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Proyecto de Investigación: Método Centauro de revitalización en la tercera edad Fase I: 2007-10


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METODO CENTAURO – Programa Científico - Fase I



Proyecto de Investigación:
Método Centauro de revitalización en la tercera edad
Fase I: 2007-10

Investigador principal: Rosa Angulo Barroso, PhD

Coordinació: Joan Antoni Prat Subirana

Becari: Albert Iricibar Martínez

ÍNDICE
1. OBJETIVOS ESPECIFICOS DEL PROYECTO
2. MODELO CONCEPTUAL
3. JUSTIFICACIÓN Y RELEVANCIA DEL PROYECTO: EL ENVEJECIMIENTO, UN PROBLEMA SOCIAL POR RESOLVER

3. A. INTRODUCCIÓN

3. B. PIRÀMIDE DE LA POBLACIÓN

3. C. EXPECTATIVA DE VIDA

3. D. REPERCUSIONES SOCIOECONÓMICAS

3. E. LA SOLUCIÓN ÓPTIMA

3. F. OMS.

3. G. LA INACTIVIDAD FÍSICA

3. H. LOS PROGRAMAS PROPUESTOS HASTA AHORA

3. I. NUESTRA EXPERIÈNCIA: EL MÈTODO CENTAURO


4. RESULTADOS PRELIMINARES
5. DISEŇO Y METODOS DE INVESTIGACION

5. A. PARTICIPANTES

5. B. HIPOTESIS

5. C. INTERVENCIONES

5. D. CALENDARIO

5. E. TESTS Y QUESTIONARIOS

5. F. ANALISIS ESTADISTICOS
6. INVESTIGACION CON PARTICIPANTES HUMANOS

6. A. PROTECCION DE SUJETOS HUMANOS

6. B. PLAN DE SEGURIDAD Y CONFIDENCIALIDAD

6. C. CONSENTIMIENTO INFORMADO


7. PRESUPUESTO
8. PERSONAL
9. RECURSOS DE INSTALACIONES, COMUNICACIONES, E INTRUMENTACION
10. CURRICULUM VITAE DEL PERSONAL
11. LITERATURA CITADA

1. OBJETIVOS ESPECIFICOS DEL PROYECTO


1. A. Demostrar la eficacia del Método Centauro en la mejora de la calidad de vida de las personas de la tercera edad.
El Método Centauro es un sistema de intervención y/o prevención psico-física que se basa en ejercicios psico-físicos a través de la utilización del caballo como herramienta mediativa en este proceso. Los ejercicios se basaran en la práctica del equilibrio, la coordinación, la flexibilidad, la fuerza, y la resistencia con la ayuda del caballo.

La calidad de vida en este proyecto se define como la mejora de aspectos físicos (como control postural, respuesta fisiológica al ejercicio, etc.) y psicológicos (como memoria, inhibición de respuesta, depresión, nivel de satisfacción, etc.).

Las personas de tercera edad en este estudio se definen como aquellos individuos entre 65-85 años de edad que son ambulantes independientes y no sufren de enfermedades neuronales degenerativas centrales o periféricas.
1. B. Demostrar la superioridad del Método Centauro en contraste con un método tradicional de actividad física en la mejora de la calidad de vida de las personas de la tercera edad.
El método tradicional de actividad física se basara en actividades que requieran la práctica del equilibrio, la coordinación, la flexibilidad, la fuerza, y la resistencia SIN la utilización del caballo.

La comparación directa de estos dos tipos de intervención permite la extracción del efecto del caballo en si mismo en la mejora de la calidad de vida de las personas de la tercera edad.


1. C. Demostrar la superioridad del Método Centauro en contraste con un método de intervención lúdico-cultural en la mejora de la calidad de vida de las personas de la tercera edad.
El método de intervención lúdico-cultural se basara en actividades lúdicas, obviamente, SIN la utilización del caballo, como pueden ser juegos de mesa, coloquios de cinematografía, etc.

La comparación directa de estos dos tipos de intervención permite la extracción del efecto combinado del caballo y la actividad física, y separado del efecto socio-emocional que pueda producir una actividad lúdica, en la mejora de la calidad de vida de las personas de la tercera edad.

