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Presentacion: defensa de la raza


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SEGUNDA PARTE


 

 

EL MANIFIESTO SOCIALRACISTA


 

El Nuevo Orden Europeo


 

Como se sabe los vencedores de 1945 sofocaron por todos los medios posibles las ideas “contrarias a la democracia”, principalmente el racismo. Al mismo tiempo, gracias a un ejército de loros dóciles, propagaban los nuevo. dogmas: igualdad humana, derecho a la felicidad, progreso y democracia, libertad, paz. Estas palabras encubrían una misma mercadería: la decadencia buscada, organizada.

Algunos hombres, aislados en un primer momento, se agrupan alrededor de ciertos periódicos, a menudo efímeros. Se conectan de un país a otro. En Portugal, la revista A Naçao con el filósofo Alfredo Pimenta osa levantarse contra el proceso de Nuremberg y contra las “depuraciones”. Poco a poco se instaura una colaboración europea, y en 1951, cinco camaradas, que representan cuatro países, fundan el Nuevo Orden Europeo.

La Declaración de Ziirich, entonces publicada. va inmediatamente a lo esencial. “Los caracteres del alma, del espíritu y del cuerpo, están determinados de modo preponderante por la herencia. Eso significa que, para una colectividad dada, ellos dependen de la raza”. Para concluir:. “Proclamamos la necesidad de un racismo europeo que apunte hacia las metas siguientes: a) los casamientos entre europeos y no europeos serán sometidos a una reglamentación, b) medidas médicas científicamente fundadas, mejorarán las cualidades hereditarias de nuestros pueblos”. Y esta anticipación del peligro amarillo que el público comienza a entrever veinte siglos más tarde: “El marxismo, ideología asiática, no es otra cosa que la filosofía de combate que lleva a las hordas de Asia a un nuevo ataque contra el mundo blanco”. O también una verdadera declaración de guerra: “No hay defensa nacional posible bajo la dirección de gobiernos que dependen del capital internacional o del stalinismo. (...)La defensa nacional consiste, en primer lugar, en defender al pueblo contra un régimen que le es extraño y que es extraño a sus intereses “.

A fin de definir las ideas a difundir y, al mismo tiempo, para estudiar exhaustivamente la actualidad, el Nuevo Orden Europeo se reúne aproximada­mente cada dos años. Las Declaraciones se suceden: París, Hannóver, Lausana, Milán... En 1954, varios de sus miembros son expulsados de Bélgica. En 1961, se prohibe una reunión en Alemania occidental. En 1962, el diputado comunista Muret ataca al Nuevo Orden Europeo delante del Gran Consejo del cantón de Vaud (Suiza) y hace adoptar una orden del día pidiendo “que en el futuro las medidas necesarias sean tomadas por las autoridades cantonales, en toda la medida de lo posible, para impedir reuniones internacionales de elementos y organizaciones de carácter racista y fascista en el territorio de Vaud”. Aplicando esta orden del día, el gobierno del cantón prohibió una reunión en 1965. Mientras tanto, y como era de esperarse, los tribunales “alemanes” denegaban la demanda del NOE contra la prohibición de 1961. ‘En fin, los antirracistas profe­sionales (Hallin Delarue Wiesenthal) suscitaron diversas campañas de prensa, injuriando y calumniando.

Pero como el trabajo proseguía, se hizo sentir la necesidad de una presentación condensada de la doctrina socialracista. La comisión cultural del NOE encargó a algunos camaradas la redacción de este texto, que fue el Manifiesto socialracista.

 

Nota: Marcamos con un asterisco los puntos del Manifiesto que son objeto de un comentario en la tercera parte.

 

PROLOGO


 

*En un mundo donde todo es lucha, nadie puede sustraerse a esta elección: Sostener o traicionar la raza a la cual pertenece. Soñar con un mundo sin lucha equivale e soñar en un planeta que escape de la gravitación.

 

*Para cada uno de nosotros, el sentido de esta lucha depende de los valores ligados a la estructura misma de nuestra alma. Y como el alma no es otra cosa que la raza vista desde el interior, el combate predestinado del individuo es el combate por la raza.



La observación de la naturaleza preserva tanto de un optimismo infantil, que pretende realizar el paraíso en la tierra, como de un pesimismo que paraliza todo combate, siendo la lucha una ley natural.

