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Primer congreso latinoamericano de historia economica


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5.- El comercio y la trata

A fines del siglo XVIII, la naturaleza económica de la organización del comercio esclavista no escapó a las relaciones de poder y recaudación de la corona española, a sus intereses en la confrontación con otras potencias europeas y a las íntimas conexiones entabladas con ésta por los comerciantes españoles. Nos interesa destacar particularmente las políticas estatales y las estrategias mercantiles desarrolladas al respecto. En primer término nos interesa analizar las características que se observan en la organización europea de uno de los impulsos que diera la Corona borbónica al comercio: las Compañías privilegiadas.

Originadas en la inversión en aventuras comerciales desde el siglo XVI las compañías por acciones adquirieron predominancia en Inglaterra, Francia y Holanda. En el primer caso Inglaterra que ejerce la trata en sus puertos de Liverpool, Londres y Bristol y concentra el 41 % del comercio negrero en Europa, funda compañías de comercio con y sin participación de la Corona desde 1588. La Senegal Adventurers, la Company of adventurers of London (1618); la Royal Adventurers trading into Africa (1660) y La Gambia Adventurers (670) que tres años más tarde se transforma en la Royal African Company que obtuvo el monopolio de la trata hasta 1697 en que el comercio se liberó y en 1713 comenzó a comerciar a través del Asiento. Se estima que transportó alrededor de 2.532.300 africanos.

Francia se acusa responsable del traslado de 1.180.000 esclavos y ya ejerce la trata desde el siglo XVI desde La Rochelle, Nantes Honfleur y Bordeaux. En el siglo XVII se configuran compañías privilegiadas monopólicas cuyo accionar se consideró más que mediocre a pesar de haber ingresado 276.000 africanos a las islas. Las compañías actuaron hasta 1716 cuando se abrió el comercio a través de Patentes agregándose los puertos de Rouen, Saint-Malo. En Ámsterdam a comienzos del XVII la forma de compañías por acciones como la de las Indias Orientales, la de las Indias Occidentales y la Sociedad de Surinam con apoyo e inversiones estatales ofrecían a los accionistas posibilidades de beneficios y también de pérdidas compartidas. Los accionistas distribuían sus riesgos en diferentes compañías o en diferentes inversiones de una sola de ellas. A comienzos del siglo XVIII se estima que una fortuna estaba compuesta allí por un 32 % de inversiones en acciones. (BURKE, 1994, P. 81-82/101-102) Las compañías por acciones holandesas actuaron desde 1611 hasta 1735 y se vieron favorecidas por la ocupación de El Mina en África (1637) y sus propias colonias en Surinam, Curazao y Saint Eustaquio así como la ocupación de Brasil (1623-1657) hechos que activaron el comercio de esclavos y obtuvieron el Asiento (1662-85) ingresando a América en este período alrededor de 75.000 esclavos calculándose una elevada tasa de mortalidad del 21.3 %. (GOSLINGA, 1983, p 297-324)

Puede observarse que las compañías por acciones fueron sustituidas por el comercio libre de la trata de esclavos o por otras formas entre 1697 y 1735. En el siglo XVIII se estima que Inglaterra realizó entre 122 y 164 expediciones sobre 51 en Francia. La demanda de esclavos en las islas francesas en el Caribe generó un debate y una declaración de las Juntas de Comercio en el que los comerciantes demostraban que la trata no producía los beneficios esperados intentando mantener el bajo precio de los esclavos. Para dinamizar la iniciativa privada se otorgaron nuevamente privilegios a la Compañía de Guayana y Senegal en 1784 con una prima de 40 libras por tonelada y 60 libras por esclavo introducido a Martinica, Guadalupe, Tobago, Cayena y sur de Santo Domingo actuando hasta 1789 y 1793 cuando en la metrópoli se imponían las ideas de libertad e igualdad y en Haití, la rebelión de los esclavos agitaba todas las conciencias.

