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Poder Judicial de la Nación ///nos Aires, 13 de febrero de 2008. Y vistos


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Félix Rodolfo Ramírez -titular del local “Coyote”-, quien señaló conocer a Rubén Fuertes puesto que le ha hecho el servicio de ignifugación y alarmas, aclarando que es deudor del nombrado. Preguntado por los restantes imputados sólo vio alguna vez a Nodar y sabe que es oficial de Bomberos de la Policía Federal.

En cuanto al local -que alquiló en 2001 al propietario Laurenzano- comenzó a hacer reformas edilicias para adaptarlo tanto al uso como a la normas de seguridad, ocupándose de esto el arquitecto Canizaro y su ex socio Roberto Gristein. Señaló que ya había colocados hidrantes, pero como había entrepisos tuvo que agregar más. Tanto en Habilitaciones como en la Secretaría de Medio Ambiente se presentaron en julio o agosto de 2001.

Aclaró que estuvo cerrado cinco meses y que una vez dadas las pautas de seguridad ambiental, comenzó a tramitar la habilitación. Atento el tiempo transcurrido con el local cerrado la cuestión económica empezó a gravitar., llegando a ser desalojado y reingresando posteriormente al obtener la habilitación, trámite que recordó haber llevado a cabo en julio de 2004. Ante la exhibición del legajo de la Superintendencia Federal de Bomberos, a fs. 35 reconoció su firma y dijo que fue personalmente a Bomberos para la renovación del trámite en el mes de julio de 2004.

Particularmente respecto de los Sres. Prada y Risso respondió que se trata de las personas que su arquitecto le recomendó y que él no lo conoció. También reconoció las firmas de fs. 47, indicando respecto de fs. 50 -del 11 de junio de 2003-, que en esa ocasión se le hicieron las indicaciones de no colocar revestimientos combustibles, reconociendo su firma aunque no recordaba haber concurrido en esa ocasión a la División.

También reconoció la firma de fs. 51, aclarando que el local estuvo sin funcionar desde 2001 hasta fines de 2003 y que no autorizó a nadie para esta oportunidad porque en otros trámites la autorización había tenido relación directa con el arquitecto. Luego, con el local ya funcionando, pudo ir personalmente a hacer el trámite, cuyo objetivo era obtener el certificado de la Superintendencia Federal de Bomberos; llevó una nota y tuvo una inspección en su local.

Relató los distintos pasos del trámite aclarando que cuando se hace la solicitud le piden que tenga certificado de ignifugación, y que.el nombre de Fuertes ya lo sabía por colegas a los que les había hecho trabajos. Lo contrató directamente, no recordando cuándo fue su primera reunión aunque se vieron varias veces en el local.

En una semana hizo la ignifugación de todo el local ya que tenía mucha madera, y Fuertes lo asesoró, recordando que unos colegas le dieron el teléfono. Primeramenre Fuertes le había pasado un presupuesto e ignifugar cada metro cuadrado salía bastante caro, varios dólares. Luego de sus tareas continuó el trámite en Bomberos hasta obtener el certificado.

Puntualizó que Nodar es uno de los que lo atendió cuando fue y que firmó la nota en la “oficinita” que está por la entrada de Avda. Belgrano.

Pudo ver a Fuertes y Nodar en la sala de audiencias, sin recordar quién efectuó la inspección puesto que cree que él no estaba y que simplemente le contaron que “vinieron de Bomberos”.

Reconoció su firma en las actas de fs. 54 y 55 que firmó en Bomberos al retirar el certificado. Ante una inquietud sobre la existencia de la “B” -en aquel momento- no pudo brindar precisiones.

Admitió que le quedó debiendo dinero a Fuertes y que ha pasado por una situación económica “apretada”: Fuertes le reclamó verbalmente el saldo y él no podía pagarle. Ante la exhibición de la carpeta secuestrada y la lectura de la nota dirigida por Fuertes, afirmó no haberla visto y “que lo que está escrito corre por cuenta de quien lo escribió”. Señaló que los términos relativos a haber conseguido la renovación en un día aluden a que era un trámite directo para el que presentó una nota en Bomberos.

