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PRESENTACION
Este libro se publica en un momento trascendental para la izquierda salvadoreña; cuando no existe otro punto de referencia que indique con mayor claridad el rumbo de las

fuerzas de izquierda, desde la unión de las cinco organizaciones político-militares que en 1980, crearon el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional -con un momentáneo retiro de la Resistencia Nacional en su inicio, originada por un debate sobre el partido único­hasta la separación del Ejército Revolucionario del Pueblo ERP, ya convertido en Expresión Renovadora del Pueblo, y de la Resistencia Nacional RN, para conformar junto al Movimiento Nacional Revolucionario MNR, el Partido Demócrata, con el propósito de convertirse en el instrumento que podría viabilizar la opción socialdemócrata en nuestro país.

Durante mas de doce años el FMLN pudo con toda propiedad, definirse vanguardia histórica de las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias de El Salvador, y fundamentar en su unidad orgánica, la fortaleza de su rol protagónico durante toda la guerra y la negociación.

Sin embargo, concluido el conflicto militar y abierta la competencia por el poder mediante la lucha política y la vía institucional, las contradicciones internas entre las cinco organizaciones, las cuales la lucha armada impidió resolver durante el conflicto militar, afloraron sin mayores dilaciones al momento de definir la estrategia electoral en 1994, cón la que se pensó enfrentar (y derrotar) a la derecha.


Superado el evento electoral, quienes en los 70' sostuvieron la concepción de Guerra Popular Prolongada, caracterizando el modo de dominación como tiranía militar facistoide, acompañados de los camaradas comunistas, se quedan con el FMLN; y quienes plantearon la guerra revolucionaria y la insurrección popular, en contra de la dictadura militar en escalada fascista.

Desde luego que no todas las voluntades individuales o de grupo, pueden ser caracterizadas homogéneamente, dentro de los estandares, los ideales y las prácticas socialdemócratas. A menos de un año de su creación dicho partido ha enfrentado serias crisis internas tanto por su "política de estado" como por los métodos de conducción partidaria; hechos que algunos interpretan como necesarios ajustes de ensamblaje de un instrumento nuevo, y otros, entre quienes está el autor, como alarmantes señales para una urgente revisión integral.


En todo caso, es interesante el reacomodo de los revolucionarios salvadoreños, quienes se lanzan creativamente a esta nueva aventura, contra la decadencia ideológica de muchos teóricos de la izquierda, provocada por el derrumbe del bloque soviético y el innegable fracaso del ensayo totalitario y estalinista, así como de aquellos intelectuales que apoyaron las estrategias guevaristas y las formas de lucha latinoamericanas, como Jorge Castaneda y el propio Regis Debray.
En El Salvador, nuevamente se generan expectativas para los revolucionarios que perdieron el barco en la alta marea, cuando la oleada del neoliberalismo aprovechó la caída del muro de Berlín, para proclamar el fin del socialismo; aquí se están alternando concepciones audaces y nuevas formas de lucha, en momentos en los cuales la contraofensiva conservadora y los ideólogos de la reacción baten palmas en contra del marxismo.
Para quienes pretenden desarmar la utopía guevarista, los salvadoreños que nos sentimos representados en este libro y en el renacimiento político de nuestra izquierda, retomamos su imponderable valor ético, que mantuvo -y mantiene aún- nuestro inclaudicable espíritu revolucionario.
y así como Jorgito rechaza la socialdemocracia latinoamericana, así nosotros con el mismo ahínco (permítanme el anacronismo) alzamos la bandera de Víctor Raúl Haya de la Torre y de Guillermo Ungo, en momentos en los cuales hay que enfrentar a un capitalismo que ha realizado su tercera revolución industrial, con un dominio total de la cibernética y la informática, es decir la alta tecnología en las comunicaciones, a su completo servicio, que le permite convertir al mundo en un espacio local; cuya próxima aventura espacial es la visita al planeta Marte; que es capaz de generar fenómenos financieros como las tarjetas de crédito, cuyo manejo de una masa monetaria superior a los nueve dígitos jamás pudo imaginar Lenin; y que puede impactar cualquier modelo económico mediante acciones de capitales piratas, desplazados electrónicamente, como el swaping.
En este entorno, es en el cual aparece el libro de José Luis Quan, mas que como una tarea inconclusa, como un desafío a la conciencia y a la inteligencia.
y que otra cosa podría haber escrito un profesor de Filosofía de la Universidad de El Salvador, UES, sino un deber para los revolucionarios; y todos sabemos que el deber del revolucionario es hacer la revolución.
Es entonces cuando las preguntas se agolpan con estrépito: ¿Cuál revolución? ¿Con qué método? ¿En qué período? ¿Existe acaso situación revolucionaria? ¿Y la revolución negociada?

Las respuestas van apareciendo una a una, sistemáticamente a medida se avanza en la obra, y en una visión retrospectiva y prospectiva, uno va dimensionando todo lo que nos relata el autor, con el momento actual. Desde luego que no es nuestra intención resolver tales interrogantes, mucho menos interpretar a Quan, proyectándolo desde la década de los 80' s hasta sus posiciones políticas actuales, nada sería mas falso que eso.


Mas bien deseamos desentrañar de algunos de sus pasajes, afirmaciones que ya vislumbraban resultados presentes, como las referencias a' la Internacional Socialista, a Guillermo Ungo, o el testimonio de la quema de cientos de ejemplares de La Revolución Democrática, de Fermán Cienfuegos, después de un debate al seno de la Comandancia General del FMLN.

En todo ello subyace un mensaje ético-político, subliminal si quieren, dirigido a las conciencias de quienes de una u otra manera seguimos luchando por la revolución salvadoreña y su comprensión es menos complicada que la trasnochada filosofía de Francis Fukuyama, porque no pretende conducimos al fin de la historia, sino al encuentro con la misma; el sujeto destinatario del mensaje no es el hombre liberal, sino el ser humano social,

fundamentalmente humano; porque José Luis Quan (Comandante [van Portillo de las Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional, FARN) quizás sin proponerse lo, y con el relato sencillo de su propia experiencia van interconectadohechos,sentimientos,carencias,

transformaciones, que podríamos asignarle al thvmos o a la conciencia del master para seguir con Fukuyama, el

filósofo del liberalismo tardío, pero que en esencia son los reflejos del cambio que sufre el individuo cuando va ascendiendo escalón por escalón hasta alcanzar esa estatura de ser humano, totalmente solidaria, que lo convierte en ún revolucionario.
Un nuevo humanismo impregna la narrativa de [van, distante de la angustia individual del existencialismo, porque resuelve las dudas del ser, mediante la acción del medio hostil; la asimilación de una nueva conciencia social, determinada por las condiciones materiales de existencia de los frentes de guerra y su acelerado proceso de adaptación, son la clave para alejarlo también de los planteamientos clásicos de Erasmo, y ubicarlo exactamente en las postrimerías de este siglo; donde las nuevas tareas de la revolución, plantean nuevas exigencias, nuevas actitudes, nuevos métodos, nuevos sujetos, nuevos conocimientos.
Creo que cuando nos relata la experiencia de su captura (inicio de la obra) el autor está consciente, aunque con una cuota de idealismo, de que su vida de guerrillero urbano y promotor de la solidaridad internacional, ha cambiado definitivamente; se pueden intuir sus

aprehensiones por los hijos que deja en México, se trasluce el coraje que pretende demostrar todo citadino al momento de integrarse a un frente rural, la anécdota de su primer caminata nocturna y el susto que les da un cuzuco, es ejemplarizante, en este sentido. Sin embargo, cuando la narrativa aborda pasajes ocurridos años mas tarde, después de varias guindas, cuando ya ha puesto manteca en los zapatos para las largas caminatas, y ha disfrutado como exquisito majar un cubito de sopas maggie o un sobrecito de café listo, cuando ha sufrido la tragedia de perder compañeros queridos, como nos cuenta la muerte de Andrés (Oscar Acevedo) con quien lo unía una estrecha y larga amistad; y además se expresa con toda propiedad de comandante guerrillero, usando términos como la goniometría y sus propuestas de nuevas rutas y correos interfrentes (La Morazánida), las escuelas políticas el trabajo en Cabañas, la toma de Villa Victoria etc.; podemos apreciar la madurez de un nuevo espíritu al cual lo han consolidado las tareas de la guerra, y que corresponde a las callosidades del c.uerpo, curtido por la inclemencia del medio en el cual le toca desenvolverse.


