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Primer Informe de Avance


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PROCESO FORMULACIÓN
LEY GENERAL DE AGUAS


Primer Informe de Avance


Contrato de Consultoría No. 023 del 24 de marzo de 2004.


Biol. Mar. Pedro Arenas Granados M.Sc. M.MAD.
Consultor nacional especialista en aguas marinas y zonas costeras para asistencia técnica y formulación de propuestas de reglamentación hídrica y preparación de un  proyecto de ley general de aguas

Bogotá. D.C. Mayo 10 de 2004.


TABLA DE CONTENIDOS





  1. GENERALIDADES



  1. EL MARCO INTERNACIONAL Y REGIONAL



  1. EL MARCO NACIONAL



  1. LA LEY GENERAL DE AGUAS Y LAS AGUAS MARINAS Y COSTERAS EN COLOMBIA



5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. GENERALIDADES
El océano constituye componente esencial de la biosfera y como tal, es sostenedor de vida, regulador del clima, productor de alimentos, proveedor de valiosos recursos, medio eficaz de transporte y de intercambio de bienes y servicios. Por lo tanto, le corresponde a los Estados velar por la protección y el buen uso de sus respectivos espacios oceánicos y recursos, ya que ello constituye un factor decisivo para satisfacer sus necesidades socio- económicas, aspecto esencial para su desarrollo, estabilidad y seguridad.
Hoy, dados los importantes cambios ocurridos en la agenda mundial, el océano se ha convertido en elemento central de las políticas de los Estados que tienen el privilegio de poseer espacios oceánicos y costas adyacentes a ellos, como es el caso de Colombia con costas en el Mar Caribe y en el Océano Pacífico, aun cuando lamentablemente siempre ha sido un país de mentalidad andina con poca conciencia marítima.
Los espacios oceánicos de Colombia se calculan en aproximadamente 928.600 Km2, lo que representa cerca del 82% de la superficie continental del país. Además, posee 1300 Km de litoral en el Pacífico y 1600 Km en el Caribe. Ellos sin embargo son el principal y final receptor de la contaminación como producto de las actividades humanas que tiene lugar tierra adentro. Cerca de un 90% de los contaminantes es transportado por los ríos al mar. Como consecuencia de ello tanto ecosistemas críticos de alta productividad como arrecifes coralinos y manglares son alterados, como también un progresivo deterioro de la calidad mismas de sus aguas, soporte fundamental para actividades de particular relevancia socioeconómica en el país como el turismo de sol y playa, el ecoturismo, la pesca artesanal e industrial y la acuicultura, entre otras.
Los impactos ambientales en la costa Caribe no son muy alentadores, si se considera que el desarrollo habitacional, aporta cerca de 800.000 toneladas anuales de sedimentos a la cuenca del río Magdalena, y vierte una carga contaminante (medida como DQO) de 50.000 toneladas al año, y aunado con los procesos de erosión, aproximadamente el río descarga anualmente 275 millones de toneladas de sedimentos.
En esta región, el promedio anual del uso de fertilizantes ha sido de 55 kg./ha de cultivo y en 1989 de 90 kg./ha cultivo, generándose, por el aporte de nutrientes, fenómenos de eutroficación por su descarga continua en sistemas cerrados (proliferación de algas, cambios en la estructura de las comunidades, disminución biodiversidad, mortandad de peces, agotamiento del oxígeno disuelto).
Por otra parte, el promedio anual de uso de plaguicidas fue entre 1974 y 1977 de 19.344 toneladas métricas, y entre 1982 - 1984 de 16.100 toneladas métricas, generándose impactos por la afectación de especies no seleccionadas como objetivo y, consecuentemente, contaminación de alimentos por su alta toxicidad y bioacumulación en la biota marino-costera. Estas tendencias se incrementaron aún mas en la década de los años 90.
Las cargas provenientes de aguas residuales domésticas se traducen en 26.300 ton/año de DBO, 42.120 ton/año de SST, 7.118 ton/año de NT, 986 ton/año de PT, y 620 ton/año de grasas y aceites. Las descargas provenientes de fuentes industriales representan 14.693 Ton/año de DBO, 23.738 ton/año de SST, 4.300 ton/año de NT, 2.100 de PT, 1.693 ton/año de derivados del petróleo y grasas, y se detecta la presencia de metales pesados mercurio, cromo, etc.).
De acuerdo con estudios recientes realizados por diferentes entidades se considera que, en la zona del litoral Pacífico, la descarga de sólidos en suspensión asciende a 4.400 ton./día como producto de las actividades de la población existente en esa región. Al mismo tiempo las actividades económicas aportan al ecosistema cerca de 84.000 galones/año de residuos de combustibles y más de 27 millones de toneladas/año de sólidos, a través de fuentes de agua.
Para 1995, las descargas de origen doméstico, en el Pacífico Colombiano ascienden a 52 millones de m3/año, y generan una DBO5 de 7.280 toneladas, lo que representa aumento anual de 1.320 ton/año respecto a 1989.
Respecto a las aguas residuales de origen industrial, el Pacífico Colombiano genera 0.65 millones de m3 que corresponden a 48 mil toneladas anuales de DBO5. El total de la carga orgánica asociada a los vertimientos municipales en términos de DBO5, es del orden de 10.672.406 Ton/año.
El sector industrial en Buenaventura en descargas domésticas arroja al Pacífico un volumen anual de 2.258 m3, con una carga asociada en DBO5 de 6.572.4 Ton/año para 1995.
Considerando la población litoral en 369.617 habitantes (DANE, 1993), que no tiene acceso a ningún servicio de agua, alcantarillado, y disposición técnica de residuos sólidos, y exceptuando a Buenaventura y a Tumaco, los vertimientos municipales a 1995 ascienden a 26.982.041 m3/año; una descarga de materia orgánica medida como DBO5 de 2.550.357 Ton/año; 5.913.872 Ton/año de DQO; sólidos suspendidos que ascienden a 5.913.872 Ton/año; aportes de Fósforo de 147.846.8 Ton/año y de Nitrógeno de 1.219.738 Ton/año.
Pero los aportes contaminantes a través de los ríos, presentados hasta aquí de manera sintética, no solo afectan el territorio nacional. Los aportes del río Magdalena por ejemplo, arrastran según el Programa Ambiental del Caribe del PNUMA (1998), la mayor carga de desechos procedentes de fuentes domesticas terrestres en toda la región sur del Gran Caribe.
El control y prevención efectiva de este grave deterioro, con múltiples repercusiones ecológicas y socioeconómicas, tanto internas como externas, depende en gran medida del desarrollo y aplicación de una normatividad integral, afincada en el territorio, basada en el análisis de los procesos subsecuentes de apropiación y uso de los suelos y de las fuentes de agua en la Nación. De la relevancia en el reconocimiento del componente marino y costero de un proyecto general de aguas para Colombia, estriba de manera importante alcanzar el objetivo del Gobierno Nacional de integrar el océano y los espacios insulares y costeros al desarrollo nacional.

