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Posicionamiento


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  • “La radio no es celosa de su público, como la televisión y la prensa, no la quiere para ella sola. La radio sabe que la gente tiene mil cosas que hacer y otras mil en qué pensar. Ella está ahí, al lado de quien la llame, siempre disponible, nunca absorbente. Ningún medio de comunicación es más generoso que la radio” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 466).

  • “Lo que sale al aire, lo que se produce en la radio, es lo que comúnmente conocemos como programación radiofónica” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 466).

  • “Conocer los hábitos de la audiencia nos permite situar con buen tino los programas. Ocurre lo mismo si vas a saludar a un amigo y lo llamas antes para ver si estará en casa. La programación, entonces, se piensa y se estructura a partir de los horarios y las costumbres del público al que quiero visitar” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 467).

  • “¿En torno a qué se organiza la programación radiofónica? Puede ser que prevalezca el objetivo periodístico, y entonces hablamos de una radio informativa. Puede ser que lo principal sea la música y el entretenimiento. O el género dramático, como ocurría con tantas emisoras de antes, donde los capítulos de las radionovelas se pisaban los talones unos a otros. Una programación puede definirse como participativa, y en función de esto diseñar sus espacios. O una radio feminista, que propone el enfoque de género como criterio organizador de su programación. O una radio ecológica, que se especializa en esta temática. Ese eje central, rector, en torno al cual se articula el conjunto de la programación es lo que llamamos perfil de una radio. La palabrita sugiere: se trata de la cara de la emisora, de su personalidad (...) Cuando los oyentes han captado ese perfil, hablamos de posicionamiento. Este término, de origen publicitario, equivale a la identidad lograda por la radio ante el público. El posicionamiento se define como el lugar específico que ocupa un producto frente a otros en la mente del consumidor. ¿Qué es una marca? Es una palabra que identifica a un producto. ¿Qué es el posicionamiento? Es el significado de esa palabra. Así de simple...” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 467 – 468).

  • “Estas radios arrendadoras de sus espacios, difícilmente se posicionarán ane el público, ya que no ofrecen un perfil definido, a no ser que los directivos controlen y condicionen a los productores en función de la línea general de la programación” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 469).

  • “Hablemos de cuatro tipos básicos de programación: la total (de todo para todos); la segmentada (de todo para algunos); la especializada (de algo para algunos); y las llamadas radio – fórmulas” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 470).



Modelo de Programación

Características

1. Programación TOTAL.

Primordialmente en Amplitud Modulada.

  1. Mosaico: Capítulos de 30 minutos.

  2. Bloques: Unidad de tiempo ampliado (2 a 4 horas). Secciones dentro de un bloque con un conductor que pasa a primer plano. División del horario diario en 4 o 5 espacios.

  3. Programación Continua. Aquí se echan abajo todas las divisiones entre un programa y otro.

2. Programación SEGMENTADA.

Selección de Públicos (preferencia). Encontramos radios juveniles, radios femeninas, radios infantiles, ...

3. Programación ESPECIALIZADA.

  1. Sólo música. Un 90% o más de su tiempo dedicado a espacios musicales.

  2. Sólo noticias.

  3. Sólo palabras. No hay espacios musicales.

  4. Radios especializadas en contenidos: p.ej.: religiosas, deportivas, ...

4. Radio – Fórmulas.

Radios de formato. Determinan no sólo el público, el género y los contenidos, sino hasta el mismo formato, repetido con muy ligeras variaciones durante todas las horas.

Cf. MARTÍ, 1990: 145 y LÓPEZ VIGIL, 1997: 470 – 476.




  • “La programación radiofónica es la previsión de los programas que van a ser emitidos durante un tiempo determinado a través de una emisora de radio. Este concepto contempla varias cuestiones: la primera, que existe una previsión. (...) Si no existe previsión, difícilmente podría hablarse de programación; en todo caso de emisión. (...) La segunda cuestión es que la programación nace con conciencia de su finitud. Ninguna sirve para siempre por muy perfecta que sea. (...) La tercera cuestión importante afecta a la ideología, objetivos, criterios y medios de la empresa. Una programación presupone una emisora con sus características propias; es decir, no existe una programación válida para todas” (MUÑOZ y GIL, 1994: 66).

  • “Ya es tiempo de arrinconar la visión instrumentalista de la radio como herramienta de apoyo a los grupos organizados. Un medio masivo tiene su dinámica propia, muy diferente a la del trabajo presencial. (...) El mejor aporte de un medio masivo será la proyección de los organizados hacia la masa, para que sumen” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 486).