Cualquiera diría que esa condición tiene el costo del endurecimiento y la deshumanización, y en el caso del

"Chino" -como siempre le dijimos por su ascendencia asiática- tendría que haber sido peor, dada la desintegración de su hogar. Al menos así me lo habría imaginado yo, pues conocí su concepto de pareja y su amor infinito de padre, ya que nos tocó convivir un par de años en la ciudad de México, y cuando se venía al frente una de sus mas reiteradas peticiones era que velara por su familia.


Sin embargo no fue así, en el libro nos cuenta la dolorosa solicitud de divorcio que le llega por la radio, y también como rechaza, mas por dignidad que por despecho, la oportunidad de salir al exterior, que con "cierta lástima", a propósito se le ofrece.
Considero que José Luis alcanzó, como muchos otros compañeros que sobrevivieron en la guerra, esa estatura humana poco común, a la que quisiéramos llegar todos los que tenemos un ideal revolucionario.
Al final, el libro termina con una historia de amor, extraña e inconclusa, casi mítica, cuando se le centra en el efecto de un amuleto y aparece cierta atmósfera metafísica, en la que una revolucionaria mexicana termina compartiendo su lecho y sus nuevos desafíos...
Esta parte es vital, pienso cuan equivocado estaría, quien enrró a la revolución sin amor, sin esa capacidad de amar y de darlo todo por la causa (parece tan trillado y tan vacío, que da vergüenza escribirlo) como lo hizo ¡van, como lo hicieron tantos compañeros y compañeras que no quisiera decir.nombres, ya que uno corre siempre el riesgo de ser injusto al no mencionar algunos, pero en esta ocasión voy a hacerlo, porque son los muertos que siempre me están acompañando en mis acciones, vigilando mis pasos, resguardando mi conciencia, alimentando mis pensamientos, son en todo caso mis permanentes tutores, y casi podría afirmar que en cierta medida, sobre todo cuando me asaltan las dudas y la frustración, ante la inminente miseria de los vivos, su ejemplo y su sacrificio son los que impulsan a seguir. Son César Hidalgo (Manolo), Doroteo Gómez Arias (Gerónimo), Félix Ulloa p.(Pedro), Reynaldo Chavarría (Neruda), Salvador Silis (Santiago), América Femanda Perdomo y Saúl Villalta (a pesar de haber sido tan cerril) Carlos Arias (quien me puso mi primer seudónimo) y Mira Ochoa, un ejemplo de mujer.

Ellos, los que entendieron ese nuevo modo de amar, entregándose sin reservas, posiblemente sin conocer aquel artículo de Nils Castro, titulado El Nuevo Modo de Amar, que yo leí a principios de los años 70' s, y que expresaba en palabras lo que ellos hicieron con sus nobles y generosas vidas.


Después de lo dicho, sería una pedantería inútil querer hacer un análisis formal de la obra, hablar de si se trata de un testimonio o un trabajo pedagógico, si en ella se refleja la lucha ideológica con las otras fuerzas del FMLN, especialmente con las FPL, cuando eso está claro en el manejo del caso de los refugiados; peor sería querer explicar la confusión de los tiempos gramaticales, cuando sabemos que el autor no es escritor de oficio y que basta su esfuerzo por recuperar esta maravillosa experiencia, la cual si logramos sistematizar será parte de los insumos no solo para los nuevos escritores, sino también para los historiadores que necesitamos, porque sí es importante, ubicar el tiempo del relato, es decir 1984­87; lo demás será tarea del lector, quien desde su propia óptica podrá apreciar, -sin los sesgos, aún involuntarios de quien presenta la obra- el mundo mágico de nuestro campesinado, de las carencias y fortalezas del ejército revolucionario, de sus torpezas y habilidades, de las confrontaciones con el ejército del régimen; en fin, lo que no necesita destacarse por ser tan obvio.
Quiero hacer una acotación final, en vista de mi personal conocimiento del autor, creo que este libro es un auténtico testimonio de esa parte de la historia nacional jamás contada; ha sido elaborado (considero que con bastante humildad) en primera persona, por la responsabilidad de lo que se dice, es decir, para asumir responsablemente cualquier objeción; y en ese sentido, en ningún momento se tergiversan hechos ni se magnifican personajes, para sustentar una tesis política o una posición ideológica; por ello su contenido es un inapreciable aporte en la enseñanza de la historia contemporánea; es en realidad un nuevo fresco que junto a otros que ya circulan, va perfilando ese gran mural nacional que, ojalá hayamos terminado antes del nuevo siglo, para que las generaciones venideras conozcan lo que sucedió en El Salvador, en el último cuarto del Siglo xx.
F élix Ulloa hijo.


CAPITULO I

Transcurría el mes de Marzo de 1984, eran ya tres años los que había estado fuera del país; Cada día de ausencia en mi patria se había acumulado como carga pesada sobre mis espaldas, por lo que la cercanía del retorno a San Salvador me provocaba un escozor en el estómago por la emoción de regresar ; sin duda una nueva experiencia estaba por llegar. Me había estado preparando con anterioridad por mas de seis meses,, con ejercicios estacionario y corriendo en la pequeña cancha de basket ball de la villa Olímpica, condominio al sur de México DF, al igual como lo llevábamos a cabo en nuestras practicas de guerrillero en El Salvador.

Las misiones anteriores en mi formación de guerrillero clandestino habían estado fundamentalmente ligadas al área urbana, más de 8 años en la organización de los sectores medios, en particular con los maestros de secundaria y universitarios. La llegada a un frente de guerra rural se me hacía de lo mas emocionante, al igual, era una prueba de fuego para mi mentalidad romántica de revolucionario.

Por localidad de miembro del Comité central y jefe de la zona norte en el exterior que incluía México, EE UU y Canadá, me asignaron la misión que antes de la partida a San Salvador, (diciembre de 1983) la doble tarea de organizar el evento de un pre consejo de la Resistencia Nacional y la entrada y salida de mas de 12 compañeros de los niveles de dirección, entre ellos Ramón Arce y Lázaro de Morazán, Javier Martínez, Chano Guevara y Raúl Hércules de Guazapa, Modesto, Marcos Jiménez ,Alma , Luisa Jovel de la Metro, Pacho y Oscar del Exterior y el buró politico integrado por Ferman Cienfuegos, Leo Cabral, Eduardo Solórzano y Rubén Rojas en su mayoría jefes militares, aprovechando la circulación de la población en las frontera, por las fiestas de navidad.