La historiografía ha considerado la rentabilidad de las compañías monopólicas y de particulares y la estimación de la reinversión de los beneficios en la economía europea y en particular en la industria. En el caso de las compañías e incluso los Asientos se consideró que el fracaso de todas las empresas en cubrir la demanda de esclavos las colocó en situación de déficit. Los gastos enormes forman parte del mismo e implican el armamento de los navíos, salarios, manutención y construcción de los fuertes además de proveer subsistencia al personal residente en África. En las Antillas se agregan problemas climáticos y financieros a pesar de que en la segunda mitad del siglo se había logrado disminuir la mortalidad, y acelerar la rotación del capital Promediando, se ha calculado una tasa de beneficio del 9.5 % en el caso de los armadores británicos y un 0,1 % aportado por la trata a la financiación industrial del siglo XIX. Por otra parte los derroteros triangulares eran mucho más costosos para los armadores calculándose 16 libras esterlinas por tonelada contra 9.43 en los otros viajes agregándose la rápida depreciación de las embarcaciones por las averías. Los franceses calcularon en un 6 % y los holandeses el 2.1 % el beneficio obtenido por la trata. El precio de transporte por esclavo aumentó a lo largo del siglo pasando de 5 libras esterlinas a 7 en 1720 -1750 y 9 en 1790 en tanto el precio de los esclavos en América se estabilizó en 26.4 libras esterlinas generándose la disminución progresiva del beneficio. En definitiva las naciones que practicaban el comercio negrero ya no estaban mayormente interesados en continuar la trata a fines del siglo XVIII y los historiadores han demostrado que no subsidió el desarrollo industrial europeo. (DEVEAU; 1997, 42-65)

En síntesis España propuso la creación de compañías de privilegio que habían demostrado no ser operativas cuando los países europeos las estaban abandonando y las mantuvo hasta fin de siglo cuando el comercio de la trata estaba ya declinando para las grandes potencias. Integradas las sociedades por acciones por latifundistas e impuestas desde el Estado produjo resultados opuestos a los previstos ya que no dispuestos los accionistas a exponer sus capitales en inversiones mercantiles la Corona se vio obligada a garantizarles rentas satisfactorias agregando a los monopolios, exenciones y privilegios. Por consiguiente no promovió el lucro sino el estancamiento o su mantenimiento en una situación artificial. El objetivo era el de combatir el contrabando y estaban compuestos por capital privado invertido en acciones nominativas. El Estado les concedía un Estatuto de Privilegio para comerciar con monopolio un determinado producto y en un área geográfica específica. Su éxito también fue parcial y desempeñaron un papel secundario. Las compañías por acciones de tipo colonial conformadas con capitales periféricos de negociantes y armadores fueron sin embargo más exitosas que las peninsulares. (VIVES: 1979, 163-164)

Se crearon sucesivamente las compañías de Honduras (1714-1717) la más famosa la Guipuzcoana de Caracas (1728), la de Galicia (1734 para la extracción de palo campeche; la de la Habana (1740-1762) que intercambió lana, harinas y esclavos por azúcar y tabaco La compañía de San Francisco de Sevilla (1747-1780), la Real Compañía de Barcelona (1755-1756) que introdujo productos catalanes en Santo Domingo, Margarita, Puerto Rico, Cumaná y Buenos Aires, la Compañía de Caracas estas últimas integradas por capitales particulares y por último la filoestatal Compañía de Filipinas sucesora de la de Caracas integrada por una inversión de 160 millones de reales de los cuales el Estado colocaba 60 y el Banco San Carlos 21.

