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Presidencia : del titular Dr. Oreste Frattini


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PROVINCIA DE CORRIENTES

H. CONVENCION CONSTITUYENTE

AÑO: 1960

IX REUNION
8ª. Sesión Ordinaria – Julio 26 de 1960

Presidencia : del titular Dr. Oreste Frattini.


Secretaría: de los titulares Dr. Ciro R. Iglesia y Sr. Antonio Piñeyro.

Convencionales Presentes: Convencionales Ausentes:
AGUIRRE LANARI, Juan Ramón CASCO, José Rogelio

AQUINO, Alvaro MARTINEZ, Eulalio Julián

AQUINO, Sotero Antonio MARTINEZ SOLER, Francisco

ARBO, Tomás Ameghino QUIROZ, Cándido Rosa

BABIN, Julio Teófilo YAYA, Antonio Vicente

BALESTRA, Juan ZARRABEYTIA, César Héctor

BELCASTRO, Pablo Nicolás

BENITEZ, Carlos Justiniano

BRUCHOU, José

CAAMAÑO, Cayo Alvaro

CONTTE, Adolfo Lorenzo

CORRALES, Felipe José

CHAMORRO, Guillermo

DANUZZO AMADEY, Juan Pedro

DE LEON, Mario

DIAZ COLODRERO, Diego Nicolás

ESPINOZA, Silvano Ramón

FRATTINI, Oreste Amadeo

GARCIA LOZA, Jorge Adolfo

HARVEY, Ricardo Juan Guillermo

HORMAECHEA, Julio Amílcar

LUBARY, Juan Carlos

MACIEL, Luis Adán

MALVIDO, Aníbal

MARIANI, Ignacio Salvador

MENDEZ CAMOGLI, Víctor

OLIVARI, José Luis

RAMIREZ OIZ, Graciela

REQUENA, Raúl María

ROMERO, Carlos Néstor

SERIAL JARA, José María

VARGAS GOMEZ, Patricio Eudoro




SUMARIO

HI.---SE INICIA LA SESION

II.--MOCION de Homenaje a la Memoria del Dr. Mariano Gómez, del Señor Convencional García Loza, Adhesión de todos los sectores.
III.—HOMENAJE al Dr. Mariano Gómez.

IV.—MOCION del Sr. Convencional Lubary, solicitando se cite a la Honorable Convención, para mañana a las 17 horas.


-Asentimiento General

-----En Corrientes, a los veintiséis días de julio de 1960, encontrándose presentes en el recinto de sesiones de la H. Legislatura de la Provincia los señores Convencionales anteriormente mencionados, y siendo la hora veintiuna y treinta, dice el



Señor Presidente (Frattini)-

--Con la presencia de treinta y dos señores Diputados Convencionales, declaro abierta la sesión.


Señor García Loza ---Pido la palabra.

En nombre del bloque Liberal no de esta honorable Convención voy a proponer un homenaje a la memoria del doctor Mariano Gómez, cuyos despojos mortales fueron velados anoche en esta casa, y durante la mañana de hoy en manifestación imponente de pública congoja, fueron acompañados al lugar de su última morada.

No por sernos de tiempo conocido el implacable mal que hizo presa de su vida, había de resultar menos doloroso el golpe que conmueve profundamente a sus amigos, ni se hace fácil llenar el claro que su desaparición deja en la primera fila de una gruesa columna ciudadana, que hoy viste de luto su divisa celeste y esparce sus hálitos de angustia por todos los confines del ámbito provinciano.

Es que la vigorosa personalidad de este preclaro hijo de Corrientes, logra culminar el proceso de su exaltación política, llegando a encarnar la imagen de una gran esperanza popular, en un vigoroso núcleo de opinión que le siguiera como al gran impulsor de su destino cívico y como al realizador de sus aspiraciones legítimas, por los anchos caminos de la democracia y bajo las tradicionales consignas de la dignidad, el respeto y la conducta que informan el viejo ideario del partido.

Quiso la suerte amalgamar en su persona las extraordinarias condiciones que perfilaron su fisonomía de hombre superior y estampar en su carácter el antiguo cuño de los grandes varones correntinos. Era recio, con todos los acentos que la masculinidad pone en los elegidos de su sexo; era sagaz, con ese sentido previsor que le hacía adentrarse en la complicada urdimbre de las cosas y descubrir el pensamiento de los hombres en los más simples atisbos de su exterioridad, era bueno, con esa diáfana claridad del alma que le dio el concepto profundamente humano de la vida e imprimió a su conducta la línea insobornable de la lealtad; y era sereno porque tenía dominio de las situaciones y de sí mismo con ese don no común que sólo se sustenta sobre las bases de un gran valor moral y físico.