El primer problema a resolver era de cómo recibir escalonadamente a los compañeros que venían de los frente de guerra interno, en donde alojarlos para no crea un problema de seguridad mexicana y el segundo en que infraestructura podíamos llevar a cabo una reunión de tal envergadura por mas de una semana y que la población donde estaríamos no se extrañara de ver tanta gente junto y “rara” para la vecindad. Me recuerdo en una de tantas pasadas que tuve en el D.F, un policía de transito me pidió mes documentos y cuando empecé a comunicarse con el me detecto que no era Chilango1, y me dijo que si era de la región sur de México y le dije que si, de Tabasco y se quedo tranquilo.

Para darle respuesta al alojamiento escalonado de los chompas, empezamos ha hacer el inventario de la base social que teníamos y en las casas en las casas donde los ubicaríamos, no fue complicado, porque la solidaridad del pueblo mexicano era basta y solidaria.

El segundo problema era encontrar el lugar donde llevar a cabo la reunión, una semana teníamos para encontrarlo, y el dia tope para decidir donde se acercaba, porque la posibilidad eran variadas. Con el equipo de internacionalistas mexicanos decidimos que seria en Cuernavaca, ahí se encontraba un lugar excelente, una escuela donde se reunían para capacitar en formación técnica de clases populares y no tenia color político. Muy bien les dije. Entremole a ese lugar y Estaremos en la ciudad de la eterna primavera, les va a encantar a los compás.

N



o pusimos en tensionamiento para coordinar el Lugar y como iban a llegar los “alumnos” a la escuela, la logística de la alimentación y la dormida, que por suerte la resolvia la direccion de la Escuela., asi como, arreglar el local donde discutiríamos con carteles y banderas del RN- FARN y el FMLN, con consignas alusivas a la lucha salvadoreña, e internacional, para darle mistica y fervor revolucinario al acontecimiento.


Ciudad de Cuernavaca Ciudad de México DF
El propósito de la reunión fue de llevar a cabo el preconsejo del partido para readecuar la estrategia política militar para el periodo político, y la llegada de los compañeros de la dirección estratégica de la RN era fundamental.

Por mas de semana y media estuvimos debatiendo sobre la situación de la Guerra y la titirizacion del ejercito salvadoreño al igual que Vietnam, con la llegada al gobierno norteamericano de Ronald Reagan en el 1981 se incremento sustancialmente la ayuda militar y de asesores gringos.2

Los puntos principales en la agenda del consejo estaba un informe detallado de los jefes militares de la estructuración del mando central, el estado mayor y la formación política , mlitar y organizativa de los batallones Guerrilleros en Guazapa y Morazan, de cómo lograr convertir a mediano plazo las columnas guerrilleras en Usulutan, Cabañas y occidente en batallones guerrilleros 3 de las readecuaciones tácticas en la acción de los comandos urbanos en la metro, en síntesis de cómo consolidar la estrategia y táctica guerrillera: de concentrar fuerza militar para golpear estratégicamente al enemigo en un punto y como combinarla con la tradicional guerra de guerrillas, lo cual los jefes y la dirección política de Guazapa eran lo aportaban con mucha experiencia y sabiduría, por ser un frente territorialmente pequeño, pero con un gran apoyo popular y por ser la “retaguardia estratégica” nuestra, a escasos 30 kilómetros de la capital salvadoreña. Por cierto que si era una verdadera retaguardia estratégica, pero para los núcleos guerrilleros de la metropolitano, ya que la retaguardia del ejército revolucionario estaba en las zonas de Chalatenango y Morazán.

Los problemas fundamentales que se debatieron mas fue el problema de la armamentizacion , ya que habían mas combatientes que armas, al igual que apoyo financiero de esas fuerzas, situación que convertían en un debate muy agudo por la contradicción de los miembros de dirección de los Frentes de Guerra y del Frente internacional, que se les acusaba de despilfarro y acomodamiento, la contradicción natural de lo nacional y lo internacional, al igual de la contradicción campo ciudad.

En el transcurso del debate, teniendo en cuenta la línea de mando militar, se explicaba las necesidades de cada estructura a través de un organigrama que lo habíamos elaborado en papelografo y acotar en cada estructura la problemática y sus posibles soluciones.
Realizamos una pequeña evaluación de la ofensiva del 10 de enero de 1981, de dos años de acumulaciones logradas con el repliegue estratégico al campo y que después se convirtieron en las llamadas zonas de control, que en principio se les llamo zonas liberadas al aniquilar puestos de guardias y policías y neutralizar a los paramilitares”Orejones” que tenían acosada e intimidada a la población de los territorios en nuestro poder.

Se analizaba que también la capacidad de fuego del ejercito enemigo, era mas del triple nuestro, y mas el uso de los medios aéreos (helicópteros,1H 1A, C47, Push and Pull, A37) se apreciaba con gran claridad la ingerencia Norteamericana en el abastecimiento logistico y las tacticas impulsadas por los asesores gringos, situación dificultaba la concentración de nuestros batallones y la concentración de masas y estructuras pesadas como hospitales guerrilleros y abastecimientos.


Estructura de mando militar Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional


COMISION POLÍTICA

RESISTENCIANACIONAL NACIONAL


ESTADO MAYOR FARN



Escuela militar “Cdte.Federico Dreyfus”



Comunicación militar

Sanidad Militar



Servicio de inteligencia militar SIM

Logística militar y avituallamiento




Comisión Militar del Exterior




Batallón Guerrillero

Cdte. Sergio Hernández

Morazán


Batallón Guerrillero

Cdte. Carlos Arias

Cuscatlan

Columna Guerrillera
Usulutan

Columna Guerrillera

“Cdte. Ramón”


Cabañas

Comandos urbanos

Metropolitano



Fuerza de tarea Guerrillera
Occidente

Se había hecho


Los compañeros jefes militares de Guazapa sentía esa presión casi diariamente, ya que eran atacado desde la ciudad con cañones 105 mm, y la fuerza aerea por lo menos dos veces a la semana los roqueteaban y bombardeaban, describían tambien, como la fuerza aérea enemiga iban a bombardear a otros frentes de guerra y de pasada les dejaban caer bombas de 200 y 500 libras.

Los compañeros jefes militares del Frente de Guerra de Morazán, solamente se sonreían, por no decirles a los jefes militares de Guazapa que se les estaba aculerando el alma, el escenario de hostigamiento permanente no era igual que en varilla negra, Morazán, la experiencia era mínima y eran escépticos a dicha situación, dos años después ellos estarían en los mismos escenarios militares que los de Guazapa, el enemigo había ganado experiencia aérea y la ayuda militar del gobierno de Reagan, se acrecentó mucho mas en medios aéreos.



Granadas de mortero de 60 Mm. 81 Mm.




Mortero de 60 Mm Cañon 105Mm.

Avión Dragón Fly A-37




Todos coincidíamos que habíamos que tener un retaguardia estratégica interna para las fuerzas militares de Guazapa y la zona de Chalatenango era de inmediato la mas cercana, pero el control politico militar estaba bajo el dominio de las FPL lo cual restringía nuestra expansión y movimiento y se reafirmo que para la RN la retaguardia estratégica es la zona de Cabañas, y ahora estaba bajo control del enemigo,históricamente la población de esos territorios, en especial Santa Marta, habíamos tenido una buena acumulación de organización social y política.

