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Política antártica argentina


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POLÍTICA ANTÁRTICA ARGENTINA


DR. Eugenio Genest



política@dna.gov.ar
2004

INDICE

1.- Situación antártica en la década del 40.


2.- Organización antártica argentina.
3.- Superposición de reclamos antárticos.
4.- Los intentos de internacionalización antártica.

5.- El Año Geofísico Internacional.


6.- Tratado Antártico.
7.- Evolución del Sistema del Tratado Antártico.
8.- Creación de la Dirección Nacional del Antártico.
9.- Política Nacional Antártica.
10.- Antártida Sudamericana.
11.- Las Organizaciones No Gubernamentales.
12.- Turismo Antártico.
1.- SITUACION ANTARTICA EN LA DECADA DEL CUARENTA.

La República Argentina, en 1904 se había hecho car­go de unas instalaciones y un observatorio meteorológico y magnético de la expedición privada escocesa del Dr. William S. Bruce en la isla Laurie de las Orcadas del Sur, pertene­ciente al arco de las Antillas del Sur, denominándola Base ORCADAS. Habiendo mantenido su ocupación de manera permanen­te desde entonces, y es por ello que se ha convertido en la única base antártica que puede exhibir este record, y durante el presente año se han cumplido cien años desde aquel momento.


En 1908, el Gobierno británico había declarado su soberanía en la Antártida, mediante una Carta Patente (decla­ración unilateral) forma de determinar soberanía utilizada por el gobierno inglés; referida a las Dependencias de las Islas Malvinas. Esta Carta Patente, la primera de dos, incluía como Dependencias de las Islas Malvinas no sólo la Península Antártica sino también parte de nuestra Patagonia, tanto en la parte argentina como chilena; puesto que incluía todos los territorios al sur de los 50º Sur, entre los 20 y 80º de longitud Oeste. Nuestro país no acusó recibo ante esta nueva agresión y únicamente el Dr. Estanislao Zeballos, a través de artículos periodísticos denunció este hecho, ya que nuestra Cancillería guardó silencio. (citado en SIEGRIST de GENTILE, Nora, "Algo más sobre la Antártida a través de la documentación y de las noticias periodísticas en la primera década del siglo XX", Río Grande, 1986)
Con posterioridad, el Gobierno inglés en 1917, nue­vamente y por otra Carta Patente modifica las Dependencias de las Islas Malvinas formulando el martillo que incluye a las islas y la Península Antártica, determinando como nuevos límites los meridianos 20º y 50º Oeste, al sur del paralelo de 50º Sur y entre los meridianos de 20º y 80º de longitud Oeste, al sur del paralelo de 58º Sur.
Durante la temporada de 1938/39, en la Antártida se realizaron expediciones de países europeos y de los Estados Unidos de gran envergadura, entre ellas debemos de mencionar la "Die Deutsche Antarktische Expedition" comandada por el Profesor RITSCHER; la expedición británica de RYMILL y la gran expedición norteamericana del Almirante BYRD.
Para evitar una posible reclamación por parte del Gobierno del III Reich, el gobierno inglés impulsó a Noruega para que formulara una proclamación de soberanía (conocida como declaración del Rey Haakon), sobre el sector en que la expedición alemana había realizado importantes investigacio­nes, este reclamo noruego abarcaba el área comprendida entre el reclamo británico de las islas Malvinas y concluía en el comienzo del reclamo australiano. Entre los 20º de longitud oeste y los 45º de longitud Este.
En 1940, el Gobierno de Chile, por sugerencia del Departamento de Estado de los Estados Unidos y por idénticas razones que Noruega, también formaliza su reclamo de territo­rio Antártico mediante un Decreto de su Presidente AGUIRRE CERDA, que define a la "Antártica Chilena" o "Territorio Antártico Chileno" al espacio comprendido entre los meridia­nos de 53º y 90º de longitud Oeste.Sí nos preguntamos el por qué de este aviso a Chile y no a la Argentina, es fácil deducirlo: la Argentina se encontraba en ese momento dentro del grupo de países que miraban con una cierta admiración al Gobierno de III Reich.
En la temporada 1946-47 se creó la segunda Base argentina en la Antártida, el Destacamento Naval Melchior, en la temporada 1947-48 se construyó el destacamento Naval Decepción; para el relevo anual de las dotaciones que la Armada y algunas instituciones científicas argentinas enviaban a la Base ORCADAS, fueron utilizados, entre otros la Corbeta Uruguay (1904-1922) y buques mercantes charteados especialmente, hasta la década del cuarenta, en que se inició por parte de la Armada con lo que ha dado en denomi­narse el comienzo de las Campañas Antárticas Anuales.