Unía a esas condiciones naturales, las dotes de una completa cultivación espiritual que le señalaron un lugar sobresaliente en su actuación pública y privada. Todas las tribunas de Corrientes conocieron la inspiración encendida de su verbo que también se dejó oír por muchas veces en este mismo recinto, donde cumpliera una destacada actuación legislativa y donde se le escuchara por última vez en oportunidad de fundar aquí la Junta Consultiva Provincial creada por el gobierno de la Revolución Libertadora. El periodismo y la cátedra constituyeron otros aspectos salientes de su actividad donde también exhibió las relevantes actitudes de su talento.

Circunstancias adversas de la suerte, frustraron, empero los mejores destinos de su inteligencia esclarecida. Electo Senador de la Nación en el año 1946 fue víctima del primer atropello que cometió la dictadura contra el régimen institucional de la República, y nunca pudo incorporarse a ese Cuerpo donde hubiera sido, sin duda, un celoso fiscal de la democracia avasallada. En el año 1957 llevó la representación de su provincia y de su partido a la Convención Constituyente reunida en Santa Fe que no pudo cumplir su histórico cometido; y últimamente, a pocos meses de haberse incorporado ala Cámara de Diputados de la Nación, viene a sorprenderle el trance supremo de la muerte.

Todas las iniciativas de bien público y todas las inquietudes de progreso contaron con el decidido aporte de su acción; pero su obra no es tangible porque ella se realiza en la siembra trabajosa y paciente que hace de su ideario el permanente contacto popular por las calles, en las plazas, desde el periodismo o en las luchas ásperas de la política; como también en los más apartados rincones de las vastas campiñas correntinas donde llega tendiendo su mano amiga y derramando su ayuda generosa.

Su mejor obra es pues, el ejemplo de su propia vida que puede señalarse a la juventud de la Provincia como exponente cabal de altas calidades ciudadanas.

Hoy, Mariano Gómez no pertenece a ningún sector político. Mirado en la proyección irreversible de la muerte, su figura se agiganta y rebalsando los límites del contorno partidario, se presenta a la consideración del pueblo de Corrientes reclamando un lugar entre sus hijos ilustres.

Es por eso que nosotros, en este lugar augusto donde con ungido patriotismo se está elaborando el porvenir institucional de la Provincia, rendimos homenaje a este gran combatiente civil de la democracia argentina. Nada más.
Señor Lubary: -- Pido la palabra.

La bancada| Autonomista se adhiere a este justiciero homenaje. No lo hace precisamente en razón de la amistad personal del que habla y de todos los componentes de este sector político, no lo hace tampoco en razón política dado que el doctor Mariano Gómez fue uno de los iniciadores de la coordinación que hoy está latente en este mismo recinto. Lo hago como representante del pueblo ante esta augusta Asamblea, ante esta Asamblea que es la expresión soberana del pueblo elector de corrientes, porque creo, como decía el doctor García Loza, que al doctor mariano Gómez hay que juzgarlo ya fuera de los límites partidarios. El Doctor Mariano Gómez fue un gran ciudadano, un demócrata de verdad, no hacía ningún esfuerzo por aparentar externamente las grandes virtudes que lo adornaban. Lo demostró en el andar cotidiano, en el trajín diario, en los tribunales, en el club, en la tribuna, en todas partes, parecía un simple ciudadano. No necesitaba de lo exterior para hacer valer la grandeza intrínseca que poseía. Se sentía seguro de sí mismo. Eso es democracia. El doctor Mariano Gómez entendía la democracia moderna que no vive de emociones sino de realidades. Buscó soluciones para los grandes problemas de la Provincia y últimamente ya lo vimos también en el marco grande de la Nación..

A pesar de sus 40 años de activa militancia política, en verdad no ocupó muchos cargos políticos, si bien fue diputado provincial, senador de la Nación – cuyas puertas se le cerraron – y últimamente diputado nacional y constituyente. En verdad no era mucho para la envergadura moral y el talento del doctor Mariano Gómez. Quizá eso acontecía precisamente porque el doctor Mariano Gómez no era de aquellos hombres que se sientan a la vera del río a la pesca de las comodidades o a la pesca de los cargos públicos. Si alguna vez o muchas veces se lanzó a la torrente del río, fue precisamente para luchar, aunque fuere contra la corriente, por sus ideales y por el bien de su Provincia.