Lo difícil de ejecutar esta idea era que desde 1980-1982 la región de influencia fue despoblada por la represión y las masacres, productos de las acciones contrainsurgente de tierra razada de “quitarle el agua al Pez” , estos contingentes de pobladores se desplazaron para el refugio de mesa Grande en Honduras..

La masacre de piedra colorada
En nuestros estudios sobre los vietnamitas, analizábamos que ellos habían pasado por este tipo de experiencia y la derrotaron, al lograr insertar a la población campesina a sus lugares de origen, ello nos obligaba a poner en practica dicha experiencia. Llevar a cabo el esfuerzo de repoblación en condiciones difíciles y lograr políticamente la voluntad de repoblar esas áreas con los cabañenses era un reto estratégico a ejecutar.

Después de evaluar los frentes de guerra rurales, realizamos un diagnostico de nuestras fuerzas en la Metro, los jefes militares, en particular los Comandantes Leo Cabral4 y Marcos Jiménez5 informaban que la represión al movimiento sindical era muy dura, los lideres de FENASTRAS eran perseguido constantemente y algunos ya habían salido al exilio, otros fueron asesinados o estaban presos, la Universidad acosada e intervenida militarmente, los empleados públicos sindicalizados en el ISSS hostigados y amenazados por la patronal , el Comité de Madres de presos y desaparecidos “ Monseñor Romero” también en la misma situación, fundadoras del Comité como la compañera Tula exilada en EE UU y …….en México DF, pero las compañeras Alicia, que sostenían el esfuerzo humanitario con gran disposición de lucha combativa, un año después “rompieron el Hielo” e hicieron una movilización social contra la dictadura pidiendo la libertad de los presos políticos y posteriormente los sindicalistas del ISSS igualmente implementaron una huelga reivindicativa por los despidos de compañeros, por mejores salarios y cese a la represión.

En lo que respecta a la acción militar la formación de zapadores y de guerrilleros se había cualificado, pero al igual que los frentes de guerra rural había escasez de armas y explosivos, la comunicación interfrente e interna deficiente por la limitación de radios de comunicación operativa, y dicha situación les limitaba su plan operacional ya que el enemigo tenia mucho control territorial en la lógica que era su retaguardia estratégica y la capital del país ,cualquier acción militar por pequeña que fuera sido, les impactaba negativamente a nivel publicitario, ya que la guerra estaba en la agenda nacional e internacional de los medios masivos de comunicación.

Esta descripción, que en frió, se podría considerar como poco problemática en el debate, era todo lo contrario, fue muy dura y algunas veces hasta sarcástica e irónicas entre los frentes rurales y urbanos, pero el que mas era criticado era a los que estábamos en el trabajo internacional y en cada momento los jefes militares nos decían y que hace la “retaguardia estratégica” para resolvernos estos problemas, hacían abstracción todo el trabajo politico diplomático y la solidaridad internacional , no tomaban en cuenta que lo internacional era fundamental en el sostén financiero de los frentes de Guerra, subjetivamente no dimensionaban el papel politico diplomático y conspirativo para ir creando la correlación política estratégica para el dialogo negociación que con la declaracion Franco-mexicana se nos dio status de fuerza beligerante, un salto de calidad en la guerra, los gobiernos extranjeros nos abrieron puertas a nivel mundial como fuerza representativa de EL Salvador, al igual que el gobierno de Cristiani. No se le daba la estimacion a los esfuerzos politico diplomáticos que llevábamos a cabo con países amigos (Venezuela, Panamá, ) que apoyaban la pacificación negociada del país y la región Centroamérica. No se dimensionaba a cabalidad lo estratégico de la lucha politico diplomática y la solidaridad de los pueblos servia para mellar la voluntad política de los gringos y aislarlos para que dejaran de apoyar militarmente a la dictadura, nada se decía de la organización de los emigrantes que constituyeron el Comité “Chirino Amaya” símbolo que reinvidicaba al emigrante Salvadoreño que murió en el desierto de Arizona, de insolación y sed en la búsqueda del sueño americano, base social organizada en el extranjero, en los Ángeles California, que posteriormente fundo y constituyo El Rescate, organismo humanitario con base solidaria para el pueblo salvadoreño y centroamericano, poco se daban cuenta que la reunión era producto del aporte solidario de los internacionalistas mexicanos, era una catarsis necesaria, porque al final lográbamos síntesis y acuerdos

Al final recapitulamos en la tradición de de nuestro pensamiento y acción de ir confrontado la realidad con los planteamientos teóricos sobre la guerra revolucionaria que impulsábamos, y fuimos validando los aspectos principales de la coyuntural nacional e internacional mejorando nuestras readecuaciones de la táctica en el accionar politico militar y reforzáramos la estrategia de dialogo negociación e ir forjando correlaciones politicas internacionales y nacionales que permitiera una salida política al conflicto, ya que los otros hermanos del FMLN no coincidían esta forma de lucha política como estratégica. Siempre en nuestra conciencia política estaba vigente la violación de nuestra soberanía nacional por el gobierno de Reagan y caracterizábamos al gobierno salvadoreño de una dictadura militar contrainsurgente, sobredeterminada por las políticas imperialistas, la tendencia mas fuerte al interior de las fuerzas armadas salvadoreñas era irse convirtiendo en ejercito títere al igual que en la guerra del Vietnam.

Al final del evento, llevamos a cabo una convivencia que logro mayor consolidación en las relaciones fraternas , intercambiando experiencia personales de la vida en los frentes de guerra, de la familia desintegrada, saboreando la rica comida mexicana a la par de un tequilazo con sal y limón. En el jolgorio de la convivencia también ( preguntar ? ) simbólicamente el apoyo solidario de los internacionalistas mexicanos que nos ayudaron con la infraestructura y la logística del evento, que sin ellos, esta actividad de gran envergadura hubiese sido un fracaso y un gran problema de seguridad.


Gritamos silenciosamente “ Viva el internacionalismo Proletario”, Lucha Armada hoy, Socialismo Mañana”, Viva la Unidad del FMLN.

Esta distensión nos sirvió también para prepararnos sicológicamente para regresar y preparar la leyenda de regreso. Dos días después escalonadamente iban partiendo en diversas horas, días y rutas los compas hacia el país.

La comisión de inteligencia y yo eran los únicos que sabia las fechas y partidas de todos los compañeros que regresaban a San Salvador y arduamente habíamos trabajado con cada uno de ellos y ellas de su leyenda de regreso, unos tenían que ir a nicaragua u Honduras y desde ese punto entrar por tierra o por aire, otros se quedarían de “turistas” en Guatemala,.

Por guardar la seguridad de todos ellos, el plan de operaciones del regreso era muy complicado, pero con los que mas teníamos problemas para leyendarlos eran los compañeros campesinos que tenían que justificar el viaje a México, y por su poca experiencia de moverse en el exterior, se sentían muy inseguros, algunos de ellos eran la primera vez que salían, mucho menos problemas teníamos con los obreros por sus características urbanas.

Ninguno de los concejales fueron apresados al entrar a las fronteras de El Salvador, paradójicamente, el menos pensado, al responsable de la organización del traslado de ese contingente de revolucionarios , fue capturado de inmediato por la Policía de Hacienda al entrar en la frontera de las Chinama, El Salvador. Este escenario, había agarrado todo un hilo de película, por los acontecimientos y el manejo de la situación de mis acompañantes que no sabia el tratamiento que les estaban dando, ya que fui apresado por como guerrillero que tenia bajo mi dirección campos de entrenamiento militar en México.