  • “Hay que hablar –y hacer hablar– de todo, de lo que se comenta en el mercado y en la cantina, de lo sublime, y lo ridículo, de lo profundo y lo superficial. No hay que satanizar la moda ni la farándula, la interpretación de los sueños ni las recetas de cocina ni los consejos de belleza” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 487).

  • “Gracias al teléfono, la radio se ha vuelto bidireccional. (...) Ahora, con los celulares, todo individuo es potencialmente una unidad móvil. (...) El teléfono ha instalado la participación ciudadana como parte indisoluble de la producción radiofónica” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 488).

  • “No basta que la calle entre a la radio. Hace falta, y cada vez más, que la radio salga a la calle. (...) Una programación callejera, de eso se trata. Una radio que no espera que vengan a ella, sino que sale al encuentro de su audiencia” ((LÓPEZ VIGIL, 1997: 488 – 489).

  • La interactividad (...) consiste en decidir la programación, no solamente participa en ella. (...) Reaccionar ante lo que me dan no es lo mismo que interaccionar entre lo que me ofrecen y lo que solicito. (...) Se trata de hacer juntos la radio, emisores y receptores. (...) Para responder a este nivel más exigente de participación (...) muchas radios están estableciendo la Defensoría del Oyente” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 491).

  • “Los colores, los olores, los sonidos, los sabores, las texturas, todas las imágenes auditivas que podemos crear con un buen uso del lenguaje radiofónico, producen belleza. A eso nos referimos cuando hablamos de una programación sensual. (...) Si no transmitiste sentimientos a tu público, ¿de qué sirven las ideas? Si no hablaste con pasión, ¿para qué hablaste?” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 494).

  • “No busquemos lo popular con la cabeza hacia atrás. Lo popular está adelante, es un proyecto que se amasa con muchas y diversas manos. La cultura masiva, tan híbrida, es popular. Y nos gusta conocer lo que pasó en otros tiempos y lo que pasa en otros lugares. (...) Recordemos nuestros programas llamados educativos. ¿De qué tratan? Machismo, alcoholismo, drogas, el precio del pan que sube, la moral que baja, la delincuencia que aumenta... Debemos hablar de todo eso, sí. Pero los días pares. En los impares, conversemos de otras cosas más refrescantes. Esos temas que se repiten una y otra vez, aburren. (...) Fantasía para evadirse de esta jodida realidad y tomar un poco de resuello. Y fantasía para volver a ella, pero viéndola con otros ojos, soñándola diferente” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 495 – 496).

  • “Hablar de programas ágiles es hablar de puntadas y tips. De flashes, notas simples, titulares, pases de unidad móvil, microprogramas, microreportajes, minidramatizaciones, sketches, entrevistas muy editadas, golpes de efecto, entradas rápidas y salidas más rápidas aún. Programación ligera y no por ella superficial” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 496 – 497).

  • “¿Para qué y para quiénes pensamos la programación? (...) Se trata de determinar el eje central en torno al cual se diseña el conjunto de la programación. (...) Y para quienes se diseña. Porque la audiencia no es un todo homogéneo. No hay un público, sino muchos públicos” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 498).

  • “Tenemos que decidir si la programación será especializada o total, si se estructurará en mosaicos, bloques o continuo. El estilo está relacionado directamente con el perfil de la emisora. (...) ¿Qué vamos a ofrecer al oyente? ¿Qué novedades, qué géneros y formatos desarrollaremos, tomando en cuenta lo que brinda la competencia y lo que demanda el público? ¿Cuáles son los ejes temáticos, transversales a toda la programación, que dan coherencia a la misma” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 499).

  • “Se trata de conocer los hábitos de trabajo y ocio de nuestro público objetivo para adecuar los horarios de los programas en función de la vida cotidiana. (...) Los ritmos de la radio son constantes y, como los de la naturaleza, crean hábito. Por eso, los programas sueltos o incluso interdiarios nunca han dado mucho resultado. (...) La periodicidad óptima para un programa de radio es la diaria, de lunes a viernes. Los programas de fin de semana también captan mucha audiencia” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 499 – 500).