Autorizada esta última a emprender operaciones mercantiles entre puertos españoles, americanos filipinos vía Cabo de Hornos, Perú y Cabo de Buena Esperanza obtuvo un monopolio tan amplio que frenó las inversiones particulares que se habían desarrollado desde mediados de siglo. Encargada de vincular los mercados europeos, americanos, africanos y asiáticos y con el monopolio de la trata (1787) estaba autorizada a comprar, armar y despachar por medio de agentes o comisionados en Inglaterra sin límite los barcos negreros desde África y a los puertos americanos. Capitán, oficiales y tripulación eran ingleses con un factor a bordo, piloto, cirujano y cuatro a seis marineros españoles. Con bandera británica hasta entrar en mares americanos en que la bandera sería la española podía conducir a los esclavos, la ropa, utensilios y víveres correspondientes y podían regresar a España cargando plata y mercaderías autorizadas. Un agente en Londres cerró el contrato nuevamente con Baker y Dawson para transportar 5000 africanos por año a 155 pesos por cada esclavo. La Compañía estaba eximida asimismo del derecho de Consulado hasta 500.000 pesos y de la contribución de 2 ½ % de los capitales procedentes de la suscripción de acciones que la Compañía remitiera desde América a las Filipinas. En 1788 la compañía solicitó la facultad de llevar cueros y astas rioplatenses directamente a Inglaterra y le fueron concedidos. Las operaciones de la compañía en el Río de la Plata y las actividades desplegadas por su agente en Buenos Aires, Martín de Sarratea han sido ya bien analizadas rescatándose de ella que en 1785 de un total de 1472 llegados a Buenos Aires-Montevideo se produjo la pérdida de 656 negros. A pesar de manifestar ignorar el precio pagado por los negros a los ingleses considera que estos equivalentes a $105.078: es decir 160,18 por unidad. La compañía obtuvo 72.922 pesos de ganancia Si a la mortalidad en el puerto agregamos la producida en la travesía agregamos 513 pérdidas más (82.172,34) que profundizan la disminución del beneficio calculado inicialmente (STUDER, 1958 p 271-277)

En síntesis, en la segunda mitad del siglo XVIII la Corona inicialmente, intenta reservarse el comercio de esclavos a partir de 1778 y con posterioridad a la firma en El Pardo de los tratados de amistad garantía y comercio entre Portugal y España en el que obtiene las islas de Fernando Póo y Annobón. En segundo término promulga al año siguiente un permiso general para importar esclavos en naves españolas o neutrales con el permiso y luego surge para las regiones del centro y norte de América la posibilidad de proveerse de esclavos en las colonias francesas (1780) .Tres años más tarde cuando cesó el permiso se rebajaron los derechos por cada esclavo introducido a nueve pesos y al 6% por el dinero exportado, se concedieron permisos a comerciantes aislados y se concluyó un contrato con comerciantes de Liverpool, Baker y Dawson, para introducir primero 5000 esclavos en Trinidad y en Caracas, renovándose en 1786 para introducir 6000 por año. La abolición del carimbado y el establecimiento de derechos de importación uniformes respecto de los esclavos que establecen un 6 % de almojarifazgo por cada esclavo sobre un valor máximo de 150 pesos de ocho reales, es decir no más de 9 pesos por cabeza de negro sin distinción de edad, clase ni sexo.

En ese momento la Compañía de Filipinas ya había demostrado su ineficacia y se liberó el tráfico pasando incluso de Cádiz a Inglaterra cinco españoles para estudiar la situación en la que se practicaba el comercio negrero en Londres, Manchester y Liverpool y medir la posibilidad de contratarlos. (1787). En 1789 se estudio la concesión a españoles y extranjeros el permiso de introducir esclavos por el término de tres años. Ya en 1789 se establecía la libertad del comercio fijándose normas respecto a las condiciones de las naves, permanencia en los puertos, calidad de los negros, proporción de los sexos y un premio de 4 $ de a ocho por cabeza de negro introducida por comerciantes españoles con un impuesto anual de 2 $ por cabeza de esclavo dedicado al servicio doméstico en áreas urbanas abandonando el objetivo del comercio directo. El mismo año se aprobó la Real Cédula que denominamos Código Negro. (STUDER, 1958 p 239-253)