2. MODELO CONEPTUAL

Existe una problemática socio-económica en torno al envejecimiento del ser humano respaldada por clara y contundente evidencia. Es más, los posibles beneficios que reportaría la atención de dicha problemática a través de programas de intervención y cambio social son obvias. Basándonos en nuestras experiencias previas del trabajo realizado con el caballo y con las personas de la tercera edad, nos atrevemos a desarrollar un modelo conceptual, basándonos en la Teoría General de Sistemas, dado que es una base sólida para abordar la complejidad y el acelerado ritmo de los cambios que podemos observar en todos los ámbitos.

El problema que nos atañe, puede ser definido como un sistema complejo donde los diferentes componentes interactúan de forma bi-direccional y bajo leyes de cooperación y competición. Dentro de este sistema debemos contemplar dos componentes fundamentales, el individuo de la tercera edad y el caballo. A través de una intervención de actividades con el caballo, lo que se intenta hacer, es relacionar estos dos componentes del sistema en tareas comunes, y así generar una dinámica muy especial, en la que las necesidades y capacidades de ambas partes entran en una sinergia guiada, como hemos dicho, por la cooperación y la competición. Es por ello fundamental, que la selección del caballo para cada persona de la tercera edad, se realice de forma individual. De esta forma, el caballo podrá transmitir al ser humano, una fuente de estímulos adaptados a las características de la persona, así como ésta, podrá también interactuar con el caballo dependiendo de las necesidades y capacidades de éste.



Cuando se genera una dinámica de intercambio tan rica, se abren inmensas posibilidades de crear y practicar nuevas y mejores formas de comportamiento. La persona abrirá nuevas posibilidades de exploración, intentará nuevos movimientos, y percibirá nuevas sensaciones. Eso, a su vez, le llevara a interactuar más y mejor con el caballo, aportándole a éste lo necesario para continuar con un enriquecimiento casi sin límites entre ambos seres (es decir una cooperación bi-direccional dinámica).
Es obvio que la persona de la tercera edad, ha entrado en una etapa del desarrollo natural, donde las funciones fisiológicas, cognitivas e incluso emocionales, no son tan eficientes como en etapas anteriores del desarrollo. En dicha edad, el individuo sufre de forma más marcada carencias funcionales y orgánicas, como pueden ser su fuerza muscular, el uso del rango de movimiento, el control postural, la coordinación de los movimientos, la rapidez de sus decisiones, y la capacidad de atención y discriminación, para nombrar algunas. Precisamente, porque la persona de la tercera edad presenta un cuadro lleno de necesidades “trabajables”, el caballo representa un medio ideal para perturbar esos estados estancados que se adquieren con el paso de los años. El caballo conlleva unos recursos de estimulación de una riqueza sin igual. Con él, el anciano puede percibir estímulos en mayor cantidad y de mayor riqueza, tanto a nivel sensorial como emocional, y ello porque: a) la grandeza y la herencia evolutiva del caballo imponen respeto al humano; b) el caballo puede provocar reacciones impensables, y c) el caballo puede incitar movimiento y en cierta forma obligar a ello. Y todo ello no de una forma pasiva, no de una forma forzada, no de una forma reactiva, sino de una forma sinérgica. Es decir, de una forma donde el caballo empuja hasta un límite sostenible, y donde el humano da hasta ese límite tolerable. En una palabra, donde ambos cooperan hacia un mejor rendimiento, y donde la competición sólo se entiende desde el círculo del sistema.
Quizás podríamos preguntarnos, cuales son los mecanismos por los que una mejora de rendimiento a todos los niveles, se produce después de una intervención de actividades con el caballo. Pues bien, podríamos entrar en teorías de plasticidad del sistema nervioso, en mecanismos de estímulo-respuesta, o en principios de práctica específica, pero lo que creemos fundamental en este proceso, es la posibilidad de auto-reorganización. Es decir, en un sistema complejo y dinámico, donde la cooperación de las partes ocurre ante una tarea funcional común, es altamente probable que las partes integrantes de ese sistema, se “re-organicen” de forma espontánea para generar un rendimiento mayor. Así pues, no es posible definir este modelo con un proceso de causa única, y menos aún prescrita de ante mano. Ahora bien, sí es necesario que se den ciertas circunstancias que favorezcan el cambio, y justo eso es lo que planteamos que ocurre con el caballo. Esas circunstancias, requieren que exista suficiente incitación y perturbación de estados estables para instigar el cambio. Se requiere que exista suficiente práctica en formas muy variables y variadas, para que a través de la exploración se descubran nuevas (o “antiguas” en nuestro caso) formas de comportamiento, tanto motor-cognitivo como emocional. Esta creación de exuberante variabilidad y exploración de límites y capacidades, lleva a otro proceso importante, el cual puede ser llamado de selección. En dicho proceso, el individuo selecciona de entre las posibilidades exploradas y practicadas, esos nuevos estados de comportamiento que son más eficientes y que son favorecidos gracias a esa dinámica de cooperación.
En resumen, nuestro modelo conceptual es uno de un sistema dinámico donde existe la posibilidad de auto-reorganización, donde la interacción lleva a una cooperación guiada por las tareas funcionales, y donde los antiguos estados de comportamiento estancados e ineficientes, pueden ser cambiados por otros más efectivos.