Esos Hombres que con esas virtudes y esas condiciones son los verdaderos demócratas a quienes todos los partidos deben elogiar y deben tenerlos en el primer plano de los hombres públicos de la Provincia. Estos hombres desaparecen pero no se desvanecen en el recuerdo de sus conciudadanos, porque, como decía Víctor Hugo, el rostro divino de la idea resplandece más puramente cuando cae la parte material y mortal que lo cubre.

Las ideas de este egregio varón, de este luchador incansable de la democracia de nuestra Provincia y del país, estarán juntas con las de los grandes hombres correntinos en el cenit del cielo de nuestra Provincia.

Sr. Babin: ---Pido la palabra.

Aunque con breves palabras, quiero adherir el homenaje de la bancada Democristiana al que en vida fuera el doctor Mariano Gómez.

Hondo pesar ha causado su desaparición y no podía ser de otra manera, pues casi medio siglo de vida dedicó a la actividad social, periodística, docente y política en la Provincia que le granjearon la amistad y estima de cuantos lo conocieron y trataron.

Queda un lugar vacío. Pasó por este mundo pero su recuerdo perdurará como hombre público y como activo dirigente de su partido, luchador por las causas del pueblo y desde su punto de vista trató de concretar lo que sus ideales le inspiraron.

Elevemos pues nuestra plegaria al Supremo, dueño de la vida y de la muerte, implorando para su espíritu paz y gloria en la patria de los bienaventurados.
Sr. Benítez: --- Pido la palabra.

A nombre de la U.C.R. del Pueblo y como ciudadano de mi Provincia, me adhiero al homenaje que el Congreso Constituyente tributa a la memoria de mi dilecto amigo el doctor Mariano Gómez.

En realidad la justicia histórica sobre la conducta de los hombres, no corresponde a la generación donde se actúa, pero es evidente que es menester señalar las líneas salientes que definen una conducta, porque no solamente sirven para rectificar o aquilatar valores sino que son los elementos esenciales para el pronunciamiento de la posteridad.

He tenido la suerte de tener al doctor Mariano Gómez, siendo Rector del Colegio Nacional, como profesor de esa casa de estudios y he ponderado siempre en él una actuación saliente, que la voy a objetivar en esta Asamblea, porque considero que es el más raro y el más difícil en los hombres: su equilibrio moral y la ecuación de su carácter.

La definición de una vida no se hace a través de pasiones circunstanciales o de emociones, que también pueden ser pasajeras. La definición de una vida se hace en la vertical del equilibrio frente a graves problemas que afectan a la estabilidad de las instituciones o los principios de la democracia. En esa hora se juzga el valor hombre, porque no está en juego el interés personal, sino los atributos permanentes de la sociedad.

En el seno del Colegio Nacional, donde hemos buscado modestamente hacer democracia para que la generación que allí se educa aprendiera a practicarla con dignidad y con carácter, he visto con profunda satisfacción y con permanente solidaridad al doctor Mariano Gómez manteniendo siempre la norma del deber, el concepto del carácter y el respeto a los principios fundamentales de la auténtica democracia. Más adelante el destino nos abrió rumbos distintos y desde lejos pude apreciar que mi primer juicio era la más exacta definición de su carácter. Poco comunicativo, más cerca de la acción que crea que de la palabra que la define, al través de muchas situaciones políticas, he podido siempre apreciar en el doctor Mariano Gómez la ecuación fundamental de su carácter. Y voy a referirme a un episodio saliente de su vida: estábamos bajo la tiranía de un régimen nefasto, que aplastó la energía moral y material de la República. Me refiero a la tiranía de Juan Perón. Había sido elegido legítimamente senador de la Provincia de Corrientes y en la rama del Senado, un Parlamento servil, anuló, desplazó, rechazó los diplomas que legítimamente correspondían a sus titulares. El doctor Gómez, a quien encontré en aquellos días por la calle de la gran ciudad, la había recibido con una sonrisa burlona. Sabía que el mejor favor que podían hacerle, que el mejor honor para los hombres libres es el castigo cuando es injusto, porque exalta el carácter que, es el único tributo al cual no se puede renunciar jamás. Eso es hacer escuela de carácter y de respeto a los principios, es hacer Patria, es lo que esta Patria necesita en horas graves y difíciles como las que vive el país.

Uno es, muchas veces la trayectoria política de los ciudadanos que debe juzgarse al margen de sentimiento y otro el juicio interesado que dicta la amistad.