  • “La programación es un ser vivo, se mueve. Los programas nacen, crecen, se reproducen (o te los copia la competencia) y mueren. O mejor, son matados. (...) Una vez que la gente se acostumbra, resulta molesto andar moviendo el horario de un programa. Por eso, no se precipite para fijarlo. Investigue cuál es la mejor opción para su público preferencial. Después, no cambie la hora a no ser por razones de buen peso” (LÓPEZ VIGIL, 1997: 507).

  • “El término programación en radio puede ser aplicado tanto al proceso de combinar varias unidades de entretenimiento y comerciales dentro de un programa completo en sí mismo, como también puede aplicarse a una distribución de tales unidades dentro de una secuencia de continuidad para un día a la semana” (DE ANDA, 1997: 396).

  • “Nunca hay que caer en el error, tanto en la tarde como en la noche, de intentar competir con la televisión” (DE ANDA, 1997: 397).

  • “De seis a nueve de la mañana, el director de programación producirá programas designados a las clases baja y media, económicamente hablando. En este tiempo hay una gran actividad en el hogar. (...) Los programas con este horario deben ser alegres, atractivos y vivaces para comenzar el día. Los comerciales deben ser cortos y la música alegre y rítmica” (DE ANDA, 1997: 398).

  • “Durante el segundo período, de las 9 a las 12 h., la audiencia es en su mayoría amas de casa y trabajadores. (...) Los programas pueden ser dedicados parcialmente al público femenino. Los programas cómicos o dramáticos, interesantes para el ama de casa, son los tipos que pueden integrar la programación en este período” (DE ANDA, 1997: 398).

  • “Entre las 12 y las 15 h. el oyente está inclinado hacia la comida y el descanso, y el resultado serían programas de éxitos musicales, noticiarios y comentarios, y otros de este tipo” (DE ANDA, 1997: 399).

  • “Después de las 10 de la noche, el entretenimiento debe ser suave, reforzado con música más lenta y programas musicales. Al hacerse más tarde, los programas presentados por la estación deben estar arreglados de tal manera que, captando audiencia, atraigan patrocinadores para esas horas” (DE ANDA, 1997: 399).

  • “En el campo del entretenimiento, se debe buscar, constantemente, originalidad, ingeniosas combinaciones de viejos actos, nuevos estilos, ritmos fuera de lo común o situaciones de humor, y su dedo debe estar sobre el pulso del interés público” (DE ANDA, 1997: 401).

  • “El radiodifusor debe tener en cuenta el pensamiento, las actividades y los hábitos mentales del público. El interés de la audiencia es temporal” (DE ANDA, 1997: 401).

  • “Los períodos más débiles, de 6 a 6:30, de 9:30 a 10:00 o la madrugada, ofrecen la mejor oportunidad para hacer ensayos” (DE ANDA, 1997: 402).

  • “Si el ingenio es notable, el público escuchará un programa completo, pero no ocurre a menudo” (DE ANDA, 1997: 402).

  • “Se han incrementado notablemente los noticiarios, se mantienen los deportes, han proliferado los programas de charlas y comentarios, las entrevistas, los programas de discusión, los paneles y las entrevistas telefónicas” (DE ANDA, 1997: 404).

  • “De la capacidad y talento para producir programación depende en gran medida la posibilidad de comercialización de una emisora, así como la capacidad para poner en marcha planes y programas de ventas, bien dirigidos, para alcanzar el éxito económico y social previsto. Son, pues, dos cosas distintas pero no distantes. Pero falta agregar a ellos, un elemento más que sirve como generador de información y permite la toma de decisiones adecuadas: la investigación. Esta es el instrumento que tiene la función de permear ambas actividades, es decir, la evaluación de la cantidad y calidad de los radioescuchas y de la productividad del medio” (FIGUEROA, 1997: 386).

  • “Aunque la programación es el sustento de la radio, es atendida precariamente en muchas emisoras nacionales. Como producto, la programación es el escaparate que constituye el contenido general e imagen que sale al aire y que determina el ser de la radio” (FIGUEROA, 1997: 386).

  • “Una evaluación constante es de importancia con base en datos obtenidos de estudios realizados por la propia emisora. No es conveniente tomar decisiones drásticas basadas en simples sugerencias o en opiniones personales nacidas sólo de la buena fe” (FIGUEROA, 1997: 388).

  • “Algunos radiodifusores, entrampados en la lucha diaria por lograr el predominio en el mercado, no se percatan que al fin del presente milenio y principios del tercero, un nuevo tipo de comunicador ha entrado en la escena de la comunicación masiva, la mujer. (...) Por su sensibilidad y talento, la presencia de la mujer en los espacios de la comunicación social reviste especial importancia en la vida cotidiana de las estaciones” (FIGUEROA, 1997: 388 – 389).