3. JUSTIFICACIÓN Y RELEVANCIA DEL PROYECTO: EL ENVEJECIMIENTO, UN PROBLEMA SOCIAL POR RESOLVER


3. A. INTRODUCCIÓN
Si hacemos un pequeño análisis retrospectivo de la Historia de la Humanidad, estaremos todos de acuerdo que el siglo que hemos dejado atrás, el siglo XX, ha sido des del punto de vista de la evolución del hombre, uno de los mas interesantes, por no decir el más interesante. Hemos asistido al nacimiento del mundo cibernético, al nacimiento de la robótica, al de la aviación, de la automoción, etc., en resumen, podríamos citar el siglo XX como el siglo por antonomasia del desarrollo tecnológico humano.
Este mundo que hoy nos rodea, ha bombardeado al ser humano con estímulos de toda índole, tanto des del punto de vista sociológico, como psicológico y fisiológico. El nivel de intensidad de estos estímulos supera con creces el umbral de excitación, y además, es tan grande el número de ellos, es tan grande la cantidad, que constantemente hay tendencia ha romperse la línea de equilibrio que por naturaleza el individuo intenta conservar.
En definitiva, son tantos los incentivos que estamos recibiendo, que siguiendo las pautas de la teoría del Síndrome General de Adaptación de Hans Selye, resulta que constantemente estamos rozando los estados de “shock”, y delante de este desgaste, bien sea físico o psicológico, el ser humano forzosamente ha de sobreponerse i adaptarse, ya que por el contrario, lo conduciría irremediablemente a una depauperación irrecuperable.
El mundo tecnológico que nos rodea, tiene y continuará teniendo una inmensa repercusión, no solo en la forma de vivir el individuo, sino también en una serie de cambios o modificaciones en el comportamiento social. Por poco observador que sea uno, hemos de admitir que estos cambios o modificaciones ahora se producen de forma acelerada.
En el ámbito colectivo, uno de los grandes cambios que se está produciendo, es el incremento de la expectativa de vida que hoy en día está alcanzando el ser humano, y esto implica al mismo tiempo una modificación muy importante de la estructura en la pirámide poblacional.
3. B. PIRAMIDE DE LA POBLACIÓN
Si se hace el estudio de algunas ciudades europeas y analizamos la evolución de sus poblaciones a lo largo de un periodo determinado, podremos establecer los pronósticos o tendencias de crecimiento, y llegaremos a la conclusión que en todas ellas los datos son prácticamente coincidentes.
Si cogemos por ejemplo Barcelona, se ha elaborado un estudio del desarrollo de la estructura piramidal de esta ciudad, ya que es una urbe que ha experimentado según los censos de población de 1991, 1996 y 2000, unos cambios estructurales muy importantes (Catalunya, 2004).
Los resultados de estos censos de población, muestran como se está produciendo una fuerte disminución en el número de niños menores de 14 años, y por el contrario, un considerable aumento del número de personas mayores de 64 años, mientras que el grupo de personas consideradas en edad activa se mantiene relativamente estable.
Se considera como edad activa, la comprendida entre los 25 y 65 años. Este fenómeno, propio de la evolución social, es común en todos los países de la Unión Europea y se ha definido como “envejecimiento de la población”, siendo su incidencia cada vez más grande.
En Barcelona, el censo total de la población ha variado de 1.643.541 personas en el año 1991, a 1.506.805 en el año 1996 y por último a 1.512.971 en el año 2000.