2. EL MARCO INTERNACIONAL
El rápido e intensivo patrón de desarrollo durante las primeras décadas del siglo XX tuvo como resultado diversos efectos sobre los recursos naturales y el medio ambiente. La intensa contaminación ambiental de los años sesenta hizo que la comunidad internacional reconociera la necesidad de realizar acciones globales cooperativas para la protección y ordenación racional del medio ambiente incluyendo la restauración y conservación de la calidad de las aguas costeras y marinas. La protección del medio ambiente marino, de las aguas marinas y los ecosistemas asociados a él, ha sido una de las prioridades establecidas en muchos tratados, convenios y protocolos internacionales que han reconocido la importancia de desarrollar acciones concertadas para su protección como único instrumento para asegurar la supervivencia del planeta.
Los convenios son los instrumentos internacionales a través de los cuales los gobiernos establecen políticas y líneas de acción en el ámbito mundial, que sirven como marco conceptual a través del cual se establecen e implementan las políticas regionales y nacionales.
Aunque el concepto de Manejo Integrado de Zonas Costeras (MIZC) tiene ya más de 35 años (Sorensen, 1997), sólo hasta la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro, Brasil, 1992), fue acogido alrededor del mundo como el concepto central para el manejo de las zonas costeras y los océanos. Sin embargo, la importancia del mar, de sus aguas y las zonas costeras fue reconocida en muchos convenios internacionales y regionales a partir de la década de los años sesenta, estos convenios introdujeron las bases y sirvieron como marco conceptual para muchos de los conceptos que se adoptaron en Río en 1992 y finalmente en Johannesburgo 2002. La próxima sección describirá brevemente estos convenios y los aportes que hicieron con énfasis en aguas marinas en el campo del Manejo Integrado de Zonas Costeras.