  • “Ningún otro medio de comunicación colectiva tiene tantas posibilidades de utilizar el factor imaginal como la radio. (...) La capacidad y sentido de intimidad que produce la radio es uno de sus privilegios; la facilidad de transmisión y de recepción, su riqueza. El costo por millar de la radio es proporcionalmente más bajo al de cualquier otro medio masivo. (...) La radio es una fuente ligera y manejable de entretenimiento y de información instantánea. Por su flexibilidad es capaz de adaptarse a cambios de programación más rápido que cualquier otro medio y propicia la libertad de actividades diversas sin interrumpir a la gente, cosa que no es común en otros medios masivos” (FIGUEROA, 1997: 389).

  • “La función de la programación está centrada en prestar un servicio diverso, respetuoso y dinámico a un público que ya no se conforma con la música de fondo y los programas pasivos que se originaron en la primera época de la frecuencia modulada. (...) El reto de la radio consiste en que un director de programas sea capaz de centrar su interés en el mundo del espectáculo y el de la información, que propicie nuevas alternativas de servicio a la sociedad y abra nuevos horizontes en el servicio al aire. Por ello no debe pasar inadvertido que el producto de una empresa radiofónica puede ser tan bueno como el hombre que propicia, supervisa y mejora constantemente su desarrollo y crecimiento programático” (FIGUEROA, 1997: 389).

  • “Lo primero que tiene que hacer la estación es establecer una imagen institucional en su mercado. (...) Se acabaron para siempre los tiempos de la radio en que la programación era un juguetito de un aventurero que cambiaba de programas como cambiarse de ropa o cuando, en el mejor de los casos, el hijo del concesionario utilizaba las horas para hacer experimentos musicales en el aire” (FIGUEROA, 1997: 389).

  • “La calidad es un factor de importancia primaria en la programación de toda emisora. (...) La calidad se integra mediante la combinación de una excelente programación, un equipo de ventas agresivo, un sonido –de preferencia digital– impecable, un auditorio comprobadamente cautivo por su participación y una cartera de clientes satisfechos. Si esto se conjuga, estación, auditorio y clientes comparten el éxito de un negocio y de un servicio recíproco. Todo este esfuerzo profesionalmente integrado y sistematizado constituye la producción de la estación” (FIGUEROA, 1997: 393).

  • “Posicionamiento es la acción de colocar un producto o servicio dentro del estilo de vida del consumidor, hacer que lo haga suyo, que tenga un lugar en la mente del radioescucha. (...) El posicionamiento es una idea universal de autoridad moral que el público confiere a un medio o a una persona. (...) El posicionamiento de la programación responde a variables muy diversas de respuesta en el contexto social: la calidad y el equilibrio de la programación, la sutil y permanente identificación de la emisora, la oprotunidad y veracidad de la información noticiosa, la autenticidad de las virtudes anunciadas mediante la publicidad, el dominio del auditorio que conforma la moral y carisma de la emisora. (...) El costo del posicionamiento es en razón directa de la excelencia en la calidad y el servicio” (FIGUEROA, 1997: 394 – 395).

  • “Los programas de noticias en la radio cobran gran impulso en los últimos años del milenio. El desarrollo exponencial de las nuevas tecnologías favorecen este importante servicio: la información. Desde la década de los setenta, algunos estudios habían revelado que quien escucha programas hablados, una vez que se posiciona el interés en ellos, tiende a prestar mayor atención a su receptor que quien sólo se limita a escuchar programas musicales” (FIGUEROA, 1997: 395).

  • “Una gran cantidad de estaciones de amplitud modulada combinan ahora el formato de programación de música con el de noticias. Algunas, con la experiencia del pasado, destinan su tiempo completo a las noticias” (FIGUEROA, 1997: 396).

  • “En el trabajo de las noticias podría estar una insospechable fuente de nuevos horizontes para la amplitud modulada, así como en la incorporación del sonido estéreo que, forzosamente, exige el prerrequisito de la comercialización de los receptores de radio AM estéreo. (...) Tecnológica y programáticamente la AM tiene futuro. Sólo hace falta investigar qué es lo que se necesita hacer para tomar decisiones y echar manos a la obra” (FIGUEROA, 1997: 396).