2.- ORGANIZACION ANTARTICA ARGENTINA



Los gobiernos europeos interesados en la investiga­ción del Artico habían convocado a una Exposición Polar Internacional y a un Congreso de Exploradores Articos, que se realizaría en Noruega en 1939; nuestro país interesado en la participación en el mismo, creó ese año por decreto una comisión integrada por representantes de los Ministerios de Relaciones Exteriores y Culto, de Marina y de Agricultura. Esta primera comisión puede considerarse como el origen de la Comisión Nacional del Antártico.
El 30 de abril de 1940 se creó en la Argentina la Comisión Nacional del Antártico por decreto Nº61.852 M./40 del Poder Ejecutivo Nacional, (Presidencia del Dr. Roberto ORTIZ) bajo la dependencia del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, para centralizar y tener a su cargo la consideración y asesoramiento de todos los asuntos relativos al amparo y desenvolvimiento de los intereses argentinos en el Antártico.
Se le encomendó la realización de estudios de carácter integral sobre el estado actual de los problemas de la Antártida y su vinculación con los intereses argentinos, debiendo proponer al Poder Ejecutivo un plan de acción que comprendiera todos los aspectos en el asunto, tanto en el orden interno como internaciónal. En este decreto fue desig­nado el Dr. Isidoro RUIZ MORENO como su primer Presidente.
Puesta en marcha la Comisión se observó que para que su funcionamiento fuera más eficiente se hacía necesario contar con un mayor número de miembros y para que se incorpo­raran a ella especialistas en temas científicos, económicos y militares se aprueba y pone en vigencia el Decreto Nº 8507/46 (23-03-1946) que reorganiza la Comisión Nacional del Antártico, incrementando el número de sus miembros permanen­tes con representantes del Ministerio de Justicia e Instruc­ción Pública, Ministerio de Guerra, Ministerio de Marina, Ministerio de Agricultura y de la Secretaría de Aeronáutica. Fue designado como Secretario de la Comisión D. José Manuel MONETA perteneciente al Servicio Meteorológico Nacional y que contaba con gran experiencia antártica.
Esta Comisión Nacional del Antártico mediante sus "comunicados" sentó las bases para el futuro accionar antár­tico nacional, a la vez que en repetidas oportunidades puso de manifiesto los derechos de la República en la Antártida y las acciones realizadas por ciudadanos argentinos para rea­firmar en distintos foros internacionales las pretensiones soberanas del país sobre la Antártida.
Por otra parte, la Armada en 1939 aprobó un plan general de ocupación y administración efectiva de las tierras continentales del Sector Antártico Argentino y de exploración gradual de todos los frentes naturales. Una vez que se produjo la reorganización de la Comisión del Antárti­co, la Armada decidió reestructurar su Plan de 1939 y agregó nuevos objetivos de carácter marcadamente geográfico y tendientes siempre a ir aumentando la libertad de acción de los medios destinados al área. Este Plan naval reestruc­turado tuvo vigencia hasta 1951.
Fue en virtud del Plan que se adquirieron nuevas unidades navales para incrementar la presencia argentina en la Antártida.
El 18 de agosto de 1943 (Decreto Nº 5626), se crea la Gobernación Marítima de Tierra del Fuego, debiendo ocupar este cargo un Oficial Superior de la Armada, en servicio activo nombrado por el Poder Ejecutivo; su jurisdicción fue posteriormente establecida por el Decreto 9905/48 quedando comprendidas bajo su autoridad además del Territorio Nacio­nal de Tierra del Fuego, los territorios nacionales del Sector Antártico y de las islas del Atlántico no explícita­mente comprendidas dentro de la jurisdicción de otra autoridad nacional.
En septiembre de 1946, la Armada comunicó sus puntos de vista en todo lo atinente a la actividad de la República en la Antártida, al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Entre otros aspectos contenidos en la opinión naval, deben mencionarse los siguientes elementos: desde la creación de la Comisión Nacional del Antártico en 1940, hasta la fecha, su acción había sido muy meritoria, ya que sus estudios, conclusiones y recomendaciones no habían sido oficializados y por lo tanto el país se encontraba con respecto a la posesión del territorio antártico en la misma situación que en el año 1940, es decir que no se había hecho nada efectivo que condujera a legalizar la situación jurídica de esa parte de nuestro territorio.
