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Poder Judicial de la Nación ///nos Aires, 13 de febrero de 2008. Y vistos


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Comisario General Vicente Marciano Herrán, quien refirió no conocer a Rubén Fuertes ni a Luis Perucca y en cuanto a Marcelo Nodar, Marcelo Esmok y Alberto Corbellini sostuvo que se trata de un oficial, un suboficial y un comisario de la Superintendencia Federal de Bomberos, respectivamente, en disponibilidad, y con quienes no posee vinculación alguna.

El testigo comenzó resumiendo los destinos en los cuales prestó servicios, dando cuenta que hacia el año 2001 fue Comisario Inspector con funciones en el Departamento de Seguridad contra Incendios de la Superintendencia Federal de Bomberos; que en 2003 fue designado en la Dirección General de Explosivos;que en 2004, hasta el mes de agosto, estuvo a cargo de la Dirección General de Construcción Urbana y, finalmente, con fecha 16 de noviembre de ese mismo año fue designado como Superintendente de Bomberos.

Ya a preguntas sobre la tramitación general de los legajos con el fin de obtener el certificado de seguridad contra incendios, refirió que de acuerdo a su desempeño en el Departamento de Seguridad contra Incendio tiene conocimiento que una cosa es la intervención en la extensión del certificado final, mientras que otra distinta es la firma de aquél. Aclaró que el certificado final se otorga con firma del Comisario Inspector, y que mientras estuvo en el departamento mencionado era él el encargado.

Explicó que la necesidad de contar con el certificado final de Bomberos surge a partir del dictado de la ordenanza municipal 50.250, en 1997;y que como no fue reglamentada, para interpretarla en la Superintendencia Federal de Bomberos decidieron aplicar la Ley de Higiene y Seguridad, nro. 19.587 y su respectivo decreto reglamentario nro. 351/79. La obtención del mencionado certificado se trata de un trámite más a cumplir dentro de la habilitación general del local por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Detalló que en la División Prevención debe asesorarse a quienes se acerquen respecto de las exigencias que tienen que cumplir para lograr la aprobación de la instalación contra incendios. Además de las normas mencionadas, internamente -esto es en la division- hay una serie de pautas relacionadas con la realización del trámite, más lo atinente a la atención al público que queda a cargo del Comisario o Subcomisario de aquélla.

Señaló que sin perjuicio de ello, existe un libro interno de la División Prevención en el que se registran todos los trámites de certificados y otro de disposiciones, aunque la reglamentación de ciertas diligencias está contemplada en órdenes del día que exceden el ámbito interno.

Brindó detalles con relación a los pasos que deben observarse para obtener el certificado: Refirió que el interesado debe solicitarlo personalmente o a través de poder, ya sea extendido por escribano público, o bien mediante certificación de firma bancaria o por autoridad policial. Indicó la necesidad de que acompañe 3 juegos de planos de la instalación de prevención contra incendios, los cuales pueden estar suscriptos tanto por el propietario como por un instalador o un profesional, y que abone el sellado en la división. Con la nota y los planos se forma el legajo correspondiente al local y el paso siguiente es que el jefe de dependencia designe al oficial que confeccionará el pliego de condiciones y llevará adelante la inspección del lugar.

Indicó que están facultados para realizar inspecciones tanto los oficiales como los suboficiales de la división, ya que está formada por personal con conocimientos específicos en materia de prevención de incendios –sean terciarios o universitarios-. La obtención del certificado final y sus reválidas es condición para la habilitación del local de baile, aunque esta última es un tema exclusivo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que a partir de 1982 es el organismo que posee el poder de policía, mientras que la Superintendencia Federal de Bomberos pasó a ser sólo una dependencia de asesoramiento.

Continuando con el procedimiento encaminado al otorgamiento del certificado explicó que si en el curso de una inspección el oficial designado advierte que el comercio no se encuentra habilitado, elabora un informe. En cuanto al tiempo de duración de trámite sostuvo que si los planos están correctos y la inspección es aprobada, se elabora un informe que pasa a la superioridad y, desde ese momento, la emisión del certificado tarda entre 24 y 48 horas. No recordó que durante sus funciones como jefe de dependencia se hayan objetado inspecciones.