No reconoció el presupuesto exhibido y dijo que él “cerró un valor total”, aunque supone que hubo algo escrito ante la vista del dorso del documento, indicó que hay un informe de Díaz que es el que se ocupaba de eso y que después él lo contrató directamente.

Rubén Fuertes le fue recomendado como una empresa que hacía ignifugación e instalaba hidrantes, pero aclaró que éste no le mencionó tener contactos en la Superitendencia Federal de Bomberos. Señaló que con sus colegas se reunían para cruzar información de proveedores, recordando que el precio que tenían otras empresas era parecido.

No conoció a Corbellini y le parece que en Bomberos lo atendió Nodar de una manera que le resultó normal, sin nada para destacar. No sabe que tiempo transcurrió hasta la entrega del certificado y que en el momento de la contratación de Fuertes, el local no estaba clausurado, pero después sí lo estuvo. Previo a ello había sufrido muchas clausuras, siempre ligadas a denuncias de vecinos, y que los inspectores de la municipalidad tratan de buscar cosas para hacer la clausura.

Continuó relatando que transcurrió un día entre el trámite y el certificado y que a los que poseían locales más antiguos se les aplicaba otra normativa, siendo que el dicente y “los nuevos en la Cámara de discotecas”, se propusieron tener todos el certificado, siendo que había varias empresas que hacían el mismo trabajo que Fuertes, aunque no las recordó.

Ratificó su declaración testimonial de fs. 607 vta. añadiendo que él estaba en una crisis económica personal y que le reclamaban por las alarmas, que debía colocar una de otro tipo.

Ante la exhibición del legajo de la Superintendencia Federal de Bomberos del local en cuestión, recordó las recomendaciones que se le efectuaran y que nunca le dijeron que retirara la decoración, que ya poseía un certificado de ignifugación vigente y que se los dijo, pero en ese momento por un exceso de celo pedían cosas que considera iban más allá de la lógica.

Añadió que desde el certificado de julio de 2004 hasta el año 2005 el local estuvo abierto muy poco, ya que tardó más o menos un mes y medio en que se levante la clausura y para ello tuvo que reclamar judicialmente. La justicia declaró la apertura de su local, transcurriendo tres meses de funcionamiento, tras lo cual sucedió la tragedia de Cromañón y ello llevó al cierre de todos los locales.

A partir de entonces la normativa era más compleja y según dijo “ya no podía más”, aclarando que se le exigió un nuevo certificado de ignifugación pero fue porque después de Cromañon se tuvieron todos los certificados por vencidos. Sí recordó el dictado de un decreto de necesidad y urgencia y que ello se lo comentaron en la Cámara de Discotecas.

Exhibido que le fueron las fs. 51/2 del legajo de la Superitendencia Federal de Bomberos y en especial la nota del 2 de julio y del 20 de julio, ratificó las fechas que surgen.

Seguidamente declaró Feliciano Condori Hualpa quien dijo conocer a Rubén Fuertes porque realizó lo concerniente al tema del incendio en el local, y que le ha adeudado dinero, pero ya no. También conoció a Marcelo Esmok en la ocasión que fue a hacer el trámite a la Superitendencia Federal de Bomberos y éste le dijo que preguntara por él.

Dijo ser quien explota el local donde funciona “El Picaflor” desde el año 1997 - en la Avda.Corrientes al 3570- y que conoce a Fuertes a través de la casa de ventas de detectores que cree que queda en Alsina entre Solís y Entre Ríos. Le dieron un número de teléfono y llamó, indicándole allí los lugares donde podía conseguir los equipos. Lo llamó a Fuertes por teléfono y éste le dijo que había que hacer la instalación y la hizo.