El número de personas de más de 65 años era de 285.481 en el año 1991 representaba el 17’37% de la población; pasando a 311.811 en el año 1996, que representaba el 20’70% de la población, y finalmente a 331.665 en el año 2000, que representaba un 21’92%. Estos resultados, constatan el aumento progresivo de personas que ingresan en el periodo que se denomina comúnmente de la Tercera Edad.


Es muy difícil determinar cuando comienza el periodo de desarrollo humano conocido habitualmente como Tercera Edad. Los expertos en la evolución del hombre no se ponen de acuerdo respecto al momento en que se inicia la vejez, ya que depende de numerosos factores que inciden en la vida que uno ha llevado: la alimentación, la actividad física, la profesión, los hechos vividos, la manera de afrontarlos, etc.
Teniendo en cuenta todo esto, podríamos afirmar que la edad cronológica no define de forma precisa el envejecimiento (Jackson, 2003), si bien socialmente se acepta como punto de inicio de esta etapa de la vida, el momento corresponde a la jubilación, tanto si se es o no trabajador activo y ésta, es alrededor de los 65 años.
Por el contrario, la población infantil en la ciudad de Barcelona ha disminuido. En el año 1991 la población de 0 a 14 años era de 236.828 habitantes, que representaba el 14’4% de la población. En el año 1996 este grupo de población disminuyó hasta 179.637 personas, representando el 11’9% de la población. En el censo del año 2000 la población infantil continuó disminuyendo, situándose en 175.541 personas, el que representaba un 11’6% de la población.
En consecuencia, el índice de envejecimiento que determina la relación entre las personas de más de 65 años y la población menor de 14 años, ha aumentado de forma considerable. Si en el año 1991 había 121 personas de más de 65 años por cada 100 niños menores de 14 años, en el año 1996 esta proporción había aumentado a 174; es decir, había 174 personas con más de 65 años por cada 100 niños menores de 14 años. En el año 2000 continúa aumentando dicha tendencia y se sitúa en 189 personas de la tercera edad por cada 100 menores de 14 años. Casi el doble de personas de la tercera edad que de niños. Estos datos constatan que la población se va envejeciendo de forma acelerada.

Año

Índice de envejecimiento

1991

1,21

1996

1,74

2000

1,89

3. C. EXPECTATIVA DE VIDA
Respecto a la “expectativa de vida” o lo que también se denomina “esperanza de vida”, ésta, aumenta no tan solo relación al número de personas que llegan a los 65 años, sino que se produce un progresivo aumento de las personas que sobrepasan esta edad. (Catalunya, 2004).
Otro índice de envejecimiento que mide la proporción de la población de más de 75 años con relación al grupo de más de 65 años era ya de 42 en el año 1996; es decir: de cada 100 personas mayores de 65 años, 41 tenían más de 75 años, lo cual significa que había 131.226 personas mayores de 75 años en la ciudad de Barcelona. En el año 2000 esta cifra aumentó a 153.303 personas mayores de 75 años; lo que representaba que por cada 100 personas de más de 65 años, 48 eran mayores de 75 años.
Todos estos datos confirman de forma objetiva el cambio que se está operando en la estructura de la sociedad: cada día existen más viejos y menos jóvenes.

Las previsiones de las Naciones Unidas es que en el año 2050 en España el 37’6% de la población tendrán más de 65 años y el 13’4% de ellas serán octogenarias. En Japón será el 36’4% y en Italia el 35’9% (RENA, 2005).