Después de viajar en microbús desde la frontera esposados de las manos y ojos vendados , al entrar a San Salvador, nos tiraron al piso para que no fuéramos vistos por casualidad y al llegar al cuartel me revisaron los pies y manos buscando algún tipo de callosidad y fue negativo, eso me dio la idea de presentar imagen de fragilidad con la apariencia física y de temor en la psicología y hacer ver al enemigo que no respondía al modelo del dirigente guerrillero típico y mitificado que ellos tenían: la de un hombre fornido, de voz fuerte; ya que la acusación que me imputaban era que dirigía un campamento guerrillero en el norte de México.

Cada día en la cárcel era una eternidad, las especulacio­nes sobre sí irían a descubrir mi identidad clandestina, era una gran preocupación. Me preparaba sicológicamente para aguantar torturas con consignas de "Patria o Muerte", "Por la Revolución hasta la Muerte" y poniendo en práctica toda la fortaleza ideológica ganada en los años de clandestinidad. Pero lo que más me angustiaba era, si moríamos o desaparecíamos qué podría ser de nuestros hijos en México, las repercusiones que tendrían ellos en otro país, fuera de su patria, donde la solidaridad familiar estaba muy lejos y poco cerca la política, al no estar yo presente.

La noche se alargaba eternamente, la tensión no me permitía dormir pensando que si descubrían mi identidad ello significaba también una mayor presión sobre mis acompañantes. La situación se pondría más difícil, ya que ellas solamente colaboraban, manejaban poca información de mi actividad, las podrían violar y torturar físicamente, hasta mellarles la moral y obligarlas a hablar lo que no sabían; método que ha sido una tradición para condenar o hacer desaparecer a compañeros y compañeras, aún a gente no organizada.

Al tercer día, en horas de la tarde, escuché al otro Iado de la celda que unos miembros de la Cruz Roja Internacional andaban revisando las celdas, esto era parte de la apertura de la Guardia Nacional para crear una nueva imagen. Sin pensarlo dos veces, grité avisándoles de mi presencia, la de Margarita y Lidia, les dije que me habían confundido con un guerrillero... que venía de los Estados Unidos a trabajar... y que se comunicaran con mis familiares, que no sabían de mi llegada.

Después de hablar con ellos, sentí menos la presión del cabo que me interrogaba e incluso me pasaron unas pastillas tranquilizantes, hice el mate que me las tomaba, pero en la práctica no las tome, como precaución por sí se trataba de alguna droga para dormirme.

Esta deducción la hacía acostado en la fría celda en la que estaba aislado, ya que nadie sabía como iba a viajar, y en el círculo de los familiares sólo él y mis hijos sabían con mayor precisión el día de mi salida, y en qué tipo de vehículo me trasladaba.

El coraje corría en mí de pensar como el hijueputa de mi ex-concuño me había puesto el dedo en un momento de delirio alcohólico y celos inventados de compas de México. Me denunció desde Texas, delatando de dónde provenía mi cobertura para entrar de nuevo a El Salvador.

Antes de salir libre, el fotógrafo de la GN que me había fichado visitó mi celda y me dijo: "ya no tenés problemas, aclararon la denuncia, pero a ese cabrón que te puso el dedo. yo le metería las balas por lo que te ha hecho." Eso confirmaba mi deducción.

Este tipo de sucesos, al parecer, se daban a menudo de gente mal habida que se vengaba fácilmente de personas que querían quitar de su camino y los cuerpos represivos eran los mejores asesinos de choto si le entregaban a un “guerrillero”...

Al salir de la cárcel, dos dias depuse logre recontacto y de inmediato le hablé a Julián, mi contacto en Mexico D.F. para lograr la coordinación perdida y puentear de nuevo mi recontacto en El Salvador . La expresión de Julián fue de alegría , ya tenían sospecha que había sido capturado por no haberme reportado según lo acordado.

Después, me hizo mención de la gran preocupación que había de doña Lidia, la abuela de mis hijos, que estaba cuidando también a Karla y lP hijos de Margarita, quien me acompañaba en la misión.

Tres días esperé el enlace para coordinar de nuevo hasta que se me dio una cita en un restaurante de la Avenida Roosevelt, una de los más importantes en San Salvador. Ya había hecho el recontacto previsto con Pancho6, el enlace en el Metropolitano que me coordinaría a Guazapa, le expliqué mi retraso y que ya estaba en disposición para partir.

Nos tomamos unas cervezas y un coctelito de conchas. Entre plática y plática me describía la situación operativa de la capital y el modo de operar del enemigo: los cateos por sector en los barrios, el cerco y contra cerco en las colonias, los retenes en las bocacalles de las principales salidas de San Salvador, toda la imagen de la militarización del frente metropolitano, de cómo los asesores norteamericanos y las FF AA habían diseñado la protección de su retaguardia estratégica, a la par, era un recordatorio para que ocupara toda la metodología adquirida en la lucha guerrillera urbana.

Ultimando detalles para la salida, me explicaba que la carretera hacia Guazapa estaba limpia, que acababa de pasar un operativo fuerte y eso logro distensionar la zona. Una semana antes hubiese sido difícil pasar sin ser detectado.

Dejamos el contacto para salir dentro de dos días mientras me preparaba para la salida hacia el frente de guerra y dejaba de nuevo la cobertura de mi ausencia prolongada con mi madre y mis hermanos, que estaban preocupados por lo que me había pasado en mi llegada. Decirles que iba para Guazapa era ponerlos en mayor angustia, les había comentado que regresaba a México, a excepción de un cuñado a quién le dije realmente hacia donde iba.

Hice el enlace de nuevo con Pancho a las ocho de la noche y me llevó al lugar donde me trasladarían. Ahí estaban Jorge y el zarco quienes me trasladarían hacia la entrada del frente, los saludé con efusión ya que ellos eran compañeros de andanzas en la lucha clandestina urbana.

Mientras viajaba por la carretera Troncal del Norte le preguntaba a Jorge sobre cuál era la cobertura por si nos paraban en el camino, que si llevamos antena, que si teníamos variantes en el caso de un enfrentamiento, etc.. y la respuesta fue "no te preocupes, esta ruta es solo para los miembros del Comité Central y no está quemada."

A la par, mi mente no salía del asombro de cómo me le había escapado de las garras al enemigo, e iba reafirmando en mis razonamientos sobre porqué me habían capturado en la entrada al país y dejado libertad tan fácilmente

En el “viaje desde EU”, Margarita, y Lidia mi pareja, se portaron con valentía en esos tres días de captura y venían apoyándome en la leyenda para entrar al país. Si no hubiésemos trabajado mínimamente la cobertura, otra cosa quizás hubiese sucedido. Nunca lo sabré.