Refirió haber hecho el trámite personalmente y que hasta ahora Fuertes es quien realiza las tareas de mantenimiento. Indicó que el plano de Bomberos, seguramente lo hizo Fuertes y que fue el quien se lo entregó. Añadió que Marcelo Montaña le hizo otro porque había modificaciones en la superficie.

Volviendo al que le dio Fuertes, dijo que alguien fue para tomar las medidas aunque no recuerda mucho de quien se trataba. Montaño es su amigo, lo conoció en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y todos los planos los hizo él.

Refirió que la gestión en la Superintendencia Federal de Bomberos la hizo él personalmente y que la relación con Fuertes siguió, ya que este le hacía todo lo relativo a incendios, ignifugando anualmente. Aclaró que la primera vez le encargó a Fuertes las gestiones, pero luego empezó a hacerlas personalmente, no recordando quién hizo lo propio en los años 2001 y 2003. Respecto de la primera inspección de Bomberos cree que fueron una o dos personas y que desde la inspección hasta el otorgamiento del certificado transcurrió una semana.

Puntualizó que Fuertes siempre le dio presupuestos por escrito.

Exhibido el legajo de “El Picaflor” de la Superintendencia Federal de Bomberos, al ser interrogado sobre fs. 11 – data del 22 de enero de 2000- dijo que hubo años en que no recuerda si los trámites los hacía él o Fuertes, reconociendo especialmente dicha pieza efectuada por Fuertes como apoderado de su esposa. Reconoció en relación a fs. 17 – data del 4 de septiembre de 2001- que Rubén Fuertes se seguía ocupando de este trámite. Recordó además las notas de fs. 21 y 26 que le fueron exhibidas.

Precisó que a partir de lo sucedido en República Cromañón comenzó a concurrir personalmente, y que antes de ello iba Fuertes a raíz de los problemas que hubo. Actualmente no hacen ignifugación porque tuvieron que sacar todo lo que fuera madera, etc., mencionando que los que hacían inspecciones nunca fueron los mismos y que con cada renovación había una inspección. Fue después de Cromañón que empezó a tomar más precauciones.

Ante la exhibición de la carpeta secuestrada del local “El Picaflor” respecto del presupuesto del 2 de julio de 2003, dijo que se lo pasó Rubén Fuertes, no recordando bien lo que se indicaba con las frases “Cuenta nueva” y “gestión nueva documentación” y que si Fuertes se lo explicó no lo recuerda bien, ya que no prestó atención.

No reconoció el dorso del documento exhibido, no recordando si al momento de serle entregado tenía la inscripción del dorso. A preguntas sobre si Fuertes le explicó a qué correspondía la anotación de “Marcelo” u otros, no recordó haber visto esos papeles. Señaló que el detalle del 3 de junio de 2002 se lo entregó Fuertes y se vincula con la forma de pago, que efectivamente es la que se hizo. Es un detalle de deuda y no recordó haber visto donde dice “Feliciano arreglo”. Añadió que Fuertes tampoco le mostraba todos los papeles, sino que supone que le debe haber dado una copia. De todos modos ya no los posee, pues se mudó.

No recordó la nota del 16 de septiembre de 2000, firmada por Fuertes, y sí lo hizo respecto de la factura de la empresa IPEX, de la que cree que puede tener una copia. Reconoció su firma en la nota de diciembre de 1998 aclarando que dos cheques del pago fueron retenidos en el banco. En relación a otros requisitos, supo que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires exige la certificación otorgada por la Superintendencia Federal de Bomberos.

A la vista de fs. 28 del legajo original, explicó que se hicieron inspecciones conjuntas con gente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y que ello no sucedió antes de lo ocurrido en República Cromañon, momento en el que sólo concurría gente de Bomberos. En cuanto a la solicitud de su esposa y de un maestro mayor de obras que solicitaron una renovación, que fue recibida el 17 de marzo de 2005 y la actuación siguiente con elementos que se le pidieran para cumplir con la normativa, dijo que es verdad que después de Cromañon se incrementaron las exigencias para este tipo de locales.