Este crecimiento de la expectativa de vida, es una de las consecuencias del gran avance tecnológico del pasado siglo XX. Y este paso hacia delante no es patrimonio único de una rama de las ciencias, como podría ser la medicina o la farmacología, sino del conjunto de todas ellas.
Al mismo tiempo, este incremento de la expectativa de vida está produciendo un gran desequilibrio, tanto en el ámbito colectivo como en el ámbito individual, desequilibrio que aún está lejos de encontrar las soluciones satisfactorias, es decir: soluciones que satisfagan las necesidades de toda esta masa creciente de la población que está accediendo a la Tercera Edad, antes llamada vejez o ancianidad.
En el lenguaje popular, la mayoría de las veces se desfigura el sentido real o determinante de una palabra y se asocia el vocablo a un estereotipo mental que se aparta de la definición real. Ello comporta que una palabra puede ser interpretada de forma muy distinta y en ocasiones de manera contradictoria, todo depende del tiempo en que se es aplicada. Lo mismo sucede con los vocablos: “viejo” y “anciano” cuando nos referimos a una persona.

Según el Diccionario de Pompeu Fabra, los dos vocablos refiriéndose siempre a la persona, significan lo mismo: “persona de muchos años”. No obstante, el estereotipo social o mejor dicho, el engrama mental que se tenía de la palabra “viejo” o “anciano” en la Roma clásica, era de una persona venerable, y esta interpretación hoy en día se ha transmutado totalmente ("ANTROPOLOGÍA DE LOS CUIDADOS EN EL ANCIANO: evolución de los valores sociales sobre la vejez a través de la historia," 2002). En la actualidad los conceptos populares de: “viejo” y “anciano”, los sociólogos han detectado que responden a los siguientes estereotipos:




  1. Las personas que tienen más de 65 años son “viejas”.

  2. La mayoría de “ancianos” están enfermos.

  3. La gente mayor es improductiva.

  4. Los viejos no son atractivos.

  5. Todos los viejos se parecen.

  6. Los viejos son una carga para la sociedad.

¡Este es el perfil del viejo del siglo XXI! Resumiendo: edad avanzada, viejo o anciano, según el concepto popular de hoy, es sinónimo de poca salud, de improductividad y carga social, de falta de atractivo y pérdida de identidad personal.


Gracias a la medicina y la farmacología, se ha conseguido un gran logro, el poder alarga la esperanza de vida y los datos antes citados lo demuestran. Esperanza de vida que aún está lejos de llegar a las posibilidades de la especie humana, ya que facultativamente se estima que un individuo en un medio libre de contaminación y con un mantenimiento de vida sano, tendría que vivir hasta los 120 años (Olshansky, 1990). No obstante, se observa que hasta el presente estos logros sólo se han obtenido en el terreno cronológico; y ésto es insuficiente, ya que los adjetivos que se le imponen al “hombre viejo” según el concepto popular, son muy peyorativos e implican un deterioro de la calidad de vida de las personas ancianas o de la Tercera Edad.
Los datos precedentes, en los que se analizaba la pirámide de población de la ciudad de Barcelona, son extrapolables, con mínimas diferencias a las restantes ciudades de los países del continente europeo. Puede ser por eso, que haya quien proponga de manera sarcástica el cambio de denominación de “VIEJO CONTINENTE” por el de “CONTINENTE VIEJO”.
Europa, es ahora más que nunca el Continente Viejo. Y el envejecimiento de la población, es uno de los graves problemas que han de afrontar las economías europeas, y en particular la española, dado que España es el país con el índice más grande de esperanza de vida de toda Europa, con más de un 17% de la población por encima de 65 años. Y esta cuota va creciendo.
3. D. REPERCUSIONES SOCIOECONOMICAS
En el ámbito colectivo, las repercusiones del aumento creciente de la población anciana respecto a la económica, son evidentes, ya que se produce un aumento del gasto de la protección social, especialmente en los capítulos de pensiones de jubilación, farmacia y sanidad, este último debido principalmente al incremento del gasto sanitario en enfermedades crónicas.
Pero en un futuro no lejano, lejos de solucionarse, el problema tenderá a agravarse por la baja tasa de natalidad y el crecimiento continuo de la esperanza de vida, que actualmente según datos del INE para el 2005 ya se sitúa en 83,48 años para las mujeres y en 76,96 años para los hombres.