Respecto de la cantidad de inspecciones de locales clase “C”, indicó que hacia fines de 2004 se produjo una situación particular puesto que personal de Bomberos llevó a cabo inspecciones conjuntas con personal de la UPI, pero actualmente hay alrededor de 102 locales y sólo 93 en funcionamiento, con lo cual mensualmente inspeccionan 10 locales. No se realiza una auditoría de la división, pero hay instancias intermedias de control. La Superintendencia Federal de Bomberos posee 73 dependencias, por lo cual la fiscalización y control de ellas se realiza cuando corresponde.

Preguntado puntualmente por su conocimiento respecto de Daniel Martín Burgueño explicó que era jefe de la División Prevención cuando él era Comisario Inspector. Asimismo, estuvo en el Departamento de Seguridad contra Incendios, en la Dirección de Logística y, hacia fines de 2001 y lo reemplazó como jefe de departamento.

Ante la puntual exhibición de una serie de legajos secuestrados en la Superintendencia Federal de Bomberos, brindó ciertas precisiones:

En primer término tuvo a la vista el legajo perteneciente al local “Tequila”. Surge una intervención del declarante de fecha 29 de noviembre de 2004 y a fs. 7 vta. se emite el certificado final. El legajo tuvo su génesis con una copia del acta de directorio y el otorgamiento de un poder mediante firma certificada del presidente. A fs. 3 hay un certificado firmado por Corbellini que da cuenta que se han iniciado trámites en la division: Explicó que es usual que se extienda ese tipo de constancias cuando al interesado le urgía hacer alguna presentación ante otro organismo. Luego, a fs. 7, se halla agregado un plano con la firma del presentante y de un profesional, de modo tal que afirmó que se cumplen con todos los requisitos. Seguidamente, tuvo a la vista el legajo del local “Montecarlo”. En este caso, a diferencia del anterior, no hay certificación alguna ni actuación notarial, desconociendo el testigo si se trata de algún cambio en las disposiciones internas de la dependencia. Al dorso de la nota hay estampado un sello en el que se advierte una letra “B”, no obstante, el testigo desconoció el significado de ella. Explicó que una vez llevado el legajo a su conocimiento con el objeto de otorgar el certificado final –fs. 5 vta.- no controlaba la recepción del trámite.

Con respecto a la ubicación del despacho donde desarrollaba sus funciones, refirió que se sitúa en la esquina de Virrey Cevallos y Avenida Belgrano, mientras que la División Prevención, si bien se encuentra en el mismo edificio, tiene su ingreso por esta última, a 50 metros de distancia. A preguntas del Dr. Héctor Yrimia refirió que en este legajo sólo notó la falta de la certificación de firma en la nota inicial, mas no hubo otras irregularidades administrativas.

Con relación a la posibilidad, o no, de certificar firmas refirió que al no haber sido jefe de dependencia y tratarse de una tarea específica de ese rol no le es posible realizar precisiones. Indicó que las funciones de las Divisiones Prevención e Inspecciones de la Superintendencia Federal de Bomberos se encuentran reguladas por el capítulo 1, artículo 13 del Reglamento de la Superintendencia Federal de Bomberos. Refirió que hubo una denuncia penal con motivo de la falsificación de un certificado y, además, en el marco de un juicio político surgió otro certificado falaz, pero ninguno de ellos fue emitido por la Superintendencia Federal de Bomberos.

Con relación a la posibilidad de aplicar la norma discrecionalmente sostuvo que, en principio, el oficial a cargo de la inspección debía cumplir con aquella aunque podía exigir en más. Al solicitársele aclaraciones sobre si esas exigencias estaban regladas, refirió que no. Seguidamente sostuvo que el oficial que concurría a las inspecciones, en principio, sólo debía controlar el cumplimiento del pliego de condiciones y eventualmente podía hacer sugerencias por cuestiones de seguridad. No pudo precisar si el hecho de que se hicieran observaciones implicaba la no extensión del certificado, aunque aquella debía ser informada al propietario y, a su vez, asentada en el expediente. En definitiva, el oficial que inspecciona, de haber hecho observaciones, las pone en conocimiento de los jefes de dependencia y departamento.

