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Profesor herminio crespo panorámica teórica desde la Edad Media hasta el siglo XVIII antología de textos introduccióN. Tres conceptosH básicos


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Literatura/



HISTORIA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA
PROFESOR HERMINIO CRESPO

PANORÁMICA TEÓRICA desde la Edad Media hasta el siglo XVIII
ANTOLOGÍA DE TEXTOS


INTRODUCCIÓN.

Tres conceptosH básicos



  1. Sobre la literatura


ÍNDICE

  1. Introducción: tres conceptos básicos 3


  1. Historia de la literatura española de la Edad Media al siglo XVIII

1. Una panorámica teórica 7

2. Una antología de textos (sobre todo poéticos) 22

TRES CONCEPTOS BÁSICOS



  1. LITERATURA


Si he de basarme en mi experiencia personal, creo que el escritor no avanza por su delgado camino de luz de un modo distinto al del hablante en la conversación. La diferencia consiste en la intensidad, en el frenesí con que el escritor se sumerge en el bosque.

Ese total sumergirse del escritor resulta precisamente impedido en el habla usual por la presencia física del interlocutor. El que conversa está atento a las reacciones del interlocutor, mide sus palabras, las refrena, las retira, las contradice si hace falta.

Se dirá que el literato piensa y planea lo que va a escribir; que, a veces, redacta previamente guiones y esquemas. Pero esto no diferencia al hablar literario y al corriente. Diferencia, sí, el hablar “importante” del “no importante”.

Todo el que va a una entrevista de la que pende algo que le interesa va pensando lo que ha de decir, el orden, la manera, la forma de decirlo, procurando grabarse en la memoria troquelaciones felices, tratando de adivinar las reacciones y argumentos del interlocutor, y de hallar modo de rebatirlos.

Entre el habla usual y la literaria no hay una diferencia esencial, sino de matiz y grado. Es que, en resumidas cuentas, todo hablar es estético si por estético no entendemos “faire de la beauté avec les mots” [crear belleza con las palabras], sino lo expresivo, como diría Croce: todo el que habla es un artista.

Los elementos que operan en el lenguaje existen lo mismo en la conversación más vulgar que en la más elevada obra de arte; pero potenciados en la obra de arte.
DÁMASO ALONSO: Poesía española. Ensayo de métodos y límites estilísticos.


II. CRÍTICA LITERARIA

Para entender este proceso [de desarrollo que ha sufrido la crítica literaria] y para ofrecer una perspectiva accesible, aunque esquemática, de las distintas escuelas de esta reciente empresa teórica, nos podría servir como punto de partida la metáfora de una excursión dominical en automóvil, en la que el coche equivale al TEXTO, el conductor al AUTOR, y los pasajeros al LECTOR o CRÍTICO.

1. Empezando por el consenso tradicional [...], los pasajeros miran por las ventanillas del vehículo y contemplan el paisaje, los árboles, las montañas, etc., o sea el paisaje por el que circula el coche. Éste es sólo un medio para practicar el excursionismo, para llegar a los monumentos del turismo (literario). Al concluir el viaje los pasajeros agradecen al conductor un itinerario tan placentero e incluso le piden su opinión al respecto.

2. Siguiendo esta vez las pautas del New Criticism angloamericano [...], los pasajeros hacen ahora que se detenga el automóvil. Empiezan entonces a comentar el interior del vehículo, la disposición de sus elementos (el tablero de instrumentos, el freno de mano, etc.), el confort de los asientos, lo espacioso del maletero, la calidad de la tapicería, el atractivo color de la carrocería, etcétera. Hablan entre sí y al parecer ignoran al conductor: en cualquier caso, no les interesa el paisaje exterior ni el viaje.

3. Los pasajeros formalistas (incluidos aquí los estructuralistas, los semiólogos y demás tecnólogos literarios) también hacen parar el coche. Sin embargo, ahora bajan del vehículo, levantan la tapa del motor, se meten debajo para ver el chasis. Les interesa sobre todo cómo funciona en tanto que máquina, cuáles son los componentes y cómo se relacionan entre sí en este y en otros automóviles: también les interesa el modelo, el diseño y el sistema tecnológico de los que el auto es una realización concreta. Ignoran olímpicamente al conductor, a quienes hicieron bajar un par de kilómetros antes.