La declaración que liberaba la trata en 1789 eximió de impuestos la importación de esclavos a Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico y Venezuela. En 1791 se prorrogó el permiso de la trata a extranjeros por dos años ampliándose al año siguiente la estadía en los puertos de ocho a cuarenta días. En 1793 se autoriza a los españoles a emprender expediciones liberadas directamente a África para comerciar con cualquier tipo de producto y se los eximió de impuestos para la compra de barcos extranjeros dedicados a la trata. Entre 1795 y 1804 se dispuso la liberación total ampliándose a todas las provincias concediéndose en 1796 a los americanos la libertad de expedición de navíos por su cuenta en dirección a la Península Tres años más tarde (1799) se hizo la recomendación de ejercer un control permanente en función de los abusos de los comerciantes españoles que entraban en componendas con los extranjeros e informar a la Corona acerca del número de esclavos introducidos y el precio correspondiente. (MARTIN, 2000 P. 687-689) (STUDER, 1958 p 239-271)


6.- El proyecto de Foster
El espacio de nuestra reflexión lo genera la propuesta articulada por un inquieto hombre de su tiempo residente en España que a través de la presentación de una propuesta pone en evidencia los mecanismos comerciales que implicaba la trata negrera. Por lo expuesto anteriormente puede compararse con otras realizadas en el período pero esta presentación se destaca por su particular visualización de las ventajas comparativas que analiza en cada uno de los componentes de la operación. Analizamos asimismo las críticas que estima posibles que se le realicen y tratamos de explicarnos las razones por las que no se aceptó su propuesta por la coincidencia en el otorgamiento de un feroz monopolio realizado en la misma fecha a la Compañía de Filipinas. No dudamos que es un típico aventurero muy dispuesto a beneficiarse de una u otra forma de los subsidios estatales ya que finaliza su propuesta solicitando el permiso para la formación de una Compañía de asiento de Negros "o bien para una plaza de Oficial en la Secretaría de Indias"

Ventura Foster cuya identificación no ha sido posible y sólo contamos con los datos que él mismo nos proporciona, demostraba tener acceso a la corte para entregar su plan para la formación de una Real Compañía de Asiento de Negros destinada a proveer a toda América en 1787 encuadrado en el Reglamento el Libre comercio de América. Se presentaba como proveedor de los reales ejércitos de Mahon y Gibraltar así como "en las particulares dispensas del comercio a su Patria y en la vasta instrucción del Comercio de América". Señala tener antecedentes como "mayorazgo" de una de las principales casas de comercio y entendemos que significa en este caso administrador o encargado. Manifiesta asimismo haber cursado los estudios mayores en la universidad de Cervera, centro universitario español fundado por el rey Felipe V en 1717 en dicha 0 ciudad catalana en la comarca de la Segarra. Con su creación, se cerraron las ocho universidades catalanas existentes hasta entonces. Todas las rentas de éstas subsidiaron al nuevo centro, que se convirtió en uno de los mejor dotados financieramente por la Corona en toda España. Como la mayoría de las universidades españolas de la época, tuvo una orientación conservadora y ajena a las nuevas ideas y avances de la ciencia pero tuvo la virtud de generar el renacer de los estudios humanísticos. En sus primeros tiempos de vida estuvo dominada por los jesuitas oponiéndose sin disimulos a la política borbónica. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, se inició un período de renovación y apertura intelectual. En ella enseñaron personajes de gran cultura como Ramón Lázaro Dou, Monsalvo y José Finestres. En sus últimos años de existencia se convirtió en el baluarte ideológico del absolutismo y la reacción antiliberal. Fue la única universidad de Cataluña hasta 1842, fecha en que fue trasladada a Barcelona. (XX AGREGAR Y VIVES, 1979 83-84-196-231)