Detalló que hay muchas empresas en plaza dedicadas a la prevención de incendios, más no pudo precisar un número exacto. Con ellas la Superintendencia Federal de Bomberos tiene vinculación ya que es la manera de actualizarse respecto de las nuevas tecnologías. Asimismo, indicó que es posible que el oficial que concurre a inspeccionar consulte a las empresas con relación al funcionamiento de los sistemas. Refirió, por otra parte, que luego de los hechos ocurridos en el local “República Cromañón”, la actividad de bomberos aumento a razón de trescientos por ciento, puesto que todos los locales bailables debieron cumplir con nuevos requerimientos. En cuanto al servicio de ignifugación refirió no saber la cantidad de empresas dedicadas a ello luego de tales acontecimientos, pero debía tratarse de un producto aprobado por el INTI.

A la exhibición del libro de normativa interna de la División Prevención en el cual hay una directiva suscripta por el Comisario Inspector Burgueño –fs. 29- indicó que el jefe de departamento está autorizado a asentar órdenes.

Sobre la realización de tareas extra policiales sostuvo que tiene entendido que Marcelo Nodar y Marcelo Esmok se hallaban autorizados mientras que Alberto Corbellini no. Aclaró que a partir del jefe de dependencia en adelante podían asentar directivas en el libro de normativa, aclarando que con posterioridad al año 1982 no es competencia del personal de la Superintendencia Federal de Bomberos dibujar los planos a los presentantes.

En cuanto a la tramitación material aclaró que todo el legajo, incluso el certificado final, se lleva impreso a la firma.

Seguidamente el Comisario Inspector Aníbal Ramón Jue refirió no conocer a Rubén Fuertes y Luis Perucca en tanto que indicó que Marcelo Nodar y Marcelo Esmok fueron subalternos suyos, conociendo a Corbellini, con quien no lo une relación. Al igual que quien lo precedió en la exposición, llevó a cabo un recorrido por sus destinos: En el año 2001 fue Jefe del Cuartel I José M. Caraza; en 2002, pasó en calidad de Jefe al Departamento de Investigaciones Periciales. A fines de 2003 fue designado jefe del Departamento de Seguridad contra Incendios y, finalmente, en noviembre del año 2004 se retiró pasando a disponibilidad. En el período comprendido entre 2003 y 2004 fue cuando tuvo a su cargo a los imputados. Luego de su retiro fue reemplazado en el cargo por el Comisario Inspector Burgueño.

Con relación a las normas que regulan el trámite del certificado final, refirió que el interesado debe presentar una nota ante la División Prevención, acompañada de 3 juegos de planos relacionados con la instalación de los servicios de prevención de incendios. En base a ello se elabora el pliego de condiciones particulares. Luego de esto, si no hay salvedades, se realiza la inspección del lugar y se emite el certificado. Indicó que esta secuencia está regulada por directivas que son propias del funcionamiento interno de la dependencia.

Sobre las características de la nota explicó que debía ser presentada por el propietario del lugar, o bien por algún autorizado. Las formas admitidas son a través de una escritura notarial, de una certificación de firma bancaria o de una certificación de firma por autoridad policial. Con relación a los planos sostuvo que debían estar firmados por un profesional y que de los 3 juegos uno queda en el legajo que se archiva y los restantes se le devuelven al particular para que los presente ante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Sostuvo que se hallan autorizados para llevar adelante las inspecciones todos los oficiales de la dependencia y, con excepción, algún suboficial. Si el oficial observa alguna irregularidad debe informarle al interesado esa circunstancia para que la modifique, dejando asentado ello en el legajo.

Preguntado por la duración del trámite no pudo brindar precisiones, pues no era resorte suyo en calidad de jefe de departamento.

