Página principal

Propuestas para una política social alternativa y el papel del trabajo social (2000)1 2


Descargar 192.13 Kb.
Página1/10
Fecha de conversión22.09.2016
Tamaño192.13 Kb.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

PROPUESTAS PARA UNA POLÍTICA SOCIAL ALTERNATIVA Y EL PAPEL DEL TRABAJO SOCIAL (2000)1 2




Por José Luis Coraggio




I. Presentación

Buenos días. En primer lugar quiero agradecer esta extraordinaria oportunidad que me brindan los amigos y el Consejo para poder aprender de la experiencia, de la práctica, y de las búsquedas de ustedes. Voy a hablar en estos minutos de muchas cosas malas que están pasando pero quiero empezar con una buena noticia. La buena noticia es que están ustedes reunidos, vienen reuniéndose y van a seguir reuniéndose, buscando alternativas. Según lo que me explicaban antes de comenzar, coincidimos en que lo que se viene haciendo no da más. Se está llegando a la convicción, desde muy diversos lugares, que en el país hay que repensar el campo de lo social, hay que repensar las políticas y las metodologías. Para mí es una buena noticia que no sigamos ya por inercia con el mismo tipo de programas, con el mismo tipo de propuestas.


Esto tiene que ver con la realidad, que persistentemente nos está dando una señal que no podemos ocultar. Voy a empezar por una visión de esa realidad. Les anticipo cuál es el carácter de las ideas a exponer y cómo voy a estructurar esa exposición, que tiene como único sentido estimular la discusión entre ustedes, el intercambio entre ustedes y la producción de ustedes. Todo lo que yo voy a plantear debe ser tomado como hipótesis a discutir, a contrastar con otras ideas y con las experiencias. No por falsa modestia sino con la real modestia de que el mundo es muy complejo, de que todo está trastocándose al mismo tiempo, y que nadie tiene la capacidad para saber exactamente qué va a pasar el año que viene, mucho menos dentro de 10 o 20 años. Sin embargo, no podemos decir que no sabemos nada, que todo es un gran caos donde lo único que se puede hacer es reaccionar sobre la marcha. Hay que hacer el esfuerzo de anticipar lo que viene y de anticipar las posibilidades no evidentes que tiene esta realidad, posibilidades que solamente serán experimentadas en el futuro si proponemos e implementamos un programa que las vuelva efectivas.
La principal hipótesis es que es posible otro futuro social, distinto del que podemos anticipar si suponemos la mera proyección hacia adelante de lo que viene pasando, no sólo en nuestro país y en esta provincia sino en América Latina. Y que ese otro futuro requiere un programa de otro tipo, unos objetivos, unas metodologías y unos modos de ver el mundo distintos.
En la exposición primero pondré a consideración lo que creo es una visión compartida de qué se puede esperar de la continuidad del sistema que se ha ido configurando en estas décadas. También qué es lo que no se puede esperar dentro de dicho sistema. No se trata de adoptar una actitud pesimista. No se trata de pesimismo o de optimismo. Se trata de desestructurar ciertas falsas nociones del sentido común que deben ser desafiadas por la voluntad pero también por el conocimiento.
Luego voy a tratar de recuperar las propuestas que han surgido de hacer algo distinto, propuestas que cuando uno las va analizando ve que cada una de ellas contribuye a pensar algún aspecto o iluminar la realidad desde cierta perspectiva, pero que todas tienen limitaciones. Finalmente trataré de plantear elementos para una propuesta más integral, que vaya más allá de la mera idea de que hay que integrar los programas existentes. Esa va a ser mas o menos la organización de mi exposición.