En la búsqueda de empresas que brindaran servicio de ignifugación, dijo que fue a una casa y le dieron un presupuesto muy caro, que en la Superintendencia no le recomendaron ninguna en especial, pero que la más cercana estaba a la vuelta de la superintendencia.

Ante la lectura de la declaración prestada en la etapa instructora que luce a fs. 695 y vta – en lo pertinente- ratificó haber sido atendido por varias personas y dijo que conoce a Nodar y Griffo, ya que lo asesoraron en cuanto era necesario para obtener la certificación y le dijeron que en el local de Alsina y Entre Ríos podrían venderle. Allí en el local le recomendaron a Fuertes. Señaló que de Bomberos fueron mientras estaban en obra otra vez y, después, un total de tres veces. Añadió que su socia le preguntó cuál era el apellido de la persona por la que tenía que preguntar para el certificado y él le dijo “Marcelo Esmok”, rememorando también los apellidos Griffo, Bonfoco y “Arieu”. Ratificó no tener otro proveedor, sólo una empresa más y a Fuertes que le otorgaba facilidades de pago.

Luego, Fabián José Lopreato - presidente de Pizza Banana-indicó conocer a Rubén Fuertes como proveedor, desconociendo a los demás imputados. Narró que en el año 2004 el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó sobre la normativa, ampliando las exigencias, y que como no era clara la situación decidió asesorarse, buscó la ordenanza 50.250 en el tercer piso de oficinas del GCBA y supo que por el metraje del local estaban faltando elementos de prevención. Así llamó a una empresa, y también preguntó a sus locales vecinos que son “The Gardiner” y “Tequila”, los que le dieron datos. Entonces lo llamó a Fuertes, que concurrió al local y verificó las medidas. Supo así que los elementos que tenía colocados sólo servían para una capacidad de hasta quinientos metros y que eran necesarios más hidrantes. Agregó que Fuertes estaba enterado de la normativa vigente y lo contrató. Fue con ingenieros que eran muy prolijos, pudiendo corroborar que era un trabajo de calidad que cumplía con las normas IRAM.

En cuanto a la modalidad de pago le abonó el cincuenta por ciento por adelantado y el otro cincuenta por ciento a los quince o veinte días. Continuó relatando que precisaban la inspección de la Superintendencia Federal de Bomberos y que a los cuatro o cinco días se presentaron, probaron el funcionamiento –que era impecable- y transcurrida una semana ya tuvieron la aprobación con la extensión del certificado correspondiente. El primero fue retirado por gente de la empresa, y luego tramitó dos reválidas. Aclaró que directamente le recomendaron a la empresa Bausis. Se hizo un plano, creyendo que a medida que la obra se llevaba a cabo aquel se iba confeccionando. Agregó que Bausis se encargó de contratar al que hizo el plano, no fueron de la Superintendencia Federal de Bomberos a confeccionarlo.

Ante la exhibición de fs. 11 del legajo correspondiente dijo que el primer pedido, que data de fines de noviembre, lleva su firma y que el número de documento de identidad es correcto; pero preguntado puntualmente por la firma del dorso –sello de retiro-, la desconoció, así como también el número de documento, no sabiendo a quien pertenece esa firma.

En cambió recordó el plano y en este caso reconoció su firma, e incluso la ocasión en la que lo hizo, aunque no si habló con un arquitecto Capozzo.

Pudo rememorar la visita de un ingeniero o arquitecto al local, reconoció su firma a fs. 29 del legajo señalando que el documento de identidad es correcto, e indicó que le pasaron un presupuesto confeccionado a máquina sobre la obra a seguir, que era un “paquete” con todo incluido. No recordó otro detalle manuscrito.