El viaje continuaba, ya llevábamos más de media hora y en la oscuridad de la carretera Troncal yo insistía en preguntar cual era nuestra leyenda por si nos paraba el Ejército ya que yo había investigado que en el puente del kilómetro 20 había un retén de Guardias Nacionales. Tanto fue mi insistencia que el responsable de la misión. Jorge. dijo para tranquilizarme: "no hay leyenda, la leyenda es esta" y me enseñó un mohoso revolver 38; de ahí mi reacción sicológica fue otra. Debía ponerme en mayor tensionamiento para cualquier eventualidad.
En mi mente seguía muy fresco lo largo de esos tres días en la cárcel, en la cual el enemigo empezó a interrogarme con los ojos cerrados, preguntaba de mis viajes a Etiopía y Angola, del campamento guerrillero en México, de la vieja técnica de los torturadores del malo y el bueno.
Todas las preguntas incoherentes que me hacían me hicieron razonar que me habían confundido con un miembro del Partido Comunista ya que ni por cerca yo había viajado a esos países y que no habían detectado a un miembro de la Resistencia Nacional, mucho menos a un dirigente del Comité Central.
Desde ahí empecé a consolidar la estrategia con más seguridad de como mantenerme en la cobertura que antes había planificado con mis acompañantes: de que había ahorrado unos centavitos en los Estados Unidos y venía a reinstalarme de nuevo; ya que había leído en una campaña publicitaria de una nueva imagen del país en el exterior, cuestión que me confirmó el teniente que le hacía de bueno diciendo que la Guardia Nacional, la Policía de Hacienda habían cambiado y que confesara ya que no me pasaría nada y que me podría ir de refugiado a Canadá o Australia si decía la verdad.
Ya casi llegábamos al kilómetro 28 que era la ruta secreta en la cual se entraba al frente. en el camino había ido platicando con Gerardo a quién lo había conocido de referencia por sus ocurrencias y sus chispazos de geniecillo de la electrónica. Posteriormente. en el frente fue un gran amigo y comprobé la vox populi sobre él.
Son las 8:30 p.m.. hay un silencio sepulcral a lo lejos se oye un altoparlante en el pueblo de Guazapa. Es un mitin, se escucha Duarte haciendo proselitismo en su campaña electoral, Jorge hace señales de luces con los focos del carro, no responde nadie, la situación se pone tensa, oímos unos latidos de chuchos y nos parapetamos: ¡haber que sucede! Al rato aparecen dos compas diciendo "disculpen compas que nos habíamos quedado platicando con la muchachona de la tienda" .
Iniciamos la marcha, en quince minutos de camino fui comprendiendo, en la práctica la relatividad de los conceptos urbanos y rurales, para mi la oscuridad del camino era una situación tan tortuosa que si fuera ciego irían igual situación, mientras el compañero guía César Panza de Hule, caminaba como si fuera de día, se sentia la par la burla del campesino contra los citadinos que venían a mojarse el culo al frente de guerra.

La marcha se alargaba a más de tres horas y media, Gerardo7 un compañero de la guerrilla urbana y yo bastante agotados de caminar, "Cuándo llegaremos" preguntaba, la respuesta burlona era, "falta poco compañero, no se preocupe, ya descansaremos" y en efecto, el compañero Herdy a cargo de la misión, dio la orden de detenemos cuando llegamos a un riachuelo en el camino.

Nos sentamos a descansar y a tomar agua, un gran alivio para nuestros pies y aire para nuestros pulmones, en esos momentos me pasaba por la mente la pregunta de porqué no me preparé en caminata sino que estuve disciplinadamente tres meses haciendo en México gimnasia, copiando mecánicamente nuestras prácticas físicas de guerrilla urbana, de nada había servido toda la preparación física anterior.

Los escasos momentos de descanso fueron de interacción con los compas, de reír de nuestras caídas, pero lo más asombroso era la camaradería que no se sentía en el trabajo clandestino ni en el trabajo exterior, departiendo un pollo campero que Jorge les había traído a la fuerza de tarea, Panza de Hule nos dio un pedazo a cada uno y nos dijo con una sonrisa: para que agarremos fuerza para el siguiente trecho.

Continuamos caminando otras 3 horas, yo sentía calambres en las piernas y un enorme cansancio; me parecía que no llegaría nunca, la distancia se alargaba mucho más con la oscuridad. Posteriormente, con la experiencia, me daría cuenta que una hora de día equivale en la noche sin luna, como a cinco horas de viaje.

El tensionamiento de encontrar al enemigo en emboscada era un factor psicológico que no me permitía parar y descansar. Había que llegar a la hora indicada a los lugares de contacto para no ser confundido.

Vamos en el más riguroso silencio, cuando de repente adelante escuchamos que alguien sale corriendo y se tira al suelo; la reacción inmediata fue también tiramos al suelo y escuchar qué sucedía. Estar desarmado un minuto en la oscuridad sin saber lo que sucede y en un terreno desconocido, es de lo más angustiante, de inmediato surge la interrogante: "si empieza el desvergue ¿que hacer...?

No se preocupen, gritó Herdy, es un cusuco que se me acaba de ir de las manos. Gerardo del gran susto que llevó no se podía levantar, porque el gran saco de herramientas que traía le había caído encima, pidiéndome ayuda después que se aclaró todo.

Continuamos la marcha, al rato, en el momento menos pensado, escuché pasos. Se gritaron contraseñas, "son compas del PRTC" dijo Panza de Hule, estamos en zona de control. Media hora caminamos después de ese encuentro hasta que llegamos a una centenaria ceiba que en la oscuridad se veía como un gigante que nos daba la bienvenida a su tierra.


Gerardo e Ivan Portillo

Después de la Firma de los

Acuerdos de Paz Enero de 1992

LLegabamos al puesto de mando de la RN en EI Zapote, punto de partida de una gran aventura que duraría más de cuatro años y medio en los cerros, vaguadas y zacatales de varios en los departamentos de Cuscatlan, Cabañas, San Miguel y Morazán que recorrí en los años subsiguientes.

Me presente con el mando, el Comandante Chano Guevara y le explique la non grata experiencia de estar encarcelado con mi pareja y cuñada. Poco hablamos en ese encuentro, el cansancio era tan grande cuando me acosté en una casa semidestruida me dormí de inmediato que no sentí el tiempo de sueño.

A las cinco de la mañana el posta del campamento gritaba !Arriba! ¡Arriba Juventud de América! ¡¡todos Arriba!! de inmediato se oía el recogido de tendidos, plásticos de las champas, arreglo de mochilas para posteriormente entrar en formación y hacer la rutina correspondiente a un campamento guerrillero.

Todo era nuevo, ver la composición del ejército guerrillero tan mitificado en el exterior por las noticias, por viajeros, por el cine documental.

Obsevaba la formación, mujeres, hombrees jóvenes, ancianos y niños. Es una nueva visión que no la daba cualquier noticiero y lo que es más importante, la división del trabajo que había entre ellos: en el enlace, en los aseguramientos, sanidad, educación, la cocina, la defensa militar del terreno, en lo político, comunicaciones, etc.

Eran las siete y media de la mañana y estaba recordando como estarían Neto, Pepe y Rosita, mis hijos que había dejado en México, los momentos de sacrificio y alegría que había vivido en la metro y posteriormente en el Distrito Federal, sentía un dolor en lo hondo del corazón no tenerlos conmigo y al igual no haber trabajado con ellos mi proyecto revolucionario para que racionalizaran mi partida.

Por primera vez me iba a separar de ellos por bastante tiempo sin saber si regresaría o no, con la seguridad que la "orga" velaría por ellos si moría en el camino. Todavía tenía fresca la imagen de tristeza de mi hijo mayor José Luis, que en ese entonces tenía 12 años y le dije: "Hijo mío, cuide a sus hermanos que estaré fuera por mucho tiempo, vaya luchar por ustedes en contra de la injusticia social",

Con esa nostalgia iniciaba la mañana cuando de repente gritaron: "apaguen ese humo!, quiten la ropa!, son los aviones! " y en breves segundos dos A-37 Dragón Fly aparecieron en el cielo azul del cerro y empezaron a bombardear. Eran bombas de 250 libras que caían indiscriminadamente en la zona.