Ante la exhibición de algunos de los legajos de la Superintendencia Federal de Bomberos se pronunció:

Al tener a la vista el expediente de “Latino 11”. reconoció su firma estampada a fs. 11 vta., por medio de la cual dio el visto bueno y elevó el legajo. Respecto de la certificación hecha por el Comisario Corbellini a fs. 7, en la que se deja constancia que el presentante inició trámites en la división, indicó que cree que es habitual que se realice cuando el propietario necesita acreditar tal circunstancia ante algún organismo que comenzó con las diligencias, aclarando que no obstante, no era su función suscribirlos.

En segundo lugar, tuvo a la vista el legajo de “El Teatro” en el que a fs. 143 vta. hay una constancia de inicio del trámite que posee un sello en el que se advierte estampada en forma manuscrita una letra “B”, respecto de la cual refirió no recordar haberla visto en alguna oportunidad. Aclaró que en la mayoría de los expedientes hay anotaciones al margen, sin embargo, desconoce si responden a un código interno para identificarlos o ingresarlos.

Seguidamente se le exhibió el libro de normativa, señalando que se trata de un elemento en el que el jefe de dependencia o cualquier superior asientan todas aquellas directivas internas que hacen al funcionamiento de la división. En punto a las actividades extra policiales sostuvo que mientras estuvo como jefe de departamento los imputados no habían solicitado autorización para llevarlas a cabo. Indicó que para obtenerla, los oficiales y suboficiales debían presentar el pedido al jefe de dependencia, mientras que éste al jefe de departamento, y el último al superior inmediato. Con esa nota se forma un expediente administrativo y otorgada la autorización se asienta en el legajo personal. En punto al Comisario Inspector Burgueño señaló que era jefe del Departamento de Logística, ubicado en la Superintendencia Federal de Bomberos, y que era usual que lo visitara en la división porque habían sido compañeros de promoción; no obstante, desconoce si aquél concurría además a hacer averiguaciones al lugar.

A pregunta puntual sobre la normativa que rige el tema, señaló que se trata de la Oordenanza Municipal 50.250, que remite a la Ley de Higiene y Seguridad. Se expidió nuevamente en punto a que los planos debían estar suscriptos por un profesional, señalando que mientras estuvo en el área siempre fue así, aunque cree que podrían haber estado firmados sólo por el propietario.

Dijo desconocer si Alberto Corbellini hizo tareas extra policiales y si fue tentado a percibir dinero en el marco de sus funciones y ante una pregunta en especial explicó que el personal de la Superintendencia Federal de Bomberos tiene vinculación con las empresas debido a que es la forma de tener conocimiento de las cuestiones específicas de funcionamiento de los sistemas. No recordó si cuando le llegaba el legajo para firmarlo las fechas ya estaban colocadas.

Puntualmente detalló que la firma era periódica, dependiendo del trabajo que hubiera y, respondiendo además a una inquietud puntual de las Defensas, que la posibilidad de realizar tareas extra policiales está regulada por una orden administrativa de la Policía Federal Argentina, debiendo ser autorizadas sin excepción.

A continuación se recibió testimonio al Comisario Inspector Raúl Arbor, quien afirmó no conocer a Rubén Fuertes ni a Luis Perucca, y que a Marcelo Nodar, Marcelo Esmok y Alberto Corbellini los conoce porque prestaron servicios en las Divisiones Inspecciones y Prevención respectivamente. También en un racconto de su carrera dijo que durante los años 2001 y 2002 fue Jefe de la División Protección Ambiental, y luego, hasta fines de 2004, fue asignado como Jefe del Cuartel III Barracas. Fiinalmente, pasó a ser Jefe del Departamento de Seguridad contra Incendios en reemplazo del Comisario Inspector Jue.