Ante la exhibición de la carpeta secuestrada, en particular del presupuesto, dijo que es conteste con los elementos que colocaron en su local, que para él estaba todo incluido, aún las gestiones. Agregó que fue a pedir la inspección y Rubén Fuertes llevó el plano.

Reconoció el anexo con firmas del 18 de noviembre de 2004, pero no recordó si las tareas –que estimó que llevaron quince días- se iniciaron con anterioridad.

Señaló ante una inquietud puntual que la otra empresa que consultó tenía lista de espera, que los precios eran similares, y que como no tenía mucho tiempo de todos modos no profundizó la información.

Continuó relatando que una vez terminada la obra, desde la solicitud de inspección hasta el otorgamiento del certificado transcurrieron diez días y luego la empresa les dio un apoyo técnico del uso del sistema.

Indicó no conocer a Corbellini y preguntado por la nota de fs.11 del legajo original de la Superintendencia Federal de Bomberos señaló que el certificado lo retiraron en conjunto, haciendo hincapié en que esa es la firma que no es suya, aunque podría ser, pero confeccionada con rapidez.

Ante la exhibición de la declaración otrora brindada a la Instrucción -fs. 742 – reconoció la firma inserta como de su puño y letra, añadiendo que pidió él la inspección y Fuertes lo acompañó como cualquier gestor. Allí Fuertes no preguntó por nadie en particular y les dieron un número, sin advertir que nadie lo saludara ni demostrara conocerlo.

Entre la solicitud de inspección y la presencia de los bomberos transcurrieron aproximadamente cinco días. Para el retiro del certificado no recordó si fue con Fuertes, señalando que se ingresa a Bomberos por la entrada de camiones, que hay una sala de espera, luego se saca un número y más tarde se pasa a una oficina pequeña, en la que cee que hay un único escritorio. Brindando mayores detalles señaló que en el lugar en el que fueron atendidos había una sola persona, que había teléfono, pero no recordó si había computadoras.

Finalmente reiteró que la firma de fs. 11 es suya, no así la de fs. 11 vta., ni la del plano de fs. 15, pero si la de la declaración de fs. 742/3 prestada ante la instrucción.

Seguidamente produjo su testimonio Mirta Marcela Aranda quien dijo conocer sólo a Rubén Fuertes y que ello deviene de la contratación de sus servicios, en julio o agosto de 2004, a raíz de una clausura de la UPI por la ordenanza 50.250.

Relató que necesitaban el certificado exigido por la normativa y algunos colegas le recomendaron a Bausis, aunque no recordó puntualmente quién lo hizo. Tras contactarse, fue a la Superintendencia Federal de Bomberos y lo citó a Fuertes, quien fue al local, transcurriendo una semana entre el primer contacto y el momento en que le pasó el presupuesto. El trabajo abarcaba colocación de mangueras, sensores, tanques, y otros elementos, pero no se incluía en el presupuesto la realización de trámites y planos, de los que ella se encargó personalmente, además de aprobar presupuestos. El trabajo encomendado se llevó a cabo en una o dos semanas y, una vez terminado, solicitó la inspección a Bomberos, adonde siempre concurrió sola y tuvo que llamar en algunas ocasiones.

Explicó la modalidad del trámite desde la presentación de la nota hasta la obtención del certificado -que estuvo listo en dos o tres días- agregando que en esas ocasiones no estaba presente Fuertes.

Ante la exhibición del legajo de la Superintendencia Federal de Bomberos, reconoció las firmas de fs. 5 y 5 vta., indicando que se habían hecho algunos trabajos y que la clausura fue en julio o agosto de 2004. Respecto de fs. 7 –certificado del 7 de mayo de 2004- dijo que se le entregó uno de estos certificados y que fue para hacer una presentación ante la UPI. Solicitó la entrega del certificado verbalmente el mismo día en que presentó la nota y se lo dieron en esa ocasión en una salita de la División Prevención, por la tarde.Expresó no recordar si al otro –del 2 de agosto de 2004- lo solicitó también verbalmente.