Antes de la Cumbre de la Tierra (1992)

Reconociendo que el hombre debido al uso y desarrollo de nuevas tecnologías, tiene la habilidad de producir cambios mucho más grandes que cualquier otra especie en la naturaleza y que muchos de estos cambios no pueden ser abolidos y por lo tanto deben ser regulados para prevenir efectos no deseados, las naciones del mundo a través de las Naciones Unidas convocó a la primera Conferencia sobre el Hombre y el Medio Ambiente en el año 1972. Junto con la Convención de Ramsar, los principios emanados de esta primera Conferencia han servido de marco conceptual para las políticas que se han establecido en las últimas décadas; complementariamente se firmaron otros documentos internacionales que sirvieron como base a muchos de los convenios recientes, algunos significativos son:




  • Convención sobre humedales de importancia internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas (Ramsar, Irán),1971

  • Conferencia sobre el Medio Ambiente y el Hombre (Estocolmo, Suecia), 1972

  • Convención Internacional para la prevención de la Contaminación por buques, MARPOL, (Londres, Inglaterra) 1973

  • Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, (Montego Bay, Jamaica), 1982

  • Convenio para la protección del Medio Ambiente Marino por Contaminación originada de fuentes Terrestres, (Washington, Estados Unidos), 1995.

Una visión sintética de estos instrumentos internacionales se presenta a continuación:


Convención relativa a los humedales de importancia internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas (Ramsar, 1971)

Auspiciada por la UNESCO, esta Convención se firmó en Ramsar, Irán en 1971. RAMSAR es uno de los tratados intergubernamentales que trata sobre la conservación y el “uso sabio” de los recursos naturales. Su objetivo prioritario es dar a conocer a escala internacional la importancia ecológica y económica de los humedales y detener la perdida de los humedales terrestres y costeros (corales, manglares, lagunas costeras y pastos marinos), reconociendo sus funciones ecológicas como reguladores del régimen hídrico y como hábitat, y su valor económico, cultural, científico y recreativo.


Para el propósito de la convención los humedales son definidos así:
Humedales son las áreas de pastos, lagunas, pantanos agua, ya sean naturales o artificiales que estén estáticas o fluyan, dulce, salobre o salada incluyendo las áreas de agua marina con una profundidad que a marea baja no exceda los 6 metros” (Ramsar, 1996).
Esta convención introduce el principio del “uso sabio”1 (Wise Use) definiéndolo de la siguiente forma:
La utilización sostenible para el beneficio de la humanidad en una forma compatible con el mantenimiento de las propiedades naturales del ecosistema. Utilización sostenible se entiende como el uso humano de los humedales de tal forma que se pueda alcanzar un mayor y continuo beneficio para las comunidades actuales mientras se mantiene su potencial para que pueda cubrir las necesidades y aspiraciones de las generaciones futuras”
Para firmar la Convención los países deben designar al menos un humedal que es incluido dentro de la lista de humedales de Importancia Internacional. Al designar esta zona los países asumen responsabilidades de conservar, administrar y hacer uso racional de las áreas designadas. Además tendrán la obligación internacional de formular y aplicar planes de manejo y promover la formación de personal competente para la administración de estas zonas. En la actualidad la convención tiene 101 países signatarios y 872 humedales designados como importantes internacionalmente, el área cubierta por ellos es de 62,568,445 hectáreas (Ramsar, 1997), de esta área mas o menos el 30 por ciento pertenecen a áreas de manglar en el mundo.
Colombia es parte de la Convención, la ratificó en 1997 y designó ya dos áreas Ramsar: siendo la primera el sistema deltáico estuarino de la Ciénaga Grande de Santa Marta como humedal de importancia internacional.

Conferencia del Medio Ambiente y el Hombre (Estocolmo) 1972

La Conferencia del Medio Ambiente y el Hombre (1972), fue la primera respuesta de las naciones del mundo a través de las Naciones Unidas para establecer políticas en el desempeño de las actividades económicas para prevenir los efectos adversos en el medio ambiente (GESAMP,1991). La convención adoptó una serie principios generales para la protección del medio ambiente, entre los que se destacan:




  • Implementar actividades de desarrollo en una forma tal que no se perjudiquen el medio ambiente para las futuras generaciones.

  • Abolir daños serios o irreversibles al medio ambiente

  • Abolir la transferencia de daños del ambiente marino a otros ambientes.

  • Concertar acciones internacionales para la protección y preservación ambiental

Estos principios fueron la semilla del concepto de uso racional de los recursos que más tarde fue desarrollado como el concepto “Uso Sostenible”.