Al respecto proponía se dictara un nuevo decreto que ampliara la jurisdicción de la Gobernación Marítima de Tierra del Fuego, extendiéndola a las tierras antárticas e islas comprendidas en el Sector sobre el cual afirmamos nuestra soberanía; origen del Decreto 9905 del 7 de abril de 1948, ya mencionado.
Además de otras consideraciones, como la necesidad de contar con un mayor equipamiento y de reforzar a la Comi­sión del Antártico; estimaba que para el futuro se debían tomar las medidas necesarias para que otros organismos mili­tares y civiles del Estado se encargaran de la continuación o desarrollo de otras actividades ya que las mismas, según entendía la Armada, no podían ser de su monopolio.
En la temporada 1947/48 se construyó un nuevo desta­camento naval en Decepción, que suscitó un enfrentamiento con el Reino Unido de Gran Bretaña, llegando a producirse una demostración naval entre ambas flotas, sin mayores consecuencias. Fue durante este campaña que se llevó a cabo por parte de la Armada la "Primera Gran Expedición Antártica Argentina del Año 1947".
Con posterioridad y por el Decreto Nº 14.062/47, del 24-05-1947, se crea bajo la dependencia de la Comisión Nacional del Antártico, la Subcomisión Islas Malvinas e Islas Georgias del Sur.
Es a partir de esta década que teniendo en cuenta la situación internacional en relación con la Antártida es que se abrió una etapa de marcado desarrollo de las activida­des antárticas argentinas, se establecieron paulatinamente diversas instalaciones durante las sucesivas Campañas Antárticas Anuales.
Estas Campañas Antárticas Anuales tenían y tienen como objetivo realizar, además de las tareas científico técnicas, el reaprovisionamiento de víveres, combustibles, materiales de construcción, equipos técnicos y científicos y todo aquello que fuere necesario para apoyar las actividades que se han planificado realizar, tanto en las zonas de influencia de las bases como por los grupos de trabajo en campamentos.
La Armada debe ser considerada como pionera en dichas actividades ya que por las características geográ­ficas propias de la Antártida, era la que contaba con la experiencia y los medios más apropiados para llevar a cabo las primeras incursiones en sus islas y costas; puesto que desde 1901 venía incursionando en el área desde la construc­ción y puesta en funcionamiento del Observatorio dela isla de los Estados y las expediciones de salvataje encaradas para el rescate de la expedición sueca del "Antarctic" en 1903,por la Corbeta "Uruguay", el envío de otra expedición para tener noticias de la expedición del Dr. CHARCOT, la compra y acondicionamiento de un buque para el relevo del personal de ORCADAS y el posterior relevo del personal y reaprovisionamiento anual de dicha Base.
Otro elemento de gran importancia y que es necesa­rio destacar fue la publicación en 1940, por el Instituto Geográfico Militar del mapa de nuestro territorio incluyendo al Sector Antártico sobre el que la República Argentina mantiene derechos y limitado por los meridianos 25º y 74º de longitud oeste de Greenwich. Este mapa fue realizado en Escala: 1 : 2.500.000. Este mapa fue completado con el de la Zona Austral, en escala 1 : 5.000.000.
En el seno de la Comisión Nacional del Antártico, la Marina propuso un plan de estudios e instalación de bases, y al año siguiente el Servicio de Hidrografía Naval planifica reconocimientos, levantamientos y balizamientos en apoyo de dicho plan; intensificando de esta forma la Argen­tina su acción antártica.
Durante la misma década fueron de gran importancia las campañas antárticas de 1941/42 y 1942/43, realizadas a bordo del buque "1º de Mayo" bajo el comando del capitán de fragata Alberto J. ODDERA, la primera, y del capitán Silvano HARRIAGUE la segunda; en cuanto a las reafirmaciones de la soberanía argentina en el Sector Antártico.
En la primera de estas expediciones del "1º de Mayo" (1942) se instaló el faro "1º de MAYO" en la isla Lambda y una baliza en punta Gallows. Dejándose en las islas Decepción, Melchior y en el islote Trípode, testimonios de la presencia argentina y de sus derechos soberanos sobre el Sector Antártico; a la vez que, durante este viaje se realizó el primer relevamiento aéreo fotográfico de área navegada.
