño, la melancolía y la depresión, así como el buen humor y la enfermedad. Para la medicina de aquel entonces, casi cualquier cosa podía pasar cuando los humores estaban desequilibrados. Mientras que tales humores no revelaban todo lo que se necesitaba saber, ellos fueron el producto de la necesidad de entender cómo y por qué actuamos como lo hacemos. De cierto modo, no estaban del todo equivocados, porque sí somos la mezcla de la interacción de muchos procesos químicos, eléctricos y demás, los cuales hacen de nosotros lo que finalmente somos.

Hemos avanzado mucho desde la teoría de la curación humoral, sin embargo, como las cosas a menudo tienden a avanzar de manera cíclica, una vez más vemos que no funcionamos de manera lineal sino que somos una estructura integrada, u Holística, como lo llaman ahora.



Respondiendo a nuestro ambiente

Para entender esto mejor, veámoslo a un nivel macro. Podemos escoger casi cualquier sistema orgánico como ejemplo, pero pienso que la mayoría asocia al PNI con la interacción de la mente, cerebro, cuerpo y el mecanismo del estrés.
Veamos un ejemplo: Usted está de compras en un centro comercial, donde se supone que debe encontrarse con un amigo. Usted está esperando en el sitio convenido, cuando ve una sombra que se le va acercando. Usted simultáneamente puede sentirse alegre de que su amigo está llegando y a la vez tener miedo de que pudiera ser algún extraño que le quiere dañar. En este caso, se estarán liberando los “mensajeros de la alegría” y también los “mensajeros del miedo.” El mecanismo del estrés también se estará activando. Todo esas sensaciones psicosomáticas pueden estar ocurriendo paralelamente en su organismo. Usted experimenta oleadas positivas y negativas, así como sensaciones de ansiedad y regocijo.

En este ejemplo, estoy mezclando lo positivo, lo negativo y lo neutro simplemente para poder presentar al mismo tiempo todos esos conceptos.



En la vida real, la mayoría de nuestras experiencias son una combinación de esos tres tipos de emociones.

Cuando ocurre un evento externo, los recuerdos del pasado, las decisiones anteriores y las creencias que hemos tenido, producen una idea preconcebida de cómo esperamos que resulten las cosas. Cuando los eventos externos, o bien apoyan o combaten esta creencia, se liberan mensajeros positivos o negativos para informar de ello al cuerpo entero. Hay una respuesta física, mental, emocional y posiblemente espiritual con respecto al evento, según lo comparamos con experiencias pasadas, con nuestro modo de pensar y con nuestras creencias.

Tenemos un considerable número de imágenes específicas y generales—conjuntos de vivencias—de cómo deseamos o esperamos que resulten las cosas. Cuando ocurre un evento, probablemente reaccionaremos de manera positiva o negativa, o una mezcla de ambas, según sea nuestra manera acostumbrada de reaccionar. Es nuestro cerebro/mente, y no el evento real, lo que toma la decisión acerca de lo que dicho evento significa para nosotros y entonces, ese cerebro/mente le dice a nuestro cuerpo cómo ha de prepararse para la situación. En el ejemplo anterior, había una duda entre si la figura era o no era el amigo esperado. Cuando se pensó que era el amigo, se liberaron mensajeros positivos y éstos circularon por todo el cuerpo, bañando a todas sus células. Pero cuando se pensó que podía ser una amenaza, se liberaron mensajeros negativos y por ello, se activó el mecanismo del estrés.

En todo caso, el cuerpo entero fue informado sobre lo que estaba sucediendo y estaba pendiente, como lo estabámos usted y yo, de averiguar quién realmente era la figura.



Respondiendo a nuestro ambiente interior

Le respondemos de acuerdo a nuestros condicionamientos, creencias y recuerdos. Cuando el evento se percibe como una amenaza (sea ésta real o no), experimentamos miedo, aprehensión y puede que se active el mecanismo del estrés. En cambio, si el evento se percibe como positivo, se activa en el cuerpo un conjunto de sentimientos, emociones y reacciones totalmente diferentes. Lo importante es recordar que el sistema inmunológico también se afecta. Este se activa o se inhibe dependiendo de las variables antes expuestas. Cuando los mensajes son mixtos, la respuesta del sistema inmunológico es confusa, pudiendo verse afectada su habilidad de actuar en pro del cuerpo que ha de defender.


¿Cómo se relaciona el estrés con el funcionamiento del PNI?