II. Las tendencias y el futuro previsible si no actuamos distinto


Con respecto al primer punto, si uno ve y analiza los resultados que se vienen obteniendo en las economías de América Latina y de Argentina en los últimos años y leemos el informe de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) sobre los resultados del año pasado, si vemos las proyecciones que hacen organismos como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) o que hace la Organización Internacional del Trabajo (OIT), o si incluso leemos entre líneas, y a veces no tan entre líneas, los informes del Banco Mundial sobre la economía mundial, vemos que se está estructurando un sistema económico global que nos atraviesa y que nos incluye-excluyéndonos y que no hay razón para pensar que en su propia evolución va a revertir este proceso de exclusión o de inclusión empobrecida. Que el desarrollo no va a venir de afuera, que la expectativa de que el crecimiento de los países del norte y la evolución de los sistemas de inversión global van a venir a posarse en nuestro país y a integrarlo socialmente no se va a dar ni en nuestro ni en muchos otros de América Latina. Que si va a haber algún desarrollo social va a tener un fuerte componente endógeno que es de nuestra responsabilidad.


No podemos ignorar que otros economistas y muchos políticos afirman lo contrario: que si seguimos carreteando vamos a remontar vuelo, que se retomará un alto ritmo de crecimiento y de generación de empleos, pero si ahora hacemos las cosas bien, si completamos las “asignaturas pendientes”. Yo no lo veo, es más, es inevitable que haya años de crecimiento, pero dentro del régimen económico actual ese crecimiento no va a ser incluyente y no va a ser reintegrador de la sociedad por sí mismo.
No es el objetivo de esta reunión, pero sintetizo algunos rasgos del régimen económico que ilustran lo que digo: Ley de responsabilidad fiscal que indica que en el 2001 y el 2002 debe reducirse aún más el déficit fiscal hasta llegar a cero en el 2003, acompañado de una impunidad manifiesta de los evasores de impuestos más poderosos, a través del contrabando masivo, la sobre y subfacturación de las transacciones internacionales, la utilización ilegal de los reintegros a las exportaciones, las exenciones impositivas que eran parte de un acuerdo que nunca se cumplió y sin embargo se mantiene el aporte estatal a la acumulación de los grandes monopolios (como la exención de las contribuciones laborales que nunca produjeron el prometido aumento del empleo); el peso creciente del servicio de una deuda externa que continúa creciendo y cuyo costo es impredecible pues depende de una tasa de interés que responde a la coyuntura de la economía norteamericana; la extrema dependencia del flujo de capitales externos golondrina, que son atraídos por altas tasas de interés que a su vez desalientan la inversión productiva en el país; el flujo creciente de ganancias de empresas monopólicas que han copado el mercado interno destruyendo empleo y absorbiendo una masa de ganancias que reinvierten en sus circuitos globales de acumulación; la constatación de que la desregulación laboral es utilizada por las empresas para despedir y para bajar los costos salariales; la reducción drástica de subsidios a la producción nacional y la apertura unilateral las importaciones a la vez que Europa, Estados Unidos o Brasil mantienen políticas de protección y subsidios a la producción; el continuado abandono del sistema de educación, ciencia y técnica, clave para cualquier desarrollo productivo que aproveche las oportunidades del mercado global y compita a la vez con las importaciones provenientes de países de alta tecnología y de países de salarios cinco veces más bajos que los nuestros; el hecho de que cada año no sñolo se reitera el nivel de desempleo de dos dígitos sino que se agregan al mercado de trabajo 300.000 ciudadanos que demandan nuevos empleos y las proyecciones tecnológicas dicen que, de darse, las inversiones del gran capital seran poco demandantes de trabajo. Un modelo que generará crecientes demandas ciudadanas por medios para la sobrevivencia –ni digamos para una vida mínimamente digna- cuando a la vez está construido para reducir continuamente los recursos disponibles para el llamado gasto social.
Todo este sistema que se ha venido armando y protegiendo con candados como la “convertibilidad”, la “responsabilidad fiscal” o la “seguridad jurídica” de los contratos que marcaron la retirada de las responsabilidades del sector público ante la sociedad, se inició desde la dictadura militar y está sostenido por poderes nacionales e internacionales tan concentrados, que su mera enunciación puede paralizar o incitar a comportamientos defensivos y reactivos dentro del mismo sistema. Si queremos hacer efectivas otras posibilidades, tenemos que poder advertirlas y definir los cursos de acción para lograrlas, y ello supone salir de la parálisis y del “sálvese quién pueda” o del “asístase a quién se pueda”.

  1   2   3   4   5   6   7   8   9   10


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje