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Primera reunión de junio de 2005 Revisión de vida


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OVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD


DIÓCESIS DE SAN FRANCISCO
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Grupo:................................................

PRIMERA REUNIÓN DE JUNIO DE 2005
Revisión de vida: el Señor necesita obreros para su mies, necesita que recuperen a sus ovejas perdidas, necesita que su misericordia y su amor lleguen a todos los rincones... todos somos llamados a evangelizar desde nuestra situación particular... Compartamos el paso de Dios por nuestras vidas.

EUCARISTÍA, FUENTE Y EPIFANÍA DE COMUNIÓN

Los discípulos de Emaús después de su encuentro con Jesús, de caminar con Él y escuchar su Palabra, le pidieron que se quedara “con” ellos, porque no sabían que Él al instituir la Eucaristía ya había encontrado la forma de compartir con ellos sus vidas, quedándose “en” ellos. (Leer Jn.15, 4-10)

Dios ha puesto en el corazón del hombre, el hambre de su Palabra (Am.8,11), un hambre que aquí en la tierra nos anticipa la gloria del cielo a través de la Eucaristía, a la vez que nos abre el camino hacia la plena felicidad que tendremos junto a Él en el cielo.
La íntima y recíproca permanencia que se da en la comunión eucarística (entre Jesús y el hombre), no está separada de la comunión eclesial. La Iglesia es el cuerpo de Jesús, y caminar con Él significa caminar con su cuerpo, en plena unión mediante la acción del Espíritu Santo. Cristo se dio como único pan para hacernos un solo cuerpo. (Leer 1Cor.10, 17 y Jn.17, 21). San Juan Crisóstomo nos dice al respecto: “¿Qué es, en efecto, el pan? Es el cuerpo de Cristo. ¿En qué se transforman los que lo reciben? En el cuerpo de Cristo. En efecto, como el pan es solo uno, por más que esté compuesto de muchos granos de trigo y estos se encuentren en él, aunque no se vean, de tal modo que su diversidad desaparece en virtud de su perfecta fusión; de la misma manera, también nosotros estamos unidos recíprocamente unos a otros y, todos juntos, con Cristo”. Por todo esto, la Eucaristía es fuente de unidad eclesial, pero también epifanía de comunión porque es la máxima manifestación de Jesús.
La Iglesia establece condiciones para poder participar de manera plena en la celebración eucarística, ya que la comunión que Jesús nos pide es exigente. Esta comunión es jerárquica a la vez que fraterna; jerárquica basada en las distintas funciones y ministerios por eso se menciona al Papa y al Obispo Diocesano. Es fraterna como lo refiere la carta Novo Millennio Ineunte, porque nos mueve a sentimientos recíprocos de apertura, afecto, compresión y perdón hacia los hermanos.

Por ser el corazón de la vida cristiana, la Eucaristía no termina entre las paredes de la Iglesia, exige transformar la vida diaria de quien participa de ella. Es necesario cuidar el movimiento que va de la Eucaristía celebrada a la Eucaristía vivida, del misterio creído a la vida renovada.

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos narra la vida de la primera comunidad cristiana y presenta el modelo para la Iglesia de todos los tiempos. (Leer He.2, 42-47 y 4, 32-35).

Jesús no es una idea ni un sentimiento ni un recuerdo. Jesús es una “persona” viva siempre y presente entre nosotros. Amad a Jesús presente en la Eucaristía. Viene a nosotros en la santa Comunión y queda presente en el Sagrario de nuestras iglesias, porque Él es nuestro amigo, amigo de todos, y desea ser especialmente amigo y fortaleza en el camino de vuestra vida que tenéis tanta necesidad de confianza y amistad” (Juan Pablo II)



Reflexionemos y compartamos testimonios:

En la diversidad de caracteres y carismas, ¿nos sentimos fusionados con nuestros hermanos para formar parte del Cuerpo de Cristo? ¿de qué nos valemos para lograrlo? ¿y con la jerarquía?

¿Es nuestra vida cristiana reflejo de las primeras comunidades? ¿qué bienes debemos compartir?


SEGUNDA REUNIÓN DE JUNIO DE 2005

Revisión de vida: Don Orione, un santo de nuestro tiempo, que vivió su acción caritativa en el inmenso Amor a Dios. Con ese mismo amor compartamos el paso de Dios por nuestras vidas.

SAN LUIS ORIONE

Este humilde religioso italiano nació en Pontecurone (Italia) el 23 de Junio de 1872. Desde sus más tiernos años aprendió a cultivar en su corazón un verdadero amor a Dios y una tierna devoción a la Santísima Virgen María. Siendo niño aún ofrece su vida entera al servicio de Dios y de sus semejantes, especialmente los más necesitados.

Pasaron los años, y en su etapa de seminarista, organiza un oratorio para niños humildes y posteriormente abre sus puertas el Colegio Santa Clara, para jóvenes pobres con vocación al sacerdocio.

Dios le concedió la Gracia de dejarse conducir por la caridad y de lanzarse a la acción con la confianza puesta en la Divina Providencia, poniendo sus obras bajo la protección de la Santísima Virgen María y acercándose diariamente a la Eucaristía.

Desde el momento de su ordenación en 1895 en la Capilla del Colegio Santa Clara, se dedicó a concretar la misión especial que Dios le tenía asignada a favor de los pobres y para el bien de la Iglesia.

Impulsado por el Espíritu Santo emprendió arduas tareas... recorrió largos caminos... dando origen a diversas obras de caridad como: escuelas, granjas agrícolas, asilos, Pequeños Cottolengos, etc.

Los Pequeños Cottolengos deben su nombre a José Benito Cottolengo, apóstol y padre de los más pobres y desdichados.

Son obras destinadas al cuidado y asistencia de personas con discapacidad, donde se reza y se trabaja; donde se ama a Dios especialmente amando y sirviendo a estas “personas con capacidades diferentes”.

Dando continuidad y espiritualidad a su obra, Don Orione fundó instituciones religiosas como: “la Pequeña Obra de la Divina Providencia”, integrada por sacerdotes y hermanos religiosos; la congregación femenina de las “Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad”, a quienes les confía huérfanos pobres, enfermos, segregados de la sociedad y jóvenes en situación de riesgo. Dio origen a la “Congregación de las Hermanas Sacramentinas Ciegas”, consagradas a la oración y contemplación; y promovió la formación de un grupo de varones contemplativos llamados Eremitarios (monjes).

Todo su trabajo apostólico está inspirado en dos santos: San Juan Bosco y San José Benito Cottolengo.

Este santo varón falleció en San Remo (Italia) el 12 de marzo de 1940. Fue beatificado (1980) y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 16 de mayo de 2004.
Este humilde y genial sacerdote se distinguió por saber expresar con obras concretas su entrañable amor a Dios y a los hombres más necesitados. De él Juan Pablo II dijo: “...Don Orione se nos presenta como una maravillosa expresión de la caridad cristiana... una de las personalidades eminentes del siglo XX por su fe cristiana y su caridad vivida heroicamente. Fue sacerdote de Cristo, total y gozosamente entregado...”

Actualmente la Obra de Don Orione está trabajando en más de treinta países de los cinco continentes, tratando de favorecer a los más pobres en nombre de la Iglesia, a fin de que puedan vivir más dignamente aquí en la tierra y alcancen la salvación eterna por Jesucristo.



Reflexionemos:

¿Qué actitudes hacen falta a nivel personal para abrirse a las necesidades de nuestros hermanos?



¿Cómo podemos lograr que nuestra mirada cristiana empiece a tener sentido comunitario?

SÓLO LA CARIDAD SALVARÁ AL MUNDO”


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