Mi reacción fue bastante pendeja frente a esta nueva experiencia y quedarme paralizado de no saber qué hacer, hasta que recibí la orientación de Pedro Guerra que era el Jefe del mando y me dijo fríamente "escondéte en ese tatú y rápidamente me tiré al hoyo con otros compas."

Meses después, con la experiencia de tanto bombazo, me di cuenta qué tipo de rutina tienen los aviones para atacar y que uno puede determinar donde va tirar la bomba, según la dirección de vuelo del aparato. Que mal cálculo hizo el enemigo en pensar que con esa guerra aérea nos iba a aniquilar.

Diez minutos fueron de intensa concentración de adrenalina oyendo la caída de las bombas y tiros de la metralla eléctrica del avión para al poco rato poder chistar con los compas de las pasadas del momento y seguir con las tareas rutinarias.

Un momento después empezaron a llegados informes de toda la zona donde mencionaban la destrucción de casas de la familia de los Alas, del viejito Eulalio.

También habíamos sufrido bajas sustanciales en la columna de Dimas Rojas, un compañero dirigente campesi­no analfabeta convertido en Jefe militar por su audacia y valentía. Estas bajas eran del mando del batallón Carlos Arias en los cuales estaban: el zarco Orlando, Iván, Tatiana, y Jorge Ratón, oficiales que fueron sorprendidos reunidos en una casa sin tener tiempo de evadir la bomba.



Dimas Rojas

Tenía cuatro días de descanso y me preparaba hacia la siguiente fase del viaje que era ir a Honduritas, en el Departamento de Chalatenango, lugar donde se habían concentrado a nivel nacional la membresía de cuadros Delegados al IV Consejo Nacional de nuestro Partido.

Este evento era para todos nosotros una actividad trascendental porque marcaba un hito histórico en lo que respecta a trazar nuevas líneas estratégicas para el período y elegir la nueva Dirección de la Organización, pero también marcaba un hecho político interno al realizar un evento de tal naturaleza en una retaguardia del FMLN, ya que el anterior Consejo lo habíamos realizado en el exterior.

Las amargas experiencias del Consejos pasados , del debate ideológico deformado, la miseria humana, de la disputa del poder, de los rollos ideologistas en defensa del proletariado -que eran la forma de encubrir toda una visión pequeño burguesa del mundo, porque sus prácticas eran otras-, había creado en nosotros grandes expectativas por este nuevo evento en la cual estaría toda la dirección de la RN-FARN.

Se acercaba la noche y era el momento preciso para reiniciar la marcha, me habían asignado un fusil M-16 para el viaje, los cuales que para ese entonces eran muy escasos. Empezamos a ver la ruta y quiénes irían conmigo: César Panza de Hule era de nuevo el guía, uno de los más experimentados correos inter-frentes y uno de los grandes comelones de prestigio, donde 10 tortillas se las tragaba en un parpadeo, de ahí su atinado apodo.

De nuevo iría Gerardo "Chapatín" el ingeniero en electrónica que esta ocasión llevaba como misión instalar la radio Guazapa, uno de los proyectos utópicos que tuvimos en la construcción de las nuevas alternativas de comunicación social.

Una noche de tantas, le conté cómo habíamos pasado los transmisores de la radio Guazapa hacia El Salvador de una manera audaz y aventurera, la idea la trabajamos con Oscar 8 y Pepe Funes se la había jugado con toda su familia para pasarla. Le conté de como habíamos metido el transmisor en un televisor a colores, las bobinas en el motor de una lavadora y otros cables los habíamos hecho parte de la camioneta Ford de lujo en la que se trasladó de México a San Salvador, en junio de 1982. Años después, comenté esto con los de logística y se pusieron a reír del "embutidos que habíamos hecho. Pero lo concreto era que la misión se había llevado a cabo con todo éxito. La audacia del equipo de logística que habíamos estructurado con Compañero Oscar para la misión y la valentía de Pepe Funes y su familia habían sido los factores del éxito de esta acción., Pero no siempre la misma consistencia ideológica es permanente, le encomendamos la misma misión ocho meses después para que trasladara unos radios de comunicación operativa y sus respuestos y no llegaron a su destino, después no informo que había tenido problemas de seguridad y los arrojo en el camino.

Era ya de noche, empezamos a caminar hacia la orilla del lago Suchitlán para pasar a Chalate, era una luna preciosa en dos sentidos: por el paisaje natural que nos presentaba el claro de luna, el oleaje del lago y su reflejo daban la imagen de tranquilidad y poderío, y por que nos permitió avanzar más rápidamente, contemplar el lago, su situación operativa, bajo una óptica militar, la cantidad de ninfas de agua y la corriente que producía la desembocadura del rio Quezalapa nos obstaculizaba nuestra navegación, por suerte el patrullaje enemigo no nos detecto.

Después de la intervención militar en la UES, en julio de 1972 me quede cesante en el trabajo, al igual que mi pareja, un militar llamado Castro Sam, licenciado en filosofía, que el CAPUES lo nombro de Secretario de la Facultad de Ciencias Humanidades veto mi solicitud de reingresar a trabajar en el Departamento de filosofía como instructor, afirmando que “ese Chino es pone Bomba” su intuición fue correcta, la intervención militar de la UES me radicalizo y el siguiente mes, en Agosto de 1972 ya me había incorporado al ERP.

Dos años pase de “gestor” de ventas de Libros y verduras y por ultimo de planillero en una urbanización en la Colonia la Rabida, San Salvador donde se construían casas financiadas por el Instituto de Vivienda Urbana, estos espacios fuera de la UES me aislaron del trabajo universitario y por consiguiente de la lucha gremial en la cual estaba involucrado, pero también me permitió en formarme ideológicamente en la escuela ideológica guerrillera en insertarme en el trabajo de organización obrera y magisterial que tenia el ERP San Salvador y Sonsonate, asi mismo, fue tomando experiencia del trabajo conspirativo y clandestino y en las casas de seguridad aprendimos el uso de armas cortas, tipos de posturas, armar y desarmar armas largas para limpiarlas y a foguearnos en actividades de propaganda armada en los cordones industriales del Boulevard del Ejercito.

Fue hasta mediado del 1974 que logre de nuevo insertarme en la Universidad Nacional, pero en el Centro Universitario de Oriente, no habían muchos docentes en la especialidad de Filosofía y era mi oportunidad, situación que informe en mi célula para que me designara tareas en San Miguel y también aproveche el tiempo en graduarme como Licenciado en Filosofía.

En la siguiente reunión, la compañera Miriam (Lil milagro) ya traía mis contactos en San Miguel, ellos eran Balta9 y Rodrigo, este ultimo de la dirección del ERP. En cinco meses habíamos lograr potenciar el trabajo gremial estudiantil del Centro universitario y armamos una huelga con el director de la instrucción por represivo e incapaz y propusimos candidato en sustitución, la presión fue muy fuerte y logramos el objetivos que proponíamos.

Esta acción la informe en la célula en la que integre en San Miguel y les plantee la necesidad de reclutar gente para el FAPU, había un gran potencial para la organización popular y cual fue mi sorpresa que ambos compañeros en Coro me dijeron, déjate de pendejadas, el FAPU es un cascaron, es la hora de darse verga y no organizar a las masas, me pareció extraña esa posición, porque mis estudios de teoria marxista sobre la Rusia insurreccional del 1900 y la Revolución China en el 40 y la guerra en Vietnam de los años 60 me decían lo contrario, que estábamos débiles en la organización politico militar del pueblo (Partido-Ejercito popular y Frente de masas), simplemente me quede callado.

Por tener contacto con Rubén, antiguo compañero de la célula en San Salvador, que me preguntaba como se estaba desarrollando la organización gremial en San Miguel, en particular la de docentes universitarios y la posibilidad de reclutamiento para el FAPU Identifique que había otra concepción de lucha, más integral, me dijo que distribuyera en la universidad “Bandera Roja” órgano de Propaganda de la Resistencia Estudiantil Universitaria (REU) la cual clandestinamente entregaba cada mes en el local de la asociación de estudiantes de oriente y a algunos compañeros colegas de matemáticas y Física como Jose Luis Preza10, Americo y Paco, antiguos compañeros de la Comuna de Física11 con la cual discutíamos fraternalmente los contenidos del boletín.

A principios del 1975, se notaba un cambio de correlación política al interior de la Universidad en San Salvador, había más flexibilidad en la contratación y la necesidad de atención de alumnos de nuevo ingreso demandaba de docentes graduados para esos grandes contingentes. La oportunidad de regresar a San Salvador era positiva y a la par tenia un bajo perfil en la acción política en San Miguel, el trabajo clandestino fue eficiente y genero frutos organizativos, por lo que logra de nuevo integrarme al Departamento de Filosofía.

En el marco de la autosostenibilidad del partido, los que trabajábamos en el marco “burgués” teníamos que dar una cuota al partido, y la mía era de ¢100.00 colones de ¢600.00 que ganaba y era también para valorar el nivel de consecuencia que uno tenia.

Me encontraba preparándome de la oficina para marchar a mi casa Balta me esperaba fuera furtivamente, el también había estudiado filosofía en San Miguel y de alguna manera le daba cobertura para visitarme y no crear sospecha del encuentro, me abordo en directo pidiéndome a cuota mensual y le respondí que todavía no me pagaban, insistía que la entregara con bastante fuerza, hasta que lo que convencí que no tenia dinero.

Bien, me dijo, entonces organiza los comité militares entre los estudiantes que tenes influencias, de nuevo les contradije que no era correcto, las condiciones subjetivas no eran suficiente para promover la insurrección popular, necesitamos fortalecer el frente politico…. Me vio con una cara de asombro y sin que ni para que de inmediato me dijo enojadamente que era de la tendencia de la Guerra Popular prolongada y dio la vuelta y se fue.

A los dos días, llego a buscarme Rubén, miembro de mi colectivo en San Salvador y me informo que había contradicciones estratégicas al interior del ERP, ellas giraban sobre la concepción militar de la lucha salvadoreña , Existian dos posiciones en pugna, la camarilla Militarista del estado mayor del ERP , planteaba la insurrección a corto plazo y la comisión de Resistencia Nacional, organismos ligada a la propaganda y a la organización de las masas concepcionaba la necesidad de desarrollar la idea de la guerra revolucionaria e insurrección popular, lo que implicaba una tarea a mediano y largo plazo , ellos significaba ir creando los instrumentos de la guerra revolucionaria y la insurrección popular , esta concepción era defendida por Julio Dreyfus (Roque Dalton), Lil Milagro, Ernesto Jovel y Ferman Cienfuegos, compañeros del núcleo Direccion central, que desconocía por ese entonces.

Me informo también que en la votación la camarilla militarista había ganado por un voto (21-20) y que también Julio Dreyfus(Roque Dalton) y Pancho (Armando Arteaga, obrero de la construcción) estaban presos y posiblemente asesinados, sin mucha explicación sobre sus capturas.

Que tomara la decisión a que planteamiento teórico me adhería, la respuesta fue rápida y le dije que era la concepción politico militar sobre guerra revolucionaria e insurrección. Entonces me dijo con alegría y tristeza, anda a esconderte que estos pendejos nos andan buscando para matarnos por insubordinados. Gran asombro y desconcertacion para un novato de las luchas guerrilleras que los mismos compañeros te quieran asesinar porque no piensas igual a ellos. El romanticismo Che-guevariano de la fraternidad revolucionaria quedaba a un lado y aparecía el despotismo estalinista, el autoritarismo militar con una falsa conciencia que cree que matando a la persona matas la idea.

Un mes había pasado después de recién del conflicto interno que tuvimos en Ejercito Revolucionario del Pueblo por el asesinato de de Roque y Pancho ordenada por la camarilla militarista encabezada por Sebastián Urquilla y Joaquín Villalobos, detractores de Roque Dalton acusándolo como agente enemigo, de la CIA, calumnia que no fructifico por la trayectoria revolucionaria de Roque, el perfil denunciado no cuajaba con estos epítetos, todo lo contrario, la denuncia y presión internacional del asesinato eran un gran peso que tenian en su conciencia y ya no lo soportaban , desesperadamente después al final lo acusaron como librepensador, bohemio y mujeriego y ser un mal ejemplo para la militancia.

Dicha situación nos tenia desestabilizado orgánicamente porque presentíamos el acoso de los “ex compañeros” del ERP para asesinarnos por no respetar sus acuerdos y habernos escindido en la Resistencia Nacional. Sabíamos que eran consecuentes en sus desiciones, compañeros del sector obrero se escaparon por un pelito, casi cuando los tenían enfrente. En la Universidad entro un comando del ERP buscando a un compa por Ingeniería, pero se toparon con los grises12 que mantenían militarizada la universidad y armaron una balacera. Balta sabía donde trabajaba y también la ubicación de Reginaldo Hernández13 docente de Psicología que coincidíamos con la concepción, de inmediato se me cruzo en el pensamiento que tal vez nos estaban buscando.

A pesar que sabíamos que la dirección del ERP, había firmado un compromiso gestado por la intermediación las Fuerzas Populares de Liberación, de levantar la orden de no matarnos, nuestros movimientos siempre eran complicados, nuestra desconfianza era doble, ahora era contra el ERP y los cuilios, a ese nivel los catalogábamos.

Es sábado, julio de 1975, hace un calor tremendo, la llegada a la reunión de la célula a la casa de seguridad en la Colonia Costa Rica. Nuestras medidas conspirativas persistentemente están en nuestra mente, continuamos siempre tomando medidas de precaución rigurosas, el enemigo anda al acecho. El acercamiento a la reunión tiene un contra chequeo de varias formas, antes de llegar a la casa de seguridad hay puntos de referencia donde hemos puesto contraseñas camuflageadas en paredes y postes de alumbrado eléctrico, usando el sistema de señales de los semáforos, rojo peligro y no acercarnos a la casa, amarillo llegar con precaución y verde no hay problema, podemos entrar tranquilos.

Se me viene a la mente que esta metodología conspirativa la usaron los primeros cristianos que se reunían para congregarse en secreto y profesar su fe en Jesucristo para no ser atrapado por los soldados romanos. En las catacumbas y cuevas marcaban el símbolo de un pez, indicando control de ellos.

La entrada se da sin complicaciones y a la hora indicada, haber llegado 15 minutos tarde habría sido desintegrar la reunión como medida de seguridad.

S

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