Por otra parte, la convención reconoció a la ciencia y la tecnología como elementos fundamentales en el proceso de desarrollo de la humanidad y les definió un lugar dentro de este proceso de la siguiente forma, “La ciencia y la tecnología, como parte de su contribución para el desarrollo económico y social, producen un conocimiento que debe ser aplicado para la identificación, abolición, y control de los riesgos ambientales y la solución a los problemas medioambientales para el común de la humanidad.
Posteriormente, varios de los principios introducidos por esta Conferencia fueron adoptados por la Convención sobre el derecho del mar, en especial los relacionados con la evaluación y control de la contaminación marina.
Desde su firma ésta Conferencia ha sirvió como mecanismo coordinador a través del cual las oficinas de la familia Naciones Unidas, los gobiernos y los científicos manejan información para darle soporte a la evaluación integral de los asuntos medio ambientales. Estas evaluaciones han sido diseñadas con el propósito de proveer una advertencia temprana a los problemas y una sólida base para las políticas de respuesta (UNEP, 1995).

Convención Internacional para la prevención de la Contaminación por buques, MARPOL (Londres) 1973

El objetivo de esta convención es proteger el medio humano en general y el medio marino y costero en particular de los derrames accidentales, negligentes o deliberados de los hidrocarburos y otras sustancias perjudiciales por los buques.


Además, existen otros acuerdos asociados como por ejemplo, el “Convenio Internacional sobre responsabilidad civil por daños causados por la contaminación de las aguas del mar por hidrocarburos”.

Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Mar (Montego Bay, Jamaica) 1982

Desde 1970 la organización de las Naciones Unidas empezó a realizar una revisión general de todo el derecho del mar. La Asamblea General convocó la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, con el mandato de adoptar una convención que tratara de todas las cuestiones relacionadas con el derecho del mar, incluida la protección al medio ambiente marino, la conferencia celebró 8 períodos de sesiones y fue abierta para la firma en 1982 (FAO, 1992). Finalmente entró en vigor en el año 1994.


El objeto de este tratado es establecer un marco global para solucionar todos los problemas referentes al derecho del mar, estableciendo un orden jurídico para los mares y océanos que facilite la comunicación internacional y promueva los usos con fines pacíficos de los mares y océanos, la utilización equitativa y eficiente de los recursos, el estudio, la protección y la preservación del medio marino y la conservación de sus recursos vivos.
El principio 7 de la Convención se refiere específicamente al medio ambiente marino y establece: “ Los estados deberán tomar todas las medidas pertinentes para prevenir la contaminación marina que pueda crear peligros a la salud humana, dañar los recursos marinos y la vida marina o interferir las actividades de recreación e interferir en los usos legítimos del mar”
Otro de los principios importantes es el requerimiento de un plan y manejo de actividades dentro de sentido más amplio y holístico con una perspectiva que considera todos los ambientes: “Los estados no deben ser unos transmisores directos o indirectos de daños o peligros de un área a otra área o transformar un tipo de contaminación a otro tipo de contaminación” (Artículo 195, Derecho del Mar)
La aplicación de estos principios debe ser flexible dada la diferencias en las estructuras sociales, políticas y económicas de cada Estado y el grado de vulnerabilidad a los daños ambientales de sus aguas costeras. A pesar de que estos principios son relevantes a la introducción de sustancias al medio ambiente marino, sus principios son igualmente aplicables a la regulación de otros efectos humanos tales como:


  • Desarrollo costero

  • Sobrepesca

  • Pérdida de humedales y otros ecosistemas, etc.

A esta forma de impactos es necesario darle una consideración igual al proteger y manejar el medio ambiente marino (GESAMP, 1991).




Programa de Acción Mundial para la Protección del Medio Marino frente a las Actividades realizadas en tierra (Washington) 1995.

La conferencia realizada en Washington, DC, en 1995, fue auspiciada por el PNUMA. La conferencia adoptó un Plan Global de Acción para la Protección del Medio Marino frente a las actividades realizadas en tierra y la Declaración de Washington:
19. Los estados deberían... concentrarse sobre un manejo ambiental sostenible, pragmático e integrado, un proceso como el manejo integrado de áreas costeras, armonizado, como es debido con el manejo de las cuencas de los ríos y plan de uso de la tierra”
Adicional a los tratados internacionales también se han firmado acuerdos y tratados regionales que tienen como marco conceptual los principios y acuerdos internacionales, para la región del Caribe y el Pacifico Sudeste tenemos:

Convenio para la protección y el desarrollo del medio marino en la región del Gran Caribe (Cartagena) 1983

Celebrado en 1983 y aprobado por Colombia mediante ley 56 de 1987. El objeto de este tratado es proteger el medio marino de la región del Gran Caribe para beneficio y disfrute de la generaciones presentes y futuras, por las especiales características hidrográficas y ecológicas del área y su vulnerabilidad a la contaminación.