4. Para los pasajeros deconstructivistas, el viaje es lo de menos; pero ya que están a bordo paran el coche, se ponen el mono, cogen la caja de herramientas y se ponen a desmantelar el vehículo empezando por las bujías y el carburador. Se lo pasan bomba desparramando las piezas del automóvil por la carretera y dan un nuevo sentido (¿literal?) a la expresión este coche no anda ni con ruedas. Empeñados en demostrar que el automóvil no funciona (y cuando lo consigue lo hace mal), insisten en que el conductor tampoco sabe a dónde va, ni qué hace. En fin, nada tiene sentido ni origen...

5. A los pasajeros marxistas, en cambio, les interesa la historia del automóvil y buscan afanosamente documentación que le concierna, el permiso de circulación, etc. Quieren saber en qué fábrica fue construido el automóvil, cómo, por qué y en qué año; además, les interesa saber cómo la fabricación de automóviles se relaciona con otros procesos industriales y los refleja. Asimismo, algunos pasajeros, con la guía faucauliana en la mano, intentan establecer la posición del coche en relación con la red de carreteras en la que se encuentran y señalan cómo, por muy grandes que sean los esfuerzos del conductor, no puede salirse de esta red viaria.

6. Los pasajeros psicoanalistas se pasan el viaje observando el coche y su trayectoria en relación con el comportamiento del conductor. Anotan la manera como el conductor agarra (¿acaricia?) el volante, cómo mira por el retrovisor, cómo coge (¿suave, violentamente?) el cambio de marchas. Tras parar el automóvil, invitan al conductor a tumbarse en el asiento trasero y le interrogan sobre su familia, su infancia, y acaban descubriendo que sus costumbres y fallos de conducción tienen raíces inconscientes, sexuales. Proclaman que el coche no es más que una proyección fálica de temores no asumidos, de deseos insatisfechos, una manera de superar un complejo de castración -surgido quizá cuando papá se negó a dejarle el SEAT 600 para llevar a mamá a la playa.

7. Los pasajeros siendo en este caso todos ellos miembros del movimiento pro-pasajero, se empeñan en importunar al conductor dándole consejos. Sentados detrás y delante reclaman su derecho a conducir el coche. Algunos, los moderados, están dispuestos a negociar con el conductor la ruta, las paradas, etc. Otros, los más militantes, obligan a bajar al conductor y, tras sustituir algunas piezas y cambiar la dirección, se apoderan del coche y lo llevan a donde les parece más conveniente, guiados por su intuición y fervor de pasajeros. [...]
BARRY JORDAN: “Un viaje por la teoría literaria”, Revista Quimera.
REFLEXIÓN AL PASO
-¿Le parece que la crítica literaria puede establecer definitivamente el valor estético de una pieza literaria?

-¿Qué debe primar en el crítico?: ¿La expresión subjetiva de sus propias opiniones respecto a la obra analizada? ¿La aportación de datos y de análisis que permitan al lector establecer por sí mismo el valor de la obra literaria?

-¿Cómo entender el hecho -tan frecuente- de que la misma obra sea considerada mediocre en una época y pase después a considerarse más subidamente?

III. HISTORIA DE LA LITERATURA
El concepto de literatura se compadece mal con el individualismo de los textos, de los autores o, incluso, de las llamadas literaturas nacionales consideradas como compartimentos estancos. T S. Eliot, en uno de sus memorables ensayos de los años veinte, contradecía los excesos románticos al afirmar que la originalidad de cada escritor brillaba tanto más cuanto mejor se le encuadraba en una tradición, en un sistema literario en el que todo son simultaneidades. Para el autor de The Waste Land, la literatura era una realidad sin fronteras, ni espaciales ni temporales. Todos los autores de todas las épocas y de todas las lenguas eran contemporáneos entre sí y de sus lectores. El conjunto de la literatura de Europa desde Homero, y dentro de ella el conjunto de la literatura de cada país tienen una existencia, y componen un orden simultáneos, de lo que se deduce que ningún poeta encuentra su completa significación en sí mismo, sino que ésta se revela "for contrast and comparison, among the dead".
DARÍO VILLANUEVA

LA HISTORIA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA

hasta el siglo XVIII

1

Panorámica teórica

2

Antología de textos

(sobre todo poéticos)

1
Una panorámica teórica en esquemas

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