Interrogada en especial por la nota de fs. 9 que data del 2 de agosto de 2004, reconoció la firma como propia y señaló que cuando se solicitó la inspección aún no había comenzado la obra pero a veces solicitaban inspecciones para que fueran a ver cómo se estaban haciendo las cosas.

Dudó sobre si en ese momento se había dado comienzo a las obras, pero concluyó que probablemente no las hubieran iniciado. Desconoció la firma de fs. 9 vta.

En relación con la fs. 10 recordó haber visto el certificado, señalando que para esa fecha se hicieron los trabajos. Reconoció la firma del plano, pero no quien lo confeccionó, aunque no estaba incluido en el presupuesto que Fuertes le pasó Señaló poseer otro plano. El certificado final lo retiró ella personalmente, sin ser acompañada por Rubén Fuertes. Reconoció además la firma de fs. 19 como de su puño y letra.

Ante la exhibición de la carpeta secuestrada del local en cuestión, en cuanto al presupuesto del 23 de agosto de 2004, señaló que ese no es el importe, que era menor. En cuanto al del 10 de agosto de 2004 reconoció la firma de la segunda hoja como de su puño y letra y supuso que debe ser ese el presupuesto acordado, reiterando que las tramitaciones no estaban incluídas, y que firmó la segunda, no la primera. Precisó que en la primera hoja no consta lo que arregló, y que de todos los trámites se ocupa ella; no pudo precisar a quien contrató para los planos.

Señaló respecto del Sr. Villalva que es el dueño, que no tiene otro comercio del rubro y que nunca fue con ella a Bomberos. Ante la exhibición del presupuesto n° 7525/04 expresó que se presentó otro presupuesto y que no está segura de que se trate de ese. Tenían un presupuesto que incluía instalación de bombas de agua y ellos no podían hacerlo, por lo que colocaron sistema de agua directo.

Señaló que en las oportunidades en que fue a Bomberos fue atendida por distintas personas, pero en la sala no reconoció a ninguna en especial.

Continuó relatando que primero se presentó una nota solicitando el proyecto, luego pidió una constancia del trámite y se hizo la obra. Cuando tuvo la clausura empezó la obra. Después de eso, se hizo la inspección de Bomberos, aunque tuvieron muchos inconvenientes e inspecciones porque faltaban cosas y la obra comenzó después de la clausura; que tenían referencias de la responsabilidad de la empresa. Fuertes nunca le dijo que tuviera ningún contacto en la Superintendencia Federal de Bomberos.

En una posterior jornada se recibió el testimonio de Alberto Villalva, quien dijo no conocer a los imputados. Explicó que Marcela Aranda es su secretaría, su apoderada y la encargada de realizar todas las gestiones, informándolo periódicamente.

Interrogado particularmente narró que Aranda le comunicó que necesitaba una habilitación de bomberos, para lo cual tenían que realizarse trabajos en el local pero no le dijo a quién había contratado, ni qué monto había abonado, dado que ella disponía de facultades a tal fin.

Señaló que le rendía cuentas mensualmente, pero no recordó lo pagado por dichos trabajos y que nunca tuvo que firmar nada en Bomberos, ni que se haya tenido que confeccionar algún plano.

Al tener a la vista el legajo secuestrado de ¨Latino Once¨ -fs. 9vta-., reconoció su número de documento, pero no así la firma inserta. Exhibió un plano suscripto por Aranda y por los Comisarios Corbellini y Jue. Finalizó diciendo que Aranda nunca le dijo que le hubiesen pedido retribución para hacer trámites en la Policía Federal.

Seguidamente prestó declaración testimonial Alejandro Ricardo Banjay, vinculado al local ¨Kory Huayra¨, quien señaló conocer a Rubén Fuertes desde 1998 por haber realizado trabajos en el local.