  • “Por principio, existen diversos tipos de formatos para realizar investigaciones: investigación de hábitos, gustos y preferencias; investigación de imagen; e investigación de audiencia” (FIGUEROA, 1997: 419).

  • “Los rubros que alcanzan este tipo de investigaciones (de hábitos, gustos y preferencias) tienden a variar de un caso a otro, pero en términos generales comprenden: número de horas al día en que se escucha la radio; horarios específicos en que se escucha la radio; lugares donde se escucha la radio; actividades que se realizan mientras se escucha la radio; hábitos específicos de la audiencia en los diferentes días de la semana; tipos de programación que gustan más; perfil de programas, música y artistas preferidos” (FIGUEROA, 1997: 419).

  • “La investigación de imagen –o grado de posicionamiento–, comprende una gran variedad de aspectos relacionados con el grado de aceptación general que requieren generar información: imagen de la estación en sí, imagen total; generalidades que fundamentan la imagen; aspectos positivos y negativos de la imagen de la estación; e imagen de los programas, locutores, etcétera” (FIGUEROA, 1997: 420).

  • “La investigación de audiencia genera información sobre los perfiles del auditorio y sus características. Este tipo de investigación sirve para medir cuantitativa y cualitativamente los distintos niveles del universo, entre los que figuran hogares con radio, automóviles con radio, establecimientos con radio, etcétera” (FIGUEROA, 1997: 420).

  • “La información que genera la investigación puede servir para planear cambios estratégicos en la programación y definir estrategias instrumentales de ventas” (FIGUEROA, 1997: 420).

  • “En el caso de Radio Mara se observa el predominio de programas híbridos, los cuales en su gran mayoría incluyen secciones musicales, combinadas con algunos aspectos como informativos, agropecuarios, económicos, comunitarios y otros. Este tipo de programas representan el 39.68% del horario total de transmisión semanal (se entiende como horario de transmisión o de programación el que va de 6 a.m. a 12 p.m. La aclaratoria se hace debido a que algunas emisoras tienen un horario de transmisión de 24 horas diarias) de esa radiodifusora. (...) Los programas de carácter religioso, hípicos y sobre parapsicología se encuentran ubicados dentro de la clasificación asumida en esta investigación como “otros tipos de programas”, los cuales representan el 21.03% del horario de transmisión semanal”. (...) Es de notar que los programas de opinión, informativos y estrictamente culturales y educativos, ocupan un segmento muy pequeño dentro del tiempo total de programación. Los dos primeros cuentan con el 5.95% y el 0.79% respectivamente y, los dos últimos, con el 1.59% cada uno. (...) Observando la tipología analizada, en forma global y comparativa, resultan bastante significativas las diferencias entre el tiempo ocupado por los programas que incluyen musicales (69.04%) y los programas que no cuentan con esa modalidad de secciones, es decir los informativos, de opinión, culturales y educativos, que representan el 9.92% del total del horario de transmisión. (...) Como detalle importante, es bueno destacar, que Radio Mara a pesar de contar escasamente con dos programas educativos, que representan el 0.05% de la totalidad de los programas difundidos, es la única muestra de emisoras seleccionadas que transmite programas de este tipo. También es necesario indicar que de las radiodifusoras analizadas, Mara, es la única que va dirigida a un público selecto” (PRIETO, 1992: 109 – 116).

  • “Con respecto a Radio Calendario, ésta es la única de las emisoras analizadas que cuenta con espacios deportivos dentro de su programación regular. Sin embargo, es necesario aclarar que tanto Radio Calendario como las otras emisoras estudiadas, incluyen dentro de sus programaciones transmisiones deportivas durante las temporadas de béisbol, baloncesto y otros deportes. (...) En la programación de esta radiodifusora, predominan los programas estrictamente musicales con un 60.94%. Los híbridos o combinados ocupan el 24.42%. Sumados ambos, ocupan el 85.36% del total del horario semanal de transmisión. (...) Los otros programas (deportivos y de la religión evangélica), sólo cuentan con 14.63% del tiempo semanal, lo que representa menos de ¼ del espacio total de programación. (...) Al comparar las cifras mencionadas anteriormente, se nota que los programas con contenidos musicales predominan en Radio Calendario. Hay que destacar que esta emisora, al igual que Radio Maracaibo, dirigen sus programaciones a una audiencia de tipo popular y en las transmisiones de ambas, ocupan lugar preferencial los musicales” (PRIETO, 1992: 109 – 116).