En cuanto a la normativa que regula los trámites ante las Divisiones Inspecciones y Prevención refirió que la O.M. 50.250 exige para los locales clase “C” la obtención de un certificado final emitido por la Superintendencia Federal de Bomberos que de cuenta del cumplimiento de los requisitos exigidos por la Ley de Higiene y Seguridad en materia de prevención contra incendios. Respecto del desarrollo del trámite explicó que estaba pautado con anterioridad a su jefatura, siendo conteste con los funcionarios que declararon previamente en cuanto a la necesidad de presentación de una nota con firma certificada, acompañada de 3 juegos de planos. También coincidió en la elaboración del pliego de condiciones y en que el cumplimiento del proyecto es controlado a través de una inspección para determinar si la obra se condice con lo que surge de los planos. Si ello es así se emite el certificado final.

Puntualizó que con la certificación de firma lo que se acredita no es la identidad sino el carácter invocado pudiendo ser hecha mediante escritura notarial, certificación bancaria o certificación por autoridad policial. De los tres juegos de planos uno queda agregado al legajo y los restantes, una vez aprobados, se le devuelven al interesado. De haber nuevas exigencias se solicita la confección de un nuevo plano, pero ello no implica la realización de una preinspección. Dichos planos – señaló- son “en general firmados por un profesional”.

También fue conteste con los funcionarios que lo precedieron al aclarar que todos los profesionales de las Divisiones Inspecciones y Prevención están autorizados a inspeccionar, sean oficiales o suboficiales. En cuanto a la duración del trámite, aunque no la precisó dijo que “no demora mucho”. Después de la inspección el personal elabora el informe y, de no haber observaciones, se firma el certificado, a veces en el mismo día.

Hizo referencia a los casos en que haya observaciones, aclarando que no puede emitirse el certificado sino que debe dejarse constancia en el legajo y notificar al interesado.

A la exhibición de una serie de legajos, tuvo a la vista el expediente del local “Morena”, y señaló que a fs. 14 y 15 surgen intervenciones suyas y aclaró que cuando firmaba un pliego de cláusulas le acercaban el legajo completo. En el dorso de la fs. 13 hay un sello que posee una letra “B” estampada, con relación a la cual refirió no haberle prestado atención.

En cuanto a la posibilidad de los imputados de realizar tareas extra policiales, señaló que esa cuestión no le atañe en modo alguno, desconociéndola.

Se le exhibió el libro de disposiciones internas, respecto del cual indicó que en él se colocan las directivas para el funcionamiento de la división. En cuanto a los requisitos señaló que no era necesario que los planos estuvieran firmados por un profesional, pues era un sistema de agua contra incendio. Bien los podía suscribir sólo el propietario del local. Señaló que hubo varias inspecciones que tuvieron observaciones, de lo que se dejaba constancia en el legajo. Al momento de la firma las elevaciones tenían la fecha impresa e incluso la confección del certificado estaba a cargo del mismo oficial que inspeccionaba y elaboraba el informe.

Sostuvo que no le consta que Alberto Corbellini haya efectuado tareas extra policiales.

En relación a lo sucedido con posterioridad a los hechos ocurridos en “República Cromañón”, señaló que por decreto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se suspendieron todas las habilitaciones y se modificó el plazo de renovación del certificado final; las reválidas pasaron a ser trimestrales -ya no anuales-, lo que provocó un incremento del trabajo. Con respecto a la duración total del trámite refirió, que puede ser de entre 1 y 2 meses, todo depende si se realizan o no observaciones.

Indicó que actualmente la modalidad de emisión es la misma, sólo que en el mes de marzo de 2005 bajó el nivel de firma, esto es, que los certificados a partir de ese momento se emiten suscriptos por el oficial que inspeccionó, por el jefe de división y por el jefe de departamento. Exhibido puntualmente el legajo duplicado del local “Tequila”, señaló que allí se puede advertir el modus operandi antes explicado y agregó que en el caso de los locales clase “C” el trámite es más rápido puesto que sin el certificado no pueden abrir. En este legajo a fs. 24 también aparece la letra “B” a la que se hizo referencia y el testigo la desconoció nuevamente.

En cuanto a la relación de la Superintendencia Federal de Bomberos con las empresas dedicadas a la prevención de incendios sostuvo que cuando alguna de ellas importa o fabrica algún producto nuevo es usual que el personal pida información técnica para que el oficial, al hacer una inspección, conozca su funcionamiento.