Convenio para la protección del medio marino y la zona costera del Pacifico Sudeste (Cali) 1981.

En Colombia fue aprobado mediante la ley 45 de 1985. El Objeto del tratado es proteger y preservar el medio marino y la zona costera del Pacifico Sudeste contra todos los tipos y fuentes de contaminación, mediante cooperación regional a través del concurso de la Comisión Permanente del Pacífico Sur –CPPS.



Protocolo para la Conservación y Administración de las áreas marinas y costeras protegidas del Pacifico Sudeste (Paipa) 1989

Celebrado en Paipa, Colombia 1989 y aprobado en Colombia mediante ley 12 de 1992. El objeto del tratado es adoptar medidas apropiadas para proteger y preservar los ecosistemas frágiles, vulnerables o de valor natural único, y fauna y la flora amenazados por agotamiento y extinción, mediante administración de las zonas costeras y creación de áreas protegidas, valorando racionalmente el equilibrio que debe existir entre conservación y desarrollo.




Protocolo para la conservación del Pacifico Sudeste contra la contaminación proveniente de las fuentes terrestres (Quito)1985

Celebrado en Quito en julio de 1985 y aprobado por Colombia mediante ley 45 de 1985. El objeto del tratado es acordar los mecanismos adecuados para la protección del Pacifico Sudeste contra la contaminación proveniente de fuentes terrestres.



Protocolo relativo a las áreas de flora y fauna silvestres especialmente protegidas del Convenio para la Protección y el Desarrollo del Medio Marino de la Región del Gran Caribe, (Kingston Jamaica) 1990

El Convenio y sus anexos establecen los compromisos de establecer Áreas de Protección de recursos naturales de la región caribeña, con el propósito de conservar mantener y restaurar tipos representativos de ecosistemas costeros y marinos su diversidad biológica y genética.


El Protocolo comprende además de las áreas descritas en el Convenio del cual hace parte, las aguas situadas al interior de la línea que sirve de base para medir la anchura del mar territorial, verbigracia, las aguas de las bahías, golfos, ciénagas etc.. Además incumben al protocolo las tierras asociadas a éstas aguas y las cuencas hidrográficas que Colombia designe.
El Estado en cumplimiento del Protocolo, deberá establecer las zonas amortiguadoras de las áreas que haya escogido como protegidas.
Adicionalmente en 1991 se le agregaron Anexos al Protocolo relativos a las áreas de flora y fauna silvestres especialmente protegidas.

Convenio Constitutivo de la Asociación de los Estados del Caribe (Cartagena) 1994

Esta Asociación de Estados Caribeños, dentro de los que se incluyó a nuestro país, tiene como uno de sus propósitos principales, el de la preservación de la integridad ecológica del Mar Caribe, mediante la adopción de medidas por parte de los países miembros para la explotación sostenibles de sus recursos naturales y la preservación del medio ambiente.



Protocolo para la Conservación y Administración de las Áreas Marinas y Costera Protegidas del Pacifico Sudeste Paipa, Boyacá, 1989.

Este Protocolo del “Convenio para la Protección del Medio Ambiente y la Zona Costera del Sudeste” de 1981, guarda una estrecha identidad de propósitos con el referido para la zona del “Gran Caribe”, en la medida que propende por lograr que los Estados miembros, tomen medidas apropiadas para proteger y preservar ecosistemas frágiles, vulnerables o de valor natural o cultural único, en las costas y mares del Pacifico, procurando establecer áreas protegidas para tales fines.



Convenio para la Protección y el Desarrollo del Medio Marítimo en la Región del Gran Caribe y el Protocolo relativo a la Operación para Combatir los Derrames de Hidrocarburos en la Región del Gran Caribe, firmado en Cartagena, 1983.

Lo referido sobre el Protocolo de Kingston, es valido para explicar el presente Convenio, toda vez que el Protocolo extendió los alcances ambientales del mismo a las zonas costeras de las que el Convenio de Cartagena no había hecho mayor referencia.