En esta hora de dolor, el corazón de sus amigos, está lleno de un afecto que supo conquistar, más allá de la lejanía histórica se ve con más exactitud el fondo de los episodios, y yo pienso, señores, en esta grave crisis que vive la República, en esta encrucijada del destino, cuando están en juego las instituciones de la República, cuando se pervierte aún la juventud estudiosa con la sugestión de promesas, cuando el mundo obrero se revoluciona, cuando las pasiones se encrespan, y cuando a ratos pareciera que somos tierra de nadie, piensa que en esta hora, el carácter de los hombres es el que debe velar por lo argentino, porque es el único camino para salvar las instituciones de la República.

Por eso me adhiero como hombre, como ciudadano, al duelo de nuestra Provincia por la desaparición del querido amigo. Hago votos para que Dios lo tenga en su gloria, y para que esta juventud recoja las semillas y se inspire en la conducta de los valores que positivamente trabajan con, por y para la grandeza de la Patria. Nada más.

-Muy bien! Muy bien!


Señor Vargas Gómez: -- Pido la palabra

Señor Presidente: Hace pocos días, en oportunidad en que este alto Cuerpo realizaba una de sus sesiones, el Convencional que habla significó que el 9 de junio de 1960, este año en que vivimos, iba a quedar inscripto en los anales históricos de Corrientes, porque en esa fecha se habían abierto las puertas de la Legislatura de Corrientes, para recibir a los que vinimos aquí en representación de sus diversas parcialidades políticas, en la intención, bien intencionada por cierto, de reformar la Constitución de nuestra Provincia. Y dije en aquella oportunidad que era un voto común de todos, que todos deseábamos en Corrientes que todos tuviéramos una cosa en común que nos hiciera conjugar en el beneficio y progreso de nuestra tierra y de nuestra Provincia. Pasaron los días, vinieron los debates, hubieron algunas cosas que nos hicieron discutir aguda y hondamente, que nos acaloraron, que nos llevaron a decir cosas quizás imprudentes, cosas políticas, posiciones doctrinarias, posiciones de cualquier naturaleza. Pero sobre eso, imprevistamente un acontecimiento doloroso para todos: la muerte de un ciudadano, de un ciudadano representativo de Corrientes. Y eso nos conjuga, nos hace hacer comunión de emoción en este Cuerpo, nos hace hacer comunión de gobierno y de pueblo, cuando muere Mariano Gómez.



Yo pregunto por qué sucede eso, pregunto si nosotros los hombres de Corrientes, los ciudadanos de Corrientes, somos distintos a los hombres y a los ciudadanos de otras provincias argentinas. Yo quiero saber si hay una diferencia de argentino a argentino, o si nosotros tenemos una cuestión distinta, o un sentido o sentimiento distinto de amor a nuestra tierra y de amor a nuestros hombres y encuentro admirable que todos así encontrados en posiciones doctrinarias y planteos políticos, liberales, autonomistas, radicales del pueblo, demócratas cristianos e intransigentes, comulguemos a esta hora para hacer en conjunto un homenaje que hace a la vieja hidalguía de Corrientes, que reconoce que sobre la majestad de la muerte está el sentido correntino que reconoce los méritos de un buen hijo de Corrientes que acaba de fallecer. Yo tengo un sentido especial de estas cosas; desde luego que nuestra modalidad y desde luego la trayectoria política de Mariano Gómez, no nos permite rendirle en este momento un homenaje de índole político, no podríamos hacerlo porque siempre estuvimos diferenciados y distanciados en todos los planteos, en todas las cosas, en todos los asuntos ideológicos, él siempre conservador, él con la revolución de Uriburu, por ejemplo, nosotros frente a la revolución de Uriburu. Pero no se trata de esa cuestión: cuando se rinde un homenaje se lo rinde sin retaceos, cuando no se le rinde el homenaje o no se lo puede rendir al hombre, a la conducta o a la orientación política, se le rinde a la figura humana. Nosotros le rendimos el homenaje a Mariano Gómez por su perfil humano, por su característica humana, por su contenido humano, por su proyección humana, Mariano Gómez, para los que lo conocimos y fuimos sus amigos, como fui yo, personal amigo de él, sabemos qué proyección, qué conformación, qué orientación, tenía adentro de su alma, adentro de su espíritu. Mariano Gómez tenía una extraordinaria virtud: la virtud del hombre que nunca juzgaba como hombre y que siempre comprendía como hombre. Mariano Gómez podía criticar como político, lo hizo muchas veces y en la última época como Diputado Nacional lo hizo acerbamente contra los hombres de este gobierno, del cual yo soy solidario; pero en el aspecto humano Mariano Gómez tenía dimensiones tremendas, dimensiones de amigo, dimensiones de hombre, que iban más allá de lo político porque siempre estaba cerca del límite y extralimitaba los límites de la amistad. Mariano Gómez era un alma siempre limpia y siempre acogedora de cualquier inquietud y era un pensador claro, era un hablador claro, él no tenía en sus posiciones de cualquier naturaleza, ni ambages ni tenía ocultaciones a decir lo que pensaba y decía lo que quería. Nosotros los Radicales Intransigentes que queremos que la sinceridad triunfe en el país y que haya por sobre todas las maniobras políticas esa cosa que se llama la verdad de la República y de la Provincia, pintaremos en Mariano Gómez su tremenda sinceridad y su tremendo sentido humano.