Puntualizó que los planos siempre son llevados por los particulares, siendo competencia del personal de la división el asesoramiento, pero no la confección o dibujo. Indicó también que el jefe de dependencia ordena o no el otorgamiento del certificado pero no controla todo el trámite y que en las inspecciones el oficial debe controlar que las instalaciones de prevención de incendios que figuran en el plano efectivamente estén colocadas en el lugar.

Refirió que a nivel Superintendencia Federal de Bomberos no hubo nuevas exigencias durante el año 2005, pero que hay una dualidad en la legislación, puesto que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires requiere el certificado final de bomberos y la aprobación de incendio que hace la DGFOC, con lo cual, por un lado, se aplica la Ley de Higiene y Seguridad y, por otro, el Código de Edificación. De todos modos, explicó que en líneas generales las exigencias son similares, aunque la Superintendencia Federal de Bomberos tiene algunos requisitos más, por ejemplo la detección.

Puntualmente en cuanto a la ignifugación, señaló que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lo establece como punto para habilitar un local, por lo cual comenzaron a exigirlo en la Superintendencia Federal de Bomberos en los términos del artículo 160 de la Ley de Higiene y Seguridad. Aclaró que el particular debe cumplir con ambas aprobaciones, para habilitar el local, no pudiendo recordar caso alguno en el que hubieran contado con aprobación por parte de la DGFOC y luego no se le emitiera el certificado final.

Especialmente interrogado por el legajo duplicado del local “New Shampoo”, señaló que es posiblie que todo el trámite de reválida del certificado se realizara en el mismo día.

A continuación el Comisario (r) Daniel Martín Burgueño refirió no conocer a Luis Perucca, pero sí a Rubén Fuertes porque hacía trámites en la Superintendencia Federal de Bomberos. En cuanto a Marcelo Nodar, Marcelo Esmok y Alberto Corbellini, sostuvo que con los dos primeros tuvo la relación cotidiana de trabajo y al restante lo conoce porque fue jefe de la División Prevención. También al igual que los precedentes testigos rememoró los distintos destinos en los que prestó servicios: tanto en División Inspecciones como en la División Prevención, en los años 1993 y 1994 respectivamente. Aclaró que en un principio ambas estaban separadas pero que por reducción en la cantidad de trabajo de la División Inspecciones se reunieron en el mismo ámbito y que el personal desarrolla tareas en forma indistinta para una u otra. Respecto de su carrera refirió que fue Inspector y Subcomisario en la División Inspecciones, luego pasó a ser jefe de la División Prevención y, finalmente, fue designado como jefe del Departamento de seguridad contra Incendios, donde estuvo dos años y fue reemplazado por el Comisario Inspector Jue.

También brindó precisiones sobre la duración del trámite señalando que depende de la carga de trabajo de la oficina e indicó los distintos pasos de la tramitación, siendo conteste con los demás funcionarios: Presentación de la nota, abono del estampillado, certificación de firma o bien presentación con la firma ya certificada, acompañada con los juegos de planos de las instalaciones de prevención de incendios. Presentado eso se aprueba el proyecto y luego se lleva a cabo la inspección del lugar, que consiste en la comprobación de que lo que surja del plano coincida con la realidad de la obra, pudiendo hacerse prueba de las instalaciones. Tras ello el informe que pasará a la superioridad. Si hay alguna observación sólo llega hasta la firma del jefe de departamento; de lo contrario, se lo envía al Superintendente para que suscriba el certificado final.

Señaló que de los planos se le devuelven dos al interesado para que los presente ante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para la posterior habilitación del local, y uno queda agregado al legajo.

Respecto de la duración aclaró que de no haber observaciones luego de la inspección el certificado puede extenderse hasta en el mismo día.