Centrados los fundamentos de su propuesta en "el daño que han ocasionado a España en el comercio con América los ingleses franceses, portugueses y holandeses", considera que es su deber patriótico colaborar con el beneficio de la corona transformando el comercio de pasivo en activo, generar la posibilidad de obtener información sobre África a través de la navegación directa a sus costas, fomentar el comercio nacional eliminando la competencia extranjera, destruir el comercio ilícito de esclavos y abastecer con puntualidad a América. Supone que esta propuesta provee a la seguridad de la Compañía para practicar el comercio de azúcar, aguardiente y licores de España. Este comercio señalaba

".podría hacerse directamente y que mediante la buena salida se estipularía de nuevo con S. M. los Derechos que la Compañía tendría que pagar de los géneros que se consumiesen en aquella Plaza y contribuirían a la satisfacción de gastos sino que la principal atención es proteger el comercio de nuestras Filipinas, y que siguiendo el viaje del Cabo de Buena Esperanza como el más trillado por no sugetarse a los grandes riesgos del Cabo de Hornos y de Beumaire se tendría un lugar de asilo para hacer aguada y carena, en la inteligencia que los negros verdaderamente útiles y buenos son solam.te los de la Ribera de Gambia, reino de Juda; Costas de Benin, de Biafra, de Congo y de Angola." [f 2]

En el artículo 12 de su propuesta reiteraba que su objetivo central era impedir el contrabando extranjero.[f 4]. Por último permitía el ejercicio y la práctica de la marina española y beneficiaba a la real Hacienda con 8% [f.1] Acotaba al respecto que el facilitar buques de la Marina a la compañía no era ni más ni menos que



".un medio para que la Marina se mantenga ocupada, instruida y dado que se pagan por la compañía los gastos de su equipaje y tripulación con la correspondiente gratificación a la oficialidad y marinería y la cantidad de 5000 pesos a SM por el viaje de cada fragata es más que bastante por razón de los gastos extraordinarios que puedan ocurrir pues se tiene por regla general en la Marina que más pierden los navíos en el Puerto que navegando al paso que podrá servir como una pequeña escuadra de evoluciones para observar los movimientos de la India cosa tan interesante a la conservación de nuestras Filipinas." [F 3].

Refiriéndose al comercio de esclavos considera inconveniente que España se rehusara a realizarlo a pesar ".de que nuestros escritores de comercio han probado lo útil que sería y el daño que resultaba de no tener España este comercio activo." Considera apropiada la política renovadora del reinado que procura



".superar dificultades, restablecer sus fábricas y hacerlo en lo posible tan activo como floreciente pues en este se afianza la monarquía, porque se sostienen las leyes con el poder: la actual situación para con las Ameritas nos precisa a vencen inconvenientes y a proteger toda empresa aunque se mire difícil en su principio." [f. 2: solución]

La propuesta de creación de una Real Compañía de asiento de Negros para todas las Indias de España propone en veintitrés puntos su formación contemplando aspectos administrativos, aspectos operativos, y económico financieros sopesando en su escrito las posibles críticas que pudieran hacerse a las mismas y aportando también la solución.

Entre las disposiciones administrativas establecidas en los el artículos 15 al 23 se conforma una compañía integrada por una Junta de tres directores generales residentes dos en Cádiz y uno en Madrid, dos de ellos fijos o permanentes y el ".tercero trienal a nombramiento y elección de la misma Junta." con las mismas facultades y atribuciones para el manejo y nombramiento de empleados y sueldo. Una de sus atribuciones era determinar los sueldos de los directores sin exceder 8750 $. Se establece a partir del tercer año de su formación una reunión anual de la Junta General en Madrid para la exposición de los balances generales y demás escrituras por el término de quince días continuados. Se fijaba un voto por accionista sin importar la cantidad de acciones y sin generar diferencias con los accionistas particulares y estos podrían votar per se o a través de sus apoderados debidamente legalizados por tres escribanos y presentados con un mes de antelación a la Junta.

La compañía se fundaba con un fondo de un millón de pesos distribuido en 500 acciones de $F 2000 cada una admitiéndose españoles legítimos reservándose 3000 acciones para ser colocadas en América en el término de ocho meses. [art. 1F 3] El mismo Foster consideraba que el fondo no era suficiente para el gran giro que debía tener la compañía y con una cantidad excesiva de acciones que "no podrán tener muchos interesados y el término que se da para los de Indias es corto si se considera la distancia de algunos países" [F1] El mismo argumentaba que el fondo era suficiente para costear 5000 negros anuales considerando los 40.800 estipulados para el Asiento inglés. Con referencia a las acciones se fundaba en que los interesados



"... serán muchos cuerpos de los que tienen intereses de la mayor parte de España y América quedarán así bien distribuidas pues la multitud de Accionistas sirve de mucha confusión quando son pocos los inteligentes y la causa de perderse algunas Compañías grandes ha sido esta y por lo mismo es de desear que estas acciones recaigan las más entre negociantes de mucho caudal que no reparasen en la cantidad."

Establecidos los beneficios que corresponden a cada accionista se repartirán a ellos o sus apoderados pudiendo retirarlos hasta transcurridos los seis meses. Por último quedaba prohibido en caso de quiebra que la compañía realice otro comercio que el permitido ligándose con otro comerciante particular cuidándose los registros con compañías sólidas españolas o en su defecto extranjeras. Al finalizar los 25 años y de no existir prórroga se repartirían los fondos a favor de los accionistas. Restituyendo las fragatas a la Corona. [art 21 a 23 f. 5]

Entre los aspectos operativos se señalan aquellos derivados de la política de la Corona como el art. 2, 3 y 4 que establece la exclusividad total del comercio de esclavos de América con prohibición de introducir otros que no sean criados propios por veinticinco años con pena de comiso y derogación de todas las licencias concedidas "en ambos mundos".Con ese objetivo la corona cederá tres fragatas de guerra útiles con la tripulación militar y armamento costeando los gastos de su provisión, los de la compañía y abonando por cada viaje redondo, es decir de ida y vuelta $ 5000 por cada fragata. Estas podrán ser cargadas por la compañía y custodiadas con ".orden de defenderse pero absteniéndose de entrar en las calas o fortificaciones que pertenecen a Potencias Extrangeras de conocida poseción excepto en los casos de urgente necesidad." [f. 3] En el artículo 9 considera que deberá valerse preferentemente de navíos españoles pero en el caso "de una inopinada guerra" también puede valerse de navíos extranjeros neutros con facultad de armarlos .

Por otra parte en los artículos 5 y 6 consideraba las dificultades del comercio en las costas africanas estableciendo las ventajas de tener una fortaleza en África "para seguridad de las embarcaciones como para tener los repuestos necesarios para su Abasto y Carena.". Se estimaba conveniente tener adquirido y preparado el lote de esclavos antes de la llegada de las embarcaciones ".con lo que se excusa la detención al paso de que esto no se opone a ningún tratado sino que es hacer lo que han hecho las demás naciones europeas. [f 3] Si se presentaba una situación de enfrentamiento con otras naciones que tienen factorías o se interrumpiera el comercio solicita la concesión para comprarlos en cualquier parte de Europa que resulte conveniente. El asentamiento de la fortaleza en un punto a señalar sería costeada por la Corona y utilizada por la Compañía y si las otras naciones hacían oposición [f 3] La cuestión del costo de las fortificaciones y el sostenimiento tropa suficiente muy expuesta hasta poderse defender de una esperada oposición extranjera antes de su construcción agregado al gasto de mandar los operarios de España. Calcula el envío de doscientos artífices que trabajaran con los recursos africanos para su instalación y propone como solución

"buscar el fabor de una potencia vecina que tiene allá grandes establec.tos.o trocando algún lugar fortificado de los muchos superfluos q.e tiene Portugal en aquella costa en aquella costa como hizo esta potencia con otras cediéndole uno de nuestros pequeños presidios de África en el Mediterráneo"[f 2]

Cuando hace referencia a las posibilidades de la navegación directa a África y la conveniencia de utilizar una cala o establecer una fortificación separada del comercio de otras potencias, provee además información y antecedentes acerca de negociantes del comercio de Andalucía que armaban y equipaban los navíos ". antes de que Inglaterra o Francia lo tuvieran público o sigilado.".Añade que estos navíos se dirigían a dichas costas "cargados de varias brujerías y relumbrones" tomando en trueque los esclavos ".sin más abrigo que una ensenada o cala." siguiendo luego el rumbo a las costas americanas para su venta. [f 1]

Asegura en lo referente a los aspectos económico financieros es decir a los costos y beneficios que ha leído tratados contraídos por España con Inglaterra y sabe que se cobraban considerables derechos y que aunque la Corona tuviese particular interés en mantener un registro anual de quinientas toneladas para Nueva España era perjudicial por el conocimiento que adquiría Inglaterra para seguir con un comercio "ilícito y clandestino" cuando con la creación de la compañía se asegura los derechos de las mercaderías remitidas a África y a América de más del 8 % por derechos percibidos por cada negro a un precio de 50 $. [F 3]

En los cálculos de gastos que anexa si bien son confusas las operaciones que realiza no sólo porque están establecidas en pesos y reales sin consignar si estos son de ocho o de seis sino porque los montos totales no coinciden enteramente con las posibilidades de dicha conversión y se multiplica en forma diferente en cada oportunidad entre las cuales solo pudimos detectar la correspondiente a las raciones de 2 por día. pero hemos considerado que es posible sacar algunas conclusiones. Los términos que propone para la inversión es que tres fragatas Reales podrían conducir juntas a América en cada viaje 5.000 Negros – cálculo desmedido de la capacidad de transporte de una fragata - a razón de cincuenta pesos cada uno con un coste 250.000 pesos. En ese destino se pagaban por derechos de Introducción a 8 % lo que sumaba $ 20.000. Otros gastos estaban referidos a 900 hombres de tripulación cuyas dos raciones diarias a un precio unitario de 5 .reales – cuando en el Río de la Plata el costo es de entre 3 y 4 reales - equivalían en cuatro meses a $ 36.000 en el viaje de Cádiz a África y $ 236.000 en cuatro meses del viaje entre esta última y América agregándose a la tripulación los esclavos (5900 hombres). Otros gastos calculados en su conjunto eran consignados como “cama y lienzos para vestido de los negros, Cirujano, Botica y demás” $ 60.000

Los denominados gastos extraordinarios de la oficialidad y factores ($ 8000) y gratificación a la oficialidad y tripulación de las fragatas por 3 viajes $ 15.000 a $ 5000 cada uno.

Se pagaba a la Corona por cada viaje y fragata cinco mil pesos lo que sumaba asimismo 15.000 pesos. Estima el conjunto de los gastos en $ 370.000.A esta suma se agregaba la seguridad de ida y retorno del 4 % por un total de 64.000.Por consiguiente consideraba el total del coste $ 665. 600 sin incorporar los gastos de retorno de las fragatas por considerar que los fletes que puedan ganar a su regreso los sufragarán ni tampoco los correspondientes a gastos de oficina que tendrá la compañía entre otros que sin duda incluyen los salarios de directores ($ 26.250 ¿anuales? ) y empleados.



Al calcular los beneficios y estimando la pérdida y mortalidad por viaje en 200 negros, considera una venta de 4.800 a $ 200 cada uno con un beneficio total de $960.000 ganando la compañía por el viaje de las tres fragatas $ 304.400
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