Respecto del Protocolo para prevenir los derrames de hidrocarburos, contiene unas pocas referencias al compromiso adquirido por las partes, para prestarse colaboración en la prevención y mitigación de los derrames de hidrocarburos en las zonas de aplicación del Convenio.

Convenio para la protección del medio marino y la zona costera del Pacifico Sudeste, del Acuerdo sobre la cooperación regional para el combate contra la contaminación del Pacifico Sudeste por hidrocarburos y otras sustancias nocivas, Lima, Perú, 1981; del Protocolo Complementario del Acuerdo sobre la cooperación regional para el combate contra la contaminación del Pacifico Sudeste por hidrocarburos y otras sustancias nocivas, y del Protocolo para la protección del Pacifico Sudeste contra la contaminación de fuentes terrestres, suscritos en Quito, Ecuador, 1983.

El Convenio, el Acuerdo y los Protocolos aprobados por ésta Ley, son substancialmente similares a los ya descritos, con el único elemento nuevo como es el de la inclusión de las fuentes de contaminación terrestres, y que esencialmente se refiere a los vertimientos efectuados desde tierra.



La Cumbre de la Tierra (1992)

En el año 1989 la Asamblea General de las Naciones Unidas, decidió organizar una conferencia sobre desarrollo y medio ambiente en Junio de 1992. Se decidió además que las naciones estarían representadas por las cabezas de estado, esto la constituiría en la primera Cumbre de la Tierra (Barcenas, 1992). El objetivo prioritario sería sobre desarrollo y medio ambiente y que estos tópicos fueron manejados sobre una base integral, desde el cambio climático hasta los asentamientos humanos. Dentro de los productos se esperaba que produjera una agenda para la acción, la “Agenda 21”, un programa de trabajo acordado por la comunidad internacional para un período después de 1992 y que se extiende hasta el siglo 21.


La Conferencia se basó sobre dos proposiciones gemelas:


  • El manejo del medio ambiente no puede ser asegurado sin tener en cuenta las causas internas de la naturaleza y los patrones de desarrollo.

  • El desarrollo requiere una atención sistemática de las bases ambientales de la cual toda la producción depende.

La Integración fue el corazón del proceso de Río, los asuntos considerados cubrieron un rango muy amplio, proveyendo un foro de discusión de las conexiones de asuntos que hasta el momento se habían tratado separadamente y para integrar los problemas ambientales con los problemas de desarrollo que estaban relacionados.


El medio ambiente marino y las zonas costeras fueron tratadas en el capitulo 17: “Protección de los océanos y de los mares de todo tipo, incluidos los mares cerrados y semicerrados, y de las zonas costeras, y protección, utilización racional y desarrollo de los recursos vivos”. Este capitulo retoma los conceptos de Uso sostenible y Manejo Integrado de Zonas Costeras que ya habían sido esbozados por otros foros internacionales (ver 1.2). Después de la Cumbre de Río el concepto de MIZC ha sido tomado como el eje central organizativo y es parte de la retórica de Desarrollo Sostenible. Muchos foros internacionales han acogido el MIZC como base para el manejo de las zonas costeras y parte de las políticas internacionales. Las siguientes convenciones son derivadas directas de la Reunión de Río, y en ellas se ha tomado el concepto de MIZC como marco conceptual o eje central para ordenación y desarrollo de las zonas costeras a nivel internacional:


  • Convenio sobre la Biodiversidad (1993)

  • Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1992).

La Cumbre de la Tierra adoptó la Declaración de Río sobre el Medio ambiente y Desarrollo y la llamada Agenda 21. La Declaración de Río contiene 27 principios para alcanzar la meta del desarrollo sostenible ambientalmente. La Agenda 21 es un plan de acción integral para la comunidad internacional que se extiende hasta el siglo 21. El capitulo 17 “Protección de los océanos de los mares de todo tipo, incluidos los mares cerrados y semiencerrados, y las zonas costeras, y protección, utilización racional y desarrollo de sus recursos vivos”, presenta las siguientes prioridades para la ordenación de las zonas costeras:




  • Ordenación integrada y desarrollo sostenible de las zonas costeras y las zonas marinas, entre ellas las zonas económicas exclusivas

  • Aprovechamiento sostenible y conservación de los recursos marinos vivos sujetos a jurisdicción nacional

  • Solución de las principales incertidumbres que se plantean respecto de la ordenación del medio marino y el cambio climático

  • Fortalecimiento de la cooperación internacional y la cooperación y la coordinación regionales

  • Desarrollo sostenible de las Islas pequeñas.

En el parágrafo 17.4 se reconoce que a pesar de los esfuerzos que se están haciendo en los planes nacional, subregional, regional y mundial, la forma actual de enfocar la ordenación de los recursos marinos y costeros no siempre ha permitido lograr un desarrollo sostenible, y los recursos costeros y el medio ambiente se está degradando y erosionando rápidamente en muchas partes del mundo, por lo tanto se establecen las siguientes bases para la acción:




  • Crear un proceso integrado de formulación de políticas y adopción de decisiones, en el que participen todos los sectores interesados, para fomentar la compatibilidad y el equilibrio entre los distintos usos.

  • Determinar los usos actuales y proyectados de las zonas costeras y sus interacciones.

  • Concentrarse en los problemas bien definidos relacionados con la ordenación de las zonas costeras

  • Adoptar enfoques preventivos y precautorios en la planificación y la ejecución de proyectos, de forma que incluyan la evaluación previa y la observación sistemática de los efectos ambientales de los grandes proyectos

  • Promover el desarrollo y la aplicación de métodos, tales como la contabilidad de los recursos y la contabilidad ambiental en el plano nacional, que reflejen los cambios de valor resultantes de los distintos usos de las zonas costeras y las zonas marinas, teniendo en cuenta la contaminación, la erosión marina y la pérdida de los recursos y la destrucción de los hábitat

  • Dar a las personas, los grupos y las organizaciones interesados, en la medida de lo posible, acceso a la información pertinente y oportunidades de que sean consultados y participen en la planificación y en la adopción de decisiones en los planos apropiados.

Una breve explicación sobre los dos convenios más importantes derivadas de la Cumbre de la Tierra sería:


Convenio sobre la Biodiversidad (1993)

El Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) entró en vigor el 29 de diciembre de 1993 y ha sido ratificado por mas de 165 países, entre ellos Colombia (ley 165 1994). Este convenio proporciona por primera vez un marco jurídico convenido internacionalmente para acciones concertadas de preservación y utilización sostenible de la diversidad biológica. Los objetivos del convenio son promover la utilización sostenible de los componentes de la diversidad biológica, y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos , mediante el uso adecuado de los recursos, una transferencia apropiada de la tecnología y una acertada financiación.


En la segunda conferencia de los países signatarios de este convenio realizada en Jakarta (1995), la decisión ii/10 sobre “Conservación y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina y Costera” establece:
“Se promueve el uso de las áreas integradas de manejo costero y marinas como el marco conceptual más adecuado para manejar los impactos humanos sobre la diversidad marina y costera y para promover la conservación y el uso sostenible de esta biodiversidad”.
agrega:

Se insta a los países signatarios a establecer y/o fortalecer arreglos institucionales, administrativos y legislativos para el desarrollo del manejo integrado de las áreas costeras y marinas, y su integración dentro de los planes nacionales de desarrollo”.



Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1992)

La convención marco sobre el cambio climático entro en vigor el 21 de marzo de 1994 y ha sido ratificada por mas de 160 países, entre ellos Colombia (ley 164, 1994). El objetivo de la convención es lograr la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático, en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático y permiten que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible.


El articulo 4 de la convención dice:
.....las naciones se comprometen a desarrollar planes para el manejo integrado de las zonas costeras......y es por esto que la convención refuerza las descripciones generales concernientes a MIZC contenidas en el capitulo 17 de la Agenda 21 y muestra como este concepto de manejo puede estar relacionado a la adaptación a los impactos de cambio climático....”

La Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible. Johannesburgo (Sudáfrica), 26 de agosto a 4 de septiembre de 2002
Esta cumbre generó un interés muy considerable. Un centenar de dirigentes mundiales tomaron la palabra en la Cumbre, y en total más de 22.000 personas participaron en ella; entre esas personas había más de 10.000 delegados, 8.000 representantes de ONG y de la sociedad civil y 4.000 periodistas.
La Cumbre hizo especial énfasis en el hecho de que los océanos, los mares, las islas y las zonas costeras constituyen un componente integrado y esencial del ecosistema terrestre y son fundamentales para la seguridad alimentaria mundial y para sostener la prosperidad económica y el bienestar de muchas economías nacionales, especialmente de los países en desarrollo. Insistió que para asegurar el desarrollo sostenible de los océanos es preciso establecer una coordinación y cooperación eficaces, incluso en los planos mundial y regional, entre los organismos pertinentes y adoptar medidas en todos los planos para:
a) Invitar a los Estados a que ratifiquen la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, de 1982, que constituye el marco jurídico general de las actividades relacionadas con los océanos, o se adhieran a ella, y apliquen sus disposiciones;
b) Promover la aplicación del capítulo 17 del Programa 21, en el cual figura el programa de acción para lograr el desarrollo sostenible de los océanos, las zonas costeras y los mares en el contexto de sus esferas programáticas, a saber: la ordenación integrada y el desarrollo sostenible de las zonas costeras, incluidas las zonas económicas exclusivas; la protección del medio marino; el aprovechamiento sostenible y la conservación de los recursos marinos vivos; la solución de los principales problemas que se plantean respecto de la ordenación del medio marino y el cambio climático; el fortalecimiento de la cooperación internacional y de la cooperación y la coordinación regionales y el desarrollo sostenible de las islas pequeñas;
c) Establecer un mecanismo de coordinación interinstitucional eficaz y transparente sobre cuestiones oceánicas y costeras en el sistema de las Naciones Unidas;

d) Promover la aplicación, para el año 2010, del enfoque basado en los ecosistemas, teniendo en cuenta la Declaración de Reykjavik sobre la pesca responsable en el ecosistema marino y la decisión 5/6 de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica;


e) Promover la gestión integrada, multidisciplinaria y multisectorial de las costas y los océanos a nivel nacional y alentar y ayudar a los Estados ribereños a establecer políticas relativas a los océanos y mecanismos para la gestión integrada de las costas;
f) Fortalecer la cooperación regional y la coordinación entre las organizaciones y programas regionales pertinentes, los programas sobre los mares regionales del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, las organizaciones regionales de ordenación de la pesca y otras organizaciones científicas, de salud y de desarrollo regionales;
g) Ayudar a los países en desarrollo a coordinar políticas y programas en los planos regional y subregional con el fin de conservar y ordenar los recursos pesqueros y aplicar planes de ordenación integrada de las zonas costeras, incluso mediante el fomento de actividades sostenibles de pesca costera y tradicional y, cuando corresponda, la creación de infraestructuras conexas;
h) Tomar nota de la labor realizada en el contexto del proceso abierto de consultas oficiosas que la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció por su resolución 54/33 a fin de facilitar su examen anual de la evolución de la situación con respecto a los océanos y el próximo examen de la eficacia y utilidad de ese examen, que, con arreglo a lo dispuesto en la resolución indicada, tendrá lugar en el quincuagésimo séptimo período de sesiones.
En relación específica a la restauración, conservación y manejo sustentable de las aguas marinas y costeras, la Cumbre promovió la aplicación del Programa de Acción Mundial para la protección del medio marino frente a las actividades realizadas en tierra y la Declaración de Montreal para la protección del medio marino frente a las actividades realizadas en tierra, prestando especial atención en el período 2002-2006, a la cuestión de las aguas de desecho municipales, la alteración física y la destrucción de los hábitat y

de nutrientes, adoptando medidas en todos los planos para:
a) Facilitar las asociaciones de colaboración, la investigación científica y la difusión de los conocimientos técnicos; movilizar recursos nacionales, regionales e internacionales y promover el aumento de la capacidad humana e institucional, prestando especial atención a las necesidades de los países en desarrollo;
b) Fortalecer la capacidad de los países en desarrollo para elaborar programas y mecanismos nacionales con el fin de incorporar los objetivos del Programa de Acción Mundial y hacer frente a los riesgos y consecuencias de la contaminación de los océanos;
c) Elaborar programas de acción regionales y mejorar los vínculos con los planes estratégicos para el desarrollo sostenible de los recursos costeros y marinos, prestando especial atención a las zonas sometidas a cambios acelerados del medio ambiente y a las presiones del desarrollo;

d) Hacer todo lo posible por lograr progresos considerables, antes de la próxima Conferencia sobre el Programa de Acción Mundial que se celebrará en 2006, en lo que respecta a la protección del medio marino frente a las actividades realizadas en tierra.




  1. EL MARCO NACIONAL

En los últimos años el esfuerzo del Gobierno se ha dirigido hacia la expedición de documentos de política que orienten y articulen la gestión ambiental de las diferentes entidades hacia el logro de objetivos comunes, respetando las competencias asignadas a cada una, y con el fin de utilizar en forma eficiente los escasos recursos disponibles.


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