Uno de los principales puntos de esta nueva rama de la ciencia es su habilidad para vincular al estrés (estrés nervioso) con las enfermedades. Ahora sabemos cómo identificar los cambios que ocurren en el flujo hormonal, así como los diversas senderos por los que circulan los diferentes mensajeros químicos dentro del cuerpo y con relación a las células del sistema inmunológico. También podemos asociar esos fenómenos con reacciones relacionadas a la causa o la sanación de muchas enfermedades. Téngase muy en cuenta que las hormonas del estrés pueden cambiar la conducta de las células inmunológicas y la actividad de todo el sistema inmunológico. Las células del SI tienen receptores que, como Margaret Kemeny, Profesora de Psiquiatría de UCLA, dijo, “éllas ‘captan’ las señales químicas y permiten que los sistemas nerviosos, endocrinos e inmunológicos ‘hablen’ entre sí, y con el resto de nuestro cuerpo.”




¿Qué es el estrés?

El estrés es un mecanismo biológico innato que existe en todas las criaturas vivientes. Su propósito es proteger al organismo y asegurar la supervivencia, así como la continuidad de las especies.
El mecanismo del estrés, también conocido como el instinto de supervivencia, opera a través de lo que a menudo se conoce como luchar o huir.

Cuando un individuo se siente amenazado, puede tener poco o ningún tiempo para pensar o planificar sus actos. Es por ello que la naturaleza le dio la habilidad de luchar contra la amenaza o huir de ella.

En nuestra sociedad moderna, encontramos amenazas por doquier; sin embargo, rara vez podemos atacar o correr.

Por ello, a menudo respondemos creando lo que conocemos como estrés, y ahora sabemos que el estrés puede afectar a nuestro sistema inmunológico de manera positiva o negativa.


El modelo de adaptación general de Selye

El término estrés se acuñó en respuesta al trabajo de Hans Selye y su Modelo de la Adaptación General. Selye notó que cuando el ser humano se estresaba durante prolongados periodos de tiempo, comenzaban a aparecer reacciones internas características que afectaban al sistema hormonal y al estómago, a las glándulas del timo, a los tejidos linfáticos y a las células blancas de la sangre. Estos son los órganos más afectados por el estrés. Nótese la similitud entre el Modelo de la Adaptación General de Selye y lo que hasta ahora se ha dicho sobre el PNI. La única diferencia es que el PNI nos dice que además de lo citado, esos órganos y componentes celulares también le responden al cerebro.



La cascada del estrés

El estrés tiene varios aspectos principales. Primero, el evento estresante propone una amenaza real o imaginaria a nuestro bienestar interior o exterior. El evento puede en verdad amenazar nuestra vida o sólo parecer que lo hace. Es decir, que se interpreta como una amenaza a nuestro modo de vida. Por ejemplo, un montón de facturas sin pagar puede parecer una amenaza al presente o futuro modus vivendi de un individuo.

Segundo, hay una compleja serie de cambios químicos, neurológicos y hormonales internos que son automáticamente puestos en movimiento; esto es a lo que me refiero como la Cascada del Estrés. Estos eventos ocurren fuera de nuestro control y producen alteraciones tanto físicas, como emocionales y mentales dirigidas a preparar al individuo para su auto-defensa.

Una vez comenzado el proceso, sólo puede ser detenido por la eliminación de la amenaza (sea ésta real o imaginaria). Sólo entonces se desactivará el Mecanismo del Estrés. Este también puede aplacarse cuando el individuo logra reconocer que los eventos en cuestión ya no son, o nunca fueron, una amenaza real.

Ya que la meta primordial del Mecanismo del Estrés es asegurar nuestra supervivencia, cuando cualquier evento que parezca una amenaza (sea real o no) ocurre en nuestro espacio vital, la primera cosa que nuestra mente/cuerpo hace es revisar todas nuestras experiencias pasadas, tanto las incluidas en nuestros códigos genéticos (los recuerdos inconscientes y colectivos de nuestra especie), como las personalmente vividas durante los años de nuestra formación, para determinar si lo que está ocurriendo es una amenaza real. Si se llega a la conclusión de que sí representa un peligro, el Mecanismo del Estrés se activa. Si no, puede que ni nos enteremos del evento. Puede que ésto sea donde comienzan y eventualmente terminan todos los fenómenos de PNI.


Los aspectos neuro/eléctrico/hormonal/bioquímicos del mecanismo del estrés son los mismos usados por la reacción PNI. Se podría decir que son el mismo mecanismo.
Hormonas del estrés

Démosle un vistazo a los órganos del estrés y sus hormonas. Una vez más, note las similitudes con el mecanismo del PNI.

Los órganos del estrés son el Hipotálamo y la glándula Pituitaria, las Glándulas Suprarrenales, Tiroides, Timo y las glándulas de la Reproducción. Ellos se comunican a través de sistemas de retroalimentación hormonal, así como por el sistema nervioso simpático y parasimpático.

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