En la Campaña de 1943, el buque "1º de Mayo" conti­nuó realizando acciones que testimoniaran la presencia argentina en la región y nuestros derechos sobre la misma en: Puerto Lockroy (en el archipiélago de Palmer) y en Bahía Margarita. Al inspeccionar en Decepción los testimonios dejados por la expedición del Capitán ODDERA, se comprobó que habían sido destruidos y reemplazados por documentos británicos que aseguraban la pertenencia de la región a Su Majestad Británica.
Estas manifestaciones de derechos soberanos de la República fueron interpretadas por el Gobierno británico como una agresión de sus "legítimos títulos" sobre la región, producto de su ocupación por la fuerza de las islas Malvinas, el siglo pasado; por lo cual decidieron retirarlos del área antártica y dejarlos en Montevideo. Estas acciones británicas fueron realizadas dentro del marco establecido por la denominada "Operación Tabarín" con el objetivo de impedir cualquier instalación permanente en el continente antártico, actividades que se realizaron en los veranos de 1943/44 y 1944/45.
Es por este motivo que las bases fundadas por la Armada comienzan a mediados de la década del 40 (Melchior, 1947; Decepción, 1948; Brown, 1951; Esperanza, 1952; Cámara, 1953; Petrel, 1967).
Durante el verano de 1948, nuestro Gobierno dispuso que las unidades de la Flota de Mar tomaran rumbo a la Antártida con el objeto de reafirmar los derechos argentinos sobre el territorio antártico reclamado; participaron los cruceros "Almirante Brown" y "25 de Mayo", además de los destructores "Misiones", "Entre Ríos", "Santa Cruz", "San Luis", "Mendoza" y "Cervantes".
Es a partir de esta acción que por decreto Nº 6752 de 1948, fue designado como "Mar de la Flota", al que hasta ese entonces figuraba en nuestras cartas como mar o estrecho de Bransfield.
Con posterioridad y con la participación de Ejérci­to, se da comienzo a otro momento importante de la ocupación del territorio antártico, iniciándose con la fundación de bases en las costas, para que sirvieran de puntos de apoyo para la penetración del continente y poder llegar de esta manera al Polo Sur, lugar este donde se encuentra el vértice de nuestro reclamo de territorio.
Por el Decreto Nº 2492 del 9 de febrero de 1951, el Poder Ejecutivo encarga al Ministerio de Asuntos Técnicos el envío de una Expedición Científica a la Antártida Continen­tal, con el objetivo de reafirmar ante el mundo su soberanía sobre el sector que por derecho le corresponde. Designa asimismo al Coronel PUJATO como jefe de esta expedición.
El 17 de abril de 1951, por el Decreto Nº 7338/51, se crea el Instituto Antártico Argentino "Coronel D. Hernán PUJATO", puesto que era necesario contar con un Instituto especializado que en forma permanente oriente, controle, dirija o ejecute las investigaciones y estudios de carácter científico-técnico vinculados con la Antártida.
Fue durante el año 1951, que al dictarse una nueva Ley de Ministerios, se observó que algunos organismos, no obstante tratar habitualmente cuestiones vinculadas con la Antártida, no se encontraban representados en la Comisión Nacional del Antártico y es por ello que por el Decreto Nº 17.383 M. 419 del 04-09-1951 los miembros de la citada Comisión fueron representantes de los siguientes Ministe­rios: Relaciones Exteriores y Culto, Defensa Nacional, Ejército, Marina, Aeronáutica, Agricultura y Ganadería, Industria y Comercio, Educación, Comunicaciones y Asuntos Técnicos.
Por otra parte, el Instituto Antártico como ya ha­bía expresado fue creado en 1951 en el ámbito del Ministerio de Asuntos Técnicos; por el Decreto Nº 2855 del 18 de julio de 1952 pasa a depender del Ministerio de Defensa Nacional, y al crearse la Secretaría de Defensa Nacional el 22 de julio de 1954, pasa a formar parte de la misma.
Al ser disuelta la Secretaría de Defensa Nacional en virtud del Decreto Nº 313 del 13 de enero de de 1956, el Instituto Antártico Argentino pasó a depender del Estado Mayor de Coordinación, y el 6 de enero de 1956 por el Decreto Nº 1311 pasa a depender del Ministerio de Marina.

3.- SUPERPOSICION DE RECLAMOS ANTARTICOS.

Del análisis efectuado, surge que frente al Sector Antártico Argentino, pretendido por nuestro país existían otros reclamos: el británico y el chileno. En relación con ellos podemos mencionar que el británico se superpone totalmente con el argentino y respecto del chileno, éste se superpone en parte.
Para superar estas superposiciones se ensayaron distintos tipos de soluciones. Realizaré una sucinta mención de los mismos.
El problema con los británicos fue de difícil solución puesto que los mismos fundaban sus derechos en la ocupación ilegal de las Islas Malvinas y se habían llegado a producir enfrentamientos armados en algunas oportunidades en los veranos australes, épocas en que las naves de la marina británica se encontraban patrullando aguas antárticas y los buques de la Armada Argentina se encontraban reabasteciendo las instalaciones antárticas; no podemos nuevamente dejar de mencionar que los aliados de la 2º Guerra Mundial, veían en las aguas antárticas una zona de protección para embarca­ciones alemanas y recelaban de la posición argentina frente al conflicto mundial.
Respecto de Chile y su superposición de reclamos territoriales antárticos, la solución vino dada por medio de acuerdos diplomáticos fundados en notas reversales intercam­biadas entre ambos Gobiernos y tendientes a la delimitación de las pretensiones de los dos países en lo que denominaron a partir de 1941 como la "ANTARTIDA SUDAMERICANA".
Sobre el particular y atento a su importancia trans­cribimos un párrafo de la Declaración Conjunta Argentino-Chi­lena relativa a la Antártida Sudamericana", suscripta en Buenos Aires el 12 de julio de 1947, entre los cancilleres Bramuglia y Juliet Gomez (argentino y chileno respectivamen­te):
"Han convenido en declarar, convencidos como están de los indiscutibles derechos de soberanía de la República Argentina y de Chile sobre la Antártida Sudamericana, que propician la realización de un plan de acción armónico de ambos Gobiernos en orden al mejor conocimiento científico de la zona antárti­ca, mediante exploraciones y estudios técnicos; que asimismo consideran conveniente una labor común en lo relativo al aprovechamiento de la riqueza de esta región; y que es su deseo llegar lo antes posi­ble a la concertación de un Tratado argentino-chile­no de Demarcación de Límites en la Antártida Sudamericana."

Los reclamos de territorio antártico tanto Argenti­no como Chileno, obedecen a un mismo origen y se fundan en la doctrina de los países herederos de la Corona Española denominado "utis possidetis juris" en relación con los territorios que poseían al momento de producirse la independencia de la Metrópolis española.