Puntualizó que a raíz del dictado de la ordenanza municipal 50.250 los locales con mayor capacidad de 500 personas debían instalar elementos de prevención. Dado su desconocimiento del tema llamó a un colega -Carlos Lombardo, de Bronco Bailable-, y Lombardo le dijo que entre varios con los que había cotejado precios le pareció que el mejor era Fuertes.

Relató que la empresa en cuestión era Ipex y Fuertes se hizo cargo de toda la instalación contra incendio, que comprendía el ramal de agua, hidrantes, detectores de humo, carteles de salida y central de alarma. Había también que instalar un tanque de 20.000 litros que se hizo con un constructor aparte, porque Fuertes no lo hacía. Refirió que terminada la obra se hacía un trámite que tenía que aprobar la Superintendencia de Bomberos de la P.F.A., de lo que se ocupó personalmente, aunque admitió que en alguna ocasión autorizó a Fuertes para llevar la nota del pedido de inspección. Fuertes lo asesoraba.

Agregó que fue necesaria la confección de planos, que hizo un arquitecto al que contrató tras pedir varios presupuestos. No pudo recordar sus datos.

Continuó diciendo que de la Superintendencia Federal de Bomberos concurrieron al local una vez finalizado el trabajo y observaron unos detalles que había que retocar, así se hizo y se obtuvo la aprobación hasta el día de hoy. Aclaró que la exigencia de la reválida en la actualidad es trimestral, ocupándose personalmente de los trámites en Bomberos; que es Fuertes quien sigue realizando el mantenimiento del sistema contra incendios y que después de Cromañon le exigieron que coloque más detectores.

A preguntas puntuales, señaló que Fuertes le dio un presupuesto con facilidades de pago, pero no recordó si era manuscrito o impreso.

Ante la exhibición del legajo del local -¨Kory Huaira¨-, el testigo reconoció la firma en la nota de fs. 72, que data del 25/4/2000. Señaló que el texto fue producto del asesoramiento de Fuertes, quien se encargó de la redacción. A la vista de fs 72vta., indicó que una de la firmas -concretamente la ¨B¨- es su firma rápida, pero no recordó haber firmado en presencia de un policía. También reconoció su firma a fs. 73 y señaló que ese plano era uno de los que le encargaron al arquitecto. En cuanto a la otra firma, expresó que sería seguramente de Rubén Fuertes, pero aclaró que no lo reconoce como arquitecto.

Puntualizó haberle abonado al profesional en cuestión los tres planos que le entregó, pues éstos no estaban incluidos en el presupuesto que le había pasado Fuertes. No se fijó si estaban o no firmados por el profesional, no le prestó demasiada atención al tema, debido a que en esa época el certificado de Bomberos no era tan importante como en la actualidad. Dijo haber estado presente en todas las inspecciones efectuadas por Bomberos en su local y que cuando concurrían, lo hacían con un plano, tratándose de diversas personas las que hacían las inspecciones.

Reconoció la firma que luce a fs. 81 –nota del 11/1/05- del legajo y expresó que tras Cromañon fueron a inspeccionar de la DGFOC y DGFyC. y encontraron cosas que estaban mal, debido al deterioro por el tiempo; por ejemplo, los motores estaban oxidados. Había modificado el frente y colocado unas rejas y eso impedía el paso, en caso de siniestro, de los bomberos para que colocaran las mangueras allí, por lo que se liberó esa zona. Indicó que previo a Cromañon, los inspectores municipales no pedían el certificado de bomberos. Deteniéndose en la observación de la nota que está en la carátula del legajo, Banjay reconoció la firma allí inserta y las grafías colocadas en color azul, dándole además lectura ¨Por favor Rubén, los requisitos que faltan póngalo Ud. y después nosotros respetamos lo declarado para su instalación”….. ¨fotocopia cuit, fotocopia ingresos brutos, fotocopia documento de identidad, fotocopia contrato de locación, medidas exactas tanque aéreo, medidas exacta cisterna sótano, características de dos bombas, hp, watt, elevación líneas de elevación, ubicación de cañerías de subida¨. Manifestó que se trata de cuestiones técnicas que desconoce y que le pidió a Fuertes que lo que faltaba lo hiciera él y le entregó la nota a Fuertes.