Respecto a las Pensiones de Jubilación, a España, los estudios del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Consejo Económico y Social (CES), ven posible el mantenimiento del sistema de pensiones actual tan solo hasta el año 2020. No obstante, otros analistas ofrecen una visión más crítica y consideran que este periodo será mucho más corto, a pesar que España es uno de los países con un nivel de pensiones más bajo de Europa.





Según datos del 2002

Pensiones

Menos de 210,35 €

5%

210,35 a 420,70 €

51%

420,70 a 841,41 €

30%

841,41 a 1202,02 €

12%

Más de 1202,02 €

2%

(Según datos publicados por el Ministerio del Trabajo y Asuntos Sociales en el 2002)

Los gastos anuales en España en Sanidad y Servicios Sociales y Ayudas Técnicas para las personas de más de 65 años, se han de dividir en dos registros: las personas que viven Sin Dependencia y las que lo hacen con Dependencia. Las cifras de gastos son los siguientes (Rodríguez, 2002):







Sin Dependencia

%

Con Dependencia

%

Servicios Sanitarios

414 €

27 €

2.856 €

29

Farmacia y Ayudas Técnicas

654 €

42 €

654 €

7

Servicios Sociales

481 €

31 €

6.159 €

64

TOTAL

1.550 €

100 €

9.669 €

100

En el cuadro precedente, observamos que los gastos en farmacia los han computado por igual, tanto para las personas Dependientes como para las no dependientes, dado que no hay datos significativos para cada grupo, pero si estudiamos los gastos mensuales en farmacia entre la población activa y los pensionistas, tendremos:





GASTOS EN FARMACIA

Pensionista




Activo

Gastos mensuales de farmacia

49,61 €




3,90 €

Gastos / receta

12,26 €




8,20 €

Traducidas estas cifras en valores anuales de gastos o una media de recetas anuales, los datos serían los siguientes:




GASTOS EN FARMACIA

Pensionista

Activo

Gastos anuales de farmacia

595,32 €

46,80 €

Gastos / receta

12.26 €

8.20 €

Media de recetas / año

48.57

5.71

Algunos políticos europeos, interesados únicamente en la captación de impuestos, se les ha ocurrido la idea de paliar el problema socio-económico, con la absorción de un elevado número de inmigrantes y, de esta manera, mantener la proporción: que por cada pensionista haya dos cotizantes en la Seguridad Social. Esto significa que para mantener esta tasa, dentro de 50 años se requerirá en España 15 millones de inmigrantes que estuviesen en activo. Cifra que puede conllevar graves problemas sociales, tal y como está sucediendo en la actualidad, y que no es justificable por el único hecho de garantizar determinados objetivos de financiación del estado.


Como consecuencia, nos encontramos delante de un grave problema socio-económico, ya que cuando el hombre llegaba a una mediana de esperanza de vida de 50 ó 60 años, las consecuencias de este proceso no ocasionaban grandes trastornos en la sociedad. No obstante, en la actualidad, la vida del hombre se ha alargado, pero aún no se ha conseguido frenar el proceso degenerativo del organismo humano, por lo que se está convirtiendo a las personas de la tercera edad en deficientes físicos o psíquicos, y en algunos casos ambos al mismo tiempo.
3. E. LA SOLUCIÓN ÓPTIMA
La única solución válida sería alargar la vida productiva de las personas. No obstante, para poder conseguirlo, es necesario que el individuo ya sea hombre o mujer, pueda afrontar este alargamiento de su vida productiva con un estado de salud óptimo, por lo que deberíamos intentar aminorar al máximo la depauperación del organismo.

Cuando nos referimos a alargar la vida productiva de las personas, no implica únicamente la posibilidad de alargar el periodo de trabajo en la empresa habitual, ya que ello perjudicaría el acceso al trabajo de las personas jóvenes, sino también la posibilidad de poderse implicar la persona de la tercera edad en servicios sociales.


3. F. O.M.S
La propia Organización Mundial de la Salud, ha tomado conciencia de este problema y en su programa de “Salud para todos del año 2000”, propuso que la vejez se ha de contemplar con dos indicadores básicos: los años de supervivencia y la calidad de la citada supervivencia, dicho de otra manera, la esperanza de vida libre de discapacidades y por eso recomienda:
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