Esta superposición fue superada en los aspectos atinentes a futuros enfrentamientos bélicos a través de la firma de acuerdos entre los tres gobiernos (Acuerdos Tripartitos Anuales) a partir de 1949 y renovados anualmente de no enviar naves de guerra al sur del paralelo de 60º de latitud Sur. Estos acuerdos encontraron también adhesión del Gobierno de los Estados Unidos de América, el que veía con agrado la superación de posibles conflictos en esta región.
La década del cuarenta fue un momento de gran impor­tancia y trascendencia para el futuro político del continen­te Antártico. A pesar de que en ella tuvo lugar la parte más violenta y el final de la gran conflagración mundial que involucraba a casi todos los países con intereses antárti­cos, sus gobiernos no descuidaron su preocupación antártica; basta mencionar las expediciones norteamericanas del Almiran­te Byrd y el constante patrullaje británico en la zona.
En los casos de Argentina y Chile, no comprometidos en la Guerra Mundial, debieron actuar muy activamente en los aspectos diplomáticos frente al gobierno británico. Argenti­na durante esta década tuvo un intenso intercambio de notas de protesta por las actividades británicas en la zona puesto que se consideró que estas actividades estaban en contra de los verdaderos y reales derechos argentinos sobre la región. Existen numerosas publicaciones que hacen un profundo análi­sis de este período.
Debemos tener en cuenta que existía en el pensamien­to de altos funcionarios nacionales la convicción que la solución a los problemas de las soberanías antárticas se lograría a través de la negociación diplomática y no por la vía bélica.
Asimismo, es necesario retener que durante el perío­do de la primera y segunda presidencia del General PERON, los aspectos relativos a la defensa de nuestros derechos de soberanía sobre la región austral (involucrando de igual manera lo relativo a Antártida como a las islas Malvinas) fueron permanentemente puestos de manifiesto tanto en los discursos oficiales como en grandes programas de difusión de la temática a nivel nacional y una clara prueba de ello fue la realización de actividades como las emprendidas por el General PUJATO.

4.- LOS INTENTOS DE INTERNACIONALIZACION ANTARTICA



Ya hemos mencionado los problemas derivados de las superposiciones de reclamos de territorio entre Argentina, Chile y el Reino Unido, pero además de estos países con posi­ciones conflictivas existían otros Estados como los casos de Australia, Francia, Nueva Zelanda y Noruega, que no tenían problemas con sus reclamos territoriales. Tampoco Japón, que poseía un reclamo territorial antártico y que por las condi­ciones del Tratado de Paz de 1951 debió renunciar a cual­quier tipo de pretensión territorial sobre el continente antártico.
Sabidas han sido las posturas de no reconocer nin­gún tipo de reclamos territoriales de los Estados Unidos y de la ex Unión Soviética. A pesar de esta posición de no reconocimiento, ambos países han realizado actos y declara­ciones tendientes a demostrar los respectivos intereses territoriales sobre el Continente Antártico, fundándolos en la presencia y acciones realizadas por sus ciudadanos; aunque sin determinar un área o sector como propio.
Una vez finalizada la 2º Guerra Mundial se intentó avanzar con la teoría de que la Antártida debía ser estable­cida y administrada como una especie de área internacional conjunta, una especie de "terra comunis" para contrarrestar las reclamaciones formuladas. La idea de internacionaliza­ción se fundaba, por lo menos en apariencia, en el deseo de evitar conflictos internacionales por las demandas conflic­tivas territoriales y por otra parte, se intentaba asegurar que ningún Estado fuera capaz de ejercer prerrogativas nacionales y soberanía, excluyendo a otros Estados del área.
El 2 de junio de 1947, la Liga Internacional de la Mujer para la Paz y la Libertad, con sede en Ginebra, conjun­tamente con su filiales de Copenhague y Helsinski, presentó diversas peticiones al Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas sobre la cuestión antártica, solici­tando en una de ellas la extensión del control internacional a las regiones polares, mediante un fideicomiso ártico y antártico, con poderes administrativos directos y completos en esas regiones. El propósito de tal internacionalización era impedir su utilización para fines militares e impulsar el desarrollo de sus valores científicos y económicos. Esta petición resultó frustrada, pero debe considerarse como el primer intento de una organización internacional de preocu­parse por el futuro antártico.
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