 

*E1 peor error político y social es creer y hacer creer, por un lado, que todos los hombres son razonables y buenos, iguales e intercambiables, aptos, por lo tanto para gobernarse a sí mismos, según su fantasía, y por otro lado, imaginarse que la educación lleva infaliblemente a todos los hombres a un estado angélico y a la armonía mundial.



 

*El humanitarismo y el pacifismo son ideales que sólo un vencedor puede permitirse, y durante un tiempo limitado, ya que toda victoria otorga simplemen­te una tregua: desemboca en una nueva lucha. Olvidar, y dejar de vigilar lleva al suicidio.

Los hombres nacen y permanecen diferentes, desiguales en dignidad, en posibilidades y en virtudes, y sujetos a las servidumbres naturales. La jerarquía de los hombres es una evidencia y una necesidad.

 

En la vida primitiva, el instinto de conservación no sobrepasa la preocupa­ción que el individuo tiene por su yo. En la vida en comunidad, este instinto se amplia: el hombre defiende a sus hijos, a su tribu. El espíritu de sacrificio aparece. Luego, la tribu misma es sobrepasada en provecho de asociaciones más extensas.



 

*En el curso de este proceso, son las disposiciones interiores de las razas las que determinan el modo cómo las influencias exteriores actúan sobro ellas. Lo que reduce las unas a morir de hambre fortifica las otras para las empresas más duras.

 

El error moderno por excelencia es creer en la igualdad de las razas. Si parece audaz afirmar la superioridad de la raza a la cual se pertenece, es necesario conocer exactamente las diferencias interraciales, so pena de no entender nada en la historia, y por vía de consecuencia, de sucumbir en la lucha racial.

 

*Las razas mismas provienen de la lucha. Se mantienen con la lucha. Se elevan por medio de la lucha.



 

A título de ejemplo, el hecho racial es bien conocido por el pueblo judío, ya que a él debe su fuerza. Abramos la Biblia (Esdras 10/10, 11):

Esdras, el sacerdote, se levantó y les dijo: ustedes pecaron al unirse a mujeres extranjeras, e hicieron a Israel aún más culpable. ¡Confiesen ahora vuestra falta al Eterno, el Dios de vuestros padres, y hagan su voluntad! Sepárense ustedes de los pueblos del país y de las mujeres extranjeras”.

 

Por otra parte, Dasraeli declara en Endymion:



Ni la lengua, ni la religión hacen una raza, una sola cosa hace una raza, y esa es la Sangre. Los pueblos conservan su vigor, su moralidad, su aptitud para las grandes cosas sólo si guardan su sangre pura de toda mezcla. Si dejan que una sangre extranjera se mezcle a la suya, las virtudes que constituían su originalidad y su fuerza desaparecen pronto; se bastardean, degeneran, bajan de su rango para no volver a alcanzarlos El verdadero poderío reside en la nobleza del alma, y el alma se rebaja al mismo tiempo que la sangre se corrompe.’

 

Es curioso, pues, que los antirracistas de todo color no dirijan jamás el mínimo reproche al racismo judío que fingen ignorar. Es por eso que nos permitirán tomarlos en serio sólo el día en que hayan colmado esta laguna de su argumentación.



 

América ilustra de otra manera las enseñanzas del racismo.

La inestabilidad y la anarquía caracterizan a Estados tales como el Brasil, donde el mestizaje ha creado un caos racial muy avanzado. En comparación, los Estados Unidos, donde hasta ahora (23) los anglosajones respetaron mejor las leyes biológicas, dan una impresión de estabilidad y dinamismo. Pero precisa­mente en los Estados Unidos, un odio sin precedentes ataca los valores raciales en nombre del mito de la igualdad. Se echa todo al fango cuando se quiere nivelarlo todo, ya que sólo la desigualdad permite la ascensión biológica. Y podemos predecir con seguridad que, si la integración de los negros se realiza, los Estados Unidos se reunirán con el Brasil en la vía del caos racial.

 

Nuestro racismo es sin odio. No ataca. Respeta todas las razas. Ve en su emulación pacífica el principal motor de su ascensión.



 

La defensa de la raza es también la llave del verdadero socialismo: el Socialracismo.

 

Los precursores son numerosos, y numerosas sus obras. Pero falta una breve exposición de los resultados alcanzados hasta ahora.



 

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