  • “En las radiodifusoras comerciales analizadas, predominan las estrictamente musicales (40.45%) y, los que combinan secciones de música con las de otra índole como informativos e hípicos entre otros (45.53%), que sumados representan el 85.98% del total. (...) Los programas que no son de corte musical, ocupan una porción muy pequeña de tiempo dentro del espacio semanal de transmisión de las emisoras seleccionadas para el análisis. Los programas hípicos y religiosos (evangélicos), designados como “otros” dentro de la clasificación, representan el 7.47%; los de naturaleza informativa, de opinión y deportivos cubren el 3.81%, 1.45% y 0.48% respectivamente. (...) Como hecho significativo se observa que los programas educativos y culturales, cuya función principal es la de instruir a la audiencia, sólo llegan a ocupar el 0.38% cada uno. (...) En forma acumulada, la suma del tiempo que le dedican a los programas que no son estrictamente musicales ni incluyen secciones de ese tipo, apenas alcanzan el 14.01% de todo el horario semanal de transmisión de las cuatro emisoras objeto de estudio (Mara, Reloj, Maracaibo y Calendario)” (PRIETO, 1992: 109 – 116).

  • “En cuanto al ítem ‘¿por qué oye radio?’, el análisis de las respuestas obtenidas indican que la mayoría (78.4%), alegan como motivos principales: el entretenimiento (30.3%), por placer (21.3%), la música (17%) y la información (9.8%). En tanto el resto (21.6%), lo hace por razones de otra naturaleza. (...) En relación a la variable ‘¿cuándo oye la radio?, el 77.2% respondió que todos los días, el 14.3% algunos días a la semana y el 7.8% los fines de semana. Mientras que, en las respuestas sobre el tiempo que escucha radio, indican que: el 57.1% lo hace entre menos de una a tres horas diarias, y un 23.5% la escucha entre cuatro y seis horas diarias. (...) Las frecuencias acumuladas sobre el tiempo que escucha radio demuestran que el 80.6% de la población (más de las cuatro quintas partes), escucha la radio diariamente menos de 7 horas, debido a que tienen otras actividades que cumplir y a la penetración de otros medios de comunicación social como la televisión, a la cual también dedican parte de su tiempo libre. (...) En cuanto al ‘horario en que escucha radio’, el 23.7% prefiere el horario matutino, el 16.2% el nocturno y el 13.7% el vespertino, lo que refleja que más de la mitad de la población (53.6%) escucha radio tan solo en un período del día, bien sea en la mañana, tarde o noche y no en turnos combinados como lo hace el resto (45.7%). (...) Por otra parte, las emisoras que los marabinos prefieren escuchar en primer lugar son: Mundial Zulia (27%), las FM comerciales (25.5%), Radio Reloj y Maracaibo (8% ambas), Radio Calendario (7%) y Popular (6.5%). (...) Los resultados de la variable por las que escucha la emisora que prefiere en primer lugar, confirman que aproximadamente las 2/3 partes de la población (69.75%), indican la música y/o la información. El otro tercio de la población (30.25%) plantean otras razones como: deportes, loterías, programas de opinión y otros. (...) Los programas de mayor aceptación para la audiencia son los musicales (66.5%) y los informativos (17.7%). Sumados ambos dan un 84.2%, de lo cual se deduce que, la radio marabina es escuchada por sus oyentes preferiblemente por la música y las noticias, más que por cualquier otro objetivo” (PRIETO, 1992: 126 – 142).


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

  • DE ANDA Y RAMOS, Francisco: “La radio. El despertar del gigante”. Trillas. México, 1997. pp. 512.

  • FIGUEROA, Romeo: “¡Qué onda con la radio!”. Alhambra Mexicana. México, 1997. pp. 536. Segunda Reimpresión.

  • LÓPEZ VIGIL, José Ignacio: “Radialistas apasionados”. Artes Gráficas Silva. Quito, 1997. pp. 550.

  • MARTÍ MARTÍ, Josep María: “Modelos de Programación Radiofónica”. FeedBack Ediciones. Barcelona, 1990. pp. 145.

  • MUÑOZ, José Javier y GIL, César: “La radio. Teoría y Práctica”. IORTV. Madrid, 1994. pp. 267. Segunda Edición.

  • PRIETO, Iris Marina: “Diseño de un modelo de programación educativa para las radioemisoras comerciales AM de Maracaibo”. Universidad del Zulia. Maracaibo, 1992. pp. 238. Trabajo de ascenso presentado para optar a la categoría de profesor agregado.


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