Rubén Fuertes hacía los mismos trámites que hace cualquier persona en la división, siendo que los instaladores concurren habitualmente y conocen la mecánica de trabajo por lo cual no son frecuentes las dudas por parte de ellos. Ese conocimiento que poseen no necesariamente influye en la celeridad del trámite y hay gran cantidad de empresas en el mercado con las cuales tiene trato constante, puesto que informan sobre las nuevas tecnologías y la Superintendencia Federal de Bomberos brinda cursos de capacitación.

También señaló que era posible que coordinaran la fecha para concurrir a hacer una inspección sin ser necesario que el oficial que hiciera la inspección tuviera conocimiento del material instalado, ya que bastaba con que corroborara su funcionalidad de acuerdo a lo que figura en los planos, debiendo tenerse en cuenta que el oficial concurría con un proyecto que ya estaba aprobado. En cuanto a la presentación de planos dijo que hay casos en los que además se exigen los aprobados por la DGFOC, y que actualmente hay trámites que cuentan con estos últimos, por lo cual basta con corroborar que lo aprobado por la DGFOC cubra las exigencias conforme a la Ley de Higiene y Seguridad.

Puntualizó que el Código de Edificación y la Ley de Higiene y Seguridad son similares en cuanto a prevención contra incendios y que el trámite ante Bomberos no se encuentra establecido en alguna norma sino que tiene que ver con los años de funcionamiento de la dependencia. Abundó en detalles aclarando que ante el surgimiento de la O.M. 50.250 se decidió mejorar lo que se refiere a prevención contra incendios e internamente decidieron elaborar las cláusulas que debían cumplirse, las que fueron plasmadas en el libro de normativa interna.

Explicó que en el año 2003 hizo un asiento relacionado con las medidas que aplicaban con efecto retroactivo al año 1996 y que con el objeto de que los particulares conocieran las exigencias, se elaboró una hoja informativa que contaba con detalle de lo que se requería de acuerdo a las dimensiones del lugar. Preguntado particularmente dijo desconocer el carácter en el que Rubén Fuertes llevaba a cabo los trámites pues sólo sabe que es instalador.

Con relación a la incorporación de Marcelo Esmok a la división no pudo dar precisione pero cree que fue con anterioridad a su llegada.

No recordó si Marcelo Nodar pertenecía a la División Prevención o a Inspecciones, además de haber estado en el Cuartel Aeroparque. Aclaró que la División Inspecciones no necesariamente labora con los planos de un lugar sino que para elaborar los informes sobre el estado de los lugares simplemente concurre el personal a requerimiento del interesado y que el pago del estampillado dependía del tipo de trámite que se solicite. Explicó que de los 3 juegos de planos uno queda en el legajo, mientras que los restantes se le devuelven al propietario. Señaló que esa práctica es de antaño, cuando el interesado debía presentar dos juegos en Obras Sanitarias. Según dijo no le consta que los imputados hayan realizado tareas extra policiales.

Ante la exhibición de una serie de legajos secuestrados en la Superintendencia Federal de Bomberos señaló:

Respecto del expediente del local “El Teatro”, en la fs. 124 vta. posee un sello de inicio del trámite que tiene inserta una letra “B” manuscrita, desconociendo el declarante su significado señalando que no es de su puño y letra, aduciendo, además, que es posible que se trate de la indicación de que el trámite reunió algún requisito en particular. Asimismo, aparece asentado el nro. 156: indicó que probablemente sea el número de trámite o del renglón del libro en donde se asentó el ingreso. Recordó que varias veces vio ese tipo de números anotados, considerando que tal vez es una guía que utilizó la persona que lo recibió. Afirmó que no se trata de una visa hecha por el declarante. Cotejó la “B” inserta a fs. 124 vta. y aquella que luce a fs. 137, indicando que no intervinieron los mismos oficiales en ambos trámites.

A continuación observó el legajo del local “Morena”, donde a fs. 13 vta. surge nuevamente la letra “B”, y agregó que para el 29 de noviembre de 2004 estaba destinado como jefe del Departamento de Logística, aunque es posible que haya firmas suyas reemplazando a quien estuviera de licencia, ello por orden de la superioridad.