No consultó a otras empresas porque confió en la recomendación de Carlos Lombardo y como Fuertes le hizo una financiación decidió encomendarle la labor, sin cobrarle por el asesoramiento en notas o gestión. Desde que se presentó la nota hasta que la obra se llevó a cabo estimó que transcurrió un mes y Fuertes jamás le mencionó que tuviera contactos en Bomberos para obtener el certificado.

Abundó señalando que en esa época para obtener el certificado de Bomberos no había apuro, pues la Municipalidad no lo exigía, y había muchísimos locales bailables que no lo hicieron y seguían funcionando. Uno o dos días antes del vencimiento se entregaba la reválida, siendo Bomberos quien solicitaba las reformas en las instalaciones de ser necesario

Ejemplificó narrando que después de Cromañon, DGFOC le pidió reformar la válvula de retención en el tanque y que si bien las bombas funcionaban, como los motores estaban en el sótano que se llenó de agua, aquéllos podían dejar de funcionar en cualquier momento. Así fue que se sacaron los motores de allí y se los colocó en otro lugar. Luego de Cromañon se cerraron todos los locales y los inspeccionaban personal de Bomberos, DGFOC y DGFyC. Antes de Cromañon, los Bomberos sólo inspeccionaban cuando el compareciente lo pedía. Desde el año 1998 hasta el 2004, los inspectores de la municipalidad sólo le pedían libretas sanitarias, matafuegos, pero jamás un inspector, en esa época, le pidió el certificado de Bomberos.

Refirió no conocer a Alberto Corbellini y adujo que no le exigieron el pago de dinero para obtener el certificado.

Ante la lectura de su declaración prestada ante la instrucción en la que sostuvo haber contratado a Fuertes para llevar a cabo la obra, mas no así para tramitar el certificado final, debiendo abonarle además la confección de los planos a un arquitecto con el cual se contactó a través de Fuertes, expresó que no recordaba lo dicho; que no recuerda el nombre del arquitecto y que tuvieron que hacer más de una vez retoques a los planos, porque en Bomberos le encontraban detalles, hasta la aprobación. No pudo ubicar en la sala de audiencias al arquitecto que menciona.

Compulsado el legajo secuestrado reconoció el presupuesto de julio de 2.004, y aclaró que si tenía que hacer alguna cosa en el local, llamaba a Fuertes, quien le pasaba el presupuesto impreso, no en manuscritos. También reconoció otro presupuesto, concretamente el del año 1998, que supuso era uno de los primeros. Refirió que en el año 2004 no hizo nuevos planos, y tras leer el ítem ¨trámites y gestiones, confección de planos, nuevos proyectos de instalaciones con agregados de café, bar, aprobación del pliego de condiciones, registración del proyecto, nuevo certificado final de instalaciones contra incendio, por la totalidad del ítem descrito cotizamos la suma de $ 2.500 ¨, señaló que pese a ello, no hizo planos, ni nada y tuvo que hacer todo nuevamente en el año 2005, ya que los planos que utilizó fueron los del año 1998. Reconoció la primera hoja del presupuesto, pero no la siguiente y si es que la había. Dijo que siempre los trabajos tenían garantía, reiterando que le abonó en el año 1998 directamente al arquitecto por los planos realizados y no a Fuertes.

Después de Cromañon tuvo que hacer nuevos planos; en los que intervinieron tres profesionales, uno era maestro mayor de obras, y no se los recomendó Fuertes, ni alguno de ellos era el que trabajó con anterioridad. Agregó que eran tiempos difíciles ya que cada vez que hacía una presentación, se la rechazaban. Estuvo dos años con el local cerrado.

Seguidamente fue oído

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