Yo quiero recordar: citaré una anécdota personal del Dr. Mariano Gómez, que sé que él la refirió alguna vez en alguna parte, no sé dónde ni sé a quién. Una tarde, una siesta mejor dicho, llegué yo a Mercedes para asistir a un mitin político de mi partido que debía realizarse a la tarde y el Dr. Mariano Gómez estaba en el hangar de Mercedes esperando un auto porque él tenía que presidir otro mitin el mismo día a la noche. Bajé yo y me acerqué a él a saludarlo cordialmente, amistosamente. El candidato a Diputado Nacional por el Partido Liberal y el que habla, senador de la Provincia por el Partido de la U.C.R.I. esperamos no sé si 10, 15 o 20 minutos; calor hacía y le dije: ‘’Vamos a corrernos hasta el comando del Regimiento – que quedaba a 1.000 metros de distancia – para buscar un automóvil y trasladarnos hasta el pueblo de Mercedes’’. El tenía una valija pesada, yo tenía un portafolios liviano. Caminamos 80 o 100 metros y el Dr. Gómez demostró prueba de cansancio, estaba cansado, no podía seguir caminando y entonces el Senador oficialista tomó su valija y le entregó su portafolios y le dijo: ‘’Caminemos en esta forma, porque acá es cuestión de llegar’’. Afortunadamente apareció un auto. Yo sé que el Dr. Mariano Gómez en una oportunidad recordó esta anécdota y dijo que únicamente en Corrientes se encuentra esta cordialidad entre los hombres políticos. Lo dijo muy bien, solamente en Corrientes tenemos esa cordialidad y cuando muere un hombre como el Dr. Mariano Gómez, un Gobierno como el que hoy tiene la Provincia, rinde tributo y homenaje por intermedio de un decreto como el que ha firmado el Gobierno del Dr. Piragine Niveyro.

Esto ha llamado la atención a todo el país porque es difícil hacer amistosos adversarios en la lid, en la lucha, en el terreno político, en el tratamiento de conseguir el voto, en el ataque, en la lucha y hoy, muerto Mariano Gómez, Diputado Nacional del Partido Liberal, el primero que se adelanta a hacer un homenaje a su memoria, es el Gobierno de la Provincia de Corrientes.

Quiero señalar. Señores Convencionales, que esto es una característica especial de nuestra Provincia, y quiero señalar de que se lo hace sobre los méritos de un hombre que luchó por sus ideas, que nunca fueron las nuestras, que siempre fueron contrarias a la nuestra, siempre lo tuvimos enfrente, siempre fue adversario, pero siempre también, fue un adversario digno.

Por eso, Sr. Presidente, la U.C.R.I. sin traicionar ninguna de sus ideas en cuanto a las cosas dichas, rinde su homenaje al hombre que luchó por sus ideas que creyó más acertadas y que creyó más benéficas para la Provincia de Corrientes. Nada más.
Sr. Díaz Colodrero Pido la palabra, Sr. Presidente.

Propongo que se levante la sesión en homenaje al Dr. Mariano Gómez poniéndonos previamente de pie en su memoria. Nada más.


Sr. Presidente (Frattini) – La Presidencia invita a la H. Asamblea y público presente a ponerse de pie en homenaje a la memoria del Dr. Mariano Gómez, ilustre ciudadano de la Provincia de Corrientes.

- Puestos de pie los Señores convencionales y público presente, se rinde homenaje a la memoria del Dr.

Mariano Gómez.
Sr. Lubary – Con la adhesión de este bloque a la moción que formulara el Sr. Convencional Dr. Díaz Colodrero, solicitamos que también mañana se cite a las 17 horas a la H. Convención para seguir trabajando.
Sr. Presidente (Frattini) – Si hay asentimiento, así se hará.
-Asentimiento General.
Sr. Presidente (Frattini) – Asentimiento. Queda citada para mañana a las 17 horas la H. Convención.

Queda levantada la sesión



- Es la hora 22,15


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