Respecto del expediente de “El Picaflor”, refirió que el nro. 415 que figura a fs. 3 vta. puede ser que se trate de un número de orden o de trámite, pero no pudo dar más precisiones al respecto. Indicó que ese número seguramente lo anotó el oficial al ingreso del trámite. Con el legajo a la vista, señaló que quien recibió esa nota fue el Inspector Bravo, mientras que no tiene presente quién lo entregó. A fs. 8 vta. hay otro sello con los nros. 16.275 y 293: respecto del primero sostuvo que es el número del legajo y en cuanto al restante supuso que debe ser el número de orden.

Desconoció si se trata de alguna numeración que refleje estadísticas mensuales o anuales. En ese sentido, explicó que hay un libro de entrada y salida de documentación con el resumen de inspecciones, en el que, tal vez, se consignen esos números. Se trata de una estadística rutinaria. También es posible que el archivero haga su racconto.

Con relación al legajo del local “The Roxy”, refirió que el plano posee la firma del propietario y la suya en calidad de jefe del Departamento de Logística ya que podía firmar en reemplazo siempre que tuviera la designación por parte de la superioridad. De allí surge la intervención de la empresa “Bausis” en el rubro de profesional, sosteniendo que se trata de una firma que escuchó nombrar por los hechos que se investigan, pero que a la fecha en que fue presentado ese plano no era conocida.

En punto al expediente de “Kory Huayra” sostuvo que no tiene una explicación distinta a la brindada respecto de la letra “B” asentada en el sello que luce al dorso de la nota de fs. 72. En el plano firma, además del propietario, Rubén Fuertes, desconociendo si efectivamente era un profesional, puesto que no era su tarea controlar esos extremos sino sólo constatar que en el plano esté la instalación de prevención contra incendios.

Aclaró que la presentación del plano no implica la aprobación y además, en este caso, hay un plano anterior suscripto por un profesional que da cuenta de la instalación existente.

Con el legajo del local “El Coyote” a la vista se remitió a las explicaciones dadas para casos anteriores respecto de la letra “B” y el nro. 122 que surgen anotados a fs. 23 vta.

El archivo de las actuaciones podía estar a cargo de algún suboficial, quien efectúa los asientos en el libro de ingreso de trámites y, periódicamente, hace un racconto de inspecciones.

Tras la exhibición de legajos puntualizó que en algún momento le pareció que tuvieron la “B”, pero no preguntó acerca de su significado, ya que cuando le llevaban los espedientes a la firma el control era de las notas, el sellado, el acompañamiento de los planos, y que el trámite se hubiera realizado sin demoras, visando luego el expediente con una letra “D” que en su interior tenía las letras “MB”. De todos modos, refirió que ese visado no estaba dirigido a sus subordinados sino a la superioridad.

Tras ser designado como jefe del Departamento de Logística concurrió a la división, ya que ambas dependencias están en el mismo edificio y muchos de los funcionarios fueron compañeros suyos de promoción, por ejemplo, el Comisario Inspector Jue, retirándose a fines de 2006.

Se le exhibió el legajo duplicado del local “Tequila”, reconociendo el declarante que a fs. 24 vta. hay una letra “B” similar a las que fueron antes mencionadas, reparando en que la fecha de la nota exhibida es 17 de abril de 2006, oportunidad para la cual estaba en disponibilidad por su retiro.

Seguidamente tuvo a la vista el duplicado del expediente de “Kory Huayra” que posee a fs. 25 vta. una “B” o un 13,señalando que también en ese caso estaba en disponibilidad.

Dijo ignorar si solamente hay un libro de entradas y salidas o si también hay un libro borrador de entradas, ni si en el mismo libro el archivero hace un racconto de los trámites.De los expedientes que tuvo a la vista no notó irregularidad alguna en el trámite.

Manifestó que nunca recibió una insinuación por parte de Rubén Fuertes respecto de la entrega de una contribución.

En la audiencia llevada a cabo posteriormente se recibió declaración a los representantes o responsables de diversos locales bailables. Así lo hicieron:


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